En medio de la noche, James Bond se encuentra en un profundo y oscuro sueño. En la pesadilla, está junto a Madeleine y su pequeña hija Matilde en un lugar idílico, pero la tensión en el aire es palpable. Una sensación de peligro inminente se cierne sobre ellos, como una sombra amenazante.
James Bond: (en su pesadilla, con angustia) No puedo protegerlas...
La atmósfera se torna aún más sombría cuando Bond intenta desesperadamente mantener a su familia a salvo, pero una fuerza invisible y malévola los persigue sin piedad. Las miradas de preocupación en los rostros de Madeleine y su hija lo atormentan, y su corazón late con temor.
Madeleine Swann: (en la pesadilla, con voz temblorosa) James, ¿qué está pasando?
Niña pequeña: (en la pesadilla, asustada) Papá, tengo miedo.
El suspenso se incrementa cuando Bond se da cuenta de que un asesino está cerca, acechándolos y dispuesto a hacerles daño. El ambiente se llena de tensión y peligro palpable.]
James Bond: (en su pesadilla, con urgencia) ¡Debemos salir de aquí! ¡Rápido!
El asesino se acerca sigilosamente, y Bond, utilizando todas sus habilidades, logra neutralizarlo en un combate frenético. Sin embargo, la pesadilla da un giro desgarrador cuando el asesino dispara a Madeleine, quien cae herida de gravedad.
Madeleine Swann: (en la pesadilla, débil) James...
La expresión de horror en el rostro de Bond es insoportable cuando ve a Madeleine herida y aparentemente sin esperanza. Grita desesperadamente.
James Bond: (gritando, desgarrado) ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!
En ese momento, Bond despierta abruptamente de su pesadilla, empapado de sudor y con el corazón latiendo a toda velocidad. La experiencia ha sido aterradora y le recuerda la vulnerabilidad de su familia en un mundo lleno de peligros.
Después de despertar de su pesadilla, James Bond comprende que la única forma de mantener a salvo a Madeleine es regresar al mundo del espionaje y enfrentar las amenazas que lo rodean. Sabe que debe volver a salvar el mundo para proteger a su familia. Decide tomar acción y hace una llamada crucial.]
James Bond: (decidido) Felix, lo haré.
Bond toma su teléfono y realiza la llamada. Primero, contacta a Felix Leiter para informarle sobre su decisión. Luego, toma otro paso importante al llamar al cuartel del MI6 en Londres. Bond llama al MI6 y Moneypenny, sorprendida, responde sin reconocer al llamante.]
Eve Moneypenny: (por teléfono) ¿Quién es?
James Bond: (con calma) Moneypenny, querida, necesitamos hablar sobre un par de cosas.
Moneypenny se queda en silencio por un momento, incapaz de creer lo que escucha.
Eve Moneypenny: ( (asombrada) Bond?
Bond sonríe ante la sorpresa de Moneypenny y se comunica con la oficina de M, donde también sorprende a su superior.
M: (en el teléfono) ¿Quién es?
James Bond: (con su típica ironía) M, tesoro, un par de cosas.
M: (en el teléfono) ¿Bond? ¿Que quieres?
James Bond: (explicando) Ya tengo información sobre Valdo Obruchev. Pero, M, necesito saber algo más importante. ¿Dónde está Madeleine?
M: (por teléfono) Bond, esto no tiene que ver contigo.
James Bond: (insistente) M, créeme, sí tiene que ver. Ese Spectre del que hablan...
Bond llama a M directamente Mallory.
James Bond: (por teléfono) Mallory, necesito respuestas. ¿Qué has hecho?
M: (serio) Bond, ven a Londres. Charlemos cara a cara.
Bond comprende que la situación es seria y que necesita regresar a Londres para obtener respuestas y enfrentar la amenaza de Spectre que pone en peligro a su familia. Bond, decidido a enfrentar la amenaza de Spectre y obtener respuestas sobre Madeleine, cuelga la llamada con M y se comunica con Felix Leiter.
James Bond: (por teléfono) Felix, lo haré.
Felix Leiter: (entusiasmado) ¡Eso es genial, James! Ahora ve a Cuba. Mi agente estará esperándote allí.
Bond se prepara para su próximo destino en Cuba, donde se encontrará con el agente de Felix Leiter y comenzará su misión para descubrir la verdad sobre Spectre y proteger a su familia. Bond llega a Cuba y se encuentra con la agente de la CIA llamada Paloma (Ana de Armas), quien ha sido aliada de Leiter en esta operación. Al conocerla, Bond le hace algunas preguntas.
James Bond: (saludando) ¿Paloma?
Paloma: (entusiasta) ¡Llegas tarde! Vamos.
Bond, intrigado, intenta mencionar un código o contraseña, pero Paloma no parece entenderlo.
James Bond: (confuso) Algo sobre un sombrero de París, ¿verdad?
Paloma: (desconcertada) ¿Qué? ¡Ay, sí! El código. Olvidé esto cuando me pongo nerviosa.
Paloma lleva a Bond a una bodega, donde le indica que se ponga un smoking. Bond, algo sorprendido, comenta con cierta picardía.]
James Bond: (con una sonrisa) ¿No crees que deberíamos conocernos un poco mejor antes...?
Paloma: (apresurada) ¡Yo, eh... no, no, no!
Paloma, que simplemente quería que Bond se cambiara de ropa, se desabrocha la camisa en un abrir y cerrar de ojos.
James Bond: (seguro) Esto va a salir brillantemente.
Paloma: (confiada) Lo sé. He hecho tres semanas de entrenamiento.
Bond y Paloma salen a caminar y Bond sugiere tomar algo. Deciden entrar a un bar y pedir una bebida clásica.
James Bond: (a Paloma) ¿Qué te parece si tomamos algo?
Paloma: (afirmando) Buena Idea-
Se adentran en un elegante bar y Bond hace su pedido con su clásico estilo.
James Bond: (al camarero) Dos vodka martinis, agitados, no mezclados.
Paloma le coloca un audífono a Bond, y Bond, curioso, le pregunta sobre el motivo del brindis.
James Bond: (intrigado) ¿Por qué brindamos?
Paloma: (preguntando) ¿Felix?
James Bond: (asintiendo) Por Felix.
Paloma: (terminando su vodka martini rápidamente) Vamos.
James Bond: (asiente) Claro.
Mientras tanto, Valdo Obruchev y Primo continúan con su tarea, insertando los nanobots en el sistema de ventilación. Primo, intrigado, busca respuestas.
Primo: (preguntando) ¿Qué es esto?
Valdo Obruchev: (explicando) Algo a lo que llamo Heracles.
Primo: (inquisitivo) ¿Crees que con esto será suficiente?
Valdo Obruchev: (ponderando) Si utilizan la muestra correcta, tal vez sí sea suficiente.
Una vez que han cargado el virus en el filtro de aire, Valdo Obruchev y Primo expresan sus esperanzas para el futuro de Spectre.
Valdo Obruchev: (solemne) Por un feliz futuro para Spectre.
Primo: (complicidad) Eso espero.
Primo coloca el virus en el filtro de aire, miemtras tanto Bond le comenta a Paloma:
James Bond: (señalando) Tú ve por allá, yo iré por acá. (luego, señala el ambiente) ¿Qué es esto? ¿Una orgía de Spectre?
Paloma: (sonriendo) ¿Cómo crees que conseguí este trabajo?
James Bond: (serio) No te distraigas, recuerda que buscamos a nuestro científico ruso.
Paloma: (sonriendo) Veo a muchos agentes de Spectre.
James Bond: (serio) Sí, están todos nuestros amigos.
Bond y Paloma avistan a lo lejos a Primo y Paloma, curiosa, le pregunta a Bond.
Paloma: (señalando a Primo) ¿Amigo tuyo?
James Bond: (recordando) Cíclope. Tuvimos un encuentro en Italia. Fue una experiencia que le abrió los ojos.
Bond y Paloma notan que algunas personas en la reunión están usando audífonos y Bond comenta al respecto.
James Bond: (observando) Están usando audífonos.
Paloma: (preparada) Escaneando.
Blofeld se comunica a través del audífono y menciona que es su cumpleaños y su día de celebración. Paloma, intrigada, le pregunta a Bond sobre el motivo de la celebración.
Blofeld: (desde el comunicador) Es mi cumpleaños, mi día de coloración, festejenme.
Paloma: (curiosa) ¿Quién es el cumpleañero?
James Bond: (sereno) Ernst Stavro Blofeld.
Paloma: (sorprendida) ¿Está aquí?
James Bond: (explicando) No, está en Londres, en prisión.
Paloma: (asombrada) ¿Cómo sabes eso?
James Bond: (seguro) Porque yo lo metí ahí.
Blofeld: (desde el comunicador) Disfruten de esta velada, vivan una deliciosa sorpresa. Guiemos a la humanidad con nuestro nuevo poder.
Paloma observa a Valdo Obruchev en la reunión y le comenta a Bond.]
Paloma: (alerta) Lo veo, Bond, a nuestro científico ruso.
James Bond: (decidido) ¿Lo tienes?
Paloma: (segura) Lo tengo.
James Bond: (ordenando) Síguelo.
Blofeld: (desde el comunicador) Pero los veo con mi pequeño ojo, mi pequeño ojo los saluda. Surgimos de las sombras como dioses En el monte Olimpo. Ahora dejaremos de ser Parias. Mi lastre, mi hermano, James Bond. Adiós James.
Ante el mensaje de Blofeld, Paloma se da cuenta de que Bond ha caído en una trampa y comenta sobre su popularidad.]
Paloma: (preocupada) ¡Carajo! Oye, eres popular.
Blofeld: (desde el comunicador) No puedes correr, ya es tarde, es invisible. Ya se está arrastrando bajo tu piel, no se alarmen a nosotros no nos afecta sólo a él. Tal vez...
En ese momento, los miembros de Spectre comienzan a experimentar síntomas alarmantes, desarrollando ampollas en la piel debido al gas que Valdo Obruchev y Primo habían filtrado. La situación se vuelve aún más crítica para los miembros de Spectre.
Valdo Obruchev, de manera burlona, revela que el virus solo afecta a los miembros de Spectre. Paloma lo nota y Bond, preocupado por la situación, le grita a Paloma.]
Valdo Obruchev: (burlón) Está funcionando, solo mueren los de Spectre.
James Bond: (urgente) ¡Corre!
Bond persigue a Valdo Obruchev y, en un momento de oportunidad, le arroja una bandeja que lo noquea. Bond recoge el objeto que estaba trasladando Obruchev y se dirige hacia él.]
James Bond: (sereno) Gracias.
Valdo Obruchev: (gritando) ¡No, no!
James Bond: (decidido) Yo me llevo esto.
Paloma, confundida por la situación y el tiroteo que se desata, pregunta a Bond sobre lo que acaba de suceder. En ese momento, Primo se coloca el ojo de Blofeld como parte de un acto perturbador. Bond, consciente del peligro que enfrentan, grita a Paloma para que se vayan rápidamente.]
Paloma: (confundida) ¿Qué fue eso?
Tiroteo en el lugar.
James Bond: (urgente) ¡Vámonos rápido!
Bond, decidido a detener a Valdo Obruchev, le arroja a Paloma un subfusil Uzi mientras él persigue a Obruchev. Bond corre tras Obruchev mientras Paloma comienza a disparar para mantener a raya a los sicarios de Spectre. Mientras luchan por escapar, Bond le pregunta a Paloma si lo alcanzó, y ella responde que casi. Los sicarios de Spectre gritan tras ellos, instándolos a no dejar que escapen. Bond se enfrenta a los sicarios con golpes y disparos.]
Paloma: (decidida) ¡Ve por él! Yo los detengo.
En medio de la intensa persecución y el tiroteo, Bond se enfrenta a los demás sicarios de Spectre con valentía, utilizando tanto golpes como disparos para abrirse paso. A pesar de la lucha despiadada, Bond sabe que el tiempo apremia y le grita a Paloma.
James Bond: (gritando) Sé que estás ocupada, ¡pero el telón está a punto de caer!
Paloma: (determinada) Conseguiré un auto donde lo necesitas.
Bond continúa luchando contra los sicarios mientras Paloma se apresura a preparar un vehículo para ayudar a Bond. Paloma demuestra su valentía al enfrentarse a tres sicarios por sí sola, utilizando sus habilidades para luchar contra ellos. Mientras tanto, Bond se enfrenta a otro sicario de manera brutal y lo empuja desde el primer piso del edificio en el que están peleando. El sicario cae violentamente al suelo, estrellándose contra el piso. Bond se levanta con determinación desde la barra del bar, aparentemente ileso, listo para continuar la pelea como si nada.
Bond y Paloma, después de demostrar su valentía y habilidades en la lucha, se toman un breve momento de relajación. Bond le sirve whisky a Paloma y entablan una conversación relajada.]
James Bond: (después de que Paloma demostró ser una chica de acción) ¿Tres semanas de entrenamiento? ¿En realidad?
Paloma: (con una sonrisa) Más o menos.
James Bond: Hay que conseguir ese auto.
Bond toma un trago de su vaso y brinda, y Paloma se une al brindis.
James Bond: ¡Salud!
Paloma: ¡Salud!
Bond sale del bar y se enfrenta a los sicarios de Spectre con un rifle Heckler & Koch G3, disparando con precisión mientras avanza por la calle. Mientras tanto, Paloma sale en busca del vehículo.]
Paloma: (acelerando a toda velocidad)
Paloma avanza con determinación y rompe unos andamios donde se encontraba Valdo Obruchev, quien cae encima del cofre del vehículo. Bond, enojado, le grita a Obruchev que se quede ahí y luego se acerca a Paloma, preocupado.]
James Bond: (preocupado) ¿Estás bien?
Paloma: (entusiasmada) Como nunca.
Bond y Paloma, con Valdo Obruchev como prisionero, continúan su escape por las calles de Cuba. Paloma se despide con entusiasmo de Bond.]
Paloma: (entusiasta) Esta es mi parada, hasta pronto.
James Bond: (elogiando su desempeño) Estuviste excelente.
Paloma: (sonriendo) Igual tú. La próxima vez, quédate unos días.
James Bond: (asintiendo) Lo haré.
Paloma: (se despide) Chao.
James Bond: (correspondiendo) Chao.
Bond continúa su misión y lleva a Obruchev a una avioneta para salir de Cuba. Obruchev, preocupado, le dice a Bond que no quiere subir a esa aeronave.
Valdo Obruchev: (nervioso) No, no, no, señor. No voy a subir a eso.
James Bond: (decidido) Bueno, qué pena, porque no tenemos otra opción. Ahora, arriba.
Bond comienza a despegar la avioneta, pero de repente, un recuerdo doloroso del orfanato en Moscú lo invade. Recuerda un momento en su infancia cuando un niño intentó quitarle su almuerzo y James respondió con violencia, golpeando al niño hasta dejarlo inconsciente. En ese instante, el coronel Kreshenkov llega y pronuncia palabras que dejan una huella profunda en el pequeño James.]
Coronel Kreshenkov: (afirmando) Los tiempos difíciles crean hombres fuertes.
El recuerdo de ese oscuro episodio lo abruma, y Bond se siente angustiado, sus ojos se llenan de lágrimas mientras continúa despegando la avioneta.
Mientras Bond continúa volando la avioneta, recuerda que su habilidad para hablar ruso no se debió solo a su tiempo en el orfanato. A medida que los recuerdos fluyen, comprende que su vida estuvo marcada por la diversidad de países en los que vivió. Aunque nació en Gran Bretaña, pasó parte de su infancia en Austria, Alemania y Rusia, lo que lo llevó a dominar varios idiomas y adaptarse a diferentes culturas desde una edad temprana.]
James Bond: (reflexionando) No solo el orfanato... Mi vida estuvo en muchos lugares.
Bond ha logrado llevar a Obruchev a un barco pesquero, donde se encuentra con su viejo amigo Felix Leiter. Obruchev, visiblemente confundido y asustado, se dirige a Bond en busca de respuestas.
Valdo Obruchev: (con preocupación) Señor, yo le salvé la vida allá, por favor, recuérdelo. ¿Podría, por favor, decirme qué carajos está ocurriendo? ¿A dónde me lleva?
James Bond: (serio) A un lugar donde estarás a salvo.
El avión aterriza en el barco pesquero, y Bond y Obruchev se preparan para enfrentar lo que viene a continuación en esta intrincada misión. Felix Leiter los espera a bordo. Felix Leiter recibe a Bond y Obruchev a bordo del barco pesquero. En un intercambio amistoso, Felix bromea sobre la facilidad con la que Bond ha completado su misión, pero Bond, todavía desconfiado de la situación, lo confronta.]
Felix Leiter: (riendo) Ja ja, al menos hazlo parecer difícil, ¿verdad?
James Bond: (serio) Gracias, Felix. Me enviaste a una trampa.
Felix Leiter: (sorprendido) ¿Qué trampa?
James Bond: (mientras señala a Obruchev) Spectre murió.
Felix Leiter: (sorprendido) ¿Quien murió?
James Bond: (serio) Todos ellos
Bond abre el maletín de Obruchev con determinación, y cuando descubre lo que contiene, comienza a interrogarlo de manera intensa, mientras Felix Leiter lo respalda.
James Bond: (serio) Explícame esto.
Valdo Obruchev: (nervioso) No tengo las palabras para describirlo, alguien como usted...
James Bond: (frustrado) ¡Inténtalo!
Valdo Obruchev: (resignado) Es un... perfecto.
James Bond: (confundido) Un "perfecto" ¿qué?
Valdo Obruchev: (triste) Un asesino.
James Bond: (incredulidad) ¿Por qué no me mató a mí? ¿Por qué a Spectre?
Felix Leiter: (interviene) Habla de una vez.
VALDO OBRUCHEV: (explicando) Porque usted nunca estuvo en la lista de seleccionados.
Felix Leiter: (intrigado) ¿Lo seleccionaron? ¿Por qué?
Valdo Obruchev: (revelando) Cambié su ADN, según lo acordado. Ahora el plan se completó.
James Bond: (enojado) ¿Quién te lo ordenó?
VALDO OBRUCHEV: (confesando) M. M me ayudó a crearlo, pero no tiene la visión.
James Bond: (perplejo) ¿M? ¿Y quién la tiene? ¿Blofeld?
Valdo Obruchev: (asintiendo) Blofeld. Él se enteró de que iba a estar aquí...
En ese momento, los sensores del barco detectan la llegada de misiles lanzados por aviones Mig-29 que comienzan a destruir el barco. El submarino emerge en la superficie del agua, y de su interior descienden un grupo de mercenarios ex Spetsnaz. Rápidamente, se ocupan de Valdo Obruchev, mientras uno de ellos recibe la orden en ruso de revisar el barco en busca de sobrevivientes.
MERCENARIO RUSO: (en ruso, ordenando) Revisa el barco. Queremos saber si hay alguien más.
El mercenario se adentra en el barco en busca de sobrevivientes, mientras Bond y Felix Leiter observan impotentes desde la cubierta del barco pesquero, conscientes de que el enemigo se ha llevado a Obruchev y que su situación es cada vez más complicada.
Felix Leiter, herido y preocupado, se encuentra en el sótano del barco junto a James Bond. La situación se torna seria mientras Bond examina la herida de su amigo.]
Felix Leiter: (con dolor) No sé qué pienses tú, pero tengo el presentimiento de que hay agentes rusos que quieren acabar con Spectre.
James Bond: (preocupado) Tenemos que hablar muy seriamente de tus amistades, Felix.
Felix, visiblemente herido, sangra abundantemente. La preocupación de Bond es evidente, y se apresura a tomar medidas.
James Bond: (preocupado) Sangras mucho.
Mientras tanto, Valdo Obruchev se ha ido con uno de los mercenarios, y la situación de Bond y Felix se torna aún más complicada.
Felix Leiter: (mientras Bond se aleja) Tal vez sea mi última misión, ¿qué dices?
James Bond: (bromista) Yo creo que solo buscas una excusa para no ayudarme. Listo.
Bond se encamina a buscar una salida, dejando a Felix herido en el sótano. Felix responde con una mirada de comprensión y aceptación, sabiendo que Bond debe seguir adelante.
Felix Leiter: Sabes qué, James, tenemos que dejar de vernos.
Justo en ese momento, una explosión sacude el barco, interrumpiendo la conversación entre Bond y Felix, y aumentando la tensión de la situación.
La explosión ha causado una inundación en el sótano del barco, y Bond, desesperado, lucha por sacar a Felix Leiter del agua. Finalmente, logra sacarlo y lo coloca en un lugar más seguro.]
Felix Leiter: (preocupado) Felix...
Felix, con las pocas fuerzas que le quedan, expresa su preocupación y recuerda un momento traumático de su infancia en un bote pesquero.
Felix Leiter: (con esfuerzo) Esto no me gusta...
James Bond: (tratando de tranquilizarlo) ¿Qué pasa, Felix? Hemos estado en peores situaciones.
Felix, luchando por respirar, comparte un recuerdo personal con Bond.
Felix Leiter: (agonizando) Es como cuando era niño, en el bote pesquero...
James Bond: (sorprendido) Eres de Milwaukee.
Felix Leiter: (con una leve sonrisa) En realidad, creí que lo había inventado.
El barco continúa hundiéndose rápidamente, y Felix, consciente de su destino, insta a Bond a tomar una difícil decisión.
Felix Leiter: (con voz débil) Suéltame... Solo suéltame. Lo lograrás.
Bond, con lágrimas en los ojos, comprende que debe seguir adelante. Felix pronuncia sus últimas palabras.
Felix Leiter: (agonizando) James, la vida de espía es buena, ¿no lo crees?
Bond, con un nudo en la garganta, responde en un tono triste mientras Felix exhala su última respiración.
James Bond: (triste) La mejor.
Bond abandona el cuerpo de Felix en el barco en medio del agua y, con gran pesar, sale nadando hacia la superficie.
