Ha pasado cerca de una semana desde que Lincoln inició con su entrenamiento con los cuatro elementos. El primero de todos, y uno con el cual Lincoln demostró cierta destreza para controlar fue la tierra. A pesar de tener la facilidad para controlar el elemento, todavía le faltaba controlar su poder; la primera vez que Lincoln intentó controlar el elemento, casi llega a matar a Cedric con una roca gigante. A pesar de esto, decidieron continuar con los demás elementos.
Los cuatro se encontraban en el espacio vacío en el cual habían estado entrenando desde hace ya varios días. El entrenamiento había ido mejor de lo esperado, sorpresivamente para el rubio. Lincoln había demostrado una habilidad casi innata para controlar el elemento; parecía como si lo hubiese manejado toda su vida, llegando a superarlo a él cuando tenía el mismo tiempo de entrenamiento.
—¿Qué vamos a entrenar ahora?— preguntó Lincoln. Se sentía entusiasmado, pensaba que aprender a dominar los elementos le iba a resultar más difícil, pero fue todo lo contrario. El haber dominado la tierra le había dado más confianza.
—Tenía planeado pasar a la siguiente fase; esto significa aprender a dominar otro elemento.— respondió el rubio. —Pero antes de eso quisiera ver que tan bien dominas la tierra.
Selene levantó una ceja con curiosidad. —¿Le vas a aplicar un examen?
—Así es,— respondió Cedric. —Y ese examen será una batalla contra mi.
Ante esto, toda la confianza que tenía Lincoln hace unos momentos se esfumó como una gota de agua sobre una sartén caliente. Tragó saliva, pensando en qué iba a hacer para poder derrotar a Cedric.
—Oye, oye, oye,— replicó Moon. —¿No crees que es demasiado pronto para eso?
—No se preocupen, no va a ser una batalla solo porque sí. Solamente quiero ver qué tan bien utiliza todo lo que le he enseñado.— replicó el rubio. —No lo voy a lastimar...mucho.
A pesar de todo lo que han pasado junto las últimas semanas, Selene no se encontraba del todo conforme dejando que fuera Cedric quien se enfrentara a Lincoln, si hubiera sido ella o su hermana estaría más aliviada; en cierta manera entendía que Cedric sabía lo que hacía, si hubiera sido alguna de ellas, tampoco habrían sido tan desafiantes en contra del albino.
—Está bien,— comentó Selene. —Confiamos en ti.
Una vez aclarado ese punto, Cedric procedió a caminar hacia un extremo del lugar. Lincoln supuso lo que él tenía que hacer, así que hizo lo mismo del lado contrario. Respiró profundamente, tratando de relajarse un poco.
—¡Empieza cuando quieras!— gritó el guerrero. Lincoln trató de recordar todo lo que vieron durante la última semana. Levantó su pie y dio un fuerte pisotón, y del suelo salió una enorme roca. Después de esto dio un golpe hacia el frente, mandando la roca a volar hacia su oponente. Cedric se esperaba esto, por lo que, en lugar de esquivarlo decidió dejar que el ataque lo impactara. La roca se partió al golpear contra la palma de su mano, convirtiéndose en rocas más pequeñas que se esparcieron alrededor de él. Teniendo más armas con las qué trabajar, Cedric tomó un par y dio un salto en el aire, lanzando las rocas hacia el albino a toda velocidad.
Lincoln saltó hacia la izquierda para esquivar ambos ataques. Al recuperarse, se iba a preparar para atacar una vez más, pero logró divisar a tiempo que una tercera roca se dirigía hacia él. Lincoln apenas y logró levantar las manos hacia el frente para protegerse; esperaba que este ataque fuera suficiente para derrotarlo, pero sorpresivamente estas se destruyeron al impactar contra sus manos. Lincoln abrió los ojos, mirando sin creerse que había resistido el ataque sin daño alguno.
Cedric miraba como el albino observaba las rocas esparcidas a su alrededor. Rió por lo bajo. —¿Qué sucede? ¿Ya tan rápido estás pensando en rendirte?
Lincoln levantó la mirada, logrando divisar a un presumido Cedric burlándose de él. Lincoln nunca fue una persona violenta, prefería arreglar las cosas de manera civilizada y generalmente evitaba los conflictos. Pero algo en la manera en la que su oponente hacía gracia de él estaba empezando a molestarle; antes le daba igual, pero ahora mismo roían su camino hacia su interior.
—¿Por qué?— respondió el albino. —¿Tienes miedo?
Cedric levantó una ceja con curiosidad. Parecía ver que finalmente había encontrado una manera de llegar al espíritu de pelea del forastero. —Miedo sólo de romperte,— dijo con burla. —No creo que puedas siquiera tocarme...
Luego de esto, el rubio tomó una de las rocas que tenía cerca y la arrojó contra el albino; una técnica demasiado básica, pero sabiendo que era contra Lincoln supuso que eso bastaría.
Al mirar la roca dirigirse hacia él, Lincoln primero pensó en esquivar el ataque. El tiempo parecía detenerse frente a él cuando una idea se le ocurrió. La roca se acercó lentamente hacia él como si estuviera en cámara lenta, Lincoln la tomó y se dio una vuelta completa, utilizando la inercia del propio proyectil para lanzarlo de vuelta al rubio.
Devolver al remitente pensó mientras veía la roca volar hacia Cedric.
El guerrero apenas y tuvo tiempo para ver la roca yendo de vuelta a él, alcanzando a poner una mano hacia el frente y haciendo que la roca se deshiciera tras el impacto contra su palma; al deshacerse, la roca levantó una pequeña nube de polvo que bloqueó su vista. Esto debía ser todo, el peliblanco no tenía más...
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando un fuerte impacto en el abdomen le sacó el aire. Al bajar su mirada, notó que había una roca en su pecho. El guerrero perdió el equilibrio y cayó al suelo, apoyando una rodilla contra el suelo mientras se sujetaba el abdomen con dolor.
Moon miraba con interés el combate, pero pronto miró con preocupación cómo el guerrero se dolía del ataque recibido. Casi instintivamente corrió a ayudarlo pero antes de que si quiera pudiera dar un paso adelante fue rápidamente detenida por su gemela, quien negó con la cabeza mientras la miraba; sabía que Cedric había sido lastimado, pero también sabía que no debían interferir. Regresó a su lugar, mirando la pelea con cierta preocupación.
Lincoln miró a Cedric arrodillarse con dolor y pensó que tal vez ese ataque había sido demasiado. Se dirigió rápidamente a ayudarlo, hasta que un fuerte dolor en su costado izquierdo lo hizo caer. Cuando logró recuperarse, notó como una roca que no había visto en ningún momento había sido lanzada hacia él.
Cedric se levantó con dificultad, pero logró mantenerse en pie. Notó como el peliblanco batallaba para levantarse; sabía que esto solo era una pelea amistosa cuyo propósito no era más que el probar las habilidades del albino, pero...en el interior se sentía feliz, vivo; sentía que, por primera vez en varios años, se estaba divirtiendo genuinamente. Decidió esperar a que Lincoln se levantara antes de iniciar el siguiente ataque.
Lincoln tosió un poco antes de recuperarse, miró al rubio varios metros frente a él con una sonrisa en su rostro; no era burla, no era desafío, se veía genuinamente feliz, y esto hizo que él también se sintiera feliz por dentro.
Logró ponerse de pie, y miró directo a Cedric. —¿Eso es todo?— preguntó sarcásticamente.
Cedric lo miró sin desaparecer la sonrisa. —Aún no hemos comenzado...
Ambos corrieron a toda velocidad hacia el otro hasta que colisionaron, Cedric tratando de arremeter con una patada mientras que Lincoln la bloqueó con un puñetazo. Al separarse, rápidamente volvieron a encontrarse, juntando sus manos en un intento de hacer retroceder al otro. Por un momento, y como ya suponían las gemelas, Cedric estaba haciendo doblegar al albino, quien apenas lograba mantenerse en pie. Pero en cuestión de segundos los puestos se invirtieron; Lincoln logró soportar el avance de Cedric y, sorprendentemente, logró hacerlo retroceder mientras él avanzaba. Cedric no sabía cómo era que el peliblanco lo estaba igualando, ¿De dónde había sacado tanta fuerza?
A lo lejos, Las gemelas miraban la pelea con gran interés. —Oye, Selene.
—¿Sí?
—¿No se suponía que esto iba a ser una prueba para ver si Lincoln había dominado realmente la tierra?— preguntó Moon mientras veía a los dos guerreros batallar mano a mano.
—¿De verdad esperabas que dos hombres batallaran sin convertir esto en una pelea de golpes?
—Cierto.— respondió Moon. —Hombres...
—Aun así...— continuó Selene. —¿Notas algo diferente en Yuki?
Moon se puso a analizar un poco al peliblanco mientras batallaba, así como los movimientos que utilizó previamente. El Lincoln tímido e inseguro que conoció no tenía nada que ver con el que estaba mirando actualmente, uno más seguro y osado que no teme enfrentarse a Cedric a sabiendas que el guerrero tenía mucha más experiencia y era más fuerte. Parecía ser que finalmente estaba empezando a soltarse, a sentirse un poco más cómodo. No le cabía duda de que eso le daría ventaja contra Cedric y contra lo que fuera que estaba por venir. Si el Lincoln anterior no la convencía realmente, este le inspiraba bastante confianza.
—Creo que sé a qué te refieres, hermana.— respondió Moon. —Y sí, yo también lo veo diferente.
Selene se quedó mirando al peliblanco un rato más. En definitiva estaba segura, no se había equivocado en haberlo elegido.
Lincoln y Cedric eventualmente se separaron y tomaron distancia. Ambos recuperaban el aliento mientras trataban de pensar en su próximo ataque. Lincoln trataba de pensar en la manera de acercarse a él sin que sus ataques logren conectar, mientras que Cedric buscaba la manera de atacarlo y al mismo tiempo contener su poder para no lastimarlo en serio.
A Lincoln se le vino a la mente algo que podría funcionar. Tomó un par de rocas que estaban cerca, las levitó hacia él e hizo un poco de esfuerzo en apretar sus puños. Las rocas empezaron a fisurarse hasta partirse en cientos de pedazos pequeños. Cedric miraba sin saber que era lo que se planeaba el forastero, no conocía ese movimiento, pero no debía bajar la guardia.
Lincoln esperó un momento, mirando a Cedric a los ojos, dejándole saber que no iba a retroceder, y realizó su ataque. Los cientos de pequeños pedazos de roca empezaron a volar directo al rubio, quien solo pudo poner sus brazos frene a él para cubrirse. Cedric no se esperaba esto, desde su punto de vista esto parecía ser una técnica avanzada. Cada roca impactando contra su cuerpo dolía, y dejaba una pequeña marca. Cuando finalmente se decidió a actuar, levantó una pared de roca para protegerse.
Miraba hacia atrás, esperando a que dejara de atacar mientras trataba de pensar en cuál iba a ser su siguiente movimiento. ¿De dónde había aprendido esa técnica? pensó el rubio.
Lincoln cesó el fuego al ver que el guerrero había logrado ponerse a cubierto. Lentamente empezó a caminar hacia la izquierda, teniendo las rocas listas para reanudar el fuego tan pronto viera a Cedric. Al llegar al otro lado de la roca no miró a nadie. Inmediatamente empezó a voltear de un lado al otro buscando al rubio, pero no encontrándolo por ninguna parte. Podía sentir como su corazón latía rápidamente, el no ver a Cedric por ninguna parte lo tenía nervioso.
Tuvo una sensación extraña, como un viento recorriéndole la nuca y enviando un escalofrío por su espalda. Casi por puro instinto se lanzó hacia la derecha, soltando las rocas que tenía y rodando en el suelo. Al recuperarse, miró al guerrero frente a él con varias rocas alrededor, había un hoyo no muy lejos de él, e inmediatamente intuyó que se había ocultado bajo tierra.
Cedric sonrió, sabiendo que aunque Lincoln supiera algunas técnicas un tanto complejas, aun así no iba a ser suficiente para derrotarlo. Iba a necesitar más que...
Una de las rocas que estaban cerca de él y que planeaba utilizar contra el peliblanco voló rápidamente hacia él, esto lo tomó por sorpresa, y apenas logró esquivarla. Miró al peliblanco, quien lo miraba con soberbia.
Pequeño bastardo... pensó Cedric. Parece que le he enseñado bien... una sonrisa se posó sobre sus labios. Me he estado conteniendo un poco con él, pero tal vez pueda empezar a divertirme un poco...
El rubio se dispuso a atacar nuevamente, corriendo hacia el albino con intenciones hostiles. Lincoln trató de contraatacar lanzando rocas hacia él, pero el guerrero lograba contrarrestar o esquivar cada una de ellas. Lincoln miraba como su enemigo se aproximaba a él mientras sentía cómo la confianza que estaba sintiendo iba disminuyendo; Cedric había logrado eludir sus ataque y estaba a nada de llegar hacia él, tenía que hacer algo rápido.
Pero no logró pensar en algo con la suficiente rapidez. Cedric logró darle un golpe que lo mando a rodar por el suelo varios metros. Lincoln logró recuperarse a tiempo para ver una roca volando hacia él, la cual no alcanzó a bloquear. El objeto impactó contra su torso con fuerza, sofocándolo momentáneamente. No lo entendía, hace rato estaba ganándole al guerrero, estaba igualando sus habilidades y...
Fue entonces que se dio cuenta de lo que realmente estaba sucediendo. Lincoln dejó de sentir confianza, se había dado cuenta que realmente nunca se puso a la par de Cedric, sino que él se había contenido todo este tiempo. Tenía sentido.
A pesar de ya no sentir confianza, no iba a dejar que esto lo desanimara. Estaba determinado, y aunque sabía que no le iba a poder ganar sí le iba a dar una buena pelea.
Esta vez fue Lincoln quien corrió hacia él con la misma intención, no se movía tan rápido y parecía aún dolerse del ataque previamente recibido, pero se veía aún con intenciones de pelear. Cedric no hizo nada, simplemente esperó a que el peliblanco se acercara lo suficiente para realizar su próximo ataque. Lincoln trató de atinar una patada, la cual el rubio esquivó con facilidad. Los ataques continuaron por un momento hasta que Cedric notó como cada uno de estos le estaban costando cada vez más a su oponente; Lincoln se estaba quedando sin energías, justo lo que estaba buscando.
Lincoln tomó distancia de nuevo mientras trataba de tomar algo de aire. Tal vez si...
Una columna de roca salió del suelo en dirección hacia el peliblanco, esta golpeo su pecho fuertemente y lo mandó a volar hacia atrás. Lincoln cayó sobre la nieve en shock mientras sentía que algo dentro de él se había roto. Un dolor punzante empezó a sentirse en su costado izquierdo, lo cual le dijo que se había lastimado de verdad. Cedric miraba al peliblanco luego de haber recibido su ataque. Tal vez me pasé un poco con eso. pensó.
Lincoln trató de levantarse y conservar algo de su dignidad, pero el golpe lo había sofocado; logró ponerse de pie, pero rápidamente cayó al suelo mientras se sujetaba el abdomen. En ese momento supo que la pelea había terminado. Había perdido.
Tanto pronto como Lincoln cayó, las gemelas se apresuraron a ayudarlo. Selene lo revisó, su mano se cubrió en un aura verde y la empezó a pasar sobre el cuerpo del elegido; grande fue su sorpresa al notar que tenía dos costillas rotas.
Selene se levantó y caminó en dirección a Cedric. Estaba furiosa, sabía que el rubio no era una persona de fiar, sabía que iba a romper su promesa en cualquier momento y lastimar gravemente a Yuki. La pelirroja de cabello largo levantó la mano y golpeó fuertemente la cara de Cedric. O al menos lo intentó, el guerrero logró parar su mano antes de que impactara su rostro.
—Tranquila,— dijo Cedric, dejando ir su mano. —No es necesario ponerse agresiva. Sé que está lastimado, pero tengo algo que lo va a ayudar.
Las gemelas voltearon a verlo, observando que sostenía un pequeño bote de cristal con un líquido rojo. Luego de ver lo que le había hecho no estaban tan seguras de dejarlo, pero ¿Qué otra opción tenían? Ninguna de ellas sabías magia curativa fuera de algunos hechizos básicos como el que Selene había hecho en Lincoln para evaluar su daño.
Cedric vertió una gota en la boca del peliblanco; en cuestión de segundos, el incapacitante dolor que Lincoln sentía se esfumó por completo mientras que sentía que la energía que había perdido en la pelea volvía a él. Sin ninguna dificultad logró levantarse.
—¿Estás bien, Yuki?— preguntó Selene.
—Sí,— respondió el aludido mientras tocaba su torso; hace unos momentos muy apenas podía respirar, ahora estaba totalmente bien. —¿Qué demonios es eso?— preguntó mientras apuntaba al brebaje que sostenía Cedric.
—Es...un brebaje especial, puede curar cualquier herida con solo una gota.— respondió el guerrero. —Antes lo usaba muy seguido, pero hace ya un tiempo que dejé de necesitarlo tanto.
Las gemelas inspeccionaron al albino, pasando sus manos por su cuerpo para verificar que nada estuviera fuera de lugar. Lincoln solo se sentía algo incómodo.
—Muy bien,— comentó Cedric en un intento por hacer que las gemelas dejaran en paz al forastero; había notado lo incómodo que se veía. —Dado que ya haz dominado los básicos del elemento de la tierra, sin mencionar que eres capaz de realizar algunas técnicas avanzadas. Creo que es hora de continuar con los demás elementos.
—Dime, ¿Qué elemento quieres probar ahora?— preguntó el guerrero.
Lincoln lo pensó por un momento. A pesar de haber dado una buena batalla en palabras de Cedric, el saber que el guerrero se había contenido, encima de haber sido derrotado, no hizo más que disminuir su confianza. Era el mismo problema que tenía con todo, no ser lo suficientemente bueno.
—¿Qué tal si pruebas el agua, Yuki?—sugirió Selene.
—Yo me iría por el aire.— inquirió Moon.
Ambas eran buenas opciones, pero...
—Creo que intentaré con el fuego.— comentó el peliblanco. —Estoy seguro que este me será bastante útil en este clima frío.
Cedric llevó su índice y pulgar a su mentón mientras pensaba un poco. Necesitaba pensar en un lugar que fuera lo suficientemente seguro para poder entrenar con el fuego y que nadie resultara lastimado. Había varias opciones, una de ellas siendo la base de un volcán activo en la cual a veces se paseaba, y otra un cráter creado misteriosamente hace muchísimos años; ahí la temperatura era todavía más fría que a la intemperie dado que estaba algunos metros debajo del suelo.
—Bien, creo que se dónde podemos entrenar.— comentó. —Sígueme.
Luego de una eterna caminata de una hora, finalmente llegaron al lugar. El cráter era bastante espacioso, teniendo alrededor de treinta metros de diámetro por veinte de profundidad. Había una especie de escaleras improvisadas que llegaban hasta el fondo, el cual estaba cubierto de nieve.
—O-Oye Cedric,— preguntó Moon, cruzando los brazos en un intento de mantener un poco más el calor corporal. Realmente se estaba cuestionando el seguir usando shorts en clima frío. —¿No h-había un lugar más f-frío para entrenar?— preguntó con sarcasmo.
—No veo como este lugar puede ser el más óptimo para entrenar el fuego.— comentó Selene. —Me esperaría algo más...
—¿Caliente?— preguntó Cedric. —Supuse que pensarían así. No se preocupen, se que no parece la mejor opción, pero confíen en mí.
Esas palabras se quedaron en la mente de Lincoln por un rato. Desde que lo conoció, hasta pasar por este entrenamiento, no consideraba que confiara en él completamente; sentía que en el momento en el que se fuera a dar la vuelta, en el momento dónde diera la oportunidad, le clavaría el cuchillo en la espalda. Pero a medida que el entrenamiento avanzaba y que iba pasando más tiempo con él se sentía más cómodo. ¿Confiaba en él? Podría decir que sí, pero no lo suficiente para dejar su vida en sus manos.
Una vez llegaron al fondo del cráter, Cedric hizo algo que tomó a todos por sorpresa, se quitó la capa de frío, quedando únicamente con su traje de manga larga. Nadie habría dicho nada, pero entonces tomó el fondo de la playera y lo levantó sobre su cabeza, deshaciéndose de esta. Tanto Lincoln como Selene miraban con sorpresa al guerrero, mientras que Moon sentía su rostro ponerse más rojo que su cabello mientras sentís algo húmedo y tibio salir de su nariz. Cedric tenía un buen cuerpo, su abdomen estaba marcado y encima tenía muchas cicatrices.
—¡¿Q-Que carajos haces!?— preguntó Selene, desviando la mirada.
Cedric dejó su ropa por un lado y se sentó en medio del cráter. —Esto es parte del entrenamiento,— respondió el guerrero, después volteando a ver al albino. —Quítate la playera y ven aquí.
¿Había perdido la cabeza? La temperatura probablemente estaba por debajo de los cero grados centígrados, podía sentir cristales de hielo en su ropa y algunas de las plantas que habían pasado camino al cráter estaban literalmente hechas hielo. No sabía cómo esperaba que se quitara la playera y no muriera de hipotermia...
—Sé que prometimos que no te cuestionaríamos más,— comentó Lincoln. —Pero estoy seguro que si hago eso voy a morir congelado...
Cedric lo pensó por un momento, tenía sentido, dado que aún no le enseñaba nada al forastero acerca de cómo regular su temperatura. —Está bien, conserva la playera, pero quítate la capa.
Lincoln obedeció. Tan pronto como se quitó la única prenda que lo protegía parcialmente del despiadado frío, sintió una ráfaga de viento golpear su cuerpo. Empezó a caminar mientras temblaba, sintiendo su calor corporal desaparecer.
Miraba al rubio con sorpresa, parecía que el frío no le estuviera haciendo nada en absoluto; él tenía una playera de manga larga y se estaba congelando. —¿Q-Q-Qué hay que hacer?
—Para controlar el fuego, debes primero controlar tu propia temperatura corporal.— comentó el guerrero. —Eso por eso que elegí este lugar; si hubiera elegido el volcán hubiese sido más difícil todavía.
Lincoln trataba de prestarle atención mientras luchaba por prevenir que su temperatura bajara aún más. Le estaba costando trabajo. —¿C-Cómo exactam-mente voy a lograr eso?
—Quiero que ignores el frío y te concentres en tu cuerpo.— comentó Cedric. —¿Recuerdas cuando te dije que usaras la energía del ambiente para tu beneficio? Bien, ahora quiero que trates de controlar tu propia energía, la energía de tu propio cuerpo.
Lincoln estaba tratando de comprender lo que quería decir, más que nada porque no se podía concentrar en nada más que el frío que le llegaba hasta los huesos. Cedric notó esto, tal vez necesitaba explicar mejor cómo funcionaba esta práctica.
—Tu cuerpo necesita quemar combustible para poder calentarse. En el caso del fuego, este combustible proviene del oxígeno. Para tu cuerpo, este combustible proviene de la respiración.— comentó el guerrero. —A diferencia de la tierra, el agua y el aire, el fuego es energía pura, y para poder aprender a dominarlo debes primero aprender a dominar la energía de tu cuerpo; recuerda, tú controlas el poder, el poder no te controla a ti.
Lincoln más o menos tenía una idea de lo que quería decir su mentor. Trató de no pensar en el enorme frío que sentía para concentrarse. Cerró los ojos y respiró profundamente, enfocándose en el poco calor que sentía en su interior. Por unos instantes no sentía que pasara gran cosa, pero más pronto que tarde empezó a sentir como con cada respiración, esa pequeña fuente de calidez se iba haciendo más grande. Pronto la sensación de frío fue siendo opacada por dicha calidez, su cuerpo poco a poco dejó de temblar.
Abrió los ojos, notando que su cuerpo despedía vapor. Era algo raro, el cuerpo de Cedric no lo hacía.
—Has logrado aprender el concepto básico del dominio de la energía, ahora solo debes aprender a controlarla.—comentó Cedric. —No te preocupes, esto es más fácil.
Lincoln cerró los ojos y siguió concentrando su energía, y sin saberlo, su calor corporal se fue expandiendo más allá de su cuerpo. Tanto Cedric como las gemelas sentían como la temperatura dentro del cráter empezaba a subir; pasó de ser un hoyo gélido a tener un clima agradable, pero pronto ese clima se volvió muy caliente como para seguir adentro. Tanto Selene como Moon se iban alejando lentamente, pero la temperatura llegó a un punto donde ninguna pudo aguantar, por lo que optaron salir; tenían un mal presentimiento al dejar a Lincoln solo con Cedric, pero decidieron confiar en el guerrero.
Cedric seguía en el mismo lugar, parecía no ser afectado por el drástico aumento de calor; el lugar que antes estaba cubierto de nieve ahora estaba cubierto de vapor, la capa de nieve se derritió, dejando ver la roca que por muchos años se había escondido bajo un helado manto blanco.
Lincoln parecía esforzarse demasiado para mantener la concentración, pero Cedric sabía qué era lo que estaba pasando realmente: su cuerpo quedó "atascado" por decirlo así, en el proceso de dejar salir toda esa energía que tenía almacenada. Si no hacía algo lo más probable era que se fuera a cocinar vivo.
—Lincoln,— intentó llamarlo Cedric. —Es suficiente, debes detenerte.
A pesar del firme tono del rubio, Lincoln no parecía escucharlo. Cedric se preocupó, este era uno de los posibles desenlaces, uno que esperaba no sucediera.
Cedric se levantó y trató de sacudir al peliblanco, pero tan pronto tocó su cuerpo sintió un intenso ardor en la palma de sus manos que lo obligó a retroceder varios metros; sabía lo que tenía que hacer, y aunque no estaba completamente seguro de que fuera a funcionar era lo único que se le ocurría. Respiró profundamente y puso sus manos al frente con las palmas mirando al peliblanco; una especie de aura azul lo rodeó y una especie de circulo de energía se formó frente a sus manos. Más de esa aura azul empezó a juntarse hacia el círculo, como si estuviera siendo absorbida. Cedric sentía la temperatura aumentar, si no hacía su movida ahora Lincoln iba a morir, y muy posiblemente él también.
Un brillo emanó de la técnica que estaba preparando, y una especie de rayo de energía salió disparado en dirección al elegido. Estaba por impactar, pero se detuvo a centímetros de su cuerpo como si hubiera sido parado con un campo de fuerza. El guerrero aumentó su poder, haciendo que el rayo avanzara un poco pero sin tener suerte. Supuso que le iba a tomar más para alcanzar al forastero, por lo que entró en el Jiin 2. Gracias a esta técnica, finalmente el rayo alcanzó al peliblanco.
Una gran explosión de vapor seguida por un destello celeste llenó el cráter. Selene y Moon miraban desde la cima con preocupación, no sabían si Lincoln o Cedric estaban bien. Dejaron de sentir el calor sofocante que emanaba del interior, por lo que decidieron bajar a revisar; en lugar de utilizar las escaleras descendieron lanzándose directamente. Al llegar, miraron al guerrero brillar con un aura celeste, mientras que Lincoln emanaba un aura rojiza. El albino parecía aún estar concentrado, estando en la misma pose en la que estaba cuando ellas se fueron. Luego de unos momentos, finamente abrió los ojos.
Lo primero que vio fue a Cedric, luego a las gemelas. El ambiente se sentía cálido, casi como un día de verano. Lentamente el calor fue desapareciendo, dando paso a una sensación de frío, un frío que ni siquiera la ropa que llevaba podía combatir. Selene rápidamente se dio cuenta de esto, y le colocó su capa.
El brillo celeste abandonó el cuerpo de Cedric, quien caminó hacia el peliblanco. —Supuse que tenías mucha energía contenida, pero no tenía idea de que fuera tanta.
Selene se acercó al peliblanco, a pesar de verse igual, podía sentir que algo había cambiado en él...no podía explicarlo, era como si una pesadez que jamás había notado en él hubiera desaparecido, su presencia se sentía más...ligera.
—Creo que por ahora es suficiente,— mencionó Cedric, poniéndose su playera. —Llévenlo a que coma algo caliente, necesita volver a acostumbrarse a la temperatura de este mundo.
Moon ayudó al peliblanco a caminar las escaleras, Lincoln estaba temblando mucho, parecía que las piernas le iban a fallar en cualquier momento. Selene se quedó atrás, iba a ayudar al peliblanco, pero tenía un par de preguntas para el rubio.
—Cedric.— la pelirroja llamó al guerrero.
El aludido caminó hacia ella. —¿Qué sucede?
—Estoy segura que tú también sientes algo diferente en Yuki.— comentó Selene. —¿No sabes qué es lo que sucede?
Cedric sabía a lo que se refería, él también lo había sentido después de la explosión. —Si te refieres por qué se siente diferente, es que finalmente expulsó la energía que tenía acumulada. No te preocupes, estará bien en unas horas.
—¿Estás seguro?— preguntó la pelirroja. Aun cuando se lo aseguraba Cedric no estaba tranquila.
—Totalmente,— respondió el rubio. —De hecho, si no lo hubiera hecho su cuerpo eventualmente no hubiera resistido semejante cantidad de energía; de no haberlo hecho pudo haber explotado.
Ante tal respuesta, Selene abrió los ojos y sintió como un escalofrío recorría su cuerpo. No se imaginaba que el problema fuera tan grave. —¿Estás...hablando en serio?
Cedric asintió. —Totalmente, y no hubiera sido una explosión pequeña como la que sucedió hace un momento; hubiera acabado con una gran parte del bosque, junto con nosotros.
Esto sorprendió aún más a Selene. Ella no describiría la explosión que sucedió hace un momento como "pequeña".
—Ya veo.— respondió Selene. La pelirroja empezó a subir la escalera, Cedric le seguía el paso de cerca. —Oye, hablando de otra cosa, ¿De dónde sacaste ese líquido rojo que curó a Yuki?
Cedric se aclaró la garganta. —Conozco a alguien.— Se limitó a decir, así acabando con la conversación. Ambos subieron las escaleras para encontrarse con Lincoln y Moon.
Un par de ojos ajenos al grupo los había estado observando, una misteriosa persona usando un traje completamente blanco los vigilaba de cerca, oculto en lo alto de la copa de un árbol; usaba una capucha que ocultaba su cabeza y su rostro estaba parcialmente cubierto con una máscara que llegaba a la altura de la nariz, siendo sus ojos azules lo único que estaba al descubierto.
Desde hacía ya varios minutos que el misterioso sujeto los estaba observando, sabía que una presencia poderosa se encontraba en el cráter, y si sus sospechas eran correctas significaría que había localizado a su objetivo.
Con el pasar de los minutos no pasó nada muy interesante, salvo por un ligero incremento en la energía del ambiente, algo no tan sorprendente como para llamar su atención además de que un par de chicas salieron del cráter mientras sentía la energía aumentar. No fue hasta que un fuerte destello seguido de una explosión salieron del lugar que finalmente se interesó genuinamente; y no solo eso, sino que la presencia que sentía había desaparecido.
Al aclararse todo, las chicas entraron tontamente al cráter, y no fue hasta algunos minutos después que observó a una de ellas salir con alguien; sus ojos se abrieron con sorpresa al ver que esa persona que ayudaba era un joven de cabello blanco. —Así que ese es el supuesto héroe... no parece tan...
Se interrumpió a si mismo al mirar quienes les seguían, una era la otra chica que se había lanzado, pero lo que realmente lo sorprendió fue el joven que la acompañaba.
—Imposible...— dijo con una voz que denotaba sorpresa. —Cedric...
Miró a Cedric y a la chica desaparecer en la distancia antes de bajar de árbol con un salto. La suave nieve amortiguó su caída. Una vez en el suelo se quedó observando el camino que el pequeño grupo tomó por un momento. —Tal parece que la misión será más sencilla de lo que pensé...— comentó, sonriendo bajo la máscara que cubría su rostro.
El tipo levantó su mano, y de la nada un búho se posó sobre su antebrazo. —Informa a la base que encontré al objetivo. La fase dos del plan comenzará muy pronto.
El búho asintió y salió volando, perdiéndose en la lejanía mientras el sujeto lo miraba. —No esperaba que hubieras sobrevivido...— dijo sin despegar la mirada del nevado camino que tomó Cedric. El tipo cerró los ojos mientras bajaba la cabeza y reía ligeramente. —Parece que es hora de un reencuentro.
