Todo lo hizo mal, Yuri solo fue un error, como pudo engañar a la mujer que siempre estuvo a su lado por alguien que solo buscaba una aventura.

Robert la vio a distancia y recordó lo del pasado.

Ella lo esperaba en esa misma plaza mientras tomaba un chocolate caliente, en esos días, en las citas ella siempre llegaba temprano.

Para verla, él siempre preparaba los bocadillos que a ella le gustaban y corría hacia ella.

Después de dar unas respiraciones profundas, caminó lentamente hacia ella y se sentó frente a ella.

Al oir el ruido, ella le miró.

—Athena, haz las paces conmigo, ¿si? No me gusta la vida sin ti. Sin ti, mi vida se ha convertido en un charco de agua estancada. Casémonos como lo habíamos planeado. Te juro que nunca te traicionaré de nuevo y que te trataré bien.

Durante mucho tiempo, ella permaneció en silencio mientras miraba los ojos profundamente emocionados y tristes de Robert.

El se inclinó hacia adelante, se arrodilló frente a ella y cogió las manos de Athena.

—Athena, no me abandones. Antes, me dijiste que había dado 99 pasos hacia ti, así que el paso final lo darías tú. Ahora, estoy dispuesto a empezar el camino de nuevo. Solo necesitas quedarte allí y yo mismo voy a dar los 100 pasos, ¿de acuerdo?

—Me acosté con otro hombre -dijo Athena mirándole con calma.

—No digas esas palabras, por favor. Athena, tengo muy claro cómo eres. Es imposible que hagas eso con los demás.

—Te lo digo en serio. El día que te vi con Yuri, me acosté con otro hombre. -se rió. —Aunque me arrepiento de haber usado ese método para vengarme de ti, ahora me siento afortunada porque no he dejado ninguna salida para mí misma. Por lo tanto, no importa cuán lamentable sea tu comportamiento, no podré volver hacia atrás.

—Athena.. - Robert apretó los dientes. —No seas tan cruel.

—Puedes no creer en mis palabras, pero de hecho, eso es la verdad. Robet, los exnovios no pueden hacerse amigos. Entonces, no te molestaré, y también espero que no me molestes más. Separémonos con dignidad. Es mejor ser un extraño que un enemigo, ¿de aucerdo?

—Tú...- Robert la miró con sospecha.

Total, él no creía que ella había hecho eso con un desconocido.

Sin embargo, de acuerdo con la expresión de Athena parecía que no era una mentira.

Robert se puso de pie y la miró:

—¿Te acostaste con alguien más?

—Sí.

Robert apretó los dientes:

—Llevo tanto tiempo contigo y pasaste una noche con otro hombre. Athena, tú... me decepcionas mucho.

—No más que yo.

Robert se fue enojado.

Ella sintió que la habían empujado al abismo. Sin embargo, bajó los ojos y sonrió. En cualquier caso, ella ya estaba en el fondo de la vida. En ese momento su teléfono sonó, era una transferencia a su cuenta de millones de dólares de parte de Iori Yagami, marcó el número de Iori.

"Hola". -Se escuchó su voz perezosa.

"Soy yo."

"Lo sé."

"Tú... ¿estás ocupado?"

"No, en absoluto "-respondió él y pensó por un momento que, si contestó así, ella no debería continuar haciendo preguntas

"¿Por qué me enviaste tanto dinero?"

"Lo necesitas para salvar la empresa de tu empresa consideralo como un préstamo querida "

Ante estas palabras, todos los ejecutivos de la sala de reuniones se quedaron boquiabiertos. Querida... muchos pudieron percibir un ambiente bastante extraño. ¿Podría ser que el presidente se había enamorado? ¿Quién de ellos iba a pensar que su presidente, que acababa de enfurecerse, estaría hablando en ese momento con tanta amabilidad? ¿Quién logró que él fuera tan gentil? Tenían mucha curiosidad: ¿Quién era ella?

Querían descubrir quién era y entregársela para que estuviera de buen humor todos los días.

"Es mucho dinero no puedo aceptarlo.. aunque es cierto que lo necesito.. así que lo aceptaré. Gracias."

"Te he dicho muchas veces que no acepto un «gracias». Quiero algo más que palabras". -Él sonrió.

"¿Qué quieres?"

Iori se levantó de la silla y salió de la sala de conferencias.

"Por ejemplo, ¿cásate conmigo?"

"Si sigues bromeando, voy a colgar. "

Ella se sonrojó.

"No estoy bromeando."

"Voy a colgar."

"Entonces acompáñame a comer."

"Mmm... ¿Qué tal mañana al mediodía?"

Iori frunció los labios. «No está mal, al menos no me rechazó». Al parecer, ella actuaba así porque se lo debía.

"Tengo una reunión al mediodía. ¿Quedamos por la tarde? ¿Hay algún restaurante en especial al que te gustaría ir?"

"Casi nunca voy a restaurantes porque suelo cocinar en casa."

"¿Sabes cocinar? "-preguntó Iori y levantó las cejas.

"Sí" -respondió ella.

"Entonces ve a comprar algunos ingredientes porque mañana voy a ir a tu casa a comer "-afirmó Iori.

"Aunque los platos que he cocinado podrían no ser adecuados para tu paladar" -respondió ella, preocupada.

"¿Cómo lo sabes, si no los he probado? Todavía tengo que asistir a una reunión, así que voy a colgar."

Al colgar, ella sonrio. ¡Qué tonta era! ¿Estaba tan feliz solo por que Iori vendría a su casa? Al parecer, estaba de muy buen humor. En ese momento, Malin se acercó corriendo.

—Lo siento, lo siento. Para no sentirme inferior a tu lado debido a tu belleza, me arreglé un poco y, al final, llegué un poco tarde, no me vas a culpar por eso, ¿verdad? -dijo con una sonrisa y le guiñó un ojo a Athena.

—El sol está muy fuerte y llevo mucho tiempo parada aquí -le respondió Athena.

—¡Dios, y todo es culpa mía! Ahora te llevaré a un lugar más fresco. Por aquí, su majestad. -Malin la empujó con suavidad por la espalda.

—Sobre eso... te voy a dar la oportunidad de compensar tu culpa.

—Su Majestad, por favor, dígame.

Athena le susurró algo al oído.

—i¿Qué?! ¡¿Qué quieres comprar?! exclamó Malin

—¿No escuchaste?

—No volviste con esa basura de Robert ¿verdad?

—No, ¿en qué estás pensando?

—Entonces ¿por qué quieres comprar un regalo para un hombre? ¡Ah! ¡Es para Yagami!

—Así es..

— Claro, se me da bien comprar regalos para los hombres, así que solo tienes que seguirme. Te llevaré a un buen sitio y te garantizo que Iori quedará satisfecho con los regalos que le vas a comprar.

Ambas subieron a un taxi y se dirigieron a una boutique de artesanías en un pequeño callejón del centro de la ciudad. Tal y como Malin había dicho, allí tenían todo lo que uno espera encontrar. Y lo que es más importante, podían hacer artesanía ellas mismas si querían.que es más importante, podían hacer artesanía ellas mismas si querían.

Después de comprar los regalos, tomaron un taxi para ir a una cafetería. Malin le comentó de repente.

—¿Estás enamorada de Iori?

— Yo aun no lo sé..

— ¿Tienes miedo de volver enamorarte por culpa de Robert? dime que vas a dejar a un lado ese miedo; no puedes renunciar a tu felicidad por una basura como él.

—No, me voy a enamorar y encontraré un hombre que me quiere, me casaré con él y tendremos dos hijos: lo mejor sería que fueran un niño y una niña. Seré muy feliz, así que no te preocupes.

—Entonces, prométemelo.

—Sí, te lo prometo -asintió Athena y le sonrió a su amiga.

Antes de que las dos pudieran terminar de comer, un invitado inesperado llegó al restaurante. Malin, que estaba sentada frente a la puerta, lo vio primero.

—Llegó la basura -dijo Malin con tristeza.

Athena estaba a punto de darse la vuelta cuando una mano se extendió por detrás de ella y la arrastró hacia la puerta.

Malin se levantó y, mientras seguía a su amiga, gritó:

—Robert, ¿qué estás haciendo?

Los tres se dirigieron a la puerta, pero, en ese instante, Robert se detuvo y dijo:

—Malin será mejor que te vayas, tengo algo que decirle a Athena

—¿Quién te crees que eres, no voy a entrar?

—Vete a la mierda -le gritó Robert

Malin no podía quedarse de brazos cruzados, y justo cuando estaba a punto de abalanzarse sobre Robert. Athena se dio la vuelta y le bloqueó el paso porque no quería que su amiga saliera herida.

—Entra tú.

—No, no puedo dejarte aquí sola.

—Todo va a estar bien. Hay algunas cosas que tenemos que arreglar.

Malin fulminó con la mirada a Robert, luego se dio la vuelta y volvió a la cafetería.

— ¿Qué me quieres decir? - Athena levantó la cabeza y lo miró con una expresión indiferente.

—Te he subestimado. Me preguntaba por qué estabas tan tranquila cuando nos viste a Yuri y a mí en el departamento, ni lloraste ni me gritaste.

"¿Qué está insinuando este hombre?"

—Dime, ¿cuándo tuviste una relación con el pelirrojo Yagami? No mentías cuando dijiste que habías tenido una relación antes, ¿cierto? ¿Se trata de el? Pensé que eras pura, pero resulta que eres una cualquiera.

—¿Ya no estás harto de hablar? -le preguntó ella entre dientes. En ese momento, alzó la mano y abofeteó a Robert.

—Mi madre me dijo que te vio con Iori Yagami en un banquete que tú y él... Tú... ¿Sabes cómo me sentí? -insistió él mientras acariciaba su mejilla y la miraba con odio.

—Hemos terminado, y no es asunto tuyo con quién estoy o con quién me he acostado -dijo ella con la barbilla en alto y reflejaba calma en su rostro.

—¡No tienes vergüenza!

—¿Tuviste vergüenza cuando te acostaste con tu ex?

—No busques más excusas y explícame ahora cuándo tuviste una relación con él.

—Puedes humillarme, pero, por favor, no humilles a una persona inocente. Los problemas entre tú y yo no tienen nada que ver con Iori.

—¿Te atreves a insistir que no importa? ¿Crees que Iori es alguien que acostumbra a meterse en los asuntos de otros? Pues porque te acostaste con él...

—Sí-gritó ella para interrumpirlo.— Me acosté con él, ¿y qué? Si tú te acuestas con Yuri, ¿por qué no puedo hacer lo mismo con Iori? Te diré algo; la noche que te vi con Yuri, me metí en la cama de Iori por mi cuenta.

En ese momento, Robert levantó el brazo con deseos de golpearla.

—Hazlo dijo ella levantando el rostro.

—¿Por qué haces esto y por qué has terminado así? Me equivoqué, pero ¿sabes qué tipo de persona es Iori? ¿Cómo te atreves a provocarlo? Athena, ¿has pensado en las consecuencias? Te destruirá -masculló él mientras bajaba el brazo y se acumulaban las lágrimas en sus ojos.

—Eso es asunto mío.

—Estás siendo testaruda.

— Robert, sabes que odio la traición por sobre todas las cosas. -Athena lo miró con cariño. —¿Esperas que me arrodille y te pida que cambies de opinión después de haberme traicionado? No hay ninguna posibilidad de regresar a ti.

—Al menos nunca te traicioné con el espíritu -respondió él y cerró los ojos con un gesto de dolor.

—Lo siento, nuestra relación ya terminó, así que no me busques. En cuanto a mí, aunque enfrente conflictos no te pediré ayuda -añadió ella sonriendo con frialdad y dio la vuelta para regresar a la cafeteria.

Robert sintió que se volvía loco ante su determinación.

—¿Alguna vez me amaste? -gritó él.

—No -dijo ella luego de detener sus pasos.

—Athena, te arrepentirás. Yo, Robert Garcia juro por Dios que haré que te arrepientas de tu decisión.

—Ya estoy arrepentida de haber pensado que eras diferente a los demás. Si Dios me diera otra oportunidad, no hubiera olvidado los consejos de Malin y jamás te hubiera aceptado. Siento vergüenza de la Athena que estuvo contigo, y soñó ser tu esposa y acompañarte hasta el fin de su vida.

Ella no esperaba que todo terminara así, pero sentía que ya no importaba. Desde el día en que decidió abandonarlo, nunca tuvo intención de regresar. Como nunca regresaría con él, no importaba si él confiaba en ella o no.

Continuará..