Presente
El cobrizo estaba sofocado en medio de tanta gente. Se repitió que estaba ahí por trabajo y que debían recordar que Edward Cullen era el heredero de esa compañía, por lo que era ilógico que no estuviera en la fiesta de aniversario de la misma.
Había sido una semana complicada para él, luego de la conversación con Seth se había sentido presionado y claramente celoso. Trató de dejar ir el tema pero era imposible, cada día veía actitudes y comportamientos de parte de Seth que empezaban a llamar la atención de todos. Bella lucía nerviosa cuando Edward presenciaba momentos donde Seth la acompañaba en el ascensor o la esperaba junto a su auto cuando iba a irse de la compañía en la noche. Edward sacaba un cigarro y los observaba interactuar, ya no tenía caso fingir cuando solo estaban los tres y sabían los sentimientos que los unían. Bella no había vuelto a insistir en hablar con él, entendía que le estaba dando espacio para que procese la información que le había dado pero eso no evitaba que Edward se sintiera... ignorado.
- Señor Cullen. - lo regresó a la realidad la voz de uno de los editores con los que trabajaba todos los días. Era joven y nuevo. - Queremos hacer un brindis por el trabajo que hicimos con la campaña del libro de Andrews, lo estamos esperando.
Edward sonrió amable y se acercó al grupo que eran sus subordinados directos. Un mozo le ofreció todos las variedades de alcohol que tenía disponibles y Edward tembló.
- Gracias. - tomó un vaso con agua y se acercó al grupo. El brindis fue corto y se integró rápidamente al buen humor del momento.
Algunos de sus empleados conocían su pasado y le daban mas de una mirada por sus acciones. Sabía que se sentiría así sobre todo por la presencia de alcohol en el lugar y porque las miradas estaban sobre él. También sobre su exesposa pero era diferente, ella en un vestido de gala definitivamente era algo que iba a llamar la atención. Había llegado con su asistente, ambas entraron al lugar minutos después que Edward llegara solo y se perdiera entre los empleados.
Carlisle dio un discurso emotivo sobre lo increíble que era su abuelo Edward Cullen y cómo fundó la compañía. Edward, su hijo, no sabía donde ocultarse para evitar los ojos que lo juzgaban ya que era muy parecido físicamente a él pero no en personalidad y mucho menos en ambición. A la hora del brindis se sintió patético al hacerlo con agua y que mas de uno cuchicheara sobre el contenido de su copa. Era el infierno en la tierra.
Edward no planeaba quedarse mucho tiempo pero necesitaba aprovechar la oportunidad para hablar algunos gerentes sobre sus proyectos con la editorial y lograr que apoyaran el cambio de presupuesto que había planificado para impulsar algunas campañas. Sabía como llevar esas conversaciones porque antes era a él a quien debían convencer. Estuvo casi tres horas conversando con gente que a veces no creía en su buena intención con la editorial y otros que creían que la editorial tenía suerte de ser el nuevo juguete del niño travieso de Carlisle Cullen. Ya agotado pensó en irse pero en ese momento todos se habían distribuido en la pista de baile listos para bailar. La música era alegre así que vio saltar a los miembros mas jóvenes de la compañía. Edward nunca tuvo mucho tiempo como adulto joven ya que tenía que apurarse en acabar la carrera y luego maestría y entrar a producir en la compañía de su familia, todo fue presión para él desde muy joven y la verdad añoraba comportarse así de libre como esos muchachos.
A lo lejos vio a la asistente de Isabella salir a la pista dejándola sola. Edward no tuvo tiempo ni de pensar en acercarse ya que inmediatamente Seth se acercó a invitarla a bailar. Este hecho robó mas de una mirada, Edward por supuesto notó la tensión que se creó pero fingió que su cigarro era mas importante que ver a su ex bailando. Dimitri por otro lado se veía tenso en una esquina junto a su acompañante, una mujer exuberante pero que nadie conocía.
La fiesta estaba en su apogeo así que la música rápida y divertida movía a todos hasta que por algún motivo esta cambio paulatinamente hasta que una canción lenta empezó a sonar en el lugar. Todos se repartieron en parejas inmediatamente. Edward decidió que no iba a ver el espectáculo, se le revolvían las entrañas de solo ver como Seth trataba de bailar lo mas cerca posible a su exesposa.
Salió a fumar al balcón sin importarle el frío ni las miradas sobre él. El balcón estaba lleno de ejecutivos fumando y riendo así que se aventuro por el patio de arbustos con diseños hasta que encontró una banca que le permitía ver una fuente de agua con peces nadando en ella.
Por un segundo pensó en llamar a Tanya pero ella estaba en Paris en ese momento, y no tenía idea si era buena hora para hacerlo.
- Necesitamos hablar. - la voz de su padre lo sacó de su trance.
- De hecho por primera vez sí quiero hablar contigo. Tengo algunas... dudas.
Carlisle le hizo señas y lo llevó al otro lado del balcón donde existía una especie de habitación donde se podía descansar en los sofás y mirar hacía el patio.
- ¿Me puedes explicar por qué demonios estas acostándote con tu exesposa? - preguntó inmediatamente. - Pensé que habías dejado de ser un idiota que pueden utilizar.
- Veo que Dimitri ya fue a contarte sobre mi vida sexual. - se burló sin perder la paciencia.
- Ese hijo de puta lleva semanas siguiéndote y tú estas tan entretenido que no lo has notado.
- ¿Qué? - sorprendido no supo que decir.
- Dimitri está enfermo de celos y pronto va a perder el control. Anoche quiso meterse en tu departamento pero ordene que lo detuvieran y lo trajeran conmigo. - le contó sin vergüenza al admitir que seguía vigilándolo. - Esta inestable y no los quiere juntos, me ha dicho que van tener un hijo y no lo va a permitir. Sabes bien lo que significa, puede lastimarte y a Isabella.
Edward sintió la voz alarmada de su padre y le creyó.
- ¿Crees que pueda lastimarla?
- No va a permitir que tengan al bebé, es lo que dijo pero no sé cómo planea impedirlo. ¿Por qué demonios te pones en estas situaciones?
El cobrizo se tronó el cuello estresado.
- No lo sé.
- No lo sé. - lo remedó con molestia. - Volviste a la empresa luego de que esa mujer te estafara y en vez de alejarte, le haces un hijo. ¡¿En qué demonios estabas pensando?! Pero a quién le hablo, sabía que ella no tardaría en amarrarte. Por eso me apure con la cláusula para tus bastardos, tú tienes una maldita debilidad cuando se trata de esa mujer y ella lo sabe.
Edward no contestó y esto exasperó a su padre.
- Espero que tengas una maldita idea del problema en el que te has metido. - le apuntó con un dedo. - Los accionistas van a quererte lejos del directorio cuando vean que sigues amarrado a esa mujer y esta vez no moveré un dedo para ayudarte.
Edward se molestó por sus palabras.
- ¿Y antes lo hiciste, Carlisle? Cuando ella me estafó y tu hermano me robó mis acciones. ¿Hiciste algo?
Carlisle le dió la espalda molesto.
- ¡¿Qué mierda podía hacer si tu mujer te tendió una trampa muy bien diseñada?!
- No me ayudaste en ese momento porque estabas resentido conmigo porque la ayudé a quedarse con las acciones de su familia. Eres un padre de mierda que prefirió darle la espalda a su hijo por resentimiento.
- ¡Ahora yo soy el culpable de la mierda en tu vida! - se burló Carlisle. - Tú escogiste traicionar a tu padre y escogiste a esa mujer.
- Lo que estabas haciendo era un robo y no lo iba a permitir. Eleazar Swan no lo merecía.
- ¡Tú que mierda sabes de Eleazar!
- Sé que es mejor hombre que tú.
Carlisle rabioso lo tomo de la camisa y parecía dispuesto a golpear su rostro.
- Ese hombre era un bastardo traidor, ¿me escuchaste? Un traidor.
- No voy a creer nada de lo que digas, Carlisle. Ya no soy un niño.
Carlisle sonrió con crueldad.
- ¿Y sí te digo que ese bastardo se acostaba con tu madre a mis espaldas? ¿Le serías tan fiel?
Edward reaccionó empujándolo lejos.
- Mientes.
- Eleazar siempre quiso quedarse con Esmerald pero ella me amaba, luego el muy bastardo la fue convenciendo hasta que terminó siéndome infiel.
- Mientes, mi madre nunca...
- ¿Se atrevería a engañarme? - se burló. - Siempre crees que las mujeres son seres inocentes e inofensivos que necesitan ser cuidados. Es tan iluso de tu parte. - Negó fastidiado. - Si no me crees, ve y enfrenta a tu ex suegro. Pregúntale y si lo niega vuelve conmigo para darte las pruebas de quién era tu madre en realidad.
- Estas mintiendo y lo haces sabiendo que mi madre ya no puede defenderse. - lo acusó con rabia.
- No te lo dije antes porque ella estaba enferma pero ya no tiene caso mantener su secreto y menos cuando veo a mi propio hijo defender a ese traidor.
- Me estas mintiendo para...
- ¿Para qué? ¿Lastimarte? Yo soy tu padre y para no lastimarte no te lo dije cuando ella vivía. Analiza quién te ha traicionado o mentido antes de juzgarme. Yo siempre he querido lo mejor para ti.
- Quisiste quitarle sus acciones a mi madre cuando enfermó y... - empezó a recordarle con rabia.
- Me correspondía hacerme cargo de sus acciones porque ella no tenía la energía para hacerlo y tú estabas luchando con tu adicción. Si no era yo quien actuaba iba a ser Dimitri, tuve que adelantarme y todo salió bien. Tú obtuviste las acciones al final y eso era todo lo que yo quería.
Edward siguió negándose a creerle.
- Por algún motivo ahora quieres que yo este de tu parte y no va a ser así.
Carlisle negó pero no luchó.
- Ahora que vas a ser padre me entenderás. - sentenció. - Yo siempre quise lo mejor para ti.
Edward se alejó de su padre y salió del lugar porque ya no quería escuchar más.
Mareado por la información que recibió encontró la forma de regresar al salón principal y empezó a caminar entre la gente que había ya que era la única manera de salir de ese lugar. Estaba tan apurado por salir de ahí que no pudo evitar chocar contra una persona que iba a toda prisa al igual que él.
- Perdón.
- Lo siento.
Dijeron a la vez.
Al principio Edward no le dio importancia hasta que reconoció la voz que se disculpaba. Sus ojos conectaron con los de Isabella que en ese momento se había detenido en medio de su camino de regreso a su asiento, Seth tomó su brazo y la alejó de Edward de inmediato.
- Déjala. - Edward reaccionó antes de darse cuenta lo que hacia.
- La empujaste. - le reclamó Seth. - Fíjate por donde caminas.
- Seth, no. - Bella se metió zafándose de su agarre y observó a Edward con atención. - ¿Estás bien?
El cobrizo asintió.
- Sigamos bailando. - Seth tiró de ella queriendo su atención como niño engreído y Edward notó que estaba un poco ebrio.
- No. - Bella se negó sin quitarle la vista de encima a Edward. - ¿Pasó algo? ¿Te sientes bien?
- Si, lo estoy. Ve a bailar con tu novio. - le contestó sin pensarlo mucho ya que quería irse inmediatamente pero se detuvo al ver el rostro adolorido de ella.
Edward no entendía porque tenía esa expresión de dolor hasta que el coro de la canción llegó y recordó su boda fugaz en Las Vegas con el imitador de Elvis cantando esa misma canción mientras ellos bailaban en medio de un salón. Era un recuerdo doloroso porque a pesar de no haber sido una boda ideal, ambos la pasaron muy bien y mientras esa canción sonaba Edward la llenaba de chistes malos sobre como sería su vida de casado ya que planeaba dejarse crecer la barriga y jugar golf como todos los cuarentones de la compañía. La sonrisa divertida de Bella en ese momento era la esperanza de que algún día ella iba a llegar a amarlo como él ya la amaba a ella. Se engañó y eso nunca pasó.
- Vamos Bella. - insistió Seth.
Edward notó la mirada fastidiada de la castaña y tuvo que intervenir.
- Suéltala. - le ordenó y lo empujó lo necesario para interponer su cuerpo entre ambos. - Ya no quiere bailar.
Seth iba a reaccionar pero Bella se apuró en intervenir.
- Edward, llévame a casa. - su solicitud dejó pálido a Seth y le provocó una sonrisa burlona a Edward. - Por favor, quiero irme ahora.
- Claro, cariño. - no le quitó la mirada de encima a Seth hasta que Bella tiró de Edward para sacarlo del lugar.
Caminaron juntos entre la gente y robaron algunas miradas. Cuando Dimitri los localizó Edward lo observó retador mientras abrazaba la cintura de Bella para guiarla fuera de ese lugar. Iba a dejarle claro que no iba a permitir que la lastimara pero en ese momento no podía.
Ya afuera Edward algo aturdido la guió hasta su auto. La música se sentía lejana pero aún podían sentir la canción que aún no acababa.
- ¿Te sientes bien? - ella le preguntó de nuevo cuando Edward subió al auto y se apuraba en encenderlo.
Incómodo por estar a solas con ella, asintió.
- ... Te ves alterado y sé que no es por Seth. ¿Pasó algo? ¿Dimitri te dijo algo o... ?
- ¿Tiene algo que decirme? - contestó a la defensiva.
- No, definitivamente no tiene nada que decirte y si lo hace son mentiras. - le aseguró aún analizándolo. - ¿Qué pasó? Estabas bien...
Edward suspiró sabiendo que ella no dejaría el tema, iba a mirarlo buscando la verdad como si estuviera escrita en su piel. Así siempre había sido entre ellos porque él era un libro abierto para ella.
- Mi padre. - contestó simple pero con la rabia palpable. - Me dijo cosas que me incomodaron, eso es todo. - se detuvo fingiendo que no era importante.
- Oh entiendo. - comprensiva asintió. - ¿Quieres contármelo... ? Me preocupa verte así.
Edward suspiró meditando si debía decírselo y las consecuencias que tendría.
- ... Sé que no confías en mí pero me gustaría escucharte. Siempre hemos sido el apoyo del otro cuando éramos amigos...
- Amigos...
- Si es lo que quieres o necesitas de mi, lo seré. - le aseguró Bella con tranquilidad. - Dame la oportunidad de demostrarte que estoy aquí para ti.
- No creo que... - empezó a negarse.
- Edward, tal vez pueda ayudarte. Dame una oportunidad, ¿si?
Edward asintió porque finalmente si era verdad lo que su padre decía Isabella también debería saberlo. No tenía idea de cuando había iniciado la relación entre Eleazar y su madre, tal vez fue cuando la madre de Bella aún estaba viva.
- Aquí no. - decidió recordando lo que su padre le dijo sobre Dimitri, estaba enloqueciendo de celos y seguramente iba a vigilarlos esa noche. - Yo... creo que es mejor que te lleve a tu casa y ahí podremos hablar. Es algo complicado.
Bella asintió preocupada y colocó una mano sobre la suya que estaba en la palanca de cambios.
- Esta bien.
Quitó su mano apenas pudo hacerlo sin ser brusco y la mantuvo en el timón. Edward no quiso decir nada más, no quería incomodarla con sus comentarios ácidos pero tampoco hablarle como si todo estuviera bien entre ellos, como si hubieran vuelto a ser amigos luego de que ella confesara que lo cuidó en la peor etapa de su vida. La herida seguía ahí por su engaño, pero ya no por el abandono.
El silencio invadió el auto hasta que llegaron a la casa que una vez fue de ambos. Edward suspiró mientras le abría la puerta para ayudarla a bajarse del auto. Era extraño volver y aún mas cuando lo hacía con ella.
- Gracias por traerme. - Bella agradeció sonriéndole.
Bella lo guió al interior de la casa hasta que llegaron a la sala de estar. El lugar estaba lleno de recuerdos. Edward se recordó a sí mismo que debía estar ahí con ella por el peligro potencial que era Dimitri por los celos que Edward provocó en él.
- ¿Quieres un café?
- No, estoy bien. - le aseguró incómodo.
- Bueno cuéntame. - ella le pidió sentándose junto a él en el sofá de cuero.
Edward asintió y se desató la corbata porque se sentía asfixiado.
- Carlisle estuvo discutiendo conmigo por mentiras que le dijo Dimitri. - le mintió a medias mientras se desarreglaba el cabello por la ansiedad que sentía. - La discusión nos llevó a hablar sobre lo que hice para ayudarte a ti y a tu padre. - Bella asintió mirándolo con atención. - Él me dijo que Eleazar y mi madre fueron amantes.
Bella levantó las cejas sorprendida. - ¿Qué?
- Me ha dicho que encare a Eleazar y si lo niega Carlisle me dará pruebas de la infidelidad.
- ¿Mi padre? No... él ha llorado la muerte de mi madre por años y Esme... no, no me lo hubiera ocultado.
Edward suspiró comprendiendo su sorpresa.
- No sé cuando empezaron. - le confesó. - Quizás fue poco antes de que mis padres se divorcien, yo no lo sé.
Bella lo miró sin poder creer lo que decía.
- ¿Estas insinuando que crees posible que nuestros padres estuvieran juntos en secreto?
- Carlisle me dijo que enfrente a Eleazar y si...
- Entonces le crees a Carlisle. - Bella levantó una ceja escéptica.
- No lo sé pero dice que tiene pruebas...
- Carlisle solo piensa en sí mismo. Seguramente te dijo eso para lastimarte y...
- Sé que solo piensa en sí mismo y que lo dijo para lastimarme pero eso no quiere decir que sea mentira.
Bella se quedó en silencio procesando lo que había dicho.
- ¿Qué más te dijo? - preguntó con un visible dolor de cabeza ya que estaba frotándose los ojos. - ¿Mencionó desde cuándo o... ?
- No, él solo dijo que Eleazar la quería y terminó convenciéndola para que lo aceptara.
Ambos se quedaron en un silencio incómodo que Bella rompió cuando el estrés la sobrepasó. Ambos estaban pensando en la misma posibilidad; que Eleazar hubiera sido infiel también.
- Él no se atrevería a engañarla. No le haría algo así.
Su voz torturada hizo que Edward se sintiera culpable por decírselo sin pensar en cuanto iba a afectarle. Bella adoraba a sus padres.
- Carlisle no me dijo mucho. - le recordó con voz tranquila. - No te tortures con esa posibilidad, quizás se... enamoraron luego... cuando ya tu madre no estaba.
- ¿Y si no? Edward, yo he crecido creyendo que se amaban y respetaban. Sino fue así...
- Estas adelantándote. Incluso podría ser mentira, yo necesito hablar con tu padre y terminar con esta incertidumbre.
- Recuerdo que se llevaban muy bien. - Bella contó con la mirada perdida. - Se conocían de la universidad pero nunca pregunte si alguna vez fueron algo más, nunca se me ocurrió que pudieron haberlo sido.
Eran buenos amigos, de hecho Eleazar ingresó a invertir a la compañía de la familia de Carlisle porque Esme junto a sus padres apoyó la votación para que Eleazar ingrese como accionista.
- ... Fueron amigos por años y nosotros hemos crecido juntos gracias a ellos. Esme estuvo para mí cuando tú me hiciste falta y mi padre me dió la espalda cuando te lastimé, siempre nos han dado su amor a pesar de no ser sus hijos.
Edward no supo que decir porque ella tenía razón, existía la posibilidad de que ellos hubieran tenido una relación mientras ellos eran niños y que ese amor se hubiera extendido a ellos.
Bella sollozó suavemente y terminó de alterarlo.
- Hey... - se acercó y acarició su hombro en señal de apoyo.
- No le pudo hacer eso a mamá, ella lo amaba. Ella siempre estaba pensando en como sorprenderlo y...
- No sabemos cuando empezó... - le recordó mientras frotaba su espalda con gentileza.
- Si la engañó yo... - lloró dolida.
- Tranquila.
- No puedo... mi padre... yo...
- Isabella, no sabemos la verdad. No tienes que sufrir sin tener claro si es o no cierto.
- No lo entiendes. Tus padres no eran como los míos. - lloró dolida. - Carlisle y Esme siempre peleaban y todos sabemos como y porqué se casaron. Mis padres... no puedo haber crecido en una mentira.
Edward se acercó mas porqué le dolía lo que veía y terminó abrazando sus hombros. La mujer reaccionó inmediatamente apoyándose contra él.
- Tranquila. - susurró buscando calmarla.
- Estoy agotada, Edward. - lloró. - No tengo paz en ningún aspecto de mi vida y ya no quiero seguir así.
- No siempre va a ser así. - le aseguró acariciando su brazo buscando ser su apoyo. - Tranquila.
- Llevo años sintiéndome perdida y ya no puedo más.
- Todos nos sentimos perdidos a veces, la vida no es un camino en línea recta. Esta es solo una etapa de tu vida, no será así para siempre.
- Quiero que cambie. Quiero sentirme segura otra vez. - lloró apretando su rostro contra sus manos y Edward suspiró entendiéndola.
- Va a llegar el momento, solo tienes que tener paciencia.
- ¿Cómo lo haré? Ya estoy muy cansada.
- Eres Isabella Swan, no eres solo la hija de Eleazar y Renee. Si tus padres no tenían un matrimonio ideal y perfecto como creías no significa que tú estes dañada. Si es verdad y nuestros padres eran infieles desde que éramos unos niños, es problema de ellos. No nos define como personas.
Bella no contestó al inicio ya que estaba tranquilizando sus sollozos.
- Soy Isabella Cullen, ya no soy una Swan. - mencionó ida en voz baja. - Y si tienes razón.
Edward siguió con el masaje suave a su espalda hasta que ella dejó de sollozar.
- Mañana hablaré con tu padre. - suspiró imaginando lo incómoda que iba a ser esa situación.
- Me gustaría ir contigo pero creo que no es buena idea, él no quiere verme. - acompañó su comentario con un resoplido dolido. - Es triste pensar que quizás sea bueno que engañara a mi madre, así podría verlo a la cara sin morirme de vergüenza por lo que te hice.
Un suave tintineó del teléfono de Bella detuvo cualquier comentario que él pensaba hacer.
- Hola. - contestó ella luego de ver quien era. - Si, no te preocupes.
Edward siguió el masaje en su espalda y con suavidad le susurró.
- ¿Es Seth? - ella tembló al sentirlo y asintió en respuesta.
Los celos lo mordieron rabiosos porque Seth la estaba llamando sabiendo que ambos se fueron juntos. Sus palabras donde le advertía que lucharía por ella le zumbaron en la cabeza, luego imágenes recientes de ellos bailaron hicieron que tomaran fuerza y por último ella dándole explicaciones lograron enloquecerlo.
- Yo... no es... - le estaba contestando dudosa y nerviosa por la cercanía de Edward que en ese momento estaba tomando su cintura y dejado atrás el masaje a su espalda. - No es necesario Seth. Además tú debes ir a casa y...
- Dile que estoy contigo así no seguirá preocupado. - su voz dura y posesiva estaba tan cerca al teléfono que no fue necesario que le dieran el mensaje.
- Ya lo escuchaste. Estoy bien. - carraspeó incómoda por la actitud que Edward tomó.
Edward empezó a sentir su sangre arder por su comportamiento nervioso. Su mente maquinó escenarios donde Bella seguía dándole alas a Seth. Inspirado por esos pensamientos nocivos se acercó más y tomó el teléfono para colgar.
- Deja de darle explicaciones, ¿acaso están juntos?
Bella sorprendida por el arrebato quiso recuperar su teléfono.
- Edward, Seth es mi amigo y solo quería saber si llegue bien a casa. No puedes quitarme el teléfono y tratarlo de esa manera. - molesta logró llegar a su teléfono con esfuerzo y forcejeos, verificó que hubiera colgado antes de mirarlo rabiosa por su comportamiento.
- ¿No puedo? - gruñó rabioso por los celos.
- No, no puedes. - le contestó. - No voy a alejarme de mis amigos porque te hacen sentir celoso.
- Celoso. - gruñó con burla.
- Si, celoso. - confirmó ella con seguridad.
Edward asintió molesto y se levantó del sofá.
- Bien, quédate con Seth y su amistad. Después de todo actualmente es mejor opción que yo, ¿no?
- ¿De qué hablas? - preguntó confundida y molesta. - Ya te dije que Seth es solo mi amigo.
- Ambos sabemos el trato que le das a tus amigos. O los estafas o te acuestas con ellos.
Bella reaccionó parándose rápido y golpeando su rostro con una cachetada.
- He soportado muchos de tus comentarios hirientes pero no soportaré que me llames puta.
Enojado y dolido no se tomó la mejilla que le ardía en vez de eso tiró de su brazo para lograr apegarla a su cuerpo y poder poseer su boca con rabia. La devoró sin permiso y la forzó a recibir su lengua mientras apegaba todo su cuerpo al de ella.
- ¿Qué te pasa? - molesta aún lo empujó. - No puedes insultarme y luego besarme.
- Pensé que te gustaba rudo. Ya sabes el estilo de Dimitri. - se burló.
Bella parecía dispuesta a volver a pegarle pero retrocedió negando.
- Lo mejor es que te vayas. No estas siendo tú y yo... no quiero... - señaló la puerta molesta.
- ¿No quieres esta versión de mí? - la retó molesto. - ¿Qué esperabas o querías? ¿Qué bese por donde caminas como antes hacía?
- Cállate. Estas alterado y celoso. Ve a tu departamento y tranquilízate. - insistió alejándose de él que empezaba a acercarse a ella para arrinconarla contra una pared.
- Si estoy alterado es porqué te amaba como un idiota pero tú no me mirabas y cuando actúo como el hijo de puta al que si amabas me rechazas. - se dio tirones al cabello desesperado. - ¡Es malditamente injusto! Y a eso debo sumarle a Seth que es tu nuevo perrito faldero. ¡¿Dónde quedo yo eh?! ¡Ahora con Seth adorándote ciegamente ya no hay espacio para... ! - gruñó y no terminó la oración porque era demasiado humillante.
Bella sorprendida por su arrebato tardó en contestar así que Edward lo tomó como una burla o rechazo. Se sintió bastante tonto por lo que dijo. ¿Acaso quería ser de nuevo el tipo que adoraba cada una de sus respiraciones? No definitivamente no, sin embargo le fastidiaba saber que alguien mas lo hacía y aún mas si esa persona parecía dispuesta a lograr lo que él nunca pudo; que ella lo ame.
Quiso alejarse en ese momento pero ella tomó su camisa y tiró de él para darle un beso, fue suave y muy corto. Lo tomó por sorpresa.
- Tú siendo tú eres quién ocupa mi corazón. - ella le confesó mirándolo a los ojos. - No amo ni amé a nadie como te amo a ti. - suspiró acercándose mas. - Por favor créelo y permíteme amarte como llevo deseando hacerlo hace años.
Edward hipnotizado por como lo miraba se acercó a ella y terminó de acortar la distancia entre sus labios. Otro beso corto pero tan intenso que ambos gimieron suavemente. Bella suspiró en sus labios.
- Por favor. - volvió a suplicar. - Dame una oportunidad y... - él la detuvo con otro beso pero esta vez tomó su cintura y la apegó a su cuerpo.
Edward se dejó llevar aún hipnotizado por la situación que en años anteriores le hubieran paralizado el corazón. El sentimiento era diferente pero no estaba ausente.
Ninguno dijo nada y Bella se dedicó a pasar su pulgar por su nuca relajándolo contra ella mientras se besaban lentamente. No podía negar que sentía la comodidad de la cercanía que hace años no sentía y aunque seguía dolido por todo lo que ella le hizo eso no impedía que siguiera sintiendo esa maldita electricidad que su toque le daba.
Por supuesto que pronto su cuerpo pidió mas de ella. La recordaba y deseaba liberarse. Sin embargo, con la poca cordura que le quedaba se frenó y terminó el beso.
Ella con los labios rojos por la actividad reciente casi le provocan un gemido pero no podía seguir. No podía llevar todo mas lejos sin considerar las consecuencias.
- Yo... debo irme. - suspiró y su voz sonó decepcionada adelantando lo que sentía.
- ¿No quieres quedarte esta noche? - le preguntó con suavidad acercándose de nuevo a sus labios. - Es algo tarde y...
Edward definitivamente tembló ante la idea pero terminó negando.
- ¿Vamos mas lento, si?
Ella asintió con una sonrisa pequeña y dejó un beso pequeño en sus labios.
- Tan lento como tú quieras, cariño.
El cobrizo tomó fuerza y se alejó de ella, la imagen de su vestido y labios rojos lo iban a atormentar esa noche.
- Yo... te llamaré luego de que hable con tu padre.
Ella asintió y lo siguió hasta la puerta. Ahí ambos dudaron en que hacer pero fue ella la que decidió dar el paso faltante y le dejó un beso de despedida en los labios.
- Adiós. - luego pasó su pulgar por sus labios para limpiar el labial que había dejado.
Edward se fue de ahí sabiendo que había complicado aún mas su vida.
Actualización!
Me cuentan que les pareció.
Les doy un resumen de cantidad de acciones para que no se mareen con las cantidades.
Carlisle Cullen 35%
Edward Cullen (herencia de Esmerald Masen) 20%
Dimitri Cullen 20%
Isabella Cullen 20%
Otros Accionistas 5%
