¡Arriba! Escuchó una voz no muy amistosa, ¡Arriba! Repitió, perezosa comenzó a abrir los ojos lentamente, se encontraba dentro de una casita de barro, por la ventana pudo notar la obscuridad del cielo, no había rastro alguno de luz solar, suspiró.

- Levántate ¿Quieres? Debo partir ahora y ya que estas bajo mi cuidado debes venir conmigo.

Mako, recordó entonces el nombre de su anfitrión, la noche anterior luego de su agradable paseo con Asami habían vuelto a la clínica donde el chico la esperaba de mala gana para llevarla con él de regreso a casa, y desde entonces no había logrado entablar una conversación con él, se notaba que le desagradaba el tener que cuidar de ella pues parecía evadir cualquier intento que hacía por promover una relación amistosa, no había mucho que pudiera hacer al respecto si él no cooperaba, a su derecha pudo observar la figura del hermano menor de aquel chico aún descansando bajo las cobijas, Bolin, con él había sido más fácil socializar, era un joven muy simpático y amigable, lamentablemente parecía que el día iniciaría con la no muy grata compañía del hermano mayor que sin tener consideración alguna había salido de la casa esperando que ella le siguiera de cerca, no tenía muchas opciones, no quería disgustar a las autoridades locales y no tenía caso hacerlo por la falta de tacto y hospitalidad de su guardia, sin más que pensar se apresuró a colocarse las botas y salir de ahí a toda prisa intentando alcanzar a Mako.

No estaba segura de cuanto tiempo habían marchado ya pero el pueblo había quedado atrás hacia ya un par de kilómetros, el sol comenzaba a asomarse por el horizonte, ni una palabra había sido dicha y no quería arriesgarse a preguntar su rumbo pues estaba segura de que la respuesta que recibiría no serían más que desagradables gruñidos y palabras dichas entre dientes lo cual solo lograría agregar más tensión a la situación, nunca había sido una persona muy paciente, eso lo había aprendido con el tiempo y con ayuda de sus maestros, aún así en su naturaleza no radicaba la paciencia ni el respeto por las personas que no se lo ganaban y Mako cabía dentro de la lista de las personas más irritantes que había conocido hasta el momento, poco le faltaba para salirse de sus cacillas y decidir tomar acción en el asunto obligando a aquel desagradable personaje a comportarse de forma civilizada, esperaba no tener que llegar a eso, así que durante la caminata intentaba distraer su mente prestando atención a todas las ruinas que comenzaban a dominar el paisaje, los escombros de lo que alguna vez fue una enorme metrópolis, no había quedado ni un solo edificio en pie, las constantes guerras se habían asegurado de consumir todo a su paso, el material ennegrecido dejaba en claro la presencia del fuego, incluso siglos luego de lo acontecido se podía encontrar material quemado por doquier, la tierra había sido explotada por el hombre y no tenía la vitalidad necesaria para permitir que las plantas se apoderaran de aquellas ciudades abandonadas, era una cápsula del tiempo, el hombre se orilló a si mismo al borde de la extinción así como lo había hecho con el resto de los seres vivos y ya no quedaba nada, todos luchaban por sobrevivir en aquel planeta en agonía, y por más irónico que llegara a sonar, aún continuaban peleando los unos con los otros por los pocos recursos que llegaban a encontrar.

- Llegamos. – Sentenció el muchacho sacándola de sus profundos pensamientos, miró alrededor y no pudo ver nada más que escombros, extrañada observó al joven, este mismo le devolvió la mirada y luego de un momento suspiró pareciendo resignarse ante la realidad de tener que cuidar de ella, esto solo logró irritarla más, juntando las cejas y apretando la mandíbula luchaba por mantener la calma, Mako al percatarse de su reacción pareció sorprendido pues hasta el momento no había obtenido ninguna respuesta parecida.

- ¿Y bien? – Cuestiono ella incitándolo a darle una explicación de cual era su labor en dicho lugar, el joven sacudió la cabeza intentando salir del estupor en el que había entrado al no tener una idea exacta del significado de la mueca de la morena.

- No se si te percataste, pero a lo largo de nuestro camino nos encontramos con muchos escombros, sin embargo, esos escombros están limpios, de aquí en delante el suelo se encuentra contaminado, nuestra labor es juntar la basura y posibles contaminantes, retirarlos del suelo y llevarlos de regreso al depósito del asentamiento.

Liberando un poco de tensión del rostro la chica suspiró ¿Qué tan difícil habría sido explicar eso desde un inicio? Limpiar la tierra, por alguna razón la idea de que los pobladores se dedicaran a tan noble tarea logró calmarla un poco.

- Pero debes ser precavida, en el piso suele haber trozos de vidrio y otras cosas con las que podrías lastimarte… sería una molestia tener que llevarte de vuelta al asentamiento por algo tan absurdo como cortarte con la tierra.

- Gracias por la advertencia. – Respondió en tono sarcástico y continuó caminando, al alejarse un par de pasos escuchó al joven llamarla con la intención de entregarle herramienta para trabajar la tierra, suspiró pesarosa al pensar que debería trabajar con sus manos pues aún no se conocía su identidad como Avatar, de mala gana tomo la herramienta y comenzó a trabajar, observó como Mako removía la tierra y retiraba todo el cartón, plástico, vidrio, papel y lo colocaba en distintos cubos que previamente habían sido ubicados cerca del lugar, así pues inició su labor, había algo en el hecho de estar limpiando la tierra que le ponía de buen humor, pensaba que se podía deber a su naturaleza, después de todo el propósito del Avatar era mantener el balance del mundo, en algún punto de la historia las cosas tomaron un curso obscuro y autodestructivo pero esperaba poder aportar algo durante su tiempo de vida y colaborar en beneficio de todos, perdida en su deber había olvidado por completo el correr del tiempo, de forma casi automatizada continuaba removiendo la tierra y retirando toda la basura.

- Quien lo hubiera pensado… que una novata te pudiera superar de tal forma.

Era la voz de la imponente mujer del día anterior, limpiando el sudor de su frente con el antebrazo alzó la mirada, fue entonces que notó la posición del sol, debía pasar de medio día, sobre el suelo yacía su abrigo, se lo había retirado casi al inicio de la actividad debido al calor, en silencio observó a la mujer que parecía interesada en su desempeño, entonces intervino la voz de su molesto anfitrión.

- No se de que hablas. – Renegó Mako. – Ella no hace el trabajo bien, por eso ha abarcado más terreno. – Molesta se limitó a apretar los dientes y resoplar en su lugar.

- ¿Quieres revisar la tierra? – Respondió en tono retador. – Además, tú si tuviste tiempo de desayunar, deberías tener más fuerzas que yo para trabajar.

- Lo del desayuno es tu culpa, no te levantaste a tiempo.

- ¿Mí culpa? Disculpa pero es tú culpa que yo no conozca los horarios, lo único que sabes hacer es renegar y bufar por cada pregunta que te hago, al menos yo intento poner de mi parte.

Ambos cruzaron miradas, estaba cansada de tener que soportar su mal genio y no tenía alternativa ya que en esos momentos ella era una forastera, pero había rebasado su límite, no iba a soportar más a aquel sujeto.

- Te lo dije Lin, es una mala idea que yo cuide de ella.

Beifong parecía entretenida con la escena, una pequeña sonrisa apareció en su rostro, al cabo de un momento decidió que era hora de intervenir.

- Bien, ¡Basta! Mako, no puedes esperar que ella sepa de todas las actividades que debe hacer en el día, es tu tarea mantenerla al tanto de eso, eso cae dentro de tus obligaciones, además ¿Qué estabas pensando? Llevan más de seis horas trabajando ¿Y no le permitiste desayunar? La estamos vigilando para asegurarnos de que sus intenciones no resulten perjudiciales para el asentamiento, no pretendemos matarla de hambre, tienes suerte de que la señorita goce de una estupenda condición física y buena salud, si de alguien más se tratara ya habría perdido la conciencia debido al agotamiento.

- Lo siento… - Murmuró el chico agachando la cabeza.

- No lo sientas, esfuérzate, el cuidar de los recién llegados no es una labor sencilla y mucho menos es una labor mal valorada, todos los soldados del asentamiento se han dedicado a integrar a algún forastero en algún momento de sus vidas ¿Quieres ser un soldado? ¡Esfuérzate!

- ¡Sí señora!

Suspiró y sacudió la cabeza intentando borrar de su mente las ganas que tenía de golpear a Mako, entonces volvió a tomar la herramienta y continuó su labor, prefería no pensar al respecto y dejarlo todo atrás, no debía meterse en líos, recordaba las palabras de sus maestros "Debes ser lista Korra, esa impulsividad tuya te podría llevar a cometer muchos errores y en estos tiempos los errores cobran vidas." No cabía duda, vivían en un mundo lastimado, y como en toda bestia herida la reacción más común ante lo extraño era la agresión, la gente resultaba ser mayoritariamente hostil ante todo aquello que desconocía, debía acercarse a ellos con cautela, sin dar pie al conflicto.

- No pareces una campesina cualquiera. – Escuchó a Lin que se acercaba a ella.

- ¿Disculpa?

- Tu cuerpo, fuiste capaz de soportar la tormenta marina de los días anteriores sobre una plataforma de hielo y ahora eres capaz de soportar una larga jornada de trabajo físico con el estómago vacío sin siquiera marearte, además, tus músculos lucen fuertes.

- Es verdad, no soy una campesina cualquiera, en las tierras heladas del sur soy la hija del jefe, por lo tanto se me entrenó para poder defenderme por mi misma.

Por un momento Lin permaneció en silencio meditando lo que había escuchado.

- ¿Y por qué habría de escapar la hija del jefe de aquellas tierras? Si eso es cierto, en tus tierras tienes una buena posición social y suficientes recursos naturales para vivir sin preocupaciones.

- Para mi eso no lo es todo en la vida.

La oficial sonrió. – Chiquilla en estos días el poder lo es todo, ni tu y tu adolescencia pueden ir en contra del orden natural de las cosas, espero que cuando se acomoden las ideas en tu cabeza no sea demasiado tarde para volver a casa.

- Gracias por el consejo… pero creo que es muy pronto para cambiar de ideales.

Lin sonrió – Has hecho suficiente por hoy y no quiero que te debilites, no me sirves si andas por ahí perdiendo la conciencia, vuelve al asentamiento y busca a Bolin, dile que bajo mis órdenes debe de acompañarte a conseguir algo de comer, debes tener cuidado, no te quiero caminando por el asentamiento sin una escolta, tengo hombres en cada esquina.

Sin decir nada asintió con la cabeza y comenzó a caminar de regreso, agradecía los años de arduo entrenamiento que había llevado a cabo a lo largo de su desarrollo ya que de no ser así no habría podido aguantar la jornada sin haber probado alimento por la mañana, peores retos había enfrentado, pero a decir verdad luego de su enfrentamiento con la tormenta se sentía un poco apaleada, un par de días y quedaría como nueva, hasta entonces debía tener cuidado, no podía permitirse lucir débil frente a Mako y aquello era más un asunto de orgullo que de salud.

Al llegarse la noche se encontraba sentada afuera de la pequeña casa donde habitaban los hermanos, meditaba sobre la actividad que había presenciado durante el día, todos parecían empeñarse por llevar una vida que fuera amigable con la naturaleza, si tan solo la humanidad hubiera adoptado una conducta similar tiempo atrás las cosas no habrían llegado tan lejos, las cosas no solo debían arreglarse tratando con la naturaleza, había otra gran brecha que había que solucionar, los espíritus habían abandonado el planeta humano, habían retirado su energía de la tierra, de los árboles, molestos por la precipitada pérdida del ambiente natural habían vuelto a su mundo dejando a la humanidad a su suerte, solo la buena disposición de las personas podría convencer a los espíritus de volver, un profundo suspiro escapo de sus labios, era demasiado trabajo y no tenía idea de por donde empezar, de pronto sus pensamientos se vieron interrumpidos por la voz de una joven mujer.

- Korra…Hola. – Asami, recordó de pronto, sonrió al reconocer su rostro y saludó de vuelta.

- Lo siento, parecías muy concentrada en tus pensamientos.

- No te preocupes. – Se apresuró a responder – No era nada importante.

- Me alegra, pensé que a esta hora ya estarías durmiendo, ya sabes, el horario de Mako empieza muy temprano por la mañana.

- Ni lo menciones… - Pronunció desganada al recordar a su anfitrión.

- Disculpa, debes estar agotada… será mejor que vuelva mañana a una hora más adecuada.

- ¡No! Una buena charla es justo lo que me hace falta, eso y una caminata, claro, si no te importa ser mi escolta. – Los ojos de Asami se llenaron de entusiasmo al escuchar esto, aceptó de inmediato y ambas partieron a paso lento, no tenían prisa, había varias cosas que quería preguntar y ya que en aquel lugar la señorita Sato parecía ser la más confiada y compartida podía tener la confianza de hacer dichas preguntas.

- Parece que el carácter encantador de Mako te tiene contenta… - Escuchó el tono sarcástico de su acompañante al tiempo que esbozaba una sonrisa traviesa.

- No tienes idea. – Respondió rodando los ojos.

- Es el joven más popular del asentamiento, todas tienen sus ojos puestos en él, no te lo tomes personal si las jóvenes te dirigen miradas incómodas, estas pasando el día entero con su adorado Mako, no les queda más que sentirse molestas y envidiar tu suerte.

- ¿Suerte? ¿Bromeas? Le daría a cualquiera de esas chicas la oportunidad de estar en mi lugar a cambio del trabajo que ellas desempeñan.

- Lo se… pero bueno, como son las cosas en estos tiempos, no hay mucho de donde elegir y un joven apuesto con grandes habilidades no tiene dificultades para cautivar al público.

- ¿Te gusta? – Los ojos de Asami se abrieron como platos antes de echarse a reír.

- ¡Dios, no! Solía Salir con él pero las cosas no funcionaron, es un buen chico, solo debes conocerlo más, suele tener poco tacto con los nuevos, es desconfiado… ya llegará el momento en que puedas ver su lado agradable, solo ten un poco de paciencia la paranoia no le dura para siempre.

- Tomaré tu palabra y esperaré con ansias el día en el que me trate como a un ser humano.

Asami rió y ambas continuaron caminando.

- ¿Puedo preguntarte algo?

- Lo que gustes, con confianza.

- ¿Qué hacen con los materiales que remueven de la tierra y el agua, con todos los deshechos?

- Muy buena pregunta. – Sonrió la de ojos verdes. – Todo lo separamos y clasificamos, luego lo colocamos en distintos terrenos que quedan cerca del asentamiento y esperamos el regreso del Avatar.

- ¿El regreso del Avatar?

- Si, veras, existen demasiados materiales que a la tierra le tomaría milenios descomponer, son cosas que contaminan nuestros suelos y no tenemos donde almacenarlos, las tierras contaminadas no sirven para la siembra, el Avatar lo que usualmente hace es tomar todos estos deshechos y los desaparece… - Antes de que la chica pudiese continuar con su explicación la morena le interrumpió.

- ¿Qué? ¿Desaparece? ¿Solo así?

- Si, es decir, lo toma todo y lo lleva consigo a la jungla, luego sale de ahí con tierra fértil o agua pura.

- ¿Jungla? – Asami sonrió entretenida al ver la confusión y la intriga en el rostro de la nueva habitante del lugar.

- Así es, en el centro de lo que antes era la imponente ciudad República hay una jungla, llena de árboles y plantas, se dice que también hay agua potable y animales, todo un ecosistema natural conservado en aquel punto, pero no podemos ir ahí, ninguno de los hombres que se ha atrevido a entrar en aquellas tierras ha vuelto, solo desaparecen, el Avatar sin embargo entra y sale sin problemas y nos provee de semillas y animales que podemos criar en nuestro beneficio, en aquel lugar desaparecen todos los deshechos.

- Ya veo… - Respondió pareciendo un tanto asombrada. – Espera ¿Y nadie ha acompañado al Avatar a aquel lugar?

- No, el mismo nos ha dicho que si le acompañamos no garantiza nuestra seguridad, así que siempre va solo, o al menos eso es lo que mi padre me ha dicho. – Suspiró. – Pero no hemos sabido nada del Avatar en años, de acuerdo a las fechas de mi padre el Avatar no visita el asentamiento desde hace poco más de treinta años y ya que siempre va y viene sin previo aviso, siempre a escondidas, bien podría tratarse de un anciano de más de cien años o puede que Ang haya muerto y tengamos un nuevo Avatar ¿De que edad? Es difícil saber, nuestra única esperanza siempre peligra con tanta gente tras su cabeza, con los medios de comunicación tan limitados que tenemos es difícil saber cuando fue la última vez que fue visto o en que lugar… - El rostro de Asami se endureció, apretando sus puños bufó. – Deberíamos de dedicarnos a eliminar a aquellos que le persiguen, no entiendo como es que no se percatan de que sin el Avatar todos estamos perdidos, ha habido Avatares que no vivieron más de un año, retrasan su trabajo cuando le impiden desarrollarse como el maestro que nos debe guiar, es como si desearan la destrucción de la humanidad… simplemente no los comprendo.

El silencio reino por un par de minutos hasta que la mayor pudo salir de sus pensamientos. – Oh, lo siento, me deje levar.

- No, te entiendo, vivimos en una situación complicada.

- Vivimos en una situación complicada y hay gente que se dedica a complicarla más.

- Bueno, siempre y cuando el Avatar tenga el apoyo de gente que piense como tú tendrá algo por lo que luchar.

- Me gustaría que fuéramos más…

- El tiempo ayudará, confía. – Sonrió la morena, su caminata continuó hasta que la chica de cabello negro tuvo que despedirse, al regresar a casa encontró a ambos hermanos ya durmiendo, perfecto, pensó al tiempo que se deshacía de sus botas y subía a su cama tomando la posición de flor de loto, comenzó a respirar de forma profunda, poco a poco dejó de escuchar las cosas que le rodeaban, la suave respiración de los hermanos, los grillos afuera de la casa, las voces de los guardias que caminaban por la calle, todo se volvió silencio.

- ¿Ang?

- Veo que llegaste a donde querías.

- ¿Bromeas? ¡El asentamiento es increíble! Todas estas personas están convencidas de su labor de cuidar la tierra, no se si algún día sea yo capaz de hacer algo así.

- Como el Avatar hay muchas tareas que debemos llevar a cabo, cada uno contribuye en lo que puede, estoy seguro de que tu también dejarás tu huella.

- Eso espero…

- Lo harás bien. ¿Necesitabas algo?

- ¡Si! Por poco lo olvido, los residuos ¿Qué haces con ellos? Asami me contó que los llevas a la jungla y sales de ahí sin ellos.

- En el corazón de esa jungla hay un portal al mundo de los espíritus, puedes atravesarlo con tu cuerpo físico y puedes llevar contigo la tierra y esos residuos, adentro están los espíritus, ellos pueden purificar los elementos, volverlos a lo que eran, tierra, claro es que los espíritus no están contentos con las cosas que los humanos hacen, yo logré ganarme su simpatía y me ayudaron en mi misión, me proporcionaron tierra fértil y devolvieron la vida a algunas especies de animales y plantas que ya se encontraban extintos, debes volver a ese lugar y pedir su ayuda Korra, antes de que lleves cualquier cosa debes ir sola, ningún amigo tuyo puede acompañarte, la jungla está repleta de espíritus que fácilmente se pueden llevar a los humanos, ellos no son bienvenidos y cualquiera que pretenda cruzar el portal es castigado, no tomes riesgos, a ti no te harán nada, tu conexión con Ravah te vuelve parte de ellos así que eres bienvenida.

- Bien, no solo debo cuidarme de la hostilidad de los humanos si no que también debo convencer a los espíritus de ayudarme.

- Son un poco difíciles al inicio… pero son buenos, les importa este planeta y su naturaleza pero se sienten amenazados por los humanos, debes crear una buena relación entre los espíritus y los humanos, no podemos intentar purificar todos los contaminantes llevándolos al mundo de los espíritus, sería un trabajo interminable, en ciudad república me fue más fácil ayudar por el portal que está cerca, pasa lo mismo con el polo norte y sur, tienen portales cerca, pero el resto de la tierra y sus mares, nunca terminaremos, en cambio si los espíritus aceptan volver a nuestro planeta, ellos pueden recorrer la tierra y sus mares limpiando todo, regresándolo a lo que era, no lo harán si los humanos no adoptan una actitud responsable.

- Ciudad república está bien, su asentamiento es responsable y confío en que respetaran la naturaleza de los espíritus… pero he leído de otros lugares que simplemente… no tengo palabras para describir lo irracional que es el pensamiento de las personas que habitan en dichos lugares.

- Lo se, espera a estar frente a ellos, la decadencia en la que han caído, es difícil ver en esas personas un poco de bondad, de humanidad, andan por doquier causando caos y dolor a las personas que se esfuerzan por mejorar el lugar donde viven… andan tras de ti y en ellos solo verás reflejado el odio y la destrucción, pero siguen siendo personas Korra, personas que han perdido la esperanza por completo, descienden de familias que contemplaron la caída de cientos de ciudades a manos del Avatar, un Avatar que dejó una profunda cicatriz en sus memorias, será difícil llegar a ellos, pero debemos intentarlo, la mitad de la población actual nos persigue, no podemos ni debemos eliminarlos, hay que enseñarles.

- ¿Enseñarles? No se cual es la tarea más compleja que has desglosado el día de hoy, si ganarme la confianza de los espíritus, transportar residuos por todo el planeta para purificarlos o intentar de alguna manera enseñar a los asesinos que me persiguen a no ser destructivos.

- Es una tarea que poco a poco debemos llevar a cabo, empieza por lo que te parezca más apropiado, partirás desde ahí y las cosas se irán dando.

La morena suspiró. – Está bien…

- Tú puedes Korra, se que estos son tus inicios y que todo parece demasiado, yo también tuve que pasar por ese lugar, es la etapa más difícil, el inicio, luego te convences de tus metas y sigues adelante, día tras día con tus objetivos en claro y con mucho que hacer, el Avatar tiene una vida llena de aventuras a la que no habría renunciado por nada del mundo.

- Gracias Ang. – Sonrió al sentir la cálida mano de su predecesor sobre el hombro, exhalando profundamente abrió sus ojos, los hermanos seguían durmiendo, los grillos continuaban cantando, era hora de dormir.


Aquí les dejo el segundo capítulo, espero lo disfruten, gracias a todos los que me dieron review (Por ahí me preguntaron que si no existen los maestros de los elementos en esta historia y no, a parte del Avatar ya no hay más, lamento si eso no lo aclare bien xD ) y gracias también a todos los que se toman el tiempo de leer el fic, un saludo, vuelvo otro día con otro capi, chau!