¿Cómo demonios había ocurrido tal desastre? Una cosa era temer enfrentarse a Asami al contarle sobre el coliseo y batallar para explicarle que de alguna manera disfrutaba siendo la Guerrera del Sur y otra cosa muy diferente era enfrentarse a Asami dentro de la jaula en el coliseo donde las peleas no podían ser detenidas pues los rebeldes perderían la cabeza, si en algún momento pensó que no había nada peor que admitir disfrutar siendo la Guerrera del Sur ahora sabía que en efecto podía haber cosas mucho peores.

El coliseo no era algo extraño para ella, desde la jaula y las manchas de sangre en el suelo, las armas disponibles para herir a su oponente y la gente enloquecida pidiendo violencia, también el aroma del sudor de los presentes y el aceite quemado que emanaba de los botes en llamas, el sonido del metal al ser golpeado y la adrenalina que corría por sus venas al estar ahí y ser aclamada, era la favorita y ahora también era la jefa de todos los presentes, la líder rebelde del enorme territorio del Antiguo Reino tierra, ella organizaba las peleas y las apuestas, ella supervisaba lo que se traficaba y lo que se robaba, ella moderaba a los grupos rebeldes que iban y venían, estaba al tanto de la búsqueda del Avatar y sabía de cada movimiento que los rebeldes efectuaban, todo gracias al vínculo tan estrecho que ella y Bumi habían entablado con los rebeldes más allegados a ellos.

Así que aquí estaba ella, en uno de los lugares que podía llamar "Su hogar", uno de los lugares que conocía como la palma de su mano, donde conocía los rostros de las personas que visitaban con frecuencia, conocía a las personas con más influencia y poder, así como a sus seguidores y esclavos, el coliseo era su territorio y todos hacían lo que ella decía, todos cumplían sus deseos sin oponer ningún tipo de resistencia, su palabra era la ley y afortunadamente Suyin era la líder de los asentamientos adyacentes así que ambas podían trabajar en equipo, todo estaba en orden y firmemente controlado por ella y sus hombres, los mismos que alguna vez habían seguido a Kuvira y luego a Bumi ahora la seguían a ella, no había nada que temer por el momento, no había nada que hiciera temblar a la Guerrera del Sur, nada a excepción de una sola persona, la misma que tenía parada enfrente de si en ese mismo instante.

Los ataques de Asami eran impecables, ya había entrenado con ella antes y sabía que el conocimiento de Asami sobre las artes marciales era algo que no se podía tomar a la ligera, Asami sabía pelear, lo había hecho toda su vida y siempre practicaba para mantenerse en forma y no perder agilidad, Asami era rápida y certera, Asami no era como ninguno de los otros rebeldes que había enfrentado dentro de la jaula, Asami era más parecida a Kuvira y recordando cómo había resultado la pelea de aquella vez le era difícil no ponerse nerviosa pues intentaba encontrar una manera de derrotar a Asami sin lastimarla demasiado y al mismo tiempo debía hacer que la pelea luciera real y ella definitivamente no podía perder pero no estaba segura de que Asami le fuera a seguir el juego pues se notaba que estaba furiosa y no podía culparla.

- ¡Maldición! – Gruñó, su voz era ahogada por el sonido de los tambos metálicos al ser golpeados rítmicamente en algo parecido a un himno de batalla junto a las voces de todos los espectadores que gritaba animando la pelea, la única persona lo suficientemente cerca para escuchar lo que decía era Asami.

- ¡Debiste quedarte en casa Asami! ¡Yo no te necesito aquí! - Habló con rabia e impotencia al no poder hacer que la pelea desapareciera.

- Bueno, parte de mi propósito era decirte que ya no pienso escucharte. - Respondió la ojiverde haciendo evidente su disgusto en el tono ácido de su voz. - No me interesa si me quieres aquí o no, tengo mis propios motivos. - Gruñó tras lanzar una ola de golpes que habían logrado desestabilizar a la morena.

- ¡Maldita sea Asami! - Resopló dándose un par de vueltas hacia atrás para establecer un poco de distancia entre ellas, la ojiverde la había obligado a tomar el rol defensivo y eso no era bueno para su imagen, la Guerrera del Sur no podía ser la que se encontrara acorralada, aunque se tratara de otra persona con buena técnica de pelea y aunque la gente lo notara, ella no podía perder o verse débil. - ¡Ya no te necesito a mi lado! – Declaró con seriedad tomando su oportunidad para contraatacar, esta vez Asami había perdido el equilibrio mientras evadía y la morena no podía retroceder, sabiendo cuál era el estilo de batalla de la Guerrera del Sur debía castigar a su oponente sin otorgar descanso o piedad alguna, así que su siguiente movimiento vino por inercia, su puño se incrustó en el hermoso rostro de la pelinegra logrando reventar su labio y acto seguido golpeó su abdomen haciéndola quedar sin aliento, cada uno de esos golpes parecían añadir un extraño peso sobre su pecho que le impedía respirar, no quería lastimar a Asami, no tenía la fuerza o la voluntad para hacerlo, lo único que la impulsaba era el miedo a que al proteger a Asami la identidad de ambas fuera descubierta y así todo se vendría abajo.

Se encontraba a punto de brindar un rodillazo cuando Asami giró hacia atrás haciendo que su pie impactara con el rostro de la morena causando que su nariz sangrara. - No he venido por ti Korra, vine porque me interesa el bienestar del mundo y lamentablemente tú eres el Avatar, así que debo ayudarte a conseguir la meta que tenemos en común. - Explicó.

- ¡Eso no tiene sentido! - Reclamó a punto de atacar de nuevo cuando una daga voló en su dirección obligándola a retroceder, el proyectil terminó atorado en la reja y la morena pudo sentir el temor bajar por su espalda y hasta sus piernas, si involucraban armas esto sería más difícil de lo que ya era, Asami no había dudado en lanzar esa daga y había fallado a propósito pues estaba consciente de que la que alguna vez había sido su chica tenía una puntería de temerse.

- Lo que no tiene sentido es que hayas decidido apartarte de mí por miedo Korra. - Bufó la pelinegra lanzando un par de dagas más que la morena se vio obligada a esquivar, Asami aprovechó esto para avanzar y de nuevo su puño alcanzó el rostro y cuerpo de la campeona haciéndola tambalear, la respuesta no se hizo esperar cuando Korra atacó sus piernas en un intento por hacerla caer pero Asami volvió a girar hacia atrás apartándose de su rango de alcance.

- No hagas eso. - Gruñó Korra.

- ¿Pelear? – Preguntó la ojiverde lanzando un par de patadas al rostro que Korra debió esquivar agachándose y retrocediendo.

- ¡No! Usar armas, no quiero lastimarte. – Reclamó con impaciencia sabiendo que la pelea estaba siendo dominada por su oponente.

- Demasiado tarde para eso ¿No lo crees? - Señaló Asami limpiándose la sangre del labio, aquellas palabras tenían doble sentido y la morena lo entendía bien, no sabía qué hacer, derrotar a Asami no sería sencillo y mucho menos si pretendía lograrlo sin lastimarla, tal vez un golpe certero serviría para dejarla inconsciente pero ya habían pasado años desde la última vez que había hecho eso porque los espectadores no disfrutaban cuando las peleas eras terminadas de dicha forma… sin mencionar que Asami no era tan torpe como para permitir tal descuido. ¿En qué maldito lío se encontraba metida?

- No armas. - Volvió a demandar mientras caminaba con cautela acortando la distancia entre las dos.
- Pelea conmigo como lo harías con cualquier otra persona Korra... no soy diferente ¿Cierto? - Los ojos de la pelinegra escupían todo el rencor que había guardado por la situación vivida en meses pasados, ella había estado dispuesta a darlo todo por Korra y a cambio había recibido un trato frío y falta de confianza, no podía asimilar esa idea, no podía perdonarla y la situación en la que se encontraban en esos momentos le permitía expresar su ira con toda libertad.

- ¿De qué demonios hablas? - Los ojos de la morena al fin parecieron desarmarse al dejar su confusión reflejarse en ellos pero la rabia y el dolor en el pecho de Asami no se conmovieron ni un poco, con uno de sus pies levantó una vara de madera de una de las esquinas que pronto utilizó para atacar a su contrincante, los golpes eran severos, cada uno de ellos lanzaba pequeños escalofríos por la piel de la campeona al bloquearlos con sus antebrazos, al menos Kuvira no había utilizado armas, pensó sin poder distraerse ni un momento del feroz ataque que la obligaba a retroceder.

- ¡Asami! - Bufó elevando una de sus piernas asestando una patada en el abdomen de la mayor forzándola a retroceder y haciéndola caer al tropezar con una lanza. - No me presiones así, pretendo sacarte de aquí en una pieza. – Volvió a intentar razonar con ella, sus miradas se conectaron pero no lograba sentir que su mensaje llegara a los oídos de la ojiverde pues esta de inmediato se recuperó al girar sobre el suelo lanzando un par de patadas en el proceso y aterrizando de pie con los puños en alto.

- ¿Sabes cómo podrías haber evitado esto Korra? - La empujó contra la reja utilizando uno de sus brazos para presionar contra su garganta.

- No lo digas. - Renegó la morena empujando a Asami con fuerza logrando zafarse de aquel agarre.
- Si me hubieras dicho habría sabido y no me habría acercado a este estúpido estadio. - Completó.

- ¡Lo sé! – Concordó con desesperación, debía atacar, no podía seguir otorgándole todas las oportunidades a Asami.

- ¿Qué demonios estabas pensando? - Continuó reclamando la mayor. - ¿Pensabas que te iba a odiar si me decías lo que hacías aquí? - Preguntó mientras recuperaba el aliento.

- Yo no... - Murmuró. - Las cosas se fueron complicando. - Recuperó la firmeza en su voz y se lanzó para intentar alcanzar a la ojiverde con un par de golpes, cada uno de sus ataques llevaba toda su fuerza en ellos, Asami estaba en aprietos, podía notar como cada impacto que la pelinegra cubría le causaba daño y aunque no quisiera lastimar ni una fibra de su persona estaba obligada a hacerlo pues si no lo hacía las dos estarían acabadas.

- ¿Complicando? ¿Es que no te he demostrado que puedes confiar en mí? - Reclamó logrando dar una patada en las costillas de la morena.

- ¿Viniendo aquí a romperme la cara? - Bromeo sin poder evitarlo pero aquel comentario solo disparó la ira de Asami que continuó lanzando sus puños y patadas a un ritmo acelerado, el público estaba entretenido, muchos de los presentes nunca habían visto una pelea similar, nadie nunca parecía estar al mismo nivel que la Guerrera del Sur, solo unos pocos habían presenciado la pelea contra Kuvira y ahora se deleitaban con otra pelea parecida.

- Pasaron meses, tuviste meses para decir algo. - Volvió a hablar la de ojos verdes que ahora se tomaba un tiempo para recuperar el aliento, la morena por su parte mantenía una postura firme mientras sus ojos seguían cada uno de los movimientos de Asami mientras se retiraba la chaqueta que hasta el momento había llevado puesta dejando al descubierto una blusa blanca de tirantes.

No podía ignorar la curvatura de su cintura, no podía ignorar el irresistible aroma que le traía recuerdos de las noches que había pasado con ella, no podía ignorar aquellos hermosos ojos que ahora parecían querer asesinarla, Asami no era cualquier persona para ella, Asami era la única persona que podía hacerla dudar, Asami era especial, siempre lo había sido y nunca dejaría de serlo, confiaba en ella pero se temía a sí misma.

- Al inicio tenía miedo. - Se acercó tirando un par de golpes que la mayor pudo evitar con facilidad. - Me repugnaba lo que hacía y me daba miedo el rechazo... - Continuó lanzando otra patada que sabía que la mayor podría evadir. - Luego me encontré disfrutando lo que hacía... - Esquivó un golpe y cubrió una patada. - Y luego no encontré la manera de decirte lo que hacía y explicarte que se había vuelto parte de mí. - La pelea continuaba, movimientos rítmicos iban y venían, sus miradas conectadas en todo momento, defendían y atacaban en sincronía, el sudor bajaba por sus frentes y cada golpe resonaba al impactar con el cuerpo de la otra. - La Guerrera del Sur no es algo que me atemorice, es parte de mí y no me es difícil estar en su lugar. - Admitió al fin, sin embargo la fría mirada de Asami no cambió ni un poco, ambas continuaban intercambiando golpes a buen ritmo luchando y defendiendo y aunque pareciera que hubiesen pasado una eternidad dentro de la jaula en realidad no llevaban más de cinco minutos peleando.

- Eso lo puedo ver. - Respondió Asami con brevedad y volvió a callar, la morena sabía que había más cosas que decir, todo lo que le había ocultado, todo lo que se había estado muriendo por decir pero no lo había hecho por miedo. - Cuando estuve en el norte, Zaheer me hablaba, estaba confundida y no sabía si lo que hacía estaba bien o mal. - Continuó, de pronto el lugar parecía estar vacío, eran solo ellas dos, no podía escapar de ese momento, Asami había llegado al coliseo, no solo debía escuchar las anécdotas de ese lugar, ahora lo conocía y lo estaba viviendo en carne propia, no había nada que pudiera ocultar y no tenía sentido seguir haciéndolo, Asami estaba molesta y no podría calmarla si continuaba ocultando la verdad, quería que Asami cooperara y la única manera de hacerlo era darle lo que quería, la verdad.

- Me frustré porque desconfiaba de mi misma. - Continuó al tiempo que intentaba controlar su respiración, en eso su pie derecho se resbaló y Asami volvió a golpear su rostro con fuerza obligando su cabeza a girar siguiendo la trayectoria del golpe, el cuerpo de la morena se tambaleo e inevitablemente sus rodillas cedieron, sus reflejos le ayudaron a meter las manos para no caer de cara contra el suelo pero el daño había sido considerable, su mirada se había desenfocado y no lograba recuperar el balance.

- Yo confiaba en ti. - Gruñó Asami castigando su abdomen con una patada y su cara con otro puñetazo que terminó de robar las fuerzas que quedaban en las extremidades de la morena, poco le faltaba para perder el conocimiento, aquel primer golpe había sido fuerte. - Confiaba en ti y lo sigo haciendo Korra. - Habló sosteniendo su cuello con ambas manos mientras su cuerpo se colocaba encima del de Korra, a simple vista podía parecer que se encontraba cortando el suministro de aire de la morena pero en realidad no había presión en sus manos.

- Necesitas ayuda en tu camino, solo quiero que me permitas estar a tu lado. - La miró intensamente notando como la ojiazul se recuperaba del golpe. - Quiero ayudar al mundo a cambiar. - Explicó sin incluir los sentimientos que tenía por ella ya que eso no importaba en esos momentos, lo importante era hacerle saber que como Avatar tenía a gente respaldándola y que no estaba sola.

- Es demasiado peligroso. - Murmuró a penas.

- De cualquier manera el pueblo ya no es mi hogar y aunque no me aceptes aquí no volveré a él. - Sentenció comenzando a aplicar presión alrededor del cuello de la campeona.

- ¡¿Por qué?! - Renegó Korra jalando a Asami por la blusa para golpear su frente contra la suya causando que la mayor se quitara de encima y se quejara de dolor.

- Porque es mi camino Korra. - Ambas se pusieron de pie conectaron sus miradas, el público rugiendo de la emoción y los tambores resonando con fuerza. - El pueblo ya no me necesita para seguir creciendo, mi trabajo ahí ha terminado y ya no me siento a gusto viviendo tranquilamente en ese lugar. - Se encogió de hombros.

- El camino del Avatar es difícil. - Argumentó la morena al tiempo que ambas se movían en círculos analizando sus movimientos en búsqueda de una apertura.

- El camino sin ti es imposible. - Confesó Asami dejando perpleja a su oponente que en el momento sentía haberse congelado, su corazón parecía haber dado un pequeño salto, había latido con fuerza mandando una sensación de electricidad por todo su cuerpo, sus ojos comenzaban a llenarse de agua y su mandíbula se tensó, la había extrañado tanto, incluso durante aquellos meses en los que no había compartido mucho con ella le había bastado tenerla durante la noche para poder sentirse mejor.

Desde su separación se había sentido más perdida que nunca, de no ser por la información que la misma Asami le había dado antes de irse del pueblo tal vez no habría tenido lo necesario para llenar su nuevo papel como líder de los rebeldes, aquellas hojas con la letra de su adorada pelinegra la habían salvado, tal vez se había apartado de Asami alegando que era con el fin de protegerla pero sus palabras continuaban haciendo eco dentro de su cabeza, la persona que necesitaba ayuda o protección era ella misma y no Asami lo cual no era una idea descabellada considerando que siempre que necesitaba refugio corría a los brazos de la ojiverde.

Asami siempre había sido la única capaz de brindarle esa sensación de seguridad, Asami era su refugio y ahora estaba de vuelta, estaba ahí frente a ella, la líder del afamado pueblo en las ruinas de Ciudad República había abandonado su poder y calidad de vida por estar a su lado, se había despojado de todo lo que conocía solo para ayudarla en su camino, a pesar de que la hubiera tratado como lo hizo Asami la había seguido y aquí estaba, frente a ella reclamando una explicación a su extraño comportamiento, solo Asami se atrevería a retarla de tal manera, el resto del mundo habría respetado su decisión de "Avatar" y la habría dejado marchar.

- No quiero perderte. - Se detuvo y la miró de frente. - Me aterra que algo te pueda pasar. - Confesó con temor en la mirada.

- Al menos entenderás como me sentía yo cada vez que partías. - La ojiverde sonrió de lado.
- Es mi destino, el Avatar vive luchando. - Respondió.
- Y el mío es estar a tu lado y ayudarte. - Contrarresto.
- ¿Puedo hacer algo para hacerte cambiar de parecer? - Suspiró.
- Estoy a kilómetros y kilómetros del lugar que me vio nacer ¿Tú que piensas? - Dijo retomando su posición de pelea.

- Si alguien llegara a ponerte una sola mano encima... - Bufó apretando los puños.
- ¿Cómo la Guerrera del Sur? - Bromeó la mayor señalando los golpes en sus brazos.

- Cómo el idiota que te trajo aquí. – Gruñó mirando rápidamente alrededor.
- Acabemos con esto Korra. - Sentenció Asami arremetiendo contra ella logrando impactar su rodilla contra el costado de la morena sacándole el aire de los pulmones, sin embargo la campeona no tardó en reaccionar e instintivamente sostuvo la pierna de la pelinegra para elevarla y luego impactar su espalda sobre el suelo.

- Déjame noquearte. - Pidió sonando agotada. - Un golpe limpio y terminamos la pelea. - Propuso al dominar a Asami sobre el suelo.

- Nunca he escuchado que los rebeldes terminen sus peleas así, no creo que sea una buena idea. - Respondió luchando por salir del suelo.

- ¡Asami debes escucharme! - Reclamó molesta.
- Y tú debes confiar en mí. - Bufó la ojiverde logrando ponerse de pie, en su mano derecha sostenía una daga. - Toma un arma. - Ordenó pero la campeona dudó. - Si no lo haces yo ganaré la pelea. - Amenazó la mayor comenzando a atacar con la daga en mano, Korra debió apresurarse a esquivar el agudo filo de la navaja que pasaba peligrosamente cerca de su rostro, aún estaba un poco aturdida por el golpe de antes y los movimientos de Asami eran veloces, se preguntaba si la ojiverde tenía control sobre sus ataques o si en verdad estaba dispuesta a lastimarla pero no quería ni podía quedarse quieta para averiguarlo.

- Maldita sea... - Resopló luchando por mantener el ritmo, aquello estaba poniendo a prueba su resistencia física, sabía que ni Asami ni ella se habían atacado con la intención de dañarse en serio, o al menos no demasiado en serio, ambas estaban lastimadas pero sus ataques podrían haber sido más severos, ella podría haber sido tan brutal como la Guerrera del Sur y pudo haber tomado algún arma para lastimar seriamente a su oponente pero no lo había hecho y sabía que Asami la podría haber inmovilizado con sus ataques dirigidos a los nervios pero tampoco lo había hecho ¿Confiaba en ella? ¿Por qué no lo haría? Era Asami después de todo, pero se sentía insegura, la Guerrera del Sur no podía perder y tampoco podía ganar a su manera, Asami casi la había dejado inconsciente y ahora blandía una daga en su contra con la seguridad suficiente como para cortarla.

Continuó retrocediendo hasta que dio un paso en falso y tal como había ocurrido antes Asami no se detuvo, la navaja cortó su antebrazo y acto seguido un puñetazo la hizo perder el enfoque, Korra intentó moverse cuando la rodilla de Asami impactó sobre su abdomen, estaba atrapada y no sentía que la ojiverde le fuera a dar tregua, ella estaba intentando no lastimar a Asami pero la pelinegra no tenía piedad, ahora el público guardaba silencio mientras observaban lo que parecía ser la derrota de su favorita pero justo antes de que la novata volviera a golpear el rostro de la campeona su mano fue detenida por el puño ensangrentado de su oponente, los ojos azules de la Guerrera del Sur se mostraban llenos de furia, la líder rebelde no podía perder.

- ¡Guerrera del Sur! - Alentaba la gente al ver como volvía en sí y aterrizaba un par de golpes en el abdomen de su oponente y un fuerte codazo en el rostro que impacto en la ceja de la pelinegra haciéndola sangrar.

- Mucho mejor. - Sonrió la mayor volviendo a atacar, esta vez era diferente, Korra podía sentir el cambio en la atmósfera, esta vez era en serio, la charla había terminado, ambas estaban concentradas en la pelea, Asami volvió a atacar con el filo de la daga y Korra esquivó, si no se armaba ella o desarmaba a Asami la pelea no le favorecería.

Cuando Asami lanzó un ataque con la daga su brazo fue detenido por la morena y su cuerpo impulsado contra la reja, con el brazo torcido detrás de su espalda debió soltar la daga que luego fue atrapada por la campeona quién no perdió la oportunidad de atacar con el arma, Asami se agachó para esquivar el ataque y contra atacó con un par de golpes que no alcanzaron a su objetivo, Korra comenzó a atacar con la daga en mano y Asami tomó otra de las armas que estaban colocadas en las esquinas de la jaula, un tubo de hierro que utilizaba para cubrir los golpes de la daga haciendo que el sonido del metal al chocar resonara tras cada ataque.

- Sigue así. - Le indicó a la morena, ambas comenzaban a perder velocidad, la sangre de Korra salpicaba el suelo pues tras cada movimiento que hacía con su brazo finas gotas color carmín volaban por el aire.

Para cada golpe de la daga había un bloqueo, para cada golpe del tubo había un contra ataque con la mano o pierna de la campeona, poco a poco la Guerrera del Sur fue sintiendo más libertad para atacar a su ritmo usual pues Asami bloqueaba todo a la perfección, entonces un puño de la pelinegra golpeo el cuello de su oponente, la Guerrera del sur no tardó en reaccionar devolviendo el golpe al rostro de su rival y como en cualquier otra de sus peleas aseguró su victoria atacando con la otra mano, la daga viajó velozmente y antes de que su víctima pudiese cubrir el ataque la daga comenzó a incrustarse en el costado izquierdo de su abdomen, la punta había sido desviada por el tubo que Asami había intentado usar para librarse del ataque pero al fin y al cabo su cuerpo había sido atravesado de lado a lado.

- Asami... - Murmuró aterrada, sus ojos se encontraron y solo fue recibida por una mirada retadora de la pelinegra que con debilidad lanzó otro golpe en su dirección, la ojiazul esquivó el impacto y respondió castigando su rostro para luego dejarla caer, la pelea había terminado, Asami se desplomó sobre el suelo y su sangre comenzó a formar un pequeño charco, su cuerpo no se movía y el público celebró.

- ¡Increíble!
- ¡Bien hecho!
- ¡Esa chica sabía pelear!
- ¡Nadie derrota a la Guerrera del Sur!
- ¡Bien hecho Guerrera del Sur!
- ¡Esa es nuestra campeona!

Celebraban las voces y ella alzó sus brazos en el aire como lo hacía tras cada victoria.

- ¡Esa fue una excelente batalla campeona! - Celebró el presentador. - ¡La pelea estelar de la noche no será nada en comparación a esta! ¡¿Vieron esos movimientos?!- Exclamó y la gente aplaudía y gritaba. - ¡¿Quién iba a decir que esa chica daría tan buena pelea?! - Rió, la jaula fue abierta y varios peleadores entraron para celebrar con la campeona.

- Nadie toque a esa chica. - Condicionó Korra dirigiéndoles una mirada amenazante. - Ella será mi recompensa esta noche. - Sentenció y todos rieron y accedieron sin hacer preguntas, era inusual que su campeona tomara como premio a una persona pero no podían culparla, aquella viajera era realmente hermosa y si la líder no la pedía lo más seguro era que pronto alguien más intentara hacerlo.

- Esa viajera sí que te tomó por sorpresa ¿No? - Rió uno de sus hombres.
- Ni que lo digas. - Suspiró, solo quería salir de ahí pero no podía levantar sospechas así que debía actuar como usualmente solía hacerlo.

A penas bajó los brazos y de reojo logró ver a uno de los hombres de rodillas a un lado del cuerpo de Asami, se mostraba preocupado y parecía querer ayudar pero el instinto de la campeona se interpuso y sin pensarlo dos veces se acercó y golpeo al sujeto con tal fuerza que su cuerpo cayó inconsciente al suelo.

- ¡Les dije que nadie la toque! - Gruñó y los demás rieron.
- Lee es un idiota. - Se burlaron y la morena bufó.
- Sáquenlo de aquí. - Ordenó sonando cansada y fastidiada. - Ya tuve suficiente de ver sus caras, me iré a descansar. - Sentenció y sus hombres rieron, estaban acostumbrados a ser tratados así por su líder, la Guerrera del Sur no se andaba con rodeos, decía las cosas con sinceridad y les entretenía su manera de ser, sabían que su líder los cuidaba y que les tenía estima pero era difícil ver su lado bueno.

Korra se acercó a Asami y con cuidado retiró la daga, luego levantó el cuerpo de la pelinegra y la colocó sobre su hombro derecho cargándola fuera de la jaula y desapareciendo tras las puertas de la zona de pelea, la gente aún aclamaba su nombre y celebraban la reciente batalla, habían tenido suerte de presenciar dos peleas de la afamada peleadora en una noche y ninguna de las dos los había decepcionado, aquella joven líder era la favorita del público, desde que Bumi dominaba las tierras todos tenían sus ojos puestos en la estrella de la jaula, la Guerrera del Sur.


Hola gente bella! Jajaja pues juntaron los 9 reviews más rápido de lo que esperaba
Así que me obligaron a escribir...
Ni hablar! Un trato es un trato jaja ;)

(Espero y no me quieran quemar viva por el final de este capi...)

- Saludos a Jessi y a Caro HJ que comentaron en el capi 25, muchas gracias por sus reviews.

- A todos los q si tienen cuenta y dejaron review me pasaré a responder mañana porque ahorita ya tengo sueño xD
quería cumplir con lo de los 9 reviews así que mañana sin falta me paso a saludar :D

- Pd: metipop jajaja me pusiste a contar cuando escribiste "Se juntaron los 9", esperaba que aún faltara uno pero no fue así,
graicas por el review! En efecto tuviste el No.9 en el capi 25 xD. Espero que este capi también haya sido de tu agrado :3

Nos leemos pronto!
Chiau.