Bitácora. Asami Sato. 1

Mi padre al fin me convenció de llevar una bitácora, diario o registro de mis días, dice que en un futuro me podrían resultar de utilidad para evaluar el avance que hemos tenido a lo largo de los años, así que empezaré.

Viernes 1 de Septiembre.

Inicié el día como de costumbre, me levanté a las seis de la mañana, me duché, bajé a desayunar y partí rumbo a mi primer paradero, el campo de cultivo del señor de las coles, ese hombre tiene una obsesión con las coles, afortunadamente para nosotros se encuentra tan orgulloso de ellas que no tiene problema en compartirlas y hacer trueques, todo con tal de que los demás prueben sus excepcionales vegetales. Una vez en su campo comprobé que en efecto su producción se mantiene tan alta como de costumbre, estoy segura de que si consigo un terreno más grande y pongo a un par de jóvenes bajo su mando podríamos aprovechar mejor su habilidad natural para el cultivo de coles, debo hacer los cálculos para ello, pero es posible, hay un excedente de tierras en el lado norte del asentamiento que podemos usar como extensiones de nuestras actividades de cultivo, considerando que la mayor parte de nuestros alimentos provienen de la tierra no es una mala idea, solo debo recordar hablar sobre esto con mi padre.

No pude declinar la invitación de la esposa del señor de las coles, un buen té por la mañana siempre ayuda a mantener altas las energías, mientras disfrutaba de mi bebida era acompañada por la pequeña hija de la feliz pareja amante de las coles, mientras la chiquilla se divertía haciendo una trenza en mi cabello yo no podía evitar preguntarme. ¿Ella también tendría una obsesión natural por las coles? Era un pensamiento un tanto absurdo, tal vez, pero si la respuesta era afirmativa significaría otra generación que tendría asegurado el suministro de coles.

Al terminar mi té me despedí de la familia y continué mi camino, era una mañana agradable considerando la tormenta que nos había azotado la noche anterior, el mar había enloquecido y el cielo parecía empeñado en querer borrarnos del mapa, lluvias torrenciales, relámpagos y truenos ensordecedores, era bueno poder ver el claro azul del cielo.

Me dirigía al campo de cultivo de tomates cuando apareció un guardia del asentamiento, al parecer Lin lo había enviado con un mensaje, uno de nuestros barcos había encontrado a una chica en altamar, al principio me pareció algo difícil de creer ¿Una chica en medio del mar? Lin no es del tipo de personas que bromea o se toma las cosas a la ligera, seguro me mandó llamar debido a que mi padre no está disponible, recientemente soy yo la que toma el papel de líder, mi padre habló conmigo al respecto hace aproximadamente un mes, me está poniendo a prueba, poco a poco irá dejando las tareas del asentamiento a mi cargo, en realidad eso es algo que ha hecho a lo largo de toda mi vida, siempre me involucró en todos sus planes y estrategias, a medida que fui creciendo me fue otorgando el privilegio de tomar decisiones y de dar mi opinión en los nuevos proyectos, no me di cuenta de cuan envuelta me encontraba en todos los planes del asentamiento hasta hace poco, cuando mi padre me dijo que estaría a prueba, entonces fue que lo noté, sin saberlo llevaba poco más de tres meses a cargo del asentamiento, mi padre no había hecho nada más que servir de consultor, yo preguntaba y el me aconsejaba, así que aquí estoy de nuevo, atendiendo los asuntos legales del lugar, incluso nuestra jefa militar, Lin, acude a mi sin titubear, mientras tanto mi padre aprovecha el tiempo libre para sus experimentos, siempre elaborando todo tipo de teorías e ideando nuevos artefactos que nos puedan ser de utilidad.

Acudí a la clínica donde me encontré con Tarloq, es el médico del asentamiento, él se encargó de recibir a la joven, al parecer lo que había dicho el soldado era cierto, los pescadores trajeron a una chica del mar, sin poder esperar más solicite entrar a la habitación donde ella se encontraba, sinceramente no sabía que esperar de una chica que había aparecido en el medio de la nada sobre una bloque de hielo pero al verla quedé sorprendida.

De piel almendrada, cabello largo y castaño, de complexión delgada pero fuerte, sus ropas no lucían maltrechas, todas en distintos tonos de azul parecía preparada para el invierno lo que me hacía pensar que venía de tierras frías, podría ser del norte o el sur, dormía apaciblemente sobre la cama de la clínica, su pecho subía y bajaba rítmicamente ¿De donde demonios había salido esa chica? Definitivamente no había pasado hambre, pero ¿Un bloque de hielo? Era imposible que hubiese flotado hasta nuestras costas, el hielo de los polos se habría derretido antes de si quiera acercarse, y lo que es más extraño ¿Cómo había sobrevivido a la tormenta? Algo no estaba bien, algo no encajaba, necesitaba más información, sin dudarlo le pedí a Tarloq que fuera en busca del capitán del barco pesquero, necesitaba responder algunas dudas que tenía.

Luego de mi reunión con el capitán Tanaka quedé un poco más tranquila, ni él o sus marineros divisaron otro barco, una invasión sería lo último que quisiera para mi pueblo, nunca es un buen momento para ese tipo de problemas y lo es aún menos cuando te encuentras en medio del proceso de volverte el líder legítimo del lugar. Al terminar con las preguntas volví a hablar con Tarloq, le pedí que me mandara llamar cuando la chica recuperara la conciencia mientras yo iba a casa a poner a mi padre al tanto de la situación.

La sonrisa en el rostro de mi padre me confundía, parecía contento de verme involucrada en tal situación, lidiar con forasteros nunca es un trabajo fácil, he presenciado todo el proceso en más de una ocasión, si la chica decide incluirse a nuestro asentamiento deberemos asignarle a un guardia y luego tendríamos que encargarnos de que nuestra gente trate con ella hasta que la acepten, eso claro si la chica resulta de ser de fiar. Aunque conozca todos los pasos a conciencia no quisiera tomar las decisiones equivocadas, llevo tres meses siendo la líder indirecta, pero ahora que sé lo que ocurre, que sé que mi padre no influye en mis decisiones, me siento un poco presionada, es algo psicológico pero me imagino que el propósito de todo este "periodo de prueba" es precisamente para eso, para ver que tan bien trabajo al saber que soy yo la única que dirige el lugar.

Pronto llegó la hora de comer, mi padre y yo nos sentamos a la mesa junto a Zhu Li y Wu, a pesar de que sean ellos los que sirvan en la casa siempre nos acompañan a comer, papá necesita que alguien cuide de la casa mientras él continúa con sus experimentos y yo paso poco tiempo en casa, mis rondines por el asentamiento consumen la mayor parte de mis días así que son Zhu Li y Wu los que cuidan de la casa, de nuestros establos y pequeños jardines. Terminando la hora de comer apareció frente a nuestra puerta el pequeño Kai, es uno de los dos aprendices de Tarloq, el chico es listo, travieso y difícil de contener, pero listo, así que fue seleccionado como estudiante de medicina, nuestro médico les transmite todos sus conocimientos con libros de texto y a través de la práctica misma, considerando que empezaron con sus estudios el año pasado ya puedo ver en ellos un avance.

El mensaje de Kai fue que la chica había despertado, debía volver a la clínica pero aún tenía ciertos pendientes que atender, había que revisar los tiraderos, hemos clasificado la basura por años, separado todos los deshechos que encontramos en los escombros, esperamos a que llegue el Avatar a limpiarlos pero hasta que eso ocurra debo controlar el espacio que esa basura ocupa. Agradecí a Kai y me despedí de él, iría a revisar los tiraderos y luego pasaría a la clínica, de cualquier manera la chica no se iría a ninguna parte, los forasteros tienen prohibido andar solos por el asentamiento.

En cuanto terminé la inspección de los tiraderos me apresuré a caminar de regreso a la clínica, los tiraderos se encuentran un poco apartados del asentamiento pues no queremos correr el riesgo de que nuestras tierras se contaminen, o que luego de una tormenta la basura llegue hasta nuestras casas, todo el recorrido de ida y vuelta me tomo tres horas, al menos mis caminatas diarias me ayudan a mantenerme en condición, cuando tengo demasiados pendientes no hay tiempo para los entrenamientos así que las caminatas ayudan un poco.

Al llegar a la clínica revise la hora, cinco y media de la tarde, a penas pasé frente a la oficina del médico y este corrió a detenerme arruinando mis intenciones de entrar a la habitación de nuestra misteriosa invitada, el hombre me entregó un reporte de las preguntas que le habían hecho a la chica y las respuestas que obtuvieron de ella, al parecer solo era una jovencilla que se había escapado de casa, aquella versión habría estado bien de no ser porque mi cabeza no dejaba de cuestionarse ¿Cómo pudo sobrevivir a la tormenta sobre un cubo de hielo? Si cualquiera decide caminar sobre hielo mojado resbala al instante y me quieren hacer creer que esa joven sobrevivió a la tormenta sobre una balsa de hielo, definitivamente quería conocer a la chica de semejantes habilidades.

Avancé a paso firme hasta la habitación donde ella se encontraba, la puerta se encontraba a un par de metros de mi cuando alguien salió de la habitación, Mako, ambos cruzamos miradas y yo me detuve al instante, incómodo, él y yo solíamos ser pareja, pero las cosas no funcionaron y decidimos volver a ser amigos, desde entonces intento recobrar nuestra amistad pero Mako suele comportarse extraño cuando estoy cerca, estoy segura de que prefiere evitarme.

Lo saludé y él saludó de vuelta, me preguntaba que estaba haciendo ahí pero la respuesta no se hizo esperar ya que él no tardo en hacerme saber que le habían asignado a la chica, Lin lo pondría a prueba y él no podía encontrarse más molesto, Mako tenía un serio problema con los forasteros, no puedo culparlo por ello, después de todo fue culpa de los forasteros que yo también perdiera a mi madre, aún así el se mostraba más rencoroso hacia ellos, podía imaginarme lo mal que se sentía al tener que cuidar de la chica, pero no podía vivir siempre en el pasado, en algún momento debía superar lo que ocurrió, estoy segura de que Lin pensó lo mismo al asignarlo a él como guardia.

Charlamos un momento antes de que la voz de Lin llamara al joven, seguro se encargaría de explicarle los lineamientos que debería seguir para cuidar a la forastera, eso le tomaría algo de tiempo, aprovechando que el camino estaba despejado continué hacia la habitación, abrí la puerta sin previo aviso y la morena cayó al suelo, estuve a poco de pintar la puerta sobre el rostro de esa chica, para mi suerte las cosas no fueron así, ambas nos miramos sorprendidas y guardamos silencio por un momento, al fin pude ver sus ojos, me sorprendí al notar el azul celeste en ellos, esos ojos contrastados con el color almendrado de su piel y lo obscuro de su cabello, además tenía cierto aire indomable, no se le veía muy preocupada a pesar de estar en un lugar desconocido a merced de un grupo de extraños, sus ojos brillaban con energía, luego la escuché hablar, el tono de su voz era agradable, no demasiado agudo, no demasiado grave, luego de que ambas nos disculpáramos la vi reír, era refrescante escuchar una risa tan sincera y despreocupada, a todo eso le sumaba el aura misteriosa que la envolvía y debía admitir, la chica tenía cierto encanto, al menos había despertado mi interés y curiosidad ¿Quién era esa tal Korra?

Sin dudarlo la invité a recorrer el asentamiento, después de todo era mi deber averiguar quién era esa chica y cuales eran sus intenciones al visitarnos, no me tomo mucho darme cuenta de que se trataba de una persona agradable, conseguí algo de comida para ella, la vi desaparecer la comida en minutos, seguro se encontraba hambrienta, nuestra caminata continuó hasta el anochecer, llegamos a un acantilado donde nos sentamos a contemplar el mar, no podía negar que lo había pasado bien. Nuestra charla tomo un giro inesperado cuando Korra habló del Avatar, no cualquiera lo menciona, es peligroso, especialmente porque en la actualidad hay muchas personas que están en contra del Avatar y todos sus seguidores, ambas nos vimos sorprendidas pero al darme cuenta de que ella apoyaba al Avatar me sentí un poco más tranquila, por lo general los seguidores del Avatar no suelen ser bribones, esas personas prefieren mantener la paz y convivir bien con todos, aún así no podía bajar la guardia ya que podía darse el caso de que la chica intentara engañarnos para ganarse nuestra confianza y sacarnos información importante que le ayudara a planear una invasión, aún es pronto para sacar conclusiones.

Cuando me pareció que ya era momento de volver acompañé a la chica hasta la clínica donde Mako esperaba impaciente, me disculpé con él pues había olvidado por completo que ahora él debía asegurarse de que Korra no anduviera sin supervisión por el pueblo, siendo así él no se había podido ir a dormir y seguro se vio forzado a esperar todo el tiempo que estuvimos fuera.

Sin más que hacer otro día había llegado a su fin, volví a casa, cené y me dirigí a mi habitación, de verdad pensé que hoy sería un día como cualquier otro, pero se tornó interesante con la inesperada aparición de Korra.

Jueves 2 de Noviembre.

Las cosas en el asentamiento se encuentran bien, los suministros de grano para el invierno son más que suficientes, mi padre ya tiene listo el plano para la creación de invernaderos, eso nos ayudará a cultivar algunos vegetales durante el invierno, tenemos todos los materiales necesarios para empezar el proyecto, pero necesitamos ampliar nuestros territorios para alcanzar el cauce de un río, hay dos ríos que pasan cerca del asentamiento, de estos obtenemos el agua potable para la gente y los cultivos, ahora planeamos usar la corriente del agua para darle vida a un molino y que este provea de energía a los invernaderos, entre las ruinas de la ciudad encontramos varios carretes de cables nuevos, intactos y en buen estado, enterrados entre basura fueron protegidos del desgaste, ahora los podemos usar a nuestro favor, según nuestros cálculos podremos alcanzar nuestro objetivo en uno o dos años.

Además de eso estamos considerando levantar más casas, los números están a nuestro favor, con la producción de alimentos que tenemos bastaría para poder añadir a nuestro grupo a cien o ciento cincuenta personas más, con eso estaríamos cerca de ser 500 habitantes, ahora solo debemos encontrar la manera de alentar a los pobladores a que establezcan familias o hagan crecer más las que ya tienen, luego me encargaré de encontrar las palabras adecuadas para un discurso, claro no esperamos que nazcan 150 bebés, pero el tema de adoptar a forasteros es un poco complicado.

Korra lleva viviendo aquí poco más de 3 meses y los aldeanos a penas comienzan a confiar en ella, considerando que es solo una persona, es mujer, es joven y no parece una maleante, el proceso de adaptación es largo, si incluimos a más de una persona esto se podría complicar, tal vez el asentamiento comience a dividirse y eso sería arriesgar demasiado.

Korra y yo nos hemos vuelto buenas amigas, desde un inicio he intentado incluirla en mis tareas para que la gente la vea con más frecuencia, estoy segura de que si pasa el día entero con Mako el proceso se volvería eterno pues el grupo de limpieza trabaja fuera del asentamiento y los pobladores la verían poco. No puedo negar que disfruto de la compañía de Korra, nuestras pláticas siempre se dan de forma natural, logro olvidarme del trabajo cuando estoy con ella, así que a veces suelo buscarla solo para pasar el rato, y todo estaría bien de no ser porque Mako ha encontrado la manera de actuar más extraño que de costumbre.

Parece que el chico al fin decidió que Korra no es un peligro, lo cual es bueno considerando que ambos viven bajo el mismo techo, me alegra que Korra ya no deba lidiar con su mal humor, es un hecho positivo que Mako al fin se comporte como un amigo para ella, pero no entiendo como eso me implica a mi, ahora es como si peleara conmigo por el tiempo que paso con Korra, en dos ocasiones se ha quejado de los días en que invito a Korra a trabajar conmigo, nunca dijo nada durante el primer mes y de pronto le parece que yo interrumpo en la adaptación de nuestra amiga al asentamiento, no planeo competir por la atención de Korra, es mi amiga, pasaré el tiempo que quiera con ella, le guste a él o no.

Sobre Korra he aprendido un par de cosas, en efecto provine de uno de los polos, del sur para ser precisos, Lin me mantiene al tanto de toda la información que llega a obtener, sabemos ahora que ella es la heredera del líder de sus tierras y aún así decidió escapar, algo extraño de escuchar, la mayoría se quedaría en casa esperando su turno para gobernar, otros incluso apresuran el proceso al derrocar a sus padres, pero ella decidió escapar, otra cosa más que vuelve a Korra una chica única y misteriosa, Lin también dijo que la chica sabe pelear y que tiene buena resistencia al trabajo físico, no es como si eso me sorprendiera, es algo que puedes adivinar con solo ver su físico, se nota que entrena con frecuencia, sus músculos están tonificados, lo noté desde el primer día que llego aquí.

En cuanto a su persona, he descartado ya toda sospecha sobre ella, sus ojos son demasiado sinceros, siempre vivaces e indomables con un brillo único, si, con frecuencia me he quedado perdida en esa mirada lo cual me da mucho que pensar, pero mi opinión sobre ella no nubla mi juicio, Korra habla con tanto entusiasmo sobre el Avatar que no es posible que sea una farsa, le sale demasiado natural, de hecho me atrevo decir que la chica piensa mucho al respecto, ella y yo siempre terminamos hablando del tema, el Avatar y su misión en este mundo, me alegra que esté a favor de la misión del maestro de los cuatro elementos, a decir verdad le debemos todo lo que tenemos a Aang, me sorprende que aún exista tanta gente con el deseo de acabar con la única persona capaz de mejorar este mundo para todos.

El día de hoy me encontraba compartiendo el té con Tenzin luego de haber revisado sus cultivos de arroz, eran las diez con treinta minutos, tuve que revisar la hora cuando se acercó uno de los hombres de Lin a pedirme que fuera a la clínica, algo malo había pasado, inhale profundamente preparando mi mente para lo que fuera que pudiera averiguar, sin importar de que se tratara estoy segura de que mi padre volvería a dejarme a mi a cargo de todo, así que debía mantenerme tranquila con la mente en claro.

Al llegar a la clínica fui recibida por Lin, lucía molesta, al verme se acercó y comenzó a narrarme lo que había ocurrido.

"Trabajábamos como de costumbre cuando escuche la alerta de Korra, alguien había lanzado una bomba de humo, de inmediato mandé a mis hombres detrás del invasor, Korra nos alertó acerca de la presencia de otros forasteros, a decir verdad era lógico pensar que aquel hombre no podía ser el único ahí, pero la chica pareció muy segura al advertirnos. Te digo Asami esa chiquilla es todo un misterio, más bombas de humo fueron detonadas y nuestra visibilidad se redujo a cero, les ordené a todos ir en parejas para evitar quedar vulnerables, todo iba bien hasta que escuché a uno de mis soldados pidiendo ayuda, no pude llegar a ellos con suficiente rapidez, los escombros y el humo complicaban nuestra capacidad de asistirlos, cuando al fin los encontré me dijeron que Korra había llegado primero y que había partido detrás del agresor, esperamos a que la neblina se disipara y nos reunimos en un solo punto, parecía que habíamos capturado a todos los invasores, pero faltaba Korra y el sujeto que se había ido a perseguir, Mako se acercó y me mostró las botas de su compañera ¿Puedes creerlo? Andaba descalza por el campo. Como sea, pasaron cerca de diez minutos antes de que la volviéramos a ver, venía cargando al invasor sobre su hombro, está demás decir que sus pies quedaron hechos un desastre, está en el cuarto tres de la clínica. En cuanto a los invasores, los llevamos a la prisión, ya establecí una guardia para ellos."

Agradecí a Lin por el reporte, maldije internamente al escuchar de los invasores ¿Serían ellos los únicos alrededor? Si pertenecían a un grupo más grande nos veríamos envueltos en un serio problema, dejé a Lin a cargo del interrogatorio, ella sabe como encargarse de esos trabajos, antes de poder seguir mi camino Lin interrumpió.

"Los pies de Korra no están bien, no creo que pueda volver a trabajar en un buen tiempo, planeo dejarla descansar sin supervisión en casa de los hermanos. ¿Está bien? No creo que haya peligro al dejarla por su cuenta."

Sonreí al darme cuenta de que nuestra líder militar confiaba en Korra, Lin siempre lucía más dura de lo que en verdad era. "Si, yo tampoco creo que haya problema al dejarla sola, pero creo que yo podría ocuparme de ella, gracias Lin." Respondí para luego ir en busca de Tarloq, él se encontraba revisando el golpe que uno de los soldados había recibido en la cabeza, sin intenciones de interrumpir su trabajo le dije que yo ayudaría a limpiar las heridas de Korra, cuando entré a la habitación de mi amiga fui recibida por un par de bromas y una amplia sonrisa, sin poder evitarlo sonreí, de inmediato comencé a relajarme, el animo de Korra se mantenía en alto a pesar del estado de sus pies, me alegraba verla bien, al terminar de limpiar sus pies le propuse pasar sus semanas de recuperación en mi casa, ella aceptó de inmediato pero aún debíamos esperar a que Tarloq suturara una de sus heridas, yo aún debía poner a mi padre al corriente así que me despedí de ella y me dirigí a casa.

Esta vez la noticia no divirtió al señor Hiroshi Sato, aún así no hizo más que suspirar y mirarme con seriedad, con eso bastó para que entendiera, yo debería ocuparme del desarrollo de todo esto, y no me equivocaba, mi padre colocó sus manos sobre mis hombros y dijo estar seguro de mi capacidad para manejar la situación, el sería mi consejero, supongo que tarde o temprano deberé lidiar con este tipo de situaciones, no dudo que mi padre tenga razón al dejarme a cargo de esto ahora, siempre hay una primera vez para todo.

Al volver a la clínica me encontré con Mako, le dije que yo cuidaría de Korra durante su recuperación, esto no pareció gustarle mucho pero igual me agradeció, de cualquier manera no hay mucho que él pueda hacer al respecto, Lin no le otorgará un descanso para que él pueda cuidar de Korra así que será mejor que yo lo haga. Antes de ir a la habitación de Korra me dirigí al pequeño almacén de la clínica, recordé que tenía unas sillas que no había podido utilizar hasta el momento, sillas de ruedas, a juzgar por la condición de Korra una de estas sillas sería perfecta para ella.

Luego de llegar a casa establecimos que Korra dormiría en mi cama, me parece más adecuado para ella tener más espacio para moverse, no quisiera que duerma en el sofá y llegue a lastimar sus pies con el reposabrazos. Durante la tarde pasamos a casa de los hermanos por la ropa de Korra, no es mucho, un par de blusas, un par de pantalones, sus botas y su abrigo, no necesitaría de la ropa que usualmente lleva al trabajo así que fue poco lo que trajimos de vuelta, Bolin nos visitó por la noche para verificar el estado de Korra, es realmente adorable, él y Mako son tan distintos, es difícil pensar que son hermanos.

Antes de dormir comencé a buscar entre mi guarda ropa, encontré un par de blusas blancas y una pantalonera guinda que le regale a Korra para que usara de pijama, otro día había llegado a su fin y de nuevo las irregularidades eran acompañadas de nuestra visitante, no puedo dejar de pensar en todo el misterio que la rodea ¿Quién en su sano juicio se quitaría las botas en medio de una batalla? Sé que Korra es lista, no habría hecho eso de forma descuidada, seguro tenía un buen motivo, uno más allá de decir que es más ágil sin botas, usando la lógica llego a una conclusión un tanto descabellada.

Durante años he leído acerca del Avatar y sus poderes, siempre me gustó escuchar las historias que mi padre tenía sobre Aang, la manera en que manipulaba la tierra y el agua, sonaba como algo sorprendente, los libros que tenemos sobre los maestros elementales explican gráficamente y a detalle todas las habilidades que corresponden a cada elemento, mi padre también me explico que debido a que todos los maestros desaparecieron a excepción del Avatar este se vio obligado a aprender todas las extensiones de cada elemento, también se que el Avatar aprende de sus maestros, gente de la orden del loto blanco, una organización que apoya al Avatar en secreto, aprende de ellos y de sus vidas pasadas, al parecer tiene la habilidad de hablar con esos espíritus y así va desarrollando sus habilidades, de cualquier manera, conozco casi todas las habilidades que cada maestro poseía.

Mi teoría por el momento es un poco vaga, pero tengo lo siguiente en orden.

* Korra apareció de forma inexplicable en el medio del mar. (Dijo que había sido polizonte de un barco pero eso no explica el tamaño de la placa de hielo sobre la que viajaba). El hielo podría haber sido creado fácilmente por un maestro agua.

* Korra se deshizo de sus botas durante una batalla a ciegas, estoy al tanto de que algunos maestro tierra eran capaces de detectar las vibraciones en el suelo y eran capaces de ver de esa manera. Lin dijo que Korra fue quien los alertó de la bomba de humo y del resto de los invasores, también fue la primera en encontrar a los soldados que pedían ayuda y a pesar de no ver con claridad no tuvo problemas al seguir al bandido. Leí que este tipo de percepción era mejor cuando el maestro tierra tiene un contacto más directo con la superficie sobre la que camina.

Todas estas son conclusiones apresuradas, no podrían ser más que meras coincidencias, aún así no puedo dejar de pensar al respecto, tal vez me afectó el hecho de que ella se encuentre hablando del Avatar todo el tiempo.

Lunes 13 de Noviembre.

Me impresiona la manera en que progresa la recuperación de Korra, a penas han pasado dos semanas y anda con muletas por doquier, no la he visto quejarse ni una vez, también está el hecho de que no permite que nadie la ayude a curar sus heridas, ella sola se limpia y cambia las vendas a diario, se le ve llena de energía y siempre está dispuesta a acompañarme a donde quiera que valla, podría jurar que si le quito las muletas podría andar por ahí dando saltos y corriendo con suma facilidad.

Vivir con Korra solo agregó más incógnitas a la lista, la primera es la que acabo de mencionar ¿Cómo es que sana tan rápido? La segunda no estoy segura si sean figuraciones mías. Siempre que Korra termina de bañarse sale del baño y hay vapor, entiendo que es invierno y el agua caliente tiende a generar vapor, pero el agua solo se calienta una vez cuando llenamos la bañera, no debería permanecer caliente tanto tiempo. No me he atrevido a preguntar nada al respecto pues tal vez sea un poco extraño e incómodo, tal vez ella llegue a pensar que presto demasiada atención a lo que hace, lo cual no estaría mal, yo podría decir que no presto demasiada atención a lo que hace si no que simplemente me fue difícil ignorar el exceso de vapor en el baño, el problema radica en que en verdad presto demasiada atención a lo que hace, me he atrapado en más de una ocasión observándola atentamente, no es mi intención hacerlo, simplemente pasa, me parece una persona sumamente fascinante.

Durante la tarde me encontraba con el señor que cuida de las cabras, esos animales nos sirven mucho para la producción de leche, queso y otros productos, lo positivo de estos alimentos es que no debemos sacrificar a los animales para obtenerlos, intentamos mantenernos al margen con la explotación de las especies, Korra había ido a acompañar a Bolin con un encargo, de pronto apareció Mako, parecía molesto.

- Entiendo que quieras ayudar a Korra, pero ya anda por ahí con muletas, no necesita quedarse más tiempo en tu casa. – Suspiré al escuchar esas palabras, de nuevo él con el tema de Korra, no entiendo cual es su problema.

- Yo no la estoy obligando a quedarse en mi casa, si quieres que vuelva cuanto antes ve tú y habla con ella. – Respondí volviendo a clavar la mirada en mis apuntes, el día iba bien, no quería pelear con Mako por tonterías sin sentido.

- Sabes lo que estás haciendo y sabes que no está bien. – Dijo con tono irritante.

- No tengo idea de que hablas. – Volví a suspirar dirigiendo mi mirada hacia sus ojos.

- He notado la manera en que la miras, además, intentas pasar demasiado tiempo con ella.

- ¡¿Qué?! – Sonreí al entender lo que quería decir, yo intentando seducir a Korra, reí por lo bajo antes de comenzar a pensar al respecto, de pronto me di cuenta que la idea no era del todo descabellada, siempre intentaba mantener a Korra a mi lado, y últimamente (Antes del incidente con los forasteros) Procuraba pasar a saludarla al menos una vez al día, pudiera ser que disfrutaba de su compañía debido a que no suelo hacer muchos amigos, siempre estoy ocupada con el trabajo, pero si a mi persistente búsqueda de cercanía con ella agregas mi fascinación por su imagen se podría decir que si, me gusta Korra y tal vez he estado coqueteando sin darme cuenta pues a penas vengo a darme cuenta de que, me gusta Korra.

Cubriéndome la frente con mi mano derecha suspiré ¿Qué tanto me gustaba Korra? Luego me daría el tiempo para pensar al respecto, por el momento debía deshacerme de Mako. – Escucha, Korra es mi amiga, entiendo que ahora también sea tu amiga, pero no es mi culpa que tú al inicio la hayas tratado como a una criminal, ella me simpatiza y la pasamos bien cuando estamos juntas, no entiendo cual es el problema, ya te lo dije, si quieres que vuelva ve y habla con ella.

- Asami, sabes bien que debes mantenerte al margen. – Insistió él.

- Mako, no entiendo cual es tu preocupación, tú y yo terminamos hace un par de años ¿Cierto?

- Si, no me preocupo por ti. – Respondió desviando la mirada.

- Entonces no me molestes, yo sé cuales son mis límites, seré la siguiente al mando en este lugar ¿Crees que olvidaría las reglas? Desde que terminamos he intentado reestablecer nuestra amistad, pero te esmeras por comportarte extraño y evasivo.

- No es eso… lo siento. – Concluyó él.

- No importa, solo… intenta no ser un idiota ¿Quieres? – Concluí un tanto irritada, Mako es una buena persona, pero no logro entenderlo y me frustra que todo el tiempo se acerque solo a generar conflicto, desearía que fuera diferente pero presiento que esto a penas empieza.

Jueves 16 de Noviembre.

Korra ya puede caminar, no deja de sorprenderme, se le ve perfectamente bien, aún así ha decidido quedarse con nosotros lo cual me alegra bastante, he tenido tiempo para pensar al respecto, adoro pasar el tiempo con ella y en definitiva me encanta su sonrisa, no entiendo como paso esto, pero hizo falta la incómoda presencia de Mako para que me percatara de ello, ahora que le presto atención al asunto me he dado cuenta que coqueteo con ella más de lo que desearía, sus reacciones son graciosas, siempre con risas o sonrisas tímidas, su rostro enrojece e intenta distraerse hablando de otras cosas, aún así ella también parece disfrutar de mi compañía, me pregunto que tendrá en mente ¿Qué pensará ella de mi?

Preguntarle sería ir demasiado lejos, todo el tema de las relaciones entre personas del mismo sexo es controversial, a mi no podría importarme menos, después de todo seré la líder del asentamiento y honestamente no creo que este tipo de relaciones afecten más a la población de lo que las guerras mismas lo hacen, aún así muchos están a favor de las guerras, así que toda la idea me parece una tontería, sin mencionar que de verdad quisiera que algo ocurriera entre Korra y yo. La atención que le presto a esa chica es excesiva, no puedo evitarlo, es divertida e inquieta, siempre está dispuesta a realizar cualquier tarea, solo se le ve en calma cuando se sienta a meditar y cuando duerme, no se cuantas veces me he quedado despierta solo para observarla dormir, llama demasiado mi atención, me molesta pensar que Mako se porta de la manera en que lo hace por intentar tener la atención de Korra, y lo que es peor, Mako es el guardia asignado de Korra, ella deberá volver con él en cuanto su recuperación esté completa.

El día de hoy transcurrió tranquilo como de costumbre, Lin ha interrogado a los forasteros pero ninguno ha dado información relevante, debo comenzar a pensar que hacer con ellos. Durante la noche acompañé a Korra a nuestro sitio en el acantilado frente al mar, fue el mismo lugar donde nos sentamos el primer día que llego aquí, desde entonces siempre terminamos sentadas en el mismo sitio cuando nuestras charlas y caminatas se vuelven muy largas.

El día de hoy debo aceptar que no tenía ganas de salir, el día entero ha estado helado y está demás mencionar que cuando se escondió el sol la temperatura bajó aún más, aún así Korra insistió en que la acompañara al acantilado, al cabo de un momento accedí ¿Cómo podría negarme a esos ojos suplicantes? Claro no salí de casa sin antes llevar conmigo una botella llena de té, eso me ayudaría a mantenerme caliente.

El frío nunca parece incomodar a Korra, se le ve tan tranquila como si estuviéramos a 25°C esto deja en evidencia que está acostumbrada a este tipo de clima, disfruto de nuestra charla pero al terminarse mi bebida caliente comienzo a sentir el frío llegando hasta mis huesos, de inmediato llega a mi cabeza la idea de refugiarme entre los brazos de mi amiga, idea que descarto de inmediato, en cambio le pido que volvamos a casa, si mis cálculos no me fallan llevamos afuera un par de horas, es más de lo que imaginaba poder aguantar bajo el frío. La respuesta que escucho de ella me sorprende ¿Cómo es que puede pasar el frío por alto? Me veo aún más sorprendida cuando comienza quitarse el abrigo para ponerlo sobre mis hombros, si yo hiciera eso terminaría hecha paleta, intento convencerla de que vuelva a ponerse el abrigo pero ella se niega, mientras tanto no puedo ignorar el agradable calor que emana del abrigo así como su inconfundible aroma, me temo que detalles tan simples como ese me hacen perder la concentración, cuando sus manos tocan las mías no puedo evitar atraparlas, es cálida como una chimenea mientras yo me encuentro al borde del congelamiento, su calor es el pretexto perfecto para abrazarla, de nuevo disfruto notando su nerviosismo ¿Qué demonios pensará cuando hago estas cosas? No tengo idea, solo se que me encanta tenerla cerca.

Una vez de vuelta en casa nos dedicamos a cenar junto a papá, a esta hora Zhu Li y Wu ya partieron de regreso a sus casas así que solo quedamos nosotros tres, Korra y papá charlan mientras yo los observo, a veces papá le cuenta sobre sus proyectos y ella lo apoya aportando un par de ideas, al parecer tiene conocimiento en temas referentes a desarrollo de poblaciones, lo cual es natural si recordamos que ella es la heredera del líder de las tierras del sur, me pregunto porqué habrá escapado, siempre que hablo con ella sobre la gente que habita nuestro planeta se muestra sumamente interesada, no tiene sentido que alguien así haya desistido de su puesto como líder.

Pensé que la noche se daría como de costumbre, una breve charla y unas cuantas risas antes de dormir, así fue al inicio, ambas guardamos silencio y yo me disponía a dormir pero no lograba conciliar el sueño, aún debía resolver que hacer con Varrick y sus hombres, esas ideas iban y venían por mi cabeza cuando escuché un susurro, era Korra llamando mi nombre, me pareció extraño que susurrara, no respondí pues planeaba asustarla si decidía acercarse, en cambio llamó mi atención notar que se acercó a la ventana ¿Qué estaba haciendo? Esperé en silencio, un millón de pensamientos invadieron mi mente ¿Korra nos traicionaría? Si así era no podía quedarme de brazos cruzados, cuando la escuché salir por la ventana me apresuré a colocarme unas botas y a tomar un abrigo.

Salí por la ventana siguiendo su rastro, la pude ver escondida a lo lejos, parecía estar cuidando a lo guardias, me mantuve a una distancia prudente, al parecer Korra estaba al tanto de los horarios de los guardias pues evito a cada uno de ellos con suma facilidad, yo que había sido la persona que estableció los turnos tampoco tuve problema en evadirlos, no paso mucho tiempo antes de que ambas nos encontráramos fuera del asentamiento, Korra comenzó a correr, sin duda había alcanzado una velocidad increíble, no estaba segura de poder ir tras ella, si acaso se dirigía a reunirse con algún grupo invasor yo me vería envuelta en serios problemas, antes de poder decidirme mis pies comenzaron a moverse por si mismos, algo dentro de mi no quería creer que Korra fuera capaz de traicionarnos.

Comencé a correr tras ella cuidando que mis pasos no golpearan con fuerza el suelo para evitar hacer ruido, al ser de noche y con tan poca actividad alrededor sería fácil que ella llegara a escucharme, comencé a extrañarme cuando la vi adentrándose al centro de la antigua ciudad, los escombros comenzaron a dominar el paisaje, era más difícil avanzar en aquel terreno irregular, Korra saltaba con gracia y sin dificultad entre las ruinas ¿Cuánta fuerza tenía en esas piernas? O lo que era aún más impresionante ¿No se suponía que estaba lesionada? A mi parecer aquella chica se encontraba en mejor condición física de lo que muchos de nosotros alguna vez llegaremos a estarlo.

Fue difícil pero logré mantenerle el paso, comencé a deducir nuestro objetivo cuando las señales de alerta aparecieron en el camino, la jungla ¿De verdad pensaba entrar ahí? Creí haber sido clara cuando le dije que solo el Avatar puede entrar, de pronto en mi mente surgió otra teoría, Korra no nos traicionaría, pero si que tenía un propósito en el asentamiento, pronto me vi demasiado cerca al punto sin regreso, el suelo comenzaba a volverse pantanoso y las raíces y ramas de los árboles dominaban el paisaje, me detuve y observé como la figura de Korra desaparecía entre la frondosa maleza, no podía entrar ahí, no podía ir tras ella, por el momento solo había dos posibilidades, la primera era que Korra era una espía y nos había traicionado, lo cual no importaría ahora pues era seguro que la jungla se encargaría de ella por nosotros, la segunda posibilidad era que la chica era el Avatar, lo cual sonaba algo loco pero no imposible y menos considerando la lista de misterios que la rodeaban, suspiré e intenté recobrar el aliento, no había mucho que yo pudiera hacer, mi trabajo como líder terminaba ahí, la posible amenaza para mi gente había desaparecido.

Mi camino de regreso fue tortuoso, al no estar concentrada en nada comencé a sentir el frío, maldije por lo bajo, me sentía un poco confundida ¿Debía alegrarme de que un posible enemigo se había perdido (Tal vez para siempre)? ¿O debía lamentar la pérdida de mi querida amiga?

Lo segundo me pesaba más, no quería que se fuera, pero tampoco la perdonaría si decidía traicionarnos, cuando llegué a casa volví a entrar por la ventana, dejé mis botas y abrigo en el guarda ropas y me apresure a refugiarme entre las cobijas, esperaba que todo aquello no fuera más que un mal sueño, forcé a mi mente a callar y logré quedarme dormida.

Viernes 17 de Noviembre.

Cual sería mi sorpresa cuando escuche a alguien caminando dentro de mi habitación, adormilada y confundida me enderecé para ver de quién se trataba, Korra, mis ojos no podían creer lo que veían, pero ahí estaba ella, en una piaza, sana y salva, incapaz de procesar cualquier idea permanecí en silencio durante un par de minutos ¿Esto que significaba? Korra era el nuevo Avatar ¿Podría ser cierto? Si no lo era ¿De qué otra manera podría salir de la jungla?

Sin saber que más hacer llame su nombre, ella reaccionó con nerviosismo, parecía querer ocultar el hecho de que acababa de volver de su paseo nocturno, yo aún intentaba procesar lo que estaba viendo, no había otra respuesta, ella debía ser el Avatar y eso respondería todas las dudas que tenía sobre ella, explicaría todos los extraños sucesos que la rodeaban. Pude notar la manera en que se esmeraba por no levantar sospecha alguna, recordé que mi padre me hablo de la complicada situación a la que nuestro salvador suele enfrentarse, por lo general son pocas las personas que tienen contacto directo con el Avatar y saben de su identidad, así que apacigüe mis pensamientos y la invité a dormir a mi lado, no la presionaría a explicar nada, confío en ella y en su misión en este mundo, tal vez luego decida compartir su secreto conmigo, por el momento lo mejor que puedo hacer es guardar el secreto.

Korra se quedó dormida al instante, parecía agotada, en cambio yo no pude volverme a dormir, todo el asunto mantenía mi mente trabajando, toda mi vida he deseado poder estar en presencia del Avatar, mi padre me contó un sinfín de cosas sobre Aang, es triste saber que ahora está muerto, aunque es razonable, al parecer vivió una larga vida, Korra tiene diecisiete años, es el tiempo que nuestro antiguo Avatar lleva de fallecido, murió como un hombre mayor. Así que no podré conocer a ese importante y poderoso hombre, pero tengo el privilegio de formar parte de las primeras historias de nuestro nuevo Avatar, a juzgar por todas las preguntas que me ha hecho hasta el momento ella se encuentra iniciando todo su trabajo, espero poder apoyarla como es debido, como la nueva líder de este asentamiento deberé trabajar codo a codo con ella y eso me agrada, no puedo esperar para que hable conmigo de frente con su verdadera identidad, hay tantas cosas que le quisiera preguntar, pero será mejor no precipitarme.

Sin poder permanecer en cama por más tiempo me puse de pie e inicié el día, me duche y desayune, Korra no parecía estar cerca de despertar, comencé a leer un libro cuando Wu entró a la habitación para decirme que Zhu Li no se presentaría hoy a trabajar, ya que mi compañera se encontraba fuera de combate era seguro que mis tareas se verían retrasadas, así que aprovecharía el tiempo para realizar las tareas de Zhu Li.

Me encontraba a punto de terminar cuando revisé la hora, pasaban quince minutos luego de medio día, a esa hora consideré que Korra ya había tenido suficiente descanso así que subí a la habitación, al entrar no pude evitar notar que sus pies se encontraban descalzos y descubiertos, con curiosidad me acerqué a echar un vistazo, luego de la admirable carrera que la vi desempeñar durante la noche quería verificar el estado de sus heridas, "impresionante" es una palabra que queda corta para describir lo que estaba presenciando, sus pies habían sanado por completo, solo quedaba una pequeña cicatriz de la cortada más profunda, como si el incidente hubiese ocurrido hace años, Korra despertó y de nuevo se mostró nerviosa al notar la manera en que yo miraba sus pies, no quería obligarla a explicar nada así que no hice muchos comentarios al respecto, solo me limite a darle las instrucciones para iniciar el día lo más rápido posible, después de todo ya íbamos tarde.

Domingo 19 de Noviembre.

A sabiendas de que Korra es el Avatar y tiene el poder de controlar los cuatro elementos decidí pedirle que me acompañara a interrogar a Varrick, de acuerdo a mis estudios los maestros tierra tienen la capacidad de detectar cuando una persona miente. Con Korra presente durante el interrogatorio Varrick nos brindó más información, mencionó a Amon, uno de los líderes rebeldes que ronda la zona. Esto no era para tomarse a la ligera así que luego del interrogatorio me dirigí a la oficina de mi padre, su respuesta fue breve y objetiva, deberíamos estar preparados, si lo que Varrick había dicho era cierto estaríamos superados por números en cuanto a personas con experiencia durante la batalla, solo teníamos una alternativa para lidiar con ellos, deberíamos desempolvar las armas que mi padre guardaba en una bóveda subterránea y claro, yo debería liderar las estrategias de defensa.

Korra volvió a casa de los hermanos, echaré de menos nuestras pláticas antes de dormir y echaré de menos tener su compañía durante mis recorridos en el asentamiento, al menos espero que con esto Mako abandone su extraño comportamiento, aún me molesta pensar que él siente algo por Korra, pero con todo el trabajo que tengo en estos momentos lo que menos quiero son más problemas, debo ocuparme de Amon cuanto antes, no podremos estar en paz hasta estar seguros de que se ha marchado.

Martes 12 de Diciembre

Hemos tenido poco más de un mes para preparar nuestras defensas, me he encontrado sumamente ocupada, no me canso de debatir con mi padre sobre el posible desenlace que pueda surgir si tomamos las armas, es verdad que seremos respetados, esa es una posibilidad, sin embargo también hay probabilidades de que en vez de eso existan grupos que quieran invadirnos para hacerse de nuestras armas. Mi padre me conoce bien y sabe que lo que más temo por el momento es verme con el poder de decidir sobre las vidas de nuestros enemigos, las armas de fuego no son un juguete, un disparo puede terminar con una vida en un instante, podríamos exterminar a quien sea que decida acercarse a nuestro hogar, eso estaría bien para muchos pero no para mí, lo último que quiero es iniciar un baño de sangre, así que intentaremos ahuyentarlos para evitar muertes innecesarias.

El día de hoy mi horario se encontraba más despejado, no tenía nada que hacer, todo estaba establecido, nuestros hombres ya cargaban con ellos un arma de fuego como precaución, decidí salir a tomar un poco de aíre, caminar y olvidar lo que estaba pasando, sin embargo no esperaba encontrarme con Korra en el camino, últimamente hemos tenido poco contacto debido a todas las juntas a las que he tenido que asistir, sin dudarlo la llamé y me acerqué a ella, por algún motivo ella se encontraba algo nerviosa y desanimada, desearía no haberme enterado del motivo.

Korra admitió que ella y Mako ahora eran pareja, la noticia me cayó de peso, era como si una bomba hubiese estallado en mi interior, ella insistió en que si yo lo deseaba ella dejaría esa relación para quedar todos como buenos amigos, poco me faltó para aceptar aquella oferta pero afortunadamente fui capaz de responder con racionalidad ¿Quién diablos se creía Mako? Ahora entiendo de donde provenía todo el drama, él me quería lejos de ella, la estaba reclamando como suya ¿Es que acaso se siente con más derecho sobre ella por ser varón? Podía sentir la rabia corriendo por todo mi cuerpo, las cosas no se quedarían así.

No quería incomodar a Korra así que me mantuve tranquila, ella se mostraba dispuesta a dejar a Mako solo por mantenerme contenta, y yo no quería obligarla a abandonar algo que ella quisiera por mi culpa, aunque me irritara verla al lado de alguien más, solo quería que estuviera feliz, otro día me daría el tiempo de hablar con Mako al respecto.

En mis planes del día no había incluido invitar a Korra a mi casa pero no lo pude evitar, quería pasar tiempo con ella, no estaba segura de cuando volvería a tener un día libre así que aproveche, de alguna manera retomamos el tema de los novios, fue difícil de creer que Korra nunca antes había tenido un novio, eso explica su forma tan tímida de actuar respecto al tema, de nuevo mis sentimientos se encontraban hechos un lío, por un lado no pude evitar pensar en lo tierna que se veía estando avergonzada, por otro lado me sentía molesta pues sabía que Mako sería el primero en su vida, un millón de ideas desfilaron por mi cabeza, más le valía a ese cabeza dura no llegar a lastimar a mi amiga, se por experiencia que él puede llegar a ser un completo idiota, tal vez si fuera un poco más maduro nuestra relación no habría terminado, no es como si eso importara ahora, lo que si importaba era Korra.

No me siento orgullosa de mi siguiente acción, pero no me pude contener, Korra nunca había besado a nadie y algo dentro de mí se negaba a permitir que Mako tomara ese primer beso, en realidad se negaba a que nadie más que yo lo tomara, quería ser la primera persona que tocara sus labios, planteando todo como un "ensayo" le propuse el beso, ella se mostraba nerviosa y titubeante pero al final aceptó, no dudé ni un poco y junté mis labios a los suyos, de verdad no esperaba sentir como si hubiera fuegos artificiales estallando dentro de mi, ya había besado a otras personas antes y nunca me había sentido tan perdida, no estaba segura si se debía a su inocencia o al hecho de que se trataba de una chica pero mi mente había quedado en blanco, me limite a disfrutar de la suavidad y calidez de sus labios, al inicio pude notar su inexperiencia pero no le llevo mucho tiempo dominar la situación, de pronto fue ella quien tomo el control del beso, sentí como aferró una de sus manos a mi cuello acercándome más a ella, poco es decir que mi corazón iba a toda prisa, me sentía a punto de derretirme entre sus manos, había caído presa de mi propia trampa, en eso el beso cesó, de inmediato busqué el azul de sus ojos, cuando me miró de vuelta quedé helada, no pude encontrar ninguna duda en su expresión, su inseguridad había desaparecido, por primera vez nuestras miradas se cruzaron por más de un par de segundos, parecía indispuesta a mirar hacia otro lado, una encantadora sonrisa apareció en su rostro y yo había tenido suficiente, me alejé de un movimiento y me giré un poco para no notar la manera en que me observaba, sentía mi rostro arder, no lograba calmar mi pulso, maldición, quería más y sabía que no podía seguir, debía respetar la relación que había entre Mako y ella.

Ahora tenía un par de cosas en claro, Korra me gustaba ¿En qué grado me gustaba? Al parecer más de lo que yo pensaba, llegue a sentirme vulnerable en aquel beso, por lo general yo suelo tener el control de esas situaciones pero esta vez no fue así, sorprendentemente fue Korra quién me guió hasta donde ella quería, lo segundo que tenía en claro era que detestaba a Mako.

Cuando logré recobrar la compostura me acerqué a Korra y limpié de sus labios el rastro de maquillaje con la orilla de la manga de mi suéter. De alguna manera logre desviar nuestra atención hacia otro tema, luego la invité a cenar y cuando se fue no pude hacer más que volver a mi cuarto a meditar sobre el beso, me tomaría demasiado poder olvidar ese momento, estoy segura de que ella también lo quería, la manera en que me miró, era como si hubiera intentado ver a través de mi, tampoco parecía querer apartarse, si yo no hubiera puesto distancia ¿Qué habría hecho ella? Suspiré profundamente y cubrí mi rostro con una almohada, Mako me las pagaría.

No supe exactamente en que momento me quedé dormida, pero pronto mi sueño se vio interrumpido por el sonido de una explosión, Amon, fue lo primero que llego a mi cabeza, de inmediato me puse de pie y corrí hacia mi guarda ropa de donde saque un par de pistolas, una era pequeña, mi padre la diseñó para que fuera fácil de esconder así que la faje entre mi pantalón y mi espalda ocultándola bajo mi chaqueta, la otra la coloqué en el cinturón que mi padre diseñó para portar aquellas armas.

Al llegar a la fuente del sonido me encontré con una fracción destruida de nuestro muro al igual que una de las casas de nuestros aldeanos, la casa del señor de las coles para se exactos, de inmediato me dirigí al frente de las filas de soldados, a lo lejos pude divisar a los hombres de Amon desplegando todo un espectáculo, todos gritaban y blandían sus armas de un lado a otro, no tenían ni idea del lío en el que acababan de meterse, todos hablaban y se movían a mi alrededor, unos intentando rescatar a la familia bajo los escombros, otros gritando contra nuestro enemigo pero yo no escuchaba nada, mis ojos analizaban las filas del enemigo en busca del líder, en eso uno de mis vigías alertó sobre los arqueros ¿Qué podían hacer sus flechas contra nuestras balas? Disparé apuntando a la tierra cerca de sus pies con el propósito de advertirles, de inmediato se detuvieron, mi padre habló pidiendo al líder, fue entonces que pude ver al supuesto Amon, él y mi padre intercambiaban palabras, pronto me dí cuenta de que nuestro enemigo venía con el propósito de llevarse al Avatar, esto logró hacerme enfurecer, tendrían que pasar sobre mi cadáver antes de que pusieran un solo dedo sobre Korra, ajusté la mira y disparé, esta vez la bala impactó cerca de los pies del líder, si yo quisiera podría matarlo desde donde estoy parada pero no es mi intención terminar con la vida de nadie.

Comencé a discutir con Amon, negué saber algo sobre el Avatar y acordé no usar nuestras armas de fuego si ellos no usaban los arcos, sería una pelea cuerpo a cuerpo, mi padre se retiró pues planeaba dejarme a cargo de todo, yo no tuve tiempo de dudar, en mi mente solo había una cosa, debía proteger a Korra.

La pelea inició y todo se volvió un caos, aún así me abrí paso hasta llegar a donde se encontraba Amon, comencé mi pelea con él y mientras lo hacía lograba quitar del camino a un par de peones, mi oponente era fuerte y listo, él también le dio problemas a mis hombres sin dejar de pelear conmigo, durante nuestro combate el insistía con el tema del Avatar, al parecer alguien nos había visto la noche que Korra visitó la selva, era bueno confirmar que no solo yo había presenciado eso, ella entró y salió de la selva aquel día.

Debía cuidar mi espalda sin descuidar la figura de Amon pues entre la confusión era posible que otros decidieran atacarme si tenían la oportunidad, y así fue, de pronto sentí un golpe en la pare trasera de mi pierna izquierda haciéndome perder el balance y obligándome a caer sobre mi rodilla, al notar como la pierna de Amon se dirigía hacia mi rostro continué mi caída para esquivar el golpe y giré sobre el suelo pateando el pie del hombre que me había golpeado por detrás, este de inmediato perdió el equilibrio y aterrizó sobre su espalda, uno de mis hombres se apresuró a rematarlo mientras yo me ponía de pie y bloqueaba otro de los golpes de Amon.

De pronto todo se llenó de humo, maldije internamente, como si la obscuridad de la noche no fuera suficiente, pensé notando como todos desaparecían tras la neblina, el intimidante rostro de Amon también desapareció, aprovechando comencé a ayudar a los soldados que tenía cerca, esquivando un par de ataques de lanza logré neutralizar a tres hombres, estoy segura de que nadie podía ver nada en aquel infierno lleno de peligrosas armas afiladas volando por doquier, yo misma había recibido unos cuantos cortes, entre la adrenalina y la agitación del momento no sentía ninguna de mis heridas, continuaba peleando con el único objetivo de terminar con todo esto cuanto antes.

De pronto nuevos rostros aparecieron entre la neblina, Mako y otros jóvenes, bien, eso aligeraría la carga sobre los soldados. Me encontraba a punto de arremeter contra un forastero cuando un fuerte brazo rodeo mi cuello y me sujetó con fuerza en un intento por cortar mi suministro de aíre, Amon, haciendo uso de mis manos mantuve abierto un pequeño espacio evitando así que mi garganta fuera aplastada por completo, mi vista comenzaba a volverse borrosa, con las fuerzas que aún quedaban en mi cuerpo pise el pie de mi agresor, cuando él se inclino un poco lo rematé golpeando la boca de su estómago con mi codo, esto lo obligó a liberarme del agarre, estando un poco mareada no demoré en responder con una contundente patada que aterrizo en su garganta, luchando por obtener un poco de aíre comenzó a toser de forma descontrolada, lanzando un puñetazo contra su rostro le reventé el labio inferior, lo pude escuchar gruñir con rabia antes de sentir como su rodilla impactaba sobre mis costillas, el dolor me obligó a doblarme, para suerte mía logré ver al hombre que se acercaba a mi con un una daga en mano, sin perder el tiempo desvié su ataque y lo dirigí hacia el puño de Amon que iba dirigido hacia mi, ambos impactaron mientras yo intentaba recuperar el aíre que aquel rodillazo me había robado, un descuido bastó para que Amon volviera a desaparecer tras la neblina y otro hombre intentara derribarme, comenzaba a cansarme de esta pelea.

Para terminar con todo aquello debía cortarle la cabeza a la serpiente y el cuerpo moriría con ella, debía derribar a Amon, comencé a buscarlo entre el humo, cando al fin lo encontré noté que había lanzado una daga, siguiendo la ruta del proyectil pude ver una sombra entre la neblina, la daga falló, corrí a detenerlo cuando lo vi tomar una lanza, con ambas manos sostuve la lanza y comencé a luchar contra él, estando cerca logré distinguir su objetivo, de ninguna manera podía permitir que alcanzara su cometido, de pronto su cabeza impactó con fuerza contra mi rostro, el golpe logró nublar mi visión, él aprovecho y me hizo a un lado, al notar esto no pude hacer más que advertir a Korra.

Las cosas empeoraron a partir de ese momento, la lanza había sido detenida en pleno vuelo, por más sorprendida que me encontrara no tenía tiempo de admirar los impresionantes poderes del Avatar, mientras la atención de Amon se centraba sobre mi amiga lo golpee hasta llevarlo al suelo, de inmediato lo escuché alertando a sus hombres y estos concentraron sus fuerzas en Korra, antes de que yo pudiera continuar con la paliza de Amon un grupo de hombres me rodearon con la intención de ayudar a su líder, de reojo pude observar como todo el ejército de Amon arremetía contra Korra, esquive un par de golpes y desvié otros, no pude detener a Amon cuando se puso de pie y comenzó a correr en dirección a Korra, Lin llegó en mi ayuda y tras ella apareció Tenzin, un hombre que no esperaba ver en el campo de batalla y que sin embargo me impresionó con su manera de luchar, entre los tres acabamos con un grupo de diez hombres sin problema alguno, mi cuerpo se encontraba agotado, no era momento de parar, corrí detrás de los hombres de Amon para ayudar a detenerlos.

Todos quedamos helados cuando una fuerte ráfaga de viento provino de Korra, tras esto nos vimos atrapados por la tierra, era algo irreal, en silencio contemplamos a la responsable de tan impresionantes poderes, no había más que hacer, de un movimiento detuvo a todos, amigos y enemigos, todos presas de su voluntad, comenzaba a meditar respecto a aquellos increíbles poderes cuando escuché un disparo y observé a Korra caer de rodillas, pronto ubique la figura de Amon parado a su lado con un arma entre manos apuntando en dirección a ella, no se en que momento mi mano derecha alcanzó el arma que había guardado en mi espalda baja.

"¡NO!" Fue la palabra que resonó dentro de mi cabeza al momento que mi dedo apretó el gatillo, no iba a permitir que nadie le hiciera daño, no si yo estaba presente, no necesité poner esfuerzo alguno, solo apunté y disparé, su figura se desplomó, pude escuchar con claridad el impacto de su cuerpo contra el suelo pues el silencio en ese momento era ensordecedor, lo había matado, ante esta realización comencé a volverme consciente de mi estado, mis dientes apretados unos contra otros, mis ceño fruncido, me encontraba bufando con una respiración agitada, había matado a un hombre a voluntad, en ningún momento lo reconsideré, solo lo hice, le arrebate la vida.

Me encontraba perdida en el momento hasta que pude ver sus cálidos ojos frente a mí, su mano me obligó a bajar el arma que aún mantenía en la misma posición.

- ¿Estas bien? – Logré preguntar entre mi estupor.

- Si. – La escuché responder antes de envolverme entre sus brazos, instintivamente me aferre a ella, mi cuerpo había comenzado a temblar, no podía sacar de mi cabeza la imagen de Amon cayendo. Poco a poco el calor que percibía del cuerpo de Korra comenzó a calmarme, su aroma me envolvió, sus brazos me sujetaban con fuerza cerca de ella, cerré los ojos y suspiré, ella estaba bien, estaba con vida, si yo no hubiera disparado la habría perdido, eso era algo que nunca me habría perdonado a mi misma, era algo que se tenía que hacer, Amon o ella, no había nada que considerar.

Con eso en mente recuperé el control sobre mis pensamientos, Korra continuaba con vida, continuaba a mi lado, eso era lo que importaba, con las fuerzas que había recobrado en aquel abrazo logre apartarme de ella y caminar al frente para repartir instrucciones, todo lo dije tal cual fluía de mi mente, no se de donde llego a mi la claridad mental pero me sentía agradecida por ello, al terminar con las órdenes debí retirarme, no quería ver como se llevaban el cuerpo del hombre al que había matado, la tierra a su alrededor se encontraba teñida de un color rojo obscuro, aquello había sido obra mía.

De regreso en el asentamiento me dirigí a la clínica, quería ocuparme en algo cuanto antes así que me dediqué a ayudar a los heridos, olvidé por completo las lesiones sobre mi cuerpo y tome un delantal para cubrir mi ropa, de inmediato comencé a limpiar heridas y a prepararlas para que Tarloq suturara si hacía falta, afortunadamente él y mi padre habían preparado a los aldeanos para ayudar en cuanto cesara la batalla así que todos comenzamos a trabajar en conjunto.

Tener la oportunidad de ver a Korra sanando su pierna con agua fue una experiencia única, no había otra manera de decirlo, parecía magia. A pesar de encontrarme ahí a solas con ella no había pensado en pedirle que usara sus poderes para sanarme a mí, me sorprendió cuando ella misma lo sugirió y sin mi autorización simplemente comenzó a curar los golpes y cortadas, la distancia que había entre las dos era ridículamente reducida, nuestras miradas se encontraron y pude volver a notar en ella esa increíble seguridad y convicción, como si estar ahí conmigo y a esa distancia fuera lo que ella quería.

Sus manos acariciaban mi piel trayendo alivio al contacto, no me había dado cuenta de lo adolorida que me encontraba hasta sentir como el dolor desaparecía, el golpe sobre mi labio desapareció junto a otros más en mis antebrazos y piernas, ella parecía estar al tanto de las peores lesiones que había sobre mi cuerpo ¿En qué momento se dio el tiempo de examinar mi estado físico tan a fondo? Cerró cortadas que yo no había notado pero que ahora me alegraba no tener, todos sus movimientos fueron cuidadosos, se le veía concentrada a medida que avanzaba lentamente por la superficie de mi piel, de nuevo había algo que llegaba a mi cabeza como una ley irrefutable, detestaba a Mako, de no ser por él tal vez ya le habría robado otro beso a nuestra hermosa y querida Avatar, de alguna manera había algo dentro de mi que decía que yo no era la única que se sentía de esa manera, Korra me correspondía, los momentos que teníamos a solas siempre tomaban una atmósfera extraña, una atmósfera encantadora y embriagante, cuando estábamos juntas era como si no existiera nadie más, nos reíamos y divertíamos como nunca, ella debía estar conmigo y no con Mako, pero de nuevo, todo eso podían ser meras figuraciones mías derivadas de mi deseo por tener el cariño de mi preciada Korra. Cuando hubo terminado con las curaciones me acerqué y besé su frente, al menos me daría el gusto de un pequeño e inocente beso, me despedí de ella y salí de la oficina, aún había mucho trabajo que hacer y con mi cuerpo en mejor estado no tenía excusas para perder el tiempo.

Miércoles 13 de Diciembre.

Son las siete de la mañana, no he dormido ni un poco, el lado positivo es que atendimos a todos nuestros hombres, lo malo de todo esto es que aún faltan los forasteros y nos encontramos agotados, al fin estoy en casa, Lin le entregó un reporte completo a mi padre de todo lo ocurrido, al saber que Korra es el Avatar mi padre no tardó en sacar sus planos de ampliación, al parecer presiente que Korra no se quedará por mucho más tiempo ahora que sabemos de su identidad, probablemente tenga razón, mi capacidad de pensar se ha visto afectada por la falta de sueño y el estrés así que prefiero ahorrar energías y no pensar a futuro, ya tengo suficiente con lo que está pasando en estos momentos.

Korra nos visitó y para mi fortuna tiene un plan para apresurar el tratamiento de los forasteros, ella se encargará de ellos, esos bandidos deberían sentirse afortunados, habiendo experimentado los efectos de las curaciones con agua control debo admitir que no hay nada mejor o más efectivo. De nuevo Korra remarca cosas que yo he intentado dejar de lado, me pide que descanse haciendo énfasis en que luzco agotada, pronto su petición se vuelve una orden y no me queda más que aceptar, tiene razón, lo peor ya pasó y de nada sirve que yo ande por ahí a punto de caer dormida.

Mi visita a la clínica fue breve, le otorgué a cada paciente el trozo de pan que le correspondía y partí de regreso a casa, al llegar Zhu Li se acercó a mi y me escoltó hasta mi habitación, sonriendo me dijo que había sido petición de Korra que así fuera, sin poder objetar me introduje en el baño y de ahí a la bañera, el agua comenzó a borrar el rastro de sangre y suciedad que había por todo mi cuerpo, desde mi lugar observaba las ropas que me había retirado, la sangre que había sobre la tela no era solo mía, mi pantalón se había manchado con la sangre de los soldados que ayudé a curar, todos me miraban con sonrisas y se disculpaban por causarme molestias ¿Cuán difícil era entender que yo era quien debía disculparse? Al ser la líder del lugar yo soy la responsable por todas las cosas que ellos deban sufrir en el campo de batalla, debía haber una manera de evitar todo ese sufrimiento sin tener que recurrir a las matanzas y sin ponerlos a todos en peligro como la noche de ayer.

Una vez limpia vestí mis ropas para dormir y me introduje en la cama, el agotamiento logró robarse mi conciencia en un parpadeo. No se cuanto tiempo había transcurrido, abrí los ojos asustada, el sudor me corría por el cuello, mis manos temblaban y mi respiración había enloquecido junto a mi corazón que latía con tanta fuerza que podía sentir con claridad la manera en que bombeaba la sangre a través de él. Las imágenes se amontonaban en mi cabeza, Amon me miraba con su horrenda y obscena sonrisa señalando el agujero sangrante en su sien izquierda, mis manos manchadas de su sangre, el arma que nunca desaparecía de mis manos, había sido un sueño, me repetía sosteniendo las manos cerca de mi pecho para detener el temblor.

Me puse de pie y caminé hacia la sala donde encontré a mi padre leyendo un libro.

- ¿No es muy pronto para que te encuentres de pie? – Lo escuché decir sin retirar la mirada de su lectura.

- ¿Cuánto tiempo dormí? – Respondí sintiéndome aliviada de estar fuera de mis sueños.

- ¿Tres horas? Si es que de verdad dormiste.

- Lo hice, aunque desearía nunca haber cerrado los ojos. – Me lamenté agachando la mirada al tomar asiento a su lado.

- Lin me contó todo.

- Maté a un hombre. – Murmuré en un intento por ignorar mis propias palabras.

- Salvaste al Avatar y a tu pueblo. – Corrigió con tono firme estrechando mi mano derecha con la suya.

- Disparé sin dudar, sabía que ese disparo le quitaría la vida y jalé el gatillo con esa intención. – Volví a balbucear sintiendo como un nudo se formaba en mi garganta.

- Y estuvo bien que lo hicieras, Asami, desde chica te he preparado para este tipo de situaciones, todo tu entrenamiento se vio reflejado en ese disparo, te enseñé a pensar rápido y a tomar decisiones, incluso antes de que te percates de lo que está ocurriendo, tus reflejos actuarán antes que tú, por eso insistí tanto con el entrenamiento, para que tus reacciones se volvieran adecuadas. Pronto serás la líder oficial del asentamiento y habrá más personas que intenten desafiar tu autoridad para robar lo que tenemos, se que no es algo fácil de hacer pero si las cosas se reducen a eso no tendrás más opción que actuar.

Me detuve a pensar un momento, era verdad, aquella había sido mi primera batalla, no podía caer rendida en el primer enfrentamiento, no cuando sabía que habría más de esos en el futuro y no me podía acobardar, yo sería la encargada de guiar e inspirar a los soldados, mi imagen debe reflejar firmeza y seguridad, pero no quería que eso me convirtiera en una asesina a sangre fría.

Suspiré antes de recargar la cabeza sobre el hombro de mi padre, él comenzó a acariciar mi cabello, no me imagino cuantas batallas él debió de haber enfrentado en su juventud, admiraba la fortaleza que tenía pero no aspiraba a ser como él, debía haber otra forma de protegernos sin vernos obligados a hablar el mismo idioma que esos grupos rebeldes, la violencia es lo único que comprenden, por el bien de mi salud mental es mejor que pronto encuentre otra forma de solucionar estos enfrentamientos.

Sábado 23 de Diciembre.

Una semana y tres días se han pasado luego de la invasión, una semana y tres días sin una buena noche de sueño, las pesadillas no cesan, dormito con incomodidad por temor a caer en un sueño profundo que me pueda sumir en aquellos sueños obscuros, es increíble la capacidad que tiene nuestra mente de generar imágenes, sonidos, aromas y sensaciones tan reales, aquellos sueños reviven el momento del disparo una y otra vez, no solo eso, a veces en el sueño me abstengo de disparar y caigo en la desgracia de observar como Korra termina inmóvil sobre el suelo, pareciera que mi mente se esmera en crear todo tipo de situaciones y resultados desagradables de aquella noche y me lo muestra todo mientras duermo.

El día de hoy me encuentro repartiendo los nuevos terrenos de cultivo entre los pobladores, son las tres de la tarde, me siento un poco somnolienta, intento mantener mi ritmo usual, no quiero preocupar a mi padre o a mis amigos, se que puedo cumplir con mis tareas de líder, solo necesito un poco de tiempo para que las incómodas pesadillas desaparezcan. Luego de entregar el último terreno al señor de las coles logro ver a Mako caminando en mi dirección, he estado agotada, tensa y sumamente ocupada, sus ojos no se despegan de mí y se que no viene con buenas nuevas o un saludo amistoso, intentando parecer ignorante de su presencia me doy media vuelta y comienzo a caminar, entonces lo escucho llamar mi nombre, un profundo suspiro escapa de mis labios, espero que no venga a hablar sobre lo que creo que quiere hablar.

- Asami. – Repite al encontrarse a un par de pasos de distancia.

- ¿Pasa algo? – Le respondo de la mejor manera posible, de verdad me hace falta dormir, mi tolerancia se encuentra reducida a cero al igual que mi paciencia y todo aquello que hace falta para comportarse como una persona educada.

- Ya sabes lo que ocurre.

- No, no se lo que ocurre. – Dije con tono hostil. - ¿Te molestaría explicarme? – Intento corregir al tiempo que me froto la frente con una mano, él no tiene la culpa de mis dolores de cabeza, me repito en un intento por recuperar la calma, la verdad es que recientemente no soporto su presencia, sé que él no tiene la culpa de que yo no esté con Korra, si yo hubiera querido habría dicho algo antes que él, no es como si el chico hubiese hecho algo indebido, aún así no puedo evitar envidiarlo.

- Solo venía a decirte que no hace falta que acompañes a Korra en las noches mientras trabaja, yo la puedo acompañar, tú deberías descansar, has estado muy ocupada últimamente.

¿De verdad acababa de escuchar eso? Desearía no haberlo hecho, en un intento por conservar la calma conté hasta diez mentalmente, en aquel momento mi falta de sueño se había llevado lo mejor de mi, mi mente se había vuelto primitiva, actuando por impulsos y emociones sin ningún tipo de ética que marcara un límite.

- Agradezco que te preocupes por mi Mako, de verdad que si, pero estoy bien, continuaré acompañando a Korra, de hecho el día de hoy me dijo que iríamos a la jungla, todo como de costumbre, no pasará nada pero gracias por ofrecerte como remplazo.

- ¿Remplazo? – Repitió alzando una ceja.

- Si, si no estuviera yo deberías ir tú como mi remplazo.

- Yo no soy tu remplazo. – Renegó ciñendo el entrecejo, acercándome a él golpee su pecho con mi dedo índice.

- Sabes, no se qué me molesta más, que vengas aquí en un intento por controlar a las amistades de Korra o que lo hagas con el pretexto de decir que es "por mi bien" ¡Y lo que es peor! No es la primera vez que me pides que me aleje de ella. – Resoplé con mis ojos cerca de los suyos.

- ¡¿Qué?! Yo no intento controlar a nadie, es solo que Korra se irá pronto y…

- ¿Y qué? ¿Crees que yo no estoy al tanto de que se irá? Yo supe que ella era el Avatar mucho antes que tú y lo único que hizo falta fue un poco de interés de mi parte, tú andas por ahí todo el tiempo pensando en ti mismo y en nadie más. No eres el único que quiere pasar tiempo con ella Mako.

- ¿Yo soy egoísta? ¿Y qué hay de ti?

- ¿Qué hay de mi? – Interrogué con tono irritado.

- Intentas tener su atención todo el tiempo, eso sin mencionar la forma en que la miras, no es como si te importara mucho que yo sea su novio. – Respondió adoptando una posición defensiva, al escuchar esto fingí una risa irónica.

- ¡JA-ja! Si, lo siento Mako, olvidé lo bueno que eras respetando los límites de pareja. – Dije con sarcasmo. - Pero a diferencia de ti yo no soy así y no pienso comenzar a serlo ahora o nunca, así que por ese lado puedes estar tranquilo. – Su rostro se mostraba confundido e irritado.

- ¿Entonces admites que sientes algo por Korra? – Bufó.

- ¿Qué? ¿Esa fue tu respuesta? Deja de enfocarte únicamente en lo que es de tu interés, maldición, y si esa es tu más grande preocupación entonces permíteme aclarar tus dudas. Si, me gusta Korra y la quiero, admiro y respeto lo suficiente como para permitir que desarrolle su relación contigo, soy su amiga Mako no tu maldita competencia.

- ¡Son dos chicas! – Gruño con incredulidad.

-Sabes que eso no podría importarme menos ¿Cierto? Por eso antes me pediste que tomara distancia, sabes que como líder del asentamiento haré de las reglas lo que me plazca, pero no te preocupes, tú estas con ella y ella contigo. ¿Por qué no solo confías en eso y dejas de molestarme? No actúes a sus espaldas espantando a las personas que consideras peligrosas para tu relación con ella.

- La manera en que te mira. – Murmuró desviando su mirada evadiendo la mía.

- ¿Qué hay de ello? – Cuestioné confundida.

- Es… diferente. – Se escuchaba algo triste.

- Todo está en tu cabeza, simplemente disfruta lo que tienes ¿Quieres? – Bufé molesta, todo este tiempo he puesto tanto esfuerzo por mantenerme dentro de mis límites con ella, miradas de vez en cuando es algo que no puedo controlar, solo pasan, podría hacer más, mucho más que eso, pero no es lo mío interponerme en el camino de los demás, así que no puedo tolerar que él se acerque de ese modo y me pida que guarde distancia, no me alejaré de ella, al menos disfrutaré del privilegio de su amistad hasta que llegue su momento de partir, esos pequeños momentos con ella serán mi tesoro de recuerdos cuando ya no esté.

Él se encontraba a punto de responder algo cuando Korra se acercó, ambos cortamos nuestra conversación y saludamos a la morena, mirando aquella irresistible sonrisa me es difícil permanecer molesta, además me encuentro cansada, solo quiero poder comer algo y reposar un poco.

Jueves 28 de Diciembre.

Esta mañana comenzó de forma peculiar, podría decirse que ha sido una de mis mejores mañanas en un largo tiempo. Me había dejado seducir por el agradable calor que me rodeaba, sostenía a alguien cerca de mi, su olor me resultaba familiar, un suave aroma, fresco y salvaje como los pinos en las montañas, si, yo conocía esa esencia pero me encontraba demasiado cómoda como para forzarme a recobrar un poco de conciencia, en cambio me aferré con fuerza a esta figura y me acurruque aún más entre sus brazos, en lapsos podía sentir suaves caricias sobre mi cabello o a lo largo de mi brazo, no, no era momento de despertar de aquel hermoso sueño, no luego de ser la primera noche en dos semanas que al fin logro descansar, volvía a sentirme como yo misma, con la mente y el cuerpo relajados era como haber sido liberada de una larga y abrumadora tortura.

Cuando al fin decidí abrir los ojos fui recibida por una cálida mirada, sus ojos azules se fijaban sobre mi, de nuevo su sonrisa me intimidó, aquella sonrisa bastaba para hacerme perder todas mis fuerzas ¿Cómo habíamos llegado a la posición en la que estábamos? ¿Cuánto tiempo llevaba siendo observada? ¿Por qué a pesar de estar despierta continuó abrazándome? Mi corazón había enloquecido y mi razonamiento parecía seguir durmiendo, mi primera reacción fue apartarme del abrazo ¿Había soñado aquellas caricias? Resolví que lo mejor era saludar, así que lo hice para luego suspirar en un intento por silenciar mis desordenados pensamientos.

Me sorprendí al darme cuenta de la hora, en verdad me había dejado llevar por el momento, Korra me propuso ir a la montaña lo cual sonaba emocionante, a lo largo de mi vida han sido pocas las veces que he salido del asentamiento, y siempre que llegamos a aventurarnos a ir un poco más allá lo hacemos en grupo, la seguridad es prioridad, claro, Korra era un ejército en una persona así que no tenía que temer. Acepté y ella no tardó en saltar de la cama, se le veía entusiasmada, luego de una buena noche de sueño yo también me encontraba llena de energías así que seguí su ejemplo y me puse de pie, estuvimos listas a las diez de la mañana, ya me había encargado de avisarle a mi padre, cuando nos despedimos de él comenzamos nuestra pequeña aventura.

El inicio de nuestra caminata no tuvo nada fuera de lo común, caminamos hasta adentrarnos en el bosque, cuando llegamos a un punto más allá de lo que usualmente suelen adentrarse nuestros pobladores Korra me pidió que subiera a su espalda, así lo hice y ella dio un enorme salto que me obligó a pegar un pequeño grito, no esperaba eso, su caída era lenta y suave pues de alguna manera el viento amortiguaba nuestro peso, era lo más cercano que había estado de volar, sentía mariposas en el estómago en cada salto, comencé a reír pues aquello era bastante divertido, al cabo de unos minutos me acostumbré a la sensación y me limité a disfrutar del paseo, con mis brazos alrededor de su cuello disfrute de la cercanía.

Haciendo pausas cada media hora nos tomo cerca de cuatro horas llegar a la cima de la montaña, Korra me puso sobre el suelo pocos metros antes de alcanzar nuestro destino, ambas caminamos hasta llegar a un claro, desde ahí obtuve una vista espectacular, en verdad nos encontrábamos en la cima, pude ver todo el valle que rodeaba el asentamiento, lo que me sorprendió fue la vegetación, las montañas que rodeaban el asentamiento, todas se encontraban tapizadas de pinos más allá de lo que lográbamos ver desde nuestro hogar, nosotros no habríamos podido alcanzar esos terrenos y eran pinos que se notaba ya tenían un par de décadas existiendo.

- ¿Cómo? – Interrogué sin dejar de admirar la vista.

- Lo descubrí en uno de esos días que me encontraba explorando, es trabajo de Aang. – Me respondió con una sonrisa. – Lo consulté y me dijo que había vuelto al asentamiento en más de una ocasión, incluso sin presentarse con ustedes o hacerles saber que andaba cerca.

- Ustedes los avatares nunca dejan de sorprender. – Respondí alegre, la tierra lucía tan llena de vida, solo el área donde antes se encontraba la ciudad se mantenía gris, el resto lucía un hermoso color verde pino, los pobladores del asentamiento no tienen ni idea de la cantidad de vegetación que nos rodea, es mucho más de lo que nos podíamos imaginar, esto me hizo sentir aliviada, si continuábamos trabajando día a día era posible devolverle a la vida a nuestro planeta.

Fue divertido ver como Korra levantaba una mesa y un par de sillas simples con su tierra control, comenzamos a comer, unos trozos de pan con rebanadas de queso y tomate, comencé a hacer todo tipo de preguntas respecto a sus poderes. ¿Cómo era que lograba comunicarse con sus vidas pasadas? ¿De qué manera había sido entrenada para dominar los elementos? ¿Cuál fue el primer elemento que desarrollo? Y más preguntas por el estilo, ella respondió todas mis preguntas detalladamente, me contó que el elemento que más se le dificultó fue el viento, de alguna manera hablar con ella de este modo me permitía tener una imagen más clara de su vida, ya no tenía esa extraña sensación de que me ocultaba algo, para mi sorpresa resultó ser que ella en verdad era la hija del jefe de sus tierras, sus padres se llamaban Tonraq y Senna, ellos se encargaban del asentamiento principal en las tierras frías del sur.

Luego de la comida tomamos asiento en la orilla del acantilado rocoso de la montaña, el viento era fresco, Korra respiró profundamente y bajó la mirada.

- Me iré el sábado. – Hablo pareciendo pesarosa.

- Entonces será el sábado. – Respondí con una suave sonrisa perdiendo mi mirada en el horizonte.

- ¿Eso que significa? – Preguntó alzando una ceja.

- Bueno, terminaste tus pendientes aquí hace un par de días ¿No? Estoy al tanto de que no te puedes quedar aquí, solo era cuestión de tiempo. – Dije con un pequeño suspiro.

- Te extrañaré más que a nadie en este asentamiento. – La escuche decir sin dejar de mirarme, no pude evitar sonreír, era una sensación extraña, me encontraba feliz y triste al mismo tiempo, feliz de saber lo importante que soy para ella y triste porque no quería que se marchara.

- Pensé que extrañarías más a Mako. – Respondí mirándola de reojo, ella liberó un profundo suspiro clavando la mirada sobre el suelo.

- Yo también pensé eso… es lo que cualquiera esperaría ¿No? Pero ese no es el caso. – Admitió volviendo a mirarme, sus ojos comenzaban a ponerme nerviosa.

- También te echaré de menos. – Dije al fin volteando a verla, nuestras miradas se cruzaron y la pude ver sonrojar. – Debes volver. – Continué. – Te estaremos esperando. – Luego de decir eso me acerqué a ella y sentada a su lado recargué mi cabeza sobre su hombro, ella de inmediato me rodeo con uno de sus brazos y me sostuvo cerca.

- Volveré. – Hablo al cabo de un par de minutos.

- Oh. – Exclame. – Casi lo olvido. – Me enderece y comencé a buscar en uno de los bolsillos de mi pantalón hasta que saque un collar, lo había hecho con delgadas tiras de cuero y un dije de plata, el dije era pequeño y redondo, en el centro tenía grabado un pentágono y adentro del pentágono se mostraba la mitad de un engrane, era el símbolo de mi familia, alguna vez fue el logo de una poderosa empresa internacional, el legado de nuestros antepasados se había reducido a escombros, lo único que nos quedaba era el ingenio, estaba segura de que algún día recuperaríamos nuestro brillo.

- Este símbolo ha pasado de generación en generación dentro de mi familia, así que decidí grabarlo en este dije, será un recordatorio para ti, debes volver ¿Entendido? – Amenace alzando una ceja, ella sonrió observando el dije.

- Entendido. – Rió por lo bajo. - ¿Me ayudas? – Dijo mirándome acercando las orillas del collar hacia mí, asentí con la cabeza y tome el collar, nuestros rostros habían quedado demasiado cerca, esta vez había sido mi culpa pues decidí atar el collar por detrás de su cuello quedando yo frente a ella en vez de pedirle que se girara, cuando terminé sonreí y me alejé un poco. – Listo. – Concluí.

- Gracias. – Respondió acercándose para besar mi mejilla, era la primera vez que ella hacía algo así, permanecí helada por un momento hasta que la vi ponerse de pie.

- Creo que es momento de comenzar nuestro descenso. – Indicó con energía, me puse de pie y recogí la mochila para luego caminar tras ella, esta vez no subí a su espalda, en vez de eso tome su mano entrelazando mis dedos con los suyos y le pedí que camináramos, no tenía prisa en volver, solo quería disfrutar el tiempo que me quedaba a su lado, al inicio la noté un poco tensa pero al cabo de unos momentos estrecho mi mano.

Sábado 30 de diciembre.

Korra partirá por la tarde, me despedí de ella ayer, no puedo verla marchar, el jueves volvió a pasar la noche conmigo, al llegar de nuestra excursión cenamos y caímos rendidas, el viernes por la mañana comencé a buscar cosas que le pudieran ser de utilidad en su viaje, le regale una chaqueta verde, un par de botas, un Buff y un par de guantes sin dedos, aún quedan un par de meses de invierno así que creo que esa ropa le ayudará a protegerse del frío.

El viernes la invité a comer, fue ahí que nos despedimos, terminamos de comer y ella debía volver a casa, al parecer trabajaba en unas pequeñas figuras que le regalaría a sus amigos, a cada quién le regalaría una figurilla a escala de ellos mismos, sin embargo a mi me regaló la figurilla que lucía como ella.

- Así podrás recordarme sin problemas. – La recuerdo sonriendo, sin poder evitarlo me acerqué a ella y le robé un beso, fue breve y pensaba que no debía haberlo hecho hasta que ella me abrazó, recuerdo lo último que susurró a mi oído.

- Te quiero Asami, esperaré con ansias el día en que te vuelva a ver. – Y luego de esto fue ella quién se acercó y tomo mis labios en un cálido beso, ya no era la chica insegura a la que una vez engañe para poder besar, ahora era yo la que perdía el aliento al encontrarme entre sus brazos, al concluir el beso retrocedió y me sonrió para luego darse media vuelta y emprender su camino, esperaré por ella.


Aqui paso a dejarles la actualización, ojala y la disfruten, me tuve que tomar un poco más de tiempo por lo largo del capítulo jajaja un saludo a todos, como siempre pasen la semana de la mejor manera posible ;) nos leemos en la siguiente actualización. CHAU!

Ooooo y me preguntaron que si habría lemon (Por eso de que en mi fic anterior al parecer abundaba el lemon...) No lo se... tal vez... jajaja si leyeron mi fic anterior sabrán lo que se puede esperar de esta pareja B)