Pasado

Pasaron los meses y Bella estaba en un estado de depresión complicado. No había podido estar contenta desde que la había separado de Dimitri. Edward por otro lado, había confundido su cercanía con interés, Bella había ido a visitarlo a su casa con la excusa de seguir haciendo trabajos juntos pero mas de una vez entró a la habitación de Dimitri buscando pistas o algún mensaje secreto que ella no había encontrado. Robo una de sus camisetas y dormía con ella, también se llevo un cuaderno donde habían unos dibujos que Dimitri hizo, eran bastante violentos y pornográficos pero Bella los valoraba y guardo como un tesoro. Sus visitas a esa casa eran para recordar que Dimitri existía y la preocupación por su estado la embargaba. ¿Con quién hablaría de sus problemas? ¿La extrañaba? ¿Lo golpeaban en su nueva escuela? Eran tantas preguntas que a veces no podía dormir imaginando escenarios donde Dimitri era la víctima y todo porque ella estaba en su habitación en un momento inadecuado. Su única satisfacción era que al menos le había dado su primera vez y él debía estar seguro de que ella lo amaba.

Los meses se convirtieron en dos años. Edward ya no era un niño escuálido e inseguro. Ya tenía el cuerpo desarrollado gracias a las horas de karate y su voz había dejado de ser chillona. Se unió al periódico de la escuela cuando descubrió lo mucho que le gustaba escribir y el futuro lucia brillante para él. Bella por otro lado, se había vuelto mas callada y ausente con el paso del tiempo, no parecía estar en sintonía con sus compañeros ni parecía interesada en experimentar como ellos. Al baile de la escuela asistió con Edward ya que sus familias eran benefactoras pero se fue temprano dejándolo solo una vez mas. Bella no le había dicho nada pero había aceptado ir a ese baile por exigencia de sus padres y no por deseo propio, de alguna manera ellos estaban empujándola sutilmente a interactuar mas con Edward y eso la irritaba en demasía, ya suficiente tenía con que sus compañeros de escuela esparcieran rumores sobre ellos.

Edward no ayudaba a alejar estos rumores ya que siempre estaba cerca a ella. El cobrizo había hablado con sus padres y ellos le habían pedido que no la dejara sola, creían que tenía un desorden alimenticio.

- ¿Ya recibiste respuestas de las universidades? - le preguntó sentándose junto a ella mientras leía sola junto a un árbol en el patio de la escuela. La verdad era que el aislamiento de Bella le preocupaba y quería entenderla. Tanya por supuesto que se molestaba por su cercanía constante pero sus malos pensamientos habían disminuido al ver como Bella iba volviéndose mas callada y retraída. Incluso se preocupó un poco por ella.

- Si, iré a Nueva York. - le confesó con una sonrisa sincera recordando la carta que había recibido el día anterior.

- Eso es genial. - la felicitó. - Yo aun no he decidido pero también me gustaría ir a Nueva York.

De pronto imagino como sus padres buscarían que alquilara un departamento cerca al de Edward y como le pedirían a él que la cuidara como si fuera su guardián como lo había estado haciendo desde hace mucho tiempo. Estaba agotada de siempre tener a Edward cerca.

- Eh no, no escojas ir a Nueva York por mí. No somos siameses, Edward. Estamos todo el tiempo juntos y en la universidad volvería a suceder.

Edward se sintió dolido por sus palabras. La verdad era que en su mente siempre estuvo la idea de tener en consideración donde iba a ir Bella pero no como un punto de quiebre para su decisión, solo quería tenerla cerca como siempre había querido desde niño.

- No sabía que te molestaba mi presencia. - se levanto de la mesa porque ese día específicamente había sido horrible para él. Dimitri había aparecido a exigirle a Carlisle su parte en los negocios familiares y recién fue consciente que Dimitri iba a estar en su futuro cuando empezara a trabajar. - No te preocupes, mi decisión no tendrá que ver contigo.

- Hey... no quise decir eso. - le aseguró Bella sintiéndose de pronto ansiosa por el tono dolido de su amigo pero Edward decidió alejarse ignorándola.

Escogió otro asiento en el salón y terminó sentándose junto a su novia que lo recibió cariñosa.

Bella por otro lado sintió por primera vez la completa ausencia de Edward y comprendió que su amigo era demasiado importante en su día a día debido a su autoaislamiento, Edward era su puerto seguro porque siempre podía hacer grupo con él en proyectos y también si era necesario interactuar con mas personas él era un apoyo vital por sus recientes problemas para socializar. Cuando lo vio con Tanya mas seguido se sintió reemplazada y mal consigo misma, ¿tan mala amiga era que pudo reemplazarla casi inmediatamente? Al principio por su mente jamás vio entre ellos dos algo mas que un amor infantil, Bella no podía captar o aceptar la relación seria y formal que todos veían en ellos. Bella solo veía a Edward haciendo con Tanya todo lo que hacía con ella que era tareas, proyectos, ir juntos a la cafetería y a fiestas. Para Bella ellos eran amigos que se besaban, esto fue hasta que un día vio como Tanya tocaba a Edward detrás de la escuela, Bella dudo si estaba viendo bien o era un chico de cabello cobrizo que había sido transferido a la escuela privada donde estudiaban, incluso por su mente estuvo tomarle una foto para enviársela a Edward y que terminara con ella. No fue hasta que Tanya se agachó para darle sexo oral que pudo ver su perfil y confirmar que era su ex amigo. Una extraña sensación se apoderó de ella y se sintió asqueada. La escena era desagradable de presenciar pero la rabia y dolor que sintió la mareó.

¡¿Qué hacían tocándose de esa manera?! ¡Ellos eran novios pero no esa clase de novios! ¡¿Por qué Edward permite que ella lo toque así?!

Su mente fue un caos ese día y empeoraba cada vez que veía a la pareja junta en los pasillos. Su mente se llenaba de escenarios asquerosos en cualquier lugar de la escuela.

Decidió que era demasiado para ella. Llevaban distanciados semanas y parecía que Edward estaba mejor, incluso tenía sexo en la escuela. Mientras ella se sentía miserable por la ausencia de Dimitri.

- Hey Cullen. - lo saludó animosa al día siguiente como si no hubieran estado alejados por casi cuatro semanas.

- Hey... ¿Swan? - contestó sorprendido cerrando su casillero.

- ¿Tienes pareja para el proyecto de ciencias? Tengo un par de ideas.

- ¿Eh no? No sabía que había un proyecto asignado.

- Lo habrá. Hoy hablé con Tanner y me adelanto que hoy dejara esa tarea. ¿Seremos equipo?

Edward asintió un poco ido.

- Si, claro. Yo...

- Genial. Nos vemos en clases. - y lo dejó sorprendido en el pasillo.

Pronto volvió a abarcar tiempo en la vida de Edward, como antes. Ni mas ni menos que antes. Lo cual era bastante porque Tanya de pronto paso a no tener tiempo suficiente a solas con su novio, los tres parecían inseparables a pesar que Bella no le decía mas de dos palabras a Tanya y viceversa. Los demás alumnos comentaban abiertamente la extraña relación del trío, Tanya estaba indignada y molesta por lo que buscaba marcar terreno besando o tocando a Edward hasta el punto de incomodar a su novio que frente a Bella no le gustaba actuar de esa forma. Las discusiones empezaron y con ello el inicio del declive de la relación.

- Nena, Bella es mi amiga de la infancia.

Estaban discutiendo después de haber tenido sexo en la habitación de Edward. Su novia estaba reprochándole que el día anterior él había pasado la tarde con Bella en el cine porque estreno una película que ambos esperaban hace meses, Tanya no fue invitada. Así que esa tarde Tanya había exigido pasarla solo con Edward y no invitar a Bella, Edward había insistido que podían hacer algo los tres como siempre después de escuela pero Tanya fue bastante explicita al indicar que quería tener algo mas que unos besos y Bella pálida se había ido a casa sin comentar. Edward le reprochó lo poco delicada que fue al mencionar el tema, nadie tenía que saber que ellos tenían sexo pero a Tanya no le importo y lo llevó a su habitación para recordarle lo que solo podía hacer con su novia y jamás con Bella.

- Ustedes no son solo amigos de la infancia. - le reprochó molesta. - Ahora ella quiere mi lugar en tu vida y busca sacarme con saliditas como la de ayer.

- Tanya... esa película era importante para nosotros dos y...

- No es sobre la película, es sobre como le das prioridades que solo yo que soy tu novia puedo tener. Estoy segura que ya se dio cuenta que esta enamorada de ti y piensa que sigues enamorado de ella...

Edward rio al oírla, por supuesto que él si que estuvo enamorado de Bella antes pero ella jamás le había correspondido.

- No es verdad. nunca ha pasado nada entre nosotros. Bella...

- Incluso cuando dices su nombre lo dices diferente, todos le decimos Isabella. Ella es demasiado seria y callada para ese diminutivo. Además solo tú se lo dices, eso no es normal.

Edward no podía creer lo que su novia le decía.

- Yo le he dicho Bella siempre desde que somos niños.

- ¿No te dice nada eso?

- Que me tiene aprecio por ser su amigo de años.

- Edward, no se si finges no verlo o no puedes ver lo que todos vemos.

- Lo que veo es a mi sexy novia discutiendo conmigo temas insignificantes cuando estamos desnudos en mi cama. ¿No te parece que podemos pasar el tiempo de otra forma?

Le sonrió de forma encantadora mientras tiraba de sus piernas para poder abrirlas y meterse entre ellas de nuevo. Tanya gruñó con un puchero pero terminó dejándolo acomodarse y penetrarla. Los gemidos iniciaron pero la puerta de su habitación sonó cortando sus movimientos.

- Edward, necesito que vengas conmigo a casa de los Swan. Tu madre esta muy afectada para ir. - su padre le pidió sin opción a que se negara.

Gruñó molesto por la interrupción y se aclaró la garganta para poder hablar.

- ¿Qué paso?

- Renne Swan ha muerto.

Se sacudió el aturdimiento que tenía encima al escucharlo.

No recuerda bien como despidió a Tanya en un taxi pero si las palabras de su padre después de ello.

- No esta mal lo que haces, puedes divertirte pero tu futuro no esta entre ese par de piernas. Tu futuro esta en una casa llorando desconsolada por la muerte de su madre, espero que sepas comportarte a la altura.

Edward no tuvo tiempo de responder porque apurados subieron a su auto para ir a casa de los Swan.

Bella lloraba desconsolada en su habitación debido a la repentina muerte de su madre. Esta había tenido un fuerte dolor de cabeza que luego termino por acabarse cuando algo dentro de su cabeza estalló.

- Lo siento mucho. - conmovido se acercó a su amiga y esta asintió sin dejar de llorar. - Hey... tranquila...

- Hay tantas cosas... - hipó. - Que tenia que enseñarme. Tantas cosas que yo debía contarle...

Lloró mas fuerte.

- Estoy seguro que te escucha y cuida donde quiera que este.

- Ella siempre decía que la hacía feliz saber que teníamos confianza, que yo podía contarle lo que sea. - se lamentó con pena. - Yo fui una mala hija.

- Hey... por supuesto que no. - le limpio las lágrimas y tomó su barbilla para que le devolviera la mirada. - Tu madre siempre hablaba orgullosa de ti por lo increíble que eres. Te conozco desde que somos niños y te puedo asegurar que ella tenía razón, eres increíble Bella. Lo eres.

La castaña bajó la cabeza con tristeza y culpa en los hombros.

Ese día Bella lloró tanto que Edward no pudo despegarse de ella, su amiga se aferraba a él todo el tiempo. Ni siquiera Eleazar Swan podía consolar a su hija como Edward lo lograba así que le pidió que se quedara con ella esa noche, que se convirtieron en tres noches.

Ya mas serena Bella meditó en la suerte que tenía al tener a Edward, no se imaginaba pasar ese duelo sin él. Por otro lado, sabía lo que él dejaba de lado por estar con ella debido a que Tanya lo había estado llamando y él ignorándola por Bella.

- Lo siento Edward. - susurró aun llorosa. - No debí decir lo que dije ese día hace meses. Tendría suerte de que fueras a la misma universidad que yo. Eres mi mejor amigo y no se que haría sin ti.

El cobrizo sonrió a pesar de que sus palabras le dolieron.

- No tendrás tanta suerte, me iré a California. Así que me extrañaras. - sus palabras estaban destinadas a sonar como una broma pero su amiga sacó un gran puchero antes de colisionar contra su pecho.

- Es mi culpa, ¿verdad? Tanya te llevara a California para alejarte de mí y...

- Hey... - la detuvo. - Tanya ni nadie me va a separar de ti. Tú eres mi prioridad Swan, siempre ha sido así.

Bella asintió aun abrazada a su pecho.

- Te quiero Edward.

- También te quiero Bella.

Fue un periodo muy complicado para Bella, hay incluso partes de ese tiempo que no recuerda en su vida adulta. Sin embargo, ese tiempo paso y Edward estuvo junto a ella, luchando contra su desgana y tristeza. Le sacaba sonrisas con citas de libros que ambos habían leído y las usaba en situaciones inadecuadas. Algunas veces la subía a su auto sin darle explicaciones y luego terminaban acampando junto a un lago que Bella jamás había visto antes. Edward quería enseñarle lo hermosa que era la vida si le daba una oportunidad y no se quedaba llorando en su cama todo el día. Eleazar Swan jamás estuvo más agradecido con él que durante esos meses complicados. Por otro lado, Edward arruinó su relación con Tanya debido a su constante ausencia y terminaron poco antes de acabar clases. Fue difícil para Edward pero concentrarse en ayudar a Bella lo ayudó a asimilar la tristeza de perder a su novia.

Cuando les tocó ir a la universidad fue muy difícil para ambos, ella se había vuelto de nuevo en su prioridad y él se había vuelto su puerto seguro.

- Entonces me avisaras cuando llegues a Nueva York. - le recordó en el aeropuerto. - No olvides que prometiste ir a California en verano.

- Si, si y si recuerdo que prometí llamarte todos los días.

- Debo recordártelo porque tú no me valoras Swan, deberías estar llorando en este momento porque vas a perderme.

Bella empezó a llorar al escucharlo provocando que Edward pusiera los ojos en blanco.

- ¿Te perderé?

- Era una broma. - apretó su abrazo. - Tú nunca vas a perderme, ¿me escuchas? Nunca

- Y tú nunca vas a poder deshacerte de mí. Voy a estar siempre contigo.

- ¿Lo prometes? - el cobrizo levanto su dedo meñique como cuando eran niños y hacían promesas.

- Lo prometo. - juntaron sus meñiques antes de separarse para que cada uno iniciara su propia aventura.

Al principio Bella lo llamaba seguido hasta que poco a poco su tiempo se vio limitado. Edward por su parte estaba mas pendiente y trataba de darse el tiempo para incluso visitarla en Nueva York, fue en su cuarto viaje ese año que notó que Isabella actuaba muy extraño.

- ¿Qué pasa? - le preguntó luego de un silencio extraño que inició prácticamente cuando él llegó a su departamento directamente desde el aeropuerto.

- Nada, no pasa nada. - mintió ella mientras se sentaba junto a él en el sofá.

- Bien, fingiré que te creo. - rio quitándole importancia, estaba demasiado feliz de pasar con ella ese fin de semana como para iniciar discutiendo sobre los últimos días donde ella había estado actuando cortante con él. - ¿Quieres que veamos una serie?

- Si claro. - aceptó la castaña dándole el control remoto.

- Quiero ver esa de los robots que me recomendaste, no he tenido tiempo. - admitió agotado por el ritmo asfixiante de la universidad. - Además mi padre no deja de molestarme.

- ¿Carlisle sigue queriendo que trabajes con él? - preguntó interesada.

- Si, ¿puedes creerlo? Estoy en mi primer año de universidad, no tengo tiempo.

- ¿Por qué quiere que inicies desde ahora?

- Cree que es necesario que ya me involucre, como la dirigiré algún día... - bufó. - Si supiera que he estado llevando cursos de literatura...

- ¿Solo tú puedes dirigirla? - preguntó ella curiosa mientras Edward buscaba en la televisión. - ¿Qué hay de... Dimitri? ¿No es una opción?

- Él no. - contestó cortante. - No heredara nada de mi padre.

- Pero él tiene derechos en la compañía, podría dirigirla...

- Solo cuenta con el 5% de acciones y las obtuvo luego de demandar a mi padre por años. - le contó recordando molesto ese tiempo de peleas.

- ¿Las obtuvo? ¿No le correspondían? - insistió ella.

- Es un bastardo, no es un Cullen. - contestó sin pensar porque esa frase había sido dicha en su casa tantas veces que salió de forma automática.

- Es hijo de tu abuelo, ustedes son familia. La compañía era de tu abuelo también. - respondió visiblemente molesta por la forma en que se expresó.

- Anthony no dirigió la compañía solo gastaba el dinero en sus amantes y sus vicios, era un alcohólico. Mi bisabuelo y mi padre son la razón por la que la compañía creció y ahora se mantiene. Dimitri no tiene derechos.

- Dimitri sigue siendo heredero tan igual que tu papá, ambos son hijos de Anthony Cullen. No entiendo porque solo tiene 5% si tu padre tiene el 35%.

- Eso es porque no son iguales. Cuando mi padre hizo crecer la compañía, su abuelo lo hizo su único heredero dándole el 35% que sumado a lo heredado de Anthony Cullen que era 10% lo hizo dueño mayoritario con 45%, luego se redució a 40% porque Dimitri obtuvo el 5% exigiendo parte de la herencia de su padre.

- ¿Carlisle tiene el 40%? ¿No era 35%?

- Yo tengo el 5% de diferencia y claro el 10% que mi mamá me cedió cuando cumplí 18 años.

- ¿Y eso por qué? Me refiero al 5%.

Edward levantó una ceja por su tono de voz pero decidió contestar y considerarla curiosa.

- Fue un acuerdo al que llegaron mis abuelos maternos con el abuelo de papá para aceptar su matrimonio. Ellos tenían el 30% de las acciones de la compañía que pasarían a ser solo de mi mamá por ser hija única y si se hubiera divorciado de mi padre entonces mi 5% pasaba a ser de ella y de esa forma igualaba el porcentaje de mi padre.

- ¿Por qué harían un acuerdo así?

- Mis abuelos creían que papá solo quería casarse con ella para tener mayor peso en la empresa.

Bella no se sorprendió y su rostro pensativo lo puso incómodo.

- ¿Tú crees que fue así? ¿Qué él solo se casó con ella por eso?

- Yo creo que no, que la amaba por eso acepto las condiciones de mis abuelos. - se negaba a creer que Carlisle no fuera capaz de amar a una mujer tan maravillosa como Esme Masen.

- ¿Él te lo dijo?

- No, mi mamá es quien me contó todo esto. Nunca lo he hablado con mi padre. Actualmente ellos ya pueden divorciarse sin que mis acciones pasen a ser de mi mamá, cuando cumplí dieciocho las acciones se volvieron permanentes y mías pero si hubiera tenido hermanos el acuerdo se hubiera prolongado hasta que todos fuéramos mayores de edad.

- Bueno suena conveniente que no los tuvieras. Seguramente Carlisle... - empezó Bella ácidamente.

- Mi madre tuvo mas de tres abortos antes de que dejaran de intentar tener mas hijos. - la cortó molesto con su actitud ante el tema. - Ella soñaba con una familia numerosa porque ella fue hija única.

Avergonzada Bella asintió.

- No lo sabía.

- No tenias porqué, nunca hable de eso.

- Lamento saberlo, tu madre siempre fue muy dulce y no puedo imaginar lo triste que estuvo.

- Si, fueron años difíciles. Ocultaron los embarazos porque hubo uno antes que casi llego a termino y estaban muy emocionados, casi todos sabían y mamá la perdió de pronto. Luego fue incomodo devolver los regalos y dar explicaciones. Incluso ya tenían un nombre para ella, iba a llamarse Emily como mi abuela materna.

Bella lo abrazó en ese momento.

- Lo siento, no sabía que perdiste a tu hermana. Lo siento mucho.

Luego de eso Bella cambio de actitud y volvieron a ser ellos mismos, los que miraban series y se lanzaban palomitas cuando se aburrían. Eran grandes amigos otra vez. Pero ese fue el último viaje que hizo a Nueva York porque luego Bella se volvió muy distante, le confesó que tenía novio y por esa razón ya no podía llamar tan seguido ni ir a California como prometió. Edward estaba dolido por ser dejado de lado, cuando él jamás lo hizo con ella, decidió no insistir y seguir su vida. De todas maneras no era como si nunca mas fuera a verla, seguían teniendo un futuro en común debido a los negocios de sus familias. Ambos sabían que inevitablemente iban a estar juntos en algún momento.

- Ese idiota de Dimitri cree que puede quitarme mas. - su padre gruñía mientras tomaban un café esa mañana después de Navidad. - Ayer debe haber recibido la respuesta de nuestros abogados. Pedí que fuera ayer como regalo de Navidad. Ese bastardo cree que acabar la universidad lo hace mas digno que nadie a estar en la junta. Ese idiota con su 5% no es más que un espectador.

- Carlisle, deja ese tema. Concentrate en Edward, no lo vemos hace meses. - Le pidió su esposa mirando a su hijo con cariño.

- Es cierto. - Carlisle le dio una mirada analitica. - Supe que tienes novia.

- Si, se llama Irina. Estudia...

- Edward, no quiero que te desconcentres. Tienes un futuro que depende de la educación y dedicación que le pongas. No niego que entiendo que necesites distraerte para liberar el estrés de la universidad pero debes tener claras tus prioridades.

- No lo hago, padre. Sigo estando entre los mejores de la clase.

- Bien, solo que necesitas ser el mejor y tal vez Irina es la razón por la que no lo eres.

- No lo es. - gruñó estresado. - Solo hay mucha competencia.

- Esfuerzate mas. Eres un Cullen, solo los bastardos como Dimitri pueden fallar. Tú no.

Y así lo hizo. Dejo de lado cualquier distracción incluido su gusto por las clases de literatura que solía tomar como optativas y lucho por conseguir los conocimientos que iba a necesitar para dirigir la compañía. Novias si tuvo pero ninguna llegaba a acostumbrarse a su falta de interes por avanzar en la relación. Para cuando había acabado su postgrado en Inglaterra se dió cuenta lo vacío y poco emocionante que era su mundo. Recordaba con añoranza los buenos momentos con Bella donde lo mas importante era que libro habían leído o que película sería adaptada, tambien recordaba las acampadas y los viajes cortos fuera de la ciudad. Fue el día del cumpleaños de ella que al fin se atrevió a llamarla.

- Edward Cullen. - lo saludó sorprendida cuando se presento, ya no tenía guardado ni su número.

- Feliz cumpleaños Bella. - la saludo un poco incómodo.

- Eh gracias, es bueno escucharte después de estos años.

- Si, fueron muchos. - rio suavemente. - Quizás siete años.

- Si, bueno es bastante. - Isabella sonaba un poco avergonzada.

- ¿Estas bien? ¿Cómo te fue en la universidad?

- Yo ya la acabe, ya sabes mi padre quería que lo ayude en la compañía y bueno no tarde en graduarme.

- Me paso lo mismo. - le contó. - Supongo que era nuestro destino después de todo. Pero cuentame de ti, lo último que supe fue que tu novio celoso no permitía mis llamadas. ¿Te casaste o algo así?

-No, ya no estoy con él. - carraspeó. - Tampoco me casé. Yo... bueno papá un accidente hace un par de meses y tuve que encargarme de mucho.

- No sabía eso, lo siento. Mi padre nunca me lo comentó...

- En realidad no lo sabe y quisiera que no se lo digas. Es una especie de secreto. Papá no confía mucho en que podría pasar si se enteran de su enfermedad.

- Desconfían de Carlisle. - concluyó.

- Si. - admitió sonando honesta. - Yo no se porqué te lo conté... - carraspeó de nuevo. - Han sido días dificiles.

- ¿Hay algo que pueda hacer por ti?

- Solo guardar ese secreto. - carraspeó nerviosa.

- Hey tranquila, somos amigos. Jamás te fallaría.

Luego conversaron unos minutos mas sobre todo sobre la salud de Eleazar y ahí terminó todo. Edward suspiro decepcionado al sentir el silencio posterior a acabar la llamada y se cuestiono que era lo que en realidad esperaba de ella.

La respuesta no tardó en llegar cuando una semana después Bella lo llamó y le pidió que se encontraran cuando regresara al país de visita. Edward no tardó en comprar un boleto de regreso y fue entonces que supo que no había logrado superar su enamoramiento infantil por Bella Swan.

Verla de nuevo lo lleno de una energía que no sabía que antes tenía. Es que su imagen de mujer madura era para robarle el aliento a cualquiera y peor aun si usaba un vestido azul que se apegaba a sus curvas en los sitios adecuados.

- Hola. - la saludó levantándose cuando ella llegó al café donde se habían citado.

Su amiga de la infancia sonrió pero la sonrisa no le llegó a los ojos. Automáticamente esa sensación de vacío en el estómago que solía tener cuando la veía triste se activo.

- Hey, ¿qué pasa? - antes de darse cuenta ella estaba en su pecho liberando un par de lágrimas.

- Es bueno verte. - susurró ella y Edward sintió su pecho ablandarse.

- Te extrañé. - admitió el hombre besando su cabeza.

- Lamento... todo. - Isabella sonaba ronca por el llanto. - Yo...

- Bella, ¿estas bien? - preguntó preocupado.

- Yo... - la vió respirar hondo antes de hablar y Edward se sintió incómodo por lo que sus ojos le transmitían. - Yo solo estoy muy abrumada con la compañía. Encargarme de algunas cosas se me hace imposible, no tengo tiempo porque no quiero dejar tanto tiempo solo a papá. Es todo lo que tengo.

El cobrizo asintió comprensivo mientras la ayudaba a sentarse junto a él.

- ¿Cómo sigue? - le preguntó sin dejar de posar su brazo sobre sus hombros. Necesitaba reconfortarla.

- Esta débil. - admitió mirando la mesa fijamente. - Muy débil y no quiero que nada malo le pase. No quiero quedarme sola.

- Tranquila. - susurró dejando suaves besos en su frente. - Verás que se recuperara con el tiempo, debes tener paciencia y esperanza.

Bella estaba tensa bajo su brazo y dudaba si ella estaba sintiéndose cómoda con su cercanía así que decidió alejarse un poco pero pronto la mujer se abrazo a su pecho reteniéndolo. Sus señales corporales lo confundían pero decidió seguir sus impulsos y se mantuvo abrazando sus hombros.

- Es tan difícil todo. Me siento ahogada.

- La compañía suele tener ese efecto al inicio. ¿Recuerdas como me afectaba a mí? Estudiar y trabajar fue agotador pero una vez logras llevar un buen ritmo no se siente igual.

- Tú llevas años trabajando.

- Si, durante mi maestría tuve que hacer el trabajo desde Londres y viajar constantemente a reuniones aquí. Ahora trabajaré a tiempo completo aquí pero primero debo ordenar algunos pendientes que tengo en Londres, imagino que me mudaré definitivamente en un par de meses.

- ¿Pendientes en Londres? ¿Hablas de alguna novia que dejarás... ?

- No, no. - le aclaró inmediatamente. - Son clientes que conseguí para la compañía y voy a necesitar que alguien me reemplace para seguir teniendo una conexión cercana con ellos.

- Entonces no dejarás a nadie... - insistió Bella.

Edward notó su tono de voz diferente, más sedoso y ronco. Luchó para no hacerse ideas equivocadas al respecto.

- No he tenido tiempo de enamorarme. Me he dedicado a la compañía y a mis estudios por años.

- Carlisle logro que te convirtieras en la mejor opción para dirigir la compañía en un futuro. - tono de voz fue monocorde y estéril de emoción.

- Si, supongo que lo logró. - asintió sin emoción. - Mi padre ha tratado de dirigir mi vida desde siempre.

Bella lo observó fijamente a los ojos.

- ¿No eres feliz, verdad?

- Hubiera querido otra clase de vida para mí. - admitió algo hipnotizado por su mirada. - Creo que escribir libros, vivir en un pueblo olvidado y tener una familia era lo que hubiera escogido.

- Recuerdo lo mucho que te gustaba leer y escribir.

- A ambos nos gustaba. - le recordó sin poder evitar suspirar recordando esos momentos juntos en su adolescencia.

- Me encanta leer aún pero escribir nunca fue lo mío. En cambio a ti...

- Solo escribía relatos cortos sin nada conexión.

- Eran cortos pero lindos. ¿Sigues haciéndolo?

- No, la verdad ya no. - admitió.

Fue ahí que el mesero se acercó a preguntarles que deseaban tomar o comer.

Edward de ese encuentro recuerda cada detalle del rostro de Isabella, cada expresión, cada gesto hecho debido al tema de conversación que tocaban. Sus recuerdos la tomaron como protagonista para siempre y nunca se fijo en el entorno, no notó quienes estaban sentados mesas mas allá ni quienes vigilaban cada uno de los movimientos de ambos.

Bella siguió el contacto mientras Edward vivía en Londres ya que él le pidió que lo ayudara a conseguir un departamento en la ciudad y habilitarlo para su llegada, en el fondo hizo la solicitud para poder mantener contacto con ella y así fue durante tres meses. Cuando al fin se mudó a la ciudad ambos empezaron a verse para ir a cenar o a tomar un café con cierta regularidad. Ella le contaba sus dudas y pesares respecto al trabajo ya que ella estaba ayudando a su padre a trabajar desde casa mientras aún se recuperaba del accidente y Edward con mayor experiencia la ayudaba en todo lo posible incluso le cedió a su asistente personal, Angela, para que la ayudara. Por la cantidad de veces que se veían y hablaban cualquiera pensaría que eran una pareja sin embargo, Edward no se engañaba. El hombre sabía que las cosas seguían estancadas en una amistad y que no prosperarían así que nunca intento algo mas, la abrazaba y la acompañaba a su departamento siempre pero nunca hizo mas. No fue hasta que le contó que había empezado a salir con una chica que conoció en la fila de café que todo cambió, la castaña frunció el ceño al oír la historia de sus dos primeras citas antes de comentar.

- ¿Has pensado que eres demasiado mayor para esto? - criticó. - Salir con personas sin tener en mente una relación, es algo inmaduro.

Edward se sorprendió por el ataque.

- Muchas personas salen en citas solo para divertirse, no veo el problema si ambas partes están enteradas.

- Ella va a querer mas en algún punto y la vas a lastimar. - criticó.

- Me alejaré antes que eso pase. - le aseguró. - Además las mujeres suelen alejarse de mí antes de llegar a ese punto. Estoy casado con mi trabajo y nunca tengo tiempo para ellas.

Isabella lo observó pensativa.

- ¿Qué?

- Yo no he sentido que no tuvieras tiempo para reunirnos.

Edward le dedicó una sonrisa jovial y le guiñó el ojo.

- Ya sabes que siempre has sido mi prioridad.

Ella le sonrió en respuesta pero definitivamente sus palabras la habían hecho reflexionar porque mas tarde al despedirse lo abrazó largamente.

- Eres mi mejor amigo, Edward. Gracias por estar ahí para mí.

- Siempre lo estaré, pequeña.

Luego de esa salida ella se distanció de nuevo y Edward se dijo que debía suponerlo, ella siempre entraba y salía de su vida cuando quería y si le molestaba su comportamiento errático él debía ponerle un límite. Toda la vida había sido de esa forma, Bella aparecía y desaparecía de su vida cuando ella lo decidía. Estaba cansado y se sentía mal porque cómo siempre no entendía en que se equivocó para provocar ese alejamiento.

En eso pensaba cuando Carlisle entró en su oficina colérico y se encerraba con él.

- ¡Me puedes decir porqué demonios no me dijiste que Eleazar Swan esta lisiado! ¡No va a volver a caminar!

Edward levantó las cejas sorprendido por sus palabras. Sabía que el accidente fue grave pero Bella nunca le contó las consecuencias reales de sus heridas.

- Tengo entendido que esta recuperándose...

- ¡Debiste decírmelo! ¡¿Entiendes que ese hombre tiene el 20% de la compañía y debemos asegurarla?!

- No me correspondía contarlo, es algo que le corresponde a su familia. ¿Cómo sabes lo que paso? ¿Bella... ?

- ¡Esa niña lo tenía muy bien guardado pero no contó con que yo tengo a todos vigilados!

- Tranquilízate. - le pidió molesto con su actitud.

- Voy a reunirme con los abogados para manejar esta situación. - le reveló. - Solo los accionistas pueden manejar y trabajar en la compañía, lo que esa niña hizo es ilegal y voy a quitarle...

- ¡Tú no le vas a quitar nada! - le reclamó molesto. - ¡Esta ayudando a su padre!

- Edward, estos son negocios. Los sentimientos no deben jamás inmiscuirse. Swan no puede trabajar ni hacerse cargo de su parte entonces nos toca a nosotros hacernos cargo no a una niña manipulable.

- Esas acciones pertenecen a los Swan. Bella tiene todo el derecho de sustituir a su padre.

- He esperado que ese hombre este incapacitado o muerto durante años, Edward. Ese 20% será mío, ese fue el fin de todos los negocios que hicimos durante estos años. Swan sabía que esto pasaría.

- ¿Swan sabía que te apoderarías de todo si moría? Es imposible que deje a su hija sin un patrimonio.

- Estará obligada a vender por el acuerdo que su padre firmó cuando hicimos negocios hace años. No pongas esa cara, Isabella no se quedará en la calle, seguirá siendo millonaria solo que con dinero liquido y no acciones de mi compañía.

- Para vender o comprar acciones en esta compañía se tiene que poner en votación en el consejo.

- ¿Y crees que no ganará esa opción?

- Mi madre y yo diremos que no.

- Ustedes son el 35% juntos. - le recordó molesto. - El resto sin contar a los Swan tenemos un 45% juntos. ¡Se venderán! Y espero que analices tu decisión porque te conviene comprar parte de sus acciones, no seas estúpido.

Luego salió de su oficina iracundo.

Edward gruñó molesto por la situación y buscó en los archivos del reglamento una salida a la situación. No se le ocurría ninguna, las acciones se venderían así Swan protestara. Esa noche busco a Seth, uno de los abogados de la empresa, para poder ver diferentes formas de impedir la situación.

- Es muy complicado lo que se te ocurrió. - Seth suspiro mientras revisaba los documentos que estaban repartidos en el escritorio de Edward. - Casi imposible. Swan puede cederte las acciones pero tú no puedes trasladarlas a Isabella Swan, no es una accionista.

- Por eso le vendería parte de mis acciones apenas sea posible. Con un 1% es suficiente para que ella sea accionista y pueda trasladarle la administración de las acciones de su padre.

- Primero tendrías que poder poner solo el 1% en venta. Tu padre va a impedirlo y si logras que voten porque se vendan Dimitri o incluso tu padre hará que vendas mas de un 1%. Lo que planeas tiene un riesgo muy alto.

Edward sabía que tenía razón y desesperado se tomó el cabello.

- No es justo que ella pierda su parte de la compañía de esta manera.

- Tal vez es lo mejor. - Seth comentó en voz baja luciendo pensativo. - No sabemos si tomará buenas decisiones con esas acciones.

- Bella es muy inteligente y estuvo manejando la parte de la compañía de su padre sin problemas.

- Hasta que movió fuertes cantidades de dinero. - carraspeó Seth. - Es así como la descubrió Carlisle, por algún motivo sacó una fuerte cantidad de dinero y los financieros lo resaltaron en su informe.

- Debe ser dinero para la recuperación de su padre. Además sigue siendo su dinero, no lo esta robando.

- Le tienes mucha confianza. - comentó Seth curioso.

- Hemos sido amigos desde que eramos niños. Es una buena persona, siempre lo ha sido.

Seth solo escuchó con atención antes de opinar minutos después.

- Hay otra forma. - el abogado tomó unos papeles de su carpeta. - Puedes hacer lo que hicieron tus padres. Carlisle y Esmerald Cullen tuvieron un traspaso de 5% de acciones completamente legal apesar de que ella no era aun accionista, sus padres seguían vivos. Carlisle le cedió el 5% temporalmente hasta que tú naciste y los recibiste, fue un acuerdo previo que involucró a tus abuelos. Debes saber del tema.

- Si, claro. Lo sé. Sino cedía no iban a poder casarse.

- Al casarse se creó una sociedad entre ellos y pudo existir el traspaso legalmente.

- ¿Me estas diciendo que la única solución es casarme con ella?

- Bueno es la solución mas segura. Primero Eleazar Swan te traspasa las acciones lo antes posible y luego al casarte se las entregas a Isabella antes de divorciarte.

- ¿Por qué siento que hay un defecto en el plan?

Seth asintió sin poder evitarlo.

- Ella tendrá acceso a tus acciones, podría ponerlas a venta o traspasarlas sin consultarte. Ambos al casarse se convierten en uno solo y sus firmas tendrán el mismo peso.

Asintió entendiendo lo que intentaba decir, era un riesgo. Pero era Bella, ella nunca haría algo en su contra.

- ¿Con el divorcio alguno se perjudica?

- No hay perjudicados a no ser que tengan hijos, de estar embarazada durante el divorcio deben esperar al nacimiento para formalizarlo y al hacerlo ambos tienen que ceder un porcentaje que garantice que sus descendientes estén en un futuro en la compañía. Eso pasó con tu padre cuando sus padres se divorciaron.

Edward asintió quitandole importancia. No iban a tener esos problemas. Solo sería un matrimonio fachada entre dos grandes amigos.

- Lo hablaré con ella y Eleazar.

- Debe ser pronto, Edward. Carlisle ya esta hablando con sus abogados para declarar a Eleazar con incapacidad de decisión lo antes posible.

El cobrizo no tardó en solicitar ver a Bella, quería explicarle su plan y también quería hablar con su padre. Ella aceptó reunirse con él a solas para discutir su plan pero no incluyo a Eleazar, no quería que nadie viera el estado de su padre.

Edward la espero en el restaurante de comida italiana que mas le gustaba. No sabía mucho de los gustos de Bella así que esperaba que disfrutara la comida antes de lanzarle la bomba que tenía para ella.

Bella entró al restaurante luciendo un vestido elegante y fino como todo lo que utilizaba. Naturalmente robó mas de una mirada. Edward no pudo evitar suspirar al admitir internamente que lo mucho que le gustaba de niño no se comparaba con lo mucho que la deseaba como hombre.

- Te ves hermosa. - la saludó levantandose para besar su mejilla y preparar su silla.

- Gracias. - se sonrojo sentandose.

Estaba pálida y ojerosa, lo peor de todo es que ni siquiera se atrevía a mirarlo a los ojos. Edward creía que era porque no quería que viera la pena en su mirada.

- ¿Por qué me citaste? - le preguntó la castaña mirando fijamente la mesa.

- Carlisle ya sabe del estado de tu padre. - le contó derrotado. - Debemos detenerlo, no puede apropiarse de sus acciones.

Espero ver a Bella enloquecer de preocupación o llorar de desperación sin embargo, lo único que hizo fue mirarlo herida.

- Se lo dijiste. - su acusación lo sorprendió tanto que no contesto inmediatamente. - No puedo creer que lo hicieras. Confíe en ti.

Edward negó inmediatamente aturdido.

- Yo jamás te traicionaría. - le aseguró y trato de tomar su mano pero Bella lo esquivó molesta. - Bella, yo no le dije nada. Él se enteró porque sacaste grandes cantidades de dinero del banco y vio tu firma.

Bella seguía mirándolo con esos ojos fríos que empezaban a romper el corazón de Edward con su acusación silenciosa.

- Yo no saque dinero. He sido muy cuidadosa, jamás cometeria tremendo error. Estas mintiendo. Eras el único que lo sabía.

- Bella te lo juro... - insistió en voz dolida.

- ¿Qué es lo que quieres, Cullen?

Edward suspiró ante su tono de voz pero tenía que apurarse en realizar sus planes o Carlisle se adelantaría.

- He hablado con Seth, el abogado de la compañía, hemos visto diferentes formas de evitar que Carlisle te quite tus acciones. - se tranquilizó antes de lanzarle la bomba. - Me sugirió que Eleazar me transfiera las acciones de los Swan para que posteriormente tú las recibas.

Bella lo observó irritada.

- ¿Crees que soy tonta? No puedes transferirme nada sino soy accionista.

- ¿Sabes las normas de los accionistas? - preguntó sorprendido.

- Si, las revise con mi propio abogado en caso alguien se enterara del estado de mi padre.

- Entonces si conoces esas normas debes saber que sí te casas con un accionista podrás recibir acciones.

Bella lo observó fijamente sin pestañear.

- ¿Me estas diciendo que nos casemos?

- Si. - carraspeó incómodo. - No quiero que pierdas tus acciones y quiero ayudarte, Seth me aseguró que esta sería la mejor manera. Entiendo que suena a una locura pero te aseguro que no permitiré que ustedes se vean perjudicados por la ambición de mi padre.

Bella no contestó inmediatamente pero su mirada dolida y culpable lo empujó a creer que iba a decirle que no.

- ... Sé que te preocupa lo mucho que esta situación puede afectar a tu padre, ha pasado por demasiado estos meses y creo que no hay nadie que ames más que a él. Déjame ayudarte a protegerlo.

Una lágrima escapó por la mejilla de Bella y él la limpió con cariño.

- Edward... yo... es pedirte demasiado.

- ¿Somos mejores amigos o no? - le recordó juguetón queriendo aligerar el momento. - Los mejores amigos se apoyan siempre.

- Yo nunca he hecho nada por ti.

- ¿Cómo que no? Estuviste ocupándote de conseguirme un departamento en esta ciudad donde es casi imposible encontrar algo cómodo y bonito y luego te ocupaste de que estuviera listo para mí. No creas que no valoro el esfuerzo y el tiempo que pusiste a cada rincón. El lugar es acogedor y lleno de personalidad.

- No es para tanto. - bajó la mirada avergonzada.

Edward tomó su mentón con cariño.

- Si lo es. - le aseguró con suavidad. - Déjame retribuirte. Déjame ayudar a Eleazar también. ¿No es tu padre más importante que cualquiera en este mundo?

Bella suspiró mirándolo.

- Si. Él es lo más importante para mí.

- Y saber que una impresión tan fuerte no es buena para él.

- Saber que me casaré también lo será. - le recordó limpiándose las lágrimas.

- ¿Entonces es un si? - sonrió en grande.

Bella palideció y empezó a negar pero Edward se adelantó sacando de su bolsillo una que cajita negra con un anillo de diamantes.

- No es una propuesta de matrimonio sin un anillo. - le comentó fingiendo no darle importancia.

- Edward... - boqueó.

- Ya medio restaurante nos esta viendo disimuladamente. Solo di que sí y sé mi esposa temporal. - le guiño un ojo. - Te prometo que luego seré un excelente ex esposo.

Bella giro a ver a su alrededor y tenía razón todos los miraban disimuladamente excepto un hombre de cabello oscuro y traje impecable que la miraba directamente con una sonrisa satisfecha.

- Nos divorciáremos rápido, promételo.

Edward rio por su respuesta asintiendo entusiasmado.

- Te prometo que obtendrás un ex esposo lo antes posible.

Luego tomó el anillo y lo puso en su dedo. El restaurante estalló en aplausos y Bella no pudo evitar sonreír ante las felicitaciones de todos y la sonrisa alegre de Edward. Si ella podía causar esa sonrisa entonces trataría de decirle que sí mas seguido


Presente

Edward llegó a la compañía desaliñado ya que se cambió de ropa en su auto y todas sus camisas estaban arrugas por la forma en que las guardo. Apenas entró detectó miradas y cuchicheos a su paso. No entendía a que se debía hasta qué llegó a su oficina y encontró a su padre visiblemente alterado.

- ¡¿Dónde demonios estabas?! ¡¿Viste la hora que es?!

Edward levantó una ceja caminando directamente a su oficina.

- Si quieres hablar, entra. - señaló invitándolo retador.

- ¡¿Crees que no puedo gritarte en medio de los pasillos de mi compañía?!

- No, puedes alterarte donde quieras pero yo estaré en mi oficina, tengo que trabajar.

Carlisle se acercó a él iracundo pero Edward sin miedo se sentó en su escritorio esperándolo.

- Lauren, cierra la puerta por favor.

Su secretaria se apuró en obedecer.

Carlisle tiró un informe sobre la mesa.

- ¡¿Qué demonios pensabas para meter a mi compañía en otro escándalo?!

Edward revisó el contenido sorprendido por las fotografías que tenían de la noche anterior. Dimitri aparecía en cada una luciendo amenazado por Edward e incluso listo para desmayarse por la presión ejercida en su cuello.

- ¿Quién te dió esto?

- Un maldito chantajista. - gruñó. - Quieren dinero para no vender estas fotografías al periódico. ¡Pareces un lunático a punto de matar a ese bastardo!

-¿Un chantajista? - Edward dudó. - ¿Sabes quién es? ¿Investigaste a esa persona? ¿Revisaste las cámaras de seguridad?

- ¡Por tu culpa tengo que pagar lo antes posible o mi compañía... ! - Carlisle estaba fuera de sí en ese momento mientras vociferaba y no escuchaba a Edward.

- ¿Puedes tranquilizarte y pensar? Has estado muy alterado últimamente.

- ¡¿Cómo no voy a estarlo?! ¡No haces mas que cometer errores!

Edward observó los ángulos de las fotografías y trató de recordar.

- Fueron tomadas desde las escaleras, por ahí subieron los policías anoche.

- ¿Policías? ¡Eres el heredero de esta compañía!

El cobrizo siguió concentrado ignorando los gritos airados de su padre.

- ¿Dónde encontraste este sobre?

- Llego en el correo esta mañana. ¡Llegaron a mi maldita casa! ¡Estoy harto de tus escándalos!

- ¿A tu casa? No cualquier chantajista conoce donde vives. Es alguien que te conoce mejor o ha estado vigilando.

- Edward deja de jugar al detective. Haré la maldita transferencia y quiero que salga de tu salario. - lo apuntó con un dedo y habló en voz mas baja. - Vas a tener un hijo pronto y deberías preocuparte mas por cómo demonios le darás de comer.

- Carlisle Cullen, creo que la noticia te tiene alterado. - se burló relajado. - No te preocupes por tu nieto, su mamá y yo nos ocuparemos de que no le falte nada.

- ¡No te burles de mí!

Edward se apretó el puente de la nariz para luego negar con una sonrisa.

- No pagues nada. No es necesario, me ocuparé del chantajista. Creo que no es muy habilidoso.

- No voy a poner en riesgo la reputación de la compañía.

- Confía en mí. - lo miró a los ojos. - No va a pasar nada. Me voy a ocupar.

- Tengo hasta mediodía para pagar.

- Carlisle Cullen, tú no eres un hombre ansioso. ¿Qué demonios te pasa? Tú me enseñaste a tomar decisiones luego de que mis emociones no tuvieran el control.

- Tú siempre te dejas llevar por tus emociones. - Carlisle lo acusó.

Edward recordó la noche anterior y tuvo que darle la razón.

- Déjame demostrarte que esta vez puedo hacer las cosas bien.

Carlisle gruñó.

- Tienes hasta las once para arreglarlo y quiero una garantía de que estas fotografías no serán expuestas.

- Bien. - Edward asintió.

Carlisle salió del lugar y automáticamente sus dos asistentes se pegaron a él.

El resto de empleados dieron miradas nada disimuladas al interior de la oficina posiblemente buscando destrozos o el cuerpo asesinado de Edward.

- Regresen a trabajar. - les ordenó quitándose la chaqueta y soltando su corbata. - ¡Lauren! Quiero que llamen a Angela Weber inmediatamente.

Su asistente obedeció y Angela apareció dos minutos después en su oficina luciendo bastante sorprendida.

- ¿Señor Cullen?

Edward le señaló una silla y le pidió que cierre la puerta.

- Angela, fuiste mi asistente durante mucho tiempo antes de trabajar con mi ex esposa. Yo mismo te pedí que cuidaras de ella y la ayudaras. ¿Lo recuerdas?

- Claro que si. - Angela le aseguró.

- Conozco tu valor como profesional pero quiero saber hasta qué punto conoces nuestros problemas... personales.

Angela bajo la mirada.

- Señor Cullen, yo no sabía sobre los planes de dejarlo sin sus acciones porque la señora... la señorita Swan me mantuvo al margen de esa situación. Actualmente sé que actualmente ustedes están en contacto pero no juntos.

- Necesito a alguien de confianza en esta compañía. ¿Puedes ser tú?

La mujer asintió.

- Siempre he sido leal. Le aseguro que incluso la señorita Swan sabe que voy a protegerlo en caso suceda otro percance como el de las acciones.

- ¿Ella sabe que no puede confiar en ti si quiere volver a estafarme?

- Lo sabe. - le aseguró. - Yo presenté mi renuncia apenas surgió el escándalo de estafa. Me quedé con ella porque se comprometió a devolver todo además de que en ese momento necesitaba ayuda para lograr un sacarlo del problema de la denuncia de agresión y el aborto la debilitó física y emocionalmente. Dejar de trabajar con ella iba a impedir que yo pueda ayudarlo y luego no pude dejarla por lo difícil que fue su situación en la compañía, fue hostigada por todos para que renunciara y si lo hacía no había forma de que le devolviera sus acciones.

- Valoro tu honestidad y lealtad, Angela. Estoy seguro que incluso Isabella lo hace.

- Honestamente he logrado apreciarla. No es una mala persona y creo poder considerarla una amiga.

Edward asintió.

- Bien, entonces puedo confiar en ti.

Angela asintió y luego recibió instrucciones que Edward había estado planeando dar semanas después pero los últimos acontecimientos aceleraron todo.

Una hora después salió de su oficina bajo la atenta mirada de los empleados que seguían curiosos por los gritos que había recibido mas temprano. Lo único que llevaba era un iPad en las manos.

Llegó al piso de Dimitri, sus empleados directos se movían por todos lados acelerados y nerviosos hasta que se detuvieron sorprendidos por su presencia ahí.

- Quiero una reunión con Dimitri, ahora. - le exigió a su asistente que lo observó asustada.

Al recibir la información de que lo esperaba Dimitri salió de su oficina con postura agresiva.

- ¿Qué mierda haces aquí? ¿Quién te crees que eres para acercarte a mi oficina?

Edward lo ignoró y entró en la oficina. El lugar apestaba a cigarro y el perfume de Dimitri, era un ambiente cargado. Sintió náuseas por los recuerdos de su adolescencia pero quiso sacarlos de su mente, Dimitri ya no era el abusador que podía lastimarlo.

- Será mejor que cierres la puerta sino quieres que tus empleados escuchen esto.

- ¡Tú no me vas a dar órdenes!

Edward puso los ojos en blanco y encendió el iPad. Un video de seguridad del edificio mostraba la llegada de Dimitri con dos hombres vestidos informalmente y con mochilas en la espalda.

- No puse mucha atención en los policías ayer, debí suponer que era extraño que no me pidieran que dé una declaración o explicaciones. - admitió mientras volvía a maniobrar el iPad y ahora se veía como los hombres se colocaban ropa de policía en el ascensor. - Esto debe ser ilegal pero fue una buena forma de protegerte, yo te hubiera matado sino llegaban. - rio para luego adelantar el video a como posicionaban la cámara antes de tocar la puerta. - No puedo creer que no supieras que habían cámaras de seguridad. ¿Acaso no viviste tres meses en mi departamento? - su enemigo lo miró con odio. - Dimitri, solías ser más sofisticado al crear trampas. ¿Qué pasó? ¿Y chantajear a Carlisle? ¿Tan desesperado estás?

- No sé de qué estas hablando. - el hombre fingió demencia pero la tensión en su cuerpo era evidente.

- Oh claro que lo sabes. ¿Tanto te molesta que Isabella si quiera tener a mi hijo? Bueno debe ser difícil aceptar que aborten al tuyo porque les causas asco.

- ¡Ella amaba a mi hijo!

- ¿Y dónde está? - preguntó fingiendo empatía. - ¿En una tumba? ¿Cómo tu madre, la vividora?

Dimitri avanzó y lo tomó de la camisa antes de estamparlo contra la pared. Le apretó el cuello con el antebrazo y empezó a hablar.

- Isabella no quiso perder a mi hijo. ¡Tú la obligaste! ¡Mi mujer lo amaba!

- ¿Tu mujer? ¿Dices que la madre de mi hijo es tu mujer? - se burló Edward a pesar de la presión en su cuello. - Ella aborto a tu hijo apenas pudo. Me dijo que le daba asco tener algo que la uniera a ti. ¡Asco!

Dimitri no aguantó y terminó golpeando su mejilla con su puño. Edward no pudo liberarse del ahorcamiento por lo que de una patada empujó un estante que había cerca provocando un gran estruendo.

- Haré tu vida un infierno. ¡Un maldito infierno! - gritó Dimitri y volvió a golpearlo.

Varios empleados entraron asustados entre ellos Angela que llevaba un celular que grababa la situación.

Los hombres forcejearon hasta que Dimitri soltó a Edward. Carlisle no tardó mucho en llegar hasta la oficina iracundo.

- ¡¿Qué demonios pasó aquí?!

Edward se levantó como pudo y le dió una señal a Angela para que actúe y deje de grabar.

- Vine a hablar de trabajo con tu hermano pero no lo tomó bien. - caminó hacia la puerta y se apoyó contra el marco. - Creo que debo ir a poner una denuncia, intentó matarme.

Carlisle lo miró entendiendo lo que hizo.

- Este incidente se queda aquí. Entre estas paredes. - giro para ver a Dimitri. - Eres un ser tan minúsculo y despreciable que no estoy sorprendido. Vuelve a intentarlo y vas rogar por piedad. Hoy estas suspendido por una semana debido al reglamento pero como deseo que vuelvas a hacer una idiotez como esta para no verte nunca más.

Dimitri gruñó rabioso pero solo se liberó de los brazos de los empleados que los apresaban.

Edward regresó a su oficina golpeado y Lauren se ocupó de curar sus heridas. Fue en ese momento incómodo que Isabella entró a su oficina completamente alterada.

- Edward...

La rabia y los celos se podían ver en sus facciones por lo que Lauren salió del lugar apenas ella apareció.

- ¿Qué pasó? - preguntó acercándose a él luego de que la secretaria salió del lugar. Reviso sus heridas con preocupación. - ¿Por qué fuiste a buscarlo?

- Por trabajo. - mintió relajado. - Pero ya sabes como es tu amante, los celos no lo dejan pensar cuando me ve.

Bella suspiró y tomó algodones para seguir limpiando sus heridas.

- No bromees así. - le pidió trabajando en él. - No deberías acercarte a él, ahora todo el edificio no para de murmurar sobre el tema.

- No fui yo quién reaccionó mal. ¿Viste su rostro? No tiene ni una herida.

Bella terminó de curar su pómulo para verlo a los ojos.

- No lo vi porque no me importa lo que pase con él. Hace mucho tiempo es así.

- Él piensa diferente. - Edward le aseguró con una sonrisa burlona.

- No me importa lo que él piense o crea. No es parte de mi vida. No quiero que vuelva a lastimarte así. - acarició su mejilla lastimada. - No vuelvas a enfrentarlo.

Edward no pudo prometerle que no lo haría, Dimitri y él siempre estaban guerra.

- Señor Cullen. - su secretaria entró en su oficina interrumpiéndolos y Bella dió varios pasos hacia atrás alejándose. - Acaba de llegar el señor Eleazar Swan, desea tener una reunión.

Edward se sorprendió pero asintió. - Déjalo entrar, Lauren.

Bella se veía en shock al ver a su padre entrar en silla de ruedas a la oficina.

- ¿Papá? - la voz de Bella se quebró mirándolo.

Eleazar no giro y se concentró en llegar al escritorio de Edward.

- Hola Eleazar, es un gusto verte.

- Edward, Isabella. - saludó serio.

- ¿Qué haces aquí? - preguntó confundida y sin aire. Llevaba bastante tiempo sin poder ver a su padre.

Ante el silencio de Eleazar, Edward respondió.

- ¿Pensaste en mi propuesta Eleazar? ¿Aceptarás?

- Así es. - aceptó sin mirar a otro lado que no fuera hacia Edward.

- ¿Qué está pasando?

- Tu padre va a volver a trabajar en la compañía.

- ¿Qué? ¿Estás bien? ¿Tú... ?

- Me encuentro apto. - contestó secamente.

Bella suspiró ante su tono y asintió con una sonrisa a pesar de que le dolía su indiferencia.

- Me alegro, papá. ¿Y en qué área estarás?

- Me ayudará a manejar los presupuestos de la Editorial. - contestó Edward.

- Estoy segura que harán un gran trabajo. - ella lo miraba con gratitud y algo mas. Edward no quiso darle importancia y alejó la mirada.

El ambiente estaba cargado de emociones así que Edward tuvo la necesidad de disolverlo.

- ¿Crees que podemos tener esta reunión mas tarde, Isabella?

Bella boqueó un segundo antes de contestar.

- Si, yo... creo que podemos vernos después.

- Podemos tenerla mañana temprano. - contestó serio.

Ella asintió ante la indirecta.

- Esta bien. Yo me iré... Adiós papá, adiós Edward.

El cobrizo asintió en su dirección con pose seria mientras Eleazar se quedaba en silencio.

Ella los dejó solos luego de unos segundos.

- ¿La perdonaste? - la pregunta de Eleazar lo sorprendió.

- No. - le contestó de inmediato.

Eleazar se mantuvo en silencio examinándolo hasta suspiró asintiendo.

- Espero que la mantengas alejada y evites que te convenza de perdonarla.

Edward lo observó con cautela.

- Es tu hija, ¿por qué no quieres que la perdone?

- Porque una persona que no es fiel ni a sí misma no es digna de confianza. Ella no es la persona que yo creía.

- Estas siendo muy duro con ella, solo me fue infiel a mí y...

- Te estafó utilizando el nombre de nuestra familia, hizo que nos salves antes de quitarte todo luego de serte infiel con un ser repulsivo como Dimitri.

- No iba a permitir que pierdas todo, Eleazar. No importa que Isabella no tuviera en consideración lo que hice por ustedes.

- Es por eso que sé que ella no te merece. Tú no eres capaz de lastimar a las personas como ella lo hizo.

Edward observó a la nada unos segundos antes de contestar.

- Sigue siendo tu hija, Eleazar. No puedes dejarla sola. - añadió segundos después.

- Ella no esta sola. Tiene al bastardo que escogió sobre su familia.

- Ellos no están juntos. - contestó sin pensarlo y se arrepintió.

- No crees eso ¿o si?

- Yo creo que es posible que ella se distanciara de él, los he visto pelear un par de veces. - carraspeó antes de continuar. - Dimitri ha estado alterado desde que volví.

- Isabella me mintió y ocultó por años lo que pasaba entre ellos dos. Incluso yo solía creer que tú eras su novio cuando eran adolescentes. - Eleazar negó perdido en sus recuerdos. - Su madre estaba segura de ello. Bella le confesó que estaba enamorada y ella asumió que eras tú el causante de sus malas notas y las lágrimas desesperadas que botaba cuando no la dejábamos salir los fines de semana. Si hubiera sabido que ese maldito estaba...

Edward suspiró ante los recuerdos de su adolescencia. Debió prestar mas atención al comportamiento de Dimitri y ver a Bella con claridad sin idealizarla como inalcanzable.

- No tiene sentido lamentarse ahora. Es mejor que estemos alertas respecto a Dimitri. - hizo una pausa para decidir que iba a decirle a su ex suegro. - Es mejor que te lo diga yo antes de que los chismes lleguen a ti. Dimitri se encargó de difundir rumores sobre nosotros, ha hecho creer a algunas personas que Isabella y yo hemos vuelto. Lo hace para desprestigiar mi nombre y hacerme ver débil en la junta. Isabella no ayuda porque demuestra su interés por mí y ha sido bastante directa al decir que quiere darme sus acciones.

Eleazar negó mientras se frotaba la frente.

- Increíble. Ese hombre no podía caer mas bajo.

- Sobre las acciones, yo nunca he aceptado y...

- Son tuyas, Edward. - Eleazar negó sin darle importancia. - Eran la herencia de Isabella, yo no planeaba nada mas que asegurar el futuro de mi hija con ellas. Si quiere dártelas depende de ella, yo se las cedí y no voy a renegar al respecto.

Edward asintió con cautela.

- Yo no las quiero, creo que también fue mi responsabilidad haber firmado y...

- Era tu esposa, Edward. Y tú sí estabas enamorado de ella. No podías imaginar el daño que tenía planificado.

- Debí leer los documentos. - insistió.

- Así no hubieras firmado ya el daño estaba hecho. Estaba embarazada de otro hombre y posiblemente hubiera sacado más dinero haciendo pasar a ese niño como tuyo. La herencia de Carlisle hubiera estado comprometida. Era un plan macabro y repulsivo. El hijo de Dimitri Cullen iba a heredar todo al final.

Edward sintió la rabia invadirlo.

- No puedo creer que involucraran a un bebé en esto.

- Tu madre tampoco, ella siempre fue una excelente persona y cuando Isabella le juró que no sabía del bebé, ella le creyó.

- Ellas se mantuvieron en contacto hasta que mamá murió.

- Tu madre era excepcional y no podía entender la maldad pero espero que tú sí puedas detectarla.

Edward asintió dándole la razón. Poco después Eleazar se fue dejando a Edward con los recuerdos frescos y la rabia renovada. Esa noche mientras enterraba su miembro con dureza en Bella no tuvo la sensación de paz que buscaba con desesperación. No tuvo la tranquilidad que alguna vez sintió al marcarla con su semilla en lo mas profundo de su ser. La sintió temblar y entregada en esa habitación de hotel pero no pudo evitar dudar si alguna vez volvería a sentirse pleno como alguna vez se sintió durante su matrimonio.


Actualización!

Me cuentan que les pareció !

Les doy un resumen de cantidad de acciones para que no se mareen con las cantidades.

Carlisle Cullen 35%

Edward Cullen (herencia de Esmerald Masen) 20%

Dimitri Cullen 20%

Isabella Cullen 20%

Otros Accionistas 5%