Capítulo 1 "Mala impresión"
La noche ya había caído, la familia Higurashi se encontraba en el salón principal del palacio esperando la llegada de sus invitados.
Kagome llevaba puesto un sencillo kimono de color rojo con pequeños detalles dorados en el obi, de igual forma una franja dorada adornaba los bordes de las mangas y el ruedo, el cabello lo tenía recogido en un moño con algunos mechones que quedaban fuera. Sus ojos tenían un delgado delineado casi invisible y sus labios bañados en un brillo bastante tenue.
La menor de las Higurashi jugaba con uno de los mechones de cabello que colgaban de su cabeza debido al aburrimiento, pues, ya eran casi las siete de la noche y la familia de su cuñado no aparecía, empezaba a desesperarse por la espera cuando escucho el anunció de unos de los soldados.
-El señor Inu no Taisho y su familia ya están presentes –el sujeto abrió la puerta para dejar entrar a los mencionados.
De inmediato tres siluetas se dejaron ver, dos de ellas caminaban juntos y la otra detrás. La azabache miró con curiosidad a las personas que venían entrando. Supuso que el padre de Inuyasha sería el demonio que caminaba al lado la mujer humana, no prestó mucha atención a ellos.
-General Taisho, es un placer recibirlos en mi humilde casa –habló el padre de ambas azabaches haciendo una reverencia –Sean bienvenidos.
-El placer es para nosotros general Touga–devolvió la reverencia –Que bueno poder verlos nuevamente.
Ambas familias se saludaron excepto la sacerdotisa menor que no sabía nada, solo que ellos eran familiares de Inuyasha.
-Señor Taisho quisiera presentarles a mi hija menor –señalo a Kagome –la vez anterior, en la boda de Inuyasha con mi hija Kikyo, no la pude presentar con ustedes debido a que se encontraba en el templo del monte Azusa estudiando el arte de las sacerdotisas –la mencionada se acercó a donde ellos se encontraban.
-Señor y señora Taisho –hizo una reverencia –Es un placer conocerlos.
-El gusto es de nosotros querida –hablo Izayoi con una gran sonrisa.
-No sabía que tenías una hija tan hermosa Touga –alagó el padre del hibrido a lo que ella contestó con un gracias. –Este es mi hijo Sesshomaru, señorita Kagome –hablo nuevamente el general perro, la miko hizo una reverencia y levanto la vista para mirar al demonio, Sus hermosos ojos chocolate se mezclaron con los ojos miel del Youkai, él también saludo con una reverencia.
Luego de esa presentación se dirigieron al comedor, ambos generales conversaban de cosas triviales. La cena por fin había terminado y pasaron a la sala a tomar un poco de té.
-Disculpen –interrumpió Sesshomaru, después de una hora –Debo retirarme, el viaje me ha dejado un poco cansado y deseo reposar.
-No tiene que disculparse, mi hija Kagome le guiara a su habitación, que tenga buena noche –contestó Touga, dirigió su mirada a la azabache –Su recamara está en el ala Oeste, es la penúltima del pasillo.
POV KAGOME
¿Qué? ¿Queeeeeeeeee? ¿Pero qué demonios le pasa a mi papá?, haaaaay esto si es mala suerte, justo tenía que darle la habitación contigua a la mía, que acaso no sabe que tengo serios problemas con esa parte del palacio, ahora no podré dormir en las noches…. Gracias Kamisama por mi sonambulismo, no puedo creerlo.
FIN POV KAGOME
Asintió y empezó a caminar en dirección a la alcoba seguida de Sesshomaru, imploraba a los dioses para que por lo menos su problema en las noches se sanara durante el tiempo en el que las visitas estuviesen en casa.
-Es esta Sesshomaru-sama –se detuvo y señalo la alcoba, abrió la puerta corrediza –Espero y sea de su agrado, si necesita algo no dude en pedirlo, tenga una linda noche –se despidió con una sonrisa.
-Igual –contestó seco y frio como acostumbraba a serlo y cerró la puerta de inmediato.
La miko de igual manera se encerró en su habitación, cambio su ropa por una yukata para dormir, soltó su cabello y lo ató en una coleta baja, tomó un pergamino que había dentro del buro al lado de su cama y empezó a leer.
Eran aproximadamente las diez de la noche y la azabache se había quedado profundamente dormida, su plan de leer para no dormir no dio resultado. Empezó a moverse un poco dentro de la cama, eso solo significaba peligro.
POV SESSHOMARU
Lo que tengo que hacer solo por el título de Lord, tener que aguantar a una aldea entera de humanos, como si no tuviese demasiado con soportar a Izayoi… Tendré que tolerar lo que más pueda esta situación.
Me encontraba pensando todo lo anterior cuando percibí la presencia de esa chiquilla que me presentaron hace poco, que es lo que querrá, es una atrevida, abrió la puerta de la habitación y entro sin permiso, parece dormida, se sentó al borde la cama y luego se dejó caer en ella, me pare del asiento en el que estaba y me acerque a ella, que mujer tan tonta, vaya que si es una confiada, mira que entrar a la habitación de un macho, cualquiera podría tomarla, incluso yo si así lo deseara, pero jamás me involucraría con una humana, por muy atractiva que sea.
FIN POV SESSHOMARU
El Youkai salió de su habitación de inmediato dejando a la mujer dormida.
A las cuatro de la madrugada la peli negra despertó lentamente, levanto sus manos estirándose un poco.
-Hasta que te dignas a despertar –volteó de inmediato al escuchar la voz de Sesshomaru, este al parecer acababa de regresar a la habitación, la cara de la sacerdotisa se enrojeció de enojo.
-¿Qué hace en mi habitación? –preguntó ella muy molesta.
-¿Disculpa? Eres tu quien no me ha dejado dormir tranquilo en MI HABITACIÓN –la cara de Kagome aumento su color rojizo por la vergüenza, iba a contestarle pero él no la dejo –No me gustan las mujeres de tu tipo, por favor abandona mi pieza –su voz era fría y su mirada no mostraba ninguna señal de emoción.
-¿Mujeres de mi tipo? –gruño ella ante el comentario, se levantó de la cama al instante –Disculpe Sesshomaru-sama pero creo que se está confundiendo, en ningún momento entre a esta habitación por cuenta propia, sufro de… –Sonambulismo, él le completo la frase –Así es, pido disculpa por lo ocurrido.
-No te preocupes, ahora vete –su tono de voz fue despectivo.
Hizo una reverencia y salió de ese lugar suspirando pesadamente, ¿cómo rayos había sucedido todo lo anterior? ¿En qué momento el sueño la había vencido?... Entró a su cuarto y tomo unas toallas, estaba ardiendo en vergüenza y necesitaba un baño urgente, de ahora en adelante como haría para verle la cara a ese demonio, no tendría valor, seguro y pensaba que era una fácil… Le dio vueltas al asunto por horas hasta que escucho como tocaban la puerta de su habitación, la abrió y vio a una de las empleadas que le informaba que el desayuno ya estaba listo y la esperaban en el comedor.
¿Tenía que salir justo ahora? No quería hacerlo, no quería bajar, no tenía escapatoria, debía hacerlo porque si no su padre seguramente la mataría.
Salió de su habitación y se quedó recostada en la puerta, suspiro para dar el primer paso cuando escucho como se abría la alcoba de al lado, su cuerpo se tensó de inmediato, un escalofrió le recorrió todo su templo, giró lentamente la cabeza para verlo.
-¡Oh! ¡Eres tu Kasumi! –Dijo con alivio al ver a una de las empleadas salir con sabanas en las manos -¿Por qué cambiaste las sabanas? Esas están limpias, las pusieron ayer –pregunto extrañada.
-Sesshomaru-sama me pidió hace un momento que las cambiase, dijo que estaban sucias y apestaban –vio cómo su ama fruncía el ceño –Aunque es raro, las sabanas están impecables.
Luego de esta pequeña aclaración, la miko bajo al comedor hecha una bala, la vergüenza que antes sentía había sido desplazada por furia, se sentía humillada, respiro varias veces para disimular su enojo, era una dama y tenía que comportarse como tal.
-Buenos días –saludo a todos los presentes, se sentó y espero a que sirvieran su desayuno, no había articulado palabra alguna después del saludo, ni siquiera había volteado a ver al ambarino, escuchaba las risas de los demás, termino de comer y esperaba la orden para poder retirarse.
-Kagome –habló su padre –Me encargare de mostrarle a los señores Taisho la residencia, me gustaría pedirte de favor que te encargues tu del joven Sesshomaru, puedes mostrarle tu jardín.
POV KAGOME
Escuche a mi padre pedirme que le mostrara la casa justamente a él, era como si se empeñara en joderme, no entiendo que hice mal para que Kamisama me castigara de esta manera, pero aunque no lo desee, debo de obedecer a las órdenes de papá.
-No tengo ningún problema –fue lo único que pudo contestar, me pare del asiento y le indique que me siguiera, lo vi moverse y empezar a caminar tras de mí.
FIN POV KAGOME
Llegaron a uno de los jardines de la casa, el camino había sido muy incómodo para la azabache, ninguno había articulado palabra, una de las empleadas se acercó a ellos y ofreció servirles el té.
-No es de los que habla mucho ¿cierto Sesshomaru-sama? –preguntó tratando de no sonar grosera, sopló un poco el té y dio un sorbo, estaban sentados en una banca debajo de un árbol frondoso.
-No veo lo provechoso de hacerlo –contestó de manera casi molesta, ella sonrió y hablo de nuevo.
-No me agrada la gente hipócrita –él la miro fijo, sus miradas eran desafiantes –Si no desea estar aquí puede retirarse –había sido grosera.
-Ya lo hubiese hecho a ojos cerrados si no fuera por motivos que no le interesan –él también había sido grosero –Además, usted no me agrada, ya le había dicho que no me gustan las mujeres de su tipo –su mirada era helada y profunda.
-Veo que si puede articular más de dos palabras en una oración –refuto con sorna la pelinegra –Yo ya le explique que soy sonámbula, si me cree o no es su problema, no tengo que demostrarle nada –volvió a dar un sorbo a la taza de té –Otra cosa, no tengo lepra Sesshomaru-sama –esto último lo dijo sonriendo refiriéndose al hecho de que él había mandado a cambiar las sabanas.
-No me agradan los humanos –fue lo único que contesto, ella tampoco dijo nada más.
Ya habían terminado la hora del té, la miko se levantó para seguir con su recorrido en el palacio cuando sintió como un pequeño animal empezaba a frotarse contra su pie.
-¡Buyo! –Exclamo -¿Dónde te habías metido? –miro de reojo la cara de fastidio de su acompañante y le pregunto: -¿No le agradan los gatos Sesshomaru-sama? –él volteo la vista a otro lado, ella levanto una ceja y con toda la malicia siguió hablando –Lo entiendo, a mí me pasa algo similar, no me agradan los perros –él la miro furioso y vio como ella empezaba a caminar dejándolo atrás.
"Insoportable" –fue lo único que pensó, para después empezar a seguirla.
