Pasado
Bella no volvió a su departamento esa noche. Se quedó con Edward conversando sobre su vida en Londres y las cosas que él no sabía sobre ella. Tuvo que admitir con mucha pena que su vida desde que volvió a ver a Dimitri se había reducido a él y como navegar en esa relación tormentosa. En cambio, Edward había explorado el mundo y conocido muchas mas personas que ella, lo que mas la impactó fue escucharlo decirle que aún así no había podido dejar de comparar a todos con ella.
Esa noche hablaron hasta que el sol apareció y Edward se ofreció a llevarla a su departamento pero ella le aseguró que lo mejor era que la llevara a casa de su padre porque iban a desayunar juntos. Al final Edward a pesar de estar trasnochado no se negó a desayunar con ellos cuando Eleazar lo propuso al verlos llegar.
- No deberían tener... esta clase de reuniones de madrugada. - los regañó. - Es incluso peligroso, podrían quedarse dormidos manejando.
Ambos se sonrojaron.
- No me siento cansado. - Edward le aseguró a Eleazar. - Si hubiera estado agotado inmediatamente hubiera llevado a Bella a casa, nunca la expondría de esa manera.
Eleazar asintió porque le creía. El cobrizo se veía bastante bien a pesar de la mala noche que había pasado, era Bella la que se veía agotada y algo demacrada.
- ¿Dormirás aquí verdad, cariño? - le preguntó a su hija. - Puedes ir a tu departamento mas tarde.
- Si papá. - definitivamente no quería ir a su departamento aún o al menos no sola. Se le ocurrió que la única forma de hacerlo era con Edward ya que si Dimitri seguía ahí la única persona que lo ahuyentaría sería él, todo para guardar el secreto de su plan.
- Bueno yo me retiro. Debo coordinar algunas cosas antes de irnos a Las Vegas. - Edward se levantó de la mesa.
- ¿Puedes venir a comer mas tarde? - Bella le preguntó deteniéndolo. - Me gustaría que luego me acompañes a mi departamento para recoger mi maleta. ¿Podrías, por favor?
- Claro. - Edward aceptó con una gran sonrisa. - No hay problema.
Bella le sonrió agradecida.
- Adiós Eleazar. Nos vemos después.
- Adiós hijo. - el hombre se despidió con un apretón de manos.
- Adiós Bella. - le dió un beso en la mejilla. - Nos vemos.
- Adiós. - se despidió sonrojada por el tono de voz que uso y por la presencia de su padre en la habitación.
Observó por la ventana como se subía a su auto y desaparecía.
- Me alegra que estés dándole una oportunidad a Edward.
- Papá, solo somos amigos.
- Nunca dije que fueran más.
Bella puso los ojos en blanco para luego suspirar.
- No quiero lastimarlo.
- No lo harás. Edward es un hombre, sabe lo que hace.
- ¿Cómo puede saber lo que hace? ¿O cómo sabe que es correcto lo que hace?
- Edward ya sabe lo que quiere, no es un niño. Cuando maduras te das cuenta de que hacer lo correcto es intentar lograr lo que crees que te hará feliz. Vas a fallar a veces pero tendrás la seguridad de que lo intentaste.
Bella dudó porque sonaba muy realista según sus creencias así que suspiró mientras asentía para luego ir a su habitación a dormir algunas horas. Se encontraba agotada en todo sentido. Entró sin pensar o siquiera imaginar que encontraría a Dimitri acostando en la que fue su cama en su adolescencia mirándola colérico.
Bella gritó de la impresión y Dimitri saltó de la cama para tirar de ella hasta meterla en la habitación y cerró la puerta inmediatamente.
- ¿Bella? ¿Estás bien? - su padre preguntó desde el primer piso en un grito preocupado.
Dimitri apretó su boca callándola. - No te atrevas a gritar porque no sabes lo que soy capaz de hacer.
Tembló asustada al escucharlo. El miedo la hizo llorar en silencio mientras miraba a Dimitri completamente fuera de sí.
- ¿Bella? - Su padre insistió.
- Dile que estas bien.
Bella asintió asustada y Dimitri liberó su rostro lentamente.
- Estoy bien, papá. Vi una... araña. - le aseguró con la voz temblando.
Eleazar se demoró en responder.
- ¿Estás segura?
- Si, si. - le aseguró nerviosa.
- Subiré. - confirmo Eleazar provocando que Dimitri maldijera en voz baja.
- No es necesario, papá.
Eleazar ignoró sus palabras y pronto se escuchó el sonido metálico del asiento mecánico que utilizaba para subir y bajar escaleras.
- Me esconderé. Tranquilízalo. - le ordenó mientras se alejaba con rumbo al baño personal de su habitación.
Bella espero a que entre en el baño y bajó las escaleras corriendo. Encontró a su padre ya sentado en la silla mecánica.
- Papá. - lo detuvo y en voz baja le pidió. - Necesito ir a ver a Edward. Acabo de recordar que olvidamos unos documentos que tengo que firmar.
- ¿Ahora? - Eleazar confundido por su apuro.
- Si, ahora mismo.
- ¿Pero no puede esperar? Dijo que estaría ocupado.
- Esta vez no puede esperar.
Su rostro debió demostrar demasiada desesperación porque terminando aceptando su ida y Bella corrió fuera de la casa donde tomó el auto de su padre para escapar de ahí.
Nunca había estado tan asustada en su vida. El estómago lo tenía revuelto y creía que vomitaría en cualquier momento además no paraba de ver su retrovisor completamente asustada pensando que Dimitri aparecería detrás de ella.
Su departamento estaba con la puerta sin seguro así que entró sin problemas. Adentro encontró todo revuelto, Dimitri había lanzado los muebles y adornos de la sala. Bella puso seguro a sus puertas antes de correr a su habitación a buscar su teléfono para llamar a Edward.
El cobrizo tardó en contestar.
- ¿Bella? Eleazar me llamó y...
- ¿Puedes venir o puedo ir a verte? - le preguntó mientras terminaba de hacer su maleta.
Su ropa en su armario estaba revuelta probablemente por Dimitri quiso destruir todo para asustarla.
- Estoy en una reunión en la compañía. - le contó preocupado. - Podré irme en unos minutos.
- No lo hagas. Iré a la compañía y te espero en tu oficina.
- Esta bien. - Edward aceptó preocupado.
Bella colgó y guardo su teléfono. Con la maleta lista buscó todos sus objetos de valor y los lanzó sin cuidado en su bolso. Luego salió corriendo del lugar hacia el auto de su padre en el estacionamiento del edificio. Asustada vio como el auto de Dimitri entraba al estacionamiento a toda velocidad, Bella se agachó inmediatamente y rogó porque no reconociera el auto. Vio a Dimitri a la distancia acercándose a revisar su auto estacionado a unos metros antes de ir al ascensor apurado. Bella maldijo el día que autorizó con los administradores del edificio a Dimitri a entrar y salir como si fuera residente.
Apenas el hombre entró al ascensor Bella encendió el auto y partió rumbo a la compañía para buscar a Edward. Con el corazón en la boca huyó de nuevo de su hogar por culpa de Dimitri.
No pensó mucho en la ropa que usaba y menos en lo alterada que se veía mientras entraba en el edificio de la compañía. Agradeció que la recepcionista la reconociera y no le pidiera identificarse. Subió al ascensor tratando de controlar su respiración porque los ejecutivos que tenía junto a ella podrían reconocerla y no había peor momento para dar una mala impresión a los empleados de la compañía. La secretaria nueva de Edward la recibió sabiendo que iría. No tuvo tiempo ni de preguntarle su nombre a la mujer porque lo único que quería era llegar a la oficina y encerrarse. Cuando estuvo sola dejo su bolso en el sofá y corrió al baño privado para vomitar con violencia. Estuvo unos minutos vomitando su desayuno hasta que tuvo la fuerza de levantarse para poder limpiarse el rostro y agradeció que Edward tuviera cepillos de dientes nuevos en su gabinete.
Apenas pudo caminar hasta su bolso tomó su teléfono para enviarle un mensaje a Edward asegurándole que lo esperaría y que no se preocupe en apurarse en terminar su reunión. Su teléfono sonó con llamadas de Dimitri perdidas y nuevas. Decidió bloquear el número de Dimitri pero primero le envió un mensaje.
Déjame tranquila. Se acabó. - B.S.
Luego no supo como pero terminó derrumbándose en el sofá por el cansancio acumulado.
Bella tuvo sueños caóticos donde su verdugo personal era el protagonista y una y otra vez le aseguraba que iba a obligarla a hacer lo que él quería.
Cuando al fin despertó estaba completamente desorientada por su entorno. No reconocía nada hasta que vio a Edward sentado en su escritorio trabajando. Se veía concentrado en los documentos que leía y a Bella le llamó la atención como se veía. Definitivamente ya no era el adolescente que ella conoció, ni siquiera era el joven adulto que la visitó en la universidad. Ya era un hombre con rostro anguloso e incluso con facciones duras. Había un poco de Dimitri en él, eran familia después de todo, pero definitivamente podría decir que Edward era más atractivo porque no estaba ese gesto de amargura y rabia que Dimitri siempre tenía. Lanzó un suspiro pensando en lo tonta que fue al permanecer junto a Dimitri durante tanto tiempo sin darse cuenta quien era el verdadero verdugo.
- Despertaste. - Edward dejó los documentos y se acercó o inmediatamente a ella.
- Si, yo lo siento. - se disculpó. - No debí venir así y...
- ¿Te encuentras bien? - le preguntó serio. - Estás pálida y...
- No estoy pasando mis mejores días. - lo cortó. - No puedo dormir de la preocupación y este fue el resultado.
Edward suspiró asintiendo.
- Sé que esto no es fácil para ti pero quiero que recuerdes que no estas sola. Estamos enfrentando este problema juntos. - acarició su mejilla. - Si te sientes agobiada puedes hablar conmigo, te voy a escuchar.
Bella asintió y debido al malestar emocional que tenía terminó abrazando a Edward con fuerza. Respiró su aroma con fuerza sintiéndose mas tranquila.
- Gracias Edward, por todo.
Estoy con Edward. Estoy a salvo. Estoy con Edward.
Su mantra la tranquilizó luego de unos segundos.
Edward acariciaba suavemente su espalda hasta que ella se sintió más relajada.
- ¿Por qué viniste? - le preguntó interesado y confundido. - ¿O sólo querías dormir en mi sofá? - bromeó tratando de aligerar el ambiente.
- Oh. - Bella se sintió acorralada así que decidió decir la verdad a medias. - La verdad quería saber si podemos irnos hoy a Nevada.
Edward levantó las cejas sorprendido.
- ¿Hoy? Pero nuestro vuelo es mañana.
- Lo sé es solo que... - Bella suspiró sin ideas. - Creo que estoy muy ansiosa por acabar con esto.
- Hey... - colocó sus cabellos detrás de su oreja. - No podemos adelantarlo, mañana estaremos casados así partamos esta noche.
Bella suspiró.
- ¿No podemos pasar la noche allá? Siento que me ahogo en esta ciudad.
Edward dudó unos segundos antes de asentir.
- Esta bien. - aceptó. - Cambiaré nuestros vuelos para hoy.
Lo abrazó emocionada y agradecida. - En serio te lo agradezco. No tienes idea de todo lo que te debo por lo que estás haciendo.
- Siempre estaré para ti, Bells. - le recordó devolviéndole el abrazo.- ¿Qué te parece si nos vamos a comer? - le preguntó buscando animarla. - La verdad estuve esperando que despiertes y estoy bastante hambriento.
Bella asintió con una pequeña sonrisa.
- Vamos.
- Espérame que debo acabar de firmar unos documentos y nos iremos.
Lo observó trabajar unos minutos más antes de que llamara a su secretaria para entregarle unos documentos y se despidió de ella recordándole que no volvería a ir hasta el lunes. La mujer le dió una breve mirada a Bella antes de irse.
- Creo que no le agrado a tu nueva secretaria. - comentó un poco sorprendida.
- Oh Irina, bueno estuvo intentando... ya sabes. - le comentó relajado. - No suelo acostarme con mis secretarias.
Bella levantó las cejas sorprendida por su franqueza.
- ¿Ella intentó algo contigo?
- Si bueno creo que asumió que yo era como Dimitri. - le quitó importancia encogiéndose de hombros. - Él es conocido aquí por sus... deslices.
Bella se quedó sin aire.
- ¿Qué?
- Creo que Irina supuso que podría acostarse conmigo porque Dimitri suele acostarse con sus secretarias. Honestamente ha sido muy incómodo ser considerado similar a ese sujeto.
- ¿Él... no tiene novia? - preguntó tratando de sonar indiferente pero fallando.
- No lo sé, no somos cercanos ni nada parecido. - contestó algo distraído porque estaba dejando todo ordenado en su escritorio, Edward era muy metódico y ordenado. - ¿Vamos?
Bella asintió levantándose de inmediato y se prometió no pensar en cuantas veces Dimitri le había sido infiel. Se sentía llena de rabia pero no sentía dolor, al menos no del tipo que hubiera sentido antes de que todo ese problema empezara. Supuso que el amor que solía sentir por ese hombre había muerto.
Caminaron por el pasillo hasta llegar al ascensor. Bella notaba las miradas sobre ellos e incómoda miró hacia el reflejo del espejo del ascensor mientras la máquina los bajaba a toda velocidad.
- Oh Dios luzco fatal. - suspiró lamentándose. - Seguro por eso no dejan de mirarme.
- Eres y estás hermosa. - discutió Edward. - Estaban mirándote porque eres hija de Eleazar Swan y porqué... ayer se expandió el rumor de que eres mi novia.
Las palabras de Dimitri resonaron en su cabeza.
- ¿Cómo se enteraron? - preguntó tragando fuerte.
- Yo lo dije. - admitió mirándola. - Ayer Irina fue muy directa con sus intenciones y le aclaré que estoy contigo.
- Oh. - se sorprendió.
- Si, no puedo serte infiel ni siquiera en una relación simulada. - bromeó y Bella no pudo evitar dedicarle una sonrisa triste.
Definitivamente se había equivocado demasiado al juzgar a Edward.
La puerta del ascensor se abrió mostrando a su verdugo mirándolos rabioso. Ella esperó sentir el pánico que unas horas antes había sentido sin embargo, no fue así, se sintió fuerte tanto que en un ataque de rebeldía tomó la mano de Edward y entrelazó sus dedos. Una corriente eléctrica los sorprendió a ambos cuando conectaron sus manos.
Edward observó sus manos unidas con una sonrisa, si Dimitri lo miraba con odio o no, no se vió afectado o interesado.
El ascensor empezó a llenarse y ellos seguían dentro por lo que Edward se apuró en salir.
- Vamos, Bells. - la llevó lejos del hombre que parecía apunto de matarlos.
Su andar presuroso y asustado llamó la atención de Edward que giró a ver a su tío que seguía mirándolos mientras el ascensor seguía abierto. Protector terminó pasando un brazo sobre sus hombros y acarició su hombro.
- Hey, no te preocupes por ese idiota. - le susurró acercándose a su oído. - Ya sabes que siempre me ha odiado, no es algo contra ti.
Bella asintió con una sonrisa nerviosa.
Decidieron ir a comer al departamento de Edward porque el cansancio ya estaba afectándolo y Bella quería retribuirle sus buenas acciones cocinando para él. No le costó nada ubicarse en la cocina luego de haber vivido tres meses ahí. Edward se dió una ducha mientras ella cocinaba y la acompañó apenas pudo.
- Esto esta delicioso, Bella. - alabó inmediatamente luego del primer bocado. - No sabía que sabías cocinar tan bien.
- Fue algo muy simple, prometo que cuando vivamos juntos cocinaré para ti.
- Seré un esposo afortunado. - contestó sonriéndole.
Ella no podía comer por los nervios pero se esforzó en hacerlo para que Edward no se preocupara. Al acabar su prometido lavó los platos mientras bromeaban sobre lo pésimo cocinero que era.
- Ve a dormir. - pidió al verlo bostezar. - Yo ordenaré y me cambiaré para viajar. Nuestro vuelo sale en 10 horas, tenemos tiempo.
Edward asintió.
- Bien pero prométeme que dormirás también.
- No es necesario. El sofá de tu oficina estuvo muy cómodo y dormí bastante bien.
- Lo escogí por eso. - le sonrió secándose las manos. - He dormido bastante bien cuando me he quedado ahí.
- ¿Duermes en tu oficina?
- Si. - admitió algo avergonzado. - A veces me da flojera venir aquí así que me quedo allá. Tengo un par de trajes en mi armario y la ducha de mi oficina funciona perfectamente.
Bella lo observó con ojos entrecerrados.
- Eso no va a volver a suceder. - le aseguró levantando un dedo amenazante. - Te voy a estar esperando todas las noches y si no apareces iré a buscarte a tu oficina.
- ¿Me vas a buscar? - preguntó divertido.
- Oh si, por supuesto. - le contestó. - Te traeré a la fuerza, como una esposa controladora.
- ¿Así? - Edward se acercó con una sonrisa. - ¿Esposa controladora, eh? ¿Debería tener miedo?
- Si. Deberías estar aterrado. - golpeó su hombro provocando que riera.
- Creo que lo estoy un poco. - le aseguró acercándose más hasta que la tuvo acorralada contra la encimera. - Estoy un poco aterrado de lo que sentiré cuando sea tu esposo.
Algo hipnotizada por su voz baja pero ronca contestó. - ¿Si?
- Si. Creo que... - se acercó tanto que sus cuerpos ya estaban rozándose. - Me va a gustar demasiado.
Bella no supo qué contestar y Edward no dijo nada más. Solo acarició su mejilla antes de inclinarse y besar el lugar con suavidad.
- Descansa un poco, ¿si?
Ella asintió tragando fuerte.
Él se alejó de ella dejándola respirar de nuevo.
Actualización!
Espero que les haya gustado.
Les doy un resumen de cantidad de acciones en el PASADO para que no se mareen con las cantidades.
Carlisle Cullen 35%
Esmerald Masen 20%
Eleazar Swan 20%
Edward Cullen 15%
Dimitri Cullen 5%
Otros Accionistas 5%
