[One-shot]

Un beso intangible

—Donatello & Kendra—

Antes de partir a una nueva lucha contra la horda de Kraang, Donatello es interceptado por Kendra, quien tiene algo que darle. Un último regalo, ¿quizás?

Advertencias: WHAT IF—Apocalipsis Kraang de la película. / Crack!Ship / Un poco de OOC.

Disclaimer:

Rise of the Teenage Mutant Ninja Turtles (2018) © Kevin Eastman/Peter Laird / Nickelodeon.

Un beso intangible © Adilay Vaniteux/Reine Vaniteux

Aclaración: Este fic participa en el FLUFFTOBER 2023 realizado propuesto por exorss, publicado en Reddit.

Día 10: Gift Giving.

Notas:

Okey, digamos que esta es la primera vez en mi vida como Fanficker, que he dividido un flufftober de este modo. La primera parte fue para el fandom de Saint Seiya, al que yo pertenezco desde hace años; sin embargo, últimamente he visto las series de las tortugas, 2012 y 2018. Me adelanté a ver la película de Rise, y digamos que esto salió de mi cabeza.

Sin más que decir, espero que este ship… y este fic, sean de su agrado.

Aclaración importante para evitar malentendidos: el plan de Donnie para esta historia, fue tomado como inspiración del fanfic "Mutant ninja midlife crisis" escrito por "a_platypus" en AO3. El desenlace es un poco diferente en un aspecto, pero quiero aclarar que me gustó eso de que Donnie arriesgase el todo por el todo de ese modo. Fue dramático, triste y hermoso. Y quise exponerlo aquí también. ¡Un saludito para el autor y espero ver pronto más de su obra!


NO PLAGIEN, NO RESUBAN Y TAMPOCO TRADUZCAN SI YO NO LO HE AUTORIZADO. —Gracias.



En un mundo casi destruido por alienígenas psicópatas con aires de conquista violenta, donde reinaba el dicho "el enemigo de mi enemigo es mi amigo", muchos criminales humanos se habían unido a la resistencia mundial contra el dominio de los Kraang.

En el pasado, estúpidamente algunos de estos habían intentado… o unirse a los Kraang, o simplemente ser una peste en el camino de los sobrevivientes, destruyendo, secuestrando o robando… pero a ninguno de esos lados le fue bien. Todos terminaron siendo pulverizados por los alienígenos invasores, que creían por encima de todo, que los humanos en general eran basura.

Los criminales juveniles conocidos como Los Dragones Púrpuras, habían sido de los pocos que de verdad se habían tomado en serio el colaborar con las Tortugas Ninja, para tratar de sobrevivir.

Unir sus tres cabezas junto a la del genio tortuga mutante, Donatello, le había dado a la humanidad una esperanza de vida un poco más larga.

Jason se había especializado más en la tecnología que se podía recolectar de las naves Kraang derribadas, para analizarlas a profundidad.

Jeremy se había inclinado por ser más bien una ayuda para los doctores y tratar de colaborar en el área médica, sobre todo a quienes habían perdido miembros corporales.

Y Kendra… bueno, ella…

—¿A dónde crees que vas?

Kendra se había quedado junto al ya nombrado genio, a básicamente hacer todo lo que tuviese que ver con tecnología, mecánica, estrategia… y una larga lista de etcéteras.

Eran… compañeros.

Aunque Donatello aclamaba no necesitar ayuda de nadie (menos la de ella) además de que también era un dictador consumado cuando se trataba de su amado espacio, que por motivos obvios tuvieron que compartir, al final, él y Kendra (que básicamente era igual a Donnie) habían logrado encontrar el modo de colaborar juntos sin necesidad de estarse estorbando mutuamente.

Les costó muchas discusiones y errores que al final afectaron a la resistencia, lo que les hizo madurar y centrarse en su misión. Pero por suerte, en la actualidad, ambos genios lograron trabajar juntos.

Esa noche, Kendra lo encontró tomando sus armas y una capa del laboratorio que ambos compartían.

—¿Y bien? —insistió ella al ver que él la ignoró.

—Es obvio. Leo y yo saldremos —se limitó a decir con ese maldito tono condescendiente que a Kendra irritaba—, y te voy a pedir que no toques mis cosas otra vez, sabes que odio eso.

—¿Qué ridículo e inútil plan intentas efectuar ahora, Dee? —lo llamó burlonamente por aquel apodo cariñoso que sólo sus hermanos y sus cercanos usaban.

Todos menos Kendra.

La tortuga le miró, irritado; luego le sonrió, tan resplandeciente y arrogante (tal como él era) que Kendra casi pudo sentir que lo veía iluminar con su cara la oscura habitación llena de monitores y cableados.

—¿Pues qué más? Voy a salir a tomar café con algunos Kraang, luego les estiraré una mano y nos iremos a caminar juntitos de puntitas por un parque hecho cenizas, mientras cantamos una canción de High School Musical.

—No olvides tu sombrilla y ponerte tu bloqueador solar, o luego estarás quejándote por horas en la mañana —masculló en respuesta, con la misma ironía que él.

Ella ya sabía que Dee y Leo irían a pelear solos contra hordas y hordas de asquerosos cerebros parlanchines atados a robots.

Ellos irían solos…

—Te voy a dejar claro esto; yo-nunca-salgo-sin-bloqueador-solar. Pero da la casualidad de que ahora es de noche. Usarlo sería… un desperdicio —con la misma velocidad con la que hizo la sonrisa, la borró—. ¿No me lo irás a robar, verdad?

Donnie se dispuso a irse de una buena vez.

—Espera un momento —con el mismo tono seco, Kendra le ordenó aquello, buscando algo entre las miles de cosas que tenía en su enorme escritorio.

A pesar de haber hecho un gesto de exasperación, él hizo caso y se mantuvo quieto.

—¿Qué parte de "debo irme ya" no se ha entendido, eh?

—Qué esperes, maldita sea —gruñía ella.

Vistiendo su capa, la cual fue abotonada con su broche, el cual tenía el símbolo de su familia, Donatello se cruzó de brazos, mirando a la mujer que tenía enfrente.

Ambos con casi con 40 años, se habían prácticamente hecho adultos juntos en este mundo invadido por la maldad. Y a pesar del tiempo, seguían hablándose como los rivales que fueron en el pasado.

Sin quererlo, él se tomó su tiempo para… verla bien.

Voluptuosa. Con ese emblemático cabello rosado, ahora extremadamente corto, alborotado y sedoso. Ella siempre olía a café. Y aunque ya no podía llevar ese maquillaje ostentoso de su juventud, seguía viéndose rebelde y mandona.

—Ten —ella le extendió un frasco pequeño con dos capsulas blancas en su interior.

—¿Qué es esto? —preguntó, curioso. Tomando el frasco, mirando su contenido.

Kendra inhaló profundo; lo miró intensamente, inquisitiva.

—¿Lo vas a intentar, verdad?

—¿Mmm?

—La nave Kraang… intentarás llegar hasta ella y comandarla.

Devolviéndole aquella mirada, Donatello casi se sintió invadido, pero luego recordó que Kendra tenía la mala costumbre de fisgonear en sus planes y para luego buscarle fallas poco probables con las cuales atormentarlo.

—¿Qué te dije sobre invadir mi…?

—Dee —esta vez lo llamó sin ese deje burlesco. De hecho, a sus ojos, ella parecía… preocupada—. Tú y yo sabemos que si logras llevar a cabo tu plan de entrar… las posibilidades de que salgas…

—Son cero. Ya lo sé. No es necesario que me señales la maldita obviedad —terminó de decir él, apretando el frasco con su mano—. ¿Ya me dirás qué es esto?

—Inhabilitan la posibilidad de sentir a nivel físico —respondió ella, sin verlo a la cara.

—¿Sentir qué?

—Todo. No hay marcha atrás. En cuanto las tomes, tu cuerpo no sentirá ningún tipo de estimulación. Ni placer… ni dolor.

—¿Acaso me hará un vegetal?

—No, idiota. Tu cuerpo podrá moverse a tu voluntad, es sólo que tú no lo sentirás.

—¿En serio?

¿En serio? —lo remedó—. ¿Y te atreves a señalar que yo soy la que dice lo estúpidamente obvio? Claro que es en serio. Yo no juego con mis inventos.

Ahora fue el turno de Donnie de inhalar profundo.

—¿Aún si mi cuerpo se desintegra poco a poco?

Ella asintió con la cabeza.

—Aún si tu cuerpo se desintegra poco a poco.

Kendra observó cómo Dee veía con un nuevo semblante aquel frasco.

—Honestamente no sé qué decir, y eso es algo muy raro en mí.

—Lo sé. Sólo… tómalas si crees que…

Para su total sorpresa, Kendra vio cómo Dee destapaba el frasco y se tomaba las cápsulas, ahí mismo.

—¡¿Pero qué haces?! —exclamó acercándose a él, sólo para que este le diese el frasco vacío.

Ambos quedaron muy juntos y por primera vez, eso no les importó.

Dee mantuvo los ojos cerrados, como si quisiese sentir su sistema recibiendo el medicamento. Para cuando los abrió, apenas y se dio cuenta de que Kendra estaba tocando su cara con una mano, viéndolo, ahora sí, preocupada.

—¿Cuáles son las posibilidades de que vuelvas? —susurró ella, acariciando su mejilla.

Él no sintió el tacto de su mano.

Movió sus dedos, supo que su cerebro había mandado la orden de hacerlo y Donnie sabía que sus extremidades harían caso, pero él no lo había percibido.

—Creo que eres lo suficientemente lista para saber la respuesta.

Kendra era una mujer dura. Tanto como April O'Neill. Tal vez por eso, Dee había aprendido a… quererla. No como quería a su amiga… sino de una forma un poco diferente.

—¿Tu plan sigue siendo el mismo? ¿No dejarás que Leo te apoye?

—Dejar que eso pase sería arriesgarlo todo.

—Michelangelo…

—Él no debe abusar más de sus poderes. No debe.

El medicamento funcionó tan bien que, cuando Kendra de pronto sujetó ambos extremos de su cara para hacerlo bajar hasta su altura y capturar sus labios con los suyos, él no sintió nada, al menos no físicamente; porque su mente pareció haberse bloqueado por breves instantes.

—¿Y… eso… por qué fue? —quiso saber.

Y es que, si eso iba a pasar… ¡¿por qué demonios no lo hizo antes?!

—Vete, Leo te debe estar esperando —dijo ella en respuesta, soltándolo y alejándose.

—¡Pero…! ¡Oye, me debes una explicación!

—¡Vuelve vivo y la tendrás! —le gritó sin detener sus pasos.

Donnie ese llevó una mano a su boca, tratando de sentir algo… pero eso no pasó. Si bien su cabeza se sentía trabajando al mil por hora, su piel no percibía nada.

—No te prometo nada —susurró cabizbaja.

La madrugada del día siguiente, después de haberse quedado resguardados mientras, de nuevo, oían y percibían las explosiones en la tierra y en el cielo, la resistencia humana se encontró recibiendo los primeros rayos del sol con dos grandes noticias:

1.- Durante la noche, los hermanos tortuga habían logrado hacerse con una nave Kraang, la cual fue usada para eliminar varias flotas enemigas.

2.- La mala. Sólo una de las tortugas volvió de esa misión. La nave que Donatello logró tomar bajo su control por un aproximado de 4 horas, fue volada en pedazos por los Kraang, que la atacaron con todo lo que tenían. Todo bajo los ojos del líder azul, que volvió a casa con el alma hecha pedazos y el cuerpo bastante lastimado.

Fue una victoria… pero una derrota al mismo tiempo.

Kendra, esa misma tarde y en casi completa oscuridad, se hallaba sentada sobre el mismo sillón gamer (desgastado y casi arruinado) que alguna vez ella le había enviado a Donnie como parte de un plan para aniquilar a BootyyyShaker9000 y a sus hermanos.

Hace años… cuando ella le preguntó a Donnie por qué aún la tenía, él alzó los hombros.

»Porque yo me la gané.

Ahora, Kendra se encontraba ocupándola, mirando con los ojos cansados y entrecerrados sobre el protector de pantalla que ponía una imagen con las palabras: "Aleja tus manos metiches de mis archivos, Kendra".

Por primera vez, Kendra lo obedeció.

No se dio cuenta del momento en el que el líder azul entró con pasos lentos y se dirigió hacia ella.

—Por alguna razón, él me pidió que te diese esto —dijo, dejando sobre el escritorio, el broche, con un símbolo cuya réplica idéntica estaba sobre el cinturón de Leonardo.

Ella no dijo ni hizo nada.

Kendra pareció ignorarlo. Apenas parpadeó una vez.

—Tómate tu tiempo —le dijo como último, saliendo del laboratorio que, por tantos años, había sido ocupado por dos personas.

Ahora solo quedaba una.

Sólo quedaba ella.

La siguiente vez que Kendra parpadeó, unas gruesas lágrimas bajaron de sus ojos.

Su delgada y maltratada mano, tomó el broche y se lo llevó al pecho. Tembló mientras lloraba en un preocupante mutismo.

Malditos Kraang…

Malditos imbéciles del Clan del Pie, quienes los liberaron…

¡Malditos aquellos que le habían arrebatado a Donatello Hamato!

FIN


Saludos y espero que les haya gustado.

Gracias por leer.


Reviews?


Si quieres saber más de este y/u otros fics, eres cordialmente invitado(a) a seguirme en mi página oficial de Facebook: "Reine Vaniteux" (link en mi perfil). Información sobre las próximas actualizaciones, memes, vídeos usando mi voz y mi poca carisma y muchas otras cosas más.