Las labores de limpieza continuaban suspendidas, no se tomarían riesgos innecesarios, en vez de eso Hiroshi había mandado a un par de hombres a inspeccionar el perímetro en busca de señales de Amon, debían localizar al enemigo, sin embargo no hubo ningún rastro de forasteros, o al menos no lo había hasta el momento lo cual mantenía la calma en todo el asentamiento, Varrick había sido interrogado de nuevo y aseguró que Amon andaba cerca, sus palabras eran sinceras, la morena lo había comprobado, así que debían mantenerse alertas.
Mientras tanto la morena intentaba descifrar una manera para evitar la pérdida de vidas, después de todo era su labor crear la paz en el planeta, alcanzar un equilibrio, suspiró, al final solo había una respuesta, si las cosas llevaban a ello no le quedaría de otra mas que mostrarse tal cual era, el nuevo Avatar.
Otro día había llegado a su fin y ella descansaba sentada afuera de la casa de los hermanos, sin importarle el frío de la noche meditaba sobre todo lo que había vivido hasta el momento, ya tenía una misión asignada por los espíritus, pronto debería partir a Ba Sing Se, antes de eso se encargaría de purificar los deshechos que habían juntado en el asentamiento y se aseguraría de que la disputa con Amon terminara bien, una vez quedara eso listo debería continuar su viaje, de pronto sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando escuchó pasos detrás de ella, la puerta de la casa se abrió y tras de esta apareció Mako.
- De nuevo aquí afuera ¿Eh? – Comentó tomando asiento a su lado.
- Aprovecho el silencio de la noche para pensar. – Respondió con una sonrisa.
- ¿Pensar sobre qué? – Cuestionó su amigo luego de un par de minutos.
- Nada en especial.
- Todas las noches vienes a sentarte en este mismo lugar, sin importar el frío, la lluvia o lo que sea, y me dices que es para "pensar en nada en especial." Me parece difícil de creer. – Insistió.
- ¿Alguna vez te has dado el tiempo para disfrutar de la calma que te rodea? Solo eso, un tiempo para calmar tu mente. – Dijo con un tono sereno, tenía muchas cosas en mente, cosas que no podía compartir con él, pero el hábito de tomarse un tiempo para aclarar la mente lo había adquirido de sus maestros, ya que desde chica había sido una persona naturalmente explosiva e impulsiva sus maestros se habían dedicado a la ardua tarea de enseñarle a controlar sus impulsos, a controlar sus inquietos pensamientos para así aprender a reaccionar de a cuerdo a planes elaborados y no en base a sus sentimientos, había sido difícil pero lo había aprendido bien.
- No… en realidad no. – Respondió el chico después de meditarlo un momento. – No hay tiempo para eso, el trabajo me mantiene ocupado.
- No es lo mismo, mantener tu mente ocupada en alguna actividad es una cosa y aprender a relajarte y calmar tus pensamientos es otra.
Mako sonrió entretenido sin retirar su vista de la figura de la morena. – Sabes Korra, a veces parece que incluso tú batallas para mantener tu mente en calma, las primeras semanas que compartimos juntos, hubo ocasiones en las que podía ver como tus ojos echaban chispas, como si quisieras arremeter contra mi en ese mismo momento, y yo no esperaba nada más ya que parecías determinada a molerme a golpes, pero luego solo cerrabas los ojos y suspirabas, eso era lo más sorprendente. – Korra rió entretenida.
- No soy de naturaleza tranquila, eso lo tuve que aprender con el tiempo, a veces me cuesta un poco pensar antes de actuar… pero tú, dios, no me puedes culpar por desear aniquilarte, eras insoportable. – Confesó, el pelinegro ciñó el entrecejo y bufó, luego sonrió de forma cálida.
- Lo sé, no soy una persona fácil de tratar cuando eres un forastero, no confío en nadie, desde que tengo uso de memoria la vida nunca ha sido fácil, y el principal problema que todos enfrentamos, a demás de la escasez de alimentos y recursos, son las otras personas, cualquiera puede hacerte daño, desde pequeños niños de menos de diez años hasta ancianos que puedan llegar a parecer seniles… - Su voz se escuchaba un tanto apagada luego de aquellas palabras, sabía que Mako y Bolin tenían más familiares en el asentamiento, tíos, primos y a su abuela, pero no conocía la razón por la cual ellos no conservaban a sus padres y hasta ahora no había hecho ningún comentario al respecto, tal vez ahí radicaba el motivo que volvía a Mako un chico desconfiado y hostil hacia los forasteros.
- Bueno, lo importante es que superamos eso sin matarnos mutuamente ¿No? – Volteando hacia su dirección sus miradas se encontraron, ojos color miel la miraban de forma insistente, no era la primera vez que recibía "esa" mirada, ante esto su rostro comenzó a cambiar de color, podía sentir como su corazón latía a prisa, nunca antes había tenido la oportunidad de pasar tanto tiempo con chicos de su edad y naturalmente nunca se había visto envuelta en una relación romántica, el hecho de ser nueva en ese mundo de sentimientos la tenía completamente confundida, sabía que la edad que tenía no le ayudaba a pensar con claridad, diecisiete años, conocía el termino de "adolescencia" y sabía de los cambios hormonales que orillaban a la gente a actuar de forma irracional, sobre todo con los temas del "amor", ella como el Avatar debía actuar de forma responsable, no podía ceder a su naturaleza, o no de forma imprudente, un profundo suspiro escapó de sus labios antes de que pudiese escapar del intercambio de miradas.
- ¿Entonces dices que Lin autorizó tu participación con el resto de sus hombres para pelear a Amon? – Comentó al fin logrando mirar hacia otra parte, debía ocupar su cabeza en algo más, Mako lograba ponerla nerviosa.
- Si, defenderé el asentamiento siempre que alguien se atreva a intentar penetrar en nuestros muros, Lin dice que soy joven, pero como son las cosas hoy en día, no muchos llegan a los dieciocho años, no tengo problemas en mantener el ritmo, incluso creo que puedo llegar a ser mejor que muchos de sus actuales soldados. – El silencio reino por un momento antes de que la morena volviera a hablar.
- No dudo que seas un excelente soldado, aún así ten cuidado ¿Está bien? – Pronunció con un tono suave, el chico, confundido por aquellas palabras la miró extrañado.
- Tendré cuidado, pero, pensé que tu también participarías, te he visto luchar, eres buena ¿No estarás en el campo de batalla cuidando de mi? – Sonrió.
- No. – Respondió con tono amargo. – No pienso cargar conmigo una de esas armas, no estoy dispuesta a asesinar a nadie ahí afuera… o en ningún otro lugar.
Mako bufó arrugando las cejas. – Entiendo que la simple idea de verte obligado a quitarle la vida a alguien más para poder salvar la tuya es algo desagradable, pero a veces es necesario, Korra, eres tú o ellos. – Se le escuchaba irritado.
- Si, entiendo eso, pero debe haber otro camino, matarnos unos a otros no nos llevará a nada.
- No defendernos nos llevará a la muerte. – Gruñó.
- Es obvio, es importante defenderse, pero también lo es preservar la vida, sin importar de quien sea, no dejaré que nadie me haga daño pero si puedo evitar tener que llevar mis enfrentamientos a un resultado mortal lo haré.
- Hablas como si dependiera de ti… a veces no se tiene la fuerza o energía necesaria para alargar las batallas hasta el punto de neutralizar a tu enemigo de forma segura, a veces debes ser letal y terminar las cosas cuanto antes.
Silencio, ambos miraban el suelo, él no entendía la responsabilidad que pesaba sobre sus hombros, siendo el Avatar cada una de sus decisiones tendría un fuerte impacto en su imagen, no podía cometer errores, no podía cometer injusticias, debía encontrar la mejor manera de unir a todos, esa tarea resultaría más difícil que limitarse a usar la fuerza para someter a los que se opusieran a su voluntad.
- No quiero que resultes herida Korra, por favor, si las cosas no van bien no te detengas a pensar, solo ataca. – Continuó él tocando con suavidad el hombro de la morena. – Solo quiero que estés a salvo, si no estoy aquí y alguien llega a entrar mientras nosotros peleamos, al volver, prefiero ver cadáveres enemigos que cadáveres conocidos.
- Entiendo. – Murmuró ella, antes de que sus pensamientos lograran absorberla sintió como los brazos del chico la envolvían de forma cálida, en aquella fría noche el calor de su cuerpo resultaba agradable y reconfortante, podía notar como el palpitar de su corazón iba en aumento y para colmo de males de nuevo comenzaba a sentirse nerviosa.
La mañana siguiente se llego, la morena caminaba por el asentamiento, Bolin le había pedido de favor que llevara un encargo a la casa de Tenzin, el hombre se dedicaba a la agricultura, era el padre de Jinora, la chiquilla que ayudaba en la clínica, pero conocía también al resto de sus hijos, Ikki y Meelo, su esposa estaba embarazada, esperaba a otro bebé, se podría decir que aquel hombre y su familia eran los más aventurados pues poco les importaba la desgracia en la que había decaído la humanidad, ellos continuaban existiendo como una familia común y corriente, marido, mujer e hijos, se había vuelto amiga íntima de aquella familia, al igual que con Asami, con ellos se sentía como en casa, habían sido de los primeros aldeanos en abrirle sus puertas, incluso había días en que Pema, la esposa de Tenzin, la invitaba a comer.
Conocía bien el camino hacia la casa de Tenzin, incluso podría recorrerlo con los ojos cerrados, vivían en el extremo opuesto del asentamiento quedando un poco retirados de la casa de los hermanos, pero el pueblo no era grande, así que, sin problema alguno podía recorrer las distancias a pie, sin embargo el día de hoy ya se había tropezado con más de una roca y había chocado un par de veces con otros aldeanos, tenía la cabeza perdida en otro lado.
La noche anterior había tomado un giro inesperado, de alguna extraña manera había terminado aceptando la propuesta de Mako para ser su novia, ahora tenía un novio, su primer novio y no tenía ni idea de que hacer, durante la mañana, antes de que los tres salieran de casa, las cosas entre ambos habían sido un tanto incómodas ¿Cómo se supone que debía tratar al chico ahora que eran novios? Y lo que le preocupaba aún más ¿El Avatar tenía permitido tener una vida romántica? Deseaba poder hablar con alguno de sus maestros, eso o contactar con Aang, pero si no lograba tener un tiempo a solas para concentrarse no habría manera de contactar con sus vidas pasadas, y claro, contactar con sus maestros no era una opción, ellos habían vuelto a sus vidas, escondidos como miembros del loto blanco, inaccesibles para todo aquel que deseara verlos… menos Katara, a ella sabía como encontrarla, pero debía volver a casa para poder verla, suspiró.
- ¡Hey! – Escuchó una voz familiar, Asami, sus ojos se abrieron de par en par al meditar algo que no había hecho antes, Asami había sido novia de Mako, de pronto sintió sus hombros tensarse, esperaba que su amiga no se molestara por eso, no quería estar en malos términos con ella, estúpida, pensó, debió haber recordado eso antes de decir que si, un profundo suspiro escapó de sus labios ¿Debería ocultarlo? No, Asami era demasiado lista, incluso estaba al tanto de su identidad como Avatar, aunque no lo hubieran hablado, estaba segura de que así era.
- Hey Korra… pareces un poco distante ¿Estas bien? – Preguntó la pelinegra con la respiración un poco agitada pues había trotado para alcanzar a la morena.
- Estoy bien. – Sonrió ella contemplando los ojos verdes de su amiga, aquella mirada aguda y audaz que nunca pasaba nada por alto, la sonrisa de Sato resplandecía, dios, como detestaría verla molesta con ella, o arruinar su buen humor con la noticia, pero no tenía planeado esconderle nada.
- ¿Segura? – Insistió la mayor alzando una ceja.
- Estoy bien, todo está bien, pero…
- ¿Si? – Presionó.
- Paso algo ayer por la noche… con Mako. – Confesó con un tono a penas audible, de pronto el rostro de Asami cambió su expresión, no parecía molesta, más bien intrigada y un tanto seria. - ¿Qué hay con Mako? – La escuchó preguntar.
- Me pidió que fuera su novia y acepté. – Asami abrió la boca pero ninguna palabra salió de ella, luego volvió a cerrarla y tomo aire, parecía estar buscando que decir, era la primera vez que la veía batallando para encontrar una respuesta a algo.
- ¡Lo siento! Había olvidado que tú y Mako tuvieron algo que ver y… lo lamento, mi intención no era lastimarte. – La chica de ojos verdes rió por lo bajo, luego de sacudir la cabeza volvió a tomar aire, colocando una de sus manos sobre los hombros de Korra sonrió, pero aquella sonrisa parecía un tanto pesarosa. – No, escucha, lo siento Korra, es solo que me quede sin palabras, no esperaba que esto sucediera… aunque debí saberlo por la manera en que él te miraba, pero ese no es el punto, me alegro por ti, si esto te hace feliz entonces yo también me alegraré.
- ¿Segura? No ha pasado nada, solo hizo la pregunta y yo acepté pero no lo he besado ni nada por el estilo, puedo decirle que seamos amigos si te incomoda la idea, no quisiera que por culpa de esto nos distanciáramos. – Asami sonrió de forma cálida, negando con la cabeza aclaró su garganta antes de hablar. – Lo que yo tenía con Mako paso hace un par de años, créeme cuando te digo que la vida amorosa de Mako no me podría importar menos, fuiste tú la que me tomo por sorpresa, eso es todo. – Concluyó, sus palabras sonaban sinceras, al menos habían bastado para calmar la inquietud de la joven Avatar, habiendo dejado eso en claro Asami no tardó en invitarla a pasar el rato en su casa, "Aprovechemos que la limpieza se cancelo por un momento, si Lin te busca le diré que te necesitaba" La persuadió, antes de dirigirse a la residencia de los Sato, Asami la acompañó a llevar el encargo de Bolin a casa de Tenzin.
Al llegar a la casa de Asami y entrar en su habitación la morena no dudó ni un segundo antes de dejarse caer de espaldas sobre la cómoda cama. – ¡Dios! como echo de menos tu cama… o tu sillón, cualquiera de los dos, estos son los verdaderos lujos de nuestra era. – La mayor rió por lo bajo y pronto se encaminó hacia la cama para recostarse al lado de su amiga, ambas comenzaron a conversar, su plática iba desde el actual estado del asentamiento, con el tema de Amon, hasta narraciones sobre las tierras frías del sur, de pronto la conversación se detuvo cuando volvieron a tocar el tema de Mako, Asami parecía intrigada al respecto, se perdía en sus pensamientos pues tardaba más de lo normal en responder, pero la morena necesitaba hablar con alguien al respecto ¿Y quién mejor que la persona en quien más confiaba? El vínculo que tenía con Asami era especial, era diferente, podía notarlo, no había nada que no pudiera compartir con ella, no habían abordado aún el tema del Avatar, pero ambas sabían lo que pasaba y estaba segura de poder confiar su vida en las manos de la futura gobernante del asentamiento.
- Nunca antes había tenido un novio. – Confesó un tanto apenada, los ojos de Asami se abrieron como platos, luego una traviesa sonrisa comenzó a pintarse sobre aquellos labios color carmín.
- Ahora ¡Eso! si es algo difícil de creer. – Rió la mayor entretenida, Korra arrugó el entrecejo y bufó mientras observaba a su amiga riendo, se sentía un tanto avergonzada, después de todo ya era una joven de diecisiete años, muchos a su edad ya se habían aventurado a ir más lejos que un simple beso, mucho más lejos que eso.
- Así que Mako es tu primer novio ¿Eh? – Suspiró intentando calmar su risa. – Pues, no tienes porque preocuparte, tener un novio es igual a tener un amigo pero con los beneficios de… ya sabes, besos, abrazos, tomar sus manos. – De pronto la mirada de la mayor se volvió traviesa. – Entre otras cosas. – Concluyó con un tono pícaro, el rostro de la morena se tornó del color de un tomate al escuchar aquellas palabras ¿Hasta donde había llegado Asami con Mako? Se preguntó, sacudiendo la cabeza intentó sacar la imagen mental que aquella idea le traía, no era una imagen agradable, además era inapropiada, suspiró.
- ¡Espera! – Volvió a hablar la mayor. – Si nunca has tenido un novio antes… ¿Significa que nunca has besado? – Korra se sorprendió por la pregunta, luego arrugó la nariz y bufó sintiendo como de nuevo sus mejillas se tornaban rosadas a sabiendas de que Asami volvería a mofarse de ella.
- No… - Al fin admitió con una voz a penas audible, las cejas de Asami se alzaron en sorpresa. – Increíble… - Respondió.
- ¿Por qué? Es decir, estoy al tanto de que la mayoría comienza con estos temas a eso de los doce años… pero ¿En serio es tan extraño que alguien de mi edad sea nuevo en todo esto?
- No, no lo digo por tu edad. – Aclaró dirigiendo sus ojos verdes a otro punto para evitar que su mirada se cruzara con aquellos ojos azules que la observaban con curiosidad. – Lo digo porque eres una chica atractiva. – Pronunció de la manera más natural posible, de nuevo pudo notar como todo el rostro de la morena se enrojecía.
- Ah… - Se escuchó la voz tímida de Korra, siempre había escuchado por parte de sus padres que "era una chica hermosa" claro, sus padres lo dirían puesto a que ella era su hija, pero esta era la primera vez que alguien decía que su imagen resultaba atractiva, irónicamente no era su nuevo novio el que lo había dicho si no su mejor amiga, su corazón latía a toda prisa dentro de su pecho, por alguna extraña razón aquellas palabras la habían inquietado, tal vez más de la cuenta pues no lograba dejar de pensar en ello.
- Tengo una idea. – Sonrió Asami. – Te puedo ayudar a practicar.
- ¡¿Practicar?! - ¿Ahora que demonios se le había ocurrido?
- Si, si te da pena que Mako intente besarte y tu no tengas ni idea de que hacer, puedo ayudarte y enseñarte lo básico.
- ¿Practicar besos? – Repitió sonando como una idiota, pero su mente no lograba procesar la idea, ella y Asami, de nuevo era como si su pecho se encontrara a punto de estallar, sentía como sus piernas se debilitaban y sus manos comenzaban a sudar, aún no había pasado nada, Asami no había movido ni un músculo, simplemente la observaba con curiosidad desde su lugar, recostada a su lado, podía captar bien su imagen, lucía tan elegante como siempre, tranquila y relajada, aquella propuesta tampoco había sonado fuera de lo normal, lo había dicho de forma tan natural y fluida, como si le hubiera dado los buenos días o le hubiera preguntado por el clima, pero podía notar que era en serio pues parecía esperar su respuesta.
- N-o No-lo-se… - Tartamudeo.
- Es más sencillo de lo que parece. – Insistió la mayor. – Solo debes hacer lo que yo ¿Está bien? – No hubo respuesta pues solo podía observar como la pelinegra se movía acercándose cada vez más a ella, antes de inclinarse para acercar sus rostros Asami acomodó su largo cabello detrás de su oreja para evitar que este terminara en el rostro de su amiga.
- ¿Está bien? – Repitió estando a escasos centímetros de los labios de la morena.
- Está bien. – Logró responder en un susurro, sin retirar su mirada de aquellas hermosas esmeraldas se había perdido en el momento, un escalofrío le subió por la espalda al sentir como Asami posaba una de sus manos sobre su mejilla, sus respiraciones chocaron a medida que la distancia entre ellas se iba acortando, pronto sus labios rozaron, en ese momento se estremeció, sus ojos se cerraron de forma automática, era una sensación suave y cálida, parecía que su cuerpo había tomado el control de la situación pues en el momento no tenía cabeza suficiente para pensar nada con claridad y aún así había movido una de sus manos para sostener el rostro de su amiga.
Un pequeño suspiro escapó de su boca cuando notó como los labios de Asami comenzaban a hacer suaves movimientos sobre los suyos, sin dudarlo correspondió de la misma manera, después de todo Asami le había dicho que hiciera lo mismo que ella ¿No? Al inicio se había sentido un poco torpe pero a medida que pasaban los segundos comenzaba a entender como es que debía de ser, su sangre hervía, la temperatura de su cuerpo iba en aumento, al notar como su respiración comenzaba a agitarse y como su mano ahora se aferraba suavemente al cuello de su amiga decidió detenerse, estaba perdiendo el control.
Apartándose un poco tomó aire, sus ojos se abrieron un poco encontrándose con la intensa mirada de la chica frente a ella, intentaba recuperar el aliento, podía escuchar el latido de su corazón en sus oídos de lo rápido que iba, había silencio pero no se sentía incómoda, simplemente disfrutaba del hermoso color verde de aquellos ojos, una cálida sonrisa apareció en sus labios al tiempo que juntaba su frente a la de ella, esta vez fue el rostro de la pelinegra la que se tornó rosado y antes de que alguna de las dos pudiera decir algo Asami se enderezó para poner distancia entre las dos.
- Pues… eso es todo ¿Sencillo no? – Comentó la mayor sonando un tanto nerviosa, Korra guardó silencio durante un par de minutos más, no podía hablar pues en su mente se repetía lo sucedido una y otra vez, con una estúpida sonrisa en el rostro suspiró, Asami rió. – Nada mal para ser tu primer beso forastera. – Admitió, Korra volvió a sonrojarse al darse cuenta de que en efecto, Asami Sato acababa de tomar su primer beso, y debía admitir, había sido increíble.
Al llegarse la noche se despidió de los Sato y emprendió su camino de regreso a casa, con pasos lentos y relajados continuaba pensando en lo acontecido, definitivamente no podía decirle a Mako lo que había pasado, si Asami no se había molestado con ella por salir con el hermano mayor, seguro él si se molestaría si sabía que su primer beso había sido tomado por la señorita Sato, de cualquier manera aquello no había sido un engaño, no contaba como tal ¿O si? Solo lo había hecho para aprender lo que era besar, además Asami era una chica, no había manera de que algo ocurriera entre ellas.
Aquel pensamiento comenzó a causar estragos en su mente ¿Por qué no? No era como si ella fuera a tener el tiempo para tener hijos, sus deberes como Avatar no se lo iban a permitir, así que buscar un esposo con el cual procrear era una idea que ya tenía descartada, por otra parte Asami también estaría ocupada siendo la líder del asentamiento, por lo general las mujeres que ocupaban un puesto alto no solían tener una familia propia, no veía de que manera una relación entre las dos podría perjudicar a la sociedad, rodando los ojos gruñó molesta, de una fuerte patada mandó a volar una roca que se encontraba en su camino ¡¿Pero qué demonios estaba pensando?! Había aceptado ser la novia de Mako y andaba por ahí divagando con la posibilidad de salir con Asami, seguro todo se debía a aquel beso, era eso y nada más, decidió concluir.
Se detuvo antes de entrar a la casa donde los hermanos se encontraban cenando, frotando la parte posterior de su mano contra sus labios se aseguró de que no hubiera quedado rastro del labial de la pelinegra, claro, Asami la había limpiado haciendo uso de la orilla de la manga de su suéter, pero nunca se estaba demasiado seguro, pensó, cuando al fin entró Bolin la saludo con energía y Mako a penas le dirigió la mirada, suspiró, a pesar de que hubiera sido solo un beso de práctica entre amigas se sentía culpable y el que Mako pareciera molesto en esos momentos solo aumentaba su cargo de conciencia. – Buenas noches. – Los saludó tomando asiento en la mesa.
- ¡Hey Korra! Adivina, hoy decidí ayudar al viejo William con su jardín, necesitaba remover la tierra para dejarla lista para el próximo cultivo, y al terminar de ayudar me recompensó con uno de sus pollos, así que esta noche cenamos caldo de pollo en vez de caldo de verduras ¿Vas a comer? – El rostro de Bolin resplandecía como siempre, sin poder evitarlo le devolvió la sonrisa, aquel chico siempre lograba hacerla sonreír, nunca había tenido hermanos, pero se atrevía a pensar que si tuviera uno tendría la misma sensación que nacía en ella cuando compartía tiempo con Bolin.
- Gracias Bolin pero ya cene, aunque dijiste que te dio un pollo completo ¿No? Mañana podemos comer del mismo caldo.
- ¡Pero claro! Ese era el plan desde un inicio, aunque recalentado no tendrá el mismo sabor.
- Lo sé, lo siento, pero vengo repleta, no podría comer más aunque quisiera. – Concluyó.
- ¿Estabas con Asami? – Gruñó Mako con tono grave.
- Si. – Respondió de inmediato, a Mako nunca le gustaba que pasara tiempo con Asami, siempre parecía irritado cuando la visitaba, sin embargo esta era la primera vez que sentía culpa y que pensaba que él tenía razón al estar molesto.
- Lo sabía, siempre te deja esa marca en la mejilla cuando se despide de ti. – Señalo el beso que se encontraba pintado en la piel de la morena, cierto, Asami siempre se despedía de beso y solía dejar la marca de su labial, Mako se mostraba ya bastante molesto, al parecer sentía celos de su amiga ya que a veces solía pasar mucho tiempo con ella, sería mejor que no se enterara de todo el asunto de la "práctica" de besos.
- Lo se, pero es una marca que suele dejar en todos al despedirse, no es nada nuevo. – Respondió un tanto a la defensiva.
Un incómodo silencio se apoderó del lugar, antes de que pudiera encontrar un tema para romper el silencio e intentar animar a Mako los tres se sorprendieron al escuchar una fuerte explosión, parecía que había sido cerca, de pronto la gente había comenzado a gritar, Amon, pensó la ojiazul apresurándose a salir de casa incluso antes de que Mako pudiese extender su mano para detenerla.
- ¡Korra! – Gritó él viendo como la chica desaparecía tras la puerta.
¿Qué tal? ¿Qué les ha parecido el capítulo? No me odien, me han estado pidiendo que incluya más Korrasami, lo se, y vendrá, solo que esta vez quise desarrollarlo un poco más. De nuevo, no me odien por el Makorra jajaja igual aquí les incluí un poco más de Korrasami yyyy nada como una misteriosa explosión para cerrar el capítulo ¿No? Saludos a todos, espero tengan una excelente semana, y si no, al menos sobrevivan jaja nos leemos hasta la próxima.
