Pasado
Luego de una larga ducha se animó a intentar dormir en la habitación de invitados. Ella misma la había decorado pero se sentía extraña durmiendo ahí, nunca lo había hecho a pesar de que esa fue su intención cuando se mudó con Dimitri ahí. Por supuesto que su idea fue rechazada por su ex novio indicando que la habitación principal era mas cómoda para ambos, ella aceptó porque se sintió tonta por sugerirle algo así. Dimitri siempre la había hecho sentir tonta... sus comentarios eran crueles pero los disfrazaba con una risa divertida. Su humor negro nunca le pareció divertido pero aprendió a lidiar con él.
Mientras miraba el techo de la habitación lágrimas se escaparon de sus ojos. Se limpió el rostro sorprendida.
- ¿De qué te sirve llorar? - se reclamó. - Ese hombre ya te usó durante años porque eres una estupida, lo has sido desde adolescente.
Ahora tenía que concentrarse en cómo salir del problema en el que estaba. No quería estafar a Edward pero tampoco quería que su padre perdiera todo lo que construyó durante su vida. Si Dimitri le daba pruebas a Carlisle de que ella suplantó a su padre por un tiempo iban a quitarle todo incluso podrían enviarla a la cárcel. Y ella era la culpable por confiar en Dimitri, en apoyarse en el que era su pareja de años cuando él ni siquiera quiso enfrentarse a su padre y decirle que estaban juntos.
- ¡Eres tan idiota! - gimió enterrando el rostro en la almohada.
Dimitri había arruinado su vida y fue porqué ella le dió las armas para hacerlo.
¿Cómo iba a escoger? Edward o su padre. Porque ella no importaba, podía ir a la cárcel si era lo que correspondía pero la preocupación por el destino de su padre no la dejaba descansar y Edward... era tan bueno.
Gimió contra su almohada otra vez sintiéndose destrozada.
Su padre era un hombre inválido que perdería su fuente de dinero y conociendo lo orgulloso que era no iba a permitir que nadie lo ayudara, de hecho no quiso que ella viviera con él por ese mismo motivo. Eleazar era un hombre que no quería la ayuda de nadie.
Se levantó de la cama y decidió que tomaría un té relajante para intentar dormir. En el camino encontró la puerta de la habitación principal abierta, antes de darse cuenta estaba dentro observando a su prometido dormir boca abajo en medio de la cama. Bella se acercó al armario para sacar una manta y cubrirlo ya que solo llevaba unos pantalones de algodón grises.
- Bella. - suspiró él cuando ella estuvo muy cerca mientras lo arropaba.
Se quedó estática suponiendo que lo despertó pero luego él lanzó un suspiro profundo confirmándole que solo estaba llamándola en sueños.
Bella sonrió con ternura porque un sentimiento cálido creció en su pecho. Acarició sus cabellos con suavidad.
- Aquí estoy. - le susurró con cariño.
Edward suspiró en respuesta y siguió durmiendo pero con el rostro más relajado que antes. Bella creyó ver al Edward adolescente que una vez conoció por un segundo y se permitió imaginarse con él y no con Dimitri. ¿Cómo hubiera sido su vida si hubiera aceptado ser su novia cuando se lo pidió en su cumpleaños?
Imágenes de Edward con Tanya aparecieron en su mente y se puso a sí misma en ellas. Edward fue un novio caballeroso y considerado con Tanya, siempre pendiente de ir por ella a sus clases y luego llevarla a casa. Él le hubiera dado ese trato a Bella y también hubiera sido un novio divertido porque en la secundaria no había persona que la hiciera reír mas que Edward. Hubieran sido la pareja dorada de la escuela, definitivamente se veía feliz en esa imagen con él. Sus padres hubieran estado de acuerdo, no sería una relación a escondidas. Quizás hubieran ido a la misma universidad y se hubieran casado al acabarla. Tendrían dos hijos perfectos que ambos cuidarían ya que ambos sabían que tener nanas no era lo mejor. Todo se veía tan fácil con Edward que se sintió abatida por no notarlo antes.
Un pequeño sollozo salió de sus labios sin permiso.
- ¿Bella? - Edward despertó desorientado.
- Lo siento. - se disculpó ella nerviosa. - No quise despertarte. Yo quise cubrirte y...
- ¿Estás bien? - le preguntó preocupado por su tono de voz.
- Si. - mintió. - Solo no podía dormir y quise ver como estabas.
Edward frunció el ceño sospechando de ella pero decidió sentarse en la cama.
- ¿Por qué no intentas dormir aquí? - le preguntó. - Como cuando éramos niños.
- ¿Aquí? - preguntó algo cohibida. Ya no eran dos niños de ocho años que se quedaban dormidos luego de jugar hasta el agotamiento. Eran dos adultos compartiendo una cama.
- Si. ¿No quieres intentarlo? - levantó la frazada invitándola. - No roncaré, lo prometo.
Bella sonrió divertida por su promesa.
- Prefiero que prometas que no despertaré en una piscina de nuevo.
Edward abrió la boca indignado.
- Tenía siete años y habíamos bebido demasiado jugo. - le recordó.
Bella terminó riendo por su expresión y Edward aprovechó para tirar de ella hasta que estuvo en la cama junto a él. Tapó a ambos con una sonrisa y bostezó fingidamente.
- Es hora de dormir Swan. - le advirtió sin sacar el brazo de la apresaba contra él.
- ¿Dormiremos así? - preguntó ella burlona porque estaban muy cerca.
- La cama es muy pequeña. - le aseguró con seguridad y Bella tuvo que reír porque era mentira, era una cama gigantesca.
- Eres malo para mentir, ¿lo sabías?
- No sé de qué hablas. Ya estoy dormido. - le aseguró apegándose más. Bella contuvo la respiración al sentir su pecho desnudo contra su piel. - Duérmete.
- Esta bien. - ella tragó duro y suspiró asintiendo.
La respiración de Edward poco a poco fue tomando un ritmo regular contra su oído y terminó adormeciéndola. Poco a poco cayó en un sueño profundo y tranquilo.
Despertó horas mas tarde bastante desorientada porque conocía bien esa habitación pero no al cuerpo sobre él cuál estaba durmiendo. Dimitri no olía ni se sentía de esa forma debajo de su cuerpo. Algo confundida tocó el rostro de su acompañante porque la falta de luz no le permitía ver.
- No quiero despertar aún. - fue el gruñido que la hizo reaccionar y notar que era Edward.
El hombre los giro a ambos sin problemas y enterró su rostro en su cuello con un suspiro. Bella se sintió un poco ahogada por su peso hasta que él se puso de lado dejándola respirar.
- No quiero. - insistió entre sueños.
Bella asintió con una sonrisa dulce y acarició sus cabellos relajándolo de inmediato.
- Tenemos que irnos. - le susurró como si fuera un niño pequeño. Edward la apretó con él con un suspiro. - Ed...
- Una hora más. No se van a dar cuenta.
- ¿No se van a dar cuenta? - le preguntó con una pequeña risita. - El avión nos dejará.
- ¿Avión? - preguntó confundido.
- Si, nos espera un avión que nos llevará a Las Vegas. ¿Recuerdas?
Edward saltó repentinamente.
- El avión. - exclamó preocupado sentándose en la cama y sobando sus ojos buscando despertar.
Bella se inclinó a ver el reloj junto a la cama.
- Estamos a tiempo pero lo mejor es prepararnos para irnos.
Edward asintió antes de mirarla.
- ¿Lograste dormir?
- Si. - le sonrió agradecida.
- Sabía que dormir conmigo iba a ser la solución para tu insomnio. - bromeó guiñándole un ojo. Bella rio por su doble sentido.
- No sé cómo lo logré si roncas como una locomotora.
- ¡Yo no ronco! - le aseguró.
- ¡Como una locomotora vieja! - insistió riéndose de su rostro indignado.
- ¡Retráctate Swan!
- No. - se negó cruzando los brazos.
- ¡Te obligaré a hacerlo entonces! - se acercó a ella para hacerle cosquillas.
- ¡No! ¡Cosquillas no! - gritó doblándose de risa.
- ¡Retráctate! - le ordenó sin dejar de atormentarla.
- ¡No roncas! ¡No roncas! - gritó desesperada.
Edward asintió con seguridad.
- Me alegra que obedezcas a tu prometido.
Bella achicó los ojos indignada.
- ¡Yo no te obedecí Cullen!
- Oh si, si lo hiciste. - arrogante sonrió poniendo sus brazos tras su cabeza. La castaña lo atacó esta vez con cosquillas logrando que Edward se retorciera desesperado.
- ¡Suéltame!¡Para! - le pidió entre risas.
Bella se sentía atrevida y subió a su cuerpo para seguir atacándolo. Ambos reían sin parar.
- ¡No te obedecí! ¡Admítelo!
- ¡Lo hiciste! - insistió tercamente tratando de alejar sus dedos de sus costillas descubiertas. - ¡Para!
- ¡No lo hice!
Lo castigó con sus dedos hasta que el cobrizo logró atrapar sus manos y las colocó sobre su cabeza. Para inmovilizarla la apoyó contra la cama y subió sobre ella.
- Tregua. - le pidió sin aire.
Ella asintió agotada de reír tanto. Poco a poco fueron tranquilizándose y ella recién fue consciente de lo cerca que él estaba, lo tenía sobre su cuerpo y podía sentir un bulto contra su pierna recordándole que no era el niño con el que solía jugar. De pronto se encontró observando su cuerpo musculoso sobre el suyo ejerciendo presión y poder, la excitación la inundó sorprendiéndola. Nunca antes había deseado a Edward.
- ¿Te rendiste? - Edward le preguntó con voz ronca.
Bella boqueó porque por un segundo no entendió de que hablaba.
- No. - le aseguró tratando de concentrarse y no sucumbir a los nuevos y confusos deseos que empezaban a crecer en ella. - Pero no podemos seguir porque tenemos que tomar un avión.
- Cierto. - Edward carraspeó. - Debemos ir a... casarnos.
- Si. Casarnos.
Ambos parpadearon sorprendidos y confusos por la cantidad de sensaciones que estaban fluyendo entre ellos.
Fue el teléfono de Edward lo que logró hacerlos reaccionar y separarse. Edward la liberó de su agarre y se quedó sentado mientras contestaba.
- Edward Cullen. - contestó algo ronco aún por lo que carraspeó.
Bella aprovechó para enderezarse y tranquilizar su agitado corazón. ¿Desde cuándo Edward la podía poner así de nerviosa?
- No. - contestó a su oyente con voz seca. - No puedo. - Edward respiró hondo seguramente buscando tranquilizarse. - Habla con el área de finanzas y que te den el reporte para que veas como tu proyecto no es más que un fracaso. - luego colgó sin decir más.
- Wow, ¿quién era?
- Dimitri. - le confesó sin mirarla mientras se paraba a buscar ropa. - Volvió a arriesgar mucho en un proyecto que no tenía la aprobación de la mesa directiva y ahora quiere dinero para que no quiebre.
Bella recordaba que Dimitri estaba muy emocionado por el presupuesto que le habían aprobado.
- ¿No tenía la aprobación? ¿Cómo fue que lo puso en marcha?
- Con sus trucos como siempre. - le contó mientras se colocaba una camiseta blanca. - No he pedido que rastreen como logró inyectar el dinero de la compañía al proyecto pero es un fracaso. Mi padre me pidió que me encargue de anular todos los contratos que Dimitri firmó a nombre nuestra compañía y ha sido un dolor de cabeza.
Bella se podía imaginar lo mucho que eso debía estar molestando a Dimitri pero se lo merecía por hacer las cosas como y cuándo él lo deseaba.
- ¿Qué puedo hacer para ayudarte? - preguntó interesada.
Edward ya con su chaqueta puesta la miró con una sonrisa.
- Podrías casarte conmigo en unas horas y te aseguro que me olvidaré hasta de la existencia de la compañía.
Bella sonrió negando.
- Eres incorregible.
- ¿Qué puedo decir? - se encogió de hombros. - Estoy enamorado.
La castaña puso los ojos en blanco mientras le lanzaba una almohada para callarlo.
El viaje a Las Vegas no fue pesado al menos no para ella. Edward siguió trabajando a través de su computadora y Bella se sintió culpable por presionarlo tanto por ir un día antes a Las Vegas, probablemente Edward había tenido planeado trabajar ese último día en la ciudad.
- No te preocupes. - la tranquilizó cuando le expresó su preocupación. - Soy un poco adicto al trabajo así que es normal para mi trabajar siempre que tengo un momento libre.
Bella suspiró asintiendo y lo observó trabajar hasta que fue hora de bajar del avión.
Un auto los esperaba y llevó inmediatamente a un hotel lujoso en medio de Las Vegas, la decoración era con temática asiática y a Bella le pareció impresionante. Edward tenía todo programado y separado así que no tardaron en recibir sus llaves y ser acompañados al ascensor.
Sus habitaciones estaban juntas y Bella se sonrojó al ver que existía una puerta que las conectaba. Edward le sonrió divertido.
- Pensé que te gustaría hacer pijamadas como hace unas horas. Mi cama estará disponible para ti.
- Tonto. - lo empujó suavemente poniendo los ojos en blanco.
- Te demostraré que no lo soy. - le aseguró con un guiño. - Vendré a buscarte mas tarde pero antes...
Edward le tomó la mano y la llevo al armario de la habitación.
- Tengo algo para ti. - dentro del mueble había un vestido azul precioso.
- Es hermoso.
- Úsalo hoy. Tengo planes para nosotros. Esta noche nos vamos a divertir muchísimo.
- ¿Planes?
- No creíste que dejaría que nuestra última noche como prometidos no fuera especial, ¿o si?
- Yo... - boqueó.
- Cenaremos juntos. - le aseguró acercándose y confiado abrazó su cintura con un brazo y con su mano la hizo girar simulando un pequeño baile. - Luego podemos bailar un poco y... - la apegó a su pecho. - Acabaremos la noche... - Bella perdió la respiración por lo cerca que estaba. - Apostando porque no te traje a la ciudad del pecado sin pensar en disfrutar de sus bondades. - concluyó haciéndola reír por su cambio de tono de voz.
- ¿Lograste crear un plan a pesar de que te pedí que viniéramos un día antes?
- Cuando quiero algo lo persigo hasta conseguirlo. - le aseguró. - Vas a enamorarte de mi, Isabella Swan.
Le dió un pequeño beso en la frente para luego soltarla.
- ¡Tienes una hora! - le avisó metiéndose en su habitación y cerro la puerta que unía ambas habitaciones.
Bella se quedó estática sorprendida por el derroche de seguridad de Edward y negó divertida.
Se dió un baño relajante antes de alistarse. Edward no solo le había dejado preparado el vestido sino también zapatos. Debía admitir que tenía buen gusto y que acertara en su talla la sorprendió.
Un golpecito en la puerta la hizo salir de su ensoñación.
- ¿Bella?
- Dame un minuto. - le pidió sin abrir.
Apurada abrió la maleta que empaco con apuro en búsqueda de aretes y un collar a juego pero decepcionada notó que ninguno se sentía adecuado. Mientras rebuscaba en todo el caos se encontró la una cajita donde guardaba el anillo de compromiso. Había olvidado su existencia.
- Póntelo, de todas maneras van a casarse. - se ordenó en voz baja.
El anillo en su dedo se veía muy bien. No había tenido tiempo de observarlo con cuidado y se encontró fascinada por el diseño discreto que mostraba una esmeralda que le daba personalidad.
- ¿Bella? - Edward insistió.
- Había olvidado lo impaciente que eres. - se quejó pero con una sonrisa mientras abría. Se quedó sin aire al verlo.
Lucía una camisa azul marino y unos pantalones negros que a pesar de estar sueltos resaltaban los músculos que tenía tonificados en su cuerpo. Se veía elegante pero no lo formal. El perfume que utilizaba la alteraba por lo bien que se olía. Edward ya no era un niño, definitivamente.
- No podía esperar para verte en ese vestido. - confesó con una sonrisa torcida. - Y te ves mejor de lo que imaginaba.
- Tú te ves increíble. - admitió mirándolo.
Edward puso los ojos en blanco.
- No exageres. - rio y le ofreció una mano. - Vamos.
Algo hipnotizada le dio la mano y no notó que era la mano donde tenía un anillo. Inmediatamente Edward lo confirmó y sonrió.
Caminaron por los pasillos del hotel maravillándose por la decoración y rieron un poco porque encontraron esculturas de representaciones culturales e inmediatamente volvieron los recuerdos de sus años donde estudiaron el tema. Años dorados donde por momentos podían ser amigos sin tanto drama detrás.
- ¿Tienes hambre?
- Un poco. - le aseguró ya que tenía un nudo en el estómago por los nervios.
- Vamos a comer al restaurante del hotel. - sonrió despreocupado y dándole un suave apretón a su mano.
Bella se dejó llevar mientras caminaban algunos empleados los saludaban pero de pronto se pararon creando una pequeña fila para que ellos pasaran. Bella los miró extrañada por su actitud. La puerta del restaurante se abrió y los recibió sin clientes, con velas encendidas por todos lados y un pianista en el fondo.
- Pensé que nuestra última cena como prometidos debía ser especial. - le guiño un ojo y la guió a su mesa.
- ¿Reservaste el restaurante solo para nosotros?
- Debía ser especial. - se encogió de hombros insistiendo.
Bella observó maravillada la decoración del lugar y no pudo evitar sonreír al ver tulipanes por todos lados.
- Tulipanes.
- Tus favoritos. - Edward sonrió con tranquilidad. - Te conozco mejor que nadie, Isabella Swan. Te aseguro que me encargaré de hacerte feliz esta noche y todas las que me permitas estar junto a ti.
La música suave del piano los acompañó mientras les traían platos de comida que eran los favoritos de Bella.
- Ravioles.
Edward solo le contestó con un guiño seguro.
Bella rio divertida por su actitud.
- Así que este es el Edward Cullen que no conocía. El Edward Cullen irresistible.
- Siempre lo he sido. - se defendió. - Solo que ahora debo presionarte un poco para que abras los ojos y veas lo que podemos lograr juntos.
- ¿Crees que sea buena idea? - le preguntó con un suspiro suave. - Hemos sido amigos tantos años y...
- Entiendo que tengas miedo de arruinar la amistad que ya tenemos pero como te lo dije antes, siempre voy a estar ahí para ti. No importa el resultado, nunca me alejaré de ti.
Bella exhaló con una sonrisa y asintió.
Comieron entre bromas e historias divertidas de la infancia que compartieron. Edward estaba encantado por la cantidad de detalles que ella recordaba respecto a esos años.
- No recuerdo nada sobre un baño de barro.
- Éramos pequeños y vi a mi madre hablar sobre sus baños de barro. Necesitaba probarlos y tú no te opusiste a acompañarme.
- ¿Me metí en la bañera sin dudarlo? - Edward rio dudoso.
- Claro que si y luego yo vacié 2 cubetas de barro sobre ti.
- No puede ser posible. No lo recuerdo.
- Mi madre tomó fotos de ambos. - le aseguró. - Cuando regresemos las buscaré para ti.
- No puedo esperar. - le aseguró acariciando su mano levemente antes de regresar su atención a su copa de vino.
Bella se quedó un par de segundos mirando donde la había tocado antes porque estaba sorprendida por la sensación eléctrica que tuvo.
La charla amena y divertida fue fácil entre ellos. La confianza de años seguía presente y Bella pudo olvidar lo que sucedía en su vida para concentrarse en su última cena como mujer soltera.
- Bueno ahora toca divertirnos. - Edward se levantó y tomó su mano para ayudarla a levantarse.
- ¿Qué planeaste? - le preguntó intrigada.
Edward sonrió para luego acercarse lo suficiente para susurrarle.
- Una noche inolvidable.
Cada vello de su cuerpo debió erizarse en ese momento por la expectativa.
Primero llegaron a un salón de baile donde mas de una pareja bailaba al ritmo de música instrumental muy alegre. Edward la llevó a la pista con seguridad y la invitó a moverse junto a él de la forma más cercana posible. Rieron por lo descoordinados que eran a comparación de otras parejas pero juntos vibraban buscando disfrutar el momento. Las copas de champán ayudaron a que se soltaran mas y mas hasta que Bella no pudo soportar el dolor el sus pies luego de bailar durante tanto tiempo. Edward la acompañó a su habitación para que se pusiera zapatos más cómodos mientras él buscaba otra botella de champán en el mini refrigerador de la habitación. Tenían planeado ir a jugar cartas a un local cercano al hotel por lo que Bella estaba buscando ropa más cómoda porque imaginaba que le esperaba una larga noche en Las Vegas.
- ¡Apúrate Bells!
- ¡Dame cinco minutos! - le pidió desde el otro lado de la puerta buscando apurada entre su ropa enredada.
Tenía pocas cosas combinables y estaba enloqueciendo mientras buscaba. De pronto se encontró con su caja de anticonceptivos y estaba nueva. Confundida se preguntó qué hacía entre su ropa y no en el baño de su departamento. Lo más extraño era que estaba sellada, revisó la fecha y eran de su última receta. Ella llevaba unos días sin tomarlos pero estaba segura que llevaba mucho más de la mitad consumida antes de eso. Además su caja de anticonceptivos siempre estaba en la gaveta de su baño.
- ¡Bells! - Edward insistió desde su habitación sacándola del trance en el que se metió.
- ¡Voy!
Resignada se colocó unas zapatillas blancas y se quedó con el vestido.
El tragamonedas y la ruleta les quitaron mas de un poco de dinero. Sin embargo, ganaron tirando los dados un par de veces y eso fue suficiente para que se sintieran los reyes del mundo por una noche. Bebieron mas y rieron mas. El mundo estaba en sus manos y nada mas importaba. De alguna manera lograron entrar ebrios y tambaleantes a su habitación de hotel.
- Te dije que íbamos a divertirnos. - le recordó Edward que iba completamente mojado en champán luego de que ambos se bañaran en él luego de ganar la primera vez.
- No recuerdo haberme divertido así jamás. - ella confesó con una risita ebria.
Ambos reían sin razón y terminaron cayendo en la cama de ella.
- No, tú tienes tu cama. - ella lo botó riéndose al verlo escalar entre las sabanas para acostarse.
- Esta es mi cama. - le aseguró riendo.
- ¡No lo es!
- ¡Si lo es!
Ambos rieron como dos tontos mientras se empujaban mutuamente para adueñarse de la cama.
- Estas mojado. - lo criticó jaloneando su camisa.
- ¡Tú también! - la acusó.
- ¡Vas a mojar mi cama!
Edward torpemente empezó a desvestirse mirándola. Bella quedó hipnotizada por como lentamente iba quitando cada botón.
- ¿Creo que podrías ayudarme con esto? - le propuso con una sonrisa de lado.
Ebria como estaba no meditó mucho sus acciones y lo ayudó a quitarse la camisa. Terminó a horcajadas sobre él y su vestido se elevó más de lo moralmente aceptable.
- Listo, sin camisa.
Edward asintió con la mirada oscura.
- Tu vestido esta húmedo. - le recordó mirando su escote. - Yo te ayudo.
El cobrizo buscó su cierre torpemente y lo bajó apenas pudo. Sus pechos protegidos por dos copas de algodón negro lo saludaron.
- Tienes que sacarlo. - Bella lo ayudó en ese momento quitando el vestido por completo quedando en bragas sobre él.
Edward tragó fuerte mirándola.
- Eres mas hermosa en persona que en mis sueños.
- ¿Sueñas mucho conmigo, Cullen?
Bella rio.
- No he dejado de hacerlo desde que tengo doce años.
Su confesión la sorprendió.
- ¿Te gusta soñar conmigo?
- Demasiado. - admitió carraspeando.
Se miraron unos segundos y ambos podían asegurar que el otro lo deseaba, no habían dudas por la forma en que se miraban y las señales físicas que cada uno mostraba.
Se acercaron tanto que Bella no sabía porque no se estaban besando. Era como si tuvieran miedo de terminar de acercar sus labios y...
- ¿Qué pasa? - ella preguntó confundida cuando Edward se alejó.
- Estoy ebrio y no quiero que nuestra primera vez sea así.
- ¿Qué?
- Quiero que todo entre nosotros sea único y especial. - le explicó torturado y acarició su cintura con un suspiro. - Si te beso ahora no voy a poder detenerme, voy a querer más.
Bella boqueó sin saber que decir.
- ... No quiero que seamos sólo amantes. Estoy enamorado de ti y quiero hacer las cosas bien.
- ¿No quieres besarme? - preguntó confundida porque ni siquiera ella sabía si era lo que ella quería.
- Quiero hacerte mía. - le confesó y Bella sintió un golpe suave de su miembro debajo de ella. - Pero ahora no es el mejor momento.
Bella asintió sin saber que decir y se alejó para sentarse junto a él. Estaba confundida. Hace unos días jamás se había imaginado en una situación similar con Edward, era su amigo de la infancia, pero no podía evitar sentirse atraída por el hombre fuerte y seguro que en ese momento se levantaba de la cama.
- Mañana vengo por ti. Vamos a desayunar juntos. - se le veía más coherente y menos ebrio que antes.
- Si, claro.
- Duerme bien, Bells.
Ella asintió mirándolo perderse detrás de la puerta que unía sus habitaciones.
- ¿Qué demonios me esta pasando? - se preguntó en medio del silencio y oscuridad de su habitación.
Actualización!
Espero que les haya gustado.
Les doy un resumen de cantidad de acciones en el PASADO para que no se mareen con las cantidades.
Carlisle Cullen 35%
Esmerald Masen 20%
Eleazar Swan 20%
Edward Cullen 15%
Dimitri Cullen 5%
Otros Accionistas 5%
