Presente

No recordaba la última vez que había dormido tanto y tan bien. Era la segunda noche que dormía con Bella y se sentía cómodo y extrañamente tranquilo. No quería admitirlo pero se sentía muy bien sentir su cuerpo caliente y semi desnudo contra el suyo. Suspiró con fuerza al recordar la euforia que sintió años atrás la primera vez que se despertó con ella luego de hacerle el amor por primera vez, la ilusión del futuro que podían tener juntos era tan grande en ese entonces...

- Buenos días, amor. - ella le susurró acomodándose contra su cuerpo para besar su barbilla.

Edward acarició sus costados mientras la ayudaba a subir a su pecho. A ella le gustaba acurrucarse ahí, con el rostro enterrado en su cuello mientras dejaba besos mariposa. Al menos así fue en el breve tiempo que estuvieron casados.

- ¿Dormiste bien? - le preguntó ella suspirando en su cuello.

- No dormí mucho. - mintió con voz ronca. No quería que ella supiera lo bien que se sintió su cuerpo con el suyo. Se resistía a que ella supiera sobre sus debilidades. - Sigo enfermo.

Bella asintió y comenzó a masajear su cabeza justo como sabía que lo relajaba, Edward temió quedarse dormido con esa caricia.

- Debemos levantarnos. - le recordó mientras cerraba los ojos.

- No pasara nada si dormimos cinco minutos mas. Necesitas descansar.

Y así de fácil fue para ambos quedarse dormidos un poco más. Sus teléfonos que estaban enredados en la ropa tirada en el piso vibraban pero ellos no tenían idea de ello.

Edward despertó primero, un poco sudoroso por el calor producido por el sol filtrándose en la habitación y observó a Bella sobre él completamente dormida. Se enderezó un poco para sentarse y ver la hora. Su reloj anunciaba que estaban atrasados para ir al trabajo.

- Bella, despierta. - le susurró tratando de moverla con suavidad.

- No. - se quejó somnolienta. - Ahora no.

- Tenemos que ir a la oficina.

- No.

Edward logró sentarse con ella encima de él. Su miembro con su erección matutina palpitó entusiasmado con la cercanía de la humedad de ella. Sino fuera por el boxer que llevaba puesto la hubiera penetrado bruscamente.

- Vamos, necesitamos una ducha. Estamos atrasados.

Bella asintió pero no se movió.

- Bien.

- Había olvidado lo mucho que te cuesta despertar en las mañanas.

Recuerdos de su adolescencia y matrimonio lo inundaron. La nostalgia y el buen humor de dormir plenamente lo hizo reír suavemente.

Ella lo sintió reír y desenterró su rostro de su cuello para mirarlo.

- ¿Sigo soñando? - preguntó confundida.

- No Swan, tengo que llevarte a la ducha ahora. - tomó sus caderas y las apegó a las suyas con la intención de pararse con ella en brazos.

Bella gimió al sentirlo duro.

- Eso no se sintió como un sueño.

Edward no pudo evitar reír en voz baja y ronca por lo atontada que estaba y como hablaba. Se levantó sin problemas con ella aferrada a él.

- Amo como suena tu risa. - confesó besando su cuello. - Amo tu voz ronca al despertar. - dio un gran suspiro. - Amo como hueles en las mañanas luego de hacer el amor.

- ¿A sudor? - se burló mientras la ponía sobre la encimera del baño para poder desnudarse.

- A mi. - admitió suspirando mientras lo veía quitarse el boxer que era lo único que llevaba. - Y también amo lo animado que despiertas.

Edward se volvió a reír en voz baja por su confesión porque miraba su entrepierna.

- No tenemos tiempo para eso. - se acercó a ella y le quitó la camiseta negra que él le prestó la noche anterior. No llevaba bragas así que estaba desnuda frente a él.

- ¿Estás seguro? - le preguntó con una sonrisa burlona porque se había quedado paralizado al verla frente a él desnuda.

Edward gruñó cerrando los ojos antes de acercarse a ella para besarla. Bella lo recibió con el mismo o más entusiasmo. Pronto él buscó su miembro entre sus piernas para alinearlo con su entrada. Penetró con brusquedad luego de mojar la punta con la humedad de ella.

- Ah. - gimió recibiéndolo.

Edward suspiró en su cuello por la sensación que era demasiado buena. Luego empezó a moverse en búsqueda de fricción.

Los gemidos y empujones llenaron de sonidos húmedos el baño.

No cambiaron de posición porque Bella exigía sus besos constantemente.

- Edward... Edward... - ella lo llamaba para que acelere sus embistes para lograr su propósito. No tardó mucho en lograr que ella se tensara gracias a una fuerte liberación que la derrumbó contra su cuerpo.

El cobrizo lanzó un grito gutural cuando logró llegar a la cima de su placer minutos después y eyaculo chorros calientes en su interior.

Agotado se apoyó contra ella y ajustó sus caderas para evitar separarse.

- No quiero irme de aquí. - admitió ella besando su cuello. - Quedémonos. Pasemos el día en la cama.

- No podemos. - Edward se lamentó sujetando sus nalgas para apretarla contra él. - No será bien visto.

- Un día de descanso de ese lugar...

- No es buen momento. - la levantó para caminar con ella hasta la ducha. El chorro tibio no logró separarlos.

- ¿Cuándo podremos estar así de nuevo?

Edward suspiró sintiéndola aferrarse a su cuerpo cuando quiso separarse para poner tomar un jabón.

- Pronto. - le aseguró maniobrando para empezar a limpiar ambos cuerpos que seguían unidos íntimamente.

Les costó bastante salir de la ducha.

Mientras se vestían Bella insistió en ayudarlo a buscar un nuevo departamento pero Edward se negó rotundamente. No se sentía cómodo luego de lo que le hizo a su anterior departamento, además, no tenía apuro. Podía vivir en un hotel unos días más y descontaminarse de sus pensamientos. Era un lugar cómodo y... sin recuerdos.

- ¿Puedo al menos pagar por este hotel? Si planeas vivir aquí temporalmente costará bastante dinero y... - le preguntó mientras caminaba en ropa interior por la habitación tratando de recoger su ropa que estaba esparcida por todo el lugar.- No tienes donde vivir por mi culpa.

- No vas a pagar por nada. No lo permitiré.

- Pero...

- Nada. - se negó rotundamente.

Bella suspiró asintiendo. - Será como tú quieras pero tengo una idea...

- ¿Cuál? - preguntó un poco distraído por su cuerpo aún casi desnudo. Edward estaba sintiéndose afectado. Respiró hondo tratando de tranquilizarse.

Ella se mordió el labio mirándolo antes de sugerir.

- ¿No... quieres volver a casa? - le preguntó con cuidado acercándose a él que esta sentado en la cama colocándose los pantalones.

Bella subió a la cama y se sentó junto a él.

- ¿A casa? - preguntó confuso. - No tengo una.

Bella suspiró mirándolo. - Sabes que me refiero a nuestra casa.

- Tu casa. - le recordó.

- Siempre será tuya también. - contestó picada. - No me importa que legalmente sea no solo mía.

Le vinieron a la mente recuerdos de ella asegurándole lo mismo mientras se enteraba que él le había cedido la casa en su divorcio.

- No me siento cómodo en ese lugar. - admitió.

Bella asintió con pena. Ella ya lo suponía.

- ¿Qué te parece si la vendo? - le propuso con suavidad. - Entiendo que no tengas los mejores recuerdos ahí y lo mejor sería empezar de cero en otro lugar.

- ¿Quieres vender tu casa? - la conversación lo incomodó y buscó unos cigarros que tenía en la mesa de noche.

- Quiero vivir en un lugar dónde te sientas cómodo.

Edward expulsó el humo de sus pulmones mientras negaba.

- No creo que debas mudarte por mi.

- No quiero mas recuerdos dolorosos entre nosotros.

- Nosotros... - repitió mientras aspiraba el humo de su cigarro.

- Míralo como un nuevo comienzo. - le pidió. - Podemos empezar a conocernos de nuevo y...

- ¿Olvidar todo lo qué pasó?

Bella sonrió triste.

- No soy ilusa, sé que eso es imposible. - le aseguró con suavidad mientras acariciaba sus cabellos mojados por la ducha. - Es solo que la hemos pasado tan bien aquí que... no quiero volver a despertar sin ti. Y creo que hemos podido disfrutar de este lugar porque no tiene recuerdos en cada rincón.

Era cierto. Ambos se dejaron llevar por el deseo apenas se cerró la puerta y el mundo no importó.

- ... Esta noche fue increíble y despertar junto a ti fue...

- ¿No estás agotada? - le preguntó queriendo cambiar de tema.

- Estoy agotada. - admitió acercándose a él para abrazarlo. - Pero lo haría mil veces mas si significa que despertaré junto a ti de nuevo.

Edward sintió un picor el pecho y trató de ignorar ese sentimiento besándola con ardor.

- Tengo que irme a casa a cambiarme. - Bella soltó una risita cuando atacó su cuello. Era una risita despreocupada que en la madrugada entre besos insistentes empezó a surgir. - Amor, no podemos ya es tarde.

Amor. Bella usaba apelativos cariñosos cada vez que podía decirlos. Edward prefería fingir que no le afectaban y no discutía al respecto.

- Será rápido. - le aseguró empujándola contra el colchón. - Lo prometo.

Bella sonrió asintiendo y sus ojos se iluminaron. - Te amo.

Edward no contestó. Se bajó el cierre del pantalón y liberó su miembro semi erecto. Bella lo acarició con la presión perfecta para lograr endurecerlo por completo mientras Edward se encargaba de succionar sus pechos. Luego de comprobar su humedad con la punta de su miembro la penetró delicadamente porque sabía que estaba algo adolorida por como la había tratado en el baño. El exceso de actividad sexual los tenía a ambos cansados y adoloridos pero no tenían planeado bajar el ritmo, al menos Edward no se veía a sí mismo sin tocarla de nuevo en las próximas horas.

- Edward... - gimió ella en voz baja cuando estuvo invadiéndola por completo. - Suave. - le pidió a lo que él contestó asintiendo.

Sus embestidas fueron lentas y se preocupó por masajear su clítoris en el proceso. Sus pezones sonrojados por las lamidas y succiones lo recibieron inflamados por sentir sus atenciones. Bella retuvo su cabeza ahí para que la estimulara y Edward obedeció. Se concentró en que ella lograra su orgasmo y solo cuando estuvo agonizando en la cama aceleró sus embestidas como realmente quería hacer y Bella lloriqueo al sentirlo. No paró hasta que su semilla estaba bañando su vientre otra vez.

Agitados se derrumbaron entre las sábanas y se demoraron unos segundos en recuperar la respiración.

- Quiero hacer esto todas las mañanas. - admitió ella. - A todas horas en realidad.

Edward tuvo que reírse en voz baja por su entusiasmo.

- ¿Lo dices para convencerme de ir a vivir contigo?

Bella sonrió mirándolo.

- Te prometo que haremos el amor todos los días si vienes a vivir conmigo.

La risa suave y ronca del cobrizo provocó que ella también riera. Edward no se reconoció a sí mismo riendo despreocupadamente, no recordaba la última vez que lo hizo.

- ... Escuchar tu risa es definitivamente una de mis cosas favoritas en el mundo.

Ella se acercó a besarlo y él no se negó.

Los minutos pasaban y siempre encontraban distracciones que evitaban que salieran de la cama. Edward debía admitir que la abstinencia al sexo había creado un animal insaciable en él.

- No, no. - Bella lo detuvo cuando volvieron a enredarse entre las sábanas. - Debemos irnos. ¿Sabes que hora es?

Edward revisó rápidamente su celular que estaba enredado entre las sabanas luego de que se quitara el pantalón con descuido y encontró mas de cinco llamadas perdidas de Tanya. Su libido bajó de golpe y la culpabilidad brotó.

- ¿Está todo bien? - Bella le preguntó preocupada por su semblante.

- Yo... - suspiró. - Tengo una reunión hoy y...

- Edward... - ella se quejó trepándose a su cuerpo y se abrazó a su cuello. - No quiero irme de aquí.

- No puedo quedarme. - admitió desanimado. - Hay cosas que debo resolver.

- Que el mundo estalle. Quiero quedarme aquí contigo. - le suplicó besando su cuello.

- Bella...

La mujer se removía sobre sus caderas queriendo despertar una nueva erección.

- Te he extrañado demasiado. - le aseguró besando su rostro. - Por favor.

- Tenemos responsabilidades y problemas que resolver.

- Dame un día. Solo un día sin enfrentar el mundo. - le pidió.

Su teléfono se iluminó con el nombre de Tanya de nuevo provocándole mas culpa porque estaba disfrutando de los besos de mariposa y el abrazo asfixiante de Bella.

- Debo hacer una llamada importante. - le informó con voz seria.

- Edward... por favor.

- No puedo, sabes bien cuál es mi situación en la compañía.

Bella bajó la mirada con pena y luego de un gran suspiro habló.

- Entiendo. Yo... llamaré a Angela. - ella se levantó de la cama para buscar entre su ropa su teléfono.

Edward se paró también y tomó sus boxers para no salir completamente desnudo a hablar al balcón de la habitación.

- Hey... - saludó ronco. Aún seguía enfermo.

- Estuve llamándote por horas. - le reclamó molesta. - Fui a verte ayer en la noche pero nunca me contestaste el teléfono ni abriste la puerta. Me quede horas esperándote. ¿No dormiste en tu casa?

- No. - suspiró sintiéndose mal. Bella estaba ya hablando por teléfono en la habitación mientras se vestía. Su rostro triste era evidente. - No dormí ahí, no voy a volver al departamento.

- ¿Qué es lo qué pasó? - preguntó confundida. - Jasper me dijo que te mudarías.

Edward dudó antes de seguir.

- Han pasado muchas cosas estos dos días. - le confesó. - No sé como contarte todo.

Tanya se quedó en silencio unos segundos.

- ¿Qué pasó, Edward?

Bella colgó en ese momento y giró a verlo con una sonrisa suave que decayó al ver su expresión.

- No debería decirlo por teléfono. - admitió avergonzado. - No es correcto.

- No voy a esperar a verte para escucharlo. Necesito que lo hagas ahora. ¿Estás bien? ¿Tú... tuviste una recaída?

Edward giro para no ver a Bella mientras hablaba con Tanya.

- No yo... Mi vida es un caos y creo que no merezco una oportunidad contigo.

- ¿Qué? - Tanya boqueó sorprendida. - ¿Por qué dices eso?

- Desde que he vuelto a la compañía me he enterado de cosas que sucedieron y yo no sabía. Estoy confundido y...

- ¿Es Isabella, verdad? - lo interrumpió.

- ¿Edward? - Bella salió al balcón en ese momento provocándole un salto.

- ¿Estás con ella ahora?

- Si. - contestó con pesadez.

- ¿Estás bien? - preguntó preocupada acercándose a él lentamente.

- ¿Ustedes... ?

Luego de un silencio horrible Edward exhaló una disculpa.

- Lo siento.

El silencio que siguió le revolvió el estómago. Con señas le pidió a Bella que lo deje solo y cuando lo estuvo susurró.

- Lo siento mucho, Tanya. No mereces esto y yo no debí actuar así. Yo quería hablar contigo en persona pero...

Bella se ubicó en la cama esperándolo con el rostro preocupado. Edward le dió la espalda para que no tuviera oportunidad de leerle los labios.

- De todas las personas nunca pensé que tú serías capaz de algo así. - admitió herida. - Terminaste lo nuestro de esta forma y lo hiciste por la mujer que mas daño te ha hecho en la vida, eres un...

- Un idiota. Lo sé. - terminó por ella. - Volví a ser su juguete a pesar de todo.

- ¡Es increíble! Ella te estafó y te fue infiel con tu tío. No puedo creer que puedas mirarla sin sentir rabia luego de todo lo que te hizo.

- No lo entiendo yo tampoco. - admitió apesadumbrado.

Tanya bufó con fuerza.

- Suerte Edward, ojalá algún día logres liberarte de esa mujer que nunca ha sido más que un peso para ti. - la mujer colgó luego de eso.

Edward asintió bajando la mirada porque se sentía avergonzado y apenado por lastimarla. Además de que debía darle toda la razón a sus acusaciones; era un idiota y seguramente haber caído otra vez en alguna trampa. Tenía esa certeza porque no confiaba en Isabella, podía acostarse con ella mil veces pero no cambiaría que en el fondo dudara de todas sus palabras.

El malestar que le provocó la conversación le generaron las conocidas ganas de olvidar todo con alcohol. Apretó las manos tronando sus dedos en el acto. Bella se acercó inmediatamente luego de verlo colgar.

- ¿Quién era?

- Trabajo. - mintió.

- Si fue una llamada de trabajo por tu cara asumo que hemos quebrado.

Edward suspiró.

- Algo así.

- Edward... - insistió.

- Todo va a estar bien. - le aseguró metiéndose a la habitación porque necesitaba salir de esa habitación e ir a trabajar para olvidarse de las ganas que tenía de beber.

- ¿Hay algo que podamos hacer para solucionar el problema? - Bella insistió. - ¿Fue una mala inversión el publicar ese libro juvenil? ¿Por eso estás así?

Por un segundo se sorprendió de que ella supiera en que había estado trabajando en la Editorial pero decidió ignorarlo.

- No te preocupes. Lo solucionaré.

- Podemos solucionarlo juntos.

- No, esta vez no. - aseguró sin dudarlo.

Desanimada se quedó en silencio unos minutos mientras ambos se vestían y bajaban al sótano del hotel a buscar sus autos. Edward estaba acelerado y Bella se apuró en tranquilizarlo porque no quería irse tan pronto. No quería romper la burbuja en la que estaba.

- ¿Quieres que te diga que me dijo Angela? - le preguntó. Edward asintió.

- Me dijo que nadie se dió cuenta de mi ausencia aún y que Lauren no ha ido a la compañía hasta ahora por lo que todos asumen que ustedes están en alguna reunión.

- No sabía que Lauren no estaba allá. - admitió mientras trataba de recordar si le había pedido permiso para ausentarse.

Bella hizo un corto silencio antes de volver a hablar.

- ¿No estabas hablando con ella hace un rato?

- No. - se negó empezando a alejarse ya que ella había dejado de caminar hacia su auto.

Bella lo observó fijamente unos segundos deteniéndose en medio del estacionamiento.

- ¿Qué pasa...?

- ¿Existe algo entre Lauren y tú?

Edward se sorprendió.

- ¿Por qué me preguntas eso?

- He estado observándote. - admitió. - Te conozco de toda la vida y se que me estas ocultando algo. Si tienes algo con Lauren...

- ¿Qué? No tengo nada con Lauren.

- ¿Entonces porque te pones nervioso o haces llamadas misteriosas?

- Solo hice una llamada hoy. - le recordó y nervioso agregó. - Estás exagerando.

Bella suspiró antes de agregar.

- Lauren ha dado a entender en los pasillos de la compañía que ustedes son algo más. - le confesó picada.

- ¿Qué? - preguntó sorprendido.

Bella respiró hondo antes de empezar. - Ella dijo que ustedes dos tienen una relación clandestina. Incluso mencionó que le prometiste comprarle un auto si seguían manteniéndolo en secreto y hace unos días lo tiene.

Edward se quedó de piedra impresionado por lo que le decía. Lauren si tenía comportamientos que a veces lo incomodaban pero solía ignorarlo y no darle importancia. No podía creer que ella estaba creando historias sobre ellos.

- Nunca le he dado nada. Ni tenemos algo más que una relación laboral. - le aseguró.

Bella suspiró alejando la mirada.

- Edward, dime la verdad. Si has estado...

- Es la verdad, yo no he estado con ella.

- No es necesario que me mientas. Te conozco y has estado actuando misteriosamente. Además hace unos días te vi comprando flores.

Edward supuso que lo vio comprando flores para Tanya.

- ... Si estuvieron acostándose yo no voy a reclamarte, no estábamos juntos y ahora tampoco. - su voz rota denotaba que la situación le dolía muchísimo. - Pero no voy a aceptar que te acuestes con ambas. No lo puedo tolerar.

Edward boqueó sin saber que decir por lo directa que fue sobre el tema. Al parecer no había podido ocultar su relación con Tanya a pesar de que había sido cuidadoso porque sabía que Dimitri lo seguía a veces. Sin embargo, Bella era diferente, ella estaba pendiente de su actuar y acciones. Si Edward confesaba que estaba confundiendo a Lauren con Tanya, seguramente el discurso sería otro así que decidió no mentir pero tampoco contar toda la verdad porque después de todo ya había perdido su oportunidad con Tanya.

- Si hubiera estado acostándome con Lauren no estarías adolorida ahora. - le contestó molesto. - No he estado con una mujer hace bastante tiempo.

No había logrado intimar con nadie porque no tenía nuevas personas en su vida desde que salió de rehabilitación. Había conocido modelos más que todo gracias al trabajo de fotografía que hacía junto a Jasper pero nunca llegó a salir con ellas porque no estaba listo para conocer gente o incluso socializar. Era el amargado de las luces que a veces ellas intentaban seducir. La única persona que estuvo cerca a él luego de tres años era Tanya pero iban lento, con salidas y citas como normalmente sucedía cuando realmente querías conocer a alguien y la verdad era que no tuvieron la oportunidad de llegar a dormir juntos.

Bella se mordió el labio antes de preguntar.

- ¿Entonces hace un rato... ?

- No era Lauren.

Se miraron a los ojos unos segundos interminables.

- No era Lauren. - Bella repitió lentamente. - Esa llamada no parecía de trabajo.

Edward suspiró sabiendo que estaba acorralado.

- No lo era.

Bella se tensó.

- ¿Quién era? - preguntó con voz contenida.

Hubo un silencio tenso.

- ¿De verdad quieres saberlo? - le preguntó Edward con seriedad.

Los ojos de Bella se cristalizaron.

- Quiero saber si no hay alguien más en tu vida. - le preguntó directamente mientras se abrazaba.

Edward exhaló antes de quitar una lágrima que caía por su mejilla. Una parte de él quiso decirle que sí que Tanya estaba en su vida y que iba a luchar por su perdón, que iba a seguir su vida sin ella porque Tanya era una mejor opción pero la verdad era que no se veía capaz de hacerlo. Tanya merecía un hombre mejor que él, uno completo y que no tuviera demonios acechándolo.

- No. No hay otra mujer ahora.

Bella no dijo nada asimilando sus palabras. No era tonta así que había entendido entre líneas que si hubo alguien más. Con el corazón apretado y roto se acercó a él para abrazarlo.

- Gracias por decirme la verdad. Te amo.

Edward sintió sus palabras como un golpe certero a su corazón. Su voz rota y sus palabras lo habían hecho sentir como un ser miserable.


Actualización!

Espero que les haya gustado.

Les doy un resumen de cantidad de acciones en el PASADO para que no se mareen con las cantidades.

Carlisle Cullen 35%

Esmerald Masen 20%

Eleazar Swan 20%

Edward Cullen 15%

Dimitri Cullen 5%

Otros Accionistas 5%