James Bond llega a la base aérea de Ørland y es recibido por los miltares a quien lo llaman Comandante Bond y en se momento ve que un C 17 de la Real Fuerza Aérea británica esta en la pista de aterrizaje. El avión C-17 se encuentra en la pista de aterrizaje, listo para despegar. James Bond es recibido por militares que lo llaman Comandante Bond.
Militar: (respetuoso) ¡Comandante Bond! Es un placer verlo señor.
James Bond nota la presencia de un avión C-17 de la Real Fuerza Aérea Británica en la pista de aterrizaje. Q está presente y Bond se sorprende al verlo allí.
James Bond: (curioso) ¿Q? ¿Qué haces aquí?
Controlador de la Torre: (urgente) ¡Comandante Bond, despegamos en 5!
Cinco minutos después, el avión despega y Bond aprovecha para cuestionar a Q sobre la elección del C-17.
James Bond: (inquisitivo) ¿De todos los aviones en el mundo, por qué tenías que escoger un C-17?
Q: (explicativo) Hay una razón muy sencilla, Bond. Este avión parecerá de aerolínea comercial para que podemos entrar a Rusia sin que nos detecten.
M realiza una videollamada y establece los objetivos de la misión.
M: (serio) Los objetivos de esta misión son tres, 007: Primero, confirmar la presencia de Heracles. Segundo, eliminar a Obruchev y Safin. Y tercero, sacar a la Dra. Swann y a su hija del orfanato. Y Bond espero que estén ahí.
James Bond: (agradecido) Gracias, señor.
Q: (respetuoso) ¿Señor, permiso para que el Comandante Bond sea reasignado como 007?.
James Bond: (sarcástico) ¿Comandante Bond, en serio?
Q: (comentando) Solo es un número, después de todo.
M: (decisivo) Muy bien. Permiso concedido. Ahora, Comandante Bond, vuelva a ser 007. La licencia para matar en esta misión se otorga exclusivamente para salvar la vida de la Dra. Swann y su hija. Así que no pierdas el toque Bond. , Bond.
James Bond: (determinado) Por supuesto que no, señor.
M: (notando la reacción de Bond) ¿Por qué, Bond? Cada vez que mencionamos la palabra "orfanato," baja la mirada.
Moneypenny: (curiosa) M tiene razón, ¿por qué, James?
James Bond: (reflexivo) Porque cuando tenía 8 años, yo fui a una excursión a los Montes Urales con mis padres. Ese mismo día, mis padres murieron en una avalancha, y yo me escondí y vi sus cuerpos sin vida. Pero en ese momento, un grupo de agentes de la KGB me vio y me llevó a un orfanato ruso. Precisamente, al Jardín del Veneno. (pausa) Allí, a los niños nos enseñaban a matar desde una edad temprana.
Q: (comprensivo) Esa es una historia de origen brutal.
James Bond: (sarcástico) ¿En serio, Q?
Q: (disculpándose) Lo siento, Bond, adelante.
James Bond: (continuando) Un hombre llamado Mikhail Kreshenkov, un agente de la KGB, me enseñó a matar. Su arma favorita era la pistola Walther PPK. (mira su arma) Por eso es mi arma favorita. Y también él me enseñó a hablar ruso.
Tanner: (asombrado) No tenía idea, Bond.
M: (expresión seria) Es una historia impactante, 007. Pero ahora estamos aquí para hacer lo correcto.
Moneypenny: (con compasión) Lo siento, James. Debe haber sido una experiencia increíblemente difícil para ti.
James Bond: (continúa) Pero eso no es todo. Recuerdo que un hombre llamado Hanz Oberhauser y su hijo, Franz Oberhauser (ahora conocido como Blofeld), llegaron al orfanato buscando al pequeño James. Preguntaron por un niño británico rubio de ojos azules. Cuando me vieron, me señalaron. Bajo las órdenes de Kreshenkov, él me pido que le explicara en ruso las formas de matar a un hombre. Hanz se sorprendió al ver que hablaba ruso y le pidió a Kreshenkov que le diera al niño.
Q: (frunciendo el ceño) ¿Blofeld te conoció en Moscú?
M: (serio) De toda esa historia, ¿eso es lo relevante para ti, Q?
Q: (curioso) Bueno, señor, siempre he querido visitar Rusia. (observando el reloj de Bond) ¿Me podrías prestar tu reloj, Bond?
James Bond: (entregando su reloj a Q) Por supuesto, Q.
Q: (colocando el reloj en una máquina) Este emite un pulso electromagnético de radio limitado que bloqueará cualquier circuito en una red alámbrica si te acercas lo suficiente.
James Bond: (asintiendo) ¿Y qué tan fuerte es?
Q: (algo incierto) Es bastante fuerte.
James Bond: (enojado) ¿"Bastante fuerte"?
Q: (defendiéndose) No tuve oportunidad de probarlo antes. Deberías ser precavido. También te daré un Q dart. Rastreará el espacio que atravieses, detectando partículas en la sangre. Te permitirá ser rastreado a través de tus signos vitales.
James Bond: (preguntando de nuevo) ¿Qué tan fuerte es "bastante fuerte"?
Q: (confundido) Oye Bond ¿No te importa un cóctel en el horario de trabajo, o sí?
James Bond: (responde) No he bebido nada e horas.
Q le inyecta un chip a Bond mientras este último habla sobre su consumo de alcohol
Q: (preguntando a Bond) ¿Cuál es el plan, entonces Bond?
James Bond: (respondiendo) Me infiltraré haciendo un salto HALO.
Q: (sorprendido) ¿No es en serio?
James Bond: (respondiendo) Así es, saltaré desde este avión cuando llegue a la estratosfera para caer en Moscú. Quiero que te quedes en este avión o que saltes conmigo y vayas a una casa de seguridad del MI6 en Moscú.
Q: (comentando) Pero Bond, le tengo miedo a los aviones y nunca he saltado en paracaídas.
James Bond: (afirmando) No es mi problema, Q. ¿Quieres ayudarme? Hazlo.
Q: (dubitativo) Pero...
En ese momento, reciben una llamada de M y Bond responde a la pregunta de M.
M: (preguntando) ¿Cómo van, señores?
Q: (respondiendo) Bueno, señor, Bond quiere que salte con él del avión.
James Bond: (explicando) La única manera de entrar en la ciudad sin ser vistos es haciendo un salto HALO.
M: (considerando) ¿Un salto HALO? Bond, eso es arriesgado. ¿Estás seguro de que es necesario?
James Bond: (convencido) Absolutamente, Mallory. Es la mejor manera de infiltrarnos sin alertar a nadie.
Q: (interviniendo) Y, um, señor, Bond quiere que yo lo acompañe en el salto.
M: (ponderando) ¿Q? ¿Tienes experiencia en paracaidismo?
Q: (nervioso) Bueno, no exactamente, pero estoy dispuesto a aprender sobre la marcha.
James Bond: (apoyando) Mallory, necesitamos a Q aquí para proporcionarnos soporte técnico y coordinación desde el aire.
M: (resolviendo) Está bien, si eso es lo que ambos creen que es necesario, entonces adelante. Pero, Q, asegúrate de escuchar a Bond y de no meterse en problemas innecesarios.
Q: (asintiendo) Entendido, señor. Haré mi mejor esfuerzo para no causar problemas.
James Bond: (agradecido) Gracias, señor. Nos aseguraremos de que todo salga según lo planeado.
M: (concluyendo) Manténganme informados y cuídense ahí afuera. Buena suerte a ambos.
Mientras tanto con Madeleine y Matilde, ellas se encuentran en un camión Mercedes-Benz Unimog paseando por las concurridas calles de Moscú siendo escoltadas por camionetas Land Rover Defender. En una de esas camionetas viaja Lyutsifer Safin con su secuaz y mano derecha Primo.
Primo: (preguntando) Señor, ¿cree que Bond nos encontrará?
Safin: (seguro) Ya te lo dije en Londres. Si te llevas a su esposa e hija, él tendrá que buscarlas en su pasado.
Primo: (curioso) ¿A qué se refiere, señor?
Safin: (explicando) Leí el expediente de Bond. No sabe que su nuestra secreta es el orfanato de su infancia. Valdo Obruchev nos está esperando allí con el virus Heracles.
Primo: (determinado) Muy bien, señor. Hagamos temblar al famoso 007.
Mientras tanto, en la parte trasera del camión, Madeleine se abraza a Matilde con lágrimas en los ojos.
Madeleine Swann: (susurrando) Por favor, James, donde quiera que estés, ven por tu hija.
Matilde: (preguntando) ¿Entonces, el señor es mi papá?
Madeleine Swann: (conmovida) Sí, mi amor. No quise decírtelo antes porque tenía miedo.
Madeleine abraza a su hija con fuerza mientras el convoy continúa su camino por las calles de Moscú.
El avión C-17 de la Real Fuerza Aérea británica se encuentra en pleno vuelo. Desde el altavoz, el piloto anuncia que tienen dos minutos para la descompresión. Bond mir le dice con emoción:
James Bond: (entusiasmado) Prepárate, esto será emocionante.
Bond y Q se preparan, colocándose trajes con oxígeno y paracaídas. El piloto anuncia que tienen 10 segundos para la descompresión. Bond se gira hacia Q y le pregunta:
James Bond: (preocupado) ¿Tienes oxígeno? No hay atmósfera a esta altura. No necesito que te desmayes. Oye, tu monitor tiene un sistema de navegación integrado que te llevará al objetivo. Abre el paracaídas cuando te lo diga el sistema, no antes y definitivamente no después. O lo último que pasará por tu cabeza serán tus rodillas. ¿Quedó claro?
Q: (asintiendo) Muy claro, Bond. Te veo abajo.
Q salta del avión, y Bond, tomando impulso mientras corre hacia la puerta, dice con determinación:
James Bond: (decidido) ¡Ah, vamos, vamos, vamos!
Luego, Bond se lanza del avión.
El convoy continúa avanzando por las calles de Moscú hasta llegar a su destino, el "Jardín del Veneno," un orfanato rodeado de un jardín lleno de plantas venenosas. A la entrada, son recibidos por Valdo Obruchev, quien saluda a Safin y a su familia.
Valdo Obruchev: (saludando) Bienvenido, señor Safin. Saludos a su familia.
Safin pregunta por los avances que han tenido.
Valdo Obruchev: (respondiendo) Muchos avances, señor. Hemos avanzado mucho en la replicación de Heracles. La fórmula está casi completa.
Safin insiste en su encargo, y Valdo Obruchev llama a una chica llamada Svetlana, quien le entrega un frasco con Heracles a Safin. Madeleine pregunta preocupada.
Madeleine Swann: (preocupada) ¿Qué es eso?
Safin: (respondiendo) Un seguro. Un cabello cae de tu cabeza, y ahora tengo toda tu vida en mis manos. Y la tuya también.
Madeleine Swann: (mirando a Matilde) Debes estar muy dañado para amenazar a una niña.
Safin: (respondiendo) ¿Y tú te sientes normal o qué? Amas a un asesino, tuviste a su hija a pesar de su rechazo. Te has ocultado y engañado toda tu vida. Harías lo que fuera.
Madeleine Swann: (completando) Para sobrevivir.
Safin le pide a Madeleine que le entregue a Matilde. Madeleine, en voz baja, dice que no, pero Primo, uno de los secuaces, la amenaza con un arma. Safin le asegura a Madeleine que protegerá a Matilde. Madeleine, a regañadientes, le entrega a Matilde a Safin y le dice que recuerde lo que le dijo y que no toque nada.
Madeleine Swann: (entregando a Matilde) Recuerda lo que te dije. No toques nada.
Safin: (tomando a Matilde) Es un jardín de veneno, pero es completamente seguro. Mi padre creó esto. Amaba tanto a sus plantas que les cantaba. (Se dirige a Matilde) Te mostraré una de mis favoritas, Matilde.
Matilde estaba a punto de tocar una planta, pero Madeleine le grita.
Madeleine Swann: (nerviosa) Matilde, no.
Safin: (amablemente) Calma, nena. (Mira a Matilde) Me tienes a mí.
El ambiente se llena de tensión mientras Madeleine es separada de Matilde. Madeleine llora y grita desesperadamente.
Madeleine Swann: (llorando) No, no, no. No pueden separarnos.
Matilde: (gritando) ¡Mamá!
Safin consuela a Matilde mientras los secuaces se llevan a Madeleine, quien se queda gritando el nombre de su hija.
Madeleine Swann: (llorando) ¡Matilde! ¡Matilde!
Safin observa a Madeleine alejarse y sonríe siniestramente.
Safin: (mirando a Madeleine) No te preocupes, doctora Swann, cuidaré de tu pequeña.
