Pasado
Edward no entendía que había hecho mal en la cita que habían tenido por San Valentín. Incluso llegó a comentarlo con unos amigos de la escuela y todos le dijeron que posiblemente ella se estaba haciendo la difícil ya que todos sabían que estaba enamorada de él en secreto. A Edward esa idea no lo convencía, la única prueba de que lo quería como su novio eran los dibujos de corazones junto a su nombre rimando con el apellido Cullen.
En la escuela, ella actuaba distante con él y eso lo lastimaba. Una tarde no aguantó más y terminó desfogando su molestia golpeando a otro de sus compañeros de clase. Terminó suspendido por dos días y sus padres estaban furiosos.
- Esto es inaceptable. - gruñó Carlisle mirándolo molesto. - Eres el heredero de una de las compañías mas importantes del país, no puedes pensar en algo más que estudiar para que esa compañía siga creciendo. ¡No tienes derecho a hacer algo que perjudique tu futuro!
- ¿Por qué lo hiciste, hijo? - Esmerald suspiró mientras limpiaba su mejilla lastimada.
- Hizo una broma de mal gusto. - le contó sin mirarla.
- ¡Por una broma! - gruñó Carlisle. - ¡Una maldita broma! ¿Se puede saber que no le pareció gracioso, jovencito?
- Dijo que Bella estaba tan delgada como un lápiz. Ella se puso a llorar y tuve que hacer algo.
- ¿Bella? - preguntó Carlisle confundido. - ¿Hablabas de la hija de Eleazar?
- Si.
- ¿Y por qué demonios te metiste en problemas ajenos?
- Carlisle, tenemos que hablar. - ya exasperada Esme tomó del brazo de su esposo y lo sacó de la habitación.
Edward inmediatamente se pegó a la puerta de la habitación para poder oírlos.
- No juzgues su comportamiento de esa manera, quiso ser caballeroso y no fue la forma adecuada.
- Esa niña puede defenderse sola.
- Ya no son niños. Son adolescentes y... la madre de Bella me dijo que esta teniendo problemas alimenticios hace unos meses. Posiblemente Edward lo sabe y por eso reaccionó así. - Edward no lo sabía, solo reaccionó al ver a Bella llorando. - Carlisle, él esta... ilusionado con ella.
- ¿Qué? Pero...
- Tienen catorce años, es normal que empiecen a experimentar el primer amor.
- Ay Dios... no puedo lidiar con otro adolescente hormonal. - se lamentó Carlisle. - Ese niño estúpido...
- Dimitri. - Esme lo corrigió con fastidio.
- El pequeño bastardo, se escapó de nuevo de la escuela militar y lo encontraron en un prostíbulo a kilómetros de distancia. ¿Puedes creer que ese idiota se escapó para acostarse con alguna puta?
- Tu lenguaje, Carlisle.
- Oh vamos, Edward ya no es un niño.
- Ya te dije que no es sano que te refieras así cuando hablas de Dimitri. Él es también tu familia.
- Ese bastardo solo es un ladrón como su madre.
Edward sintió el gruñido exasperado de su madre muy cerca así que corrió a su cama antes de ella llegara.
- Estas castigado por actuar violentamente. Este fin de semana no podrás ir a la fiesta de Bella.
- ¡Pero mamá!
- Debiste pensarlo antes de actuar con violencia.
Edward enterró la cabeza en su almohada para ahogar su grito agónico.Nunca se había perdido un cumpleaños de Bella desde que se conocieron además ya tenía su regalo. Era un collar dorado llevaba un dije que tenía una "B" con incrustaciones de piedras de colores. Edward había visto que ya tenía un collar con una "I" que todos los días usaba y ahora quería que lo reemplazara con su collar. Su madre lo ayudó con su idea y sabía lo importante que era para él esa fiesta, por eso se sintió traicionado.
Esa madrugada fue despertado por su padre.
- Hijo, no te preocupes. Irás a esa fiesta, no hay manera que pierdas esta oportunidad con ella.
Edward se sonrojó.
- No es lo que piensas, ella es mi amiga y...
- Hijo, yo también soy hombre y puedo entenderte. No dejaré que hagas esto solo.
Edward sonrió en grande.
- ¿En serio me ayudarás? - era la primera vez que hacían algo juntos que no tuviera que ver con su futuro como líder de la compañía.
- Claro que sí. Ahora cuéntame que tan cercanos son.
Emocionado comenzó a contarle sobre las salida que tuvieron omitiendo que Dimitri fue la condición para que ella vaya, no quería que su papá la juzgara por tenerle lástima a su tío. Cuando le contó del cuaderno y cómo le había dicho que no a todos los chicos de la escuela que la invitaron a salir, Carlisle le aseguró que ella estaba enamorada de él pero seguramente sus padres le habían prohibido estar juntos.
El día de la fiesta, Carlisle fingió llevar a Edward a una reunión de la empresa como observador. Era habitual así que Esme no sospechó nada inusual.
- Tienes que ser directo. Dile lo que sientes y verás que admitirá los suyos.
- ¿Y si no lo hace? - preguntó nervioso.
- Si eso pasa entonces seguramente sigue temerosa de que sus padres lo sepan. Tranquilo.
Edward asintió y luego entró a la fiesta. Su padre le dijo que espere a que estén solos para confesar sus sentimientos. Edward fue paciente y trató de divertirse con sus amigos. Ya muy tarde estaba despidiéndose de ella cuando la obligó a acompañarlo al patio. Una vez solos sacó una cajita de su bolsillo.
- Feliz cumpleaños, Bella. - Edward le sonrió con el regalo entre sus manos. - Esto es para ti.
Bella le sonrió agradecida mientras lo abría. El collar brillo con la luz de la luna luciendo increíble.
- Es muy lindo, Edward. Gracias.
- Me gustaría que lo uses, y...
El cobrizo dudó un poco antes de seguir hablando pero tomó valor, su padre le dijo que debía ser seguro y decidido.
- ¿Te gustaría ser mi novia, Bella? - preguntó de golpe.
Su amiga abrió los ojos impresionada ya que no esperaba su pregunta. De hecho últimamente ni siquiera podía pensar en algo mas que su pena por la ausencia de Dimitri en su cumpleaños.
- Edward yo...
Y la besó.
Fue un beso suave, no como los que Dimitri le daba. La comparación y el recuerdo invadieron su cabeza llenándola de una pena muy grande. Además de un sentimiento de traición ante su novio ausente que la lleno de dolor.
- Te quiero, se que puedo ser un buen novio para ti.
- Yo no puedo Edward. - empezando a llorar. - No puedo, lo siento.
Luego salió corriendo dejándolo solo y con el corazón roto.
Una palmada en su hombro lo hizo saltar asustado.
- Tranquilo, no dijo que no. - lo animó. - Seguramente se siente muy joven para tener novio, solo tiene catorce años.
Edward dudó, había entendido que no lo quería.
- Pero...
- Nunca aceptes una derrota sin haber explorado todas las posibilidades. Ella no dijo que no.
Las palabras de su padre ayudaron a que su marchito corazón no doliera tanto por su rechazo.
Dimitri llegó de la escuela militar al siguiente mes debido a que estaba castigado por escaparse. Estaba molesto, furioso. Él no había llegado a coger con ninguna prostituta ya que la que contrató se dio cuenta de su edad muy rápido y llamó a las autoridades, la mujer no quería problemas. Dimitri había olvidado por completo el cumpleaños de Bellay cuando se escapó de casa para ir a verla, ella no cedió rápido a sus besos insistentes.
- ¿Qué pasa? - gruñó fastidiado. - ¿La última vez que nos vimos no te gustó?
Bella lo había empujado apenas sintió que le abría la blusa.
- ¿No tienes nada que decirme? - le exigió molesta.
Dimitri puso los ojos en blanco.
- ¿Qué demonios tendría que decirte? Te saludé al llegar, ¿no?
Bella lo miró con mucha molestia.
- ¿Sabes que día es hoy?
- No sé... - Dimitri gruñó molesto. - Deja tus estupideces, tenemos suerte de que tus padres estén en una gala y que Martha no se diera cuenta que estoy aquí. Deberíamos estar ocupándonos de otras cosas.
El adolescente se había quedado solo en casa por lo que no tuvo problemas en escapar. Edward había ido con sus padres a la dichosa gala de la compañía, era una fecha importante para la familia Cullen y Dimitri no fue incluido.
- Estamos en octubre. Mi cumpleaños ya pasó y no me llamaste.
Dimitri boqueó porque había olvidado la fecha por completo pero supo sortear la situación rápidamente.
- ¿De qué hablas? - fingiendo indignación retrocedió. - ¿Cómo que no recordé tu cumpleaños? ¿Acaso el estupido de Edward no te dio mi regalo? - Dimitri acertó con la suposición que el cobrizo le había hecho un regalo y seguramente uno muy costoso mientras Dimitri no recibía dinero ni para una soda. -Lo voy a moler a golpes. Yo le di un regalo para ti.
-¿En serio? - preguntó confundida.
- Por supuesto, seguramente quiso que yo quedara mal contigo y no te lo dio.
- ¿Era un collar? - rápidamente se levantó de la cama donde discutían y buscó en su joyero.
- Si, me recordó a ti. - mintió con descaro mientras se ponía mas cómodo en la cama.
Bella le mostró el collar y él asintió. La adolescente se derritió.
- Lo siento. Prometo que lo usare todos los días.
- Yo te lo pongo. - muy confiado la atrajo a la cama y besó mientras ubicaba el collar. Dimitri abrió su blusa con la excusa de poder mejor como le quedaba.- Estas hermosa.
Bella sonrió feliz y abrazó a su novio para besarlo. Dimitri cedió muy animoso, demasiado animoso al beso. Pronto estaba amasando sus pechos con rudeza. Bella lo permitió hasta que le dio tirones a sus pezones y terminó empujándolo por el dolor
- ¿Qué pasa? - Dimitri bajó la vista a su mano sobre su pecho. - ¿Apreté muy fuerte?
- Me duelen los pechos. - admitió avergonzada. - Me toca menstruar en unos días y suelen dolerme.
Dimitri asintió pensativo sin quitar la vista de sus pechos.
- ¿Sabes que duele menos que mis manos? - le preguntó capturando su mirada. - Mis labios. - concluyó.
Bella se sonrojó. - ¿Quieres... ?
- Si me dices que si... puedo besarlos. De hecho me gustaría mas que tocarlos.
Bella no contesto, dudosa.
- ¿Qué pasa? ¿Te avergüenza que te los vea?
- Si. - contestó con voz pequeña.
Dimitri asintió comprensivo y luego con una sonrisa se abrió la camisa. Con el pecho descubierto tomo su mano y la paso por sus insípidos abdominales.
- Bueno a mi no me avergüenza que me veas ni tampoco que me toques. Es normal.
Bella siguió tocándolo, curiosa. Había imaginado su cuerpo, sus amigas y ella a veces veían a los del equipo de fútbol en sus practicas para poder ver sus músculos. Dimitri estaba mas desarrollado debido a la disciplina que recibia en la academia militar.
- Nena, si sigues así me harás perder el control. - se quejó el adolescente por sus caricias.
- ¿Te controlas?
- Claro que sí. Sigo siendo mayor que tú y hay cosas que no puedo hacerte aún.
- Te refieres a... ¿hacerme el amor? - susurró nerviosa.
Dimitri se mordió el labio mirando su cuerpo.
- Si. Me muero por hacerte el amor. Pero no puedo. - suspiró abatido. - No estas lista. Ni siquiera me dejas besar tus pechos...
Bella se sintió culpable. Él se estaba esforzando al esperar que creciera y ella no ponía de su parte. Era una mala novia. Sintió la ansiedad apoderarse de ella al imaginar a Dimitri dejandola.
- Lo siento. - le pregunto nerviosa.
Dimitri suspiró frustrado.
- No deberías solo disculparte, deberías hacer algo al respecto.
- No sé que hacer.
Dimitri notó la mirada insegura y nerviosa de su joven pareja así que decidió empezar a presionarla. Porque definitivamente él iba a coger pronto, ya no aguantaba la idea de nunca haber estado en el cuerpo de una mujer y era muy complicado para él acceder a una gracias a la carcel que tenía por escuela.
- Yo me ocuparé de enseñarte que hacer. Eso me haría feliz. ¿Tú me quieres hacer feliz, verdad?
Bella asintió inmediatamente.
- Claro, tan feliz como tú me haces.
- Vas a hacerme muy feliz Isabella, muy feliz. - luego el adolescente inició sus caricias lujuriosas.
Bella escucho sus palabras con un toque romántico que no tenían.
Presente
Edward estaba manteniendo su mente ocupada en el trabajo para evitar atormentarse con toda la información nueva que Isabella le dió ese fin de semana. Algunos recuerdos lo asaltaban de vez en cuando y notó que ya antes habían estado presentes solo que no quiso creer que eran reales.
Estaba tan obsesionado con el trabajo que no notó las modificaciones que ocurrían en las oficinas a su alrededor hasta que Lauren le informó que el día lunes tendrían que trasladarse.
Edward suspiró incómodo cuando vió como su tranquila oficina pasó al olvido temporalmente mientras compartía espacio con el gerente de recursos humanos. Todos los días habían gritos y empleados molestos que iban a quejarse por sus despidos o denuncias de acoso. Fue así que se enteró que más de un inconveniente que había habido con ciertas áreas de la compañía.
- Hey Cullen. - lo saludó Seth entrando al despacho.
- Seth. - saludó serio como había empezado a hacerlo desde que detuvo su pelea con Dimitri.
- ¿Viste a Jenkins? Tenemos una reunión.
- Acaba de salir. - admitió sin darle mucha importancia. - Creo que fue a hablar con Sarah Johnson por su denuncia.
Seth suspiró y la incomodidad era palpable.
- Bueno, quisiera aprovechar este momento para hablar contigo.
Edward levantó una ceja pero asintió mostrándole la silla que estaba frente a él para que pudiera sentarse.
- Creo que supones que tema quiero tratar. - carraspeó incómodo.
- ¿Te refieres a que estas intentando acostarte con mi ex esposa?
Seth respiró hondo antes de responder.
- Bella es una mujer extraordinaria. No la buscaría para acostarme con ella, estoy interesado en llegar a mucho mas con ella.
- ¿Te refieres a casarte con ella? - gruñó Edward sintiendo como la sangre le hervía al escucharlo.
- Es fácil enamorarse de ella y realmente creo que podemos hacernos felices mutuamente.
- Si tan seguro estás, no entiendo de qué tenemos que hablar.
Seth suspiró mirándolo seriamente.
- Se que están... juntos.
- Dormimos juntos, es la descripción más específica. - le mintió con seguridad.
- No creo que ella piense que solo duermen juntos, la última vez que hablamos me dió a entender que estaban aclarando cosas del pasado.
- Mientras hablamos podemos coger. ¿Qué pasa, Seth? ¿Acaso tú no querrías acostarte con ella si tuvieras la posibilidad?
Notó como su sarcasmo y mala intención al hacer comentarios empezaba a enloquecer a Seth.
-Considero que no es la forma apropiada de tratarla, ella no es una mujer que puedas utilizar y desechar.
- ¿A qué te refieres? Somos adultos, si así lo deseamos podemos coger.
Seth se tensó por sus palabras.
- Me refiero a que ella no merece que te expreses de esta manera y qué deberías alejarte de ella. - Edward se tensó inmediatamente. - Sabes que Bella no ha podido superarte. El proceso de su separación fue muy doloroso para ella y estoy seguro que para ti también. La diferencia es que tú sí seguiste con tu vida mientras ella se quedó aquí negándose a vender las acciones que se empecina en darte. No juegues con sus sentimientos, sino quieres nada serio con ella aléjate y permite a otros hacerla feliz.
Edward asintió pensativo. Hizo una pausa mientras media a su rival, definitivamente le ardían los puños por las ganas que tenía de golpearlo. Eran celos, lo sabía. Celos era lo que mas llevaba sintiendo desde que volvió a ese lugar que tanto odiaba.
- ¿Ella sabe que me estas pidiendo que me aleje de ella para que tú sí tengas una oportunidad?
- No, quería hablarlo contigo porque sé que no la quieres y yo sí.
- ¿Y ella te quiere a ti?
Seth se quedó en silencio y esa fue suficiente respuesta para Edward.
- Creo que eso es un no.
- Puedo hacerla feliz y...
- Lo mismo decía yo cuando me casé con ella.
- Esta situación es diferente.
- Lo es, yo no quiero ser como Dimitri. - admitió Edward mirando a su rival. - No voy a alejarme, Seth. Te lo digo yo, mirándote a los ojos. Ella va a seguir siendo parte de mi vida.
- No voy a permitir que juegues con ella.
- Creo que olvidas quién de los dos juega y manipula a las personas...
- Ella no es quién tú crees. Yo sí la valoro y voy a luchar por ella.
Edward se tomó unos segundos en contestar.
- Isabella tiene ese efecto, ¿no? Te provoca probarle cuánto vales y que tan feliz la harías si te llegara a escoger.
- No es ningún efecto. Ella lo vale.
El cobrizo pudo ver el futuro de Seth junto a Bella, incluso no le costó verlo a corto plazo. Él atendiéndola y bajándole la Luna si era necesario, y ella brindándole a él apoyo e incluso amor. No los había visto juntos como algo más desde esa noche en su oficina pero no podía negar que podían ser felices juntos.
La rabia que sintió porque ella podía fácilmente ser feliz le ennegreció el corazón. A ella le llovían segundas oportunidades en la vida. En cada momento difícil alguien le tendía la mano, como cuando era joven y su madre murió y Edward estuvo todos los días ideando maneras para sacarla de su depresión, o cuando su padre tuvo el accidente y Edward buscó la manera de defender las acciones de los Swan, incluso cuando se divorció Esme la ayudó y ahora Seth quería ayudarla a alejarse de Edward porque sospechaba que no tenía buenas intenciones.
- Isabella Swan siempre tiene suerte.
- No la tiene, desde muy niña fue involucrada con ustedes, los Cullen, y han complicado su vida. Ella hubiera tenido una mejor vida sin ustedes.
Edward asintió porque era verdad, sus vidas se enredaron y terminaron destrozándose.
- Bueno si quieres involucrarte en esto, es tu decisión. Ya te advertí que saldrás lastimado, no soy el hombre que conociste y no voy a tener piedad por nadie.
- Bien, veremos como acaba esto. - Seth se levantó listo para irse.
- Seth, una pregunta y espero que seas honesto como yo lo he sido contigo. - Edward lo detuvo. - ¿Alguien más sabe que ella y yo... ?
- Yo no le he dicho a nadie.
- ¿Sabes si Dimitri mencionó el tema?
- Dimitri ha estado diciendo que ustedes regresaron desde que volviste a la compañía, qué ahora siga diciéndolo no hace diferencia. Todos hemos sido testigos de lo celoso que esta de ti.
Seth salió de ahí poco después ya que su reunión empezó en la sala de recursos humanos y Edward tomó ese momento para analizar su siguiente paso.
Actualizacion!
Me cuentan que les pareció.
Les doy un resumen de cantidad de acciones para que no se mareen con las cantidades.
Carlisle Cullen 35%
Edward Cullen (herencia de Esmerald Masen) 20%
Dimitri Cullen 20%
Isabella Cullen 20%
Otros Accionistas 5%
