Terminó de arreglarse la camisa sintiéndose extraño al ver el rostro que lo observaba a través del espejo. Antes solía usar la misma ropa y ver un brillo de seguridad e incluso entusiasmo en su mirada, ahora parecía camino a un nuevo funeral.

- No eres el mismo idiota. - le dijo al reflejo. - Ya no van a pisotearte.

Con un nuevo brillo de ira en su mirada se enderezo y se acercó a su armario para colocarse el reloj que su madre le regalo en su cumpleaños, el único que usaba. Él anteriormente fue un coleccionista de relojes, los tenía aún guardados en una caja fuerte, sin embargo, su nueva condición económica luego de su divorcio impidió que siguiera coleccionándolos y se diera cuenta del lujo innecesario que fue hacerlo en su momento. Se planteó venderlos pero prefirió tenerlos como garantía para algún problema que tuviera en el futuro, ya sabía que la vida daba vueltas y que mañana podría volver a estar en el suelo.

Salió de su departamento vistiéndose como el hombre que fue alguna vez pero con toneladas de arrepentimientos en su espalda.

Su auto lo esperaba en el estacionamiento del edificio. No era la clase de auto que antes utilizaba, era un auto acorde a su nuevo yo. Un auto seguro y robusto, no uno moderno y deportivo.

Fueron las palabras de Jasper las que lo acompañaron mientras entraba al edificio Cullen.

Debo tomar lo que es mío.

Muchos de los empleados lo observaron abiertamente en su camino a los ascensores. No era un extraño en ese lugar. Todos sabían que el hijo alcohólico de Carlisle Cullen tenía una reunión con los accionistas de la empresa, había recuperado un lugar en esa junta al heredar las acciones de su madre; Esmerald Masen.

- Edward. - estaba tan concentrado en ignorar las miradas que abusivamente lo vigilaban que no notó que lo seguían al ascensor. - Viniste.

- Hola Seth. Tenía que venir. Pueden multarme sino lo hago. - se burló de eso último sin humor, su padre y sus estúpidos reglamentos.

- Lamento lo de tu madre, me entere recién hace unos días. Estuve en Inglaterra visitando a mi madre cuando todo sucedió.

- Esta bien. - asintió sin darle importancia. - Entiendo que no estuvieras enterado.

- Esmerald fue una mujer muy dulce, estoy seguro que esta descansando tranquila donde quiera que este. Sabes que cuentas conmigo para lo que necesites, ¿verdad?

Edward asintió sintiendo la pena por la perdida de su madre en su pecho.

- Gracias, Seth. Recuerdo lo mucho que ayudaste a mi madre en su momento.

- Y lo volvería a hacer. Esmerald al igual que tú solo fueron víctimas de estas personas sin escrúpulos.

Seth pertenecía al área legal de la compañía. Se había convertido en pieza importante debido a lo bien que conocía el reglamento de accionistas y solían convocarlo a reuniones donde se tocaba el tema. Cuando la madre de Edward fue desahuciada debido a su enfermedad, el apoyo y conocimiento de Seth fue parte primordial de su defensa legal para impedir que Carlisle le quitara parte de sus acciones. Gracias a Seth solo se anuló el voto de Esmerald en la toma de decisiones de la compañía sin embargo Carlisle no obtuvo sus acciones ni votos y con eso madre e hijo estuvieron tranquilos.

Edward suspiró y decidió cambiar de tema. Odiaba sentirse como una víctima.

- ¿Cómo ha estado la empresa estos años? ¿De qué me perdí?

Seth lanzo un largo bufido.

- No han habido muchos cambios, Carlisle se encargo de mantener la misma línea de acción. Han sido años aburridos desde que te fuiste. ¿Puedes creer que ya no se realizan ni siquiera galas a fin de año?

- Esas galas las organizaba mi madre antes de divorciarse.

- Entiendo. - Seth asintió comprensivo. - Desde que Esmerald abandonó a Carlisle las cosas aquí no han mejorado, incluso tal vez empeoraron. Tu padre nunca ha sido conocido por su paciencia y ahora es...

No necesitó agregar mas porque al abrirse las puertas del ascensor los gritos desde el despacho de Carlisle se podían escuchar con claridad.

- ¡Quiero ese contrato en mi escritorio cuando acabe la junta o los despediré a todos!

- Insoportable. - Edward terminó por Seth caminando sin prestar atención a nadie en especial. Su objetivo era llegar a la sala de juntas sin gritar o desear golpear a nadie.

Logró alejarse por el pasillo sin embargo fue detenido por una de las personas que más aborrecía.

- ¡Miren a quién tenemos aquí! - su voz ronca y con un acento que había aprendido a odiar lo enfermaron apenas la escuchó. - ¡Creía que no volvería a verte!

Dimitri Cullen, el hermano bastardo de su padre, se acercó con una sonrisa cínica y burlona. Se notaba mas delgado y ojeroso, Edward supuso que su gusto por los juegos de azar estaba empezando a afectarlo. Negar que le alegro verlo así sería mentira, deseaba que le fuera mal en la vida. Se odiaban a pesar de haber crecido juntos casi como hermanos debido a la corta diferencia de edad. Carlisle se tuvo que ocuparse de criar a Dimitri desde que este tuvo siete años debido a la prematura muerte de su padre y su amante de turno, Gianna la madre de Dimitri, por supuesto que no estaba feliz de cuidar a un niño que pasaba a quitarle parte de su herencia y solo lo hizo porque pudo administrarla hasta su mayoría de edad. Dimitri también odiaba a Carlisle por los maltratos que recibió de niño, sin embargo, Edward creía que en el fondo parecía buscar agradarle ya que jamás lo había visto perjudicar directamente a su padre. Pero con Dimitri nunca se sabía ya que siempre tenía un plan en mente.

- ¿No me saludarás? - se burló cuando Edward paso de largo.

Lo ignoro.

Sigue caminando. Sigue caminando.

Lastimosamente Dimitri insistió queriendo su atención.

- Supongo que viniste por tu lugar en la junta. ¿Quién diría que regresarías aquí? Por supuesto que yo no. Juraba que Esmerald tenía mas esperanza de vida que un alcohólico como tú...

- Hijo de puta. - quería a reventarle la cara de un golpe como ya hizo alguna vez pero Seth reaccionó rápido y se interpuso entre ellos.

- No le sigas el juego. - le sugirió apretando el agarre. - Sabes que busca provocarte.

Dimitri soltó una risa burlona.

- Esta vez no seas estúpido, Edward. No queremos que tus acciones se las quede alguna puta...

- ¿Cómo tu madre? - le preguntó burlón Carlisle Cullen que estaba aún ocupado atendiendo a un empleado pero se dio el tiempo de humillar al hombre. - Cállate de una vez. Haces el ridículo.

- Ya estas defendiendo a tu pequeño hijo, hermano. - comentó de forma burlona. - Nunca será un hombre si sigues protegiéndolo como a un niño.

- Te recuerdo que tu última visita a un hospital fue gracias a mí. - Edward gruñó pero siguió conteniéndose. - El que pidió protección desde un piso ensangrentado fuiste tú.

- ¿Viste Dimitri? - rio Carlisle. - Estás haciendo el ridículo. Todos recordamos tu rostro hinchado y el descanso médico que solicitaste. Y el que no lo sabía ahora se está enterando.

Dimitri torció el gesto pero no contestó. Avergonzado como estaba optó por reiniciar su camino a la sala de juntas. Dimitri no ganaba peleas contra Carlisle, no tenía caso insistir.

- ... Por cierto, no me llames hermano. Sabes que me provocas náuseas cuando lo haces. - pidió en voz alta logrando que todos en el piso escucharan.

Edward se zafó de los brazos de Seth y siguió su camino hacia la sala de juntas. Solo deseaba lograr acabar esa maldita reunión sin otra denuncia por agresión.

La sala de juntas estaba ya llena, reconoció rostros y sintió sus miradas penetrantes. Especialmente la mirada de su exesposa que estaba en esos momentos junto a la gran silla de Carlisle, como la vicepresidenta de la compañía. Edward buscó una silla cualquiera y se sentó, estaba demás decir que no le importaba ese juego de poder donde el sitio que se ocupaba en la mesa de juntas indicaba el grado de poder que se tenía en la compañía.

- Señores. - saludó indiferente.

Si le contestaron no prestó atención. Siguió enfocado en controlarse y recordar lo que iba exigir ese día.

Carlisle entró cinco minutos después. Todos se levantaron respetuosamente menos Edward que se cruzó de brazos y observó a su padre. Este estaba visiblemente desmejorado por el paso de los años e incluso Edward creyó ver una ligera cojera mientras caminaba.

- Iniciemos esto. Quiero verlos trabajando no hablando. - y así inicio la reunión.

Los formalismos iniciaron, se crearon actas y se indicaron los temas que iban a tratar ese día. Por supuesto que la inclusión de Edward a la reunión era un tópico que Carlisle no deseaba tocar pero al final la situación lo obligo.

- Espero que esto sea breve. - gruñó el hombre cuando Seth empezó a explicar la cantidad de acciones y derechos que Edward había asumido debido a que era heredero absoluto de Esmerald Masen.

Los diferentes accionistas lucían incómodos e incluso mortificados por la situación. Edward tenía el 20% de la empresa, una cifra que igualaba a la de su exesposa y a la de Dimitri, solo Carlisle tenía mayor porcentaje al suyo con 35%. El 5% restante era de varios accionistas que en ese momento estaban removiéndose con ansiedad en sus asientos. Todos sabían que Edward era el único heredero de Carlisle por lo que estaban frente al próximo dueño mayoritario.

- Teniendo claro quien eres ahora en esta empresa, dinos que quieres hacer porque nos vendría bien vender tus acciones a los presentes. No eres la persona adecuada para tener ese poder en la compañía que tanto esfuerzo me costo dirigir. - Carlisle Cullen no era conocido por decir las cosas con suavidad. - Ya suficiente tengo con el bastardo de Dimitri sentado aquí, no necesito mas mierda respirando cerca a mí.

- Siempre tan cariñoso, padre. - se burló Edward. - No quiero vender nada y no hay manera de que me las quites con tu reglamento. Al parecer somos dos los que tendremos que soportar a la escoria de Dimitri respirando cerca.

El mencionado no reaccionó, ya acostumbrado a ser insultado y tratado de la peor manera.

- Mira Edward, aquí todos sabemos de tus debilidades... No quiero mas acciones siendo regaladas a los cerdos. No voy a permitir que se repita.

- No volverá a pasar. - aseguro. - Aquí todos hemos mostrado nuestras cartas. Ya no hay nada en juego.

- Si, tú ya perdiste. - con decepción y rabia gruño Carlisle.

Su exesposa que había estado escuchándolo atentamente en todo momento solo se mantuvo en silencio con rostro ausente.

- Pero aquí estoy y no me iré. Sigo siendo tu heredero, ¿no padre? Creo que es lo que todos aquí quieren saber incluso el imbécil de Dimitri, ya sabes que en fondo desea saber si le dejarás alguna migaja. - se burló riendo. - Dilo de una vez padre, es lo que aquí tiene a todos tensos.

Carlisle gruñó molesto.

- Eres mi único hijo, para mi desgracia heredaras mis acciones. Dimitri no tendrá nada de mí. - aseguró. - Lo digo aquí frente a todos ustedes por si este desgraciado se atreve a modificar mi testamento con alguna artimaña.

Dimitri miraba fijamente la mesa lleno de ira por lo que escuchaba.

- ¿Y por qué deberíamos seguir tu monarquía ridícula? - Dimitri empezó. - Yo no veo a Edward como un buen candidato a heredar tus acciones, es un alcohólico y sus arranques de ira lo llevaron a la cárcel. Considero que los accionistas no ven nuestro futuro como uno prometedor y menos lo hará la competencia.

Carlisle se removió incomodo.

- ¿Y qué sugieres? ¿Qué te prefiera a ti? Eres solo un bastardo Dimitri, ya te dije que es un accidente que estés aquí.

- No, considero que podemos reemplazarte cuando llegue el momento con una repartición equitativa de acciones.

- ¿Equitativa? - se burló.

- Edward estará obligado a venderlas cuando mueras, así no será el heredero al trono. - se burló. - Cualquiera de nosotros que tenga la mayoría de acciones podrá dirigir la compañía.

Los accionistas minoritarios lucían encantados con la propuesta y asentían animosos.

- No, ¿crees que voy a dejar la posibilidad de que te apoderes de mi compañía?

- No depende de ti, Carlisle. Olvidas que según tu reglamento en la compra y venta de acciones, los accionistas si somos mayoría podemos decidir comprar tus acciones en caso quedes imposibilitado. ¿No recuerdas lo que querías hacerle a Esmerald? Bueno nosotros podemos hacerte lo mismo si somos mayoría y claro que tu voto no cuenta como el de Esmerald no contaba. Si estoy equivocado corrígeme Seth, para eso viniste hoy.

- Es cierto. - admitió Seth.

Carlisle estaba echando humo por los oídos de lo alterado que estaba.

- Bien, yo empiezo la votación. Yo, Dimitri Cullen digo que se vendan tus acciones cuando estes imposibilitado de trabajar o mueras.

Edward sentía la tensión de su padre. Sabía que la idea de que Dimitri heredaría la compañía era un infierno en la tierra. Incluso prefería verla en las manos de su hijo alcohólico.

- Me dejaras huérfano si sigues alterando así a mi padre. - comentó burlón levantándose. - Entiendo la poca credibilidad que tengo, sin embargo señores. ¿De verdad confían que ustedes tendrán la oportunidad de comprar acciones? Dimitri no es conocido por sus escrúpulos. Analicen la decisión que tomaran, yo estoy dispuesto a demostrar que tengo la capacidad de trabajar por la compañía de mi familia. Denme la oportunidad de demostrarlo y luego voten.

Dimitri se levanto de su asiento para llamar la atención.

- Sigamos con la votación señores. Estoy seguro que siendo mayoría podremos...

- ¿Cómo estas tan seguro que ganaran la votación? Si tú y los accionistas menores representan solo el 25%. - Carlisle se burló de Dimitri en su cara antes de voltear a ver a su ex nuera. - ¿O piensas volver a traicionar a mi hijo delante de todos?

La mujer aguanto el golpe, Edward imaginaba que no era la primera vez que era tratada así porque ni un pelo se movió de su sitio al escucharlo.

- Claro que no permitiré que alguien mas que Edward herede la compañía de su familia.

El silencio que siguió a su declaración podría cortarse con un cuchillo.

- Bien, ¿creo que tu propuesta ha sido rechazada, Dimitri? No sigamos con esto y continuemos que como siempre solo provocas que perdamos el tiempo.

La reunión fue larga y tediosa para los presentes, se definieron lineamientos y nuevas responsabilidades fueron asignadas debido a la inclusión de Edward en la compañía.

- Imagino que quieres recuperar tu puesto como vicepresidente. - La voz cansada de Carlisle inició el debate para lo que Dimitri parecía estar listo para saltarle a la yugular.

El vicepresidente de la compañía sólo podía ser un accionista que fuera el segundo en cantidad de acciones. Antes cuando Edward era accionista llegó a ser vicepresidente porque su suegro en ese entonces exigió que fuera él quien lo sustituyera al quedar él imposibilitado por un accidente. Luego de perder sus acciones y todos los problemas legales que siguieron, quien obtuvo el puesto fue la que en ese momento aún era su esposa. Dimitri fue descartado por ella, Esme y Carlisle en esa votación.

- No, en realidad no. Considero que sería irresponsable de mi parte. - admitió adelantándose a las quejas de Dimitri. - Supongo que mi exesposa no esta en contra de mi decisión, ¿verdad?

Por unos segundos la mencionada se quedo sin habla.

- No, puedo seguir en el puesto. - le aseguró con desanimo después de unos segundos.

- Como mi ex esposa esta de acuerdo entonces prefiero tomar el control de la editorial, creo que puedo demostrarles mi compromiso con la compañía ocupándome de ordenar cada negocio personalmente.

- ¿La editorial? - Carlisle levanto una ceja.

- Será solo la editorial hasta que ustedes tengan suficiente confianza en mí como para abarcar mas, es lo mas justo luego de mi temporada lejos.

- ¿Te asusta volver a joder todo con tus decisiones estúpidas? - se burló Dimitri.

- ¿Te molesta que lo que estoy pidiendo no estaba calculado en tus planes?

Carlisle puso los ojos en blanco antes de interrumpir.

- Me parece bien lo que propones, mientras mas lejos estés de este piso mejor. No quiero estos enfrentamientos a diario. Necesito a todos enfocados en su trabajo.

- El niño obtuvo su deseo, veo que algunas cosas no cambian. - gruñó Dimitri.

- Como tu envidia por ejemplo.

- ¡Basta! Ahora vayan todos a trabajar. - gruñó Carlisle, todos inmediatamente empezaron a levantarse.

Edward quería salir del lugar se sentía sofocado.

- Es bueno tenerte de regreso, Edward. - lo felicitó Seth interceptándolo. - Estoy seguro que te irá muy bien en la editorial.

- Gracias, amigo. - se dieron un apretón de manos.

- ¡Seth! - Carlisle lo llamó interrumpiendo a los amigos. - Creo que es momento de que me entregues los documentos que te pedí.

Seth asintió incómodo acercándose.

- Edward, no te vayas. - Carlisle lo detuvo. - Estos documentos son para ti.

Su exesposa intento irse inmediatamente pero Carlisle la retuvo.

- Esto también tiene que ver contigo. De hecho te ahorraras la molestia de intentar alguna estupidez ahora que Edward esta.

La mujer se removió inquieta pero no contesto. Los cuatro esperaron hasta que se quedaron solos. Dimitri se veía bastante intrigado pero no pudo quedarse.

Una vez estuvieron solos, Seth le entregó a Edward la carpeta membretada que tenía en la mano con una sonrisa de disculpa.

- Quiero una cláusula de garantía por tu re inclusión en la compañía. - explicó Carlisle mirando a su hijo fijamente.

- ¿Qué cláusula? - se apuro en abrir la carpeta.

- Ningún hijo bastardo tuyo podrá heredar tus acciones. Ya suficiente tengo con Dimitri. No quiero mas problemas en el futuro.

- ¿Hijos fuera del matrimonio? ¿Por qué crees que será necesaria esa cláusula? - Edward se burló.

- Has vuelto a tener peso en la compañía y con la declaración de que serás mi heredero serás blanco de... mujeres con otras intenciones. - le explicó como si fuera un niño y luego mando una mirada evidente a su vicepresidenta que parecía querer desaparecer. - Quiero prevenir.

- Creo que exageras. - admitió Edward leyendo los detalles que habían escrito y se sorprendió. - ¿No puedo adoptar?

- Puedes hacerlo pero no va a heredar mi compañía alguien que no tenga mi sangre.

Edward suspiró fuertemente al escucharlo.

- No creo que sea importante. Dimitri tiene nuestra sangre y no quieres que herede...

- Dimitri es un manipulador y usurpador como su madre. Tu abuelo era estúpido y enamoradizo, así como tú, por eso las mujeres los engañan como niños.

- Yo ya no soy el mismo estúpido del que se pueden burlar. - le contestó indignado.

Su exesposa estaba en silencio escuchando todo y lucía enferma de lo pálida que estaba.

- Eso es porque aquí ya nos quitamos las caretas hace mucho. - le recordó fríamente. - No quiero nietos bastardos, Edward. Firma y déjame proteger mi patrimonio.

El cobrizo se tiró de los cabellos alterado por las ideas que empezaron a adueñarse de su cabeza. Su padre tenía razón al decir que seguramente existía algún plan para quitarle todo de nuevo. Y la idea de que su ex intentaría darle un hijo no era descabellada, ella sabía el poder que podía ejercer en él con una mirada. Incluso podrían matarlo y su hijo sería el heredero de Carlisle directamente. Otra vez iba a ser el tonto útil.

- Edward, yo no tengo planeado nada. - la mujer habló en voz baja y controlada. - Jamás haría lo que Carlisle dice.

- También juraste amarlo y cuidarlo en un altar y mira lo que paso. - le recordó Carlisle con sorna antes de regresar su atención a su hijo. - No seas estúpido y firma, luego veras si ella te deja tocarle un pelo.

Rabioso Edward gruñó acercándose a los documentos y firmó delante de ambos.

- Por lo que veo hijo, al menos tienes algo de coherencia. Ya encontrare una esposa adecuada para ti.

- No te salió bien la primera vez. - le contestó con sequedad entregándole los papeles.

- Prometo esforzarme más esta vez. - rio con crueldad al ver el rostro herido de la mujer. - Ahora vete y empieza a trabajar. Tú y yo ya hablaremos de tu futuro después.

Inmediatamente salieron del lugar. El ambiente estaba demasiado cargado emociones horribles.

Decidió que se iría de ese lugar lo más pronto posible pero un mano en su hombro hizo que el cuerpo se le erizara por completo.

- Edward. - la mujer lo detuvo antes de entrar en el ascensor. - ¿Podemos hablar antes de que te vayas?

El cobrizo apretó los dientes con mucha fuerza, no giró porque no quería verla.

- No hay nada de que hablar. - contestó conteniendo la rabia que fluía por su cuerpo.

- Por favor, solo necesito unos minutos. - susurró acercándose a él y poniéndose frente a él para verlo a los ojos pero Edward no bajo la mirada hacia en ningún momento. - Te lo suplico. Hay tantas cosas que necesito que sepas. No todo es como crees o te hicieron creer.

- Han pasado tres años. No veo porque ahora necesitas darme explicaciones.

El ascensor estaba por cerrarse así que la esquivó y entró en él. Ella lo siguió y juntos empezaron a bajar los pisos.

- Llevo tres años esperando tener una oportunidad para hablar contigo. - admitió aún en voz baja. - No contestas mis llamadas hace mucho tiempo y sé que si no lo hablamos ahora luego será demasiado tarde y no tendrá sentido. Vamos a un lugar seguro y hablemos de todo, tengo pruebas que quiero que veas. Pruebas de lo qué pasó en ese momento. A mí también me engañaron, yo no...

- ¿No sabías que me estabas robando mis acciones?

- No es como crees. - le aseguró. - Yo...

- ¿No me hiciste firmar documentos para que te cediera todas mis acciones? ¿No me mentiste en la cara diciendo que eran firmas para que yo manejara tus acciones?

- No sabía que eran todas. - admitió con la voz quebrada. - Yo también fui engañada, creía que estaba cediéndote mis acciones en esos documentos. Te juro que me cambiaron los documentos y...

- Te creería pero lo que hiciste después con mis acciones reveló tus verdaderas intenciones.

- Edward, tengo pruebas. Tengo los verdaderos documentos que ibas a firmar y Seth es testigo de como los conseguí... por favor, ven conmigo y míralos con tus propios ojos. Yo no quería quitarte todo.

El ascensor iba a abrirse en otro piso pero ella apretó un botón para detenerlo y poder hablar.

- ¿Esos documentos eran solo una transferencia de tus acciones hacia mí o incluía quitarme acciones? - Edward bufó ante su silencio. - Tus pruebas no te liberan, tu plan era robarme y lo lograste.

El silencio que siguió le rompió el corazón una vez más. La mujer frente a él soltó un sollozo antes de confesar.

- Iba a quitarte el 5% y darte mi 20%. - admitió rota. - Estaba equivocada y... creía que era justo.

- Justo. - se burló.

- Edward, permíteme darte mis acciones. Te suplico que las aceptes y yo me iré de la compañía. No soporto mas esta situación, odio cada minuto que paso aquí y si tú estas aquí será incluso peor... no tienes idea cuanto me duele verte y saber que me odias. - lloró abiertamente mientras se acercaba tanto que estaba seguro que su perfume se impregnaría en su ropa atormentando sus sentidos.

- Si odias este lugar vende las acciones y lárgate.

- No puedo vender algo que no es mío. Estas acciones son tuyas, me he quedado aquí esperando que vuelvas a ser accionista para poder dártelas. Edward, te suplico que las aceptes.

Ella llegó demasiado lejos tomando su mano. Edward iba reaccionar apartándose inmediatamente pero ella ajustó sus dedos tan pronto que la sensación lo abrumó.

- ... Edward se que ya no me quieres junto a ti. - lloro en esa parte. - Pero si en alguna parte de ti aun existe una fracción de amor por mí, estoy dispuesta a luchar por nosotros. A tu manera, en tus tiempos. Yo... no te merezco pero te puedo demostrar que no hay nadie en este mundo que te ame como yo.

Edward la sentía respirar en su cuello nublando sus sentidos.

En su mente recordó cuando era él quien tuvo una declaración similar al pedirle que se casaran. Ella prometió aprender a amarlo. Ella prometió estar con él para siempre. Ella prometió tantas cosas sabiendo que jamás las cumpliría.

- Siempre fuiste buena con las frases románticas. - comentó de pronto. - Supongo que tu adicción por la lectura es la culpable.

- Hablo en serio. - susurró aún llorosa. - No tienes idea de cuanto te amo.

- Si es así y eres la persona que mas me ama en este mundo entonces estoy condenado. Tú no sabes amar, solo sabes tomar lo que quieres de las personas y ser feliz utilizándolas.

- Edward te amo. - insistió tomando su rostro entre sus manos y buscando forzarlo a mirarla a los ojos. - Mírame, por favor. Te amo tanto que soy capaz de cualquier cosa por ti. Necesito que me creas, necesito que veas como me estoy muriendo de amor por ti.

- ¿Qué quieres de mi? - gruñó alejando las manos tibias de su exesposa de su rostro. - Ya no tengo nada mas que puedas robar.

- ¿No me estas escuchando realmente, verdad? Nada de lo que te digo importa. - comentó decaída pero sin renunciar a tocarlo, ahora se aferraba al cuello de su camisa. - ¿Ya no sientes nada por mí?

- Creo que no tiene sentido que sigas insistiendo. Ya no voy a caer en tus mentiras. Ve con él y...

Ella lo silencio con un beso desesperado. Edward se sorprendió por el ataque y tuvo que sostenerse de la pared del ascensor para que ambos no cayeran la suelo por la fuerza del impacto. El acto rebasó los límites así que Edward tuvo que empujarla lejos.

- ¡¿Qué intentas?!- gritó molesto.

- ¡Amarte! ¡Necesito expresar mis sentimientos! ¡Llevo tres años sin verte! ¡He vivido un infierno!

- ¡Infierno es a donde me mandaste hace tres años! ¡Ya no quiero volver! ¡Déjame en paz!

La mujer se apegó a una de las esquinas del ascensor y empezó a llorar con más ganas. Edward se tiró los cabellos sintiéndose desesperado y ahogado en el ascensor. Necesitaba salir de ahí pero ella estaba junto a los botones y no quería acercarse. Agradeció que el edificio contara con tantos ascensores y que los empleados no se darían cuenta de que estaban ahí.

Pasaron unos segundos donde Edward espero que ella se tranquilizara.

- Necesitamos salir de aquí. - carraspeó serio. - No tiene sentido seguir con esta conversación. Nosotros ya no tenemos asuntos pendientes, tú planificaste quitarme acciones y me engañaste con otro hombre. No hay prueba de buena intención que pueda salvarte.

La mujer se quedó en silencio.

- Déjame irme. - le ordenó sin mirarla. - Necesitamos alejarnos.

- Si no aceptas las acciones no vamos a alejarnos nunca. - le recordó ella visiblemente mas tranquila. - Seguiré insistiendo hasta lograrlo. Ninguno tendrá paz.

- Yo nunca la tendré, nunca me perdonaré haber sido tan idiota de creer en tus mentiras. Y la verdad no me importa sino tienes paz. No la mereces y espero que nunca la consigas. - admitió dejando salir sus deseos más profundos.

- Sí es lo que quieres para mí lo aceptaré. - susurró. - Estaré viviendo este infierno si con eso tú sientes que estoy pagando por lo que hice.

Edward suspiró agotado.

- Activa el ascensor. Ya no quiero seguir con esta conversación.

La mujer tardó unos segundos y Edward asumió que se estaba arreglando el maquillaje. No le dedicó ni una mirada.

Cuando el ascensor siguió su camino y finalmente abrió sus puertas se encontraba Dimitri esperando. Subió al ascensor lleno de rabia.

- Los Cullen juntos de nuevo. - se burló secamente al ver los labios manchados de labial de Edward. - Veo que no me equivoqué. Sigues siendo el mismo idiota que se puede engañar con un par de frases de amor. Patético.

Edward no contestó.

- ... Te recomiendo que no te cases esta vez. Ella abre las piernas sin necesidad de tanta ceremonia. - siguió provocando.

Edward se tensó pero por más que quiso contestar se contuvo.

- ... Deberías obligarla a hacerse un análisis antes de coger. No queremos que vuelva a intentar hacerte creer que serás padre de un hijo de otro hombre.

Edward iba a reaccionar pero ella le ganó saltando sobre Dimitri en ese instante.

- ¡Cállate! - la mujer fuera de sí atacó al hombre con una cachetada tan fuerte que sus uñas marcaron su rostro. - ¡Maldito bastardo!

Dimitri había sido tomado por sorpresa así que tardó en reaccionar.

- ¡A mí no me tocas puta! - iba a golpearla.

Edward se interpuso inmediatamente. Colocó a la mujer detrás de su cuerpo y empujó a Dimitri en el espacio reducido.

- No vas a tocarla, cobarde. ¡Aléjate! ¡Ya sabes que puedo matarte a golpes!

Dimitri no retrocedió.

Las puertas del ascensor se abrieron. Edward escuchó el murmullo de los empleados a sus espaldas así que decidió tomar a su ex entre sus brazos y protegerla de las miradas curiosas mientras salían del lugar, no quería que la vieran fuera de sí y vulnerable. La mujer se aferró a su camisa mientras caminaban.

- ¡Ahí van los Cullen! - gritó Dimitri haciendo una escena. - ¡El idiota enamorado y la puta embaucadora!

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Actualización!

Díganme que les parece. Feliz Halloween!

Les doy un resumen de cantidad de acciones para que no se mareen con las cantidades.

Carlisle Cullen 35%

Edward Cullen (herencia de Esmerald Masen) 20%

Dimitri Cullen 20%

Ex Esposa Cullen 20%

Otros Accionistas 5%