Pasado
Dimitri no iba a forzarla a acostarse con él pero tampoco iba a esperarla por mucho tiempo. Estaba fastidiado por su comportamiento y había estado de mal humor en su última visita. Bella se sentía estresada y preocupada por su relación, tenía miedo de que la abandonara. Dimitri no siempre era un patán hormonal, a veces era divertido y podía hacerla sentir la chica mas hermosa de la tierra con sus coqueteos. La pasaban bien hasta que la tensión sexual subía y Dimitri terminaba frustrado.
En la escuela las cosas no iban tan bien para Bella. Sus notas habían bajado y tenía muchos problemas para concentrarse. Sus padres habían sido llamados y ella estaba castigada. Edward se había preocupado por su situación luego de que no pudiera responder nada durante un examen de literatura y del estrés se pusiera a llorar.
- ¿Quieres que te ayude a estudiar? - le preguntó preocupado luego de alcanzarla en el pasillo rumbo a su siguiente clase. - Puedo ir a tu casa y repasar contigo.
Su ofrecimiento honesto fue tomado con suspicacia y desconfianza por Bella, así que planeaba rechazarlo hasta que Tanya apareció y tomó el brazo de Edward.
- Hola Edward. - lo saludó animosa. - ¿Esta tarde quieres ver mi colección de figuras de acción? Papá ya pudo instalar el estante y se ve genial.
Edward dudó dándole una mirada a Bella que en ese momento estaba sorprendida por la intrusión claramente intencional de Tanya.
- Yo iba a estudiar...
- No te preocupes, Edward. Ve a ver juguetes con tu novia. - su crítica sonó rancia y a Edward le recordó tanto a Dimitri que se sintió incómodo por lo que asintió y se quedó con Tanya mientras Bella iba a su siguiente clase.
Esa tarde luego de clases Bella se sintió frustrada mientras trataba de estudiar sin poder comprender nada, además estaba abrumada por la cantidad de libros que tenía que leer para ponerse al corriente en la clase. Su mente parecía inundada de pensamientos que no le permitían pensar y uno de ellos era que Edward había salido con Tanya para darle celos, los cuales por supuesto que Bella negaba tener. Ese comportamiento infantil de fingir estar interesado en Tanya le parecía ridículo y le dió la razón a Dimitri cuando le decía que Edward era un niño caprichoso que se vengaba cuando las personas no hacían lo que él quería.
Los rumores en la escuela solo crecieron más. Bella sentía que la ahogaban los comentarios sobre su actitud con Edward, sobre como miraba a Tanya y por último sobre su supuesto corazón roto ya que todos empezaban a asumir que estaban juntos. Edward por otra parte estaba disfrutando la compañía de Tanya, sin embargo, en el fondo deseaba que Bella estallara en celos como en las películas solía pasar y por fin fuera honesta sobre sus sentimientos hacía él.
Pronto descubrió lo fácil que la situación se le podía ir de las manos.
- Me gustas. - Tanya admitió una tarde mientras salían de su entrenamiento de natación. - No como amigo, quiero decir.
Edward boqueó sorprendido por la información que si sabía pero no imaginaba que ella sería capaz de decirlo abiertamente.
- ... ¿No te gusto, Edward? - preguntó dolida ante su silencio.
El cobrizo miró a su alrededor nervioso por los curiosos y sobre todo por Bella que no tardaba en salir.
- Entiendo... creo que confundí todo. - Tanya concluyó dolida y parecía dispuesta a irse por lo que Edward la retuvo en su lugar mientras estaba buscando las palabras adecuadas para explicarle lo que sentía pero Tanya malinterpretó su accionar y creyó que iba a besarla por lo que pronto Edward la tenía contra sus labios.
Fue un beso suave y estático debido a la inexperiencia de ambos.
Edward tenía los ojos abiertos por la sorpresa y a lo lejos pudo ver a Bella observarlos sorprendida. Pensó en separarse de Tanya pero la castaña empezó a reírse a lo lejos mientras negaba. Luego se fue sin decir nada.
El beso terminó y Edward volvió a concentrarse en Tanya que sonrojada había apartado la mirada.
- Te acompaño a casa. - fue lo único que se le ocurrió decir mientras su mente en shock intentaba entender lo que había pasado entre ellos y también la reacción de Bella.
Tanya asintió tomando su mano y Edward supo que su supuesta relación ya no era un rumor, era una realidad.
Esa noche mientras intentaba dormir y daba mil vueltas a la situación se sintió abrumado. Decidió que no soportaba las sábanas que lo rodeaban y bajó a buscar un vaso de agua en la cocina.
Su pasos tranquilos por las escaleras no previnieron a sus padres que se encontraban discutiendo en el despacho de Carlisle.
- No es correcto. - su mamá reclamaba molesta. - No puedes excluir a Dimitri de su herencia.
- ¿Qué herencia? - se burló Carlisle. - Mi padre ya estaba desheredado antes de que él naciera. Mi abuelo se preocupó de hacerlo a tiempo.
- Sigue siendo tu hermano y así como tú debe heredar el porcentaje que le corresponde.
- No estoy obligado legalmente así que no lo haré.
- Dimitri va a acabar la escuela y necesita asegurar su futuro. Probablemente quiera ir a la universidad y...
- Y será su problema. Dimitri no es un Cullen. Fue y es un error de mi padre. Yo no me haré cargo o compartiré mi herencia con él por compartir ADN. Cumplirá dieciocho años y saldrá de esta casa así necesite sacarlo a patadas.
- Eres imposible, Carlisle. No hay ni una pizca de sensibilidad en ti. - gruñó Esme empezando a caminar hacia la puerta del despacho.
Edward se apuró en terminar de bajar los escalones para ir a la cocina sin embargo escuchó la respuesta de su padre.
- Debiste escuchar a tu padre y casarte con ese blandengue que hasta ahora sigue esperando su momento para acercarse a ti. - se burló Carlisle lastimando a Esme y recordándole el error que cometió al enamorarse de él.
Presente
Había tenido una noche de mierda abrumado por los pensamientos y recuerdos que lo acosaban. En algún punto dejó de luchar con ellos y subió a la terraza para poder meditar sin ver en cada rincón de su departamento algo que le recordaba a Bella.
No había logrado llamarla para contarle sobre su padre porque sentía que sus sentimientos sobre ella lo tenían abrumado y no sabía que era lo correcto. No sabía si contarle sobre la relación de sus padres porque de alguna manera se sentía muy parecida a la de ellos. Ella enamorada del patán y él enamorado de la mujer que no lo miraba dos veces. Era difícil procesar el paralelismo.
- El destino es una mierda. - rió acabando su cigarro mientras veía el sol nacer en el horizonte.
No fue a la oficina ese día. Llamó para avisar que estaba enfermo y simplemente se dedicó a evadir la idea de enfrentar a Bella o a su padre que seguramente sabía que había visto a Eleazar. No se sentía listo y la verdad no quería hacerlo. Estaban pasando muchas cosas en las últimas semanas y estaba agotado emocionalmente por lo que optó por tomar una pastilla para dormir y se encerró en su habitación.
Una caricia fría sobre su pecho lo despertó asustándolo. Desorientado buscó el origen encontrándose con una mujer que lo veía sonriendo.
- No sabía que tenías el sueño tan pesado.
Edward prendió la luz ya que la habitación estaba a oscuras.
- ¿Tanya?
- ¿Tienes otra novia o por qué preguntas? - se burló ella besándolo rápidamente.
- No, yo... - dudó aún confundido. - Pensé que estabas en Francia.
- En realidad sí, lo estaba pero decidí venir antes. El evento acabó y ahora es momento de las fiestas... creas contactos pero me sentí deseosa de volver antes y dejar pasar esa oportunidad.
Edward suspiró mirándola y se sintió un poco abrumado por lo hermosa que se veía a la luz del atardecer.
- Me alegra que estes aquí. - admitió y su voz sonó más ronca de lo esperado. Tosió un poco dándose cuenta que en realidad si se había enfermado por pasar la madrugada semi desnudo en la terraza de su edificio.
- Y a mí. No sabía que estabas enfermo. - admitió tocando su frente y observando su cuerpo con cuidado. - Si duermes desnudo no veo como no te enfermas.
Tanya sonrió pero su mirada ya no era de diversión y Edward sintió el cambio en el ambiente.
- ¿Cómo supiste que estaba enfermo? - preguntó un poco cohibido y nervioso.
Tanya lo notó pero no le dió importancia.
- No contestas mis llamadas desde ayer y hoy llamé a tu oficina. Ahí me dijeron que estabas enfermo así que... digamos que hice una visita algo dramática al estudio de Jasper y me ayudó a entrar aquí.
- ¿Dramática... ? - le preguntó curioso.
- Use mis clases de actuación, solo dire eso.
Edward rió por su sonrojo.
- Así que ambos entraron a ver si estaba muerto. Puedo imaginarlo. - No era difícil hacerlo considerando que ambos conocían sus debilidades debido a la adicción que compartían.
- Bueno ahora que despertaste es hora de que comas.
- ¿Comer?
- Por supuesto, como soy una novia perfecta tengo que mostrarle mis habilidades a mi novio cuando esta enfermo.
- ¿Cocinaste para mí? - preguntó muy sorprendido.
Tanya rió coqueta.
- Cariño, no conoces ni la mitad de mis habilidades.
Edward se dejó llevar a la cocina y comió junto a Tanya entre bromas y anécdotas sobre cómo aprendió a cocinar, además de los recuerdos de ambos quemando su cocina luego de intentar hacer un pastel cuando eran adolescentes.
Todo era tan fácil con Tanya que era posible que olvidara su realidad y estrés cotidiano. Lamentablemente salir con una modelo significaba que también tenía que aceptar sus horarios extravagantes. Tanya tuvo que irse un par de horas después ya que tenía una sesión de fotos esa tarde en algún lugar extraño de la ciudad. Edward pensaba acompañarla pero Tanya no quiso ya que no quería que se enfermara mas, insistió pero su novia no cedió y terminó dejándolo con un beso corto en los labios.
Con energía renovada logró ducharse y luego de bastante tiempo se ocupó de solo disfrutar el momento íntimo que significaba estar a solas consigo mismo. Olvido el tiempo y el espacio.
Realmente agradeció tomarse un día para solo detenerse y aislarse. Era de esperarse que no durara tanto ya que en su habitación encontró a su exesposa que lucía aliviada y sorprendida de verlo salir de la ducha solo con una toalla en las caderas.
- ¿Qué haces aquí? - preguntó cohibido y se apuró en llegar a su armario.
- No contestabas tu teléfono desde ayer, hoy fui a tu oficina después del trabajo pero no te encontré. - carraspeó incómoda. - Me asusté y vine.
Edward agradeció que tuviera la prudencia de girarse para no verlo semidesnudo buscando ropa lo más pronto posible.
- No me sentía bien y no fui. - le contó porque quería evitar el silencio mientras se encerraba en el baño para poder ponerse la ropa lejos de su mirada. - ¿Cómo entraste?
- Yo... - Bella dudó pero terminó confesando. - Nunca te devolví la llave de este departamento.
Edward maldijo su descuido. Ella hubiera podido entrar una hora antes y encontrarlo con Tanya.
- Entiendo. - Edward fingió desinterés saliendo ya vestido con ropa cómoda. Un pantalón de chándal y una camiseta azul de algodón.
- Lamento haber entrado así, estuve tocando pero no pude seguir esperando. No hemos hablado desde... - respiró hondo para tranquilizarse. - Necesitaba saber que estabas bien.
Edward asintió incómodo porque entendía a que iba su preocupación. Quizás se le cruzó por la mente que había tenido una recaída.
Era extraño tenerla en su habitación luego de todo lo que habían vivido en el pasado además de los recuerdos que habían estado invadiéndolo. El aire del lugar parecía faltar y la electricidad empezó a brotar como antes.
- ¿Cómo te sientes? - le preguntó interesada atreviéndose a acercarse mas y tocó su frente para sentir su temperatura con preocupación. Edward iba a contestar pero ella besó su mejilla tomándolo por sorpresa. - Lo siento, no te saludé antes.
- Me siento mejor. Comí algo antes de tomar una pastilla y dormí casi todo el día. - confesó y señaló su cama. Luego sintió que fue mala idea señalar una cama en una conversación tan tensa como la que tenían.
- ¿No quieres que te acompañe al médico o... ? - ella se mordió el labio insegura revisándolo.
- Es un resfrío. Voy a sobrevivir sin ir al médico. - le contestó un poco burlón pero sin mala intención.
Bella asintió con una pequeña sonrisa debido a su buen humor cosa que ella no había presenciado por tres años.
- ... Estoy bien, no era necesario que te preocupes. - Edward se apresuró en agregar para romper con el ambiente juguetón que creó sin querer.
- Lo siento, supongo que me pongo un poco paranoica cuando se trata de ti. - luego acarició su mejilla manchada con su labial en un movimiento que Edward no esperaba.
El cobrizo se tensó por la sensación demasiado agradable y prohibida. La caricia acabó pronto así que no tuvo tiempo de reaccionar.
- No quise asustarte. - carraspeó y se pasó la mano por los cabellos en un gesto nervioso.
- Fue mi culpa por exagerar. - susurró ella. - Ayer no me llamaste y hoy...
- Lamento no haberte llamado ayer, prometí hacerlo.
- No importa. - le aseguró acercándose tímidamente. - Creo que fue lo mejor, así tuve esta excusa para poder verte.
- Bella... nosotros tenemos que hablar. - carraspeó incómodo.
- Si, lo sé. - la castaña asintió de buen humor. - ¿Cómo te fue con mi padre ayer?
- Sabes que no me refiero a eso.
- Sé que iremos lento y eso es todo lo que necesito saber. - contestó simple.
- Bella yo no...
- No estas listo para tomar una decisión sobre nosotros. - lo interrumpió. - No estoy pidiéndote que tomes ninguna decisión ahora. Iremos lento.
- Escúchame. - insistió.
- No hay nada que puedas decir que me aleje de ti después de lo qué pasó el sábado. - le aseguró tomando su rostro entre sus manos y mirándolo fijamente a los ojos. - Estoy segura que ahora tienes mil razones para rendirte pero yo tengo el doble para quedarme contigo. Estoy enamorada de ti y voy a luchar.
- Estoy seguro que... - empezó mientras se apartaba.
- ¿Cómo te fue con mi padre? - lo interrumpió volviéndolo loco.
Edward gruñó en señal de rendición. Bella podía irritarlo cuando quería. Además no sabía cómo decirle sobre Tanya, no estaba seguro de su reacción y si era honesto consigo mismo le gustaba tenerla tan cerca... tanto para vigilarla como para sentirla.
- Hablamos y le pregunté por mi madre. - Bella lo escuchaba atenta mientras se sentaba en la cama desarreglada y tiró de él para que la acompañara. - Era cierto que estuvieron juntos mientras mis padres seguían casados.
Bella palideció completamente abrumada.
- ¿Y dijo desde cuando? - se apuro en preguntar.
- Fue luego de que tu madre ya no estuvo. - la tranquilizó inmediatamente. - Él siempre le fue fiel y mi madre estaba separada de mi padre pero él simplemente no lo aceptaba.
Bella exhaló llena de emociones.
- No debí dudar de él.
- Carlisle aprovechó su accidente para intentar vengarse y quiso quitarles sus acciones.
Bella asintió creyendo por completo en sus palabras.
- ¿Qué más te dijo?
Edward dudó mucho en contarle pero después de todo era justo que lo supiera si ya él lo sabía.
- Me contó un poco como se conocieron. Él estuvo enamorado de ella desde que se conocieron en la universidad pero ella se enamoró de mi padre y Eleazar se alejó. Amó a tu madre y fue feliz junto a ella. Luego de muchos años Eleazar y mi madre iniciaron una relación, fueron felices hasta que... - con su expresión fue suficiente para que Bella entendiera la referencia.
- Oh. - exhaló ella.
- Si, ellos tuvieron problemas y luego su salud además de mi adicción terminó por separarlos.
- ¿Ellos... se amaban? - preguntó conmocionada.
Edward asintió pero luego dudó.
- Sé que tu padre la amaba. No sé cuáles eran los sentimientos de mi madre pero no creo que ella no sintiera algo mas que atracción por él.
Bella se quedó pensativa mirando la alfombra bajo sus pies.
- ... No tuvieron mucho tiempo juntos. Quizás ella no lo llegó a amar... - agregaba dudoso. - Empezaron la relación pocos meses antes de que él tuviera su accidente.
- Mi padre la amaba pero ella escogió a Carlisle. - confirmó sin aire. - Años después intentaron estar juntos pero yo los separé con mis mentiras. - concluyó Bella perdida en sus pensamientos.
- Ambos estaban pasando momentos difíciles con su salud además yo no estaba ayudando para nada mientras dejaba sin alcohol bebible a toda la ciudad. - se burló de sí mismo pero Bella se veía muy abatida por sus comentarios así que se apuró en agregar. - Creo que ellos no estaban destinados a estar juntos. No tiene que ver con nosotros y nuestros problemas.
Bella cerró los ojos al escucharlo. Atormentada por la situación liberó unas lágrimas.
- Quizás si estaban destinados pero yo los separé así como nos separé a nosotros.
Edward no supo que responder así que Bella siguió.
- ... Ahora entiendo porqué mi padre no puede perdonarme. Yo lo separé de Esme.
- Estoy seguro que Eleazar va a recordar que eres su hija y que no puede juzgarte de esta manera. Tu padre ha pasado por mucho desde su accidente y creo que busca aislarse para evitar que le tengan lástima. Siempre fue un hombre orgulloso.
- Pero soy su hija, tengo que cuidarlo.
- Creo que es eso lo que no quiere de ti y ha preferido alejarse.
- No escuchaste como me habló cuando supo todo. Me odia. - le aseguró con la voz apretada.
- Eleazar siempre te ha adorado, estaba molesto y yo creo que inconscientemente buscó alejarte para que dejaras de cuidarlo. ¿Recuerdas como se molestaba cuando te empecinabas en llevarlo a sus terapias? - Bella asintió recordando. - Creo que si estaba molesto por lo que hiciste pero se distanció para evitar que sigas haciéndote cargo de él.
Bella se quedó en silencio captando lo que decía.
- Creo que tienes razón. Siempre entendiste mejor a mi padre que yo. - susurró recordando. - Ustedes son muy parecidos.
- Estoy seguro que las cosas mejoraran entre ustedes.
Ella suspiró ante sus palabras pero asintió.
- Gracias Edward. No sé cómo lo logras pero siempre me haces sentir mejor aunque no lo merezca.
El cobrizo suspiró porque él tampoco lo sabía.
El comentario no tuvo respuesta. Ninguno se animó a agregar algo ya que estaban perdidos en sus pensamientos y recuerdos.
Unos golpes en la puerta tensaron a Edward.
- ¿Esperas a alguien? - Bella preguntó revisando la hora en su celular.
- Yo... no.
Volvieron a tocar pero utilizando más violencia.
Contrariado se paró de la cama para ver quién era. Por un segundo creyó que era Tanya pero ella no tenía tanta fuerza.
- Espera, no vayas. - Bella tiró de su brazo reteniéndolo en la cama. - Creo que es Dimitri.
Edward levantó las cejas sorprendido.
- ¿Qué hace aquí?
- Me estuvo siguiendo cuando salí de la compañía pero lo perdí mientras manejaba hasta aquí.
- Ese maldito enfermo. - quiso pararse pero Bella tiró de él.
- Esta fuera de sí. - admitió ella asustada. - No vayas. Llama a recepción y pide que lo saquen.
Mas golpes y patadas en la puerta.
- Necesitamos enfrentarlo. No me voy a esconder. - contestó rabioso
- ¡Edward no! - se trepó encima de su cuerpo para apresarlo en un abrazo. - ¡No dejaré que te lastime!
De todas maneras Edward luchó contra su agarre desesperado mientras buscaba llegar a la puerta.
Efectivamente Dimitri estaba ahí luciendo desarreglado y alterado por posiblemente alguna sustancia alucinógena. Sus ojos estaban rojos y sonreía como un maníaco.
- Veo que viniste a suplicarle como la zorra que eres.
Edward colocó a Bella detrás de él y se apoyó en el marco de la puerta impidiendo que entre.
- ¿Qué mierda haces aquí?
- Vine a comprobar lo idiota que eres al caer de nuevo con ella.
- Bueno, ¿ya estás satisfecho? Estamos ocupados.
- Seguro esa zorra estaba... - empezó a atacar queriendo llegar a ella.
- Deja de hablarle así a mi mujer. - lo tomó del cuello y lo empujó. - ¿No quieres que vuelva a lastimarte, verdad? Lloraste bastante la última vez.
- Esa perra quiere... - empezó luchando con su agarre pero su estado deplorable impedía que tuviera buena coordinación. - Esa perra no te ha dicho todo.
Bella se mantenía atrás de ellos paralizada por el miedo. Ya antes los había visto pelear y a pesar de que Dimitri se llevó la peor parte físicamente Edward terminó durmiendo en una celda por tres días.
- ¿Qué no me dijo? - apretó mas fuerte su cuello. - ¿Qué quieres inventar?
- Ella... ella y yo vivíamos aquí. - confesó con la poca voz que tenía debido al ajuste de sus manos. - Era nuestro nidito de amor antes de qué vinieras de Londres.
- ¿Qué... ? - confundido volteó a ver a la mujer que estaba temblando en la puerta.
- Yo también me la cogí aquí. - se burló Dimitri mirando la expresión de ambos. Bella se había apoyado en el marco de la puerta mientras empezaba a llorar y Edward tenía una expresión de odio tan profunda que Bella no pudo resistir por lo que aparto la mirada. - Estoy seguro que concebimos a nuestro hijo aquí.
- Isabella... - la llamó al ver su silencio.
Ella no contestó. Cerró los ojos con fuerza y corrió dentro del departamento dejándolos solos.
Edward observó a su enemigo y decidió que después de todo no era mala opción matarlo. Esa noche iba a cometer una locura y si alguien iba a salir lastimado lo mejor era que fuera Dimitri y no... Isabella.
El ascensor sonó y dos policías entraron a separarlos. Ninguno dijo nada mientras eran alejados. Solo el odio mutuo inundó el lugar. Los policías metieron a Edward a su departamento y luego se encargaron de llevarse a Dimitri del lugar.
El silencio que siguió se rompió pronto cuando Edward empezó a romper cada adorno o mueble que Bella compró años atrás cuando él siendo un idiota le pidió que lo ayudara a decorar mientras estaba en Londres. Él quería su esencia presente y ella accedió como la buena amiga que supuestamente era en ese entonces, Edward jamás creyó que ella sería capaz de meter al bastardo de Dimitri y coger con él ahí.
Vidrios rotos y madera quebrada era todo lo que iba a quedar de esa maldita decoración. Golpeó y rompió incluso cuando sus manos tenían heridas sangrantes. No paró nisiquiera por el llanto asustado de Bella que estaba en la esquina de su habitación aferrada a un cuadro que ella puso de él graduándose.
Edward no se detuvo y tenía planeado quemar todo empezando por la maldita cama pero Bella chocó contra su cuerpo cuando lo vio llegar con una botella de un líquido inflamable.
- ¡No! - Edward la aparto sin cuidado y empezó a derramar el líquido en la cama. - ¡Edward para!
- ¡He dormido por años en esta maldita cama! ¡Años!
- ¡Amor por favor! - Bella luchaba contra su brazo pero su fuerza era mucho mayor. - ¡No lo hagas!
- ¡Aquí te acostaste con él! ¡Jamás se me pasó por la cabeza!
- ¡Edward basta! - Asustada se aferró a su cintura.
- ¡Me quede con este lugar porque creía que...!
- ¡Edward! - Bella lloró en su cuello. - ¡Te amo!
- Tú solo has amado al hijo de puta de Dimitri. - la empujó alejándola ya que debía buscar su encendedor.
Bella lloró en el suelo unos segundos antes de treparse en la cama y cubrirse con la sábana mojada.
Edward la observó con el encendedor en la mano.
- ¿Quieres morir? - le preguntó luego de unos segundos de tenso silencio.
- Si. - susurró adolorida. - Si vas a incendiar este lugar para borrarme de tu vida entonces si. Eres lo que más amo y ya estoy cansada de vivir.
- Estas loca. - se acercó para tomar su brazo y sacarla pero Bella se alejó.
- Si incendias este lugar vas a arruinar tu futuro. Te echaran de la empresa y... - ella lloró. - Tú quieres la presidencia. Tú no vas perder tus sueños por mi culpa, no otra vez.
- Ven aquí... - trato de atraparla otra vez pero ella se alejó con pericia. - ¡Isabella!
- No lo voy a permitir y si me odias prefiero que me mates aquí y ahora. - lloró tomando la botella de lo que parecía un desinfectante y se bañó en ella.
- Has perdido la cabeza.
- Tú no sabes lo que yo haría por ti. - le aseguró llorosa pero segura. - Lo que estoy dispuesta a hacer por ti.
Edward se tiró los cabellos hasta que creyó que se quedaría sin ellos. El olor a desinfectante lo estaba empezando a marear y los oídos le zumbaron. La ansiedad conocida lo invadió y las ganas de beber se hicieron insoportables.
- Eres lo peor que me ha pasado en la vida. - susurró adolorido mientras rendido dejaba el encendedor en el piso junto a él mientras se derrumbaba.
Bella tardó en acercarse ya que fue cautelosa en cada paso. Tomó el encendedor y lo tiró en el inodoro del baño antes de volver a Edward que estaba con el rostro enterrado en sus rodillas.
La mujer acarició con miedo su brazo.
- Vamos a darte una ducha. - le susurró con voz ronca. - Por favor, es peligroso que estes así...
- Aléjate. - le contestó sin ánimos.
- Puedes enfermar más. - insistió ella tirando de él. - Tu piel se puede lastimar también y...
Edward no se movió.
- ... Se que te sientes traicionado de nuevo. Se que me odias mucho mas que ayer. - admitió ella apegándose lo máximo a su oído posible. - Pero debes saber que no se compara con cuánto me odio a mi misma por todo lo que hice. Que ya toque fondo en esta vida y no tengo miedo de nada, ni siquiera de morir. Así que si quieres puedo alejarme para siempre de ti, puedo desaparecer de tu vida y no volverás a saber de mi. Eres lo que más amo aunque no me creas y me quedaré aquí hasta que me pidas que me vaya.
Edward no contestó y siguió en silencio mientras ella aguardaba por él. Pasaron horas en silencio. El frío y la noche empezaron a provocarle fiebre por lo que Bella preparó un baño para él en total silencio. Edward estaba un poco mareado por todo lo acontecido y la fiebre así que se desnudó sin meditarlo mucho. Ya en el agua Bella le sonrió triste mientras lo bañaba con cautela.
- No pensé que volvería a vivir esto. - susurró ella.
Edward no dijo nada.
- ... ¿Recuerdas cuando tenías diez años y... ?
- No. - la cortó.
Bella asintió empezando a levantarse para tomar una toalla pero Edward retuvo su brazo.
- ¿Qué pasa?
- ¿Cuánto tiempo?
Bella tragó fuerte antes de contestar.
- Desde que termine de decorar.
- ¿Acabaste cuando me dijiste o... ?
- Si. No te mentí en ese aspecto.
- Entonces fueron tres meses. - susurró calculando. - ¿Por qué aquí y no en tu departamento?
Bella no podía verlo a los ojos.
- Él me convenció. - admitió en voz baja. - No sé como termine aceptando, siempre he terminado aceptando...
Edward asintió sin mirarla.
- Con él aceptas todo. - agregó el cobrizo. - Conmigo jamás.
- Aceptaré lo que quieras si me das la oportunidad. - ella agregó de inmediato.
- ¿Así sea lo peor de mí? - la reto.
Bella tragó fuerte mirándolo y el miedo estaba presente. Edward nunca había visto a Bella mirarlo tan asustada antes, ni siquiera cuando él supo de sus mentiras. Ella tenía la seguridad que no la lastimaría pero ahora era diferente. Edward quería destruir todo a su paso y ella estaba ahí en su camino.
- Si. - susurró ella y las lágrimas corrieron por su rostro inmediatamente.
Edward seguía con el rostro frío y sin expresión. Estaba drenado.
- Quítate la ropa y entra. - le ordenó mientras se quitaba el boxer mojado que cubría su miembro.
- ¿Quieres...? - ella dudó aún sorprendida.
- Quiero que seas mi mujer aquí. Así como fuiste de él.
Bella empezó a negar pero la mirada de Edward la detuvo.
- No necesitas probar que soy tuya de esta manera. - le aseguró. - Podemos...
- Aquí. - contestó.
Después de unos segundos de duda Bella empezó a desnudarse. Edward observó cada ángulo de su cuerpo y se detuvo en la mariposa que tenía tatuada en la cadera. No hizo preguntas pero la certeza de que era por el embarazo que perdió lo llenó de rabia.
Bella se ubicó en la bañera con cuidado antes de ser cubierta por el cuerpo de él que busco su entrada con su miembro.
- Ah. - gimió ella por su penetración inmediata. - Edward.
La sintió apretada y resistente a sus embistes que no tardaron en llegar con fuerza. Bella se aferró a sus hombros y trató de no ahogarse mientras el agua de la bañera salía por los costados como olas violentas.
Edward movió sus caderas hasta que el choque fue doloroso para ambos. Bella besaba su cuello y acariciaba sus cabellos buscando tranquilizarlo porque su violencia aceleraba su orgasmo y ella no quería romper la conexión que llevaba años añorando.
- Amor... - le pidió unos segundos después. - Mas despacio.
Edward no la escuchó y siguió.
- Por favor. - ella suplicó sintiendo el caos crecer en su vientre.
El orgasmo fue inevitable y la dejó temblando. Edward por su parte no se detuvo hasta un par de minutos después. Su semen inundó su vientre y Bella lloró por la sensación que hace mucho no sentía. El cobrizo entre sus piernas la mantuvo quieta cuando quiso besarlo con todo el amor que la desbordaba.
- Te extrañé tanto. - admitió aferrandose a su cuello. - No sabes como he soñé tenerte así una vez más.
Edward no se movió hasta que su miembro ya flácido abandonó su cuerpo.
Bella fue la primera en reaccionar y buscar toallas para ambos. Se ocupó de que ninguno estuviera húmedo y luego tiró de Edward hacía la habitación de invitados que se encontraba en buen estado.
- Tienes que dormir. - le susurró cariciando su mejilla cuando él estuvo sentado sobre la cama. - Yo me ocuparé de todo.
Aún bastante ido se permitió acostarse y cerrar los ojos. Esa noche durmió con un nuevo peso en forma de mujer sobre su cuerpo y el peso en el alma de la oscuridad invadiendo su vida.
Actualización!
Me cuentan que les pareció ! Se que muchas están molestas con Bella, quiero que entiendan que es una persona que desde muy joven fue sometida ante un narcisista y ahora sigue teniendo la creencia de que amar es dar absolutamente todo. Es un proceso que debe pasar y aprender a valorarse, lo cual es complicado luego de todos los errores que cometió.
Les doy un resumen de cantidad de acciones para que no se mareen con las cantidades.
Carlisle Cullen 35%
Edward Cullen (herencia de Esmerald Masen) 20%
Dimitri Cullen 20%
Isabella Cullen 20%
Otros Accionistas 5%
