Q: (nervioso) Amm, temo que necesito esas manos. - Q toma las huellas digitales de Bond.
Tanner: (conmocionado) Murió.
Q: (con sarcasmo oscuro) Que bueno que no era tu hermano de sangre o también estarías muerto.
James Bond: (preocupado) ¿Cómo lo quitamos?
Q: (serio e irónico) No, no se puede. Los nanobots no solo son para Navidad, jaja. Cuando Heracles entra en tu organismo, se queda para siempre.
James Bond: (inquieto) ¿Apareció el auto?
Moneypenny: (ansiosa) Lo rastreamos, pero ella lo abandonó. Registramos su departamento. ¿No ha ido a casa? ¿Ella está con ellos?
James Bond: (confundido) No lo sé.
Moneypenny: (preocupada, buscando una conexión) James, ¿sabes a dónde pudo haber ido?
James Bond: (triste) No, ya no la conozco.
James Bond toma su Aston Martin V8 Vantage de 1977 y viaja rumbo a Noruega, se detiene frente a una casa amarilla, rodeada de un frondoso bosque y con un lago cercano. Camina unos pasos y nota un Aston Martin Valhalla blanco estacionado en el jardín, con las llaves en el contacto.
James Bond: (suspira melancólico) Cariño, se nota que amas la velocidad.
Bond se acerca y observa las pertenencias de Madeleine, incluyendo juguetes que parecen ser de una niña pequeña. La nostalgia se apodera de él, y recuerda su propio pasado, cuando vivía con sus padres antes de que murieran en una avalancha en los montes Urales.
James Bond entra a la casa con su pistola Walther PPK en mano. Desde el primer piso, Madeleine lo observa y pregunta:
Madeleine Swann:(con preocupación) ¿El arma es por mí?
James Bond: (tranquilamente) No.
Madeleine Swann: (curiosa) ¿Entonces por qué viniste?
James Bond: (serio) Porque me lo dijiste.
Madeleine Swann: (con sorpresa) Creí que lo habías olvidado.
James Bond: (decidido) Jamás olvido nada. Pero tienes que decirme quién te dio el veneno, Madeleine.
Madeleine Swann: (intrigada) ¿Está muerto?
James Bond: (asiente) Sí, está muerto.
Madeleine Swann:(resignada) Bien.
James Bond: (confundido) Me dijo que no me traicionaste.
Madeleine Swann: (comprensiva) Entiendo que no confíes en las personas.
James Bond: (reflexivo) Tú tampoco.
Madeleine Swann: (con sinceridad) Fuimos tontos por intentar.
James Bond: (emocionado) Yo quise hacerlo. No sé si esperabas que viniera, ni por qué intentaste matar a Blofeld, ni quién te dio el veneno, ni desde cuándo llevas trabajando para ellos. Pero lo que sí sé es que, durante es que lo que parecieron 5 minutos de mi vida, hice todo contigo. No es porque no confío, fue esa sensación. Ahora vine para averiguar quién te dio ese veneno, pero no me iré de aquí sin que sepas que de verdad te he amado, y siempre te amaré, y no lamento un solo momento de mi vida que pasé contigo, excepto cuando te puse en ese tren.
Madeleine Swann: (con lágrimas en los ojos) ¿Sabes cuál es lo peor de ti?
James Bond: (con humor) ¿Soy inoportuno?
Madeleine: (conmovida)Eso No.
James Bond: (bromeando) ¿Mi sentido del humor?
Madeleine Swann: (sonriendo) Tampoco.
James Bond se acerca lentamente a Madeleine, poniéndola nerviosa.
Madeleine Swann: (titubeante) Te ves...
James Bond: (coqueto) Tú te ves increíble.
James Bond y Madeleine Swann se besan y en ese momento escuchan el ruido de un juguete y ven que hay una niña pequeña viendolos.
Madeleine Swann: (con ternura) Ella es Matilde.
Bond, un poco apenado, se presenta.
James Bond: (amable) Ah, hola, soy James.
Madeleine Swann: (amable) ¿Sí escuchas algo que tienes que hacer?
Matilde: (juguetona) Me escondo.
Madeleine, con cariño, continúa la conversación.
Madeleine Swann: (tierna) Muy bien. Dame un beso de buenas noches.
Matilde: (obediente) Buenas noches.
Madeleine Swann: (gentil) Dile "buenas noches" al señor.
Matilde: (curiosa) Buenas noches.
James Bond: (cálido) Buenas noches.
Después de que Matilde cierra los ojos y Madeleine y Bond salen de la habitación
Madeleine Swann: (decidida) No es tuya.
James Bond: (curioso) ¿Pero es que los ojos azules?
Madeleine Swann: (decidida) No es tuya.
Bond y Madeleine llegan al sotano de la casa, donde se guarda un oscuro secreto. Mientras exploran el lugar, Bond no puede evitar preguntar:
James Bond: (curioso) ¿Por qué le gustaban los cuartos secretos a tu papá, cuéntame?
Madeleine Swann: (seria) Hace tiempo quería que vinieras para contarte la verdad. Blofeld le ordenó a mi padre que asesinara a esta familia. El padre era un agente de la KGB. En el año 1991, previo a la caída de la URSS, mi padre viajó y se hizo amigo de ese agente. Pero el niño, Lyutsifer Safin, sobrevivió. Cuando yo era niña, mi madre y yo lo acompañamos a Moscú. Fue entonces cuando agentes de Spectre llegaron y acabaron con la vida de su padre. Él, en venganza, le disparó a mi madre y me dejó con vida. Ahora ha vuelto.
James Bond: (interesado) ¿Qué es lo que quiere?
Madeleine Swann: (inquieta) Venganza, a mí.
Bond observa una foto del orfanato y nota unos rostros familiares en la imagen. Pregunta:
James Bond: (curioso) ¿Quiénes eran ellos?
Madeleine Swann: (explicativa) Asesinos de Spectre. Mi padre organizó un banquete para ellos, usando su propia receta para el postre: dioxina. Debieron sufrir mucho. Eso lo marcó de por vida. La familia tenía un orfanato en Moscú; lo llamaban "El Jardín del Veneno."
Bond, al ver una foto de Kreshenkov en la pared, recuerda su tiempo en el orfanato y se pone nervioso. Madeleine nota su cambio y pregunta con preocupación:
Madeleine Swann: (preocupada) ¿Estás bien, James?
James Bond: (nervioso) Yo fui a ese orfanato en Moscú.
Madeleine Swann: (sorprendida) ¿Estás hablando en serio, James?
James Bond: (reflexionando) Antes de conocerte, antes de ser un 00, el hombre de esta foto es alguien que pensé que estaba muerto hace mucho tiempo. En otra vida, antes de que me ofrecieran la decisión de unirme al MI6 en un sentido muy real, él me convirtió en lo que soy.
Madeleine Swann: (intrigada) ¿Por qué dices eso?
James Bond: (serio) Porque cuando tenía 8 años, fuí a una excursión a los Montes Urales con mis padres. Ese mismo día, mis padres murieron en una avalancha, y yo me escondí y vi sus cuerpos sin vida. Pero en ese momento, un grupo de agentes de la KGB me vio y me llevó a un orfanato ruso. Precisamente, al Jardín del Veneno. (pausa) Allí, a los niños nos enseñaban a matar desde una edad temprana.
Bond recuerda su traumático pasado y continúa:
James Bond: (rememorando) Un hombre llamado Mikhail Kreshenkov, un agente de la KGB, me enseñó a matar. Su arma favorita era la pistola Walther PPK. (mira su arma) Por eso es mi arma favorita.
Madeleine Swann: (comprensiva) ¿Y por qué nunca me lo contaste? Sabes que somos pareja, James, y las parejas se apoyan.
James Bond: (serio) Es algo de lo que no me gusta hablar, Madeleine. Mi vida como 00 me llevó a tomar muchas decisiones equivocadas y a perder a personas importantes en mi vida. Vesper, M... (suspira)
Madeleine Swann: (con interés) ¿Te refieres a Mallory?
James Bond: (negando con la cabeza) No, antes de que Mallory se convirtiera en M, hubo una M que era una mujer. Su nombre era Olivia Mansfield. Fue ella quien me reclutó y me convirtió en un agente 00, con licencia para matar.
Madeleine Swann: (comprensiva) ¿Por qué la perdiste, James?
James Bond: (serio) Un hombre llamado Raoul Silva intentó matarla. Él también era un agente de ella, uno de los mejores agentes del MI6 en ese entonces. Trabajaba en Hong Kong antes de la devolución de Hong Kong a China en 1997. Pero cuando comenzó a operar fuera de la autoridad del MI6, M lo entregó al gobierno chino a cambio de varios agentes que ellos tenían como prisioneros, además de la entrega pacífica de Hong Kong en 1997.
Madeleine Swann: (con curiosidad) James, ¿qué más puedes contarme sobre Silva? Parece un enemigo formidable.
James Bond: (reflexionando) Bueno, Silva era un genio criminal. Un exagente del MI6 convertido en terrorista. Era un maestro en el arte de la manipulación y la tecnología. Sabía cómo infiltrarse en los sistemas de seguridad más avanzados y tenía recursos ilimitados. Era peligroso, pero lo enfrenté. (pausa) Al final, su obsesión por vengarse de M lo llevó a su perdición.
Madeleine Swann: (asintiendo) Entiendo. Debe haber sido una misión increíblemente intensa.
James Bond: (serio) Sí, lo fue. Pero ahora, quiero enfocarme en ¿quien quiere acabar contigo?
Bond sale de la casa y le llam le comenta:
James Bond: (mientras llama a Q) Q, necesito que localices a Lyutsifer Safin. Paradero desconocido, pero te enviaré imágenes de cuando era pequeño y una foto de un orfanato en Moscú, así que bueno haz lo que puedas y necesito un avión para volar allá, uno grande, pronto te enviaré mi ubicación.
Madeleine Swann: (preocupada) ¿Irás a buscarlo?
James Bond: (decidido) Hay cientos de razones por las que debemos encontrar a este hombre ya me diste una razón para matarlo.
