—Así que volviste a ver a la chica que te dejo plantado esa noche. - repitió Iori lo que su amigo le acaba de contar.
— Esa mujer nunca apareció porque le surgió algo, además iba acostarse conmigo por despecho porque su novio la engaño ¿Puedes creerlo? - exclamó Eiji enojado que sorprendió al pelirrojo.
—Asi actúan algunas mujeres, no te lo tomes muy personal.
— Ella se dio cuenta de su error y terminó con su novio, ahora es libre solo para mi. Esa mujer va a ser mi novia Yagami, te lo aseguro. - le dijo con los ojos brillantes.
— ¿Quieres de novia a una mujer que quería acostarse con un hombre por despecho?- le cuestionado en desacuerdo el pelirrojo lo cual el chico asintió sin problemas —No tienes remedio.. aunque quisiera conocer a tu futura novia.
—Pues no esperes parado, no tengo planes de presentártela. - respondió algo celoso el chico.
—¿Por qué no?
—¿Por qué lo haría, Yagami?
—Buen punto, buen punto.
—Por cierto ¿No hay nada nuevo en tu vida?
—¿Nada nuevo? -murmuro el pelirrojo mientras lo mira.
—Si, ¿No hay nada nuevo en la vida de Iori? Mmmmm...
"¿Debería decirle acerca de mi noche con Athena? que "casi" le quite la virginidad, y ahora quiero buscarla para poseerla en una relación donde tuviese todo el control sobre ella... ¿Debería decirle? "
—¿Y bien? ¿No hay nada nuevo Yagami?- le pregunta otra vez.
—Eh sí, lo hay-le respondió Iori mientras toma un poco de whisky de su vaso.
—¡¿En serio?! ¡¿Y qué es?! -le pregunta obvia emoción.
— Me reencontré con una joven en la discoteca- le dijo mientras lo ve fijamente.
—¿En la disco? ¿A quién? ¿No me digas que era la chica Shiranui? Tu antigua novia, la que te dejo por su amado Andy Bogard- le dice Eiji con sarcasmo.
—¿Acaso me crees estúpido? -le respondió el pelirrojo de forma brusca. ¿Cómo Mai pudo cambiarlo por ese idiota? Sus argumentos fueron que el no le prestaba atención y además de lo obsesivo que era con ella.
—Claro, ninguna chica va a poder robar de nuevo el corazón de mi controlador Yagami, ¿Y bien? ¿A quién conociste ayer?-le pregunta Eiji.
—A una virgen.
—¿Una virgen? -murmura Eiji con sorpresa.
—Sí.
—¿De... verdad? -le pregunta Eiji. — ¿Como paso?
—No, al parecer vino a mí por error o quien sabe porque, al final pase una noche con ella.
—Que bien, ¿Entonces la desvirgaste esa noche? Dime ¿Que se siente estar con una virgen?- le dice Eiji.
— En realidad... no llegue a "desvirgarla" técnicamente.
—¡¿Qué?! -Eiji termino por gritar estas palabras en un tono muy alto.
Las personas alrededor giran su mirada para verlos, pero Iori los ignora.
—Así es, solo llegue a tomarla por detrás anoche ,así que técnicamente sigue siendo virgen.
—Ya veo... había olvidado tu fetiche con los traseros ¿Y bien? ¿Qué más paso anoche?
—Termine por darme cuenta de que ella era virgen debido a sus expresiones mientras lo hacíamos, siempre me gusto la chica, y quiero convertirla en una de mis amantes.
— Ya veo, ¿Qué vas a hacer para lograr eso?
— Iré a verla a su trabajo y se lo diré, no quiero compartirla con otro hombre, y después de lo que pasamos juntos será fácil convencerla. - hablo el pelirrojo con confianza.
— Yagami, ¿Siquiera la conoces para decir eso? como amigo debo decirte que te recharazara de inmediato ¿A qué mujer le gusta ser amante? - le aconsejo su amigo. — Yo digo que salgas con ella y la tomes como tu novia oficial. Eso sí estás dispuesto a formalizar.
— Eiji no quiero que sea mi novia solo quiero tener el control sobre ella, aunque por lo visto no me lo va a dejar fácil.
— Tarde o temprano va a caer... siempre caen -le dice Eiji con una sonrisa.
Al otro día, Athena estaba llegando a su oficina cuando ve a cierto pelirrojo sentado en el lugar de visitas y al verla se levanta y llega hasta ella con una sonrisa de lado.
— Hola. -la saludó el pelirrojo viendo lo hermosa que se veía Athena con su vestido rosa de oficina. —¿Me recuerdas?
— Eh, si eres Iori Yagami ¿En qué puedo ayudarte? -le pregunto ella con amabilidad.
— ¿De verdad no lo recuerdas?- Iori sonrió con Ironía, ella no lo recordaba en lo absoluto —¿La discoteca? ¿El hotel?
Athena se quedó callada y atónita por unos momentos ¿El chico era Iori ? No, no puede ser..
—No tengo idea de qué estás hablando- respondió ella con un toque de pánico.
— ¿Enserió? ¿Quieres que te cuente como te equivocaste de cuarto y fuiste a parar a mi cama?
— ¡No menciones eso! -le dijo, mientras gira su cabeza para poder ver si alguien escucho. Por suerte no había empleados en los alrededores, al ver esto, suelta un suspiro de alivio.
No quería que nadie se enterara de la clase de lugar a la cual fue esa noche y menos por las razones que fue.
—¿Porqué no entras a mi oficina? - le indico Athena entrando junto con el quien cerró la puerta detrás. — Muy bien, ahora puedes hablar, si eras tu ¿Por qué no dijiste nada? ¿Por qué me dejaste...?
—Athena, tú fuiste la que entro en mi habitación por tu cuenta, y no solo eso, sino que además, en base a lo que recuerdo, tú fuiste la que se arrodillo ante mi y...
Antes de que Iori pudiera terminar lo que iba a decir, se abalanzo contra él y le tapó la boca con su mano.
—Oye, no tienes que ser tan especifico.
Iori solo se queda mirandola un breve instante, pero acto seguido, él se abalanza contra ella y usa sus manos para levantarla por encima de su escritorio.
Athena no pudo evitar dejar salir un grito, ahora el pelirrojo la está sosteniendo en sus brazos... Al tenerlo tan cerca pudo percibir ese mismo olor recordando esa noche, las mejillas de Athena ardieron.
— ¿Qué haces..?
—¿Por qué fuiste a la disco esa noche? -le pregunta.
—¿Por qué me preguntas eso?-le pregunto ella mientras lo mira.
—Curiosidad.
—Es una pregunta tonta, ¿Por qué piensas que iria alli? Obviamente buscaba sexo casual con cualquier chico disponible.
Iori sonríe con ironía.
— ¿De verdad? ¿Aún siendo virgen.?
— ¿Cómo lo..- Athena apretó sus labios, lo sabía. Que más daba decirle la verdad al pelirrojo, ya había terminado con Robert. — Esta bien, te lo diré.. mi novio me engaño y decidí pagarle con la misma moneda, por eso fui a la disco con mi amiga y ahí conocí a alguien, quedamos en vernos pero tome de más y me equivoque de habitación.
Iori la mira fijamente, poniendola un poco nerviosa, el tenia una mirada penetrante.
— ¿Sales con Robert Garcia?
— ¿Porqué lo preguntas?- respondió ella un poco incómoda aunque a él parecía interesarle su respuesta. —Termine con el ayer..
El pelirrojo se quedó conforme con su respuesta.
— Perdon por eso, pero necesitaba saberlo.
— ¿Porqué te importa? Yagami solo fue una noche y..
—Athena... Quiero que seas mi amante - le dice Iori en un tono serio.
Cuando ella escucho las palabras del pelirrojo, lo primero que se le viene a la cabeza es que esta bromeando, pero despues piensa que alguien como él no mentiria con algo asi, por lo que el segundo pensamiento que le llega a la mente... es que él quiere tenerla como su "prostituta personal".
—¿Piensas que soy una... piensas que soy una golfa?! -le dijo ella con sus ojos quemando de rabia, casi grita estas palabras, pero por suerte se contuvo y solo se las dijo a él en un tono bajo. Se alejo de Iori de inmediato.
Esta bien, Athena estaba dispuesta a entregar su virginidad a un desconocido, pero no significaba que fuese una prostituta y que se venderia como tal, si Yagami pensaba que lo iba a hacer, entonces estaba muy equivocado.
— Solo fue esa noche y ya no volverá a pasar. - explicó Athena con paciencia. Pero todo lo que Iori podía ver eran sus labios suaves y rojos.
Sus ojos se posaron en sus labios mientras la joven hablaba. No podía dejar de mirarlos.
Realmente quería besarla.
Quería volver a sentir esos labios.
Athena le dio a Iori una mirada cuidadosa después de que terminó de hablar. Quería saber si estaba molesto. Sorprendentemente, no lo estaba. En cambio, simplemente le dio una mirada larga e insondable.
La mirada hizo que Athena se sintiera extremadamente incómoda. Antes de que pudiera alejarlo de nuevo, el hombre habló de repente:
—Pagaré por otra noche contigo. ¿Cuánto cuesta? ¿Que tal esta noche?
Era un hombre adulto que también tenía impulsos naturales.
Pero de alguna manera, no pudo evitar sentirse abrumado por el deseo de ella de aquella noche.
El acalorado deseo que sentía se le subió a la cabeza. La razón lo huyó. Quería tener sexo con esta mujer.
—Di tu precio. -dijo Iori de nuevo.
Athena se congeló. Miró a Iori, el hombre por el que todas las mujeres de Tokio estaban locas.
Su cabeza se quedó en blanco.
Pero ese no era el punto. No podía creer que él pensara que podía comprarla por un precio.
Qué insulto a su orgullo.
Athena salió de su estupor aturdido y lo rechazó rotundamente.
—No estoy en venta, señor Yagami.
—¿Qué tal cien de los grandes por una noche?-Los ojos de Iori se oscurecieron.
Estaba hambriento por el leve olor a fresas que emanaba del cuerpo de la joven. Tuvo que luchar para evitar besarla.
—Tal vez no me escuchó la primera vez, Sr. Yagami. No estoy en venta. -espetó ella enojada antes de agregar: —Por favor salga de mi oficina.
Iori había perdido la razón en ese momento. Al joven no podría importarle menos lo que ella dijera. Pellizcó con fuerza la barbilla de Asamiya. Su voz era baja y ronca por el deseo.
—¿Por qué me estás corriendo? Esta no sería la primera vez que hacemos esto, ¿recuerdas?
—Estás equivocado. No soy prostituta.- Athena sabía que Iori no le creería, sin importar lo que dijera. Ella no quería explicarse más.
—Tienes una lengua afilada. Creo que necesitas que te den una lección. ¿No lo crees?- Los dedos que agarraban la barbilla de Athena se apretaron. Al momento siguiente, Iori se inclinó y estrelló sus labios contra los suaves de Athena con fuerza.
La besó con fuerza y con todo lo que tenía.
Si pudiera, la devoraría entera.
Ni en los sueños más salvajes de Athena hubiera soñado con que Iori la besara.
Se preguntó si Iori había bebido antes de ir a ella. Esa era la única razón que podía explicar su extraño comportamiento.
Sin embargo, el beso se sintió tan real. Athena sintió que su cabeza se mareaba mientras luchaba por respirar. Ella podía saborearlo. No había olor a alcohol en la boca del pelirrojo.
No sabía a alcohol sino a algo fuerte y limpio. Iori no estaba borracho.
¿Por qué la había besado entonces?
¿Por qué se había ofrecido a pagar para pasar la noche con ella?
Con la poca razón que aún le quedaba en la cabeza, Athena poco a poco recobró el sentido y le dio un fuerte empujon a Iori y lo empujó. Sus dedos se habían cerrado con fuerza en puños. Ella levantó la mano y la envió un golpe hacia su mejilla.
— ¡Te has pasado de la raya.! Quizás no me escuchaste la primera vez. No estoy en venta.
Habiendo dicho su parte y dado una fuerte bofetada al pelirrojo por su comportamiento inapropiado, Athena lo agarró el brazo y lo saco de la oficina y le cerró la puerta en la cara.
Iori no intentó insistir. Sus ojos se oscurecieron cuando tocó la mejilla que ella había abofeteado. La mirada en sus ojos se agudizó con rabia.
Tenía que admitirlo. Ella tenía coraje.
No podía creer que ella lo hubiera golpeado.
Después de un tiempo, Iori finalmente se retiró de la empresa. Estaba aterrorizado por el impulso que se había apoderado de él antes.
Iori no era un joven sin experiencia. Era un hombre adulto que había sobrevivido a innumerables pruebas y tribulaciones del duro mundo. Regresó a su apartamento. Lentamente, el joven se enfrió y volvió a sus sentidos.
Había actuado precipitadamente antes.
¿Qué había causado su momento de locura?
¿Por qué seguía pensando en esa mujer?
Los ojos de Iori se oscurecieron y parecía exhausto. Él casualmente tiró de su cuello suelto.
¿Honestamente deseaba a la mujer? ¿O era algo más lo que buscaba?
Ya no importaba.
Los ojos de Iori se cerraron lentamente. Trató de empujar los pensamientos de Athena fuera de su cabeza.
Pero no pudo... se encontró anhelando el sabor de sus labios.
Eran suaves y tenían un sabor dulce. como fresas
La calma que había reunido cuidadosamente lo abandonó una vez más. Iori se pellizcó la frente con fuerza. Decidió abandonar toda razón.
Había llegado a la edad apropiada en la que debería tener una amante. Iori sacó su teléfono de su bolsillo y llamó a su asistente que preparara un contrato. Era un contrato para obtener los servicios de Athena como su amante.
Estaba dispuesto a pagar lo que fuera.
Ella es una joven dama de una familia rica y debido haber sufrido algunas dificultades económicas, sus sus padres estan por quedar en la banca rota si nadie los ayuda en la empresa de la familia. El estaría dispuesto a pagar todas sus deudas y así salvaría a los Asamiya de la miseria. Ella no rechazaría una oferta tan generosa, ¿verdad?
Iori le indico a su asistente qué hacer y terminó la llamada. Luego, se dirigió a la ducha.
Mientras tanto, Athena todavía estaba aturdida cuando llegó a la casa de Malin. Su amiga fue quien le abrió la puerta.
Malin vio la mirada extraña en su rostro y se preocupó. Pensó que Athena se había metido en algún tipo de problema.
—¿Estás bien, Asamiya? Te ves terrible.
Athena entró al departamento y miró a su amiga preocupada.
— Tengo que contarte algo..
