Bitácora. Asami Sato. 5

27 De Enero.

El día de hoy me encontraba atendiendo unos asuntos en el pueblo, algo respecto a conflictos con las propiedades repartidas, el pueblo ha estado creciendo a velocidades increíbles y algunos pobladores que llevan viviendo toda su vida en este lugar comienzan a diferir con los derechos que ellos tienen y los que tienen los recién llegados. Sus ideas parecen formarse bajo la idea de que debido a que ellos han vivido aquí toda su vida ellos deberían tener privilegios sobre las propiedades y terrenos repartidos.

La junta comenzó a medio día y se alargó hasta las siete de la tarde. Debí encontrar la manera de promover la igualdad entre todos sin molestar a esas personas que conozco desde que era una niña, entiendo que ellos han trabajado estas tierras por generaciones y que se han esforzado por cuidarlas de los saqueadores, ladrones y rebeldes, pero imponer jerarquías entre ellos y los nuevos pobladores solo generaría enemistades y tratos desiguales lo cual es algo que no pienso permitir dentro de mis territorios.

Todos hablamos como es de acostumbrarse, ellos expusieron sus preocupaciones y yo busque respuesta y solución a todos sus problemas sin la necesidad de otorgar ningún privilegio, al final logré motivarlos para que comenzaran a interactuar con las nuevas personas para enseñarles nuestras costumbres y guiarlos por un camino recto y libre de conflictos así como nosotros hemos aprendido a hacer por generaciones.

Al terminar la junta me quedé a firmar los documentos que constataban lo que se había hablado en la junta y los términos a los que habíamos llegado. Cerca de las ocho de la noche al fin fui capaz de volver a casa, el estrés se había acumulado sobre mis hombros ya que el día entero debí ocupar mi mente en mis tareas como líder mientras Korra ejecutaba el plan que habíamos elaborado con Bumi. No podía dejar de pensar al respecto así que intenté subir a mi habitación pero fui detenida por mi padre luego de poner mi pie sobre el primer escalón.

- Asami. ¿Irás a la cama sin cenar? - Escuché su dulce voz, al voltear hacia la sala lo vi sentado en uno de los sofás.

- Lo siento padre, note vi. - Caminé hacia él y me incliné para depositar un beso en su frente. - La verdad no tengo mucha hambre. - Sonreí.

- Escuche que la junta fue larga. - Dijo sin quitarme la mirada de encima y yo tomé asiento a su lado. -Más de lo esperado. - Confirme liberando un profundo suspiro.

- Por eso se te ve tan agotada.- Sonrió. - Pocas cosas en este mundo pueden acabar con la energía de Asami Sato. - Bromeo y yo reí levemente. Él tenía razón, pocas cosas pueden drenar mi energía hasta el punto de plasmar el cansancio en mi mirada, la junta de hoy me había agotado mentalmente pero solo porque estaba luchando por mantener la concentración mientras mis pensamientos giraban alrededor de Korra y su misión

- ¿Pasa algo? - Pregunto demostrando una vez más que yo era incapaz de engañar sus instintos de padre. Me conoce bien y no duda en usar esa habilidad para cerciorarse de que todo ande bien conmigo.

- Estoy preocupada por Korra. - Confesé liberando un suspiro que no sabía que estaba conteniendo. La radio nos ha ayudado a mantenernos en contacto y solo por eso es que estoy al tanto de esta misión, de no tener la radio esto no sería diferente a la misión que Korra tuvo en el Antiguo Reino Tierra, no hay diferencia, yo no debería estar al borde de la locura por culpa de mis pensamientos obsesivos impulsados por la angustia que se niega a salir de mi pecho. Ella siempre hace este tipo de cosas e intento mantener eso en mente para calmarme un poco pero me resulta difícil pues tengo un mal presentimiento que no me he logrado quitar de encima desde que amaneció. Tal vez estoy exagerando, tal vez mi angustia se debe a que no he tenido la oportunidad de estar en casa para supervisar dicha misión.

- Siempre te preocupas por ella. - Me respondió con una cálida y reconfortante sonrisa.

- Es difícil no hacerlo... Siempre está allá afuera, lejos de mí involucrándose en un sin fin de problemas...- Bufé acomodándome el cabello hacia atrás con mi mano derecha.

- Entiendo, pero es el Avatar, es imposible mantenerla fuera de peligro. - Dijo con voz triste.
- Lo sé. - Volví a suspirar dejando caer mis hombros. No había nada que tuviera más presente que el hecho de que Korra era el Avatar y como tal siempre correría peligro. Es algo que asumí desde el primer día que confirme su identidad, esa chica tan alegre y enérgica cargaba sobre sus hombros un pesado destino, un destino que muchos temerían debido a la naturaleza de sus responsabilidades y los peligros que le acompañan, ser el maestro más poderoso del mundo le ha costado al Avatar un sinfín de sacrificios, vida tras vida el Avatar es forzado a involucrarse en todo tipo de problemas, desde pequeñas disputas gubernamentales hasta guerras históricas. Korra carga las mismas responsabilidades y cualquier persona que se acerque a ella debe estar al tanto de que la vida del Avatar siempre está bajo amenaza. Desearía que fuera tan sencillo como programarte para aceptar lo que sea que pueda ocurrir bajo el conocimiento de que el peligro siempre va a estar cerca de ella, pero no es así, los sentimientos son más complicados y egoístas, quiero estar con ella y que ella esté conmigo y que dure para siempre y por eso me preocupo y por eso duele.

- Deberías cenar algo. Nada demasiado elaborado ¿Tal vez un poco de fruta picada? - Sugirió y me detuve a pensarlo un momento, no sentía hambre pero sabía que la última comida que había probado había sido a medio día y ya pasaba de las ocho de la noche. Korra siempre dice que debo comportarme y que debo cuidar de mí mientras ella no está... Si mi padre le dice que me he salteado la cena, aunque sea por una noche, sé que ella se molestará y no tardará en darme un sermón. Aunque no la culpo, yo también le he ordenado que se cuide durante sus viajes y si yo me enterase de que descuida su alimentación también le llamaría la atención. Al final decidí aceptar la fruta, es un plato ligero y no me demorará demasiado tiempo consumirla así que me encaminé a la cocina donde mi padre comenzó a picar la fruta para mí.

Al final mi padre y yo terminamos atrapados en una interesante charla sobre los progresos que ha tenido el pueblo y sobre distintas actividades que podríamos implementar para la integración de los nuevos pobladores a nuestra sociedad. La verdad es que charlas así me sirven para distraerme un poco y liberarme del estrés que suelo acumular cuando me preocupo por Korra mas de la cuenta.

Cerca de las nueve de la noche me despedí de mi padre y entré a mi habitación, todo estaba tal como lo había dejado cuando partí en la mañana, una pequeña sonrisa apareció en mi rostro al recordar que cada vez que Korra viene de visita suele echar un vistazo a los documentos en el escritorio y aunque los vuelve a acomodar en el mismo orden en que los dejé la pila de documentos ya no se conserva tan alineada como yo suelo acomodarla, en vez de eso las hojas se ven un tanto revueltas, esa es una clara señal de que mi querida Avatar ha estado investigando los proyectos que tengo entre manos. También suele dejar su pesado abrigo de pieles en el sofá y las botas para la nieve al lado de la cama.

Lo mejor siempre es cuando la encuentro durmiendo apaciblemente sobre mi cama, siempre da la impresión que dejan los niños traviesos cuando caen exhaustos luego de haber hecho una infinidad de travesuras, aunque sé que mi guerrera no malgasta el tiempo en travesuras si no en peligrosas misiones, aun así se aprecia ese pequeño semblante en su rostro. Desde que la vi por primera vez hace años fue fácil adivinar que es una mujer con energía interminable, Korra siempre está haciendo algo así que verla dormir con aquella expresión tan serena es algo especial.

Últimamente la he notado un tanto agotada, siempre vuelve con un semblante que delata su angustia, el cambio lo noté un tiempo luego de haber iniciado su misión en el norte así que es lógico pensar que lo que sea que esté ocurriendo allá la está incomodando, intenté preguntar al respecto pero ella se negó a hablar de ello y siempre que aquella plática salía a relucir sus ojos se tornaban obscuros y tristes lo cual no es de mi agrado. Así que dejé de preguntar al respecto y en cambio comencé a intentar animarla durante sus visitas a este lugar, luego de pasar la primera noche conmigo ella suele recuperar aquel semblante alegre y juguetón que es tan característico en su persona por eso prefiero guardar silencio y darle su espacio, no quiero que este lugar que ella está utilizando como refugio se vuelva un lugar en el cual también deba enfrentarse a otras batallas. Tal vez, cuando su misión en aquellas tierras termine, le preguntaré al respecto.

Cuando encendí la radio no había nada más que estática, pensé entonces que tanto Bumi como Korra habían terminado con todo y se encontraban a salvo sin la necesidad de usar más la radio. Decidí hablar con la esperanza de que Korra respondiera, ella siempre está ahí en las noches esperando a que la contacte por lo que no es raro llamar sin importar que tan tarde sea. Si las cosas habían salido bien Korra ya debería tener el documento y su misión en el Norte terminaría, si ese es el caso ella tendrá la oportunidad de quedarse aquí por más tiempo... al menos hasta que su siguiente misión aparezca para volver a llevarla a otras tierras.

- ¿Korra? - Llame como de costumbre y esperé a que hubiera respuesta, los minutos pasaron antes de escuchar una señal, pero la voz que respondió no era la de Korra.

- Asami... - Escuché a Bumi.
- Bumi ¿Terminaron ya con la misión?
- No. Korra no encontró el documento en casa de Unalaq, antes de que pudiera pedirle que volviera ella dijo que iría por el túnel secreto que Unalaq usa para salir del edificio. Dijo que iría en busca de otro escondite donde seguro debía estar el registro que buscaba. Apago la radio y se fue. - Volví a escuchar la estática luego de su transmisión y permanecí escuchándola un momento mientras asimilaba lo que acababa de escuchar, Korra seguía afuera.

- ¿Cuánto tiempo lleva sin transmitir? - Pregunté.
- Cerca de una hora. - Respondió de inmediato y yo guardé silencio, no tenía idea de a donde conducía el túnel y no tenía idea que tan lejos estaba su destino así que no tenía ni la más mínima idea de lo que se podía considerar un tiempo aceptable para poder volver a escuchar de ella.

- No te preocupes, tengo la ciudad bajo vigilancia, todos los guardias están en su lugar, los únicos que no puedo ver son los que están asignados adentro del edificio de hielo pero ahí dentro no son más de veinte y todo continúa en silencio así que todo parece estar bajo control. - Explicó en lo que parecía ser un intento por aliviar mi preocupación.

- Entiendo. - Dije casi sin pensar pues mi mente se encontraba ocupada evaluando todos los posibles resultados que aquella misión podría tener, muchos de ellos eran catastróficos así que mejor decidí ocupar mis pensamientos en otras cosas, de nada servía que los nervios consumieran mi razón. - Avísame si ocurre algo. - Concluí.

- Lo haré. - Respondió y yo me dirigí a mi escritorio tomando uno de los planos de la máquina en la que me encuentro trabajando actualmente. Observar los circuitos e intentar descifrar la manera en que solían funcionar es algo que me ayuda a tranquilizarme pues requiere de mucha concentración y es una actividad que me parece fascinante.

Un poco más de veinte minutos después me encontraba investigando en uno de los libros de electrónica que había tomado prestado de la biblioteca de Wa Shi Tong, fue entonces que comencé a notar un extraño brillo entrar por la ventana, al girar la cabeza vi un destello blanco emanando de las ruinas de ciudad república, parecía provenir de algún lugar cerca del portal.

- Asami... - Habló Bumi por la radio llamando mi atención.
- ¿Si? - Respondí sin despegar la mirada de aquel resplandor. ¿De dónde provenía? Pensaba mientras esperaba la respuesta de Bumi.

- No estoy seguro de qué está pasando pero me parece que Korra ha entrado al estado Avatar. - Aquel resplandor cobró sentido tras escuchar dichas palabras, cerca del portal habíamos visto lo que parecían ser los escombros de un templo, aquel brillo había sido activado por el poder de Korra.

- Ella no entraría a ese estado Bumi, sabe que si lo hace...
- Todos los grupos rebeldes comenzarán a movilizarse al mismo tiempo para encontrarla. - Me interrumpió él.
- Eso no es una buena señal... - Dije arrugando las cejas. - Bumi ¿Puedes ir hacia donde está ella? - Pregunté y en eso la luz se apagó.

- Parece estar fuera de la ciudad... - Dijo de forma dudosa.
- ¿Puedes ir o no? - Insistí.
- Podría pero quedaría expuesto ante los rebeldes como un traidor... - Habló con la duda aún presente en su voz.

- ¡Bumi! ¿Dónde está la Guerrera del Sur? - Escuché la voz de un hombre al fondo de la transmisión.
- Ella...
- ¿Dónde está? - Insistió aquella voz mostrándose un tanto hostil, todos sabíamos que los rebeldes que acompañaban a Bumi se darían cuenta de la identidad de Korra si otro suceso relacionado con el Avatar ocurría cuando ella estuviese cerca.

- No lo sé. - Bumi intentó fingir.
- ¿No viste el destello en el cielo? Está en peligro. - Insistió aquel hombre. -Debemos ir con ella. - Volvió a hablar.

- ¿Qué?... - Respondió Bumi con incredulidad.
- No puedes ser tan idiota... Juegas a estar loco pero sabemos que eres listo, no te seguiríamos de no ser así. - Renegó aquella voz masculina. -Ella es el Avatar. Debemos ir por ella antes de que otros grupos rebeldes la alcancen. – Explicó con desesperación.

- Bumi. - Dije intentando obtener una respuesta, todo parecía indicar que el hombre hablaba sobre Korra, aquello sonaba alentador y no había tiempo que perder.
- Sí. Junta a los mejores hombres que tengamos, un grupo de diez y síganme. - Ordeno Bumi al salir de su estupor.

- Vamos en camino Asami. - Aseguró y de nuevo el silencio se hizo presente.

Antes de que pudiese decir algo más escuché que alguien llamaba a la puerta de mi casa. Mako, Bolín, Opal, Tenzin y Lin estaban de pie frente a mi puerta, todos vestían sus ropas para dormir y todos tenían un rostro de preocupación que era difícil de ignorar.

- Asami, el destello de luz de hace rato provino de las ruinas del templo. - Dijo Tenzin un tanto alarmado.
- ¿Está todo bien? - Preguntó Bolín mirándome con esperanza en sus ojos, los avatares no suelen usar el estado Avatar pues es arriesgado para ellos así que las veces que se ha usado siempre ha sido en caso de emergencia, siempre como último recurso, los avatares en peligro de muerte eran los únicos que solían acudir a ese método así que la preocupación de todos era comprensible.

- No lo sé. - Respondí con sinceridad. - Aún no lo sé. - Negué con la cabeza y abrí la puerta para que pasaran.
- Hija... - Murmuró mi padre al emerger de su habitación. - ¿Ocurre algo? - Se acercó a nosotros y yo me encogí de hombros. - Hubo un destello de luz en el cielo hace poco, parece ser que Korra entró en estado Avatar... Y Bumi aún no puede confirmar nada. - Intenté decir sin sonar pesimista pero seguro fui incapaz de hacer tal cosa pues los demás me devolvieron un rostro lleno de angustia.

- ¡Korra!

- ¡Korra!

- ¿Estás ahí? ¡Korra!
.

Se escuchaban las transmisiones de Bumi pero no había respuesta, si algo malo había sucedido yo debía estar ahí y llegar lo más rápido posible, lo único que me vino a la mente en ese momento fue pedir la ayuda de Tarrlok pues al ser maestro agua era el que más rápido se podía desplazar en aquel entorno además de sus poderes curativos que nos serían de gran ayuda si Korra se encontraba lastimada.

- Lin, necesito que busques a Tarrlok y lo traigas de inmediato. - Ordené y ella asintió con la cabeza saliendo en silencio de la sala para dirigirse a su objetivo.

- Debo ir a mi taller, esperen aquí y respondan a Bumi si vuelve a hablar. – Indiqué antes de caminar rumbo a la puerta que conectaba a la casa con el taller.

Una vez adentro me dirigí hacia el área donde siempre suelo trabajar, este proyecto no se encuentra del todo terminando pero servirá para lo que quiero hacer hoy.

Sin mucho cuidado retiré la polvorienta tela que cubría aquella práctica máquina, una motocicleta, me ha llevado meses juntar las partes necesarias y fabricar las faltantes pero al fin tengo un armazón firme y un motor completo. Encontré los restos de este ejemplar en las ruinas y desde que tengo el poder de manipular el fuego me he dedicado a revivirlo. Le faltan algunos detalles pero sirve y ya lo he probado un par de veces así que espero que todo fluya sin problemas.

Retirando el pedal que la detenía de pie comencé a rodar el vehículo hacia el exterior hasta llegar al frente de mi casa. Todos me observaban con curiosidad, todos menos mi padre quien había dedicado un poco de su tiempo en ayudarme con ciertas partes de este proyecto.

- ¿Qué es eso? - Preguntó Opal señalando el objeto.
- Un medio de transporte, me servirá para llegar más rápido al portal. - Suspire. - ¿Ha habido señales de Korra en el radio? - Pregunté y todos negaron con la cabeza.

- Ya estamos cerca, Korra ¡Korra! ¿Me escuchas? - Volví a escuchar a Bumi.

– Sigue intentando Bumi, si necesitas ayuda llevaré conmigo a Tarrlok, un maestro agua, si algo ocurre podremos llegar rápido y proporcionar asistencia médica. – Avise.
- Entendido, gracias Asami. – Respondió antes de continuar con sus llamados hacia Korra.

- Escuchen, en caso de que la situación sea grave... - Inicie y Mako intentó detenerme.

- No tienes por qué pensar así. - Dijo alcanzando mi hombro con su mano.
- Está bien Mako, debemos estar preparados para todo. - Hable con tono firme. - Si algo ocurre con Korra llevaré a Tarrlok conmigo para que la pueda sanar si es que necesita de eso. Mako y Bolín deberán ir al polo Sur a través del portal para avisar a los padres de Korra, vallan abrigados y sigan a Sai, él los guiará y les ayudará con los espíritus. Lin mantendrá el orden en el pueblo como de costumbre y mi padre tomará mi lugar. - Hablé con firmeza sin dejar espacio a ninguna duda, no quería volver a repasar dicho plan, no quería pensar que debía usarlo así que esperaba que el mensaje fuera lo suficientemente claro como para no tener que repetirlo.

- ¿Seguir a Sai? No te ofendas Asami, pero ese pequeño zorro se vuelve invisible, va y viene todo el tiempo. - Se quejó Bolín sin la intención de molestarme.

- Si la ocasión se presenta él los guiará. - Repetí y mi pequeño compañero espiritual apareció para reforzar mis palabras, he logrado conectar con el de una manera que jamás me hubiera imaginado, es como si Sai formara parte de mi propia consciencia, lo puedo sentir a mi lado y puedo percibir sus advertencias y consejos respecto a ciertas situaciones, su comunicación nunca es en forma de palabras, son sensaciones que me brinda y que he aprendido a interpretar. Sai los guiará porque es algo que necesito que haga y él me apoyará confiando en que yo no violaré las reglas que los espíritus me impusieron al otorgarme el poder del fuego. Ha sido un largo camino pero Sai y yo hemos aprendido a entendernos.

Todos permanecían sentados al pie del escalón de la entrada de mi casa, todos compartían pequeñas charlas relacionadas al tema, Opal suspiraba con pesadez y Bolin trataba de reconfortarla, Tenzin compartía opiniones con mi padre y Mako, al igual que yo, escuchaba atentamente las transmisiones en el radio, poco después llegaron Lin y Tarrlok, me encontraba a punto de orientar a Tarrlok cuando luego de unos llamados de Bumi escuchamos algo parecido a un murmullo, con el dedo índice elevado les indiqué a todos que guardaran silencio para poder escuchar mejor, Bumi volvió a llamarla y al cabo de un momento escuchamos la respuesta, algo parecido a un gemido agónico, debido a la estática en el radio y lo débil de aquella transmisión era difícil identificar la voz pero en definitiva era ella, mi corazón se encogió al escucharla de tal manera ¿Qué le había pasado? Mis pensamientos comenzaron a orbitar entorno a esa pregunta, no quería esperar, quería saber y quería saber ya.

- Ayuda...- Su debilitada voz llamó de nuevo y yo intervine de inmediato.

- ¡Korra! - La llamé. - Bumi debes ir por ella. - Ordené sin mucho tacto, no había tiempo para tal cosa, no sabíamos si alguien más se encontraba con ella o si la habían capturado, no teníamos idea de nada así que no había tiempo para pequeños detalles y formalidades, yo no me encontraba tan cerca de ella como lo estaba Bumi así que necesitaba que él fuera mis pies y manos, necesitaba que él le brindara la ayuda que yo no podía.

- Iré de inmediato. - Declaré arrancando el motor de la motocicleta.

- No, Asami será mejor que nos esperes en nuestro edificio. - Sugirió Bumi. - Tengo todo cubierto por acá, no querremos iniciar una guerrilla con los pobladores del norte. - Explicó, ciertamente entrar de forma tan directa no era algo recomendable y si debíamos proporcionarle atención médica a Korra no tendríamos tiempo para perder en una absurda pelea contra los pobladores del norte.

- Tarrlok por favor acompáñame, sube a la motocicleta. - Indiqué mientras yo me encontraba ya montada en el vehículo, lista para emprender mi camino. - Mako, hay otra radio en mi habitación, ve por ella y enciéndela, necesito que se encuentren atentos a mis órdenes. - Lo miré a los ojos y pude notar la frustración en ellos, no era difícil saber que él también quería ir con nosotros al Norte pero no podíamos llevar a tantas personas si queríamos ser rápidos.

- Entendido Asami. - Habló con pesar. - Por favor traerla de vuelta. - Murmuró y yo asentí con la cabeza. - Haré lo que pueda. - Le ofrecí una débil sonrisa que no serviría para convencer a nadie pero estaba ahí para intentar aliviar un poco su preocupación.

- Toma esto hija, podrías necesitarlo. - Habló mi padre acercándose a mí con los guantes eléctricos.

- Gracias. - Los tomé y colgué de la orilla de mi pantalón.

- ¿Cuánto tiempo te tomará llegar del lugar donde estás a tu edificio? - Pregunté acelerando un par de veces el motor para asegurarme de que todo se encontrara en orden.

- Tranquila Asami, aún no sabemos qué ocurre, en cuanto la vea te diré su estado. - Dijo intentando calmarme pero como dije antes, no había tiempo para ese tipo de cosas, entre más nos mintiéramos a nosotros mismos más tiempo perderíamos en salvar a Korra.

- No soy idiota Bumi, también la escuche, algo no anda bien. - Hablé haciendo evidente mi estado de ánimo, me encontraba molesta por no poder estar ahí y estresada por toda la situación en general. - ¿Korra estás ahí? - Pregunté con la esperanza de que respondiera pero el silencio se prolongaba, la estática reinaba en la transmisión sin señal alguna de ella. - Por favor apresúrate Bumi. - Suplique. – Yo estoy camino al portal. - Concluí.

- ¿Y cómo planeas ayudar allá si terminas congelada chiquilla? - Interrumpió Lin.

- Cierto, esperen aquí. - Dijo mi padre corriendo hacia el interior de la casa volviendo con un par de abrigos y una mochila. - Tomen esto. Por favor Asami, se prudente. - Me dijo dirigiéndome una mirada de advertencia mientras yo me apuraba a colocarme el abrigo.

- Gracias. – Lo miré a los ojos y luego a los demás, todos tenían sus esperanzas depositadas en mí pero yo no sabía que tanto sería capaz de hacer, no sabía en qué estado encontraría a Korra por lo tanto no era capaz de hacer ninguna promesa. – Permanezcan atentos a la radio. - Concluí y aceleré rumbo al portal obligando a Tarrlok a aferrarse con fuerza a mi cintura. - Lo siento, debí advertirte. - Intenté disculparme pero mi tono de voz había sido demasiado seco para una disculpa sincera.

- No hay problema... - Dijo sonando un tanto agitado. - Si no es mucho pedir ¿Podríamos hablar de lo que pasa? - Pidió con cordialmente después de un largo silencio. - Lin me dijo que tenía que ver con el Avatar pero no me dio los detalles. - Explicó.

- Parece ser que Korra está en peligro, iremos a las tierras del Norte a ayudarla. - Respondí de forma breve, aquella era la mejor manera de resumir lo que ocurría y no tenía ánimos para hablar en ese momento.

- El Norte... un lugar peligroso para el Avatar. - Murmuró, aquellas palabras parecían haber escapado de sus labios, no parecía haberlas dicho de forma intencional pero las dijo y aquello capto mi atención. Tarrlok ha sido encontrado visitando la tumba de Amon con frecuencia, durante las noches es allá donde se le puede encontrar, en una abandonada tumba afuera de las que alguna vez fueron las primeras paredes que protegían nuestro pequeño asentamiento. No me he atrevido a preguntar al respecto, sé que Tarrlok llegó un día a nuestro asentamiento pidiendo asilo, era un joven sumamente delgado y con ropas maltrechas, se le notaba descuidado y al borde del colapso, Tarrlok nunca compartió su historia con mi padre, le dijo lo que muchas personas tienen que decir, había perdido a su familia y también su hogar y no tenía a donde ir así que mi padre le permitió el acceso y aquí está ahora, formando parte importante de nuestro asentamiento.

Tarlok es un hombre serio y de ideas inquebrantables, si algo se mete a su cabeza no se detiene hasta que cumple con aquella idea, nos ha sido de gran ayuda y nos consideramos afortunados de tenerlo aquí pero en realidad no conocemos su historia y pocas veces se le ve tan vulnerable como cuando visita la tumba de Amon.

- Cualquier lugar es un lugar peligroso para el Avatar. - Comenté intentando hacer que elaborara en sus palabras.

- Si, pero el Norte es alimentado por grupos rebeldes, no sería un error decir que todo el pueblo del norte es en realidad un gran grupo rebelde porque sus líderes trabajan directamente para ellos. - Explicó, aquello era exactamente lo que Korra me había dicho que escuchó en la junta que había tenido con Eska y Desna, pero aquel era un hecho que no todos conocíamos y yo no lo había compartido con nadie en el pueblo así que esta información él la había obtenido de una fuente distinta.

- ¿Cómo sabes eso? - Pregunté bajando de la motocicleta pues habíamos llegado al enorme cráter que rodeaba al portal.

- Viví algunas cosas durante mi juventud, nada placentero. - Se encogió de hombros, ambos caminábamos uno enseguida del otro mientras avanzábamos hacia el portal, una vez del otro lado llamé al espíritu que siempre me ayuda a transportarme dentro de su mundo y él nos llevó al portal del Norte. No continué preguntando sobre el pasado de mi acompañante pues me preocupaba que Korra no hubiera transmitido nada en todo el tiempo que llevábamos moviéndonos de portal en portal.

Sin problema alguno guié a Tarrlok hacia el túnel que Korra me había dicho que había elaborado para viajar con más rapidez desde su edificio hasta el portal. Tarrlok descubrió el túnel con ayuda de su agua control y con gran habilidad nos transportó el hasta que llegamos al final. Al emerger pudimos ver varias puntas de edificios pero solo una de ellas tenía luz en su interior y supusimos que ese era el edificio de Bumi.

Caminamos hasta la entrada que permanecía abierta para que cualquiera pudiese acceder, antes de ingresar al edificio mis ojos se concentraron en el cielo, aquel cielo negro repleto de estrellas y luces celestiales era encantador, ese cielo era el mismo que Korra ha estado viendo por meses y no puedo evitar preguntarme en lo que ella podría haber estado pensado mientras contemplaba estas estrellas durante todas esos días que vivió en este lugar, aquí el sol no sale como en el resto del mundo, este cielo es todo lo que puedes ver, día y noche este cielo es el que la acompañaba en sus actividades. De nuevo la angustia se hizo presente al recordar que el motivo de mi visita es que ella parece estar en problemas, espero que se encuentre bien, suspiré y continué caminando.

Entramos al edificio y la atención de inmediato se posó sobre nosotros, estábamos conscientes de que todos aquí eran rebeldes y sus apariencias no eran para menos, todos tenían cuerpos fuertes y llenos de golpes y cicatrices, también vestían pesados abrigos de pieles similares al de Korra, todos portaban algún tipo de arma con ellos y la mirada en sus ojos te dejaba en claro que no había nada que estos hombres no fusen capaces de hacer. Un hombre grande como una pared se detuvo frente a mí, su barba era negra y tupida, al parecer tenía algún tipo de autoridad en el lugar pues todos le habían abierto el paso para que se acercara a nosotros.

- ¿Tú quién eres? - Preguntó con voz autoritaria, se notaba que todos estaban a la defensiva, como si estuviesen esperando a que algo malo ocurriera.

- Mi nombre es Asami, vine aquí por órdenes de Bumi. - Hable sin titubear manteniendo una mirada firme, estas personas no me iban a intimidar, tenía algo importante que hacer, tratándose de Korra no estaba segura de tener un límite, una línea que no fuera capaz de cruzar con tal de mantenerla a salvo.

- Bumi ¿He? - Me miró con sospecha. - A decir verdad no pareces una rebelde. - Dijo examinándome de pies a cabeza mientras caminaba en círculos a nuestro alrededor ¿De verdad los rebeldes parecían preocupados por la visita de más rebeldes? Mis ojos delataron la confusión que aquellas palabras me habían generado y él sonrió. - Por el momento no estamos aceptando visitas de rebeldes que no pertenezcan a nuestro grupo, eso es todo. - Rió con superioridad, mientras él continuaba examinándonos otros de los hombres presentes me miraban de forma sucia, la verdad es que era la primera vez que me exponía de tal manera a un grupo rebelde y debo admitir que no era tarea sencilla.

- Asami... - Irrumpió la voz de Bumi que se distorsionaba a través de la radio. - Toma al maestro Agua que tienes contigo y apresúrate a la parte trasera de la ciudad del norte, trae a uno de mis hombres para que te indique el camino. - Su ronca voz se escuchaba débil y pesarosa, aquellas palabras me helaron la sangre. El hombre frente a nosotros también pareció perder el color de su rostro al escuchar dichas palabras, su intimidante apariencia parecía haberse desmoronado, sus ojos se mostraban llenos de preocupación y él no era el único con aquella expresión tatuada en el rostro, el resto de los presentes también se notaban preocupados.

- Yo iré contigo. - Dijo un hombre moreno de cuerpo fornido y cabello largo y negro. - Mi nombre es Xin Fu. - Se presentó y comenzó a caminar hacia el exterior. - Pipsqueak, continúen como lo han hecho hasta ahora, nadie entra o sale. - Indicó y el enorme hombre que nos había recibido asintió con la cabeza. - Ve por ella Xin Fu. - Dijo con su voz ronca.

- Apresúrate por favor. – Volvimos a escuchar la voz de Bumi, parecía estar al borde del llanto, un enorme nudo se formó en mi garganta, me era imposible dejar de pensar en todas las posibles causas de tan evidente angustia en la voz de Bumi, tenía miedo de preguntar, no quería enterarme de lo peor, Tarrlok no perdió el tiempo en elaborar una balsa para comenzar a deslizarnos sobre la nieve. - Aférrense bien, iré lo más rápido que pueda. - Dijo antes de comenzar nuestro trayecto.

- ¡Asami! ¿Qué está ocurriendo? - Escuché la voz de Mako.

- Estamos en camino Bumi. - Respondí sin fuerzas.

- Bumi... ¿Bumi? ¿Cómo está Korra? - Habló Mako sonando desesperado.

- Grave. - Respondió y de nuevo el silencio se hizo presente, nada más que estática y el sonido de la balsa deslizándose sobre el hielo.

- Mako, ve al Sur. - Volví a juntar las fuerzas para hablar mientras sentía como si el peso del mundo entero estuviese recayendo sobre mí, me resultaba difícil respirar y mi corazón latía a toda prisa.

- Asami, apresúrate, el maestro agua necesita verla cuanto antes y hay hombres de la ciudad del Norte acercándose. - Dijo Bumi sonando agitado.

- Bolín, Opal y yo estamos en camino al Sur. - Respondió Mako.

- Sigan a Sai. - Transmití sin saber que más decir.

- Es por allá. - Indicó Xin Fu y Tarrlok siguió sus instrucciones.

- Resiste Bumi. - Dije intentando mantener la calma.

La fría briza golpeaba sobre mi rostro pero yo apenas notaba aquella sensación de pequeños cortes que causaban los copos de nieve sobre mi piel, debía llegar cuanto antes, no podíamos disminuir la velocidad. - Niña, llama a Bumi, hemos rodeado la ciudad, pregúntale su ubicación. - Ordenó Xin Fu, de inmediato tomé el radio y lo llamé.

- Los vemos, iremos hacia ustedes, estamos a su izquierda. - Respondió Bumi y al dirigir mi mirada hacia su dirección vi a un pequeño grupo de hombres salir de detrás de un glaciar, el hombre de mayor tamaño cargaba a Korra en sus brazos con suma facilidad, estaba obscuro pero sabía que era ella ¿A quién más podrían estar cargando en brazos? Respiré hondo preparándome para lo que venía, vería a Korra en mal estado, era la primera vez que la vería así y por más que quisiera evitarlo debía estar ahí para ella y enfrentar ese momento.

- Roca, recuéstala sobre la balsa de hielo…- Pausó. - Por favor atiéndela cuanto antes. - Ordenó un hombre con apariencia dura mirando a Tarrlok de forma insistente, aquella voz la reconocí a la perfección, no cabía duda de que ese intimidante hombre era Bumi, con una cicatriz en el ojo que dejaba en evidencia su incapacidad de ver, una barba tupida y descuidada al igual que sus cejas, era la primera vez que lo veía pero no me detuve a saludar o a hacer presentaciones, en vez de eso caminé detrás del hombre que cargaba a Korra hasta que la colocó sobre la balsa. Mis ojos se llenaron de lágrimas que luchaba por contener, su abrigo se encontraba empapado en sangre, su piel estaba tan helada como el hielo, había una herida en su pecho peligrosamente cerca del corazón ¿Qué demonios había pasado?

- Ayúdame a quitar el abrigo. – Escuché la voz preocupada de Tarrlok, sacudí la cabeza para salir de mi estupor y obedecí sus órdenes, luego de retirar el pesado abrigo de pieles pudimos observar mejor la herida. - ¿Tienes algo con filo? - Preguntó de nuevo y saqué una navaja de la mochila que mi padre me había otorgado, Tarrlok rompió su blusa para exponer el área afectada, de inmediato tomó nieve del suelo y la volvió líquida para comenzar a tratar la herida, mis ojos no se despegaban del collar que Korra llevaba puesto, aquel que le regale años atrás, siempre lo lleva con ella, una lágrima bajo por mi mejilla.

- Ustedes trabajen con eso, nosotros iremos a enfrentar a Eska. - Bufó Bumi al escuchar movimiento cerca de nosotros, no tuve tiempo de responder pues ellos emprendieron su camino de inmediato.

- Increíble. - Murmuró Tarrlok mientras trabajaba con la herida de Korra.

- ¿Qué? - Lo miré atentamente mientras trabajaba. - Ella debió sanarse a sí misma, la herida era peor de lo que es ahora, había perforado su pulmón y alcanzó a rozar su corazón pero eso ya está tratado, solo debo cerrar el músculo. - Hablaba con intriga. - Me sorprende que no haya entrado en shock al instante... no cabe duda de que Korra es una mujer fuerte. - Continuó cambiando el agua y sanando la herida mientras yo sostenía una de las manos de Korra sin poder ignorar que la temperatura de su cuerpo se encontraba demasiado baja.

- Perdió demasiada sangre, ese es el problema principal, su corazón a penas late, debo estabilizarla para poder moverla, necesitamos sacarla de aquí y llevarla a un lugar tibio para regular su temperatura. - Suspiró y continuó su labor, entonces escuché el inicio de una pelea cerca de ahí, al girar mi cabeza pude ver a otro grupo de hombres atacando al grupo de Bumi, los hombres de Bumi peleaban ferozmente pero estaban siendo superados en número.

- ¡Entreguen al Avatar! - Ordenaban sus oponentes.

- ¿El Avatar? - Rió Bumi.

- Vimos el destello en el cielo. - Habló una joven que emergió de la obscuridad como un extraño espíritu silencioso, se le notaba enormemente disgustada, sus ojos parecían lanzar fuego, pero pude notar algo más en ellos ¿Había estado llorando?. - El Avatar asesinó a mi padre. - Gruñó.

- ¿Y cómo sabes que tu padre no es el Avatar? - Volvió a decir Bumi con tono burlón. - Después de todo es descendiente de la tribu agua. - La miró de forma retadora y la chica resopló.

- ¿Acaso eres idiota? Mi padre aún vivía cuando el Avatar Aang caminaba en este mundo, además el nuevo Avatar es mujer... entrégala ahora. - Demandó alzando la voz.

- No sé de quién hablas. - Sonrió Bumi y sus hombres rieron a coro.

- Vete a casa princesa. - Se burlaron, no entendía como era posible que se mostraran tan tranquilos cuando un grupo mayor de hombres los rodeaban con lanzas y cuchillos.

- ¡Pagarán por la muerte de mi padre! - Gritó y sus hombres volvieron a arremeter azotando con fuerza a los acompañantes de Bumi, ellos se encontraban alrededor de veinte metros alejados de nosotros, la obscuridad nos proporcionaba algo de ventaja pues no lograban vernos.

- ¿Cómo va todo? - Le pregunté a Tarrlok que no había retirado su mirada de la herida de Korra ni un momento. - Aún falta, dame tiempo. - Suspiró, el sudor le bajaba por la frente, se le veía muy concentrado y algo estresado, estaba al tanto de que el estado de Korra era delicado, debíamos conseguir la mayor cantidad de tiempo posible para que Tarrlok pudiese trabajar con libertad, de lo contrario podríamos perder a nuestro Avatar y eso era algo que no podía permitir.

- Iré a apoyar a Bumi, si alguien se acerca a ti utiliza esta bomba de electricidad. - Indiqué dejando el artefacto cerca de él. - Gracias Asami. - Respondió a penas y yo coloqué una pulsera especial en la muñeca de Korra y otra en la de Tarrlok para protegerlos del golpe eléctrico.

- ¡La Guerrera del Sur Bumi! ¿Quién más va a ser? Salió caminando del ataque a la organización de Kuvira, y es la única que no traes contigo ahora. ¿Por qué no te acompañaría tu peleadora más fuerte? Es demasiada coincidencia que una mujer descendiente de la tribu agua esté presente en este tipo de fenómenos. Ella mató a mi padre. - Escuche a aquella chica alegar mientras intentaba lastimar a Bumi. Sus ataques eran severos, era evidente que aquella joven sabía luchar, Bumi tenía un par de cortes en la piel, la chica manejaba un par de delgadas y alargadas cuchillas, el filo de dichas armas era increíble, el más ligero roce bastaba para abrir la piel pero Bumi no se mostraba intimidado, muy por el contrario parecía estar disfrutando del enfrentamiento.

- No necesito a la Guerrera del Sur contra basura como ustedes. - Gruñó él logrando aventar a la chica hacia un lado justo a tiempo para esquivar el ataque de una lanza que uno de los guardias intentó usar en su contra.

- Si la escondes serás un traidor. - Amenazó la joven y Bumi rió.

- Si ella fuera el Avatar y estuviera bajo mis órdenes la habría mandado a que terminara con ustedes. Eres una verdadera molestia chiquilla. - Continuó peleando, sin perder más tiempo me introduje a la batalla, con ambos guantes en mis manos comencé a neutralizar a los guardias de aquella chica, era fácil distinguirlos ya que ellos lucían más pulcros que los hombres de Bumi.

Uno a uno fueron cayendo, un par de golpes y patadas antes de verlos caer al recibir la descarga de los guantes, con aquella ventaja me resultó fácil comenzar a emparejar el campo de batalla.

- ¡Esa chica! Deténganla. - Escuché de nuevo la voz de aquella líder y sus hombres no tardaron en seguir sus indicaciones, todos los ojos se enfocaron en mí mientras comenzaban su marcha.

- ¿Por qué no cierras esa boca tuya princesa? - Dijo Bumi apareciendo detrás de ella antes de golpear su nuca y dejarla inconsciente.

- No es apropiado de un caballero atacar a mujeres. - Escuché a Xin Fu aparecer a mi derecha ayudándome a enfrentar a los guardias que ahora intentaban neutralizarme. - Peleas bien princesa. - Comentó y yo bufé. - No me vuelvas a llamar princesa. - Advertí bloqueando un golpe y tocando el brazo de mi agresor para hacerlo caer.

- La próxima vez que nos visites tráeme uno de esos. - Comentó impresionado señalando los guantes y yo continué luchando, quería que aquello terminara pronto, debía volver al lado de Korra cuanto antes. El último hombre cayó al ser electrocutado, sin perder el tiempo volví al lado de Tarrlok.

- Hice lo que pude con su herida, tenemos que salir de aquí cuanto antes. - Dijo negando con la cabeza, la respiración de Korra era débil, a penas y se notaba.

- Vete chiquilla, nosotros podemos volver a casa solos. - Indicó Bumi. - Sálvenla... o les juro que se arrepentirán. - Bromeo con una sonrisa triste pintada en el rostro.

- Te mantendré al tanto de lo que ocurra. - Aseguré y me acerqué para abrazarlo. - Gracias... sin ti ella no estaría aquí. – Hablé con suavidad, entonces sus fuertes brazos me rodearon y estrecharon con fuerza.

- Gracias por mantener su espíritu a flote. - Murmuró él. - Sin ti ella no habría podido sobrevivir sus días aquí. - Concluyó y se alejó un poco para mirar directo a mis ojos. - Toma esto. - Sacó algo parecido a un libro del interior de su abrigo. - Es el documento que estaba buscando. - Me lo entregó y de inmediato noté la sangre manchando la portada. - Cubre a Korra con esto. - Me hizo entrega de su abrigo y sonrió.

- Gracias. - Repetí.

- Ahora vete, no hay tiempo que perder. - Volvió a recobrar su dura apariencia y Tarrlok inició el camino de regreso, yo tomé a Korra y la envolví entre mis brazos cubriéndola con el abrigo, con cuidado soplaba hacia el interior del abrigo generando pequeñas llamaradas que calentaban el aire que la rodeaba.

Del otro lado del portal el espíritu del Fénix ya estaba ahí esperando por nosotros, no perdimos el tiempo y subimos a su espalda. - Disculpa. - Dije dirigiéndome al espíritu. - Korra se encuentra mal herida así que me preguntaba si podrías salir y llevarnos al pueblo. - Guardé silencio esperando su respuesta, el espíritu continuó avanzando por un par de minutos más.

- Resultó lastimada por ir en busca el libro que Wa Shi Tong pidió ¿Cierto? - La grave voz del espíritu resonó a nuestro alrededor con ese tono místico que daba la impresión de que aquella voz venía de tu cabeza y no de aquel enorme espíritu que nos transportaba.

- Sí. - Respondí de forma breve.

- Era peligroso ir por el documento, Wa Shi Tong lo sabía y no le advirtió. - Habló pareciendo estar meditando sobre la decisión que tomaría. - Korra ha hecho grandes cosas por ustedes, tiene un espíritu fuerte y persistente... muchos Avatares han caído tras años de duros esfuerzos con el fin de mejorar su planeta y no hay nada que los espíritus puedan hacer para ayudarle, nosotros también necesitamos de su planeta así que necesitamos del Avatar... - Volvió a guardar silencio y yo esperé mientras Tarrlok continuaba pasando agua por el cuerpo de Korra.

- Tú también nos has ayudado mucho jovencita, creo que es justo ayudarles a ti y al Avatar en su lucha por mejorar aquel mundo en ruinas, llevarlas hasta tu pueblo no es una tarea difícil. - Pausó. - Con gusto las llevaré hasta ese lugar. - Aceptó y sentí un poco de alivio, aquel favor nos ahorraría el problema de transportar a Korra a través de la jungla y las ruinas, también nos ahorraría mucho tiempo y debido al estado en el que se encontraba Korra eso parecía ser lo más importante.

- Gracias. - Suspiré y miré a Korra, no había ninguna señal de mejoría en ella, la herida continuaba abierta pero Tarrlok aseguraba que internamente había arreglado el tejido muscular, para que la piel cerrara debería suturarla y para eso debíamos llegar a casa.

Con ayuda del espíritu llegamos en menos de la mitad del tiempo que nos habría tomado recorrer el camino por tierra, pasaba de la media noche y la mayoría de los pobladores a excepción de algunos guardias ya se encontraban dormidos así que pocos presenciaron al espíritu que cuidadosamente nos colocó en el suelo, el cuerpo del fénix brillaba en la noche, cuando aquella criatura aleteo para volver a elevarse sus alas generaron una corriente de viento que sacudió las estructuras a su alrededor y así como llegó de pronto había desaparecido a la distancia, de verdad apreciaba su ayuda, los espíritus suelen tomarse muy en serio la decisión de cruzar el portal hacia nuestro mundo, muchos no lo hacen por temor y otros por rencor al descuido humano, así que supongo que tuvimos algo de suerte.

Un par de guardias se acercaron a nosotros, los jóvenes se mostraron alarmados al inicio pero al reconocer nuestros rostros se tranquilizaron y rápido ofrecieron su ayuda para transportar a Korra hacia la clínica. Tarrlok instruyó a los guardias para que recostaran a Korra boca abajo sobre la cama de operaciones debido a que el daño era más grave por la espalda.

- Necesitaré tu ayuda Asami, Jinora y Kai están dormidos y no quiero perder ni un solo minuto, lava tus manos. - Dijo con voz seria, no había alternativas, debíamos actuar ahora o arriesgarnos a perderla para siempre.

Lavé mis manos y él tomó sus instrumentos quirúrgicos, luego de recoger mi cabello y colocarme un cubre bocas comenzamos la operación, uno a uno los puntos comenzaron a cerrar la separación entre su piel, no se cuánto tiempo duramos ahí, de cualquier manera no me encontraba cansada, terminaron siendo diez puntos en su espalda y tres en su pecho, la herida lucía bien pero su temperatura continuaba baja y no había recobrado la conciencia ni una sola vez durante la cirugía, sin duda alguna una señal para preocuparse pues Korra no estaba percibiendo el dolor.

- Hay que colocarla en las tinas que uso para tratar a mis pacientes. Así podré seguir tratándola con agua control y tú podrás mantener su temperatura calentando la tina. - Propuso y ambos nos apresuramos a moverla, retiramos sus prendas hasta dejarla vistiendo nada más que su ropa interior y la sumergimos en la tina manteniendo su cabeza elevada con una prenda fungiendo como almohada.

Yo mantenía el agua tibia haciendo uso del fuego control y Tarrlok continuaba aplicando su agua control, en el brazo derecho de Korra habíamos colocado una línea de suero para intentar ayudar a su cuerpo a recuperar algo de fuerza, el tiempo pasaba, pude ver como el cielo se aclaraba, comenzaba a amanecer y nosotros seguíamos luchando por mantener a Korra con vida, cada cierto tiempo Tarrlok hacía una pausa para revisar sus signos vitales, cerca de las cinco de la mañana había dicho que Korra parecía tener un latido más firme, poco después escuchamos a alguien llamando a la puerta, me fue difícil reconocer la voz pero al cabo de un momento logré vincular aquella voz con un rostro, Katara.

- Adelante. – Respondí sin ánimos.

- Voy a pasar. - Habló antes de abrir la puerta, sus sabios ojos azules examinaron la situación cuidadosamente, parecía estar calculando cosas que nosotros no podíamos comprender, al cabo de un par de minutos pareció haber llegado a una conclusión. - Agregaré unas cuantas hierbas al agua. - Dijo para avisarnos sin la más mínima intención de obtener algún tipo de aprobación por parte de Tarrlok o mía y de un pequeño morral que traía consigo sacó una bolsa repleta de hierbas secas, Tarrlok me miró confundido y yo asentí con la cabeza dándole permiso a Katara de que continuara con lo que hacía.

- Esto la ayudará a sanar, son hierbas y sales especiales que le otorgan al agua cualidades curativas, de esta manera tu agua control será más efectivo. - Explicó, el agua había tomado un tono verde azul y despedía un agradable aroma parecido a la menta mezclado con otro tipo de hierbas que no era capaz de reconocer. - Ella es fuerte, es una de las personas más fuertes que he conocido a lo largo de mi vida. Saldrá adelante. - Me aseguró mientras su mano sostenía mi hombro con firmeza, aquellos ojos azules continuaban posados sobre Korra. - Lo haces bien joven, sigue así. - Animó a Tarrlok y luego su mirada se posó sobre mí.

- Todos los estamos apoyando, sus amigos están afuera en la sala de espera, si necesitas un relevo solo dile a Mako o a tu padre. - Se mostró preocupada y yo negué con la cabeza. - Estoy bien. - Dije convencida.

- He trabajado años tratando a gente herida y en condiciones difíciles. – Pausó. - Tarrlok, yo te indicaré cuando puedes parar, tú también necesitas descansar. - Volvió a hablar, su semblante inspiraba seguridad, Katara parecía indispuesta a dejarnos continuar sin antes tomar un descanso lo cual tenía sentido, de nada serviría tenernos aquí si se nos agotaban las energías.

Cerca de las ocho de la mañana Katara asintió con la cabeza luego de revisar los signos vitales de Korra. - Se encuentra estable, hay que sacarla del agua y recostarla en una cama, el calor que le brinden unas frazadas y una fogata bastará para mantener su cuerpo tibio. - Nos miró, sus ojos lo decían todo, podíamos confiar en su experiencia.

Luego de llevar a Korra a una habitación Katara me obligó a volver a casa, al llegar a la sala de espera fui recibida por los padres de Korra y el resto de nuestros amigos, todos me miraban esperando alguna noticia, lo más seguro era que mi rostro lucía algo demacrado, no tenía el mejor semblante así que era comprensible ver la preocupación apareciendo en cada uno de sus ojos cuando aparecí detrás de la puerta.

- Ella está estable. - Logré decir pero mi voz sonaba apagada y sin energías, me sentía devastada, no podía más, el nudo en mi garganta se negaba a desaparecer así como la presión en mi pecho y un sinfín de malestares en el estómago, la cabeza me dolía como nunca y todo mi cuerpo se sentía como si lo hubieran apaleado. No podía más, sentía que no podía más y aun así no era capaz de detenerme, no era capaz de darme un descanso, quería estar ahí para ella, quería ser la primera persona que sus ojos vieran al abrirse, quería sostener su mano para asegurarle que yo estaba ahí para apoyarla.

- Gracias por todo Asami. - Se acercó Senna y sin decir más me envolvió en un abrazo, con las pocas fuerzas que me restaban devolví el gesto, Tonraq también se acercó y nos envolvió a ambas, era extraño pero en ese momento me sentía como parte de su familia.

- Debes descansar. - Habló con su voz grave y profunda. - Korra no querrá verte mal cuando abra los ojos. - Me ofreció una cálida y sincera sonrisa que llenó mi pecho de emoción. ¿Cómo podía tener la fuerza para reconfortarme cuando su hija estaba ahí dentro luchando por su vida? Los padres de Korra tenían un corazón inmenso, mis ojos se llenaron de lágrimas y al fin rompí en llanto, mis piernas perdieron la fuerza para sostenerme, poco a poco comencé a bajar hasta que mis rodillas tocaron el suelo, no podía parar de llorar ¿Por qué debía pasar esto? ¿Por qué no estaba yo con ella cuando todo pasó? Korra no tiene por qué enfrentarse a todo esto por sí misma, tiene amigos, me tiene a mí, tiene familia, el Avatar no está solo ¿Por qué la dejamos hacer todo sola? ¿Por qué se niega a recibir nuestra ayuda? Todas esas reglas parecen estúpidas ahora que su vida peligra y ella se encuentra recostada en una cama dentro de una clínica.

Tonraq bajó a mi nivel y me acurrucó sobre su pecho sosteniéndome firmemente contra él, sus fuertes manos acariciaban mi espalda y cabello mientras yo ocultaba mi rostro en su afelpado abrigo de pieles. - Lo siento, cuanto lo siento. - Me lamentaba y el intentaba reconfortarme. - Debí haber ido con ella, yo debería haber estado ahí. - Continué murmurando.

- Ella no te habría expuesto al peligro, el Avatar debe seguir su camino. - Aquella fuerte pero tranquila voz resonaba cerca de mi oído.

- ¿Que haremos si la perdemos? - Cuestioné mientras las lágrimas continuaban marcando surcos sobre mi rostro.

- Seguiremos sus pasos y trabajaremos para mejorar este mundo... - Respondió al instante. - Ella está orgullosa de ti y de todo lo que has logrado en este pueblo. – Suspiró haciendo una pequeña pausa. - Deberás seguir con tu trabajo para enorgullecer su memoria. - Sus palabras eran sinceras y cálidas pero me aterraba pensar en ese desenlace. - Korra sigue aquí, nunca ha sido una chica que sepa rendirse, desde que era pequeña mostró un carácter difícil de dominar, nuestra Korra luchará hasta el final. - Lo pude escuchar suspirar, una lágrima había bajado por su mejilla pero sus ojos aún mostraban ese brillo de esperanza dentro de ellos, como una niña pequeña volví a esconder el rostro en su pecho y sus brazos volvieron a envolverme.

- Korra es demasiado importante para mí. - Murmuré comenzando a sentir mis párpados pesados.

- Y tú lo eres para ella.- Aseguró. -Volverá por ti, estoy seguro de ello, la manera en que te mira es especial, cuándo Korra quiere algo no se rinde hasta tenerlo y cuando lo tiene no renuncia a ello por nada del mundo. – Rió levemente. – No me preguntes cuantos problemas generó de pequeña por culpa de ese tipo de actitudes. – Volvió a pausar dejando que el silencio llenara el vacío, escuchar el fuerte latido de su corazón me tranquilizaba, Tonraq y Korra parecían tener un carácter similar, ambos eran fuertes y de corazón puro, la valentía que Korra solía mostrar provenía de la misma valentía que Tonraq mostraba en este mismo instante al permanecer fuerte bajo la presión que generaba la idea de la pérdida de su hija.

- También ten por seguro que volverá por aquellos que la metieron en este aprieto y cuando lo haga más vale que estén preparados porque mi hija no conoce de límites, irá tras ellos y nosotros deberemos estar ahí para apoyarla. - Habló con suavidad, sus manos continuaban acariciando mi cabello y poco a poco comencé a caer presa de un profundo y tranquilo sueño.

Korra volverá y cuando lo haga yo estaré a su lado, esto no volverá a suceder.


Hey! Gracias por el apoyo con los reviews! De verdad que me alegra leerlos.
Recuerdan el juego de los 9 reviews para un nuevo capítulo? Al parecer lograron juntar los 9 y yo logré terminar el siguiente capítulo a tiempo así que aquí está. Jojo. Espero que les haya gustado c:

##23### Y bueno, para aquellos que comentaron en el capítulo anterior y no tienen cuenta. ##23##

- Liz. Buenas noticias! Publiqué el siguiente capítulo solo dos días después de tu review ;D Espero que este capítulo también te haya gustado. Respecto al embarazo... vayamos despacio, jajaja.

- Maria. Que gusto leerte de nuevo! Y si, espero que para este capítulo ya tengas tu cuenta en Fanfiction, no es difícil, si yo pude (Y eso que no soy la persona más inteligente en este planeta) Tu también puedes jaja. Respecto a la historia, solo espera y verás como llevaré el desarrollo de todo lo que comentas ;D

- Luxx. Saludos! Pero espera, todos los capítulos en un día?! Jajaja yo creo que no podría hacerlo, ya he juntado bastantes! De verdad muchas gracias por el review, y me alegra que la historia te esté gustando. Un abrazo y de nuevo gracias! Muy lindo tu review. Espero que mi historia te siga otorgando un buen tiempo de entretenimiento ;D

- Archert. Un gusto en conocerte... yo también te amo (?) Jajaja muchas gracias por el review, me hiciste reír con esa primera frase. Y en verdad? Dos días?! No entiendo como es que se las arreglan para leer todo esto en tan poco tiempo xD! Pero me alegra de verdad que hayas disfrutado los capítulos hasta este último. :D

- Guest. Saludos hasta Guatemala! Me alegra que el capítulo pasado te haya gustado y espero que este también haya sido de tu agrado. Tal vez no sea del todo sencillo acomodar el tiempo para escribir y sacar los capítulos rápido pero me gusta esta historia y en verdad me ayuda a mantenerme animada eso de leer sus reviews así que gracias por darte el tiempo de escribirme algo :)

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Y en fin! Muchas gracias por seguir la historia, se les quiere a todos.
Nos leemos pronto.
Saludos!

B)