El comunicador de Bond se activa, es Q.
Q: (comunicador) ¿Bond? ¿007? ¿Estás ahí?
James Bond: Q, aquí estoy. Dime, ¿qué pasa?
Q: (comunicador) Miembros del SAS y de los Spetsnaz están yendo a tu dirección.
Madeleine Swann: (preocupada)James, ¿qué sucede?
Bond le explica mientras sigue avanzando.
James Bond: Miembros del SAS y de los Spetsnaz están en camino, así que tenemos que movernos.
El comunicador se activa de nuevo, es M.
M: (comunicador) 007...
Bond reconoce la voz al instante.
James Bond: ¿M?
M informa a Bond de la situación internacional.
M: (comunicador) La operación está recibiendo mucha atención internacional. Tuvimos que mandar a miembros del SAS y de los Spetsnaz para poder ayudarte en esta misión ya que es una misión conjunta entre el Reino Unido y Rusia.
Bond, Madeleine y Matilde llegan a la salida trasera del orfanato y encuentran una camioneta Ford Explorer. Bond se quita su suéter y se lo da a Matilde.
James Bond: Va a hacer mucho frío allá afuera, así que quiero que uses esto. Te va a abrigar.
Bond mira a Madeleine.
James Bond: Tengo que terminar esto por nosotros...
Madeleine asiente con comprensión.
Madeleine Swann: Lo sé...
Se besan apasionadamente. Bond se separa y le promete a Madeleine.
James Bond: No me tardo mucho...
Bond, con determinación y habilidad, se abre paso a través de los pasillos. Con su arma en mano, neutraliza a los guardias de Safin uno por uno. Cada disparo es preciso, cada movimiento es calculado. Bond no deja nada al azar mientras avanza, decidido a cumplir su misión.
James Bond: (a Q) Dime algo, Q.
Q: (a través del comunicador) Medio Reino Unido y media Rusia están a 15 minutos de tu ubicación.
M: (comunicador) Bond, aquí M. La situación es diplomáticamente compleja, así que sal de ahí como tu superior te lo ordena. Por algo ordené que miembros del SAS y de los Spetsnaz se encargaran de esto.
James Bond: No tenemos elección, debo acabar con Heracles antes de que sea demasiado tarde.
M: (comunicador) Bond, si las fuerzas británicas comienzan una guerra en territorio ruso, pero con propiedades japonesas. El Kremlin, Tokio y Washington D.C. querrán respuestas ya que ese orfanato antes de que Safin lo recuperara perteneció durante un tiempo a una familia de apellido Kobayashi...
James Bond: No les den ninguna.
M: (comunicador) Mentes racionales, Bond. Intento evitar que esto se convierta en una guerra...
James Bond: (gritando) ¡Mallory! Si no hacemos esto no quedará nada que salvar. ¡Dejen que vengan y que me ayuden!
Q: (comunicador) 007, hay otro problema. El orfanato tiene...
James Bond: Sí, ya sé, ya sé. Un jardín de plantas japonesas. ¿Y qué hay con eso?
Q: (comunicador) El equipo viene por aire y se les va a dificultar el aterrizaje así que te sugiero que quemes esas plantas para que los helicópteros puedan aterrizar.
Bond responde mientras sigue avanzando por los pasillos.
James Bond: Sí, ya lo sé, ya lo sé...
Q: (comunicador) Busca algo inflamable para poder quemar esas plantas y que el equipo aterrice sano y salvo. Ya me han notificado que el equipo llega en 9 minutos. ¿Crees lograrlo antes de que el equipo llegue?
James Bond: Tengo tiempo, tengo tiempo...
Bond dispara a los guardias de Safin mientras avanza por los pasillos. Al volver a los laboratorios del difunto Obruchev, detona los explosivos y mata a varios guardias.
Bond hace su mira icónica del cañon mientras se enfrenta a los a los guardias de Safin. Con precisión y determinación, acaba con ellos uno por uno. Esquiva granadas y cócteles molotov mientras avanza por unas escaleras. Una de las granadas explota cerca de él, dejándolo temporalmente sordo.
Usando una puerta como escudo, Bond repela las balas de los guardias. De repente, Primo, uno de los secuaces de Safin, emerge de una puerta y se enfrenta a Bond. Bond lo atrapa y, utilizando las capacidades del reloj de Q, revienta el ojo robótico de Primo con un pulso electromagnético.
El comunicador de Bond se activa, es Q.
Q: (comunicador) ¿Bond? ¿Me copias? ¿007, estás ahí?
Bond responde mientras sigue avanzando.
James Bond: Sí, Q, te copio.
Q: (comunicador) ¿Estás en un partido de rugby?
James Bond: (sarcástico) Le mostré a un viejo conocido tu reloj... se le botaron los ojos.
Q: (comunicador) Bien, qué gusto. ¿Pero encontraste algo inflamable o algo así?
James Bond: (a través del comunicador) Mi ruso no es muy fluido, a pesar de que crecí en este orfanato. Pero creo que encontré una habitación con un lanzallamas. Así que iré a la superficie a quemar esas plantas.
Bond camina con determinación hacia una habitación oculta. En su mano, un lanzallamas.
James Bond: Este lugar era horrible...
Bond entra en un elevador y presiona el botón para subir a la superficie.
Bond sale del elevador y empieza a quemar las plantas con el lanzallamas. De repente, los aspersores se encienden, apagando el fuego.
El comandante Arthur Hart y el coronel de los Spetsnaz Vitali Kozlov están sentados, mirando nerviosamente sus relojes.
Oficial: (estudiando el GPS) Estamos a cinco minutos, señores.
Comandante Arthur Hart: (exclamando)¡Por la reina! Espero que James Bond esté bien... estamos llegando tarde.
Coronel Vitali Kozlov: (sonriendo) No pierdas la fe, camarada.
El Comandante Arthur Hart asiente, tratando de controlar sus nervios mientras el helicóptero sigue volando hacia su destino y con los hombres a bordo continúa avanzando hacia la ubicación de Bond y la misión para destruir Heracles.
James Bond: (grita) ¡Ay no, no, no, no, no, no! ¿Dime que no es verdad?
Bond lucha desesperadamente por apagar las llamas con el lanzallamas, pero los aspersores se activan de repente, empapándolo y dificultando su tarea. El agua chisporrotea al entrar en contacto con el fuego, creando una cortina de vapor que reduce la visibilidad. El sonido ensordecedor de los aspersores llenando la habitación se mezcla con los crujidos y el crepitar de las plantas quemándose.
James Bond:(maldiciendo) ¡Maldita sea! ¡Esto no estaba en el plan!
A pesar de la adversidad, Bond continúa disparando el lanzallamas, tratando de quemar las plantas lo más rápido posible.
Safin se acerca, y ambos hombres se enzarzan en una intensa pelea. Patadas, puñetazos y movimientos de combate llenan el estrecho pasillo mientras luchan por la supremacía. La sangre de Bond gotea de su herida en el hombro, pero su determinación no flaquea.
La lucha es feroz y brutal, ya que ambos hombres están decididos a salir victoriosos. Bond utiliza su ingenio y habilidades para defenderse, mientras Safin demuestra ser un formidable oponente.
Bond, con el rostro lleno de furia, grita a Safin.
James Bond: (gritando) ¡Desgraciado! ¡Lo vas a lamentar, te juro que te voy a matar, infeliz!
Safin se ríe, su risa resonando en el jardín.
Safin: (burlón)Trata de hacerlo, imbécil.
Safin, con una sonrisa maliciosa, intenta arrojarle a Bond Heracles. Pero Bond, rápido como un rayo, se lanza hacia él. Con un movimiento brusco, le rompe el brazo a Safin.
James Bond: (gritando) ¡Esto se acaba aquí!
El enfrentamiento llega a su punto culminante cuando Safin intenta desesperadamente lanzarle el virus Heracles a Bond, pero este último saca su arma y dispara. Safin cae al suelo, su vida se desvanece en un instante. El orfanato queda en silencio, solo interrumpido por la respiración agitada de Bond.
Bond se desploma, sus heridas finalmente cobrando su peaje. En el cielo, un helicóptero se acerca.
El comandante Arthur Hart desciende del helicóptero, corriendo hacia Bond.
Arthur Hart: (urgente) ¡Comandante Bond! ¿Cómo se siente?
James Bond: (desmayado y herido) Busquen a mi hija... y a mi esposa... van en una Ford Explorer...
Arthur Hart asiente y rápidamente ordena a sus hombres que revisen el lugar. Mientras tanto, el coronel Vitali Kozlov descubre el laboratorio de Obruchev.
Vitali Kozlov: (ordena) Destruyan este lugar. No podemos permitir que esto caiga en manos equivocadas.
Los soldados asienten y se ponen en marcha. Bond es llevado en una camilla al helicóptero y puesto bajo la custodia de los soldados del SAS.
Mientras tanto, Madeleine y Matilde son encontradas por los soldados del SAS. Madeleine está desconcertada y pregunta quiénes son, y el teniente coronel Archie Reid responde:
Teniente coronel Archie Reid: Somos del SAS, señora. Su esposo, James Bond, salvó a miles de vidas. Tiene que venir con nosotros.
Finalmente, la familia Bond Swann se reúne nuevamente y Bond es llevado al Hospital Real de Londres para tratar sus heridas.
