UNA SEMANA DESPUÉS
Bond despierta en una cama de hospital, su rostro pálido y cansado. Mira a su alrededor, confundido.
James Bond: (confundido) ¿Cuánto tiempo dormí?
Q: Una semana... pero nada nuevo para el viejo 007.
James Bond: (frunciendo el ceño)No estoy de humor para bromas, Q. ¿Es en serio? ¿Cuánto tiempo dormí?
M: Q tiene razón Bond, sí dormiste una semana. ¿Cómo te sientes?
James Bond: (adolorido pero sarcástico) Horrible... pero tengo una sensación de que todo terminó.
En ese momento, Moneypenny entra en la habitación.
Moneypenny: Mira quiénes vinieron a verte...
Matilde corre hacia la cama de Bond, gritando con alegría.
Matilde: ¡Papi, papi! ¿Cómo te sientes?
James Bond: Estoy bien, mi niña de ojos azules...
Madeleine entra en la habitación, su rostro lleno de alivio al ver a Bond despierto.
Madeleine Swann: ¿Cómo te sientes, súper papá?
Bond mira a todos los presentes en la habitación.
James Bond: Eh amigos... ¿me dejan un momento a solas con Madeleine?
M asiente y todos salen de la habitación. Madeleine se sienta junto a Bond.
Madeleine Swann: Gracias... por jamás dejarme sola... y por siempre tenerme presente...
Bond sonríe, tomando la mano de Madeleine.
James Bond: Madeleine... tú eres la madre de la niña más hermosa del mundo. Es perfecta porque viene de ti...
Madeleine sonríe a través de las lágrimas.
Madeleine Swann: Tiene tus ojos... esos hermosos ojos azules en los que yo me perdí en forma de zafiro... y jamás olvidaré cuando fuiste a Austria a esa clínica...
James Bond: Y yo jamás olvidaré el salvarte... mi doctora Swann...
Madeleine sonríe, acercándose a Bond.
Madeleine Swann: Mi James Bond...
Se inclina y lo besa apasionadamente.
M entra en la habitación, una sonrisa juguetona en su rostro.
M: ¿Interrumpo algo?
James Bond: Para nada, señor.
M: Oficialmente te ganaste el retiro, 007. Oficialmente dejas de ser un 00.
James Bond: Gracias, señor.
Bond conduce su viejo Aston Martin DB5 por las calles de Londres. A su lado, Madeleine Swann y en el asiento trasero, su hija Matilde.
Matilde mira a sus padres, una pregunta en sus ojos.
Matilde: Oye, ¿cómo se llama papá?
Madeleine sonríe, mirando a Bond.
Madeleine Swann: Matilde... voy a contarte una historia sobre un hombre. Su nombre era Bond, James Bond.
Bond sonríe y se inclina para besar a Madeleine.
James Bond: Ay, Madeleine...
Matilde hace una mueca de disgusto.
Matilde: ¡Oigan! Mamá y papá, estoy aquí...
Bond ríe y mira a Matilde por el espejo retrovisor.
James Bond: Perdón, nena... pero mamá y yo nos amamos mucho.
El Aston Martin DB5 continúa su camino hacia la ciudad de Matera, Italia. En el estéreo del auto, suena "We Have All the Time in the World" de Louis Armstrong.
