Athena regresó al edificio donde vivía, vio un automóvil familiar estacionado frente a la entrada. Sin embargo, no le dio mucha importancia, pasó por delante del coche y se dirigió a su departamento.
Justo cuando estaba a punto de abrir la puerta con su llave, la puerta del coche que estaba detrás de ella se abrió de repente.
Iori Yagami bajó del vehículo con los brazos cruzados y la miró.
—¿Entones aquí vives?
Ella se sorprendió al escuchar esa voz familiar y en seguida se giró para ver quién era.
—¿Iori? ¿Qué haces aquí?
—Parece que siempre te sorprendes cuando aparezco frente a ti.
Esta vez fue impactante para ella, pues nunca le habia dicho que vivía en ese lugar.
— ¿Me estabas buscando?
Iori Yagami se quedó sin palabras por un momento.
—¿Por qué no respondiste cuando te llamé?
— ¿Me llamaste?
Ella parecia no tener ideal de lo que le estaba hablando.
Él se burló.
—¿Vas a fingir que no lo sabes?
—No lo sé, mi teléfono está en modo silencio.
Iori sacó su teléfono y volvió a llamar. Sí, realmente estaba en modo silencio.
—Cuando estoy en el trabajo o ocupada a veces silencio mi teléfono.
Athena sacó su teléfono de su bolso y empezó a revisarlo. Tenía nueve llamadas perdidas, cinco eran de él y las otras cuatro de Malin; así que rápidamente buscó su número y la llamó.
Después de unos instantes escuchó su voz.
"Athena, ¿estás bien? ¿Por qué no contestaste el teléfono?" Malin se oía algo alterada.
"Fui a ver a Eiji. ¿Qué pasó?, ¿por qué quieres verme con tanta prisa?", dijo Athena sin entender qué estaba pasando.
Iori al escuchar el nombre de su amigo la miró fijo. Pareciera que esta chica estaba jugando con él, sin embargo, su presencia parecía no importarle en absoluto.
Por alguna razón inexplicable, esa actitud lo hacía sentir muy infeliz.
Tenía curiosidad por saber por qué fue a ver a Eiji ¿Será que el es más importante?
Al otro lado del teléfono Malin gritó:
"Entonces ya le contaste lo sucedido ¿Cómo se lo tomó?"
"Pues no tan mal. Te lo contaré cuando nos veamos"
"Está bien, nos vemos más tarde"
Después de colgar, miró a Iori.
—Lo siento, Malin estaba preocupada por mi.
— ¿Hablaste con Eiji?
—Vengo de verlo en su oficina..
Iori enarcó las cejas.
— ¿Fuiste a disculparte?
— Fui a explicarle. - le aclaro ella.
—Entremos - dijo el entrando al edificio con ella.
Ella se quedó un poco confundida ¿Quería entrar a su departamento?
Él dio unos pasos dirigiéndose hacia la puerta del ascensor.
—¿No vas a venir?- dijo cuando vio que ella seguía atrás.
— Iori tu... ¿Quieres venir conmigo?
Al notar que él se quedó en silencio, rápidamente pensó en algo y nuevamente habló:
— Solo quiero saber que paso con Eiji. - dijo Iori con desdén
— Está bien, si es lo que quieres- respondió ella con algo de vergüenza al tener que hablar lo que pasó con Eiji.
— Vamos- le dijo y caminó hacia el ascensor.
Ella miró su espalda en silencio un momento y así que lo siguió, entró en el ascensor y pulsó el número nueve.
Iori abrazó su pecho.
—Pensé que me buscarías primero.
Ella lo miró confundida, no entendía de qué estaba hablando.
Al ver su expresión de confusión, Iori negó con la cabeza, decepcionado.
—Ni siquiera un mensaje.
Ella frunció el ceño.
—¿Me estas regañando?
—Claro que no.
—Entonces, ¿cómo es que me dices estas cosas?
La miró con calma.
— Porque fue conmigo con quien te acostaste .
Ella lo fulminó con la mirada. Era mejor que no dijera nada estúpido, de lo contrario...
Iori Yagami sonrió. La puerta del ascensor se abrió y ella salió.
Él miró su espalda y arqueó una ceja mientras sonreía.
— ¿Acaso lo olvidaste?
—No porque fue una noche increíble ¿Contento?-Se dio la vuelta y abrió la puerta 308.
Iori sonrió levemente al escuchar sus palabras. La forma de ser de esta chica a veces lo hacía sentir como alguien nuevo.
El entró al lugar. El apartamento era espaciosa y estaba hermosamente decorado.
Athena dejo su bolso sobre un sillón.
—Fui a ver a Eiji para explicarle lo sucedido, no se lo tomó bien al principio pero con el tiempo comprenderá, si no hay saber algo más que quieras saber mejor vete.
Estas semanas sin saber de ella lo había preocupado y ahora ella lo estaba echando como si nada. Sin embargo, ella no sabía que había un dicho: "La victoria pertenece al más perseverante".
Dio la vuelta y se sentó en el sofá.
— ¿Porqué fuiste a verlo primero?
Ella lo miró fijamente. ¿Se va a quedar aquí?
— Dame una taza de té y explícame -Él miró tranquilamente su rostro pálido.
—Iori, tengo trabajo que hacer debo terminar el diseño que me pidió tu abuela con todo lo sucedido no pude terminarlo.
—Sí quieres puedes pedirme ayuda. No me puedo acostar contigo sin al menos darte algo a cambio, puedo ayudarte en lo que sea, en cualquier momento.
—Eres un...- Nunca había conocido a alguien como él.
Respiró hondo y se recordó a sí misma que no debía enfadarse.
—No te irás hasta que te haga un té ¿verdad?
—Bueno, no me gusta que me traten con indiferencia, al contrario, me gusta que me halaguen. Cuando llegué ni siquiera me ofreciste un vaso de agua, me estabas despreciando.
Bien, la había convencido.
Se dio la vuelta y entró en la cocina, hirvió agua, sirvió una taza de té y la puso en la mesita frente a él.
— Bien aquí esta tu té ¿está bien así?.
— Está...bien.
—Entonces bebe.
—No tengo nada en contra tuyo, pero parece que tú sí en contra mío. ¿Estás tratando de quemarme?
Athena puso los ojos en blanco.
— ¿Quemarte? Por favor Yagami, el único que se atrevería hacerlo es Kyo Kusanagi
A Iori no le agrado el comentario y miró el agua humeante, luego se acercó al escritorio y se sentó.
—Bebe el agua despacio, cuando termines vete. Voy a hacer mi trabajo, no me molestes.
—Está bien
Abrió su computadora, se puso a trabajar, estaba tan concentrada que lo ignoró por completo.
Cuando terminó, miró la esquina inferior derecha de su computadora y se percató de que ya eran las once y media, dio la vuelta. Cuando estaba a punto de decir algo, se dio cuenta de que Iori ya se había ido.
Se levantó y se estiró, luego, vio que había una nota en la mesita.
Se acercó y recogió la nota, en ella decía
"Me marcho, descansa un poco. Mañana por la noche te pasare a buscar para ir a cenar juntos"
Ella sonrió y arrugó el papel en una bola. Justo cuando estaba a punto de tirarlo a la basura, pensó en algo: ¿Juntos?.
Desdobló la nota y la miró. "Juntos"
Se sentó en el lugar donde Iori Yagami se había sentado hace un momento, colocó el trozo de papel sobre la mesa y lo alisó suavemente.
Luego, murmuró: "Cenar.. Juntos, pero no somos novios "
Al otro día tipo ocho de la noche Iori apareció en su sedán negro, dio un "tsk" y se preparó para entrar por la parte del copiloto.
— Lamento las cosas que te dije en el callejón. - le recordó ella a lo que el solo sonrió de lado.
— Entonces, te daré una oportunidad para compensarme.
— ¿Qué quieres que haga?
—Ya lo sabrás.
Cuando vio su sonrisa malvada, no pudo evitar sospechar que algo andaba mal.
El coche estaba envuelto por el silencio de repente. Ella exhaló una bocanada de aire, sintiéndose incómoda.
—¿Te gustaría alguna música?
— No, gracias.
—Relájate
—Estoy muy relajada
—¿De verdad?- Sus labios se curvaron en una sonrisa burlona.
—Iori, ¿estás enamorado de mí por lo que pasó esa noche en el bar?
Iori la miró.
Ella frunció los labios cuando vio la mirada de Iori. Parecía que había sido demasiado sentimental.
No tardaron mucho en llegar al restaurante, el le tiró de la muñeca y naturalmente la puso en su brazo, los dos entraron juntos
—Tu tarea de hoy es reír y comer, y no digas tonterías.
Se preguntó por qué sentía que no se trataba solo de comer.
Luego de entrar en el comedor, Athena se dio cuenta de que la persona con la que iban a comer era una mujer y no cualquiera sino Mai Shiranui quien se veía hermosa y elegante.
Al ver que Iori había traído a Athena se sorprendió. Se puso de pie y les dio una cálida sonrisa.
— Iori, es...
El pelirrojo, naturalmente, curvó los labios:
— Es Athena Asamiya, mi novia.
Después de que la mujer escuchó esto, se rió ligeramente:
—¡Athena! que lindo es volver a verte
La psíquica le saludó a Mai.
— Hola Mai.
Iori se sentó.
—Toma asiento.
Athena se sentó al lado de Iori, Mai movió la mirada de Athena a Iori.
—Me preocupaba molestarte invitándote a comer.
—No, pero también he invitado a Athena. No te importa, ¿verdad? Después de todo, primero he quedado con ella.
Mai negó con la cabeza y se rió:
— Claro que no. Siempre y cuando a la psíquica no le importe. Ya he pedido todos los platos que te gustan, pero no sé qué le gustaría comer a Athena. Haré que traigan un menú para que lo veas Asamiya.
—Gracias Mai. No hace falta pedir más platos. No soy exigente con la comida.
Iori acarició naturalmente dos veces la cabeza de Athena y le dijo con los ojos llenos de amor:
—Ella no es quisquillosa con la comida. Come todo lo que me gusta.
La sonrisa de Mai se congeló debido a la acción de Iori.
Luego sonrió:
—Entonces está bien. Athena que aproveche.
Athena se sintió más incómoda. Iori tocó su cabeza de repente, lo cual le había dado un gran susto.
Durante la comida, Iori ocasionalmente le daba comida y le trataba de manera tan gentil como si fuera su novio.
Mai no habló demasiado y solo comió con gracia.
Sin embargo, a veces miraba a Athena sin revelar ninguna emoción en sus ojos. Después de la comida, salieron juntos del restaurante.
Iori abrazó los hombros de la psíquica con una mano y los dos acompañaron a Mai al auto.
Shiranui se dio la vuelta y la miró, luego dijo en voz baja:
— Athena ¿puedo hablar con Iori a solas?
—Claro. Me voy al auto primero.- Se dio la vuelta y caminó hacia el auto de Iori.
Después de que se fue, Mai mordió los labios y miró a Iori con los ojos rojos:
—¿Qué tal estás?
—Muy bien
—No uses este método para enojarme más. No quiero que estés molesto por lo que paso entre nosotros. - Iori miró hacia otro lado sin mirarla:
—No estoy irritándote. De verdad me parece una buena mujer Athena. ¿No lo crees?
—Iori, te conozco. Sé que lo hiciste por mí...
El pelirrojo miró hacia arriba y sonrió:
—Deberías irte a casa. Aún tengo que llevar a Athena a su apartamento - le abrió la puerta.
Mai suspiró, bajó la mirada.
— lo siento.- Subió al auto y se fue.
Iori al regresar al coche, Athena se cruzó de brazos y le sonrió con picardía.
Iori frunció el ceño con tristeza:
— ¿De qué te ríes?
—Te gusta Mai, ¿verdad?
Iori la miró y sus ojos se tornaron fríos.
Ella frunció los labios:
— Evidentemente lo es. Me trajiste aquí para provocar a Mai, ¿de verdad? No tienes que hacer eso. A ella también le gustas.
—¿Qué sabes? Ya no digas tonterías. -Con cara fría, puso en marcha el coche y se marchó.
Solo acepto la cena con Mai solo para aclararle que ya no le interesaba en lo absoluto, además ella había insistido en hablar con él, tal vez para reparar el daño que le hizo al pelirrojo pero ya era demasiado tarde, una niña psíquica había captado su atención y no estaba dispuesto a dejarla ir.
