Jasper lo observaba curioso mientras Edward instalaba las luces que usarían ese día para la sesión de fotos.

- Parece que el próspero empresario esta algo estresado.

El cobrizo asintió sin dar muchos detalles.

- ... Y callado. - insistió ahora sí preocupado. - Vamos, dímelo. Llevas casi un mes en ese lugar y ya parece que te succionaron la vida.

- Es un nido de ratas. Odio ese lugar. - admitió asqueado.

- Creía que debido a tu puesto no iban a fastidiarte tanto.

- Sigo compartiendo edificio con ellos, tengo que verlos en pasillos o ascensores. - suspiró recordando como debía controlarse para no atacar a Dimitri que estaba especialmente agresivo.

- Bueno hermano, si no te hace feliz... ¿Has pensado no trabajar ahí y solo ser accionista?

- No es lo que me corresponde hacer.

- ¿Qué es lo que te corresponde hacer... ?

- Debo demostrar que puedo dirigir la compañía.

Jasper abrió los ojos sorprendido.

- Wow espera. Dame un segundo para analizar este cambio. Hace unas semanas solo pensabas en defender el legado que era la herencia de tu madre por eso escogiste ser gerente de la editorial pudiendo ser vicepresidente y ahora quieres incluso el puesto de tu padre. ¿Qué cambió?

- Me di cuenta y recordé todo lo que me robaron. Lo quiero de regreso.

- Entonces aceptarás lo que tu ex esposa...

- No. No quiero nada de ella. - gruñó molesto. No habían vuelto a hablar desde que ella se negó a manipular a Dimitri. - Quiero las acciones que ahora goza Dimitri.

- ¿Y cómo planeas quitárselas?

- Aún no lo sé, él no es tan estúpido como yo lo era e Isabella no quiere ayudarme a hacerlo.

- Wow otro cambio. ¿Ahora le pides ayuda a tu ex esposa? ¿La que te utilizó para luego estafarte?

- Descubrí que estaba acostándose con el abogado de la empresa, ella lo niega pero no le creo, bueno los separé y le hice creer a él que me estoy acostando con ella. El tipo tiene el corazón roto pero se alejó de ella.

- ¿Qué? ¿Te estas acostando con ella? Pero si tú tienes novia.

- No me estoy acostando con Isabella, solo di a entender que si a su víctima de turno.

- Hermano, entiendes que es muy jodido lo que me estás diciendo. ¿Verdad?

- Tenía que hacerlo, no sé que planes tenía para Seth.

Jasper seguía conmocionado.

- Has pensado que Tanya puede enterarse y tú vas a salir muy mal parado...

- Tanya me conoce de toda la vida. No va a creer chismes. Además estamos bien, no hay manera que piense que la estoy engañando.

La noche anterior tuvieron otra cena romántica. La llevó al teatro también y al finalizar la noche se dieron un beso en la puerta del departamento de ella. No lo invitó a entrar pero Edward estaba cómodo con eso, ir lento era lo mejor.

- ¿Y qué hay de Isabella? ¿Has pensando en que hará cuando se entere que estas con Tanya?

- Estamos divorciados, no tiene nada que decir.

- Si se entera que estas diciendo que ustedes se acuestan y además tienes novia, creo que sí va a tener mucho que decir.

Edward no contestó a eso y siguió en sus tareas, Jasper no quiso incomodarlo así que se enfocó en posicionar las cámaras.

Fue Peter y su elocuencia quien invadió el lugar con su voz en un tono elevado.

- Oh claro, somos amigos hace un par de años. - aseguraba. - Hey, ahí está. ¡Eddy, están buscándote!

El cobrizo confundido dejó las luces y buscó al adolescente.

- Hola Edward. - lo saludó su ex esposa con una sonrisa nerviosa.

Al principio no saludó ya que pensó que era una jugarreta de su cabeza. Peter se acercó a él para quitarle los cables que lo tenían ocupado.

- Saluda Eddy. - Peter se acercó aún más a él palmeando su hombro. - No me dejes mal, le estuve hablando bien de ti. - le susurró mientras lo empujaba hacía ella.

- ¿Qué haces aquí? - preguntó ganando la desaprobación de Peter.

- Yo... - nerviosa le dio una mirada a Bree y Jasper que fingían no darle importancia a su llegada. - Pasaba por aquí y... Peter me aseguró que podía entrar a hablar contigo, no quiero interrumpir.

Edward observó al adolescente que le sonreía satisfecho.

- Me agradeces después. Ve con ella.

El cobrizo puso los ojos en blanco y se acercó inmediatamente a ella.

- Ven conmigo. - la dirigió a la oficina que utilizaba Bree para atender negocios. El lugar era pequeño y desordenado.

- Lo siento, no quería interrumpir. Yo... - se disculpó nerviosa.

- ¿Cómo sabes que trabajo aquí? - preguntó nervioso.

La castaña suspiró.

- Tu madre me lo dijo.

Edward no daba crédito a lo que decía.

- ¿Qué?

- Le pedí a Esme que me mantuviera informada sobre ti, yo... en realidad se lo supliqué hasta que accedió.

- ¿Tú hablabas con mi madre?

- Si. - le confesó. - Todo el tiempo.

- No puedo creer que ella nunca me lo contara. Seguramente mientes y...

- Esme me ayudó mucho cuando nosotros terminamos. Yo no quería alejarme de ti y estuve intentando acercarme pero Esme me detuvo, me pidió que te diera tiempo.

- ¿De qué hablas? Luego del divorcio nosotros no hemos vuelto a vernos.

Bella bajó la mirada y lucía avergonzada.

- Pasamos la noche juntos mas de una vez durante meses.

Edward negó. Eso era mentira. Por supuesto que lo era. Él pasó un infierno por su adicción durante meses y lo hizo solo, completamente solo. Mientras ella gozaba de su vida con el hijo de puta de Dimitri.

- Tú estás completamente loca, yo no te he tocado un pelo desde que me enteré de tus engaños.

Bella suspiró y sacó de su bolso una pequeña botella que Edward solía utilizar para llevar alcohol con él a donde sea que fuera.

- Me la quedé cuando fuiste internado en rehabilitación. Me la quedé porque necesitaba algo que me recuerde lo que yo te provoqué y así pude dejar de buscarte.

- No... tú no...

- Me llamabas en la madrugada y yo iba a buscarte q donde sea que estuvieras. - admitió suspirando.

- No... - lo que ella decía era mentira. Durante meses él había bebido en exceso pero terminaba en su cama sin problemas.

- Estabas ebrio y desorientado cuando te encontraba. Lo único que podía hacer era ayudarte a llegar a tu departamento y a veces... - avergonzada alejó la mirada. - Accedía a hacer el amor contigo. Yo te extrañaba. Yo necesitaba sentirte y también cuidarte.

- No. - siguió negando pero imágenes de esa botella junto a la almohada donde Bella gemía lo inundaron.

- La primera vez reaccionaste mal al despertar. No me querías cerca. Así que empece a irme luego de asegurarme que estabas bien.

- Tú quieres que te crea, tú quieres que piense que estuviste conmigo cuando te necesitaba pero no, tú estabas con él. - negó él mientras ella seguía perdida en sus recuerdos.

- Me volví adicta a esas noches. Las esperaba porque odiaba mi realidad. Quería a mi esposo de nuevo y me conformé con poder ayudarte aunque fuera de esa manera.

- Entonces por qué no recuerdo nada de eso. - le mintió porque si empezaba a tener recuerdos incluso de ella llorando cuando no podía levantarlo del suelo.

- Fueron meses difíciles. - comentó ella con voz apagada. - Yo misma quisiera olvidar parte de ellos.

Edward la miró molesto por su supuesta mentira.

- ¿Y qué tiene que ver mi madre en esto?

- Descubrió que dormía contigo porque... - suspiró. - Porque tuve un desmayo en la oficina, en ese tiempo yo estaba alimentándome muy mal y durmiendo mucho peor. Lo primero que me preguntaron en el hospital fue si estaba embarazada y me quedé en blanco porque era una posibilidad, los condones nunca sobraban y mas de una vez no me tome la píldora a tiempo por lo estresada que estaba y como no me daba cuenta de como pasaban las horas. Tú no ayudabas ya que tu apetito sexual se intensificaba con el pasar de los días. - imágenes mentales de él penetrando un coño junto a la puerta de un club y en el asiento trasero de un auto lo inundaron, recordaba la necesidad que tenía esos días. - Yo estaba lívida por la idea y me hicieron la prueba de embarazo, tu madre que había estado acompañándome me preguntó quién podía ser el padre y terminé confesando todo. Tu madre te buscó esa mañana y te encontró ebrio en tu departamento, yo le había dicho dónde estaba tu ropa limpia y que había en el refrigerador para ti así que si me creyó que había estado durmiendo contigo para poder cuidarte. Luego de eso, me obligó a dejar de ser yo quien iba a buscarte y empecé a informarle donde estabas para que lo hiciera en mi lugar. No sabes como me costó dejarte ir... y fue ahí que Esme me prometió mantenerme informada.

- No recuerdo como ella supo de mi problema pero estoy seguro que no fue por ti.

Bella se abrazó y lo observó con dolor.

Edward recordaba esa mirada y se dió cuenta que posiblemente la vió mas veces de las que recordaba.

- No me preocupa que no lo recuerdes. Quizás sea mejor así.

El cobrizo empezaba a recordar cosas que en mas de una oportunidad creyó que eran imágenes de su imaginación. ¿Y cómo podían ser reales si lo que veía era a su ex esposa cuidándolo en sus borracheras y dejando que pudiera desfogar su ira al penetrarla sin cuidado? Llanto y gemidos, quejidos de perdón y gritos de amor. Ella con el rostro cansado pero sonriendo cuando él la despertaba en la madrugada y le abría las piernas bruscamente. Ella colocándole un condón antes de empezar a montarlo. Ella diciendo que lo amaba luego de que él lograba su orgasmo. Semen manchando sus piernas cremosas mientras caminaba por la habitación. Besos insistentes y pechos con aroma a alcohol mezclado con crema de vainilla y esencia de tabaco en cabellos que olían a fresas.

Eran sueños eróticos, no reales se dijo.

- ¿Estuviste ahí? - preguntó sin poder creerlo.

- Cada noche que me buscaste. - le aseguró. - Pero no podía seguir, estaba permitiendo que te destruyas y yo me iba a destruir contigo si seguía ese camino. Sin tu madre, quizás tú nunca hubieras ido a rehabilitación y yo me hubiera enfermado aún más o te hubiera dado un hijo que quizás hubieras rechazado. Ella nos salvó a ambos.

La información que recibió fue difícil de digerir, sobre todo porque tuvo que sentarse y analizar lo que había dicho.

- ... Me dolió muchísimo su muerte y por eso estuve en su entierro. Yo no quería incomodarte pero necesitaba cuidarte, sin Esme no sabía como ibas a cuidar de ti o si ibas a recaer. - Bella suspiró con fuerza. - Por eso vine hoy. No hemos hablado desde hace casi dos semanas y manejé hasta aquí con ideas de como demostrarte que te amo pero me congelé en la puerta y Peter...

- ¿Viniste antes o es la primera vez? - preguntó incómodo porque Tanya había ido cada que podía desde que empezaron a salir y ambas se conocían. Si se encontraban sería un desastre.

- He venido antes. - admitió y Edward se tensó. - Pero nunca me atreví a entrar. Una vez incluso traje a Esme pero me acobarde cuando te vi en la puerta y me fui antes que pudieras reconocerme.

- ¿Has venido luego de que mi madre muriera?

- No. - le aseguró mirándolo tímida. - Te veo en la oficina y sentí que era suficiente acoso.

Edward se peinó los cabellos desordenándolos aún más.

- Lo que me dices es... algo que no recuerdo y no estoy listo para recordar. - admitió sincero. - Yo necesito buscar pruebas o...

Bella bajó la mirada a la botellita de alcohol que él solía usar y Edward supo que no era necesario tener mas pruebas.

- Entiendo. - Bella le sonrió con suavidad. - Será mejor que me vaya. Puedes buscarme cuando quieras.

La castaña tomó la botellita de alcohol y la escondió en su bolso.

- Adiós.

Y Edward asintió mientras seguía tratando de absorber las imágenes que eran dueñas de su cabeza.


Pasado

Bella se convirtió en la novia de Dimitri aunque solo lo eran cuando estaban solos, lo que hacía todo entre ellos mas emocionante. Besos robados cuando estaban lejos de la vista de todos, tomaban sus manos debajo de la mesa y Dimitri le mandaba miradas cargadas que la sonrojaban.

La joven pareja no se veía mucho, Dimitri tampoco intentaba mantener la comunicación fluida con ella durante sus días en la escuela militar. Bella esperaba anhelante ese único fin de semana del mes en el que Dimitri aparecía en el club donde sus familias eran miembros o si tenía suerte la reunión de trabajo de sus padres era realizada en la casa de alguno de ellos y no en la compañía.

Bella veía a Dimitri como el chico mas guapo que había conocido en su vida y saber que él la quería hizo que su ego subiera notablemente. Pronto los chicos de la escuela le parecieron niños a lado de su novio. Incluso empezó a ver a Edward como un niño.

Edward no entendía el comportamiento de Bella, cuando estaban en su casa o en el club parecía que fuera una peste de la que debía huir. En la escuela era diferente, eran amigos y se llevaban bien. Se sentía algo triste al tener dos Bellas y no solo una que fuera su amiga.

Con el tiempo las hormonas y la escuela lo hicieron descubrir que eso que sentía cuando ella no lo miraba era una especie de enamoramiento. Rabioso por no poder controlar sus sentimientos trato de alejarse de ella y al ver su indiferencia se sintió incluso peor. Los otros chicos en la escuela empezaban a fijarse en ella, ¿y cómo no? Bella era bonita, cálida, divertida, amable... Mas de uno le contó que le había pedido que lo acompañara por un helado pero ella se negaba alegando que no podía, que sus padres no le permitían salir con chicos aún. Edward no dudó que fuera verdad y la única razón por la que se negaba a ir con ellos. Nunca tuvo esperanza de que ella se había fijado en él mínimamente hasta que Joyce McKellan robo el cuaderno de dibujos de Bella y encontraron corazones y el nombre Isabella Cullen por todos lados. Edward se enteró y no creyó en los rumores hasta que tuvo el cuaderno en sus manos. Delante de Bella fingió nunca haberlo leído y se ocupó de que fuera devuelto en su casillero sin que ella se enterara que fue robado en primer lugar. Fue con esta esperanza renovada y con una felicidad intensa que cuando llego San Valentín al fin se animó a invitarla a salir.

- ¿Quieres ir al cine? Podemos ver esa película de vampiros que te gusta.

- ¿Irá Dimitri? - preguntó inmediatamente la castaña retocando su ligero maquillaje en un pequeño espejo que llevaba a la escuela. Sabía que su novio llegaba ese viernes de la escuela militar.

- No, claro que no. Iríamos solo tú y yo. - le aseguró.

- Dimitri podría sentirse excluido. - comentó queriendo manipular la situación.

- No lo creo. - Edward le aseguró, su tío no deseaba pasar ni cinco minutos cerca de él. Por supuesto que no disfrutaría ver una película con ellos.

- Invítalo Edward. Por favor, es San Valentín. Nadie debería pasar San Valentín solo.

El cobrizo no podía negarle nada, además seguramente Dimitri se negaría.

- Bien, lo haré pero si dice que no igual iras conmigo. ¿Es una promesa?

- Te lo prometo. - respondió con una gran sonrisa y un beso en su mejilla.

Grande fue su disgusto cuando Dimitri entre risas acepto. Edward maldijo que ese fin de semana hubiera sido liberado, su tío debería quedarse a vivir en esa escuela militar para siempre y dejarlo tranquilo.

Edward se tardó una vida en escoger que ponerse. Luego en si era adecuado llevarle un regalo a Bella, Timmy y Bree si se habían dado regalos en su cita pero ellos ya eran novios. Edward dudó mucho pero al final decidió hacer una mariposa de papel, la pintó con los colores favoritos de Bella y le puso un "te quiero" que solo aparecía si la abrías.

- Esperare en el auto. - Dimitri no se bajo y se quedo con el chofer esperando que los adolescentes fueran.

Bella salió de su casa completamente arreglada llevaba una falda corta y una blusa sencilla pero hermosa, con mas maquillaje del que Edward jamás había visto en ella antes. Además llevaba unos zapatos altos que la hacían lucir mayor y mas alta incluso que Edward.

- Hola Ed. - lo saludó mirando a su espalda. - Vamos Dimitri debe estar esperando.

- Hola. - Atontando le entrego la mariposa. - Es para ti.

- Oh. - sorprendida la observó. - Es muy linda, gracias.

Besó su mejilla y regreso a la casa para dejarla en la mesa del recibidor.

- Vamos.

Edward estaba muy enfocado en sus sentimientos y tratando de asimilarlos durante el trayecto al cine. No notó que su tío y Bella se tomaba de la mano debajo del abrigo del muchacho.

Para alegría de Edward compraron dos entradas para la película de vampiros ya que Dimitri entraría solo a otra. No quería ver estupideces cursis además la que escogió era para mayores de dieciséis y el pronto cumpliría diecisiete.

- Nos vemos luego. - se despidió dejándolos en la puerta de su función.

Edward no sintió la tensión de su acompañante, tampoco como ella se concentraba en su teléfono por momentos. Paso poco mas de la mitad de la película para que Bella le avisara que iría al baño. La película no era tan mala así que Edward se concentró en ella hasta que se empezó a preocupar porque Bella no volvía, nervioso planeo salir y meterse al baño de mujeres de ser necesario pero ella apareció minutos antes de que la película acabe. Edward no notó sus labios inflamados ni mucho menos que a su cuello tenía la marca de una succión. Él aún no se fijaba o prestaba tanta atención en esos detalles. Al finalizar la película dejaron a Bella en su casa, Dimitri no se bajó y se despidió con indiferencia.

- Me gustó la película. - Edward admitió acompañando a su cita a la puerta de su casa. - Tenías razón, cuando aparecen los hombres lobo es genial.

- Eh si, lo es. - Bella asintió ida. Dimitri estaba molesto con ella por no querer irse con él a otro lado y dejar a Edward solo en el cine. A ella le pareció arriesgado ya que podían descubrir que se veían a escondidas pero a Dimitri le parecía una broma genial. Luego al no lograr convencerla furioso le dijo que si quería proteger al idiota de Eddy podía convertirse en su novia, porque Dimitri quería una novia que lo pusiera como prioridad. No le dio tiempo de contestar, la dejo sola en el baño de hombres que encontraron vacío. Nerviosa lo persiguió pero Dimitri se metió a su función ignorándola. Bella lloro un poco y mas recompuesta se metió a su función donde Edward la esperaba.

- ¿Te gustaría ir por un helado la próxima semana? - preguntó Edward nervioso y Bella recién notó su presencia. Era un buen amigo y ella sabía lo que él sentía por ella.

- Si, Edward. Podemos comer un helado pero yo invitaré esta vez, ¿si?

- Claro. - Edward asintió emocionado. - Hoy fue una tarde genial.

- Me divertí. - Bella mintió no queriendo herirlo.

- Adiós, Bella. - casi suspira enamorado pero mantuvo la compostura.

- Adiós.

Ya en el auto mientras regresaba a su casa Dimitri lo observaba molesto. Edward lo ignoró porque ya estaba acostumbrado a su odio. No pasó mucho tiempo para que Dimitri encontrara la manera de sacarlo de quicio.

- Isabella nunca te hará caso, no eres mas que un niño estúpido y engreído. Hoy salió contigo por lastima.

- Cállate, solo dices tonterías.

- Ni siquiera puedes decir que fue una cita. Ahora mismo debe estar riéndose de ti por lo patético que se te vió con esa mariposa.

- Cállate, idiota.

- ¿A quién le dices idiota? Niño imbecil. - Dimitri lo insultó empujándolo contra la puerta del auto.

- Señor Cullen, por favor no haga eso. Tengo órdenes de bajarlo del auto si agrede a su sobrino.

- ¿Tú y cuántos mas me bajaran del auto, eh Ronald?

- ¡No le hables así! - Edward reaccionó empujándolo. Ronald era un trabajador fiel de su familia.

Dimitri reaccionó lanzando un puñetazo contra el rostro de Edward que chilló adolorido.

Ronald detuvo el auto y bajó a Dimitri sin ningún inconveniente.

- El señor Carlisle indica que el carro y mis servicios son para su hijo y no para su hermano bastardo. Puede regresar a casa caminando.

El adolescente quiso golpear a Ronald pero este le hizo una llave sin problemas y lo lanzó al pasto que había junto a la vereda. Luego subió al auto y manejó rápidamente a casa.

Dimitri se limpió y regresó a la casa de su novia.

- Sal de tu casa. - le exigió apenas le contestó el teléfono.

Completamente emocionada salió y abrazo a su novio apenas pudieron esconderse entre los arbustos.

- Perdóname. - lloró. - No quise que dudaras de mi amor.

- Yo hago todo por ti mientras tú prefieres a ese niño estúpido. - le reclamó. - Incluso accediste a comer un helado con él la próxima semana. ¡Eso es serme infiel!

Bella boqueó confundida.

- Yo... Edward es mi amigo y...

- Ese idiota hizo que el chofer me sacara del auto apenas salimos de aquí. Dijo que solo le serví para que tú aceptes salir con él y ahora quiso deshacerse de mí. ¡Debo regresar caminando a casa por su culpa!

- Dimitri... - preocupada acarició su mejilla arañada por la caída.

- ¡Yo pasó por tantas humillaciones por su culpa y tú le dices que sí!

- Lo siento. - se disculpó.

- Quiero que lo llames y le digas que no irás a ninguna parte con él.

Bella no pudo negarse y asintió preocupada.

- Esta bien.

- Hazlo ahora.

- ¿Ahora?

- ¿No quieres?

- No tengo mi teléfono.

Dimitri observó su casa con detenimiento.

- ¿Estas sola?

- No, mi mamá esta adentro.

Dimitri gruñó.

- Bien, ve por tu teléfono. Te esperaré aquí.

- Es muy riesgoso... lo haré mas tarde. Nos pueden ver.

- Quiero verte cancelando la cita al niño sino lo haces terminamos.

Bella lo observó dolida pero terminó asintiendo.

Regreso lo mas rápido que pudo al escondite entre los arbustos con su teléfono. Dimitri la recibió con una gran sonrisa y deseoso de besarla.

- No sabes todo lo que me haces sentir. - suspiró abrazándola contra su pecho.

- Voy a llamar a Edward. - empezó a buscar en su teléfono pero Dimitri tomó su rostro para besarla.

Se dejó llevar hasta que estuvieron besándose contra el muro de la cerca. El pelinegro le abrió la blusa sin que se diera cuenta y quiso tocar sus pechos.

- No. - Bella lo empujó.

- ¿Vamos a volver a pelear como en el cine? - gruñó Dimitri. - Eres mi maldita novia y deberías ser mas complaciente.

- No me siento cómoda.

- Yo necesito atenciones porque solo te veo una vez al mes. Vengo deseoso de estar contigo pero tú no quieres ni siquiera tocarme.

Bella miró lejos incómoda.

- No estoy lista.

- Es ridículo. No te pido que me dejes metértela sino que me dejes tocar tus pechos. No es algo para lo que te prepares.

Su exigencia la incomodaba cada vez mas y hacia sentir tonta, como una niña.

- ... Hay chicas de mi edad que hacen mas que eso. Quizás debería irme con una.

Bella sintió pánico ante la idea y se encontró besándolo un poco ansiosa.

- No... - susurró asustada.

- ¿Entonces?

Ella asintió sonrojada dejando de cubrir sus pechos. Dimitri inmediatamente liberó sus pechos del encaje y empezó a amasarlos con mas fuerza de la necesaria. Le dio tirones a sus pezones observando como se endurecían.

- Mierda, se sienten tan bien.

- Despacio. - le pidió ella adolorida. - Estas siendo brusco.

Dimitri asintió y dejó de apretar tan fuerte. Pronto su novio volvió a besarla y esta vez Bella pudo relajarse, terminó disfrutando de las caricias inexpertas y se dejó llevar.

- ¿Bella? ¿Dónde estás, hija? - la voz de su madre a la distancia los separó.

- Debes irte.

- Quiero otro beso. - gruñó molesto el adolescente tirando de sus pezones.

- ¿Bella? - su madre se había alejado al patio trasero.

- Debes irte. - insistió alejándolo de su cuerpo.

- No me iré sin que llames al idiota de mi sobrino. Quiero oírlo. - gruñó mirando como se cerraba la blusa.

- Dimitri...

- Hazlo o me quedaré.

- No puedes, tu hermano...

- No se dará cuenta. - le aseguró.

- No, Dimitri. Cuando se enoja te golpea y no quiero que eso pase. - además estaba temerosa de que la presione para seguir explorando su cuerpo.

- Bueno depende de ti. Llama ahora.

Bella asintió buscando su teléfono. Nerviosa marcó el número de Edward mientras Dimitri la abrazaba para escuchar todo.

- Hola Bella. - saludó Edward entusiasmado. Había estado emocionado desde que llego a casa, incluso le había contado a su madre por teléfono lo bien que le había ido.

- Hola Edward. - carraspeó. Dimitri besó su cuello. - Quería hablar contigo.

- Dime.

- Yo... - Dimitri palpó sus pechos sobre la ropa. - Estaba pensando sobre la salida de la próxima semana.

- Yo también.

- Creo que no es buena idea. - terminó ella apurada cuando Dimitri apresó sus pechos para amasarlos de nuevo. Incómoda lo empujó como pudo empeorando la situación ya que el adolescente sin respeto alguno y como venganza los apretó con mas fuerza provocándole dolor.

- ¿Qué? ¿Por qué? ¿Te aburriste hoy?

- No es... - Dimitri apretó sus pezones. - No puedo darte explicaciones ahora, necesito colgar.

- Bella...

Dimitri lanzó un gemido con toda la intención de que sea oído por Edward y Bella reaccionó colgando.

El adolescente empezó a reír divertidísimo contra el cabello de Bella.

- Debe estar llorando ese pequeño hijo de puta.

- ¡No me vuelvas a tocar así!

- Hey, fierecilla. Tranquilízate. Hace un rato estabas gimiendo cuando te toque así.

- Edward pudo escucharte.

- ¿Y? Es un niño nisiquiera sabe lo que se siente tocar un par de pechos, no va a distinguir si estuve gimiendo o es un error en su teléfono.

- No quiero que vuelvas a hacerlo.

Dimitri puso los ojos en blanco.

- Ven a aquí. - tiró de ella y empezó a besarla pero al ver que se resistía la soltó. - Ya me iré, bésame o no me verás nunca más.

Su amenaza la lastimó y quiso resistirse pero Dimitri la besó de todas maneras.

- Te quiero, tonta. Deja de actuar como una niña.

El adolescente se alejó entre los arbustos mientras Bella hacía lo posible para esconderse de su madre para que no vea las marcas rojas que tenía en el cuello.


Actualizacion!

Las capturas del pasado son vistazos que poco a poco nos llevaran a la estafa y como Edward fue utilizado en este proceso. Me cuentan que les pareció.

Les doy un resumen de cantidad de acciones para que no se mareen con las cantidades.

Carlisle Cullen 35%

Edward Cullen (herencia de Esmerald Masen) 20%

Dimitri Cullen 20%

Isabella Cullen 20%

Otros Accionistas 5%