Bruce lleva a Barry a un lago y comparte sus pensamientos.

Batman: (con sinceridad) Esto es culpa mía. Estaba tratando de tener a Lex. Tú... tú tienes que decirle algo más.

Flash: (sorprendido) ¿Qué? ¿En serio crees que eso cambiará todo?

Batman: (serio) Dime. Tal vez, solo tal vez, pueda romper esa conexión.

Flash mira a Batman con asombro, consciente de la importancia de lo que le pide. En ese momento, una risa estridente y macabra interrumpe la conversación. El Guasón emerge de las sombras cercanas, su sonrisa maníaca iluminada por la luz de la luna.

Guasón: (risueño) ¡Vaya, vaya, vaya! ¿Qué tenemos aquí? ¿Una tierna charla entre amigos? ¡Y yo sin mi traje de baño!

Flash: (frunciendo el ceño) ¿Qué demonios haces aquí?

Batman: (calmado) Es inofensivo, Barry. O al menos, tan inofensivo como puede ser.

Guasón: (riendo) Oh, Bruce, siempre tan directo. ¿No quieres escuchar mi consejo sobre las relaciones?

Flash: (confundido) ¿Relaciones? ¿En serio, Guasón?

Guasón: (serio) ¡Claro, Barry! ¿No ves que este mundo se está desmoronando? Pero aquí estás, a punto de cambiar la historia. Así que escucha a Bruce. Este es tu momento.

Batman: (gritando) ¡Ya cierra el hocico, Guasón! (con pesar) Superman no solo perdió a Lois, Barry. También perdió a su hijo... y a su madre.

Flash asiente con tristeza, entendiendo la magnitud de la pérdida de Superman. Batman continúa, su voz llena de dolor.

Batman: Y yo... perdí a mi padre.

El recuerdo de Alfred, su fiel amigo y confidente, pesa sobre Batman en ese momento. Flash se vuelve hacia el Guasón, su rostro lleno de simpatía.

Flash: Lamento escuchar eso...

Guasón: Qué triste... lamento escucharlo. Y perdón si me burlo de las situaciones, pero antes de ser el criminal que conoces, Bruce... yo también era padre.

Batman asiente, su rostro serio.

Batman: (serio): Lo sé.

Flash: ¿En serio?

Guasón: (narrando en pasado y en primera persona) Una vez fui un joven comediante que decidió realizar un robo a una vieja planta de tratamiento de químicos en la que había trabajado, con el fin de darle un mejor futuro a mi hijo. Una vez que finalicé el trato con los matones que me ayudarían a dar el golpe, llegué a casa y descubrí que mi esposa había muerto electrocutada en la casa que teníamos alquilada.

Sin motivo alguno para realizar el robo, fui forzado por mis secuaces a ayudarlos y a servir como líder del grupo, ya que yo sabía cómo moverme a través de la planta. Fui obligado a vestirme como el famoso villano Red Hood. Cuando estábamos por concretar nuestro gran golpe, los ladrones fueron descubiertos por el personal de seguridad de la planta. Los matones murieron baleados, y el único que quedó fui yo.

Fui sorprendido y perseguido por Batman, que estaba investigando el disturbio. Para escapar, salté a un gran depósito de residuos químicos y llegué al exterior por una tubería. Ya en el exterior, descubrí que los residuos me habían dejado la piel blanca, el cabello verde y los labios rojos, alterando permanentemente mi apariencia. Esto, unido a la pérdida de mi familia, me hizo volverse completamente loco y convertirme en lo que soy.

Flash: Y, ¿cómo conociste a Harley?

Guasón: Fue en Arkham. Me enamoré de ella en ese lugar. Cuando conocí a ese ángel, ella comenzó a trabajar como interna en el manicomio Arkham tras graduarse primera de su clase. En busca de mentes criminales de alto perfil por la excitación, el desafío y el "glamour", la doctora inmediatamente se sintió atraída por mí. Dejé una rosa en su oficina con una nota pidiendo que me visitara alguna vez.

En nuestro primer encuentro, declaré que mi nombre, con un poco de arreglo para que sonara como "arlequín", era el espíritu de la frivolidad y la diversión, y que me hacía sentir feliz y seguro porque su nombre formaba una sonrisa en mi corazón. Después de casi tres meses de súplicas a su superior, Quinzel consiguió arreglar sesiones conmigo.

Batman: Yo sé su historia y cómo terminó.

Guasón: (con lágrimas en sus ojos) ¡Harley, perdóname!

Deadshot: (apareciendo)Oigan, Victor y ese tipo verde hicieron de cenar.

Batman (con el Guasón y Flash): Entren a la Baticueva.

Durante la cena, los miembros de la Liga de la Justicia comparten historias de sus vidas y las experiencias que los llevaron a donde están ahora.

Guasón: Una noche, maté a Dick Grayson, el primer Robin, en un intento de romper a Batman. Fue una noche sangrienta y caótica. Fue una noche sangrienta y caótica. A veces, la locura y la obsesión nos llevan a cometer actos terribles.

Flash: Perdí a mi mamá cuando era solo un niño. Fue un día normal, y de repente... ella fue asesinada. Ese fue el momento en que descubrí que el mundo estaba lleno de misterios insondables y que debía usar mi velocidad para hacer lo correcto.

Deadshot: Me mandaron a la cárcel por mis crímenes como mercenario. Pasé años en prisión antes de tener una segunda oportunidad. A veces, la redención es un largo y difícil camino, pero es posible.

Deathstroke: Perdí a mi hija en circunstancias terribles. A veces, las decisiones que tomamos tienen un alto costo y mi camino me llevó por un oscuro sendero.

Cyborg: Perdí a mi madre en un accidente que cambió mi vida para siempre. Fue entonces cuando me convertí en Cyborg, una fusión de tecnología y humanidad. Aprendí a abrazar mi nueva forma y a usar mis habilidades para proteger a los demás.

Mera: Perdí a mis padres en las profundidades del océano, luchando contra las fuerzas que amenazaban a nuestro reino submarino.

Lantern: Perdí a mi padre cuando era joven. Su muerte me impulsó a unirme a la fuerza aérea, poco después decidí unirme a los Green Lantern Corps y proteger el universo.

Flash: (confundido) Espera ¿estuviste en la fuerza fuerza aérea?

Lantern: Sí, de hecho este anillo lo tengo porque un miembro de los Green Lantern Corps murio antes de dármelo.

Batman: Me convertí en un héroe después de presenciar el asesinato de mis padres cuando era niño. Juré luchar contra el crimen para que nadie más tenga que vivir esa tragedia. Aprendí a usar el miedo y la oscuridad para proteger a Ciudad Gótica. Mi camino ha estado lleno de desafíos, pero siempre he buscado la justicia.

La Liga de la Justicia disfruta de su última cena, en un paralelismo a la última cena de Jesús con sus 12 apóstoles. La mesa está llena de camaradería y reflexión mientras comparten historias de sus vidas y las experiencias que los han moldeado en héroes. A medida que se sirven la comida, la conversación fluye y cada uno de ellos se da cuenta de la importancia de su misión y la necesidad de unirse como equipo para enfrentar las amenazas que se avecinan.

Al igual que en la última cena de Jesús, hay un sentido de camaradería y unidad en la mesa. A pesar de sus diferencias y las adversidades que han enfrentado en sus vidas, están unidos por un propósito común: proteger el mundo de las fuerzas oscuras y el caos.

Mientras tanto, en la base de Darkseid, Superman aterriza con determinación y Darkseid lo recibe con una mirada inquisitiva.

Darkseid: Kriptoniano, ¿tienes buenas noticias?

Superman: Sí, mi señor. Encontré a ese murciélago que me arrebató mi vida.

Darkseid: Excelente. Mañana lo atacaremos y lo haremos sufrir. Desaad, prepara un ejército. Mañana iniciaremos el ataque.

La amenaza de Darkseid se cierne sobre Batman y la Liga de la Justicia, mientras Superman se prepara para cumplir con su malévolo mandato.

Abuelita Bondad: Mi señor, el kriptoniano no parece ser buen soldado, ¿verdad?

Darkseid: Pues a mí me ha demostrado todo lo contrario. Así que si no cierras la maldita boca, te pulverizaré con mis rayos Omega.

Abuelita Bondad: Sí, señor.

Desaad: La armada está lista, mi señor.

Darkseid: Excelente.

El plan de Darkseid avanza con determinación mientras su armada se prepara para llevar a cabo su malévolo propósito.