Pasado

Bella no podía creer que una boda apresurada en Las Vegas pudiera ser más perfecta que cualquier idealización romántica que ella hubiera podido crear en su mente.

Mientras escuchaba al imitador de Elvis cantar Can't Help Falling in Love y a Edward acompañarlo con un canto mas bajo y solo para su oído, no podía creer que la noche pudiera ser más perfecta.

- Eres tan hermosa. - Edward le susurró en el oído provocándole un escalofrío en la columna.

Su ahora esposo la había sorprendido con un vestido de novia en el armario del hotel y con un pequeño grupo de estilistas que se ocuparon de prepararla para esa noche. Fue mimada y atendida hasta que la hora llegó. Caminar hacia él que la esperaba en el altar luciendo increíblemente guapo fue un momento emocionante para ella y cuando estuvo frente a Edward no pudo evitar sentirse agradecida por tener a una persona tan increíble junto a ella. Decir acepto no le costó o se sintió incorrecto, se sintió feliz y llena de energía. No recordaba la última vez que se sintió tan protegida.

- Te amo. - Edward le susurró cuando la canción terminó y Bella le creyó. Estaba frente a un hombre que la amaba y si era sincera consigo misma nunca había sentido a Dimitri tan sincero como sentía a Edward en ese momento.

Las fotos del evento estaban incluidas en el alquiler del local y ambos sonrieron al verlas fotos recién reveladas, Edward se quedó con una pequeña que entraba en su billetera. Bella sonrió conmovida por su accionar.

Luego de la mano salieron rumbo a las calles llenas de personas celebrando la noche y disfrutando las luces. Entraron a un bar donde otro imitador de Elvis cantaba y las personas bailaban o cantaban disfrutando la noche. Edward tomó su mano y la llevó a la pista de baile donde bailó con ella provocándole risas por sus movimientos similares a los que el imitador hacia. Rieron, bailaron y bebieron todo lo que quisieron esa noche hasta que Bella no podía soportar sus zapatos.

Regresaron al hotel y Edward la sorprendió tomándola en brazos. Bella chilló sorprendida.

- ¿Qué haces?

- Es la tradición. - le aseguró con una sonrisa.

- ¡Pero estamos en el lobby del hotel!

Edward rio por su expresión avergonzada y no la bajó en ningún momento.

Cuando entraron a la habitación de Bella la encontraron llena de pétalos de rosa. Una botella de champán los esperaba junto a fresas en chocolate derretido.

- ¿Tú...? - Bella le preguntó mientras era depositada sobre sus pies.

- Yo no les dije nada. - le aseguró Edward levantando las manos en signo de inocencia. - Debieron suponer que nos casábamos y quisieron sorprendernos.

- Fueron muy amables. - contestó Bella nerviosa por lo que él podría esperar de ella a continuación.

Edward suspiró y se acercó a ella para besar su frente. Bella se mordió el labio mientras cerraba los ojos con fuerza al sentirlo tan cerca ya que si sentía el deseo creciendo en su interior al estar a solas con él pero estaba muy nerviosa, nunca había estado con otro hombre que no fuera Dimitri y la realidad era que tenía miedo de decepcionar a Edward o...

- No va a pasar nada que no quieras que pase. - le susurró.

- Es nuestra noche de bodas. - le recordó ella con voz aguda por los nervios.

- Lo sé y quiero hacerte el amor. - admitió con un gemido bajo que terminó erizando cada vello de su cuerpo. - Pero quiero hacértelo cuando tú me ames también. Voy a esperar a que eso suceda.

- ¿Quieres esperarme? - preguntó sin aliento. No estaba acostumbrada a no ser presionada. Dimitri siempre había logrado poner sus deseos antes de los de ella. Un pequeño miedo empezó a crecer en su pecho, ¿Edward podría cansarse de esperarla? La idea la aterraba.

- Si existe la posibilidad de que llegues a amarme créeme que voy a esperar. - él se acercó mas y tomó sus caderas. - ¿Existe esa posibilidad?

¿Existía la posibilidad de que llegara a enamorarse de él?

La pregunta sonaba extraña, había compartido años de su vida con Edward y había sido quien estaba apoyándola en sus momentos mas difíciles. Definitivamente ya lo amaba pero no estaba segura si lo amaba como hombre ya que lo que sentía con Edward no se parecía a lo que en su momento sintió con Dimitri, no estaba esa ansiedad ni adrenalina que Dimitri le solía provocar antes de que convertirse en lo que sentía ahora que era rabia y miedo.

Edward tomó sus labios mientras divagaba y la sorprendió introduciendo su lengua sin permiso. La besó con deseo y ardor, la hizo jadear cuando la apegó contra su cuerpo haciéndole notar las diferencias físicas que existían entre ellos. Edward ya no era un niño ni el adulto joven que solía conocer, ya era un hombre y la deseaba en mas de un sentido. Cuando el beso acabó Bella quiso mas de él no solo un beso quería mas y ahí supo que lo deseaba más de lo que creía.

El hombre frente a él esperaba su respuesta con ojos oscuros llenos de deseo y Bella asintió nerviosa.

- Si. - carraspeó por el pequeño gemido que se le escapó. - Yo creo que si...

Entonces volvió a acercarse para apoderarse de sus labios. El beso fue mas corto porque Edward se alejó de su boca con una sonrisa seductora.

- Amor, no soy de piedra y si me sigues besando así...

Era la primera vez que él usaba ese apodo cariñoso y Bella no pudo evitar sonreírle encantada.

- Lo siento. - abracó su cuello dejó un pequeño beso en su cuello.

- No te disculpes por volverme loco, siempre has tenido ese efecto en mí. - le confesó con naturalidad. - Terminemos este día como debe ser. - le guiño un ojo alejándose para encender el equipo de sonido. Música suave pero sexy empezó a sonar.

Bella aprovechó para sentarse en la cama para quitarse los zapatos pero Edward se acercó inmediatamente para ayudarla. Ya con los pies desnudos tiró de ella para empezar a bailar de nuevo. Rieron mientras bebían champan y se alimentaban mutuamente con fresas bañadas en chocolate.

A la mañana siguiente despertó con una ligera resaca y en brazos de Edward. Ambos estaban vestidos con la ropa que utilizaron para casarse y Bella no pudo evitar sonreír al ver la mano de Edward con el anillo de oro que ella le había colocado la noche anterior como símbolo de unión. Se había casado con su mejor amigo y posiblemente el mejor hombre que había conocido.

Pasaron el primer día de casados juntos visitando tiendas y casinos. En algún momento del paseo terminaron agarrados de la mano y Edward no la soltó mas. Bella no podía creer lo bien que se sentía ir de la mano con su esposo, con Dimitri nunca pudo hacerlo ya que era un paranoico y vivían escondiéndose. Pero la verdad tampoco creía que ir de la mano con Dimitri por las calles se hubiera sentido igual. Edward le transmitía seguridad y orgullo, ese hombre era suyo y sabía que él también sentía lo mismo por su actitud y por como le acariciaba con su pulgar cada cierto tiempo el anillo de matrimonio que él le había colocado ahí.

Bromearon y recordaron su niñez en común en más de una oportunidad. Edward le confesó que guardaba algunos regalos hechos a mano que ella hizo para él y Bella se llenó de ternura, le dio un beso en la mejilla en recompensa. Ella luego recordó que tenía la mariposa que él hizo para ella la primera vez que salieron juntos cuando eran muy jóvenes, prometió buscarla y Edward sonrió en grande. Verlo sonreír por ella hizo que su corazón se llenara y se prometió intentar que sonriera constantemente.

Irse de Las Vegas esa noche fue como romper la burbuja donde los problemas no existían. Bella suspiró desanimada mientras Edward conducía relajado por la ciudad donde ambos habían crecido.

- ¿No te emociona volver a casa? - le preguntó tranquilo acariciando su mano izquierda donde tenía su anillo de casada.

- No, ¿a ti?

- Estoy contigo así que me siento emocionado todo el tiempo. - le guiño un ojo antes de besar la mano que tomaba.

Bella sintió su vientre revolotear alterado por las emociones que Edward le provocaba con sus palabras amorosas. Se quedó observando sus facciones masculinas algo embobada por lo atractivo que era y se llamó estúpida por no haberse dado cuenta antes. ¿Cómo pudo estar tan ciega y no valoro a la única persona que siempre la quiso?

Estaba tan perdida en sus pensamientos que solo regreso al presente cuando de pronto Edward detuvo el auto y Bella desorientada observó donde estaban.

- ¿Qué pasó?

- Llegamos. - le contestó sonriente.

Bella observó el vecindario sorprendida ya que no entendía lo que sucedía. Edward le abrió la puerta y le ofreció una mano para salir.

- Bienvenida a tu casa, Isabella Cullen.

La casa moderna de dos pisos frente a ella le quitó el aire. Era hermosa y elegante.

- ¿Compraste una casa? - preguntó sin aire.

- ¿Esperabas que viviéramos en mi departamento de soltero? - le preguntó burlón. - No podía llevar a mi esposa a un lugar tan pequeño, mereces mucho más.

Bella sonrió sin aire.

- Yo... no sé que decir. - admitió.

- Entonces no digas nada. - Edward rio y se acercó a besarla.

Sus besos... Dios mío, ¿Cómo había podido vivir tantos años sin probar esos labios? Bueno él la besó una vez pero eran unos niños, no tenía los mismos anhelos que en ese momento sentía.

Edward se alejó de ella cuando les faltó el aire y Bella gruñó por la pedida.

- Tendremos mas de esos, te lo prometo. - le aseguró negando antes de tomarle la mano y tirar de ella. - Vamos, tienes que conocer tu casa.

Entre sonrisas cómplices entraron a la casa. No tenía mucho ya que Edward esperaba que ella la decorara a su gusto. Lo único que podías ver era una foto de ambos en la graduación de él y unos cuantos muebles básicos. La castaña suspiró nostálgica al ver esa foto.

- Me hizo muy feliz que fueras ese día.

- Yo me sentí muy orgullosa de ti cuando te vi dar ese discurso. Siempre has sido tan inteligente, el hombre más inteligente que he conocido.

Edward le sonrió agradecido y Bella no pudo resistir la necesidad de besar sus labios con cariño.

El lugar tenía tres habitaciones en la segunda planta y Edward le aseguró que podía escoger la que quisiera porque no le molestaba que durmieran separados. Bella una vez más agradeció tener a su lado a un hombre tan maravilloso y considerado.

Todo el día exploraron la casa y definieron algunas cosas que querían comprar para su comodidad como una cafetera o una televisión gigante para ver películas luego del trabajo. Se sentían como una pareja de recién casados que empezaban a planear una vida juntos. Fue así que a Edward se le ocurrió comentar que escogió la casa con un gran patio para que sus hijos jugaran ahí. Bella sintió el golpe de la realidad azotarla.

- Lo siento. - Edward se disculpó al ver su expresión. - Se que aún no estás segura de hacer nuestro matrimonio duradero. No debí decir eso.

- ¿Quieres tener hijos? - le preguntó con suavidad aunque por dentro se sentía temblar como un papel.

- Si. - admitió sincero mientras frotaba su nuca con nerviosismo. - Siempre quise ser un papá joven para tener energía y poder jugar con mis hijos. ¿Tú quieres ser mamá? No tiene que ser ahora sino algún día.

Bella boqueó sin saber que contestar porque la verdad nunca se lo había planteado seriamente. Dimitri y ella nunca hablaron del tema, solo de métodos para impedir un embarazo.

- No lo sé. Tal vez...

- No te sientas comprometida a darme un hijo si escoges quedarte en este matrimonio. Se que juntos podemos ser felices y a quien quiero es a ti, no a los hijos que pudieras darme.

Bella sonrió por su aclaración segura y se paró de puntitas para llegar a besarlo de nuevo.

- Eres increíble.

El beso no tardo el escalar en temperatura pero el sonido del teléfono de Edward los molesto a ambos provocándoles gruñidos quejosos que derivaron en risas poco después. Edward contestó su teléfono brevemente.

- Tu increíble esposo debe ir a reunirse con su abogado para que mañana tengamos los documentos listos para transferir las acciones.

- Oh. - Bella palideció. - ¿Mañana vas a dármelas?

- Si, como te lo prometí. - le aseguró.

Bella sonrió muy nerviosa. Sabía que Dimitri posiblemente había estado adulterando esos documentos de alguna forma.

- Puedo esperar, no tiene que ser mañana. Revísalos con tu abogado con tranquilidad y luego firmaré.

- ¿Revisarlos?

- Si, para que todo salga perfecto.

- Pero...

- Hoy quiero que te quedes aquí, sigue siendo nuestro primer día como casados.

Edward relajó su rostro y sonrió.

- Esta bien. Me quedaré. - cedió de inmediato acercándose para abrazarla.

- Prométeme que mañana revisarás cada cláusula y...

- Hey, claro que lo haré. - le aseguró acariciando su mejilla. - Te prometo que no vas a tener problemas cuando adquieras tus acciones.

- No tengo apuro. Puedes manejar mis acciones unos días, además ahora eres un accionista tan importante como el mismo Carlisle. Va a estar tan alterado cuando se entere. - soltó una risita nerviosa.

- Mañana va a enterarse que tu padre me cedió sus acciones y la vicepresidencia. Carlisle será notificado.

- ¿Te preocupa? - le preguntó sintiéndose culpable porque por ella iba a arruinar la relación que tenía con su padre.

- Me preocupa como va a reaccionar contra ti. No quiero que te diga cosas hirientes. - la caricia en su mejilla seguía y Bella se apoyó en su palma.

- A mi me preocupa como va a tratarte a ti, puede hacer que tu trabajo sea insoportable.

Edward se encogió de hombros.

- No importa, será temporal hasta que tú adquieras las acciones de tu padre y seas la vicepresidenta.

- ¿Vicepresidenta? - preguntó sin aire.

- Claro, serás la segunda mayor accionista de la compañía como lo fue tu padre. Te corresponde ser la vicepresidenta.

- No me siento tan capacitada como tú para ser vicepresidenta. Tienes que ser tú, tienes los estudios y la experiencia. Además mi padre dijo que confiaba que lo reemplazarías perfectamente y que...

Edward le sonrió.

- Cariño, yo puedo tomar el puesto el tiempo que quieras si así lo deseas pero debes tener claro que eres muy capaz. Fuiste a una excelente universidad y has trabajado en la compañía a escondidas por varios meses, nadie te hubiera descubierto sino fuera por una mala transacción. Pero estoy seguro a cualquier otro si lo hubieran descubierto, definitivamente a un idiota como Dimitri hubiera sido encontrado de inmediato.

Bella sonrió mientras en su mente se cocinaba la idea de que Dimitri había sido quien la había puesto en evidencia. Se sintió una idiota por culpar a Edward sin considerar a Dimitri primero.

- ¿Ya descubrieron de dónde sacó el dinero para el negocio en el que invirtió?

- Finanzas esta rastreando aún. No deben tardar en detectarlo.

Bella supo que la ruta del dinero iba a llegar a ella. Por supuesto. Dimitri había utilizado su acceso al dinero que Eleazar administraba para poner en marcha otra mala inversión. La utilizó una vez más y la ansiedad de que Edward descubriera que ella estuvo con él la dejó sin aire. ¿Qué tan mal tomaría que ella le ocultara por años la relación que tuvo con Dimitri?

El teléfono de Edward volvió a sonar.

- Hablaré con mi abogado y le explicaré que mañana revisaremos la transferencia. - le aseguró besando su frente. - ¿Nos pides algo de comer?

Bella asintió nerviosa mientras lo veía caminar hacia una habitación del primer piso donde definieron que sería su despacho.

¿Cómo iba a escapar del problema en el que estaba? ¿Cómo iba a proteger a Edward de Dimitri? ¿Cómo ella iba a poder escapar de su pasado?

Asustada y temblorosa prendió su teléfono para pedir comida. Lo tenía apagado desde que escapó de Dimitri dos días antes y fueron sus mensajes y llamadas perdidas lo primero que vio.

No te atrevas a traicionarme, no sabes con quien te metes. ~ D.C.

Bella, no me hagas esto. Te necesito, somos un equipo. ¿Dónde estas? Arreglemos nuestros problemas. ~ D.C.

Contéstame el teléfono, maldita perra traidora. ~ D.C.

¿Dónde mierda estas? ¿Estas con ese idiota? ~ D.C.

No puedo creer que me lastimes así. Nadie te ha querido como yo. ~ D.C.

No has dormido en tu departamento ni en la casa de tu padre. Si ese hijo de puta te toca lo mataré. ~ D.C.

No voy a perder la oportunidad de reclamar lo que es mío, lo haré contigo o sin ti. ~ D.C.

Bella tembló al ver sus mensajes amenazantes. Dimitri estaba fuera de control y tuvo miedo, miedo por lo que podría hacer para vengarse de ella sino lo ayudaba.

- ¿Mañana puedes acompañarme a la oficina?

La pregunta de Edward la hizo saltar del susto y su teléfono cayó de sus manos.

- ... Lo siento, no quise asustarte. - arrepentido se acercó para tomar su teléfono del piso y Bella se lo quito asustada antes de que viera los mensajes. - ¿Esta todo bien?

- Si, todo bien. ¿Por qué quieres que vaya contigo? - le preguntó guardando su teléfono y en un intento de disimular trato de centrarse en la conversación.

- Tu padre me hará la entrega de su despacho y quiero que estés junto a mí en ese momento.

- Entonces será oficial.

- Todos sabrán que Eleazar me dio sus acciones y que tú eres mi esposa. - le confirmó sonriendo en grande.

Bella sonrió por lo feliz que se veía con esa última afirmación pero por dentro estaba muriendo de ansiedad y miedo ante la idea de ver a Dimitri tan pronto.

- Estaré ahí contigo.

- Perfecto. - Edward sonrió y se acercó a besarla.

Entrar juntos de la mano al inmenso edificio que albergaba la compañía fue como regresar a la secundaria para Edward. Todos los miraban con curiosidad y algunos comentaban discretamente. Era un escándalo lo que había sucedido. En ojos de la mayoría Edward estaba aprovechando la situación para adquirir mas poder y competir contra su padre, esto lo hacía ver como un hombre ambicioso y con pocos escrúpulos. Nada mas alejado de la realidad.

- Dios mío. - suspiró cuando lograron entrar a un ascensor vacío. - No esperaba ese recibimiento.

- Eres el flamante nuevo vicepresidente. - le recordó Bella arreglando su corbata por milésima vez.

- Y mi padre debe estar en su oficina listo para matarme. - agregó con risas.

Bella acarició su mejilla con preocupación. - Quisiera poder protegerte de él.

- He lidiado con Carlisle varios años. Podré con su ira.

El ascensor se abrió en el último piso.

- Te amo. - Edward le susurró en el oído antes de girar y entrar al piso.

Bella apretó su mano en señal de apoyo en medio del silencio tenso que invadía el lugar. Los accionistas junto a Eleazar y Carlisle estaban ya en la sala de reuniones. Bella sintió su estómago apretarse cuando Dimitri capturó su mirada, había demasiada ira y rabia por explotar.

- Señores. - saludó entrando y su voz seria sorprendió a Bella que tuvo un estremecimiento.

- Esta es una reunión de accionistas, ¿qué hace esa mujer aquí? - la voz letal de Carlisle fue lo primero que se escuchó en el lugar.

- Refiérete a mi esposa con respeto, Carlisle. Ella tiene derecho a estar aquí.

Los accionistas boquearon sorprendidos y se miraron incómodos mientras Esme que estaba sentada junto a Eleazar les dedicaba una sonrisa tranquilizadora.

- Te casaste. - concluyó Carlisle con una sonrisa incrédula.

- Empecemos la reunión y dejemos mi vida privada para otro momento.

Bella que por dentro temblaba como un papel fingió tranquilidad mientras se sentaba junto a Edward que en ese momento estaba usando por primera vez la silla destinada al vicepresidente. Había un juego de poder cuando se trataba del uso de las sillas en la sala de juntas, iban de mas a menos cerca a Carlisle según la cantidad de acciones que poseían. En este caso, Edward estaba mas cerca junto con Bella ya que al ser un matrimonio ambos pasaban a tener en conjunto un segundo lugar, por otro lado, Dimitri estaba alejado por solo tener un 5% y la rabia que emitía era casi palpable por todos pero sobre todo para Bella.

La reunión fue tensa y formalizaba el retiro de Eleazar pero su suegro no parecía afectado. Cuando el abogado de la compañía informó a los presentes que Edward ahora era dueño de las acciones de los Swan, Eleazar sonrió asegurando que sus acciones estaban en buenas manos y lo llamó hijo delante de todos lo cual empeoró el ambiente. Bella quería salir de ahí y a la vez no ya que disfrutaba ver a su esposo siendo reconocido como un prometedor profesional.

Salieron de la reunión directamente hacia la oficina que solía ser de Eleazar y Bella sintió la nostalgia invadirla. Muchas veces Edward y ella habían pasado tiempo en esa oficina cuando eran niños y sus padres tenían que reunirse en la sala de juntas. Dimitri los acompañaba si no estaba en la escuela militar y pasaban las horas mirando por la ventana la ciudad. En su inocencia sentía la presencia de Dimitri como protectora y la de Edward como la de un amigo pero ahora sabía que Dimitri odiaba pasar tiempo encerrado con ellos y que lo llevaban para evitar que destruyera o arruinara algo en su casa. Las cosas eran distintas a como las veía en ese momento.

Bella suspiró con fuerza al ver el lugar sin los objetos personales de su padre. Esa oficina ahora era de Edward, su esposo.

- ¿Me ayudarás a decorar este sitio verdad? - le preguntó Edward en el oído. - Mi único requisito es tener fotos tuyas por todos lados.

- Calla. - rio nerviosa.

Edward le abrazó la cintura apegándose a su espalda. Ambos miraban la ciudad desde el gran ventanal que tenía esa oficina.

- No puedo creer que estoy aquí contigo. - admitió él respirando hondo para capturar su aroma.

- Yo tampoco. - confesó ella acariciando sus brazos. Y nada podría ser mas cierto que eso. Hace unas semanas se hubiera reído si le hubieran dicho que estaría tan cómoda entre los brazos de su amigo de la infancia.

La puerta de la oficina sonó rompiendo su burbuja.

Bella tembló. La idea de que fuera Dimitri la aterraba.

- Tranquila, debe ser mi padre. - Edward besó su mejilla con una sonrisa. - ¿Por qué no me vas con tu padre a comer? Y si puedes lleva a mi madre contigo, ha estado sintiéndose un poco mal estos días y quizás puedas convencerla de ver de nuevo a un doctor.

- No quiero dejarte a solas con él.

- Y yo no quiero que lo veas atacarme. Tú no vas a presenciarlo. - Edward beso sus labios rápidamente. - Te veo en casa.

Bella sintió su corazón calentarse una vez mas por esa sonrisa.

- Esta bien.

La acompañó hasta la puerta de su oficina donde estaba Carlisle esperando muy molesto.

- En esta compañía no se cierran las puertas con seguro.

Edward suspiró.

- Nos vemos mas tarde. - volvió a darle un beso a su esposa y le hizo una seña a su padre para que entrara con él a la oficina. Apenas estuvieron adentro cerró la puerta.

- Hija, no te preocupes. Edward podrá lidiar con esto. - Eleazar se acercó a ella mientras salía acompañado de Esme, se había quedado firmando documentos que lo alejaban de la compañía.

Bella apretó los labios con fuerza cuando escuchó un golpe dentro de la oficina.

- Lo mejor es que salgamos de aquí. - Esme apuró consternada. - Carlisle busca llamar la atención y estoy segura que Edward esta bien, su padre nunca ha llegado maltratarlo físicamente.

Prácticamente tuvieron que arrastrarla lejos de la oficina.

Dimitri seguía en el piso y la observaba en silencio. Bella sabía que estaba en peligro si se quedaba ahí así que terminó cediendo a la sugerencia de Esme y salieron del edificio. Ya en el estacionamiento del lugar buscó en su bolso su teléfono para escribirle a Edward donde iría a comer con los padres de ambos y de paso sondear como estuvo la discusión con su padre sin embargo, se quedó de piedra cuando encontró fotos suyas con Dimitri en su bolso. Ella no entendía como llegaron ahí si había estado sentada lejos de él y el miedo la invadió. Una de las fotos decía:

Volverás porque siempre has sido mía.

Era una foto de su adolescencia. Cuando Dimitri robó una cámara de Esme y se tomaron fotos con ella por horas. Fue una tarde especial para Bella y Dimitri nunca devolvió la cámara ni volvió a hablar sobre ella.

Su corazón se contrajo al saber que no iba a poder escapar de Dimitri.


Actualización!

Espero que les haya gustado.

Les doy un resumen de cantidad de acciones en el PASADO para que no se mareen con las cantidades.

Carlisle Cullen 35%

Edward Cullen 35% (se sumó el 20% de la familia Swan)

Esmerald Masen 20%

Dimitri Cullen 5%

Otros Accionistas 5%