Advertencia: Contenido lemon, diferencia de edad de forma "Legal" y un Incesto también "Legal". No consentimiento sexual y obsesión al grado de enfermizo.
Solo entren y entenderán esas comillas.
-Mu… Muchas… Gracias…- Aquel joven de cabellos marrones verduzcos y ojos azul grisáceos, se queda por completo atónito con lo que lo ha recibido.
-je, je, je. No estés agradeciendo mocoso. Solo ven y disfruta de tu cumpleaños- Un hombre de cabellos azules y muy alborotados, lo espero con una enorme sonrisa, y una cerveza en mano, mientras se encuentra cómodamente con ropa de casa.
Ese joven adulto, se sonrojo ampliamente, y a la vez siente una enorme vergüenza por tan lindo detalle, que simplemente no lo puede creer -Si- Solo alcanza a sonríe, cuando siente el tirón de su brazo derecho, para que se siente en el suelo con el peli azul mayor, qué lo espera en el fotón delante del kotatsu, la cual está llena de los platillos preferidos del menor a la vez que un pastel de crema y fresas también espera a ser devorado por el cumpleañero.
Se siente tan afortunado, muy feliz de estar compartiendo este día, con la única persona que le importa.
Comer esos guisos, esa carne, y una deliciosa sopa de verduras caliente es lo mejor para él.
Incluso puede presumir que siempre las pudo degustar cada que algo bueno ocurría en su vida.
Siempre siendo cocinadas por las manos de ese energético y alborotador hombre que le sonríe, le hace bromas y aun lo trata como un niño pequeño, acariciándole la cabeza, o frotándosela con fuerza para molestarlo.
Pero sabe que ha crecido y madurado, por eso ahora le invita una cerveza para acompañarlo.
-Ahora Yato, he, he, he. Sopla las velas de tu pastel- Ríe a carcajadas, mientras le empuja la cara hacia el pastel, aunque el menor hace fuerza para no hundirse.
No evita que reí, mostrarse algo enérgico con evitar mancharse la cara de crema pero a la vez sentir las manos del mayor en su nuca, lo hace sonrojar -Espera… Lo voy a arruinar si haces eso- Intenta quitarle su agarre, ahora es mucho más fácil eso, tiene fuerzas y no está tan ebrio como el mayor.
-Glup, Glup, Glup… Aaah…- El beber un poco de esa lata de cerveza, hace que este muy entrado en la festividad –No pueeeeeedo creer que mi hermanitooooo- Señala con su mano la altura del menor, como acto de broma -Ya cumpla veinticuatro años…- Una mueca de orgullos se manifiesta en su rostro -Parece que fue ayer- Acuna una cerveza vacía entre sus brazos -Qué mis padres te encontraron en la basura- Repite aquella broma de mal gusto que en este caso es por diversión, pero cuando discutían si era con mala intención.
Claro que Yato ya está acostumbrado a las bromas de su hermano mayor. Pero esta no esta tan lejos de la verdad.
-Ja, ja, ja, ja. Y yo fui su consentido desde entonces, ¿No?- Yato se burla ahora, haciendo uso de aquello que molesta mucho más terco ebrio.
-Oye…- Le señala con el dedo índice y el ceño fruncido -Solo por que eras casi un bebé. Yo siempre fui su consentido- Peleas de hermanos, es algo que ellos han tenido bastante, pero se acostumbran y entienden que sin importar lo que pase, se cuidaran mutuamente.
Pues a la hora de la verdad, Kardia jamás ha permitido qué alguien le haga algún daño a Yato.
Miles de veces lo protegió de matones, de compañeros que lo llegaron a insultaran por ser muy diferente a su familia.
No se podía permitir verlo llorar, lo ha defendido contra quien sea, aunque se tuviera que ganar algunos buenos golpes, protegería a su hermanito por siempre.
No le importaba si no compartían la misma sangre, ellos eran hermanos que en todo momento se cuidarían el uno al otro.
Incluso cuando… Los padres de ambos fallecieron en un accidente de trabajo…
Kardia se trago su dolor, y procuro darle un futuro a Yato…
Estudiar y trabajar fue agotador, pero el llegar, y ver a Yato con una sonrisa en su rostro, abrazándolo, contándole su día, el que fuera obediente a su estilo, tuviera buenas calificaciones y siempre fuera feliz, le alegraba el corazón y motivaba para continuar dándole una buena vida.
A pesar de tener que cuidarse por fallos cardíacos heredados, pero lo bueno es que los tiene muy bien controlados.
Solo eran dos hermanos que tenían la suerte de que sus padres no los dejaran tan desamparados, pero no por siempre cómodos.
El tiempo transcurrió, y Kardia procuro que ha Yato jamás le faltara nada, aunque no fueran familia de sangre, lo eran legalmente y de corazón, por lo cual siempre lo cuido y amo como tal.
Su relación se volvió muy estrecha conforme el tiempo pasaba, y eso… Fue por lo que termino confundiendo a uno…
¿Cuándo aconteció?
No sé sabe.
¿En qué me momento se dio cuenta?
Cuando otras personas comenzaron a rondar a Kardia.
Su hermano mayor, siempre ha tenido una gran fama de matón, alguien con quien nadie le gustaría meterse. Pero, al ir tratando al terco y alocado hombre, muchos empezaron a darse cuenta que no es alguien malo ni por asomo… Y así mucha gente empezó a creer que podrían tener una oportunidad romántica con él
Y allí el error.
Algunos se quisieron meter en su relación de hermanos… Amando y tratando de alejar a Kardia de él. Sin embargo, Yato, a su manera no ha permitido que eso pase…
Alejaba a sus pretendientes, les hacía mala cara, se metía en sus teléfonos para dejar mensajes comprometedores, y cuando era más pequeño, lloraba porque les parecían "Malos", y desde luego Kardia siempre le creía a su hermanito.
Él debía seguir siendo el centro de atención de su amado hermano sin importar las circunstancias.
Y nadie lo iba a detener, ni esa mujer llamada Calvera, ni ese hombre Radamanthys, y mucho menos ese tal Degel…
Cada uno lo intento y fallo, aunque Degel, sigue estando presente en su vida, y a Kardia se le nota un enorme interés en ese cuatro ojos como Yato le llama en secreto. Le tranquiliza que Degel lo trate como un amigo, pero eso no le asegura nada a futuro y lo sabe muy bien.
-Hip. No olvides pedir un deseo hip- Ya está ebrio, con una sonrisa de bobo, está festejando a lo grande, brindándole un fuerte abrazo al de cabellos marrones verduscos
-Ja, ja, ja. Kardia. Debes parar de tomar- Yato feliz por ser abrazado por el mayor, el sentir esos brazos rodeándolo, su fragancia, su piel… Todo lo que es Kardia, es su única y mayor tentación y lo desea tanto en él.
-Solo es por hoy…- Le hace un pequeño frote en su cabeza, aunque sin tanta fuerza, por la felicidad del cumpleaños -Mi hermanito tiene 24 años ya…- Se detiene de hacerle el famoso "Cerillito" y se acomoda en el hombro del menor, mirando hacia el pastel -Es un festejo importante- Se pega a la mejilla rozagante de Yato, para luego picarle la contraria -No seas un amargado, y disfruta tu pastel… Glup, glup…- Para terminar esa frase, empinándose la última botella de cerveza que tiene y así terminar cayéndose de espaldas, mientras aplaude de lo divertido que esta. Si, ya está en otro mundo.
Aquel joven hombre, solo ríe al ver a su hermano de treinta y uno años, tirado en el piso de su hogar, pero aun esta consiente, a lo que puede.
-¡PIDE UN DESEO HERMANITO!- Le grita entusiasmado, mientras se incorpora para aplaudirle y seguir felicitándolo.
Yato solo necesita verlo para sentir que su vida es perfecta, pero… Nunca está de más un poco de ayuda.
-Deseo… - Lo piensa en silencio, y sopla las velas para apagarlas.
-¡SIIII! ¡FELICIDADES!- Festeja alzando los brazos y volviendo a arrojar el confeti que está en el suelo -¡YA ERES MÁS ADULTO… HIP! ¡ESPERO QUÉ TU DESEO SEEEEE CUMMMMMPLAAAA! Y ya consigas un trabajo para que me ayudes en los gastoooss del… Hogaarrr…- Algunos reclamos entre hermanos nunca están de más.
Y así, aquella pequeña fiesta entre los dos sigue, comen pastel, beben, conversan y ríen… Recordando su infancia, y a sus padres, obviamente algunas lágrimas se escapan, pero todo está bien.
Al final, Kardia perdió la batalla contra el alcohol y termino durmiéndose en el suelo de la sala, a gusto, abrazando su botella y babeando, mientras balbucea algo sobre un corcho, una toalla y una piña.
Claramente cosas que solo él entiende.
Por su parte, Yato recoge un poco la mesa y deja los platos y vasos en el lavabo, a la vez que el pastel lo guarda en el refrigerador. Al terminar de ordenar un poco, trae consigo una manta ligera para cubrir a su hermano mayor y a él, pues no va a desaprovechar esta oportunidad qué su deseo de cumpleaños le da.
Se acurruca de frente a él, lo mira atentamente, sonrojándose, sintiendo esa caliente respiración chocar contra su rostro. En silencio admira el atractivo de su hermano mayor, a quien debería ver solo así, pero ya no le es posible.
-Sus labios… Aun deben de saber a cerveza…- Se siente tentado a acercarse aún más… A pegar su cuerpo contra Kardia, le excita sentir esos buen formados músculos, la anatomía del peli azul con sus manos, deseando pode tocar aún más por debajo de la ropa, sin embargo no lo hará, no puede hacerlo, no aun...
Pero tal vez, otra cosa si se arriesgue a hacer.
Sujeta una de las manos del mayor, para llevarlas a su pecho, excitándose por ese impuro toque, respira profundo, tiembla por miedo a que todo le salga mal.
-¿Lo sientes?- Le pregunta a alguien inconsciente -Mi corazón late de esta forma por tu culpa…- Desvía la mirada, pero rápido vuelve a tomar la valentía necesaria para verlo de frente -Kardia, hasta responsable de que tu hermano menor te ama, te desea y quiere ser uno contigo- Lanza un suspiro al callar su sensual voz, se sonroja, mientras sus manos dirigen a extremidad cautiva su abultado pene, libera una de las suyas, para llevarlas al miembro del peli azul, solo tocando por encima de la ropa.
Solo se frota, solo quiere frotarse y que lo froten, qué su mano toque a Kardia y este también lo toque a él, aunque claramente esto está muy mal, sin consentimiento, haciendo algo que el otro no quiere.
Lo más seguro es que si Kardia se diera cuenta, protestaría contra esos actos, pero lamentablemente para el mayor el alcohol lo ha derrotado.
-Hermano, esto está mal… Lo sé, pero quiero más… Ya no me puedo conformar con esto, con fantasear con hacerlo solo o con tu mano estando dormido…- Jadea, ni siquiera se está masturbando como es debido, por estar pensando en que está usando la mano de su propio hermano para hacer esta atrocidad.
Su sonrojo es evidente, sus ojos se cristalizan por el dolor que está disfrutando en silencio.
-¿Quieres saber cuál es mi deseo de cumpleaños?- Se acerca al dormido rostro, qué está babeando, pero eso no le importa, le gusta verlo de todas las formas posibles.
-Mi deseo… Es que me veas como hombre, me veas como una posible pareja para ti, alguien que te ame… Que me ames y me hagas solo tuyo…- Se acerca aún más, inhalando el aroma corporal del peli azul, mientras sigue masturbándose y tocando el pene ajeno -Deseo darte todo de mí y yo poseer todo de ti… Kardia, mi deseo es ser tu amante…- Al terminar su oración, no puede aguantar las ganas de acercarse más y romper la distancia con un beso en esos labios manchados por el alcohol.
No es un beso casto o puro, sino uno apasionado, lleno de lujuria y deseo, en donde sigue frotando su mano y la mano de su hermano en ambas entrepiernas para lograr llegar al clímax aunque sea de esta manera que claramente solo satisface a uno.
En su desesperación lame entre los besos los labios del mayor, deseando que en cualquier momento abra su boca y lo deje entrar o que Kardia entre en él.
Quiere profundizar más su encuentro, pero sabe que no podrá esta noche, muerde levemente el labio inferir. Resignado, cierra sus ojos, respira profundamente inhalando el aroma de Kardia, sintiéndose un poco de insatisfacción con solo estos "Juegos".
En su fantasía y en su poca moral, deja de tocar la hombría de su hermano, para permitirle que la mano del peli azul lo toque de verdad.
Entre robarle besos y mirarlo, sus manos introducen la ajena entre sus pantalones, para que de verdad toque su anatomía.
Al sentir esas grandes manos en su cuerpo, se sobreexcita con un gran éxtasis, a la vez que sonríe lascivamente.
-Aaah… ¿Lo sientes?- Jadea, tiembla, y deja que su cuerpo experimente un placer nunca antes vivido -Mi propio hermano mayor, me está tocando… Oooh, me está masturbando…- Sonríe, mientras su cuerpo se llena de espasmos, contracciones al sentir esas gruesas y fuertes manos tocándolo sin pudor alguno.
Mientras se decía a autosatisface de una manera retorcida, sigue admirando el rostro dormido del mayor para seguir hundiéndose en un placer obsceno -¿Te gusta tocarme? ¿Te gustaría ver el rostro pongo al ser tocado por ti… Umhh?- Sus ojos se cristalizan, jadeante una vez más, arqueando su espalda por lo delicioso del tacto -¿Que cara pondrías te despertarás ahora y vieras qué tu hermanito se masturba a tu lado, con tu mano y te besa de esta manera?- No aguanta por mucho tiempo y de nuevo roba otro beso de Kardia.
Aumenta la velocidad de las manos, a un ritmo mayor pues el deseo y existís está al límite, y de pronto su eyaculación se hace presente, termino perdido en la sobrexcitación por saber que la mano de su amado hermano mayor lo está masturbando.
Termina en esa mano y la ropa, pero poco le importa, está feliz de que sus deseos se puedan cumplir, aunque sea de esta manera.
-Kardia… Uuhmm… Te amo, te amo tanto… Por favor… Veme a mi como tu amante, como la persona que siempre te amara y desea que lo ames… Ya no me mires como tu hermanito…- Le susurra suplicante, derramando pequeñas lágrimas de desesperación por que todo esto se vuelva realidad, sin embargo aún esta demasiado deseoso del peli azul, lleva la grande mano de a su boca y la comienza a limpiar lentamente.
Esto le entristece, el tener qué volverlo a ocultar -No debe quedar ninguna huella de lo que hice… Porque si no… Me odiarías…- Su tristeza es evidente, mientras aprieta sus labios y se acurruca un poco más ceca de Kardia.
Su oportunidad terminó como su fantasía y deseo por ahora… Vuelve a la realidad al dejar de estar caliente… Pero su amor sigue presente.
Una noche más, debe guardar sus sentimientos, y soportar qué a la mañana siguiente, Kardia lo verá, le sonriera y le dirá.
-Buenos días, mocoso. ¿Dormiste bien?- Sonriéndole de esa manera fraternal y de nuevo ignorando esos obscenos sentimientos, qué no puede expresar el dolido corazón del fatídico cumpleañero Yato.
Buenos días, tardes, noches, ¿Qué hora es? ¿Quién me ha robado el reloj?
¿Cómo están mis terrones de azúcar?
Aquí ando publicando un pequeño detalle, ahora si con retraso de un año y más por el cumpleaños de Yato de unicornio que fue la semana pasada.
Sí que tuve una semana super cansada, pesada, y desesperante jajajaja pero no vinieron aquí para saber de mis chocoaventuras.
Kiaaaaaa... Espero que entendiera bien ahora las advertencias, sin duda Yato está bastante obsesionado con su hermano mayor Kardia, al parecer le va hacer la competencia a Degel.
Pero de qué forma... Dioses... ¿De qué forma?
Bueno, ya lo supieron.
Ahora sí, vamos a cantarle la canción oficial de la familia terrón de azúcar al impetuoso Yato.
Un día feliz para ti, hoy es tu cumpleaños sí que sí, felicidades Yato, tu cumpleaños sí que sí.
Un día feliz para ti, hoy es tu cumpleaños sí que sí, felicidades Yato, tu cumpleaños sí que sí.
Bien tarde, pero al fin regalo del 2022 jajajajaja, algún día estaré al corriente lo prometo.
En fin terrones de azúcar, me paso a despedir, no sin antes decirles que miles de gracias por su apoyo, comentarios y votitos, de verdad son los mejores del mundo y siempre les estaré agradecida por esto.
Cuídense mucho, hagan caso a las medidas de higiene, no se expongan de más y manténganse a salvo.
Por favor, deseo que todos ustedes se cuiden mucho en donde sea que estén.
Los quiero.
Ammu se va.
