¿Qué hacía ahí? Su hermana Luan acomodaba las resmas y las ponía en la mesilla disponiendo los materiales frente a él.

Sus mochilas descansaban cerca de los faldones de la cama arrimadas. La mano inquieta se proyecta temblorosa en su pierna. Sigue actuando según tiene el eje de la normalidad presente, sintiendo un palpitar desmesurado en el corazón con las mejillas coloradas como solo un sentimiento intenso puede hacerlo. Mucho más tambaleante y peor aspecto al contrario de lo que lo parecía regir ella por su parte, sin esa evidente timidez y las ansias culminando en sensaciones que lo "emborrachaban" y lo llenan de euforia.

¿Tan fácil era dejar como que nada había pasado ese día? "Pero había tomado vino", recordó confuso en el actuar de su hermana mayor en ese "asalto de besos", que parecía no advertir lo que hubieran escenificado en aquel cuarto donde precisamente yacían, a tan solo unos metros de la puerta donde aconteció, y donde casi los descubren de una manera bastante comprometedora. Si ya más de una mirada a ellos han despertado y sentido los días pasados: de Lori, Luna, Lucy y Lola, en los diferentes encuentros copiosos de los que a veces hubiera preferido salir disparado el chico, con Luan como una sombra suya que no parecía turnarse, y actuaba tan normal como si nada hubiese pasado.

Fue un alivio de hecho para Lincoln que pareciera de ese modo, haciendo como si nada pasó. Ya en la mañana del día siguiente, Luan le dio los buenos días y juntándose a preguntarle sobre su sueño y descanso, él titubeaba en respuestas fáciles, pensando en la soledad o en la escuela respecto a aquellos labios suaves que impactaron los suyos, y esa lengua traviesa que había invadido su boca por todas partes de su boca; aquello había sido tan diferente a lo de Ronnie, y pensando en ello, repitió los movimientos de la lengua con Luan sabiéndose solo, y poniéndose muy penoso, en la escuela o en su cuarto al anochecer.

Sonrojándose, era obvio que quería más de ello. Soñándolo e imaginándolo frente a ella, en sus cercanías perfumadas, en sus ojos grandes y coquetos, sudaba con la castaña y se sentía culpable, siendo que ella realmente no era desconocida a dichas tendencias en realidad, que como era obvio, sabía el efecto y la impresión que su último encuentro produjo en el peliblanco, pasando en vilo varias noches viéndose arriba de esos escalones para cumplir su amor prohibido con su hermanito, siendo que él no la había acusado con sus padres.

No por nada al día siguiente resultó su compañía más incisiva al término que la cotidianidad requería sumado a los peligros, y notaba que sentándose a un lado suyo de camino a la escuela se pegaba más él y encontraba más normal y aparatoso en su reaccionar vertido en una misma página, haciendo su respiración densa al chocar su muslo con el suyo, e inclinándose presionando su pecho pequeño contra su hombro, le pedía que viera un video gracioso donde un tipo disfrazado de superhéroe fallaba una acrobacia y caía de nuca, repitiendo la operación en más nimias, sumándose a juntarse llegando por la espalda y juntar pecho por completo ya en la tarde cuando veían el juego soccer de Lynn Jr a un lado de las gradas, que en vez de disculparse simplemente se quedó callado con la cara dócil encendida, para después escandalizarse cuando le murmuró con una sonrisa coqueta que se veía como un Adonis, sabiendo las respuestas subsiguientes.

Al tercer día le dijo que compró materiales que ocupaba para hacer sus grafismos. Quería verlo en acción, o por lo menos eso dijo y se escuchó extraño para ambos. Vincularon un día muy próximo. Llegando el día, Luan le dijo que todo estaba listo después de la escuela, habían llegado antes saliendo temprano, coincidiendo en horarios de prácticas extracurriculares. Quería que le mostrara su trabajo en el cómic en un ambiente pacifico y sin molestias, en lo que de paso le contaba lo de su noviazgo fallido, las razones y otros pormenores.

—No creo que Benny fuera el indicado. Iba muy de prisa, y no quería eso tan pronto, o por lo menos, no con él...

El chico asiente. Los muslos de la chica que es su hermana entrechocan los suyos; se siente nervioso. Traza el dibujo, agarra la goma para borrar temblando como si tuviera frío. Su hermana le hablaba, pero no necesariamente la escucha en todas las partes de su exordio.

—Si por mí fuera, me sería más fácil tener un noviazgo ya sabiendo todo ese asunto de los besos y los jugueteos con anterioridad, y no es que no me llame la atención o me sea indiferente ese apartado, realmente me interesa como toda chica, ¿me entiendes? Jaja...

La chica pasa unos cabellos tras su oreja acariciando su lóbulo. Se sonroja, y mira los jeans del chico antes que las líneas que traza en la hoja. Su mirada no es leve, pegando su hombro contra el de su hermano, le pregunta:

—¿Tú ya has hecho eso alguna vez?

Lincoln se inquieta sentado en la orilla.

—¿Hacer qué, Luan... ?

—Ya sabes —dijo ella y sonrió con sus mejillas sonrojadas —: juguetear con una chica; besarla, tocarla, quererla...

Lincoln enmudeció viéndola y poniéndose más nervudo. Carraspea.

—¿Tocarla... ?

—Sí.

—Umm, no... —se quedó unos segundos callado viendo a otra dirección —. Supongo que solo he besado solo a Ronnie y ya...

—¿Ah sí? —inquirió imperiosa.

—Sí... —dijo Lincoln tímido y sintiendo una hostilidad en el tonante de ella.

—¿Pero fue un beso con lengua, o solo uno de piquito?

—Fue en los labios... Realmente no hubo lengua...

—Ah... —suspiró Luan y se lamió los labios acomodándose pulcra —. Entonces eso no fue un beso de verdad, tontito —sonrió como si fuera a reír —. Un beso de verdad, uno de pareja, es más pasional...

Lincoln abrió todavía más los ojos y sintió un escalofrío recorrer la espalda. Teniendo tan cerca a su hermana, podía ver por el rabillo del ojo su cuerpo lozano, delgado y curvo.

—Y... verás qué, son esos los besos que a mi me preocupan y... también me interesan, y... básicamente todo lo que... viene con eso...

—¿Vi-ene con e-eso?...

—Sí... : todo lo que viene con eso, naturalmente —dijo Luan muy roja y sería, y se pegó más a su hermano estando lado a lado, como si le dijera un secreto íntimo o fueran una parejita con frío, escuchándose y sintiéndose como su trasero sume ligeramente los resortes —. Son esas cosas las que me asustan... me ponen, un poco, nerviosa, ¿sabes... ? Más con los hombres, me pongo muy temerosa y me incomoda, pero, ¿sabes una cosa? Me he dado cuenta que contigo—y su respiración cambió haciéndose más pesada —, y solamente contigo, eso no me pasa... ¿me entiendes... ?

Lincoln trago saliva.

—¿De verdad... ? —preguntó Lincoln con el corazón muy agitado y extrañado.

—Sí... Eso me pasa... Y, también me he preguntado que a ti también podría pasarte... oh bueno... tan siquiera darte curiosidad ese aspecto gracioso... —sonrió mostrando sus brackets y una expresión entusiasta —. Además, pienso que eres muy guapo; lo pienso desde hace mucho tiempo realmente; me gustas... Y tú has pasado un buen rato diciéndome que soy muy bonita y mirándome también... así que, no veo porque no podamos practicar un poco entre los dos, siendo que nos llevamos tan bien, y se podría decir que nos gustamos y queremos por igual... porque eso es lo que se busca en una pareja... Por-Porque, tú sabes... ; ambos sabemos... —adujo haciendo ojitos.

Luego se quedó en silencio junto a su hermano, sin separarse o pensar en algo siquiera, pero viendo ambos a la mesa con la hoja casi en blanca del muchacho; Luan reconsideró su plan en ese margen. Había tanta tensión que se podía cortar el aire con un cuchillo.

—Bue-eno...

—¿Sí? —preguntó Luan mirándolo —¿Dijiste algo?

—Oh... No, solo decía: ... "bueno"...

El corazón de Luan empezó a golpear más fuerte en lo que su respiración se pronunciaba.

—"¿Bu-Bueno huevo?" —preguntó entrecerrando la mirada.

—¿Qué... ? —se giró para verla a los ojos.

—¿Bueno qué? —le preguntó y los dos sostuvieron la mirada unos segundos que parecieron muy lentos; ambos admiraron sus facciones parecidas y atractivas a sus ojos. Luego el chico elevó sus cejas como su cabeza un poco ladeándose para ir a su rostro y darle un beso en los labios que enloqueció los corazones de entrambos.

Era un instante preciso en el que las manecillas se trasladaron más lentas y en la vísceras se sentía el alboroto de las mariposas volando, sosteniéndose sentados en la cama.

El peliblanco separó sus labios y notó como ella se ponía roja con la mirada entrecerrada y cristalina, inclinando la cabeza para abajo, parando la trompa y cerrando los ojos, Lincoln tomó un segundo para volver a ella tímido, viéndola con sus incisivos blancos junto al reflejo de su aparato ortodoncista asomándose, para impactar nuevamente los labios como si correspondiera a una solicitud que no pudiera rechazar.

Fue un beso de unos segundos. Solo oprimiendo sus labios apretados, en ese intercambio agradable, cálido y suave que eran esos delgados y finos labios de su hermana. La respiración se alteró a un ritmo similar que sus latidos, aspirando aromas que en secreto amaban con miramientos precavidos, podía notar ese olor femenino que transpiraba su hermana; uno de lleno de vida.

Separándose, se vieron sus faces muy cerca, y Luan poniendo su mano por donde Lincoln sujetaba su lápiz, hizo que lo dejara besándolo de nuevo y poniendo su palma en su brazo, se abrazaban separándose enseguida, subiendo su mano hasta su barbilla, los dos se miraron unos segundos como confundidos y entorpecidos con los colores a tope y las miradas cristalinas.

Luan no vacilo nada en convertirlo en un beso francés, abriendo más la boca y lamiendo en interior a sus encías y dientes, en lo que Lincoln correspondía como si se defendiera de la lengua con la suya con mucho estímulo.

Separándose, las lenguas se agitaron un poco a fuera, con los labios ensalivados.

Suspiraron y Luan se pegó a Lincoln acurrucando su cabeza por su hombro.

Lincoln estaba muy nervioso, ya sentía un pedazo mediano en su entrepierna haciendo calor contra su muslo. ¿Qué estaba haciendo?

—¿Estos tipos de besos, son de verdad?

Luan río un poco. Le dio un beso más sonoro, y Lincoln respondió también acariciando su pómulo, introduciendo sus lenguas. Luan moviendo la cabeza, y Lincoln la siguió en sus movimientos bucales ligeros y entreabiertos, que prologaron en silencio en lo que sus manos temblorosas pronto se agarraban confianza acariciando sus extremidades hasta que sus manos temblorosas se encontraban.

"¿Qué hacían?", se envolvían y se dejaban llevar? Luan puso su palma en su muslo y con la derecha sujetaba su nuca, Lincoln exploraba pero la chica era la más intensa, acortando el oxígeno y separándose, en lo que un puente de saliva se deshacía en sus bocas. Eran hermanos y se besaban de nuevo necesitados de lo sentido; no había sido la primera vez que probó sus labios, de niños ella abría de hacerle una broma robándole un beso; una broma inocente de la que ya no se acuerda fue su primer beso: "eso, desde siempre yo he sido su primer y último beso". Abren bien la boca y la saliva llega a salir empezando a empapar sus bocas.

Los dos se tumbaron a la cama rompiendo el beso de repente en una falta de equilibrio debido al apasionamiento. El menor pareció ser el único en percatarse de caer, ya que la de la coleta, se junto más a él volviendo a besar, rodeándolo con sus brazos, rápido y pareciendo como con modorra, como si estuviera infligida por una droga.

—Estos son besos de amor, Linky... —susurro la castaña levantando su rostro, para después enterrarlo en el cuello del chico subiéndose un poco a su cuerpo, luego desenterró el rostro para verlo a los ojos muy agitada por lo que decía —¿Son besos de amor, no?

Lincoln se alarmó, reflexionando cosa que no duró viéndola como un animalito en agazapada en su pecho esperando una respuesta afirmativa.

Le dijo que tenía razón, que eran besos de amor.

—¿Sí... ?

—Sí. Creo que sí... —contestó apenado y su corazón sonaban y se sentía como un tambor —. No lo sé. ¿Tú qué dices... ?

—¿Esto es una práctica, no?

Lincoln volvió a escandalizarse a un mayor grado. Luan no pestañeó viéndolo atenta con ojos felinos.

—¿No me estás filmando ahora, Luan? —preguntó Lincoln entrecerrando los ojos ruborizado, sonriendo preparado para recibir una buena burla —¿No me caerán una manada de mapaches rabiosos de la nada?

Luan no dijo nada. Llevo su boca a la suya estando arriba suyo. Lincoln se sonrojó pensando que Luan llevaba la batuta, cuando empezó a lamer sus labios, y luego meter su lengua de nuevo.

El chico no se escandalizó esta vez por aquella intrusión, la lengua peleó con la suya en una sensación agradable pero sin un sabor general que resultaba ser la insípida saliva, solo proyectada por la menta. Igual acomodaron mejor sus cuerpos arriba de la cama, y Luan se separó para sentarse en su pelvis, girarse quitándose los zapatos y aflojando los tenis del chico desabrochando las agujetas y después sacando las zapatillas por completo. Lincoln no sabía en que momento había puesto sus manos en los muslos de Luan pero ahí estaban en la operación, notando la colina que era su culo sentada y la curva que ascendía a su torso delgado, sacando más la flor con sus senos duros. "¿No lleva brasier?"

—¿Qué parte era la que te daba miedo? —inquirió Lincoln sobreconfundido, notando la desenvoltura de sus acciones.

—Yo no dije que algo me diera miedo, jaja —replicó Luan y se puso de nuevo arriba de él —. Linky, tu no tienes problema con esto, ¿verdad? —preguntó y lo besó de nuevo ingresando su lengua un momento a su boca.

El chico avergonzado negó con la cabeza al separarse. Luan sonrió y procedió a sacarle la polo naranja desde abajo, mostrando su pecho enteco. Un cuerpo más bien blanco, que al terminar de quitarle la prenda le dio un amplio vistazo sumado a un suspiro ahogado terminando de comerlo con la mirada.

Luan se lanzó a besar su boca. Lo invadía con la lengua ya no sabía agria, y chupaba sus labios y los lamía para pasar a la barbilla y besarla, luego descendía por el cuello hasta los pectorales y las costillas, el estómago y el ombligo con ternura y emoción, para llegar a la cintura donde sus jeans descansaban asomándose la tela de sus interiores blancos y las marcas de su pelvis. Luan se hizo más lenta al llegar ahí, y volteó con su hermano para mostrarle los dientes alambrados, dando una risita como de loquita, poniéndolo tenso y excitándolo de sobremanera por alguna extraña razón.

De repente Luan lamió la franja de piel de manera diagonal, dejando saliva a su paso, subió también de vuelta al ombligo, pero bajo de nuevo al lugar besando a la par de que chupaba y succionaba la piel de su hermano, haciendo que Lincoln se estremeciera con las cosquillas, para pasar a la entrepierna, con la carpa que producía un bulto caliente, que despertaba recibiendo los impactos de los labios pequeños de su hermana mayor.

—Luuan... —musitó Lincoln nervioso —. ¿Qué es lo qué haces... ?

Ella no se detuvo haciendo más grueso y duro aquello con los besos. Todos iban directos a la tela dura de los americanos que traía.

—Creo que no hemos cerrado la puerta... Nuestra madre sigue aquí con Lily...

La castaña hizo caso omiso a sus advertencias, desabrochó los jeans, aflojó el cinturón y bajo el zíper del peliblanco. Bajo de un tirón la parte de sus interiores.

—Luan ¿qué haces?...

Luan miró la truza y el bulto. Se produjo saliva dentro de su boca y palpó aquello tomándolo entre sus dedos, buscando la abertura; no era la primera vez que tocaba aquella prenda a veces manchada de material para hacer bebes, y examinaba su composición. Metió su mano tersa por la hendidura que se utiliza para orinar, y apoyándose de su izquierda, Lincoln se quedó viendo y sintiendo como ella sacaba su pene blanco por ahí, que se irguió tenso levantándose y pegando contra su cara.

—¡Wow, que energía! —dijo Luan muy sonrojada para después soltar una risita agitada con sus córneas refulgentes —...Definitivamente es más grande de lo que pensé... —lo enrosco con delicadeza, palpó su dureza y vio que el glande rosado se asomaba más abiertamente por el prepucio —. Siempre tuve curiosidad por ver cómo te habías puesto aquí abajo, y por uno de verdad...

—Luan... Esto...

La púber apretó la vara que pulsaba caliente en su mano y su hermano gimió.

—¡Oh! ¿Te duele... ?

—No... Se siente bi-bien... —dijo Lincoln y su hermana configuró una sonrisa amplia, y peló la punta para ver el glande sin obstrucciones —¡Ahh. Luan... ! ¿Qué haces?

—Así que así son los penes reales... —opinó Luan absorta mirando el hoyo de la verga por donde debiera salir la orina o la eyaculación, por que salía una gota transparente de fluido preeyaculatorio, junto a un olor fuerte a pescado. Luan se embriagó con el olor, qué pasó directamente a sus fosas nasales aturdiéndola. "Así es el olor de un hombre", pensó sujetando aquello, antes de abrir la boca y empezar a chupar la cabeza rosa en un solo movimiento.

—¡Luan, ese lugar... ! Está... —murmuro y vio cómo su hermana bajaba más la boca para ver cómo su tronco entraba siendo chupado como una paleta de hielo; le recordó cuando los dos pasaban el verano de niños, y su padre le había puesto la piscina inflable en el traspatio, comprándole paletas de hielo —Ah hah... Luuaan... ¿qué estás haciendo... ?

Lincoln estaba afiebrado y absorto: el interior de la boca era cálido y húmedo. Era como si masajeara y mojara su pene con saliva chupándolo, y hacía sonidos que parecían placenteros para ella además de otros graciosos por sorber y crear un poco de espuma. ¿Cómo era que se habían tornado así las cosas? ¿En qué momento terminaron así?

—Uhmm, mmm, ha... —soltó la adolescente sacándose el falo de su boca —. La tienes muy dura, Linky... ¿Te masturbas seguido, cierto? ¿Eh?

Lincoln la veía cerca de su glande, y los ojos curiosos e inocentes de Luan, contrastaban cualquier serenidad.

—Solo algunas veces... —confesó Lincoln antes de que su hermana volviera a chupar su pene.

—¿Ah shi? —dijo con la boca llena.

Y bajando la boca, continuó mamando, subiendo y bajando de nuevo por el tronco, y no del todo completo pero sí buena parte de ese falo enhiesto, sensible y receptivo a los labios y la lengua de Luan que gira sobre la punta, y luego chupa de nuevo con los ojos cerrados sacando un sonido extraño.

—Ahh, Luan... ¿Donde aprendiste esto... ?

—Umlpm... Yho, loph... —sacó el miembro mojado de nuevo de su boca —...Lo vi en unos videos porno que te gustan... Al principio no sabias eliminar el historial, ¿recuerdas? —dijo y sonrió burlonamente —. Lo bueno que yo la uso para mis tareas, si no, no sé que hubiera pasado contigo; aparte solo lo estoy chupando... —pronunció en un tono aniñado y volvió a engullir la pinga mediana de su hermanito a la boca, sacando más saliva que se vertía a los lado, y sonaba como iba a a garganta.

—Ahh Luaann... —gemía Lincoln elevándose con sus codos para ver con mejor vista la felación, extendiendo una mano a su antebrazo desnudó, veía cómo ella se lo saca de la boca de nuevo, para lamerlo de arriba a abajo, y cambiando a ambos lados, notando lo brillante que se puso su pene —. Luan, por Dios. ¡Se siente bien!... —saco en un gruñido expectante a cómo se comía todo su pene de nuevo su hermana para ir de arriba a abajo como antes.

Luego dejo de hacerlo y sintió el aire fresco, y vio los hilos de saliva desconectarse de sus preciosos labios, que dejaban su genital.

No pudo evitar que era como en esos videos sexuales que sus compañeros de escuela se mostraran, y los que en privacidad viera.

Ella lo miró sorprendido, y haciéndose para al frente, aquel sintiendo la falda rozar con su verga, ella se inclinó para besarlo. El chico recibió su lengua, y Luan sintió en trozo caliente pegar en su vientre. Probó una sensación salada en el deslizamiento de sus lenguas, y ella tomando su mano, la llevó por debajo de su falda haciendo sonidos dóciles, donde hizo que tocara sus panties, mostrándole que ya estaba mojada.