Cosas a tener en cuanta antes de leer. Esta historia hace uso de los personajes del Webcomic conocido como "Las Complejas Aventuras de Eddie Puss". Cómic creado por el autor de "The Loud House", pero que desde hace tiempo ha sido abandonado por este. El mismo es mantenido a flote por otro artista independiente; luego de que un primer sucesor NO OFICIAL decidiese por no continuar el cómic. Les recomiendo buscar dichas tiras en el sitio de su preferencia; aunque personalmente yo mantengo al día las misma en un página que empieza por "Ex" y acaba en "Hentai" :3

Cada que vean un símbolo como este "(1)"; o cualquier otro número; tómenlo como una marca que usaré para señalar partes en las que ahondaré al final de todo el escrito. Todo con el fin de no ser invasivo con sobre explicaciones o cortar la narrativa

Mrs. Puss Have Her Needs. Capítulo 1

La Sra. Puss ingresó por la puerta principal de su casa. En sus manos, llevaba consigo un gran número de bolsas de papel repletas de las compras que había hecho ese día.

-Uff…que día…- Suspiró por lo bajo, dando un par de pasos hacia el interior de la morada y cerrando la puerta tras de sí con sus pies. -¿¡Cómo pude olvidar que HOY iba a ser la fumigación programada del local!? ¡Si yo misma fui la que la programó!- Mencionó, apoyando sobre la mesa junto a la puerta una gran parte de las bolsas, dejándonos entrever un rostro notoriamente estresado y aparentemente falto de sueño. -Haaa… Cómo me habría venido bien el recordar eso y quedarme a dormir un rato más. -

En la mujer; a quién por efectos prácticos nos referiremos como Sabina (1) de ahora en más; se empezaban a notar ligeros resquicios de lo que una vida atareada y el pasar de los años podían hacer en alguien que otrora se caracterizaba por ser lo que se llamaría una "Esposa Trofeo". Siendo estos detalles algo que; si bien pocos podrían apreciar dada la belleza natural o el cabello albino que cubría cualquier tipo de cana o signo de vejez prematura; no pasarían desapercibidos por Sabina. Quién debió hincarse ligeramente sobre la mesa para así observar mejor sus ojos.

-¡Mira lo que está rutina y corridas le están haciendo a mis ojos! Juraría que me están empezando a salir ojeras y una que otra pata de gallo solo por…- Comentaría, con una mano posada encima del mueble. Haciendo uso de la otra para examinar a detalle la imagen reflejada en el espejo frente a sí. Jalando o masajeando levemente las áreas circundantes a los ojos; en un intento fútil de desaparecer los defectos y engañarse a sí misma. Todo esto antes de ser distraída por la repentina caída de un objeto.

Creyendo que había sido una de las bolsas, Sabina rápidamente dejó de lado su revisión. Girando su cabeza y hallándose con la desagradable sorpresa de que lo que acababa de impactar contra el suelo de madera y esparcido un buen número de vidrios a lo largo de este no era otra cosa más que el marco en donde se exhibía su foto familiar.

-¡Oh, no! ¡Que desastre!- Dijo, llevándose ambas manos a la boca. -Oh, rayos. Cómo si mi mañana ya de por sí no hubiese sido un desastre tras otro, ahora tengo que limpiar esto también.- Comentó, al agacharse y mantener su trasero suspendido en el aire. Procurando no apoyar sus rodillas sobre el suelo con el fin de no herirse; valiéndose únicamente del equilibrio ejercido por sus piernas; mientras recogía con tristeza y examinaba a detalle la foto cubierta por una leve capa de polvo. -Y además…conseguir un nuevo sitio en el cual poner mi foto favorita…- Declaró, levantando el marco deshecho del suelo y dedicándose a examinar a detalle la imagen que se había estado exhibiendo en este.

En ella se vería a la familia Puss posando para una foto que se habían sacado en una de sus salidas familiares. Estando en uno de esos cartones donde uno debía de meter la cabeza para así seguir una temática, se podría ver tanto al padre como al hijo ocupando los rostros de un viejo y un joven granjero. Estando la parte del medio ocupada por la esposa y madre de familia, quién; además de ocupar la parte central de la gigantografia y darle cara a la "Vaca" del grupo; indirectamente había hecho que sus pechos colgasen y ocuparan el lugar "De Broma" del cartón. Lo que al final daría como resultado una imagen en la que ella le daba "Ubres" al animal; atrayendo la atención absoluta del "Pequeño Granjero", al punto de hacer que este último haga una mueca divertida en la que estiraba su lengua; y provocando que el "Padre Granjero" se enfadase y le gritara para que se comporte. Destruyendo la ternura que debía de transmitir la imagen en sí, pero al mismo tiempo dándole lugar a aquella foto que tanto divertía y le causaba nostalgia a Sabina conforme más la observaba.

-Jajaja. Solo de recordar ese día hace que… ¡Jajajaja!- Carcajeaba la felina, poco antes de que sintiese como una aguja se le clavaba en el corazón al momento de pasar sus dedos por la imagen de su furibundo esposo. Soltando un comentario que le cambió por completo el ánimo.

-Oh, Dicky (2)… Como te echo de menos. Tú…en verdad me haces mucha falta.- Reveló, cerrando los ojos y soltando un suspiro de pesar mientras sus orejas instintivamente caían y apuntaban sus puntas hacia abajo. Volviendo a la amarga realidad y recordando como su marido había abandonado ese mundo hace hacía ya varios años.

-Aunque bueno…al menos me consuela el hecho de saber que tuve la fortuna de que tú me dejaras junto a alguien tan confiable y gentil como nuestro pequeño y querido Eddie.- Musitó, apartando con cuidado los vidrios que todavía quedaban en la foto, con tal de tener una mejor vista de la parte en donde se hallaba el sediento y pequeño Eddie.

Acariciando con cariño la imagen de su pequeño, sabina sintió como la sonrisa comenzaba a volverle; al punto de incluso llegar a emitir un leve ronroneo. Nuevamente motivada, ella procedería a levantarse del suelo teniendo la foto todavía entre sus manos. Resuelta a dejar la misma en su sitio y aventurarse a buscar algo con que limpiar, mientras su cabeza se llenaba de pensamientos positivos; enumerando de paso las bondades que caracterizaban a su hijo.

-Mi pequeño niño sí que ha crecido mucho y muy bien desde aquel entonces. Aún recuerdo con claridad, el cómo durante la que fácilmente fue la peor y más oscura época de mi vida…- Expresó, manteniendo la expresión risueña de camino a la cocina; sus orejas nuevamente elevadas; todo mientras llevaba consigo las bolsas que había traído. Aún y cuando los recuerdos de su afligida y cabizbaja apariencia luego del fallecimiento de su esposo se hubieran hecho presentes en su cabeza.

-Él…supo darme una mano…una razón para seguir…y la ayuda necesaria para que yo siguiese adelante. Al punto de finalmente conseguir que volviese a sonreír otra vez.- Agregó, rememorando el momento en el cual; tras haberse pasado toda una tarde luego del funeral llorando y permaneciendo inerte sobre su cama; el pequeño Eddie la sorprendería llevándole un plato de macarrones con queso hechos por el mismo. Todo con el único objetivo de tratar de animarla y hacerle saber que él se aseguraría de devolverle parte del amor y el cuidado que ella siempre le había dado.

-El solo recordar eso y la manera tan decidida e inocentemente tierna en la que me dijo "¡Descuida, mami! ¡Desde hoy yo seré el hombre de la casa! Así que solo…t-tratemos de cuidarnos mutuamente, ¿Si?"- Dijo la mujer, sacudiendo ligeramente su cola decorada y arreglada por medio de un listón; a la vez que sus bigotes se agitaban tras el esbozo de una sonrisa. Coincidiendo y haciendo contraste con el momento en que su "Yo" del recuerdo observó al pequeño con ojos llorosos, antes de abalanzársele encima y ofrecerle un abrazo a través del cual fue capaz de librarse y compartir abiertamente todas sus preocupaciones y penas junto alguien que la amaba y se preocupaba incondicionalmente por su bienestar.

-Haaaa… ¡Fue tan tierno! ¡Aun y cuando solo fuese algo que solo a un niño inocente se le pueda ocurrir! …pero haciendo algo de memoria, sí que han pasado los años desde ese entonces. Y si bien ambos debimos de hacer cambios en nuestra vida, mi pequeño y dulce Eddie nunca dejó de ayudarme. Haciendo que me sorprendiese y preocupase mucho por la apresurada forma en que maduró. Todo con tal de mantenerse fiel a su promesa y facilitarme las cosas aunque sea un poco.- Comentó, ya con la escoba y el recogedor en la mano. Volviendo a sentir la molestia generada por esa astillita mental que cada tanto la hacía recriminarse y sacarse en cara el hecho de no ser una mejor madre soltera.

-Sé que está mal que lo diga, pero siendo honesta, esos pequeños detalles son lo que al final hicieron que yo pudiese sobrellevar las presiones y el estrés que supone el ejercer la labor de maître en un sitio tan demandante y lujoso como en el que trabajo.- Afirmó, agachándose nuevamente para recoger el vidrio. Conforme un listado de actividades y preocupaciones al cargo de una "Jefa de Meseros" como lo era ella se hacía presente en su cabeza.

-"Organizar eventos de alcurnia", "Dirigir al personal de cocina", "Administrar las reservas", "Recibir y procurar que los invitados se comporten"…Haaa…y todo eso sin contar con el acoso y los problemas que los propios clientes y las personas a mi cargo me ponen encima.- Musitó, habiendo recogido todo el vidrio desperdigado en los alrededores.

Arrugando ligeramente el ceño al recordar cosas como las veces en las que debió de poner en su sitio; de forma sumamente "Cortes" y "Digna", cabe aclarar; a clientes ebrios y de mano larga. Las ocasiones en que las parejas femeninas de diversos comensales la criticaban por ser "Demasiado Atenta" con sus esposos o novios; aun y luego de explicar que aquello también era parte de sus labores. O las quejas constantes y rumores que sus cofrades decían a sus espaldas cada que ella los corregía; afirmando que su posición había sido algo que únicamente se debía a su aspecto o por haberle dado una noche inolvidable al decrepito dueño del Restaurant; haciendo de lado su versatilidad lingüística, su carisma o estudios y conocimientos detallados sobre la etiqueta y organización de eventos.

-Pero bueno, todo eso es NADA comparado con la alegría que me da el hecho de haber sido capaz de salir adelante. Criando, educando y manteniendo a un precioso y responsable muchachito extremadamente dulce y considerado conmigo. Alguien a quién; a aun teniendo solo 16 años; sé que puedo confiarle y contarle…-Diría Sabina, con su postura nuevamente incorporada. El recogedor y escoba ocupándole ambas manos, al menos hasta en el momento en el cual su vista se centró en una foto junto a la recientemente rota.

En la imagen; otrora cubierta por las bolsas; se la veía a ella, su hijo y la amiga más cercana de este último y vecina de ambos, celebrando y pasándosela bien durante el más reciente cumpleaños del felino. Expresando una felicidad y ánimo que compensaba de sobremanera la falta evidente de otros invitados en la celebración. Haciendo que la mujer esbozase una sonrisa de oreja a oreja; que parte del pelo se le erizase; y que un ronroneo de alegría brotara de su garganta antes de concluir su frase.

-Cualquier cosa que necesite o problema que tenga en mente~- Dijo en tono amoroso, llevándose la foto al pecho, presionándola firmemente contra este y expresando su cariño y amor para con su hijo al momento de repetir… -Eddie~ ¡Eddie~! ¡Mi pequeño, dulce y querido bebito~! ¡Mi Eddie lindo! ¡El hermoso hijito de mamita~! Mi…-

-¡Aahh! ¡E-Eddie! ¡POR DIOS!-

Exclamaría e interrumpiría de forma abrupta una voz. Aparentemente perteneciente a una jovencita radicada en la parte superior de la casa. Llamando de forma inmediata la atención de Sabina. Más que nada debido a la proveniencia y tonalidad de dichos alaridos.

-¿Eh…? ¿E-eso fue lo que…c-creo que fue?- Se cuestionó de forma inmediata la mujer, enrojeciéndose vivazmente por lo que dichos gritos suponían. Depositando descuidadamente la foto que acababa de tomar sobre la mesa, momentos antes que un nuevo gemido confirmase sus sospechas y revelase no solo la naturaleza de lo que ocurría, sino también a los dos posibles protagonistas para con el mismo.

-¡Joder! ¡Eres un verdadero…! ¡TRAVIESOOOOO~! ¡Dijimos que nos tomaríamos 10 minutos de descanso, y ahora estás…! ¡Haaaaah!- Vociferó la voz femenil y más distinguible del dúo. Haciendo uso de una frase que de inmediato la identificaría como…

-¿"N-Nymphie"? N-no me digan que ella…y-y Eddie…que ellos están…- Se cuestionaría fugazmente Sabina, sin saber la forma exacta en la que debía de proceder ante tal situación. Pero sintiendo una extraña necesidad que la obligase a dirigirse a las escaleras. Subiendo el primer escalón con algo de incredulidad. -¡A-a ver! ¡Tú tranquila! N-no adelantemos conclusiones. Sabes bien que ambos son buenos chicos… Chicos responsable… Y principalmente, chicos a los que por algún tipo de rara broma por parte de la vida, siempre terminan metidos en situaciones "Curiosas" o que den a entender que "Algo raro" sucede. Aún y cuando todo sea solo parte de un simple malentendido.- Comentó, llegándole a la cabeza pantallazos y recuerdos de una seguidillas de situaciones que; si bien siempre se tergiversaban o daban pie a malos entendidos; al momento de ir a comprobar lo que hacían los dos felinos, siempre acababa tratándose de una especie de broma algo subida de tono por parte de alguna deidad de la casualidad.

Siendo el escenario que primero le hubo llegado a la mente, aquel en el que; en las vísperas del día de acción de gracias; ella se las había arreglado para arruinar por completo el pavo que debía de cuidar. Abandonando a la pobre ave que debió de ser su comida luego de haberla depositado en el horno a máxima potencia. Todo con el fin de ir a corroborar qué tanto era lo que discutía la pareja de jóvenes respecto a "Si debían seguir metiendo cosas en cierto agujero que ya parecía repleto a más no poder"; "Si la presencia del mismo no sería una molestia para Nymphie mientras permanecía sentada"; o la pregunta de "¿Si la madre de Eddie no echaría en falta las frutas y verduras que estaban empleando para su proyecto?". Solo para que dicha charla resultase ser respecto a un Cuerno de la Abundancia que el dúo había preparado a escondidas y con el que querían sorprender a la mujer, tras atestiguar lo nostálgica que se puso el año anterior luego de enseñarles fotos de sus añorados días de acción de gracias junto con sus familiares más al sur. Dando como resultado una conmovedora escena entre los tres; abrazándose en actitud familiar y amorosa; poco antes de oír como el horno y el pavo explotaban detrás suyo; obligándolos a abandonar la casa y llamar urgentemente a los bomberos.

-¡Ahh! ¡Siiiiii~! ¡ASÍÍÍÍÍ! ¡Dámelo todo, nene! ¡ENSÉÑAME DE QUÉ ERES CAPAZ!- Volvería a gritar la voz de la fémina. Haciendo que las suposiciones iniciales de Sabina comenzasen a tambalear; y que aun ella dudase de que lo que oía pudiese ser algo que simple y llanamente se debía a la malinterpretación.

-A-aunque solo por las dudas… creo no hará daño que vaya a revisar qué es lo que hacen.- Decidió, avanzando de esa forma en la dirección de la cual provenían los sonidos libidinosos protagonizados en su mayoría por la voz de la joven minina.

Sabina continuaría, sin prestar atención a los momentos en los cuales ella fue pasando junto a una curiosa colección de fotos enmarcadas y colgadas a lo largo y ancho de la escalera que guiaba al segundo piso. Mismas en las que se podía apreciar a Eddie y Nymphie jugando entre sí de manera alegre, posando de formas ingeniosamente cómicas o llamativas, y en las que al menos dos patrones peculiares saltarían a la vista de un ojo más atento. Siendo el hecho de ver las fotos distribuidas de menor a mayor en cuanto a la edad de los chicos se refiere; registrando su crecimiento progresivo y cambios físicos el primero. Y el cómo paulatinamente los ojos de los distintos Eddies captados por la cámara iban variando la posición y dirección en la que se posaban en las fotos conforme más grandes y llamativas se iban volviendo los pechos o la figura de Nymphie.

Tras haber subido por las escaleras y avanzar por los pasillos, la mujer empezaría a notar como las voces iban ganando fuerza. Ayudándole a confirmar que el origen de las mismas no era otro que el cuarto de su hijo. Sitio al cual ella se fue acercando a hurtadillas; procurando que el rechinido de las maderas no la delatase. Dando gracias de haber optado por despojarse de sus zapatos de tacón en un momento dado de sus avances; permitiéndole recurrir a las ventajas que las almohadillas en sus pies y garras le ofrecían. Todo mientras un sonrojo se hacía presente en su rostro al oír la forma en que el volumen e intensidad de las voces pareció acrecentarse conforme lo hacía su propia cercanía.

-S-solo…voy a dar un vistazo rápido. Comprobar que no esté pasando nada…y-y luego seguiré con mi día, sabiendo que tendré una nueva y divertida anécdota para contar y que involucre a ese par de tiernos e inocentes…- Dijo en su mente la felina, momentos antes de darle un vistazo al interior del cuarto a través del espacio de la puerta entreabierta. Encontrándose con una escena que provocase que su cola se erizase a más no poder; sus bigotes crispándose y separándose de modo caricaturesco; o que sus orejas fuesen jaladas hacia atrás por una fuerza invisible ajena a su control; soltando otro comentario mental. -¡OH, CIELOS!-

Ante los ojos de la desprevenida mujer, estaría teniendo lugar un acalorado y pasional encuentro sexual entre ambos jóvenes.

Uno en donde aquel niño; a quién ella no había dejado de hacerle porras y reiterar lo responsable que era; se encontraría con la espalda cubierta por una sabana. Visiblemente sudado y desprovisto de todo tipo de ropa; permitiendo apreciar su pelaje de color blanco, junto con la pequeña cantidad de músculos discretos pero bien definidos en lo que a su pecho y brazos se refiere. Ejerciendo un agarre y sonriendo de forma juguetona, conforme se imponía y no dejaba de arremeter con sus caderas en contra de la figura de la gata debajo de él.

-Jujuju~ Te notó un poco bastante vocal hoy, Nym. Dime, ¿Es acaso por algo en especial~?- Cuestionó en un tono de ironía notorio Eddie, al momento de volver a hundir sus caderas. Produciendo un sonido de palmadas acuosas al chocarse sus bolas en contra del trasero de la muchacha. -"¿No has tenido suerte en las últimas "Caza de Chicos" que has hecho~?", "¿Tus demás "Amiguitos Especiales" te han estado dejando plantada?", o quizás…- Preguntó el joven, a medida que proseguía arrancándole otro profuso gemido de goce a la muchacha y haciendo que él sintiese la necesidad de comenzar a colmar de besos su cuello. -Purr~… ¿Puede ser debido a que yo sigo siendo EL ÚNICO que conoces y sabes que es capaz de mantenerse "Travieso" contigo, aun luego de hacerlo siete veces segui~…?- Intentaría preguntar en tono seductor y presuntuoso él; haciendo gala de aquel vigor que sabía, era el motivo por el cual seguía encabezando la lista de pretendientes y tenía un lugar especial en el corazón de la joven ninfómana; sin imaginarse o esperarse que sería interrumpido por un comentario en respuesta por parte de su pareja.

-Jiji~ ¡No empieces con eso, mi querido muchachito travieso~!- Contesto la minina, mordisqueándose levemente los labios y riendo a medida que Eddie le colmaba de besos el cuello. -Si bien, reconozco y AAAAA~DORO tu compromiso y aguante cada que estamos juntos…- Acotaría de forma tajante, llamando la atención inmediata de su pareja. -Jeje. Pues la verdad, no deja de hacérseme cómica la manera en que pareces…"Desinflarte" un poco y perder parte de aquella actitud "Osada" o "Agresiva" que TAAAN~TO me gusta ver durante los primero asaltos.- Agregó, provocando que el chico detuviese su actitud amorosa y le dedicase una mirada ligeramente molesta. -¡Aunque claro! No hay absolutamente NAAAA~DA de qué avergonzarse por ello. Ya que por experiencia propia, puedo asegurarte que prácticamente todos los chicos con los que estoy siempre acaban yendo con más calma o se tienden a poner algo más melosos cuando…- Masculló de forma directa, cerrando levemente sus ojos, a la vez que ofrecía unas pequeñas y condescendientes palmaditas en el hombro a un Eddie cada vez más enfadado.

-O-oh, vaya… N-no me lo creo… ¡E-ellos realmente están…! ¡Y-y por lo que dicen, esta NO es su primera vez…! ¡Y-ya que esa "Comodidad" que muestran y esa manera tan natural y abierta de hablar es algo…!- Acotaría la mujer apostada en la puerta, tratando de mantenerse ajena a todo, pero no pudiendo despegar su vista de la escena.

De más estaba decir que el haber cazado a su hijo y a aquella vecina y amiga tan cercana a este, despojados de toda clase de vestimenta que los cubriese, y exhibiendo signos claros de una fatiga y cansancio de índole netamente sexual, fue algo que la tomó genuinamente desprevenida. Más aun sí, a eso se le sumaban detalles como lo serían; los cabellos levemente erizados; las orejas agazapadas y gachas en señal de sumisión; o la mirada de cariño y disfrute predominante y evidente en el rostro de una Nymphie que se sonrojaba o entrecruzaba sus delicados dedos con los de su hijo. Destruyendo; o cuanto menos modificando por completo la imagen mental que Sabina tenía de la joven. Haciendo a su vez que ella se llevase una mano a la boca con tal de no revelar su presencia.

Trataba de procesar lo que veía, sin dejar de darle vueltas a una comparativa que rápidamente se iba apoderando y ganando mayor fuerza conforme más observaba al dúo.

-Es algo que, de cierta forma me resulta ligeramente familiar. Casi como sí…- Mencionó, sintiendo como sus orejas volvían a apuntar en dirección al suelo; yendo a juego con un par de ojos pensativos y llenos de añoranza; haciendo pasar una bocanada de saliva por su garganta; antes de finalmente sacudir su cabeza en un intento de hacer a un lado aquella línea de pensamiento. -¡O-oye! ¡Despierta ya! ¿¡En qué diablos estás pensando justo ahora!? ¡Deja ya mismo de perder el tiempo y concéntrate en lo que verdaderamente es importante!- Se reprochó, sacudiendo la cabeza con fiereza. Ofreciendo una mirada de enfado fugaz en dirección a Nymphie. -Esa chica… acaba de decir abiertamente que mi pequeño Eddie no es el único con el que ella está. ¡Hay que ver el descaro de las muchachitas de hoy en día! Cuando yo era joven, sí una chica llegaba a decirle algo así a un chico, entonces…-

Interrumpiendo las reflexiones de su madre; y en cierta forma, actuando de modo similar al que ella estaba a punto de describir; Eddie se apoderaría rápidamente del protagonismo de la escena luego de sentir como una vena pulsaba en su cabeza a causa del comentario y la innecesaria comparación con el resto de los compañeros sexuales de la más que "Popular" y "Solicitada" minina debajo suyo. Siendo incapaz de evitar que su orgullo como hombre se viese afectado luego de este. Cosa que lo llevaría a propiciar una veloz e instintiva mordida sobre el cuello de Nymphie. Hundiendo con saña sus colmillos y consiguiendo así no solo parar en seco las palabras de esta última, sino también arrancarle un vergonzoso gemido de goce que puso en alerta máxima a Sabina.

-Con que esas tenemos, ¿Eh?- Preguntó el felino, tras haberse asegurado de dejar marca sobre el cuello lleno de pelaje blanquecino y erizado de la muchacha. Y acto seguido, comenzar a lamer; por medio de su lengua áspera y rugosa; el área alrededor de la herida con el objetivo de extender los calosfríos de impaciencia de Nymphie. -Mis disculpas, Nym. Creo que el ver cómo consigo hacerte temblar, jadear y babear cada que decido ir en serio contigo hace que me vuelva un poco suave. A veces tiendo a olvidar que; aun siendo una gata; no dejas de ser la PERRA más grande que conozco. Por favor, permíteme compensarte y darte lo que REALMENTE quieres, ¿Si?- Acotó él, ciñendo sus manos alrededor de los tobillos de la chica. Tomando los mismos con fuerza y obligándolos a quedar situados prácticamente junto a su cabeza. Haciendo que de sus ojos brotase un brillo lleno de perversión y gusto, antes de ver al muchacho despojándose de la sabana que los cubría; enderezando su postura y haciendo sonar su cuello con antelación. -¡AHORA!-

-Ohhh, Eddie~ Qué malo que eres~ ¿Qué es lo que piensas hacerle a una pobre, inocente e indefensa chica como yo, al ponerla en una pose como…~?- Cuestionaría, con las pupilas tomando forma de corazón. Sintiendo como su ritmo cardiaco se aceleraba. A la vez que la excitación de dejar a la vista su modesto pero encantador par de pechos adolescentes provocaba que sus pezones se endureciesen de forma inmediata.

-¡Tú sabes bien QUÉ! ¡TÚ misma lo provocaste! ¡Mira que sacarme en cara lo ZORRA que eres, es algo bajo hasta para ti!- Respondería con una seguridad absoluta el chico. Cerciorándose de mantener sujeta a la muchacha usando una de sus manos. Mientras que con la otra comenzaba a juguetear con el clítoris a medida que iba retirando poco a poco su polla del interior de esta última. -¡Tú sabes PERFECTAMENTE lo posesivo que me pongo cada que me sacas en cara eso, amiga! ¡ASÍ QUE AHORA TENDRÁS QUE HACERTE PUTAMENTE RESPONSABLE!-

-¡OH POR DIOS! ¡N-no es que me lo estuviese imaginando! ¡E-esa forma de actuar tan posesiva y dominante…! ¡ES CASI COMO VER EN UN ESPEJO LO QUE MI QUERIDO DICKY SOLÍA HACER CADA QUE SE DECIDÍA A TOMAR LA INICIATIVA!- Reveló Sabina. Sintiendo como su corazón se aceleraba y la respiración se le dificultaba al tener frente a sí no solo un escenario que desde hacía tiempo creyó que nunca volvería a ver; sino también otro detalle físico aún más llamativo y que sin duda contribuía todavía más a la hora de comparar al joven felino con su difunto padre. -¡Y no solo eso! ¿¡Quién pensaría siquiera que; aquella pequeña y tierna cosita que yo solía lavar por él en sus primeros años…!? ¿¡A-ACABARÍA POR CRECER Y SER UNA COPIA EXACTA DE LA POLLA DE MI DICK!?- Se preguntaría fugazmente Sabina. Observando de manera obsesa e incrédula el tamaño, grosor y vigor que transmitía y expelía el miembro viril tras presentarse ante sus ojos. Irguiéndose de manera orgullosa e imponente debido a la abundancia de jugos femenil y la esencia masculina que lo colmaba; aun estando cubierto por el látex del condón que lo protegía. Haciendo un contraste equiparable entre "El Día" y "La Noche", tras rememorar lo bonita y pequeñita que era aquella área durante la infancia del minino.

-¡Sabes bien que no hay otro que te lo haga como yo! Mis burlas…mis caricias…la humillación y las oleadas de placer que te doy al atacar tus zonas sensibles…- Explicó en tono animado Eddie. Frotando el tallo de su polla por encima del humedecido coño de Nymphie. Haciendo uso de su pulgar; y un poco de la punta de la garra al final de este; para así estimular y masajear su clítoris. Todo mientras presionaba y adelantaba la parte superior de su cuerpo por sobre el de la chica, permitiéndole apresar entre sus dientes el pezón y cosquillar por medio de su alargada cola la otra tetilla libre de su asedio. Ganándose así una respuesta por parte de la muchacha que completase la frase que él acababa de articular.

-¡T-traviesoooo~! ¡Oh, Dios, Eddie! ¡Eres tan…¡Ah!…pero tan …¡Ohh~!…MALO CUANDO QUIERES SERLO!- Musitó Nymphie, ya con su lengua siendo incapaz de permanecer dentro de su boca, soltando jadeo tras jadeo y sintiendo como su llegada al clímax parecía hacerse cada vez más y más cercana.

-É-él…en verdad parece saber lo que hace. ¡J-joder! ¿Exactamente cuándo; y más que nada ¡DÓNDE!; fue que él aprendió esa clase de cosas? ¿¡A-acaso todo es por causa de esa chica…o…!? ¿…e-es que acaso nos habrá visto a mí y Dick en algún momento…?- Se preguntaría la mujer, llevándose instintivamente una mano al pecho. Sintiendo de forma inmediata cómo sus mejillas se teñían de rojo. Su calor corporal elevándose poco a poco conforme más veía. Y dificultándosele cada vez más la respiración al seguir atestiguando la destreza y habilidad de su niño en el campo; aún a pesar de haber sido desprovisto de su figura paterna de forma prematura y haber tenido que valerse y aprender todo por cuenta propia.

-Juju~ ¿"Lo soy"? Pero sí esto apenas y es el principio~- Comentó de forma casual, enderezando nuevamente su postura. Retirando la mano con la que hubo estado cosquillando el botoncito erecto y enrojecido de la felina hasta ese momento, con el fin de hacerla deslizar encima del muslo. Posándola por encima de la nalga, al tiempo que retrocedía sus caderas y enfilaba la punta de su miembro nuevamente hacia la entrada del más que lubricado y deseoso orificio frente a él. -Dime…- Continuó, ejerciendo un agarre firme sobre la posadera. Clavando ligeramente sus garras sobre esta última. -¿…Acaso alguno…?- Prosiguió, comenzando a internar nuevamente su masculinidad. Serpenteando con ella en el interior, conforme degustaba de la resistencia ofrecida por los firmes pliegues de la joven. Hasta finalmente alcanzar nuevamente el fondo; dándole un nuevo beso al útero y provocando que Nymphie tuviera que ceñir sus manos sobre los barandales de la cama con el fin de no correrse de forma inmediata. -¿¡De los idiotas que frecuentas…!?- Vociferó, haciendo retroceder de súbito sus caderas, jalando consigo; y por medio de la prominente coronilla de su miembro; una buena parte de las entrañas que lo envolvían. Antes de volver a asediar las mismas con otra feroz estocada; gritando al son de… -¿¡…ES REALMENTE CAPAZ DE DARTE TAN DURO Y TAN RÁPIDO COMO TÚ QUIERES!?- Consiguiendo deshacerse así de la poca resistencia que quedaría en su pareja. Haciendo que un nuevo torrente de jugo lo bañase en compensación por sus esfuerzos y que las piernas de la muchacha se ciñesen rápidamente sobre su espalda, conforme él daba un inicio real a la que sería la 8va ronda de aquella tarde.

A la vez que esto ocurría, Sabina; quién no pudo pasar por alto o ser testigo directo del acto; debió de llevarse un dedo a la boca y comenzar a morder con fuerza el mismo con tal de silenciarse y poder continuar viendo el desarrollo de todo desde las sombras del pasillo carente de luz natural.

-Oh, Dicky…Dick… ¡Ahh!…¡DICKY~!- Susurró mentalmente la mujer, sin saber exactamente el por qué o el momento en el cual su mente le jugó una mala pasada; haciendo que los rostros de ella y su esposo se superpusiesen y tomasen los lugares de los de la joven pareja a escasos metros de ella. Su rostro estando plenamente iluminado y caracterizado por un rojo vivaz, mientras sus jadeos mentales modificaban los soltados por Nymphie durante el acto; haciendo que el nombre de su hijo directamente pasase de forma muda por su cabeza. Con las piernas fuertemente presionadas una con la otra. Moviendo levemente sus muslos, al mismo tiempo que uno de sus dedos se aventuró a ingresar de forma intuitiva dentro de su feminidad.

-¡H-ha pasado tanto tiempo, mi querido Dicky! ¡Ohh~! ¡Y-y aun así, tú sigues siendo tan bueno y~!- Reveló, conforme el líquido comenzaba a filtrarse de sus adentros; fluyendo de manera constante por entre sus piernas. Sintiendo la necesidad imperiosa de brindarle algo de atención a una de "Sus Niñas", tras apartar la mano de su boca y dejar caer el tirante del vestido que solía usar sin ninguna clase de sostén. Emulando de cierta forma las atenciones que Eddie ponía en los senos de Nymphie mientras la arremetía.

-¡Ahh! ¡M-mierda! Sé que lo que estoy haciendo está mal… ¡S-sé que no debería estar viendo esto, ni usar a ese par para recordar momentos que sé que ya no volverán, pero…! ¡H-ha pasado tanto tiempo y me he sentido tan sola y necesitada recientemente!- Mencionó, debiendo cerrar de forma inmediata sus ojos y morderse el labio inferior debido al solo placer que le causaban los gemidos constantes y fuertes de una Nymphie que debía de llevar mínimo tres clímax desde el inicio de aquella ronda. Todo mientras en la mente difusa de Sabina veía el recuerdo de la noche anterior, en la que ella se había mantenido en vela tratando de recordar y emular por medio de juguetes, aquella caterva de sensaciones de placer y goce que un solo vistazo a la pareja inesperadamente desenterrarían de lo profundo de su mente. Casi lamentándose por el hecho de no haber tenido dicho escenario presente la noche anterior, facilitándole la tarea de llegar a un orgasmo que le sirviese ya sea para conciliar el sueño u olvidarse de sus preocupaciones, de la forma en que ahora mismo parecía estarlo haciendo.

-¡Joder! ¡P-pensar que esto es lo máximo a lo que puedo llegar a aspirar justo ahora! ¡Masturbarme mientras oigo cómo mi pequeño niño le hace pasar un momento inolvidable a esa mocosa! ¡Ahh~! ¡Y-y todo mientras me hace recordar lo MUCHO que extraño tener a Dick en mí vida!- Farfulló, incapaz de seguir conteniendo sus jadeos; pero haciendo lo posible por hacer coincidir los mismos con los de Nymphie. Sus dos piernas temblándole y las rodillas presionándose una con la otra, mientras que su labor masturbatoria y celos crecían tanto en rapidez como intensidad.

-¡T-tratemos de no pensar en eso ahora! ¡Detenerme ya ha dejado de ser una opción, así que…! ¡S-SOLO VOY A LIMITARME A DISFRUTAR ESTE MOMENTO QUE NUNCA, PERO NUNCA DEJARÉ QUE SE REPITA! ¡Y-ya que la sola idea de que esos dos me descubran haciendo tal cosa hace que yo…!- Declaró, sintiendo como su orgasmo le llegaba; ya fuese por su recién formado juramento; o la propia culminación del momento de éxtasis por parte de la pareja de jóvenes ubicados a pocos metros de distancia.

Dando con ello lugar a una escena en la que todos disfrutarían a su manera. Mientras que Sabina afirmaba que aquello sería cosa de una única vez y manchaba levemente la pared y la madera bajo las patas al momento de clavar sus garras sobre el suelo. Eddie se abalanzaba y volvía a llenar a tope un condón estando dentro de la parte más profunda y sensible de Nymphie. Quién por su parte, se abrazaba y arañaba la espalda del chico, conforme sentía como descarga a descarga de líquido era forzada a pasar por la boca de su útero; obligándola a experimentar un último clímax tanto por dicha sensación, como por el placer que la golpearía en consecuencia luego de que el bulto relleno y cálido en el que se había convertido la punta del profiláctico debió de ser retirado de sus adentros al momento en que el muchacho dio marcha atrás y se dejó caer junto a ella en la superficie de la cama.

-Solo…por esta vez…solo…ah~ M-mis piernas…- Remarcó en su mente Sabina, dejando que todo el peso de su cuerpo se deslizase por la pared y la sentase sobre el suelo de la forma más discreta que le era posible dada su desmejorada compostura. Sacudiendo sus orejas de forma asincrónica y con movimientos rápidos que daban fe al placer que acababa de experimentar. Su pecho descubierto inflándose conforme su mandíbula permanecía abierta y su lengua fuera en su intento por restituir la mesura perdida. Entretanto una ligera mancha de jugo femenil y una serie de temblores a modo de secuela a lo largo del interior de su feminidad le servían de adelanto respecto a la rapidez con la que ella faltaría al juramento que acababa de hacerse.

Incapaz de cumplir a su palabra; y en cierta forma motivada luego de hallar algo que le sirviese para re-encender la chispa en su vida; la siguiente vez que veríamos a Sabina sería literalmente el día posterior a la gran revelación. Alentada y tentada por la idea de volver antes a su hogar, ella había hallado la forma de cumplir con sus obligaciones laborales de forma prematura. Cosa que; sumada a su ahora intrépida y acelerada forma de conducir; le hubo permitido reducir en una hora su llegada a casa. Permitiéndole así no solo comprobar unas sospechas que la asolaban; y la habían privado de una buena cantidad de horas de sueño; sino también ubicarse nuevamente en un sitio y posición prácticamente idénticos a los del día anterior.

-Así que… Ahh~ … e-es tal y como lo sospeche.- Comentó la mujer, con la oreja felina pegada a la pared del cuarto de su hijo. Oyendo de manera atenta los jadeos incesantes y ensimismados de la pareja ubicada dentro del mismo. Poco antes de que la estridencia de uno de estos la sorprendiese al punto de ponerla en estado de alerta; sacudiendo su oreja y transformando en líneas el par de pupilas enganchadas y redondas que tenía.

-Esos dos… Hah… aprovechan el hecho de saberse mi horario para así utilizar la casa para sí mismos y disfrutar entre sí… Ohh, si~ Así, Dicky~ … l-lo más que puedan.- Reprocharía, en una actitud y tono que difícilmente se catalogaría como "Molestia". Clavando uno de sus colmillos sobre su labio inferior, recuperando la redondez de sus irises y comenzando a ronronear con labia al poco de haber vuelto a presionar su oreja contra la pared.

-Pensar que algo tan rastrero…libidinoso…y… ¡Ahh~! …i-inmoral estaría teniendo lugar bajo mis narices y el techo que tanto me he esforzado por mantener. Es algo que… ¡D-DEFINITIVAMENTE NO PUEDO SEGUIR PASANDO POR ALTO!- Recriminó, a la vez que la sensación de excitación y calidez vivida por sí misma llegaban a un punto en el cual un cambio de postura y la incursión de un segundo dedo en su interior se volvían algo indispensable.

Estirando sus piernas mientras yacía sentada en el suelo, la mujer que procuraba oír atentamente todo lo que la pareja hacía en su intimidad, comenzaría a separar cada vez más sus miembros. Dejando entrever con total claridad el par de bragas blancas y humedecidas que había sido echa a un lado brindándonos una visión directa de su coño, y del par de dedos; anular y medio; que ella hacía ingresar y salir con una velocidad e ímpetus cada vez mayores.

-¡Haaaaa~! J-joder. Al menos…eso fue lo que había acordado hacer sí es que hoy también acababa por encontrarlos. Y sin embargo, ¡Mira nada más lo que termine por hacer! …aun y cuando específicamente dije que aquello fue "Cosa de solo una vez"…- Se quejó Sabina, haciendo descender con vergüenza una de sus orejas. Dirigiendo su mirada hacia su entrepierna y articulando una expresión que recalcaba y reflejaba lo decepcionada que estaba de sí misma y de su aparente falta de control para con este asunto.

-Se suponía…que hoy haría lo posible para salir antes del trabajo y solo…"V-verificar" sí ambos repetían o no lo de ayer. A lo sumo, comprobando que mantuviesen las precauciones debidas si ese era el caso… Y-y sin embargo…- Continuó detallando la felina, manteniendo y reforzando la expresión cabizbaja. Haciendo que la oreja que no mantenía unida a la pared llegase lo más bajo que le era posible.

Sabina llegaría a un punto en el cual debió de detener su labor manual. Al menos hasta el momento en el cual oyó un nuevo gemido que no solo la apartó de súbito de su auto-comparecencia, sino que además la motivaría a aventurarse a admitir algo, mientras echaba un vistazo con el fin de averiguar qué había motivado el alarido de placer.

-Hay…"Algo" dentro de mí que me dice que solo me límite a ver todo por ahora.- Declaró, asomando su rostro teñido de rojo por el marco de la puerta entreabierta. Dirigiendo sus irises para que así se encontrasen con una escena que los harían brillar y ensancharse lo más posible. Provocando que toda clase de dilema moral que la refrenase fuese completamente cortado de raíz; que sus orejas nuevamente volviesen a erguirse como para dar fe de su excitación; o que su mano rápidamente reanudase sus esfuerzos por auto-complacerla mientras veía todo parada de rodillas.

Ante la vista de Sabina, la pareja de jóvenes se hallaría compartiendo un beso profundo y lascivo. Entrecruzando sus lenguas mutuamente y tratando de ver quién era el que realmente marcaba el ritmo mientras las partes rugosas de las mismas parecían entrelazarse y luchar entre sí. Todo mientras que ambos permanecían levemente de pie en la parte central de la cama. Con un Eddie que procuraba manosear uno de los senos de la muchacha y mantener sus garras notoriamente clavadas, hundidas y ceñidas encima de la nalga que no paraba de amasar y mover conforme los ingresos y egresos de su pene proseguían. A la vez que Nymphie, además de corresponder o alentar dichos roces o acciones, procuraba hacer gala de las ventajas que su flexible y joven cuerpo felino le ofrecían; alzando en alto una de sus piernas, de tal forma que la misma rodease parte del cuello del chico. Provocando así que la pose en cuestión fuese no solo embelesada y pasional ante la vista de la observadora, sino también útil para la pareja; puesto que la misma traía consigo ventajas tales como el hecho de permitir a Nymphie ejercer más fuerza y aplicar más peso sus bajadas; o que el ángulo de su espalda y altura permitiesen que sus pechos quedasen a escasos centímetros de la boca de un Eddie que no tardaría en apresarlos entre sus fauces debido a la constancia y la tentación que generaban al bambolear y rebotar entre penetración y penetración.

-J-joder… Recuerdo cuando Dicky y yo probamos esa postura… ¡L-lo bien que se sentía y…! ¡Ahh! ¡M-MIERDA!- Llegaría a pronunciar Sabina, teniendo ahora que acallar los gemidos producidos tras la remembranza de aquellas sensaciones. Haciendo temblar de forma exagerada sus bigotes, mariposeando sus orejas conforme crecía su excitación, y sacudiendo su cola sin control mientras sus muslos no dejaban de moverse y frotarse entre sí. Todo con el fin de ir igualando el ritmo y tratar de coincidir nuevamente con el instante en el cual la pareja llegaría a su orgasmo.

Llegando a sus respectivos límites nuevamente en conjunto, Sabina daría gracias de haberse tomado las precauciones previas debidas y aprendidas en base a su experiencia del día anterior. Haciendo que esta vez, sus jugos cayesen y fuesen absorbidos por una toalla bajo sus piernas y que ella había preparado de antemano; en teoría con el fin de "No cansar sus rodillas" sí es que debía quedarse demasiado mucho tiempo vigilando al dúo. Permitiéndose así perderse por completo en el momento, sin necesidad de preocuparse de dejar evidencia alguna que la delatase. Bañando por completo las hebras de la prenda, conforme acallaba sus gritos de goce al incrementar la fuerza de su mordida. Acabando así por dejar una visible marca de colmillos sobre su dedo al momento de culminar el acto.

Satisfecha nuevamente al sentir un coctel de serotonina, endorfinas y adrenalina recorriendo su cuerpo luego del clímax, el siguiente dialogo dicho por la mujer fue lo que acabaría por marcar y dar un indicio de lo que se convertiría la rutina de esta última a lo largo y ancho de los días venideros.

-Purr~ ¡Oh, Dick~! Eso fue algo~… ¿Eh?- Musitó, caracterizada por una sonrisa de oreja a oreja, de la cual desgraciadamente debió de deshacerse y ocultar antes de seguir. -¡Ahem! E-es decir…yo…c-creo que hoy… y solo por HOY, volveré a dejarles pasar esta. Pero eso sí, si mañana vuelvo a llegar antes y termino encontrándome con algo así nuevamente, entonces…- Afirmó, poniéndose de pie, recogiendo la toalla y retirándose del sitio tras ver y oír como Eddie; revisando la hora en un reloj que apareció misteriosamente en su muñeca (3); le hacía saber con cierta desgana a Nymphie que "La hora de juegos debía de acabar", puesto que su madre teóricamente volvería pronto a la casa. -Voy a…- Repetiría en su mente la felina, sin imaginarse que con ello daría pie a una seguidilla de escenas en las cuales se nos mostrarían los "Progresos" que ella haría en su intento por encarar o ponerle un alto a las acciones de la pareja.

Dando lugar al tercer día al hilo en que la mujer "Casualmente" volvía antes del trabajo y se encontraba con las actividades del dúo pasional. Se vería como la forma de masturbarse de esta había vuelto a cambiar. Optando en esta ocasión por dejar su cuerpo recostado de lado y con una pierna alzada en alto mientras se estimulaba con sus manos. Manteniendo una mirada atenta a lo que ocurría en el cuarto. Pasando por alto; o quizás ignorando; el hecho de que instintivamente había comenzado a emular la pose actual en la que su hijo mantenía sujeta y procuraba follarse a Nymphie. Creando un paralelismo que sin duda acrecentaba y le daba más puntos a su performance masturbatoria.

-Voy a…- Se repitió mentalmente, tras haber llegado a una conclusión similar a la del día anterior. Casualmente ya cuando sentía que el clímax le llegaría tras haberse pasado varios minutos observando y oyendo con lujo de detalle la manera en que las bolas de Eddie chocaban contra las nalgas de la muchacha, cada que hacía desaparecer hasta el último centímetro de su tentadora masculinidad.

En el cuarto día de "Reconocimiento", vislumbraríamos una escena en la cual Eddie parecía decidido a molestar y hacer llegar al orgasmo a su pareja por medio del uso exclusivo de su áspero y habilidoso músculo bucal. Permaneciendo durante los últimos instantes compartidos junto con su felina amiga, con la cabeza profundamente hundida y entremedio de las piernas de esta última. Aprovechando los beneficios que veían con la tenencia de un par de bigotes o una nariz fría y rugosa como la de su especie. Valiéndose y no dejando que estas se desperdiciasen, mientras las usaba para cosquillear o frotar con ellas los labios exteriores o el clítoris conforme centímetro a centímetro de su lengua procuraba internarse y degustar las entrañas de una Nymphie que solo podía ronronear de goce o mantenerse sujeta a la cabeza del muchacho con el fin de mantenerlo pegado a su feminidad.

-Voy a…voy…- Recalcó la mujer. Haciendo gala de la renovada flexibilidad que había ganado luego de pasar varias noches de "Buen Sueño". Permitiéndole recrear parte de la escena por medio de un cunnilingus auto-aplicado. Deshaciéndose de los modales y decoro que tanto la caracterizaban, en aras de su ansia de placer. Sin importarle en lo más mínimo el haber involucionado de cierta forma y recurrido a medios no muy frecuentes en los felinos civilizados de hoy en día.

Ya en vísperas del que sería el cuarto día consecutivo, en medio de otra labor manual que la obligase a tener las plantas de sus pies posadas firmemente sobre el suelo; con las rodillas levantadas; y el resto de su cuerpo descendiendo de forma diagonal hasta hacer que su cabeza y hombros fuesen las únicas dos cosas que le sirviesen como "Apoyo extra"; para con el fin de recrear la posición actual de una Nymphie que; además de estar sujeta y a merced del agarre de su hijo; no paraba de jadear y gemir con excitación y goce absoluto. Haciendo que a su vez, Sabina repitiese su dialogo y debiese de hacerse una pregunta que aparentemente se le había pasado por alto hasta ese instante.

-Voy a…voy a… ¡Ah~! …¿Eh?… ¿Exactamente qué…es lo que iba a hacer?- Inquirió, en uno de esos raros pantallazos de lucidez presentes en la realización de pleno acto masturbatorio.

-E-es decir… Ya para este punto, me ha quedado más que claro que: "Ambos se cuidan debidamente", "Ambos se quieren", "No molestan a nadie" e incluso procuran "Deshacerse de los desechos" y "Poner a lavar las sabanas que usan"; al menos cada dos días y luego de darles el mayor uso posible luego de ponerlas encima del juego normal usado por Eddie.- Enumeró dentro de su mente, dando a conocer los detalles que había sido capaz de apreciar en el transcurso de los últimos días.

Enfadándose ligeramente al no poder encontrar así más nada que le sirviese de excusa para continuar la vigilia o tan siquiera mantener indemne la atalaya moral en la que se había refugiado con el fin de no aceptar aquello que le sería innegable para este punto.

-¡P-pero aun con eso…! Yo… d-debo de seguir atenta a lo que hacen. Procurando que ninguno de ellos haga algo impulsivo o estúpido…- Alego, pasando por alto la propia impulsividad, estupidez e hipocresía suya al decidirse a reanudar el movimiento de sus manos, luego de quedar cautivada por la forma en que Eddie había ceñido sus dedos sobre la cabecera de madera con el fin de darle mayor fuerza y profundidad a las ya de por sí intensas y atronadoras arremetidas con las que hacía delirar de placer a Nymphie.

-¡Y-y sobretodo…! Ahhhh~ ¡SIIIIII~! ¡Eso es, cariño!- Musitó, habiendo perdido por completo el hilo de sus pensamientos. Concentrándose cada vez más en sus sensaciones, al grado de no advertir el momento en el cual ocurriría algo que la tomase por completo desprevenida.

-¡Sigue así, Eddie! ¡Dale a mami todo lo que…!- Exclamaría en su mente Sabina, estando ya al filo de un clímax que; ni siquiera la primera mención directa hacia alguien ajeno a su difunto esposo o el oportuno malentendido que el propio nombre de este facilitaba; fuesen suficientes para refrenarla o evitar que llegase a alcanzar un orgasmo que; muy para su desgracia; no haría más que traerle confusión y conflictos luego de que la neblina en forma de goce y éxtasis pasase al cabo de unos meros segundos.

Siendo los momentos posteriores al recobro de su aliento o normalización de sus capacidades cognitivas regulares; aquellos en los que una marejada desbordante de vergüenza, incredulidad y sorpresa atacaron y golpearon de súbito a la felina. Haciendo que rápidamente enderezase su postura; dedicándole una mirada directa al vacío que representaba el imaginario ojo del público lector de este relato; irguiendo sus orejas, separando las puntas de sus bigotes y abriendo cual platos sus ojos; previo a que un cuestionamiento brotase de dentro de sí.

-Acabo de…t-tener una…una fan…tasía en la que me imaginaba en el lugar de Nymphie y…- Comenzó a articular, casi como si el pronunciar de esa frase le resultase duro y "Amargo" de expeler; aun cuando fuese dentro de un monologo o reflexión únicamente presenciado por ella.

-…no paraba de disfrutar y alabar la forma vigorosa…enérgica y…SOBRECOGEDORA en la que mi pequeño…- Continuaría, sintiendo como el latir crepitante de su corazón crecía y daba fe a su emoción, conforme más y más sentimientos que rondaban entre lo bochornoso y lo placentero se sucedían y superponían entre sí. Siendo la culpa la que predominó y se impuso al momento de agazapar sus orejas y reanudar su soliloquio. Sin caer en cuenta que inclusive su forma de ver y expresarse acerca de su hijo había comenzado a verse afectada también.

-…en la que…mi "Hombrecito"…me volvía completamente suya y me llenaba tanto de cariño y de…"O-otras cosas"…hasta al final orillarme y llevarme directamente hacia…- Terminaría de decir ella. Debiendo dar un prematuro final a su reflexión, luego de notar como sus entrañas; lejos de mostrarse satisfechas o arrepentidas luego de lo ocurrido; únicamente comenzaban a hormiguear y cosquillar nuevamente. Reclamando la atención inmediata de su conflictuada dueña; quién por su parte, simplemente se limitó a abandonar el sitio en cuestión lo más rápido y discretamente posible.

Terminando de abrir con ello la cerradura invisible de una caja equiparable a la de la mítica Pandora, en lo que refería a desastres, caos y frenesí. Aún y cuando los mismos tuviesen lugar más que nada dentro de la trastornada y conflictuada cabeza de la madre, conforme una variación del "Complejo de Agripina" (4) comenzaba a despertar silenciosa y discretamente dentro de sí.

Continuara…

NOTA: Espero que hayan disfrutado este primer capítulo, o que cuanto mínimo les ayudase para conocer este Webcomic con trama y trasfondo tan particular. Por favor déjenme sus impresiones del mismo en forma de comentarios. Tratare de actualizar este relato semana a semana y capítulo a capítulo hasta finalmente darle la conclusión que deseo ver plasmada. Sin más que decir, los dejo con las referencias o acotaciones que les prometí al inicio.

Gracias a Juju Jaja y a Ferrand85 por su ayuda a la hora de hacer este relato :3

(1): Elegí este nombre para así hacer referencia indirecta al primer autor de este cómic. Y ya de paso, usarlo parcialmente para un chiste que tengo pensado a futuro

(2): Nombre que además de hacer que el padre pueda ser llamado como "Idiota" o "Polla/Pene/Verga" en inglés. Tal y como pasa con Sabina, me ayudará al momento de utilizar el chiste antes mencionado

(3): Referencia a la tira cómica número "28" dentro de las principales, o "20" del artista "NotSavino."

(4): Pueden buscar más detalles en la Web, pero en resumen vendría a ser la respuesta materna al "Complejo de Edipo". Haciendo que la progenitora sea la que sienta atracción hacia su hijo