Tora fue llevado a la base central de la ONU que se encuentra en Europa, sin oportunidad alguna de resistirse debido a la amenaza hecha a los residentes de la base de Tateyama y por eso se fue sin decir nada, las chicas no pueden quedarse quietas mientras su amigo está encarcelado por lo que tomaron la decisión de ir a su rescate, contando con el apoyo del comandante Satomi, ahora estaban en planes para poder acceder al edificio y rescatarlo.

- Atención todas. – Azuzu estaba al frente sosteniendo una vara con la cual apuntó al pizarrón a espaldas de ella. – El edificio sede de la ONU es uno de los lugares con mayor seguridad que existen en el mundo, siendo resguardados por un grupo entero de guardias que cubren los quince pisos que conforma este, además poseen otros cinco niveles subterráneos donde es que se resguardan a los criminales de guerra peligrosos, con cada piso teniendo un sistema de seguridad que se considera impenetrable, simplemente, el ir es un suicidio total. – En ese momento Miko levantó la mano. - ¿Sí Miyako?

- Podemos entrar con nuestros aviones, disparando. – Sugirió ella, la peligris se llevó la mano al frente.

- El objetivo de una operación de rescate es rescatar sin hacer ruido, hay que entrar de la forma más sigilosa posible y sacarlo sin pelear contra alguien.

- A decir verdad, eso es algo muy complicado. – Claudia se cruzó de brazos. – Yo he estado en la sede, antes de ser transferida a Tateyama, pasaba mucho tiempo ahí por lo que conozco muy bien lo fuerte que es la seguridad.

- ¿No conoces igual sobre caminos o vías secretas? – Preguntó Sonoka, la rubia negó con la cabeza.

- Las valquirias no poseemos toda la información, es algo que solo los altos mandos conocen.

- Entonces solo hay que buscarlas, seguro así daremos con alguna entrada secreta. – Exclamó Moe.

- Moe-chan, tampoco tendremos tiempo para estar buscando entradas si nos encuentran. – Respondió Kurumi, desmotivando a la pelinaranja.

- Conforme más escucho, menos posibilidades creo que haya de rescatarlo. – Azuzu soltó un suspiro.

- A pesar de todo, no podemos abandonar a un amigo. – Señaló Miko, lo cual hizo que todas estuvieran de acuerdo, dejar a Tora en ese sitio no era lo correcto, así que, a pesar de todas las dificultades, iban a rescatarlo.

- … En ese caso, tengo una idea. – Habló Claudia en ese momento. – Solo tengo qué hacer una llamada, contactaré a alguien que podría ayudarnos.

- Eso Clau-chan, cualquier ayuda es bienvenida. – Exclamó Miko con una sonrisa, la rubia asintió mientras salía de la sala para realizar la llamada. No sabían por cuanto tiempo más debían de esperar antes de ir al rescate de Tora, pero sabían que no le harían nada de momento, así que podían planear con antelación su movimiento para sacarlo de la sede de la ONU, al poco tiempo regresó la rubia.

- ¿Qué tal? – Preguntó Kurumi, Claudia asintió.

- Tenemos apoyo de adentro. – Las noticias alegraron a las chicas. – En general, cuando nos encontremos cerca de la sede, deberemos de hacer una parada para que los radares no nos detecten, ya nos moveremos a pie en la ciudad donde veremos a mi compañera.

- Es lo mejor, hay que moverse de la manera más discreta posible. – Comentó Azuzu.

- ¿Qué esperamos? Hay que ir de una vez, mientras antes, mejor. – Señaló Miko. Fueron al hangar donde sus aviones ya estaban listos, el anciano jefe y su equipo lo tenían todo listo.

- Escuché que van a una misión peligrosa, descuiden que me encargué de dejar sus aviones en optimas condiciones. – Respondió, ellas sonrieron.

- Gracias jii-san, prometemos volver sin hacerles mucho daño. – Respondió Sonoka.

- Eso espero, no crean que me maté la espalda solo para que destrocen sus aviones, así que mejor los cuidan… y por cierto… regresen con el joven, que el avión no puede quedarse en el hangar para siempre.

- Eso haremos, vamos a regresar todos. – Prometió Miko. Ya entonces las seis chicas fueron a sus respectivos aviones, encendiendo los motores.

- Vamos a salir. – Exclamó Sonoka, en fila empezaron a salir por la pista y comenzaron a ganar velocidad hasta elevarse a los cielos.

- ¡Buena suerte!

- ¡Regresen a salvo!

Toda la base estaba ahí, despidiéndolas y deseándoles suerte en el rescate, al verlos aquello las animó para seguir adelante.

- Muy bien, Tora-kun, vamos a traerte de regreso. – Comentó Miko. Los aviones comenzaron a volar lejos de la base de Tateyama, en dirección a su destino, para rescatar a su amigo.


Han pasado unos cuatro días desde que salieron de Tateyama, Japón y estaban sobrevolando los mares internacionales, la sede de la ONU se encontraba en Suecia, en el continente europeo, así que el tiempo a volar ya era sabido que sería demasiado.

- Ya son cuatro días desde que salimos… estoy cansada… - Moe soltó un bostezo.

- Moe-chan, no te duermas. – le advirtió Kurumi pero ella estaba igual de cansada.

- Claudia ¿ya estamos cerca? – Preguntó Azuzu, la rubia revisaba en su teléfono el mapa mundial.

- Sí, cuando llegué a Tateyama por primera vez, también tuve que atravesar días volando, no nos queda demasiado. – Justo cuando ella terminó de hablar, sobrepasando las nubes, ya se lograba ver una ciudad. – Ahí está, la capital de Suecia, según mi compañera, hay un hangar abandonado casi a la entrada donde podemos aterrizar, síganme.

Claudia se desvió a la derecha a lo cual las demás la siguieron en aquel momento, descendiendo cada vez más, se veía un hangar abandonado, de ese modo las seis lograron aterrizar sin llamar demasiado la atención, los aviones entonces pudieron detenerse sin problema alguno y para que no los vean, comenzaron a meterlos en los almacenes grandes abandonados, ya entonces pudieron relajarse.

- Jamás había volado por mucho tiempo. – Miko estiró sus brazos. – Entonces Clau-chan ¿Dónde veremos a tu amiga?

- Dijo que llegaría pronto. – En ese momento escucharon un vehículo, una camioneta entró por la puerta abierta del hangar y se detuvo, entonces fue que se bajó la persona dentro, una chica de aspecto profesional, uniformada, cabello blanco largo y ojos azules, llevando lentes. – Rusalka.

- No pensé que me llamarías de regreso Claudia, luego del duro combate contra el pilar de Fuji.

- Lamento no comunicarme antes, sé bien que la perdida de Lizbeth fue dura. – Comentó la rubia, Rusalka negó con la cabeza.

- Entiendo que hayamos sido amigas pero esa es la línea con la cual tratamos las valquirias, ahora pasemos al asunto; deseas infiltrarte de forma incógnita a la base de la ONU ¿no? – Claudia asintió.

- Tenemos que rescatar a un amigo nuestro que fue injustamente encarcelado, sabemos que está mal ir en contra de las órdenes de la ONU.

- Y realmente lo es, no pensé que harías tremenda tontería. – La peliblanca se ajustó los lentes. – Normalmente rechazaría esto y hasta tendría que reportarlo a mis superiores… pero he escuchado sobre el nuevo prisionero ingresado y realmente pienso que están haciendo algo equivocado, no parece ser del tipo criminal.

- Así es, Tora-kun es buena persona. – Comentó Miko, Rusalka sonrió por debajo.

- Eso me convenció para ayudarlas, pero déjenme decirles algo… la base está realmente fortificada y cualquier intento de liberar a un preso, pueden esperar con un grupo de guardias distribuidos por todos los pisos al igual que un sistema de seguridad fortificado.

- A pesar de todo, debemos de rescatar a Tora-kun. – Expresó Sonoka con decisión.

- ¿Qué clase de senpai sería si abandono a mi Kouhai? Vamos a sacarlo de ese lugar. – Declaró Moe.

- Es bueno que estén motivadas, pero antes tienen que descansar, volar por mucho tiempo debe de tenerlas agotadas. – Sugirió Rusalka.

- Eso no sería una mala idea, realmente deseo darme un baño. – Azuzu quería recostarse, la rusa asintió.

- Entonces es mejor que vayamos, conozco un hotel donde podrían quedarse, suban. – Les pidió que subieran a la camioneta, una vez lo hicieron, ella encendió el motor y comenzó a manejar.

La rusa manejó por la ciudad a lo que las chicas observaban por todos lados, claro que la curiosidad de estar en otra ciudad les llamaba la atención lo cual trajo una sonrisa al rostro de Claudia, ver a sus amigas así de interesadas.

- ¿Cómo han estado las cosas aquí? – Le preguntó a su amiga, la peliplateada soltó un suspiro.

- Igual que siempre, burócratas velando por sus intereses, generales que solamente se dedican a hablar y actúan poco, ya las demás valquirias que estuvieron estacionadas aquí regresaron a sus respectivas bases debido a que no sigue existiendo el peligro del pilar primario de Fuji, pero yo me quedé, porque según, aún me necesitan.

- Seguro querías regresar, no ha de ser fácil ser la única en la base principal.

- Lo sé… luego de las muertes de Lizbeth y Leyli, me he sentido un poco sola… - Bajó la mirada. – Al menos me alegra que decidieras llamarme.

- Yo tampoco puedo olvidarlas, fueron buenas compañeras en mi tiempo en esta base, sé que sus esfuerzos en la batalla han sido recompensados al final.

- Eso es verdad. – Rusalka sonrió por debajo, en ese momento se veía el hotel. – Ya hemos llegado.

Estacionó el vehículo a un lado a lo que las chicas se bajaron, ahí fue que la peliplateada le dio una tarjeta a Claudia.

- Sigo siendo una valquiria estacionada en la ONU, así que capaz puedan rastrear mi número, así que te daré este alternativo para que me contactes en privado. – La rubia asintió.

- Nos veremos luego Rusalka.

- Claro. – Ella se fue, dejando al grupo de chicas frente al hotel, estas entraron, no era demasiado lujoso, más bien parecía un hostal para descansar y tampoco era muy caro, al menos podían pagar por unas tres habitaciones, así fue que Azuzu se encargó de pedirlas y que hubiera camas para todas.

- Tenemos suerte que haya habitaciones con dos camas. – Expresó Sonoka con una sonrisa. – Solo tenemos que pensar en cómo dividirlas.

- Es obvio que Moe-chan y yo dormiremos juntas. – Señaló Kurumi al lado de su amiga.

- Eso nos deja… - En ese momento Miko sonrió de una forma traviesa, lo cual hizo que Azusu tenga escalofríos. – Azu-chan~ compartamos habitación.

- Q-Qué, acaso estás loca si piensas que yo…

- Entonces Clau-san y yo tendremos la siguiente. – Sentenció la pelirrosa para desdicha de Azuzu, ya no podía librarse del huracán de energía que era Miko.

- Entonces Azu-chan, pasaremos un buen rato hablando juntas de muchas cosas, ya verás como no te aburrirás. – Exclamó ella, ya la peliblanca tenía un rostro de agotamiento.

- Por hoy vamos a descansar, mañana en la mañana empezaremos a movernos. – Comentó Claudia. Dicho eso, fueron a sus repentinas habitaciones para descansar luego de horas de vuelo, ya estaban en la ciudad, se encontraban a pocos pasos de poder rescatar a Tora, solo tenían que esperar un poco más.


A la mañana siguiente, se habían reunido en un pequeño restaurante con terraza, Rusalka llegó para hablar con ellas acerca del plan mientras disfrutaban de un desayuno.

- Aquí traigo los planos del edificio de la sede. – La peliplateada dejó sobre la mesa el plano que mostraba sobre los distintos pisos de la sede. – Esto solo abarca lo que hay en la superficie, pero tengo escuchado que a los prisioneros se los tiene puestos unos diez pisos bajo tierra, así que nuestra mejor forma de infiltración es en este sector. – Señaló a una habitación que estaba en la parte oriente del primer piso. – Ahí se encuentran las escaleras que llevan a los pisos subterráneos, de ahí en mas es seguir descendiendo.

- Muy bien, ya que sabemos a dónde ir, ahora va…

- Alto ahí. – Azuzu detuvo a Miko. – No creo que sea así de sencillo el entrar, debe haber guardias vigilando.

- Exactamente, entrar por la puerta principal no es una opción, por eso entrarán aquí. – Señaló a un terreno que estaba por el este. – Ahí se encuentra una puerta la cual solo cuenta con una pequeña vigilancia de una caseta, la usan mayormente para depósito de entregas, por lo que es la mejor entrada.

- Entendemos, si solo es una caseta, será más sencillo entrar. – Comentó Claudia.

- Pero no podemos hacerles daño, si lo descubren y nos delatan… - Pensó Kurumi, Rusalka sabía que algo así puede suceder por lo que vino con algo más.

- Ahí es donde entraré yo, alguien necesita hacer de distracción en lo que ustedes se infiltran de forma sigilosa, pueden dejármelo a mí.

- Eso nos ayudaría bastante. – Sonrió Sonoka.

- Pero antes, tengo hambre ¿podemos seguir comiendo? – Preguntó Moe, no hubo negativa alguna en lo que continuaron con su desayuno.

Una vez terminaron, ya comenzaron a poner en marcha su plan, dentro del vehículo de la rusa, llegaron hasta los terrenos del edificio central de la ONU, un edificio bastante grande conformado de muchos pisos, ya de entrada en el frente se encontraban guardias.

- Ciertamente está muy vigilado… - Comentó Azuzu por debajo. Rusalka condujo un poco más, doblando a la izquierda para llegar a la calle que les tomaría acercarse a la entrada del almacén, ya ahí ella detuvo el vehículo.

- Es ahí. – Señaló a lo que era una caseta donde solo había un guardia dentro que escuchaba música.

- Que poca vigilancia tienen acá… - Comentó Claudia por debajo, Rusalka sonrió.

- Por eso sugerí esta entrada. – Todas se bajaron. – Yo me adelantaré y le sacaré conversación, cuando lo vean distraído, entren por el costado.

- Así que no vendrás con nosotras. – Claudia sabía que su amiga podría meterse en problemas mayores si saben que las está ayudando a liberar a un prisionero.

- Lamento no poder ir más con ustedes, pero estarán bien, pueden rescatarlo.

- Eso haremos. – Respondió Miko de forma segura. Rusalka ya caminó hacia la caseta de vigilancia, el guardia escuchaba música cuando vio a la rusa acercarse, quitándose los audífonos.

- ¿Pasa algo?

- ¿Este es el almacén donde se guardan todos los paquetes enviados?

- Así es ¿por qué preguntas?

- Recibí un correo sobre que un paquete importante para mí llegó, así que vine a buscarlo.

- ¿Un paquete para ti? Realmente no tengo nada de eso apuntado ¿no estarás equivocada?

- Claro que no, sé que ahí dentro debe de estar.

- Espera señorita, primero tengo que consultarlo en vigilancia, quizás tengas el recuento de paquetes.

- Insisto, yo sé muy bien lo que es mío, así que preferible que entre.

- ya le dije que no ¿acaso no escucha? – Empezó una discusión entre ambos, ese fue el momento perfecto, las demás fueron agachadas cerca de la casilla hasta que finalmente entrar, Rusalka sonrió por debajo.

- (El resto estará a cargo de ustedes.) – Y continuó con la discusión de distracción. Ya ahora el grupo había logrado entrar, se encontraba en el almacén donde solo se podían ver cientos de cajas apiladas.

- Cuantas cajas… - Comentó Miko por debajo.

- No podemos perder el tiempo, busquemos la salida. – Señaló Azuzu. El grupo continuó avanzando en busca de una salida, al ser un almacén, debía de haber una salida de emergencia; pasando entre montones de cajas, se pudo ver un letrero de salida de emergencia, a lo que se dirigieron a este, ya entonces estaban dentro del edificio.

- Ahora tenemos que buscar las escaleras que lleven a los pisos subterráneos. – Comentó Claudia por debajo.

- Siendo un grupo grande, llamaríamos un poco la atención si nos movemos por estos pasillos todas juntas. – Señaló Kurumi. - ¿Qué podemos hacer?

- Hay que buscar una forma de pasar sin llamar la atención… - Buscaron por algo que les pudiera servir, ahí Miko vio un carro de ropa de sucia y se le ocurrió una idea.

- Chicas, sé que podemos hacer…

Un rato más tarde, se veía a una Kurumi que estaba llevando un carro de ropa sucia por el pasillo, por ahí estaba un guardia que la vio.

- Oye. – Este la detuvo, causando que ella se pusiera algo nerviosa. – No te he visto antes…

- Es que… soy trabajadora de la lavandería, estoy transportando ropa sucia. – Respondió. El guardia pareció dudar un poco, así fue que revisó el carro, viendo montones de ropa sucia. – Llevo ropa interior igual…

- Esto, entiendo, estuvo mal de mi parte revisar. – Se excusó el guardia. – Puede seguir. – Ella agradeció y continuó adelante, ya entonces dobló por una esquina.

- Ah, aire. – Azuzu asomó la cabeza. – Esto apesta a rayos.

- No hay de otra, debemos resistir. – Señaló Claudia, igual saliendo del cesto, la peligris frunció el ceño.

- Que gran idea tuviste Miyako.

- Jeje, gracias. – La pelinegra sonrió.

- Lo decía de modo sarcástico.

- Chicas, escóndanse de nuevo, voy a avanzar. – Informó Kurumi, ya las chicas escondieron sus cabezas nuevamente mientras ella continuó avanzando, iba por los pasillos a ver si lograba encontrar el camino a aquellas escaleras. – (Según Rusalka-san, se encuentra en el sector oriente, pero estos pasillos son largos, podría tardar en encontrarlas…) – La pelinaranja ya se lamentaba un poco el no poder hacer nada, hasta que vio unas señales, ahí le avisó que estaba en la parte norte. – (Si esto es el norte, entonces el oriente debe estar por…)

Empezó a avanzar por donde creía conveniente, gracias a la señal, ya se encontraba ubicada, de ese modo avanzó por unos minutos más, entonces pudo saber que estaba en el sitio, ahí vio una puerta, ella revisó a los dos lados por si no había nadie.

- Pueden salir… - Las chicas finalmente salieron del carro de ropa sucia.

- No quiero volver a hacer eso, jamás. – Exclamó Azuzu.

- Vamos Azu-chan, fue divertido, como si fuéramos agentes secretas. – Respondió Miko.

- Dije que jamás, esto no me lo quitaré ni con dos baños.

- Sí es la entrada a las escaleras. – Claudia se aseguró al ver por la puerta. – Vamos.

- Finalmente, nos vamos acercando a Tora-san. – Comentó Sonoka. El grupo entonces entró por la puerta que lleva a las escaleras. Las paredes eran de un color gris, totalmente distinto al blanco que sobresalía en los pasillos principales, entonces ya empezaron a descender en aquel momento.

- Siento que esto es como ir a un mundo totalmente diferente ¿no lo sientes así Kurumi-chan? – Preguntó Moe.

- Ciertamente… dista totalmente de lo que vimos antes.

- Hay que avanzar con cuidado, no sabemos que podemos encontrarnos. – Advirtió Claudia. Siguieron bajando hasta llegar a una parte donde hay una puerta, la rubia que estaba al frente señaló con las manos que se mantuvieran quietas, esta tomó la perilla y la abrió lentamente, asomándose para ver que no hubiera alguien cerca, al mirar a ver ambos lados y cerciorarse de que estaba libre, entró y las demás la siguieron, ahora se encontraban en otro pasillo pero este tenía unas luces un poco más viejas y el lugar estaba algo más descuidado.

- Sí que es mucha la diferencia con los pasillos del edificio. – Comentó Azuzu.

- Ahora debemos de continuar avanzando para llegar a donde está Tora-kun. – Expresó Miko.

- Sigamos el camino que trazó Rusalka. – El grupo comenzó a moverse por los pasillos, esperando poder llegar hacia donde estaba Tora sin encontrarse con algún guardia.


En su celda, Tora estaba recostado en la cama, mirando al techo, este se encontraba recordando lo que había ocurrido hace unos días, cuando esa persona se presentó…

"Flashback"

El peligris estaba de frente con un niño que llevaba un ropaje negro y un parche sobre uno de sus ojos.

- He venido a verte, hijo.

- … ¿Quién eres? – Preguntó Tora, el niño sonrió de forma segura.

- No hay nada de lo cual tengas que preocuparte, no te haré daño, después de todo eres de mi familia.

- ¿Familia?

- Así es, déjame presentarme, mi nombre es Odín, soy el padre de todos los dioses, gobernante de Asgard, aquel que está por encima de la humanidad, quien otorga esperanza y justicia a todos por igual.

- Odín… no lo recuerdo. – A pesar de la respuesta de Tora, el rostro de Odín no cambió para nada.

- Lo sé, pero no es algo de lo cual tenga que sorprenderme, después de todo tienes unas circunstancias muy especiales, lo sé todo sobre ti.

- ¿Sabes quien soy realmente? – Preguntó, eso parecía ser lo que buscaba Odín.

- Claro, puedo darte todas las respuestas a las preguntas sobre tu origen, pero para que pueda hacerlo, tienes que venir conmigo, a volver a casa y entonces lo recordarás todo, así que toma mi mano. – Le tendió su derecha, Tora no sabía qué hacer, desde que despertó no tenía realmente preguntas sobre quien era, decidió vivir con lo que sabía y confiar en quienes tenía en frente, sus amigos de la base de Tateyama, pero ahora que llegó alguien que parecía tener esas respuestas, comenzó a surgir dudas dentro de su mente; por primera vez comenzó a cuestionarse sobre quien era realmente.

- … Déjame pensarlo, no puedo.

- Entiendo hijo mío, te daré tiempo, solo recuerda algo, nadie más te quiere más que yo, nos estaremos viendo. – Y entonces desapareció, Tora se quedó solo en la celda una vez más.

- … Qué haré…

"Fin del flashback"

Desde ese momento, el peligris simplemente se ha quedado pensando en la respuesta que debería ser correcta, entiende que no estaría bien el irse como si nada, si se entregó fue para proteger a todos en Tateyama, y si decidiera irse, seguro estarían en problemas, miró a su mano en aquel momento.

- Las respuestas…

- Parece ser que detectaron señales de avionetas foráneas hace un par de días. – Escuchó un par de personas conversando.

- Es raro, puesto que no recibimos noticias sobre valquirias que llegarían a la central ¿no es un error?

- No parece estar claro, puesto que la señal solo apareció por unos veinte segundos antes de esfumarse, tampoco es que existan chicas tontas que intenten infiltrarse sin permiso.

- Tienes razón. – Las voces se fueron alejando, aquello de que llegaran valquirias le hizo pensar en algo por unos momentos.

- (No puede ser… que ellas hayan venido por mí…)

En los pasillos de la sección subterránea, una cabeza se asomó por una esquina para observar que estuviera libre todo, así fue que se volteó a sus compañeras.

- Todo despejado. – Informó Miko, Claudia avanzó en aquel momento.

- Vamos, mientras no haya nadie. – El grupo siguió adelante. Lograron conseguir la primera parte de la infiltración, la cual era adentrarse a la sección subterránea, ahora necesitaban seguir avanzando hasta poder llegar a donde se encuentran las celdas y liberar a Tora.

- Hasta el momento todo ha sido fácil ¿no creen? – Preguntó Moe.

- No digas nada, o sino la ley de Murphy nos va a atacar. – Exclamó Azuzu, y tal como ella dijo, en el momento fueron por una esquina, se cruzaron unos tres guardias que vieron a las chicas fijamente. - ¡Te lo dije!

- ¿Qué hacen aquí? ¿Acaso tienen permiso para?

- ¡Toma! – Miko no perdió el tiempo y con su la empuñadura de su katana, golpeó en el mentón a uno de los guardias, se movió velozmente, sujetando su arma aún envainada, le dio un fuerte golpe en el abdomen al segundo, con el tercero, corrió y de un salto con un giro en el aire, le golpeó en la nuca para desmayarlo, así los tres guardias cayeron al suelo, la pelinegra suspiró del alivio. – Eso estuvo cerca ¿no creen?

- Es una fortuna contar con Miko-san para esto. – Expresó Sonoka con una sonrisa.

- La próxima vez no digas que todo va bien ¿entendido? – Regañó Azuzu a la peliazul, esta bajó la mirada.

- Sí, lo siento…

- Hay que hacer algo con ellos, si los dejamos en el suelo, levantaría sospechas. – Comentó Claudia, tenían que esconderlos, en ese momento Kurumi vio una puerta.

- Podemos dejarlos ahí. – Acatando la idea de la pelinaranja, arrastraron a los tres guardias dentro para dejarlos ahí, ese sitio en particular era un vestidor.

- Miren, tienen trajes de maids. – Señaló Miko, en un closet se encontraban varios trajes de sirvientas en hombreras.

- Ey es verdad. – Moe se acercó a verlos. – Wow, hay de todos tipos.

- No es momento de perder el tiempo, tenemos que avanzar. – Comentó Azuzu, ya para ese entonces la peliazul se había cambiado.

- Jeje ¿no me veo linda? – Dio una vuelta para que se pueda apreciar el traje en ella.

- Te ves linda Moe-chan. – Kurumi no tardó en tomarle una foto, las dos se estaban divirtiendo.

- ¿Qué hacen? Hay que continuar antes de que nos descubran. – Exclamó Azuzu, Miko se acercó a ella, llevando un traje igual.

- Vamos Azu-chan, no todos los días una puede disfrazarse de maid, hay que disfrutar el momento, además ¿no me queda bien? – La peligris solo pudo empezar a gruñir.

- Cuando estamos en una situación de extremo peligro, estas niñas se ponen a jugar.

- A decir verdad, no sería un mal disfraz para pasar desapercibidas. – Comentó Claudia. – Podemos pasar como sirvientas limpiando los pasillos, así que un disfraz no nos vendría mal, cambiémonos igual.

- ¿Qué diablos estás diciendo Claudia? – Azuzu no podía creerlo, en ese momento Miko tenía una sonrisa vendedora.

- Jeje Azu-chan, ya que Clau-chan está de acuerdo, es momento de cambiar esas ropas, ayúdame Moe-san.

- Por supuesto. – Las dos se acercaron con intenciones peligrosas a la peligris que sintió como su integridad estaba por peligrar.

- U-Un momento chicas, no hagan eso, yo puedo cambiarme sola… - Ya era demasiado tarde, y entonces solo se pudo escuchar un grito proveniente de Azuzu desde las afueras.

Unos minutos después, ya todas llevaban puestas aquellos trajes de sirvientas para pasar desapercibidas, teniendo tantos estilos en los trajes.

- ¿Por qué mi traje es tan corto? – Se quejó Azuzu, la falda de su traje apenas y le cubría las pantorrillas.

- Lo siento Azu-chan, parecía ser el único de tu talla. – Respondió Miko, la peligris estaba muy avergonzada de que casi se le vea.

- Esto no me cubre nada.

- Chicas, no es momento de discutir, hay que avanzar actuando. – Expresó Claudia, Azuzu no tuvo de otra que aguantarse, aunque se sujetaba la falda para que no viera demasiado. El grupo de chicas continuó avanzando, llevando equipo de limpieza, haciéndose pasar por verdaderas maids y de ese modo lo levantar sospechas más que solo estar trabajando.

- Somos unas maids, limpiemos por ahí~ - Miko empezó a cantar una tonada mientras sacudía el polvo, ya pasaban algunos guardias que las veían de forma extraña pero no dijeron nada.

- Solo están limpiando, sigamos. – El plan estaba teniendo éxito, solo necesitaban continuar de ese modo y llegar pronto a la celda donde se encuentra Tora.

- La verdad, llevar estos trajes es divertido. – Expresó Kurumi. – No pensé que me vería linda como maid.

- Ciertamente, es una gran experiencia. – Respondió Moe. El grupo siguió, hasta que entonces…

- Ahí están. – Un hombre se puso en el camino de las chicas. - ¿Dónde se encontraban?

- Esto, nos encontramos limpiando, si nos permite… - Claudia quiso librarse de aquel hombre, pero este seguía en medio.

- ¿Acaso se olvidaron de su trabajo? Es por aquí. – Ya no había forma de escapar, miraron a la rubia que tuvo que señalarles que siguieran al hombre. Así avanzaron junto con este hasta llegar a una sala, ahí entonces vieron que era un salón de fiestas.

- Finalmente llegaron las jovencitas. – Dentro se encontraban varios hombres con trajes caros, inversionistas y hombres importantes, fue lo que pensó Claudia.

- Lamento la tardanza, ahora daremos inicio a la celebración. – Y todos ellos elevaron sus copas. Según las instrucciones del hombre, tenían que servir a los invitados de la mejor forma posible, era una perdida de tiempo, pero no parecía que fuera a dejarlas ir.

- Muy bien, vamos a alegrarlos. – Exclamó Miko. Así las chicas comenzaron a servir la comida y bebidas a los hombres.

- Aquí tiene. – Claudia sirvió una copa de vino a uno de ellos mientras sonreía.

- Jeje jovencita, no lo haces nada mal.

- Gracias. - Ella hizo una reverencia, por el otro lado Miko llevaba unas cinco bandejas ella sola con bocadillos.

- Ahí va sus bocadillos. – Ella corrió y entonces de un movimiento, hizo volar las bandejas, con movimientos precisos, pudo hacer que aterrizaran sobre las mesas de invitados sin tirar nada. – jeje~

- Wow, eso fue asombroso. – Varios de ellos empezaron a aplaudir la hazaña de la pelinegra.

- ¡Kyah! – Sonoka se cayó sin querer, derribando agua. – L-Lo siento mucho, no estoy acostumbrada a esta falda larga… au~ - Ella tenía los ojos llorosos, dándole un aura de ternura, lo cual cautivó a sus clientes.

- N-No es nada pequeña, no nos molesta. – Respondió uno de ellos, a lo cual la pelirrosa se mostró aliviada.

- Me alegra. – Un aura brillante rodeó a esta, lo cual hizo que esos hombres se vieran atrapados en la ternura de la pequeña.

- (Que linda…) – Pensaron los dos al mismo tiempo. Las chicas continuaban con su buen servicio a los invitados de la fiesta, el ambiente seguía siendo bastante ameno en la fiesta.

- ¡O-Oye, no me toques el trasero! – Se quejó Azuzu, uno de ellos le había metido mano.

- Jeje, no puedes negarte señorita, soy un hombre muy influyente en Holanda, el dinero habla por mí, así que estoy en todo mi derecho de hacer lo que quiera.

- N-No es así como funcionan las cosas, no soy alguien a quien pueda acosar.

- ¿Eso piensas? – El hombre se levantó, sujetando a Azuzu del brazo. – Yo otorgo el veinte por ciento a la institución, soy un valioso inversionista, así que soy intocable.

- No lo haga… - Azuzu sintió que algo horrible estaba por pasarle, veía la mirada en ese hombre, era de alguien hambriento de lujuria. – Por favor…

- Es tu culpa por llevar una falda tan corta, ahora… - Antes de que ocurriera algo más, un plato voló, impactando al hombre en la cabeza, que cayó al suelo, todos en la sala estaban sorprendidos, viendo a la responsable.

- … Esto ¿realmente lo hice? Jaja, creo que me pasé un poco. – Miko se rascó la nuca. – Pero es una advertencia, no toquen a mi amiga o la próxima vez no seré tan suave… - Sonó amenazadora en ese momento.

- Q-Qué diablos estás haciendo, él es muy importante. – Exclamó el encargado. – Está herido, hay que llevarlo a la enfermería, y tú, mocosa, por esa ofensa serás encarcelada, no te resistas y… - Claudia se movió, para patear a ese hombre.

- ¡Escapemos! – Gritó de repente, todas las chicas reaccionaron, comenzando a correr fuera de la sala.

- Bueno, ahí se fue nuestra cubierta. – Expresó Azuzu.

- Lo siento Azu-chan, pero no podía quedarme quieta viendo como te acosaba ese gordo horrible. – Se disculpó Miko, la peligris negó con la cabeza.

- No es necesario, al contrario… te lo agradezco… - Musitó por debajo.

- ¿Por donde vamos ahora? – Preguntó Kurumi. Ya que posiblemente eso habrá alertado a los guardias, ahora no quedaba otra opción.

- Sigamos corriendo, no nos detengamos hasta llegar a las celdas. – Respondió Claudia. El grupo siguió sin detenerse, esperando no encontrar guardias en su camino, su mayor prioridad era alcanzar el destino, no llevó más de cinco minutos.

- Aquí deben de ser las celdas. – Informó Azuzu. Ya entonces se pudieron ver. – Creo que dijo algo acerca de que podría ser una celda especial.

- ¿No es esa? – Señaló Miko a una puerta sellada, se acercaron a ver, tenía un panel.

- Posee una clave de acceso. – Claudia no podía perder el tiempo adivinando cual podría ser, ahí fue que Miko sacó su katana y la clavó en el panel, destruyéndolo.

- Hagamos esto a la fuerza entonces. – Ella acabó con el sistema que hizo cortocircuito, entonces la puerta se abrió. - ¿Ven? Funcionó. – Ya entonces la puerta se abrió, viendo a quien estaba dentro.

- ¿Chicas? – Preguntó Tora con algo de asombro.

- ¡Tora-san! – Miko fue la primera en lanzarse sobre él para abrazarlo. – Menos mal que estás bien.

- … ¿Qué hacen aquí?

- ¿Qué hacemos aquí? Pues vamos a sacarte de este lugar. – Respondió Azuzu. – En serio, mira que darnos tantos problemas.

- No tenías qué hacerlo Tora-san. – Comentó Sonoka. – No estábamos tranquilas sabiendo que estarías encerrado.

- No puedo abandonar a mi querido Kouhai después de todo. – Moe infló el pecho. – Así que, como buena senpai, tenía que actuar. – Kurumi soltó una risa por debajo.

- Tora-san… volvamos a casa. – Expresó Miko. – A Tateyama, donde pertenecemos.

- Esto, yo… - Cuando Tora estaba por responder, de repente se apareció alguien, una persona la cual las chicas no esperaban ver.

- ¿Odín? – Claudia estaba asombrada de ver al dios vivo. - ¿Cómo?

- Claudia, querida hija, y veo que las demás están aquí, cuanto me alegra verlas, como su padre, me siente bien que se preocupen por mí.

- ¿Quién lo haría? Después del desastre que causaste con el pilar primario de Fuji. – Acusó Azuzu.

- ¿Cómo es que sigues vivo? – Preguntó la rubia, el dio nórdico sonrió.

- Ahí es donde estás equivocada mi hija, en realidad no estoy vivo. – Eso sorprendió a las chicas presentes. – Es momento de que rebele la verdad, esperando que eso te ayude a tomar una decisión. – Miró a Tora.

- ¿Qué verdad? – Preguntó este, el niño peligris caminó unos pasos hacia atrás.

- Si me encuentro aquí y ahora es porque una parte de mi alma aún no ha desaparecido, sino que reside dentro de alguien, un plan B que tuve en caso de que mi cuerpo desapareciera.

- ¿Plan B? – Preguntó Miko, ahí fue que Odín se acercó a Tora.

- Separando una parte de mi cuerpo físico, y combinando con el de otro de mis hijos, Thor, pude encubar un recipiente vacío que podría usar para revivir, un cuerpo creado desde cero a partir de células combinadas entre las mías y las de Thor, ese resultado es… Tora. – La revelación dejó sin habla a las chicas, al igual que a Tora. – Así es, Tora… eres un clon que yo mismo hice de mi imagen para poder regresar a la vida en caso de que muriera… eres mi cuerpo de reemplazo.

- Soy… un reemplazo…


Buenas, aquí traigo el siguiente cap de este fic, ya digo que he hecho ya algunas revelaciones, realmente quería escribir estar parte porque es importante para esta historia, ya saben quien es realmente Tora, ya veremos las reacciones de las chicas en el siguiente cap, así avanzamos a la mitad de la historia de este fic, nos vemos en el próximo cap. Saludos.