Bitácora. Asami Sato. 6
28 de Enero.
Abrí los ojos a medio día, mi mente se encontraba en blanco mientras observaba el techo de mi habitación, la luz del sol entraba por la ventana, me sentía tranquila pero tenía el presentimiento de que aquello era temporal, estaría bien siempre y cuando no intentara recobrar el sentido. Sabía que si recordaba el día en el que estaba viviendo y las responsabilidades que me esperaban mi mundo se vendría abajo, quería disfrutar un poco de esa calma.
Claro que la tranquilidad que una mente adormilada me podía brindar no duró más de diez minutos, no intenté recordar y en realidad no hubo ningún pensamiento en mi mente mientras una lágrima escapo de mis ojos, tras esa hubo otra y así continuaron fluyendo en silencio, aún no pensaba en nada de lo ocurrido hasta el momento, eran simples sentimientos que llenaban mi pecho de angustia, y cuando al fin di paso al primer pensamiento no fue ningún acontecimiento o recuerdo, fueron unos cautivantes ojos azules y una alegre sonrisa.
- Korra. - Murmuré con pesar limpiando las lágrimas de mi rostro, no estaba segura de cómo había llegado a mi habitación pero no le tomé importancia. Sentada en la orilla de mi cama repasaba mentalmente la imagen del blanco destello de luz proveniente del templo en ruinas. ¿Qué había ocurrido? Me preguntaba un tanto molesta, entonces recordé a Bumi y a sus hombres, mirando alrededor logré localizar mi radio sobre el escritorio y enseguida se encontraba el documento, todo manchado con la sangre de Korra.
Liberando un profundo suspiro me impulsé y puse de pie para caminar hacia el escritorio, aún vestía la misma ropa de ayer, ropa que también mostraba obscuras manchas que seguro sería imposible borrar, la sangre es difícil de quitar de la ropa, aunque no es como si importara, la ropa no tiene valor para mí, Korra en cambio... Si me pongo a pensarlo seriamente nuestra relación es especial, nunca había desarrollado sentimientos tan fuertes por alguien. Va más allá de la atracción física, Korra es alguien con quien puedo estar y sentirme completamente en paz, podemos hablar de cualquier tema o de nada en lo absoluto, puedo disfrutar estando recostada entre sus brazos tanto como encontrarnos dentro de la misma habitación, ella mirando por la ventana y yo estudiando, no importa, no importa siempre y cuando ella esté ahí conmigo.
Tomé el radio y lo encendí, la estática apareció de inmediato trayendo a mi mente los dolorosos recuerdos del día de ayer.
- Bumi. - Transmití y esperé, la respuesta no llegó pronto así que me dirigí al baño para humedecer una toalla con agua, de vuelta en la habitación tomé asiento en el sillón y comencé a limpiar la radio, poco a poco las huellas comenzaron a desvanecerse, cuando aquellas manchas se convirtieron en nada más que un recuerdo dejé la radio sobre la mesita que estaba frente al sillón y volví al baño a lavar la toalla. De la misma manera y con la misma toalla me di a la tarea de limpiar el dichoso documento que el espíritu de la sabiduría tanto había pedido, la cantidad de sangre en el documento no se comparaba con la que había en el radio, era evidente que Korra había abrazado este documento contra su cuerpo, aun estando gravemente lastimada se había aferrado a él... suspiré y luché contra las lágrimas que amenazaban en salir. Ella estaría bien, intenté convencerme para poder calmarme un poco.
Removí la sangre de forma cuidadosa, aquella sangre pertenecía a la persona más importante para mí, no podía quitar aquellas manchas como si se tratara de mugre o suciedad, tal vez esa manera de pensar no tenía mucho sentido pero no lo podía evitar, movía la toalla suavemente sobre las pastas del documento en vez de tallar y poco a poco fui borrando las manchas.
- Asami. - Escuché la voz de Bumi salir de la radio.
- Bumi. Lo siento, no tuve la oportunidad de transmitir antes. - Me disculpé sabiendo que él se preocupaba por Korra tanto como yo y ahora era él quien debía esperar cerca de la radio a escuchar con la esperanza de tener alguna noticia. Lejos de Korra y sin la capacidad de cerciorarse con sus propios ojos del estado en que ella se encuentra su única opción es sentarse a esperar mis transmisiones.
- No te preocupes... - Guardó silencio como si se encontrara pensando sus siguientes palabras. - ¿Cómo está ella? - Preguntó al fin haciendo evidente su principal interés.
- Por el momento no lo sé, debí quedarme dormida sin darme cuenta, pero la última vez que la vi fue a las ocho de la mañana cuando logramos estabilizarla. Ahora descansa en una habitación en la clínica. - Guardé silenció y él tampoco habló. - Sus padres están aquí así como sus maestras del Loto Blanco, Katara y Toph. Opal y otros tantos de los amigos que tiene aquí en el pueblo también están ahí con ella. - Expliqué.
- Ja. - Lo escuché suspirar. - Suena como un hogar. - Volvió a guardar silencio mientras yo meditaba aquellas palabras, un hogar, un lugar donde el Avatar era bien recibido... tal vez si he logrado algo digno de admirarse después de todo pues si echamos un vistazo al pasado creo que han pasado demasiados años sin que exista un lugar así. El Avatar merece un hogar.
- Korra tiene a muchas personas que se preocupan por ella. - Comenté sin saber exactamente porqué había dicho tal cosa.
- Si, te tiene a ti. - Respondió.
- Yo no estuve ahí cuando más me necesitó. – Dije apretando los puños.
- Estuviste ahí en el momento indicado y a la hora indicada chiquilla. - Habló con firmeza. - Tú salvaste su vida, nadie más lo podría haber hecho. Solo tú fuiste capaz de ganarte la confianza de los espíritus para que accedieran en otorgarte a ti y a otros los poderes de los elementos. - Pausó. - Sin el maestro agua Korra habría muerto y sin ti ese maestro agua no existiría. - Intentó razonar conmigo. - Si tú no estuvieras en ese pueblo haciendo lo que haces Korra habría muerto esa noche. - Concluyó con seguridad y yo continué en silencio.
- Date un poco de crédito. - Pude escuchar la sonrisa en aquellas palabras. Bumi no era cualquier persona, ocupaba el lugar de un importante líder rebelde, pero él no era eso, él era un miembro de la Orden de Loto Blanco. Para Korra Bumi había sido otro importante maestro, Bumi la había guiado por un camino difícil con el fin de abrir una brecha por la cual ella pudiera entrar al mundo rebelde de forma segura y así poder lograr sus objetivos.
Yo sabía que Korra compartía con Bumi muchas cosas que no solía compartir con nadie más, Bumi era la única persona con la que podía hablar con libertad al estar en las Tierras Frías del Norte, le contaba sobre mí y sobre el pueblo, le contaba sobre los espíritus y sus encargos, Bumi había sido el apoyo de Korra en aquellas tierras donde ambos parecían estar rodeados de enemigos.
Aunque luego de la pasada noche dudo que eso sea del todo cierto, lo pude ver, el respeto y la estima que los rebeldes guardan por ambos, el hombre que llevaba a Korra en brazos la trataba con cuidado, como si se tratara de una delicada figura de cristal, también pude ver el terror en los ojos de aquellos hombres cuando escucharon la voz desesperada de Bumi llamándome por la radio, ellos se preocupan por Korra y la cuidan como a parte importante de su grupo.
Con Bumi nadie se atrevía a dudar de sus órdenes, nadie lo retaba, nadie habló por encima de él, todos le dieron su lugar como líder. No cabe duda de que aquellos hombres son rebeldes, sus apariencias no dicen otra cosa, sus ojos delatan todos los crímenes que han realizado a lo largo de sus vidas y aun así ellos han aceptado a Korra en sus vidas, no estoy segura de cómo se dieron las cosas para llegar al punto en donde están, pero estoy segura de que esos hombres no tienen ni la más mínima intención de perseguir al Avatar.
- Gracias Bumi. - Corté el silencio. - Y ustedes ¿Cómo están? - Pregunté al recordar los problemas que se habían formado tras los acontecimientos de la noche anterior, la que parecía ser la líder de las Tierras Frías del Norte seguro no descansaría hasta castigar a Bumi y a sus hombres.
- Estamos bien, todo bajo control. - Respondió sin bacilar.
- Me alegra. - Suspiré sintiéndome aliviada, al menos en ese aspecto no había de que preocuparse, al menos no por el momento lo cual era bueno pues no me cabía ni una idea más en la cabeza. - Bumi, debo volver con Korra. - Dije sin poder evitarlo, el libro entre mis manos ya estaba limpio, claro que las manchas que se habían colado al interior del plástico de las hojas eran algo que no se podría quitar ya, pero todas las manchas superficiales habían sido limpiadas y entre mis manos solo quedaba la toalla manchada de su sangre... tenía que volver con ella.
- Entiendo, por favor cuida de ella y déjame saber de su estado en cuanto puedas. - Dijo con tranquilidad.
- Lo haré. - Respondí de inmediato.
- Gracias Asami. - Dijo y se despidió.
Tomando la toalla manchada me dirigí al baño para lavarla y enjuagarla de nuevo, cuando estuvo limpia la colgué en un estante, mi baño fue rápido, al terminar de vestirme tomé la ropa que me había quitado y la llevé cerca de la puerta del cuarto pues la llevaría a la casa donde se reciclan las prendas, hay personas que usan la tela o los hilos para elaborar otras cosas, espero que puedan retirar las manchas de sangre lo suficiente como para usar el material apropiadamente.
Luego de ponerme las botas comencé a caminar hacia el exterior, mi vestimenta no era elaborada, un pantalón de mezclilla color guinda, las botas de trabajo café, un suéter gris obscuro y una chaqueta negra. Con la ropa sucia entre mis manos bajé las escaleras, mis pasos me guiaron directamente a la puerta principal de la casa pero antes de poder tocar la perilla fui detenida por Zhu Li.
- Señorita. - Habló con preocupación.
- ¿Si? - La miré por el rabillo del ojo, mi humor no era el mejor, tenía prisa y tenía una idea de lo que ella me diría.
- Su padre me pidió que no la dejara salir sin comer un poco. - Dijo un tanto insegura.
- No tengo tiempo para eso. - Respondí sacudiendo la cabeza, tenía prisa.
- Algo ligero, él picó fruta para usted y me pidió que le preparara bolas de arroz para que llevara con usted en caso de que se negara a comer algo más que la fruta. - Explicó y yo suspiré, ese padre mío está preparado para todo, haciendo una pequeña pausa para aclarar mi mente decidí que para mantenerme fuerte debía alimentar mi cuerpo. Con desgano accedí a comer la fruta así que caminé detrás de Zhu Li hacia la cocina.
- Aquí tiene señorita. - Habló al momento de acercar un plato lleno de fruta picada en mi dirección. - Tenemos leche dulce en caso de que guste agregarle a la fruta. - Añadió.
- Si por favor. - Hablé al fin logrando dejar de lado mi mal humor, nadie aquí tenía la culpa de lo que le había pasado a Korra y yo no tenía por qué tratarlos mal o ser grosera con ellos.
Zhu Li se encontraba en silencio, me miraba mientras yo comía, la fruta se encontraba fresca, estaba deliciosa de eso estaba segura pero no podía disfrutarla y mi desgano era evidente, me estaba obligando a comer a pesar de que mi estado de ánimo me hubiera robado el hambre.
- ¿A dónde lleva esa ropa señorita? - Cuestionó señalando la ropa que dejé en la sala cerca de la puerta y yo le expliqué lo que planeaba hacer con ella.
- Yo la puedo llevar a ese lugar por usted. - Ofreció y sonreí. - Ya le he robado suficiente tiempo al obligarla a comer. - Dijo con humor logrando robarme una pequeña risilla, era evidente que yo tenía prisa y que ella había interferido en mis planes, pero Zhu Li no había hecho nada malo.
- Gracias Zhu Li. - Concluí.
- En esa canasta de ahí están las bolas de arroz, por favor llévelas con usted a la clínica. - Indicó mientras recogía la ropa de la sala y antes de salir me miró a los ojos con una cálida sonrisa. - Todo estará bien, así que por favor no olvides tu comida antes de partir. - Advirtió y yo asentí con la cabeza.
Cuando terminé de comer tomé la canasta y me encaminé hacia la clínica, en el camino observé a los pobladores llevando sus vidas con naturalidad, los niños tenían una sonrisa en el rostro y los mayores trabajaban gustosamente, unos arreglaban sus casas, otros cultivaban, otros trabajaban con deshechos encontrados en las ruinas para volverlos a utilizar. La vida en este pueblo era prospera, tanto que nos resultaba fácil identificar a los recién llegados tan solo con ver la expresión en sus rostros, la gente que lleva tiempo viviendo aquí se muestra más tranquila y alegre y los recién llegados aún muestran todo el miedo y el estrés que la vida en el exterior les había generado.
Mientras continuaba caminando varias personas me saludaron con una amplia sonrisa en el rostro, claramente puedo sentir el cariño y la estima que estas personas me tienen. No puedo evitar preguntarme si ellos alguna vez pensarán en el Avatar, me pregunto si sabrán que tanto ha influenciado el Avatar en el crecimiento de este pueblo, porque estoy segura de que sin la presencia de Korra en este lugar nada habría resultado de la misma manera en que lo hizo, Korra marcó mi vida y es por ella que me empeñé en hacer de este mundo un lugar mejor, lucharía a su lado y como resultado este pueblo creció, ella fue parte importante de mi inspiración y ellos lo ignoran, ignoran la importancia del Avatar en sus vidas.
- Asami. - Me alcanzó Lin al verme pasar cerca de ella.
- Lin. - La saludé sin dejar de caminar.
- He escuchado que Korra se encuentra estable. - Habló mientras caminaba a un par de pasos detrás de mí.
- Me alegra. - Respondí a penas.
- Tienes que calmarte un poco ¿Cómo te encuentras? - Preguntó obligándome a detenerme al sostenerme por el hombro.
- Bien, tan bien como la situación me lo permite. - Dije con sinceridad encogiéndome de hombros.
- Animo, Korra es fuerte. - Intentó reconfortarme y yo asentí liberando un profundo suspiro. - Eso lo sé. - Concordé.
- Es solo que no quiero que comiences a descuidar de ti... - Pausó meditando sobre las siguientes palabras que diría. - Escucha. - Liberó un profundo suspiro en lo que parecía ser un intento por reunir algo de valor para decir lo que seguía. - Katara dijo que cabe la posibilidad de que Korra no despierte pronto, dijo que podrían pasar semanas o meses...- Un pesado suspiro volvió a escapar de sus labios. - No puedes dejar que tu ánimo caiga por tanto tiempo. - Sus ojos miraban los míos en busca de algún tipo de reacción pero no hubo ninguna, yo intentaba procesar sus palabras pero me era difícil pensar en ver a Korra reposando en cama durante un tiempo prolongado.
- No te preocupes. - Dije al fin saliendo del trance en el que había entrado. - Estaré bien. - Aseguré y di media vuelta para seguir mi camino. Tal vez lo que me molestaba más era saber que Katara tenía experiencia en este tipo de casos, sus palabras no estaban vacías y me costaba trabajo aceptar que debería esperar un tiempo indeterminado para volver a ver los ojos de Korra y poder escuchar su voz.
Dentro de la clínica fui recibida por Jinora y Kai, ambos me encaminaron hasta la habitación donde descansaba Korra y donde se encontraban el resto de las visitas. Senna, Tonraq y Katara estaban sentados en el sofá que habían instalado dentro de la habitación, me supongo que lo pusieron en especial para ellos ya que antes no estaba ahí.
- Asami. - Sonrió Senna. - Me alegra verte más repuesta. - Comentó sonando un tanto aliviada, fue entonces que recordé como es que me había quedado dormida, había sido aquí en la clínica entre los brazos de Tonraq.
- Lamento los problemas que cause en la mañana. - Me disculpé sintiéndome apenada por lo que había ocurrido, después de todo ellos eran los que debían ser reconfortados y yo terminé haciendo lo opuesto.
- No te preocupes por eso Asami, los chicos y Tarrlok nos contaron todo lo que hiciste y lo fuerte que te mostraste hasta que saliste de esta habitación en la mañana, era justo que te tomaras un tiempo para desahogarte. - Habló Tonraq.
- Hice lo que pude. - Suspiré volviendo a sentir la impotencia y la frustración que anidaban dentro de mi pecho.
- La salvaste. - Afirmó Katara con firmeza. - Sin ti ella no habría sobrevivido. - Me miró con determinación y mi corazón se estremeció al recordar las palabras que Lin me había dicho minutos antes.
- Lin me comentó que Korra no despertaría pronto. – Hablé con la esperanza de que aquello no fuera cierto, no era una pregunta pero quería que Katara me explicara más al respecto.
- Si, su cuerpo necesita recuperarse y después del trauma que sufrió lo más seguro es que se tome un tiempo antes de despertar. - Explicó y volví a suspirar, aquellas palabras tenían sentido y por más que yo quisiera que fuera de otra manera lo importante era que Korra se recuperara de la mejor manera posible, si su cuerpo necesitaba tiempo entonces había que dárselo.
- Entiendo. - Asentí con la cabeza y volví a suspirar, esta vez aquel suspiro había sido para intentar calmarme un poco, entonces recordé la canasta con bolas de arroz que cargaba conmigo. - Aquí tengo comida, por si gustan comer un poco. - Sonreí alzando la canasta para hacer énfasis en ella.
- Pues... no he comido desde ayer. - Habló Tonraq sonando un poco apenado.
- Por favor no duden en pedirme cualquier cosa, se pueden quedar en mi casa, hay dos habitaciones libres que pueden ocupar. - Ofrecí con sinceridad y la mirada de Senna se iluminó de inmediato.
- Gracias Asami... no quisiera partir antes de que Korra despierte. - Dijo aliviada.
- Pueden quedarse aquí todo el tiempo que necesiten. - Reafirme y les hice entrega de la canasta.
- Deberíamos de darles un poco de tiempo a solas. - Propuso Katara. - Además ya hemos estado sentados por mucho tiempo, vallamos a comer afuera. - Ordenó y Senna sonrió. - Te la encargamos. - Dijo tocando mi hombro con suavidad antes de salir, la puerta se cerró y pronto sus pasos parecieron desaparecer a la distancia, ahora éramos solo Korra y yo.
Su rostro lucía tranquilo, su piel había recuperado un poco de color, cubierta por tres acolchadas cobijas y el abrigo de Tonraq resultaba fácil pensar que se encontraba durmiendo apaciblemente, lamentablemente no era así. Tomé asiento en la silla que se encontraba al lado de su cama y la observé en silencio, las cosas tenían que cambiar, acercándome a ella bese su frente y volví a mi lugar. - Estoy aquí. - Hablé con suavidad y sostuve su mano.
31 de Enero.
Korra aún duerme, yo me he tomado un descanso de mis labores como líder, mi padre me ha hecho el favor de tomar mi lugar, yo le ayudo con ciertos detalles pero la mayor parte del trabajo lo hace él.
El cuerpo de Korra se fortalece, su corazón palpita con fuerza y su respiración ha vuelto a la normalidad, Tarrlok la trata con agua control una vez al día todos los días y Katara se encarga de la guardia nocturna, por alguna razón Katara se negó a permitir que otra persona tomara el turno de la noche, ella cuida de Korra de ocho de la noche a ocho de la mañana, Senna y Tonraq suelen cuidarla de ocho a medio día y yo suelo unirme a ellos al pasarse las dos de la tarde pues durante la mañana ayudo un poco a mi padre con los papeleos y a veces despejo mi mente caminando o pasando tiempo en el taller.
El resto de nuestros amigos también llegan durante la tarde a visitarla, Mako quería cuidarla durante la noche al igual que yo pero Katara se negó, Toph y Kya también están en el pueblo y me parece que son las únicas a las que Katara les permite el acceso durante la noche, al menos sé que Katara tiene con quién apoyarse en caso de que necesite dormir un poco.
Senna y Tonraq se hospedan en mi casa mientras que Katara y Kya se están quedando en casa de Tenzin y Toph me parece que se está alojando en casa de Lin, a decir verdad da la impresión de que ellas dos tienen muchos conflictos que resolver, nuestra jefa de seguridad se muestra bastante irritable cuando su madre anda cerca, resulta interesante ser capaz de presenciar a esas dos interactuando, la personalidad de ambas es muy similar pero Toph tiene más autoridad y es un poco más gruñona que Lin. Tal como dijo Korra cuando fuimos a su casa, Toph era alguien a quién yo debía conocer, recordé con pesar al saber del estado actual de mi querida Avatar.
Me he mantenido en contacto con Bumi y él me dice que todo marcha bien en el norte, ahora que mi mente se encuentra un poco más despejada no puedo evitar pensar que es extraño que la líder del Norte los haya dejado en paz luego de lo ocurrido pero Bumi sigue asegurando que todo marcha de maravilla así que no me queda de otra más que imaginar que aquella joven se encuentra preparándose para un ataque más estratégico en contra de Bumi y sus hombres. De cualquier manera hablo con él a diario para mantenernos al tanto de lo que ocurre tanto aquí como allá.
Otra cosa que me mantiene intrigada es el documento que Wa Shi Tong le pidió a Korra, ya que no puedo cuidar de ella por las noches y ya que mi mente no me permite dormir temprano, me di a la tarea de leer dicho documento.
¿Qué puedo decir? No existen palabras para describir lo que hay ahí escrito. Lo narrado en dicho documento basta para obligarte a tomarte un tiempo y pensar. La manera en que Zaheer describe los hechos parece justificar sus acciones y al mismo tiempo da una extraña sensación de vació pues resulta difícil creer que aquella masacre fue la única manera de salvar nuestro planeta. Todo lo que él cuenta y las pruebas que ahí se encuentran guardadas apuntan en esa dirección, la humanidad debía ser cruelmente castigada para recuperar el equilibrio, eso es lo que él plantea de una manera tan exacta que resulta difícil seguir dudando de sus acciones.
Me pregunto si Korra habrá leído el documento y si lo hizo no me puedo imaginar lo difícil que ha de haber sido para ella asimilar todas las ideas de Zaheer, ella es el Avatar actual y como tal tiene las mismas responsabilidades que tenía Zaheer en aquel momento, Zaheer asegura que sus acciones fueron buenas, eliminar a las personas que el Avatar había estado ayudando durante tantas generaciones, de un momento a otro los papeles se habían invertido, el Avatar no era un héroe si no un villano y aun así clamaba estar haciendo lo mejor para todos. Aunque resulta difícil creer en la persona que utilizó mentiras para conseguir que la gente lo siguiera y apoyara, el Loto Rojo es producto suyo y los rebeldes son producto del Loto Rojo, el odio que la gente guarda por el Avatar fue alimentado por el Avatar mismo y así logró hacerlos formar parte de su retorcido plan, estoy segura de que debía de haber alternativas, el Avatar no debería ser autor de tan horrible historia.
No le he entregado el documento a los espíritus pues creo que eso es algo que Korra deberá hacer cuando vuelva en sí, mientras tanto yo cuido del documento y lo guardo en mi habitación. Claro que mi curiosidad y mi incapacidad de asimilar aquellas ideas me ha llevado a visitar la biblioteca de Wa Shi tong, le he dicho que busco cualquier tipo de evidencia respecto a la época del Avatar Obscuro y claro que el espíritu me ha respondido explicando que el motivo de su deseo por aquel documento es que él mismo no tiene evidencia alguna sobre dichos acontecimientos, me explicó que los espíritus escaparon del mundo humano y no hubo nadie que pudiese llevar las noticias al mundo espiritual.
Aquella respuesta no me dejó satisfecha y comencé a buscar información sobre el deterioro del planeta, tal como Zaheer lo había descrito el planeta necesitaba ayuda y parecía ser que nadie estaba dispuesto a dar el gran paso que se requería para marcar un cambio en el ritmo de vida que se llevaba en aquel entonces. Encontré todo tipo de artículos sobre la contaminación y la manera en que estaba afectando al mundo, desde los ecosistemas, el cambio climático, la desaparición de especies, la aparición de nuevas enfermedades, todo parecía formar parte en la receta perfecta para el desastre... me imagino que nadie contempló que el desastre vendría de la mano del Avatar y no de algún fenómeno natural.
Sin importar cuanto busqué no encontré una salida, todo era tal cual Zaheer lo había descrito, había corporaciones y empresas que hacían donaciones y parecían tener un poco de iniciativa pero nadie se comprometía al cien por ciento. Era alarmante y triste pero era real. El mundo que describía Zaheer y el que describían los artículos parecía estar condenado a morir de una manera o de otra.
Al volver al pueblo fui recibida por la noticia de que los grupos rebeldes ahora se muestran más activos, mis guardias habían repelido a un par de grupos y las personas que nos visitaban confirmaban que los rebeldes ahora andan recorriendo las tierras en busca del Avatar, no darán tregua y no descansarán hasta tener al Avatar entre sus manos... afortunadamente nadie tiene conocimiento sobre la capacidad de los portales para funcionar como atajos entre aquellas frías tierras y nuestro pueblo así que nadie tiene idea de la ubicación actual del maestro de los cuatro elementos.
3 de Febrero.
Katara al fin me ha permitido cuidar de Korra durante la noche, claro que debí debatir un poco con Mako y la verdad es que me rehúso a permitirle quedarse con ese turno porque la noche es cuando todo se encuentra más callado, en la noche puedes sentir que en verdad solo eres tú y Korra, no hay nadie más, puedo escuchar su respiración con claridad mientras la madera de la chimenea cruje, no hay nada más, el pueblo duerme y en esa habitación solo somos ella y yo.
La herida en su pecho y espalda se encuentra mucho mejor, el agua control de Tarrlok ha ayudado mucho, apenas ha pasado una semana pero ya han sido capaces de retirar los puntos de su piel, tanto Tarrlok como Katara afirman que el estado de Korra es estable, dicen que su herida está bien y que no hay razón por la cual ella no deba despertar, pero no tienen manera de asegurar el tiempo restante antes de que ella despierte.
Así que aquí me encuentro, sentada al lado de su cama contemplando su rostro y recordando su voz. Aún no estoy segura de lo que ocurrió, Bumi solo fue capaz de decirme que en el lugar donde la encontraron también estaba el cuerpo sin vida de Unalaq. No he comentado esto con nadie pues sé bien que Korra estaba intentando evitar este desenlace por la estrecha relación que Unalaq y su padre compartieron durante su juventud, Korra no quería dañar a aquel hombre y de alguna manera terminó asesinándolo.
Bumi dice que en el lugar no había nadie más así que la herida de Korra solo pudo haber sido hecha por Unalaq, el problema es que los hombres de Bumi buscaron y no encontraron ningún arma que pudiese haber atravesado el cuerpo de Korra de tal manera, así que eso aún nos deja considerando la idea de que hubo alguien más ahí... aunque no tiene sentido que esa persona haya herido a Korra y la haya dejado con vida, a menos de que Korra también haya herido a esa persona obligándola a escapar, pero Bumi dice que no había rastros de sangre fuera de aquella cueva. La única manera de saber lo que realmente pasó ahí es escuchando la anécdota de Korra.
La muerte de Unalaq y el contenido del libro, si es que ella lo leyó, bastarían para hacer su ánimo decaer, sin mencionar a los rebeldes que andan en busca de ella, hay tantas cosas esperando por ella cuando despierte, desearía poder desaparecerlas todas, desearía poder garantizar que en cuanto ella abra los ojos su única preocupación sería dedicarse a descansar pero dudo que ese sea el caso.
Korra nunca ha sabido descansar y eso me quedó en claro desde aquella vez que se lastimó los pies cuando estaba limpiando fuera del asentamiento pues a duras penas logramos convencerla de no caminar por el pueblo entero mientras sus pies estuviesen lastimados. Lo primero que hará al despertar será atar cabos y comenzar a planear una solución para los problemas que vienen tras el uso del Estado Avatar, yo misma he estado pensando al respecto para intentar aligerar su carga pero no he tenido éxito en encontrar una idea útil, solo hay dos opciones, que el Avatar desaparezca por un tiempo o que comience a cazar a los grupos rebeldes para apagar sus ataques. Ninguna de las dos ideas es algo que Korra aprobaría.
- Korra... lamento no haber estado ahí antes. Deberías considerar dejarme ayudarte en tus viajes. - Murmuré, aquellas palabras siempre las he tenido en mente, tal vez antes no había sido capaz de usarlas por distintos factores, ella no me lo permitiría y yo tenía responsabilidades en el pueblo, pero nada de eso importa ahora, el pueblo se encuentra estable y hay muchas personas en quienes puedo confiar para que llenen el lugar del líder, no me necesitan, o al menos no tanto como Korra.
- Entiendo que no quisieras ponerme en riesgo pero no tiene sentido que sigas viajando sola. - Suspiré. - Tarde o temprano saldrás lastimada, si yo viajo contigo tarde o temprano una de las dos saldrá lastimada... pero estaremos juntas. - Completé la idea que recientemente ha estado revoloteando en mi cabeza, si acompaño a Korra ambas compartiremos aquel pesado destino y la carga resultará menos pesada al dividirla entre dos, claro que no podré evitar la preocupación que mi seguridad le pueda causar a Korra pero ella tampoco puede quitarme esa preocupación cuando viaja así que me parece justo que ambas nos encontremos en la misma situación.
- Espero que despiertes pronto. – Murmuré recostando mi cabeza en la orilla de la cama mientras sostenía sus mano entre las mías.
6 de Febrero.
El día había transcurrido como de costumbre, siguiendo la rutina que nació luego de que Korra fuera internada en la clínica, por la mañana temprano ayudé a mi padre con el papeleo del pueblo y con la organización de distintas actividades, más tarde volví a mi taller a trabajar un poco en mejorar la motocicleta y a medio día, luego de comer, me dirijo a la clínica a convivir con los padres de Korra y a ayudar a Jinora y a Kai con los pacientes, no puedo quedarme todo el día sentada al lado de la cama de Korra, sus padres y otros amigos también están ahí así que no me preocupa su seguridad, sé que está en buenas manos y claro sé que las noches son mías, toda la noche solo somos ella y yo así que intento darle un tiempo a los demás de acompañarla.
La clínica se ha vuelto como mi segundo hogar, hay gente que se acerca a charlar conmigo, me comparten sus historias y preocupaciones, me cuentan de lo maravilloso que es el pueblo y de lo agradecidos que están con nosotros, es agradable escuchar palabras tan cálidas y alentadoras como esas en tiempos difíciles como los que vivimos en este momento, esas personas han ayudado a mantener mi ánimo en alto, no todos en el mundo están llenos de odio y resentimiento, estas personas se muestran felices y llenas de sonrisas y abrazos para repartir. Y me pregunto, si pudiésemos cambiar las condiciones en las que viven todos ¿Habría un cambio en su forma de pensar? ¿Dejarían de perseguir al Avatar?
Hay que recordar que la ignorancia juega parte importante en sus vidas, su incapacidad de aprender por si mismos los ha vuelto esclavos de las palabras de otras personas con más poder e influencia, los rebeldes suelen convencer a todos de que el Avatar es malo y todos deben creerles o atenerse a las consecuencias. Al menos aquí en el pueblo se les enseña a leer y escribir, el progreso ha sido impresionante, todos quieren ayudar a transcribir los libros que suelo traer de la biblioteca de Wa Shi Tong, todos quieren saber más y poco a poco sus mentes se vuelven más abiertas y audaces, más difíciles de influenciar o confundir.
Al llegarse la noche me despedí de Mako y Bolin y volví a quedarme sola con Korra, no había nada más que el sonido de la madera crujiendo, mis párpados se sentían pesados y poco a poco comencé a cerrar los ojos, con la cabeza recargada en la orilla de la cama comencé a caer en un profundo sueño.
Las imágenes que veo mientras duermo suelen ser o muy malas o muy buenas, no he soñado otra cosa que no sean los angustiantes acontecimientos de la noche en que Korra resultó lastimada o imágenes de pequeños momentos al lado de ella donde la veo bien y despierta con esa sonrisa juguetona tan característica en ella, esta noche el sueño parecía inclinarse por el lado tranquilo y reconfortante, solo éramos ella yo caminando por el pueblo, sin embargo mi cuerpo se estremeció al escuchar a Korra gritar desesperada, asustada enderecé mi postura intentando recuperar la conciencia pero mis ojos se sorprendieron al ver a Korra sentada en la cama, se le veía estresada y agitada, podía ver el terror en sus ojos mientras transpiraba profundamente.
Aquellos ojos azules miraron alrededor en un intento por descifrar el lugar donde se encontraba, poco a poco comenzó a calmar su respiración y yo coloqué mi mano suavemente sobre la suya para evitar asustarla pues parecía que no había notado mi presencia hasta el momento.
- Korra. - Hablé con suavidad y sus ojos se posaron sobre mí, su mirada aún delataba lo desorientada que se sentía pero cuando nuestras miradas conectaron el terror en sus ojos desapareció y un profundo suspiro escapó de sus labios.
- Asami... - Murmuró, de pronto las lágrimas comenzaron a formarse en su mirada y con su mano me sujetó con fuerza jalándome cerca de ella, sin pensarlo me acerqué y la envolví entre mis brazos, mi corazón pareció partirse al escuchar la manera en que sollozaba, Korra estaba sufriendo, la manera en que lloraba delataba su dolor, sus manos me sujetaban con fuerza y su rostro no se despegaba de mi pecho, no tenía idea de lo que estaba pasando por su mente, solo sé que parecía haberse despertado de una pesadilla y aquellos terribles pensamientos continuaban torturándola.
- Estoy aquí. - Hablé en voz baja sin dejar de acariciar su cabello, lágrimas silenciosas bajaban por mi rostro, Korra estaba de vuelta, era todo lo que quería, sin importar lo que fuera a pasar luego de esto yo estaría ahí para ella y si ahora necesitaba de mi apoyo lo tendría y por eso mi llanto era silencioso mientras el de ella resonaba en la habitación, no quería que ella me reconfortara a mí, ella era quién más necesitaba de nosotros y no al revés, era momento de cambiar los papeles, el Avatar también necesitaba ser protegido.
- Asami... - Repitió un par de veces pero no había más palabras que siguieran su llanto, con cuidado subí a la cama con ella y la acurruqué entre mis brazos, al cabo de unos minutos su llanto pareció amainar pero la podía escuchar suspirar de vez en vez, me preocupaba verla así, algo había logrado tocar su espíritu, algo parecía haber logrado penetrar sus paredes, algo que no era capaz de asimilar pues en repetidas ocasiones su llanto se volvía fuerte y luego volvía a calmarse.
- Asami... - Volvió a intentarlo mientras yo continuaba en silencio. - Él... Unalaq, era mi tío. - Dijo con voz pesarosa. - Y yo... - Volvió a suspirar, su voz quebradiza delataba el dolor que aquellas palabras le ocasionaban, yo no podía decir nada, no esperaba escuchar algo así ¿Unalaq era el hermano de su padre? Pensé al mismo tiempo que las palabras de Bumi llegaban a mi mente, Korra lo había matado.
- Yo lo asesiné. - Completó y volvió a llorar. - Mis padres no me dijeron nada al respecto. - Parecía luchar contra aquellas ideas conflictivas que llenaban su cabeza. - No me dijeron nada. - Maldijo por lo bajo pareciendo ahogarse con un nudo en su garganta. - ¿Por qué no me lo dijeron? - Suspiraba mientras yo la sostenía con fuerza.
- Lo siento tanto Korra. - Dije silenciosamente mientras otra lágrima corría por mi rostro. - Lo siento mucho. - Repetí sintiendo como mi pecho se encogía al verla llorar de tal manera.
- Asami... nada tiene sentido. - Alegó. - El documento, el avatar, el mundo de aquel entonces... - Exhaló. - Lo vi todo, vi cómo comenzó, vi como fui tratada en aquella vida y... no sé, no estoy segura de poder decir que la decisión que tomó Zaheer no fue la mejor, no puedo decir nada en su contra... - Continuó llorando.
- Tranquila, entiendo... lo leí. - Intenté reconfortarla, necesitaba que se calmara, su cuerpo aún no estaba del todo repuesto y todo el estrés que estaba sintiendo en ese momento no sería bueno para su recuperación. - Lo leí e investigue... entiendo a lo que te refieres, yo tampoco esperaba una narración así. - Expliqué.
- Eran terribles... Asami no había manera de ayudarlos. - Balbuceo.
- Tranquila, Korra mírame. - Sostuve su barbilla para obligarla a mirarme a los ojos. - Tienes que calmarte. - Le dije pegando mí frente a la suya. - Estoy aquí, estoy contigo, me tienes aquí para lo que sea necesario. - Hablé con suavidad.
- Lo siento. - Volvió a llorar. - Estuviste ahí... podía escucharte. - Murmuró. - No quería preocuparte. - Me estrechó con fuerza.
- No lo hiciste, Korra... mi prioridad era sacarte de ahí con vida. - La estreche con fuerza y ambas lloramos. - Me aterraba la idea de perderte, pero nada de esto es culpa tuya. - Volví a mirar sus ojos. - Necesitas descansar. - Le ofrecí una pequeña sonrisa, pero aquella sonrisa no era fingida, me sentía triste al ver su estado de ánimo pero infinitamente agradecida de tenerla de vuelta y era esa alegría la que me permitió ofrecerle aquel gesto.
- Estoy tan confundida. - Suspiró. - No sé qué hacer. - Continuó murmurando. - No sé qué hacer. - Repetía una y otra vez.
- Por ahora. - Propuse. - Quédate conmigo y descansa. - Dije y guardamos silencio. - Por ahora solo permíteme disfrutar de tu presencia, permíteme agradecer tenerte de vuelta, necesitas recuperarte y no tienes por qué atormentarte mientras lo haces, quédate conmigo y permíteme vivir estos momentos a tu lado. - Supliqué, quería que se concentrara en mí y que olvidara el resto, el mundo podía esperar, el mundo debía esperar, yo me encargaría de levantar a Korra y hasta que lo hiciera no iba a permitir que nada o nadie llegara a ella.
- Asami... - Murmuró.
- ¿Si? - Respondí.
- Quédate conmigo. - Suplicó.
- Siempre. - Respondí besando su frente con suavidad mientras otra lágrima corría por mi mejilla, no me interesaba tanto saber cómo es que Korra había llegado hasta el abismo en el que había caído, lo importante para mí era ayudarla a salir de ahí y demostrarle que el Avatar también puede caminar acompañado.
7 de Febrero.
La noticia se esparció de inmediato en cuanto
Los padres de Korra fueron los primeros en enterarse del regreso de su hija. Llegaron por la mañana como de costumbre pero esta vez me encontraron durmiendo en la cama abrazada de Korra. Tonraq y Senna esperaron pacientemente hasta que Korra despertó alrededor de las nueve de la mañana, Senna no perdió el tiempo y de inmediato se acercó a abrazarla, Korra devolvió el abrazo con uno de sus brazos mientras que con el otro continuaba sujetando mi mano con fuerza como si tuviera miedo de perderse si llegaba a soltarme, al abrir los ojos vi a la familia llorando de alegría, las lágrimas de Korra bajaban en silencio, me tomó un tiempo notar la manera en que ella sostenía mi mano, entendí entonces que durante la noche logré llegar a ella, logré ganarme su confianza, ella contaba conmigo y yo no la defraudaría.
Más visitas continuaron llegando a lo largo del día y Korra me había pedido que no me alejara, sus ojos se mostraban inseguros y la manera en que hablaba delataba su incomodidad, Korra no se sentía bien y no era debido a dolor físico, había algo en su mente que la estaba lastimando y que le impedía recuperarse de aquella traumática noche, aunque no la culpo, es el primer día en que se encuentra consciente luego de lo ocurrido, para ella todo esto es demasiado reciente.
Durante la revisión que Tarrlok llego a realizar Korra examinó su herida cuidadosamente, sus ojos analizaban la cicatriz y en ellos pude ver un abismo obscuro lleno de pensamientos dolorosos que yo no podía descifrar, cuando Tarrlok salió de la habitación la escuché murmurar. - A él no le importó nuestro vínculo de sangre... atacó para matarme. - Habló entre dientes. - Era él o yo. - Volvió a guardar silencio, parecía intentar convencerse de sus palabras.
- ¿Cómo te hizo eso? - Me aventuré a preguntar y ella rió sin humor.
- Él era un maestro agua. - Sonrió con tristeza. - Es como lo dije antes... nada tiene sentido. - Arrugó las cejas y sacudió la cabeza. - ¿De dónde sacó esos poderes? - Pasó saliva con dificultad y sus manos comenzaron a temblar. - Mientras moría frente a mí dijo que los espíritus eran generosos. - Bufó. - ¿Eso qué significa? - Gruñó. - ¿Los espíritus le dieron poderes para que pudiera atacar al Avatar? - Maldijo y volvió a suspirar profundamente para calmarse. - ¿Qué significa todo lo que vi aquel día? - Volvió a negar con la cabeza y se dejó caer hacia atrás sobre la cama, yo no fui capaz de decir nada pues no lograba entender lo que acababa de escuchar, Unalaq tenía poderes de maestro agua... ¿Por qué? Al poner todos estos hechos en el mismo plano resultaba fácil entender la frustración de Korra.
- No lo sé... - Murmuré. - Pero estaré aquí para apoyarte y ayudarte a encontrar respuestas. - Aseguré tomando su mano derecha entre mis manos y nuestras miradas conectaron, pude ver la desesperación en sus ojos, Korra estaba en una situación difícil, había perdido la confianza y la determinación que siempre solía caracterizarla, se le notaba frágil e indecisa.
- No quiero pasar la noche aquí de nuevo, quiero ir a casa. - Murmuró y yo permanecí en silencio al encontrarme un poco confundida.
- ¿A casa? - Medité en voz alta y una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
- La mansión Sato, si no es mucho pedir. - Dijo con tono juguetón y yo le devolví la sonrisa.
- A casa. - Confirmé y me acerqué para besar su frente. - Espera aquí, debo ir por Tarrlok... después de todo él sigue siendo el médico aquí. - Expliqué y ella bufó rodando los ojos.
- Estoy bien. - Renegó.
- Es mejor estar seguros. - Advertí y salí de la habitación en busca de Tarrlok. No me tomó mucho tiempo encontrarlo considerando que la clínica no es tan grande y que rara vez hay más de diez o quince personas aquí, así que él se encontraba en su oficina estudiando un nuevo libro de medicina que había traído de la biblioteca de los espíritus la semana pasada.
Luego de comentarle el deseo de Korra él se dirigió a su habitación para volver a evaluarla, parecía como si no quisiera arriesgarse a que algo malo fuera a suceder pero al cabo de unos minutos accedió, claro que no nos dejó partir sin antes darnos una lista de instrucciones que debíamos seguir, Korra debería venir a la clínica por tratamiento de agua control todos los días y debía reposar, le recomendó no caminar mucho o no más de una o dos horas al día, le explicó que la pérdida de sangre había sido seria y aunque él había sido capaz de sanar la herida no era capaz de estimular la producción de glóbulos rojos y eso era justo lo que su cuerpo necesitaba, nos recomendó una dieta que le ayudaría a reponerse más rápido y sin más que decir nos dejó ir. Por supuesto que Korra no se sentía cómoda con todas aquellas instrucciones, tal vez no se sentía del todo bien emocionalmente pero su espíritu continuaba siendo implacable, ella quería entrar en acción y caminar en busca de respuestas pero aquello debía esperar otro poco.
De vuelta en casa Korra decidió comer en la mesa con nosotros, no comió mucho pues dijo que no tenía mucho apetito y accedió a comer un poco de fruta después, dentro de la habitación se dirigió a la cama y me pidió que la acompañara pero no tardó mucho en quedarse dormida. Más tarde, cerca de las seis, llegaron Bolin y Opal a visitarla, yo estuve en la cocina ayudando a limpiar cuando Bolin apareció bajo el marco de la puerta diciendo que Opal y Korra necesitaban un tiempo a solas, fue entonces que regresó a mi ese sentimiento de intriga al pensar que Korra aún me ocultaba cosas, cosas que era capaz de compartir con Opal pero no conmigo.
Su plática duró un par de horas, yo no subí pues no tenía la intención de interrumpirlas y aún mantenía la esperanza de que Korra fuera a compartir aquellos hechos conmigo, tal vez no hoy pero pronto, o al menos eso me gustaba pensar pues no quería forzar la situación hasta el punto de generar una discusión entre nosotras. Cuando Opal salió de la habitación me ofreció una pequeña sonrisa que no parecía del todo sincera, escondía algo que parecía incomodarle al verme.
- Quiere hablar con Bumi. - Me dijo sonando un poco insegura.
- El radio está guardado en el primer cajón del escritorio. - Indiqué.
- ¿Podrías venir? Es que no me siento bien al revisar tus pertenencias. - Se encogió de hombros y yo sonreí, Opal es una joven tranquila y compuesta, es sumamente respetuosa y se nota que recibió una buena educación durante su desarrollo... cualquier otra persona se habría aventurado a fisgonear entre mis cosas sin pensárselo dos veces pero ella se negaba a invadir mi privacidad.
- Voy. - Sonreí y luego de dejar el libro que sostenía en mis manos sobre la mesita frente a mí me dirigí a la habitación. Después de entregar la radio a Korra me encaminé hacia la puerta, luego de cerrarla pude escuchar un poco de la transmisión.
- Bumi ¿Están todos bien? - Preguntó preocupada.
- No tienes idea de lo mucho que me alegra escuchar tu voz. - Respondió él sonando aliviado.
- Lamento haberlos preocupado. - Pronunció con pesar.
- Olvídate de eso, hicimos lo que tenía que hacerse. - Dijo con seriedad. - Al parecer la Guerrera del Sur se ganó el respeto de todos. - Bromeó y de nuevo volví a notar aquel sobrenombre "La Guerrera del Sur".
- Inesperado... - Rió ella con debilidad. - Cualquiera pensaría que harían todo lo contrario luego de todo lo que les he hecho. - Añadió.
- Si no hicieras lo que haces no te respetarían tanto. - Rió él y yo decidí seguir mi camino, no quería espiarla y sabía que ella quería tener un poco de privacidad al hablar con Bumi pues sus ojos me miraban con cierta intriga al momento de encender la radio.
Mientras volvía a la sala intentaba recordar los detalles del edificio de los rebeldes de Bumi, era un edificio enterrado en la nieve, se iluminaba usando varias de esas extrañas piedras luminosas que Korra una vez me trajo como regalo, los hombres ahí lucían bastante rudos, sus puños llenos de callos y sus rostros repletos de cicatrices lo cual me llevaba a relacionar todo aquello con Korra y la manera en que volvía siempre luego de pasar unas semanas en el Norte, incluso las manos de Korra mostraban los mismos rastros, callos en los nudillos, sus antebrazos siempre solían tener moretones y rasguños, su rostro rara vez se mostraba lastimado pero un día volvió con una ceja abierta y otro con un labio golpeado, además de eso también mostraba ciertos cortes que parecían hechos con algún tipo de cuchilla. Yo sabía que los rebeldes de Bumi no peleaban contra los habitantes en el Norte lo cual me llevaba a una sola respuesta, era lógico, no entendía porque no lo había pensado antes, peleas... salvajes peleas sangrientas que efectuaban entre ellos.
La idea no salía de mi mente, sentada en la sala comencé a atar cabos, Korra pasaba como encubierta con los rebeldes y de alguna manera siempre volvía con algún golpe o corte nuevo lo cual indicaba enfrentamientos, enfrentamientos frecuentes y ella no me había hablado de tener ningún problema con los rebeldes así que lo que sea que hiciera formaba parte de sus actividades como miembro de aquella violenta comunidad, inicialmente había pensado que se trataba de disputas que llegaban a tener con otros grupos pero no visualicé que en las tierras del Norte solo eran ellos y los habitantes del Norte con los cuales no solían pelear, así que lógicamente las peleas deben ser efectuadas entre ellos mismos y a juzgar por las heridas que siempre encuentro en el cuerpo de Korra son peleas frecuentes.
Los coliseos de pelea de los rebeldes son algo de lo que no tengo mucho conocimiento, o al menos no por experiencia propia, he escuchado muchas cosas, nada bueno, apuestas de objetos robados, apuestas con esclavos, peleas que son llevadas a cabo en un entorno sucio y que eventualmente llevan a la muerte, torturas ofrecidas como espectáculo para todos aquellos que estén dispuestos a pagar el precio adecuado y un sin fin de cosas más que la gente que visita nuestro asentamiento describe sobre dichos lugares.
Los coliseos de peleas son uno de los lugares más temidos por todos aquellos que no forman parte de los grupos rebeldes, ahí se infringen los castigos más brutales y son exhibidos para saciar la sed de sangre que muchos rebeldes tienen, algunos incluso dicen que ciertos coliseos también muestran violaciones tanto de hombres como mujeres, niños y niñas. Los coliseos suenan como el punto más bajo que puede tocar la humanidad, las personas ahí se comportan como animales y pagan por ver dichos espectáculos, baños de sangre ofrecidos como entretenimiento.
Un escalofrío me subió por la espalda al visualizar a Korra en un lugar similar, si ella participa en un lugar así ¿Cuál es su papel? ¿Ella también infringe castigos sobre otras personas? Suspiré, lo que sé de los coliseos proviene de narraciones que otros me han dado, todo es una colección de historias que he escuchado de distintas personas y en lo que suelen coincidir todos es que los coliseos de pelea de los rebeldes son el último lugar en el que cualquier persona con un poco de humanidad dentro de sí quisiera estar. ¿Será posible? Pensaba sin poder evitar el cúmulo de preguntas que se formaba en mi cabeza. Los coliseos de pelea tenían muy mala fama, eran causa de pesadillas para la gente que se encontraba vulnerable y al alcance de los rebeldes... me da miedo admitir que esta es la única teoría que encaja en el patrón, si esto es así y mis suposiciones son ciertas puedo entender porque Korra prefiere evitar el tema.
- Los hombres de Bumi no parecían novatos al pelear a diferencia de otros grupos rebeldes... - Hablé entre dientes mientras pensaba en voz alta.
- Asami. - Me llamó Bolin sacándome de mi línea de pensamientos y logrando hacerme estremecer en el proceso. - Lo siento, no quise asustarte. Solo vine a decirte que ya nos vamos. - Dijo señalando con su pulgar a Opal que se encontraba de pie cerca de la puerta principal.
- Oh, claro. - Sacudí la cabeza para intentar salir de la maraña de pensamientos que inundaban mi mente.
- Tranquila, entiendo cómo te has de sentir en estos momentos, tener a Korra de vuelta nos tiene a todos sorprendidos y contentos, no te culpo por estar distraída. - Dijo con alegría mientras lo encaminaba a la puerta.
- Gracias por venir. - Me despedí y permanecí de pie observando como la pareja desaparecía a la distancia. - Y si así fuera ¿Por qué no confía en mí? - Bufé, no era momento para sentirme molesta con Korra, los trágicos hechos aún eran demasiado recientes y me era fácil saber que Korra se encontraba débil emocionalmente, no quería presionarla, tendría que tener paciencia, tal vez mis suposiciones estaban erradas, tal vez no era eso, no podía anticiparme, no quería hacerlo.
- ¿Asami? - Escuché detrás de mí y ahí se encontraba mi padre mirándome con curiosidad. - ¿Pasa algo? - Sonrió.
- No, es solo... todo lo que ya ha pasado y lo que está por venir... es difícil. - Hablé a las carreras intentando no preocuparlo más de lo necesario.
- Si, la lucha aún no termina. - Asintió con la cabeza. - Pero todo saldrá bien, la prueba está en que Korra está de vuelta con nosotros a pesar del delicado estado en el que la encontraron. - Intentó animarme y yo sonreí.
- Lo sé. - Suspiré una vez más como si quisiera exhalar toda la angustia de mi pecho pero era imposible, el peso que me oprimía seguía ahí.
Por más que hubiera querido volver de inmediato al lado de Korra no pude, en vez de eso me encaminé al exterior y comencé a vagar por el pueblo hasta llegar a aquel acantilado donde ella y yo solemos platicar hasta que el sueño es insoportable. El mar castigaba las rocas de la costa golpeando contra ellas una y otra vez, la espuma saltaba y la fresca brisa de la noche acarreaba consigo el aroma del agua salada. Debía prepararme, pensaba mientras mis ojos observaban el perfecto espejo que el mar formaba al reflejar el cielo a la perfección.
Tal vez no me había sentado a pensar a profundidad todo en lo que Korra podría estar implicada al ser parte de un grupo rebelde, tal vez simplemente no lo había querido pensar a detalle y si es lo que temo que es entonces deberé estar preparada para escucharlo, aquellas cálidas manos que tantas veces me han sostenido tan delicadamente también pueden ser las mismas que sean el terror de otras personas, aquellos hermosos ojos que me miran tan cariñosamente también pueden ser testigos de un sin fin de barbaridades ejecutadas por ella misma.
Mis cejas se arrugaron y mi mandíbula se tensó ante el pensamiento que cruzó mi mente en esos momentos, había comparado a Korra con el Avatar obscuro ¿Cómo podía pensar tal cosa? Si bien ambos eran el Avatar y ambos parecían haber infringido daño sobre otras personas lo hacían por motivos diferentes, Korra intentaba frenar el legado de Zaheer y por culpa de ello casi pierde la vida. Me regañé internamente e intenté borrar aquel pensamiento de mi cabeza, Korra no se parece en nada a Zaheer.
Suspiré y continué viendo el mar, el cariño que le tengo a Korra es indiscutible, pensé con ironía mientras negaba con la cabeza ¿Qué tantas cosas sería capaz de perdonarle a Korra que no sería capaz de perdonarle a nadie más? Me preguntaba con temor a la respuesta pues aquello era evidente, parecía dispuesta a perdonar casi cualquier cosa que Korra fuera capaz de hacer, aunque yo entendía que ella no lo hacía por gusto y aun así mis pensamientos revoloteaban alrededor de la idea de que Korra pudiese perder el camino y tornarse en nuestra contra. ¿Era eso posible? Yo no lo creía probable pero sabía que si algo así ocurría yo tenía más oportunidades de frenarla que nadie más.
Me sentía agotada, quería hablar con ella al respecto pero a juzgar por sus reacciones anteriores ante el mismo tema sabía que si hablaba sobre eso solo lograría estresarla y por el momento el doctor le había recomendado reposar tanto física como mentalmente.
Acompañar al Avatar no es tarea sencilla, me repetía mentalmente mientras me armaba del valor suficiente para volver a casa, debía volver y apoyarla y de ninguna manera obligarla a hablar de cosas que no quería, intentaba programar mi mente para eso y cuando me sentí lista comencé mi camino de regreso.
Al entrar a mi habitación pude ver a Korra durmiendo, negando con la cabeza cerré la puerta detrás de mí. Luego de cambiar mi ropa y prepararme para dormir subí a la cama, sin poder evitarlo me acerqué a ella y la envolví entre mis brazos. - Te amo Korra. - Murmuré lo único que sentía en el momento, era verdad, amaba a esa chica, en alguna parte del camino le había entregado el control de mi razón, con ella nada parecía ser normal, la mente que siempre lograba mantener fría y calculadora ahora me traicionaba al ver a Korra en un estado de debilidad.
Sentía que nos encontrábamos paradas dentro de una habitación repleta de cerámica rota y con los pies descalzos mientras yo le rogaba a Korra que me permitiera ayudarle a juntar los trozos y armarlos de nuevo para evitar que se fuera a lastimar al hacerlo ella sola y no me importaba si yo misma me lastimaba en el proceso.
No me importaba mi estatus como líder del pueblo ni los logros que había hecho hasta el momento, yo quería estar ahí para Korra sin importar nada más. ¿Cómo es que algo así se podía considerar un pensamiento racional? No tenía nada de racional y nada de conveniente, amo a Korra, no puede haber otra explicación y la idea me aterra pues este camino me llevará a dejar atrás todo lo que conozco hasta el momento, mi familia y amigos, la gente con la que crecí y los territorios que tan bien tengo memorizados, incluso a los espíritus con los que he formado un vínculo fuerte durante el tiempo que he trabajado con ellos, todo quedaría atrás y mi vida se concentraría en ayudar a Korra en su misión por salvar al mundo, y siento que lo vale... después de todo, estos sacrificios que yo haré son sacrificios que Korra hizo a una edad más temprana y sigue haciendo día con día dentro de su misión por salvar lo que resta de este planeta.
- Asami. - Balbuceo entre mis brazos mientras dormía, una pequeña sonrisa apareció en mi rostro, lo había hecho sin pensar, mis reacciones eran naturales, quiero a Korra como a nadie más en este mundo, Korra es especial y yo quiero formar parte de su legendario camino... solo espero que me lo permita.
Buenas! Espero que no hayan pensado que volvería a tardar un siglo en actualizar jajajaja
Adivinen que? Me resfrié jaaja... Entonces tengo un día fresco para descansar en casa a gusto y escribir y publicar este capítulo, así que no todo es malo jojo!
Les regalo un capítulo tranquilo, lo merecen, pero la calma no durará así que saboreen este cap ;D
Saludos a las personas sin cuenta que me comentaron en el capítulo pasado.
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- Jessi. Hola, me alegra que te haya gustado la historia y espero que este capítulo también haya sido de tu agrado. Un gusto tenerte en la sección de comentarios :D
- Liz. Hey Liz! Es bueno leerte de nuevo. Jajaja no llores, esto aún sigue... Gracias por el review!
- LuxxTenebris. Que tal! Jaja las bitácoras de Asami son algo que disfruto escribir mucho poeque el personaje en si me parece facinante así que me da gusto que sean de tu agrado.
Y bueno, un día... yo definitivamente no sería capaz de leer todo en un día jajaja. Al menos espero que haya sido un buen día para tí con esta historia xD
Mi otra historia, me estoy dando el tiempo de volver a leerla y dios! Le vendría bien una buena edición. Pulirla, tal vez lo haga pronto, me la paso escribiendo todo el tiempo por eso a veces no actualizo seguido pero el cambio me ayuda a mantenerme inspirada ;D
Y de nuevo muchas gracias por tomarte el tiempo de dejar review Luxx. Nos leemos pronto
- Caro HJ. Hola! Que bueno que te agrado mi fic y muchas gracias por tus palabras, de verdad me esfuerzo para escribir mis historias de la mejor manera posible y es lindo leer comentarios así :D
Espero que este capítulo también haya sido de tu agrado y bueno, espero subir el otro pronto jojo! Saludos!
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De nuevo a todos gracias por apoyar el fic, espero y tengan una excelente semana.
Chau!
