Carlisle no estaba para nada feliz por lo que había ocurrido. Los chismes y comentarios que siguieron al incidente empeoraron el ánimo del dueño mayoritario de la empresa.
- ¡Eres un completo idiota!
- No iba a dejar que la golpeara. - le contestó sin alterarse.
- Ahora toda la maldita compañía piensa que volviste con esa puta. ¡Seguramente todo era un plan de esa mujer! Maldita sea, seguramente quería hacerte ver como un hombre débil y lo logró. ¡Otra vez!
Edward apretó los puños por la rabia que lo invadió al pensar en esa posibilidad porque sabía que no era descabellado de creer. Pero siguió aparentando indiferencia.
- No lo soy y no importa lo que piensen.
- ¡Por supuesto que sí! ¿Aún no entiendes donde estas? ¿Lo que vas a heredar?
- Lo entiendo y voy a demostrar que puedo dirigir esta compañía.
Carlisle bufó sin creerle y con una sonrisa sarcástica contestó.
- Lo mismo decía Anthony Cullen y murió sin hacerlo.
- Yo no soy Anthony Cullen.
- No, no lo eres. - admitió Carlisle. - No dejaré que lo seas.
Edward levantó una ceja ante su comentario.
Mas tranquilo Carlisle le señaló el sofá que estaba junto a Edward para que se sentara. El cobrizo lo hizo con desconfianza mientras su padre abría su caja fuerte para sacar documentos. Pocas veces en su vida Carlisle había tenido la confianza suficiente como para abrir su caja fuerte delante de cualquier persona incluida su familia y Edward se sorprendió mucho al verlo.
- Supe que estás saliendo con una modelo. - Carlisle le entregó una carpeta que revelaba fotos de Edward saliendo con su ex novia un par de días antes. En ellas se reían mientras hablaban de la película que acababan de ver.
- ¿Me mandaste a seguir? - indignado le reclamó pero su padre no se alteró por su molestia.
- Eres un hombre complicado, Edward. Tienes problemas y necesito vigilarte.
- ¿Hace cuanto tiempo lo haces? - gruñó.
Carlisle suspiró.
- Desde que te accidentaste por manejar ebrio. - admitió sin alterarse. - No creo que fuera una casualidad que sucediera un día antes de que firmaras tu divorcio.
Edward asintió pero no comentó cuánto había tomado esa noche y que antes del accidente había estado en la cama de su aún esposa, había estado tomándola con rudeza luego de que ella lo llamara de nuevo suplicándole otra oportunidad. Esa noche había estado bebiendo en exceso debido a la situación, perdió el control al ver su foto en su teléfono cuando llamó esa madrugada. Tiene pocos recuerdos de como llegó a su antigua residencia de casado y cómo entró sin necesidad de una llave, solo recuerda el llanto de ella y sus palabras de amor falso llenas de promesas de un futuro juntos. Él no habló o eso recuerda, solo tiene imágenes de sí mismo en una cama de sábanas negras empujando con fuerza su miembro en su entrada mientras ella lanzaba quejidos agónicos. Luego de alguna manera se encontró de nuevo en su auto, ella golpeaba la ventana desesperada por detenerlo pero la ignoró y partió. Poco después terminó estrellado contra una pared. Estuvo en estado crítico unas semanas, semanas donde la vida de ambos se definió y ninguno volvió a ser el mismo. Edward decidió alejarse de tanta mierda que lo rodeaba y empezar de cero, ella decidió aferrarse a lo que le quedaba.
- Estoy intentando seguir mi vida. - contestó a su padre con la voz fría que estaba empezando a mantener y esperaba que lo acompañe en ese nido de ratas.
- No creo que sea buena idea que tu exesposa se entere que estás con otra mujer.
- Ella no tiene nada que reclamar. - le aseguró sin emoción.
- No pero estoy seguro que tiene planes para ti y saber que tiene inconvenientes en el camino puede hacer que reaccione en tu contra.
- No hay nada que pueda tomar de mí. Estas siendo paranoico.
- Tú vuelves a ser un iluso, Edward. Parece que no te hubiera engañado y robado antes, ¿acaso no sabes con qué clase de mujer tratas?
El cobrizo asintió fingiendo que sus palabras no lo alteraban. El estrés lo desbordó por completo y quiso beber con muchísimas ganas, deseaba olvidar lo horrible que era su vida. Las manos le temblaron y las cerró como puños para ocultarlo. No quería que su padre lo viera débil.
- Se que clase de mujer es, pero no dejaré de vivir mi vida por ella.
- Sigues sin entender, hijo. - Carlisle suspiró mirándolo. - Debes ganarle en su juego. - le aseguró con una expresión seria. - He aprendido algunas cosas sobre ella durante estos años. No mucho porque nunca he sido su persona favorita. - se burló en voz baja. - Una de ellas es que no se va a rendir y no le importara lo que pueda costarle si ve que hay un beneficio al final. Tiene que creer que aún puede conseguir lo que quiere y podrás tenerla controlada...
- ¿Y qué puede querer? - le preguntó atento.
- El control de la compañía. - contestó Carlisle con tanta simpleza que Edward supo que lo había ensayado y que era mentira.
- Ella tuvo en sus manos el control de la compañía cuando me engañó pero ambos sabemos lo que hizo con mis acciones después. No es lo que quiere y lo sabes.
Carlisle se detuvo unos segundos meditando qué decirle.
- Su padre dejó de hablarle desde que ustedes se divorciaron. De hecho fue antes, desde que supo lo que te hizo. - le contó sin dejar de analizar la reacción de Edward. - Es posible que su padre planee dejarte las acciones de la familia cuando muera.
- Eso es imposible. Ella es su hija y ahora es quien las maneja.
- Lo hace porque no hay manera de que su padre lo haga y es gracias a ti que ella ahora toma su lugar.
Edward suspiró ante la ironía de haber sido la mente detrás de la asignación de su exesposa como administradora de las acciones de su familia. Carlisle había estado esperando que su socio y vicepresidente enfermara o quedara incapacitado para lograr apoderarse de sus acciones pero Edward no lo permitió. Y lo hizo sacrificándose en el proceso.
- Yo no quiero nada de esa familia. Ni siquiera su dinero.
- Lo sé y ella también. Así que imagino que quiere asegurarse de que sea a ella a quien se las des si eres el heredero.
- Y tú quiere ser quien las reciba, ¿no? - Edward le preguntó sin dudar. - Ahora quieres jugar conmigo en tu equipo para obtener lo que una vez yo evite que tengas.
Carlisle tensó el rostro pero contestó indiferente.
- No quiero que mi hijo sea otra vez utilizado.
- Tú querías que me casara con ella desde que éramos adolescentes, quizás incluso antes. - le recordó. - Pasó tanto tiempo conmigo gracias a ti y tu iniciativa por unir nuestras familias...
- Las cosas no salieron como yo esperaba. - admitió Carlisle luciendo incómodo. - Creía que ella era más... dócil.
Edward no pudo evitar reír amargamente. Su exesposa era todo menos dócil.
- Me mantendré alejado de ella, no quiero problemas.
- Dependes mas de lo que ella diga de lo que crees. Ahora eres un empleado mas y ella tiene acceso a información que tú no. Existe la posibilidad de que tu intento de demostrar que serás un buen líder en esta compañía se vea en peligro si ella te perjudica.
- No tendrá la oportunidad de hacerlo. Ya no soy la misma persona que ella manipuló.
- Pruébalo. De eso depende tu permanencia aquí.
- Lo probaré.
Fue un juramento mas para si mismo que para su padre que lo observaba calculadoramente.
Sabía que su padre tenía razón y le molestaba de sobremanera que así fuera. Sin embargo, nada de lo que Carlisle había dicho era una novedad para Edward.
Actualizacion! Díganme que les esta pareciendo este fic.
Les doy un resumen de cantidad de acciones para que no se mareen con las cantidades.
Carlisle Cullen 35%
Edward Cullen (herencia de Esmerald Masen) 20%
Dimitri Cullen 20%
Ex Esposa Cullen 20%
Otros Accionistas 5%
