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*** ADVERTENCIA *** Contenido sexy ;D (Si no les gusta el contenido sexy solo pásenlo de largo jojo)
Este capi se los dedico a todos los lectores, es la historia más larga que he publicado y me da gusto ver que les gusta y que la siguen en cada actualización :D Muchas gracias por su apoyo y por todos los reviews que han dejado hasta ahora.
Así que este capi es para ustedes, es un pequeño regalo, una pausa a tantos problemas y complicaciones jajaja
Saludos!
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- ¡Ten cuidado! - Se quejó empujando a la morena.
- ¡Quédate quieta! - Bufó en respuesta.
- Estoy quieta, no es como si pudiera moverme demasiado con ese agujero en el costado. - Bufó, sus miradas se encontraron y ambas permanecían con las cejas arrugadas, la pelea en la jaula había terminado pero las discusiones no parecían tener fin.
- ¿Pero qué demonios estabas pensando? Te dije que no usaras armas. - Resopló volviéndose a acercar con las manos cubiertas con agua que ahora intentó colocar con más cuidado sobre la herida de la ojiverde quien parecía analizar detenidamente cada uno de sus movimientos, no quería volver a disparar una reacción parecida a la anterior porque a decir verdad se encontraba nerviosa, ya había curado a otras personas muchas veces antes, personas con heridas peores que la de Asami pero ninguna de aquellas personas tenía el rol que la ojiverde poseía en su vida, quería evitarle el dolor y podría hacerlo si la chica cooperara un poco pero su mal humor no se había disipado ni un poco, en cuanto salieron de la vista de las demás personas Asami comenzó a quejarse y de mala gana guardó silencio hasta que pudo refugiarla en uno de sus escondites subterráneos a las afueras del coliseo.
- Debíamos terminar esa pelea de alguna forma que fuera creíble. - Suspiró intentando soportar el dolor que le recorría el cuerpo desde la perforación sobre su costado hasta las puntas de sus dedos, esta era la primera vez que resultaba herida de tal manera, afortunadamente había sido a manos de Korra en un ambiente parcialmente controlado, la herida había sido calculada, había decidido que si perforaba un costado de su cuerpo el público quedaría convencido, no creía que ninguno de los presentes tuviera el más mínimo conocimiento sobre anatomía así que quedarían convencidos de la gravedad de la herida sin saber que la daga no había perforado más que piel y masa muscular, verían sangre tal como querían y no dudarían de la victoria de su campeona, lo que no había calculado fue el dolor que aquella maldita herida le traería, sumando a eso su falta de paciencia y su sensible estado emocional del momento no lograba pensar con claridad y estaba siendo un poco irracional al discutir con la morena que en esos momentos intentaba sanar su herida.
- Un golpe limpio en la mandíbula también habría funcionado. - Murmuro la morena con evidente molestia en su tono de voz.
- ¿Cuántas veces suelen terminar las peleas de esa manera? - Presionó la mayor intentando probar su punto de vista, la morena la miró a los ojos y resopló.
- ¡Soy la líder! ¿Qué más da? Si yo quiero la pelea termina de un golpe y nadie puede decir nada. - Alegó hablando apresuradamente, sabía que Asami tenía razón pero de verdad habría preferido evitar lastimarla de la manera que lo había hecho.
- Ya terminó, solo olvídalo. - Suspiró al sentir alivio, el agua comenzaba a refrescar su piel y dormir el dolor, se sentía realmente bien, Korra lucía concentrada en lo que hacía, se notaba la importancia que le estaba dando a la situación. Observando a la joven Avatar trabajar se percató del corte que le había hecho en el brazo derecho con la daga, la sangre seca de Korra cubría su piel, el corte había sido algo profundo pero la ojiazul no parecía prestarle importancia a la herida, no se había quejado ni una sola vez y tampoco se había molestado en limpiar la sangre que se acumulaba alrededor del corte, era evidente que la chica estaba acostumbrada a ese tipo de heridas pero eso no evitaba que Asami se sintiera mal al ver como la joven Avatar le daba prioridad a su bienestar dejando de lado los golpes y heridas que ella misma tenía.
El silencio comenzó a llenar la habitación, ninguna de las dos decía nada, ambas tenían demasiado en la cabeza, tantas ideas que querían compartir y tantas dudas que necesitaban aclarar pero ninguna se atrevía a hablar, la pelea aún era demasiado reciente, cada golpe y patada, cada corte, cada mirada, todo lo podían revivir al instante, además no habían hecho nada más que discutir desde que se habían visto y no sabían en que momento podían parar ¿Si intentaban hacer las paces la otra aceptaría? Se preguntaban simultáneamente sin poder descifrar lo que la otra pensaba.
- Bueno, eso es todo lo que puedo hacer por esa herida... al menos por el día de hoy. - Señaló la morena volviendo a mirar los ojos de la pelinegra que en silencio le devolvió la mirada, ninguna dijo nada, Korra acercó su mano al rostro de la pelinegra y de la misma manera comenzó a sanar el golpe sobre su ceja, Asami permaneció en silencio dejándose tratar. - No puedo sanar los pequeños golpes por completo porque levantaría sospechas. - Retiró su mano de la ceja y continuó con su labio, el aire parecía estar lleno de electricidad, le era difícil mantener su corazón tranquilo mientras aquellos hermosos ojos azules se fijaban en su rostro y sus manos la tocaban con delicadeza al curarla.
- Gracias. - Murmuró cuando la morena se alejó para cambiar el agua que llevaba en sus manos.
- No hay problema. - Respondió a penas, su voz ya no reflejaba ningún tipo de ira o rencor, en cambio se le escuchaba cansada.
Korra volvió y sanó más de los moretones y raspaduras en el cuerpo de Asami, al terminar salió de la pequeña cueva de piedra que le servía de escondite, ahí acudía cuando necesitaba privacidad, ahí podía ser el Avatar, afuera ya no tenía la oportunidad de escapar de la identidad de la Guerrera del Sur pues había demasiadas personas observándola en todo momento, tampoco podía escabullirse seguido para encontrarse con Suyin pues era el mismo problema, así que se encontraban en secreto por las noches, debía viajar bajo tierra y encontrarse con la líder de los asentamientos durante la madrugada cuando necesitaban hablar de cosas importantes, Bumi ya no estaba presente para poder desahogarse con él así que aquella cueva se convirtió en su único refugio, no era mucho pero le bastaba para poder aclarar su mente.
Le resultaba gracioso pensar cuanto podían cambiar las cosas con la simple presencia de una sola persona, Asami marcaba la diferencia, ahora aquella cueva parecía ser el mejor lugar del mundo, aunque las cosas entre ambas no se encontraran del todo bien, el simple hecho de que ella estuviese ahí bastaba para darle esa sensación de alivio, se sentía más ligera y debía admitirlo, feliz, aunque aquella felicidad no la podía disfrutar porque venía acompañada de una tonelada de preocupaciones y culpas, no quería que Asami se involucrara en sus problemas, los problemas del Avatar no tenían fin y su mente parecía debatirse entre la dicha y la culpa, Asami estaba ahí.
Mientras la morena se encontraba fuera Asami tuvo la oportunidad de explorar el lugar, aquel escondite era muy parecido al que Korra había elaborado en el pueblo sobre las ruinas de Ciudad República, tenía el tamaño exacto para poder dormir y un espacio para estudiar y meditar, había una pequeña mesita de roca sobre la cual pudo ver una vela y el documento que le había otorgado a Korra antes de su última partida, las hojas se encontraban un poco arrugadas haciendo evidente que la morena las leía con frecuencia, en la pared frente a la mesita había una pequeña saliente de roca con forma rectangular que servía para detener el collar con el dije de industrias futuro y en la pared que se encontraba al pie del tendido de cobijas que fungían de cama había aberturas sobre la roca que servían para guardar ropa y otras pertenencias, la ropa ahí guardada era la que ella le había regalado en el pueblo, no había nada fuera de lo usual, seguía siendo el lugar de refugio de la misma Korra que ella conocía.
Suspirando miró la herida sobre su abdomen, aún le dolía pero se notaba que la mejora era considerable, ya tenía una costra en el lugar del corte y podía moverse sin sentir como si un puñado de agujas le perforaran la piel. El tiempo pasaba y la joven Avatar no volvía, no había dicho nada, tal vez no dormiría ahí, tal vez tenía cosas que atender, no podía saber, lo que si sabía era que estaba agotada y que necesitaba dormir por lo cual no dudó al momento de dirigirse a las cobijas, sin mucho cuidado se retiró las botas y el pantalón para poder dormir cómodamente en su ropa interior, la blusa blanca de tirantes estaba manchada de sangre así que se la retiró y buscó entre la ropa de Korra logrando encontrar una parecida que podía usar. A decir verdad se sentía decepcionada, habían pasado muchas cosas en poco tiempo pero esperaba que Korra la acompañara a dormir.
La siguiente vez que abrió los ojos la cueva estaba a obscuras, la vela había sido apagada, o se había apagado, el punto era que no podía ver nada, al girarse pudo sentir la presencia de alguien a su lado, durmiendo envuelta en otra cobija se encontraba Korra, su corazón se aceleró de inmediato, había vuelto para dormir con ella, siempre que Korra estaba con ella sabía que no tenía de que preocuparse pues la morena solía portarse sobreprotectora cuando se trataba de cuidarla. Haciendo uso de su fuego control iluminó la habitación para poder ver mejor a su acompañante, al moverse se quejó un poco, la herida sobre su cuerpo aún estaba sensible pero al final se las arregló para descansar sobre su costado izquierdo y poder contemplar a la ojiazul mientras dormía.
Los golpes que había depositado en el cuerpo de la morena aún eran visibles, Korra no los había sanado, se había limitado a limpiarlos, Asami bufó molesta ¿Por qué se había tomado la molestia de sanarla a ella y no a si misma? Además, si descontaba la herida de su abdomen podía decir que Korra había recibido el mayor daño. Poco a poco la incomodidad en su estómago comenzaba a crecer, sentía que la rabia le subía por el cuerpo ¿Por qué había dormido con una cobija distinta a la de ella? Entendía que las cosas no estaban bien entre ellas pero por estúpido que fuera le molestaba la distancia que Korra había tomado.
Acercándose lentamente a ella dirigió su dedo índice al puente de la nariz de la morena que se encontraba lastimado por la patada que le había dado dentro de la jaula, de un rápido movimiento aplicó un poco de presión logrando despertar a su desprevenida víctima.
- ¡¿Qué demonios?! - Maldijo y giró sosteniendo ambas manos sobre su nariz.
- Te dolería menos si te hubieras tomado la molestia de sanarte. - Bufó molesta.
- ¿Qué? - Intentaba volver a sus cinco sentidos pues aún se encontraba adormilada. - ¡No puedo sanarme cuando todos los rebeldes me tienen bajo la mira! - Se quejó.
- Sabes que puedes, no demasiado pero puedes. - Alegó.
- ¿Pero por qué te molestas? - Intentó calmarse, no tenía idea de qué demonios estaba pasando o qué demonios había hecho mal pero los ojos de Asami la miraban furiosos.
- ¿Por qué? Vienes y me sanas a mí pero no te sanas a ti misma ¿Pretendes hacerme sentir mal? - Renegó.
- ¡No! Pretendo evitar que tus heridas se compliquen para que sanes bien, yo estoy bien, he pasado por esto antes. - Explicó.
- Bien, porque te merecías esa tunda y no pienso disculparme por ello. - Volvió a renegar la ojiverde.
- ¡Bien! No espero que lo hagas. - Suspiró y ambas guardaron silencio. - ¿Podemos volver a dormir? - Se aventuró a preguntar pues era Asami quien mantenía una llama de fuego encendida en la palma de su mano. Ambas se miraron por un momento, por algún motivo el tiempo se extendía cuando sus miradas se cruzaban, había mucho que no se estaba diciendo y ambas lo sabían, el orgullo estaba ganando en esta situación y ninguna de las dos estaba dispuesta a ceder.
- Bien. - Cerró su mano permitiendo que la llama se apagara y volvió a recostarse, de nuevo no hubo más que silencio pero se podía sentir la incomodidad en el ambiente, ninguna de las dos era capaz de conciliar el sueño.
- Por la mañana partiré hacia la casa de Suyin. - Murmuró.
- ¿Por qué? - Cuestionó molesta.
- ¿Por qué? ¿Es que acaso necesito un motivo? Me quedaré con ella un tiempo. - Completó.
- No puedes. - Respondió sin dar espacio a ningún tipo de objeción causando que la ojiverde volviera a enderezarse en su lugar.
- Claro que puedo. - Alegó.
- No, dije frente a mis hombres que serías mi premio de la pelea, significa que serás mi esclava y no te puedo dejar ir, mucho menos a la casa de Suyin. - Señaló con tono autoritario.
- ¿Tú esclava? - Repitió alzando una ceja, aquella idea no le agradaba en lo más mínimo, tal vez bajo otras circunstancias se habría detenido a pensar un poco pero ahora no tenía ni la más mínima intención de otorgarle a Korra ningún tipo de poder sobre ella, aún se sentía ofendida por todo lo ocurrido y lastimada por su ruptura.
- Si, así tampoco te molestarán. - Rectificó. - Así que no puedes ir a ningún lado. - Concluyó envolviéndose aún más en su cobija.
- No estoy de acuerdo. - Resopló y disparando una pequeña flama encendió la vela sobre la mesita haciendo que la morena refunfuñara y al fin saliera del refugio que su cobija le había proporcionado hasta el momento.
- ¿Ah no? Pensé que habías venido hasta este lugar para ayudarme en mi camino ¿No es así? Entonces permanecerás a mi lado. - Gruñó ciñendo el entrecejo y mirando a Asami con seriedad.
- No podemos si quiera dormir dentro de la misma habitación sin empezar una discusión, es obvio que necesitamos un tiempo para pensar. - Intentó razonar con la morena.
- Eso lo debiste pensar antes de salir de casa. - Dijo con superioridad.
- ¡Yo no soy la del problema! Tú viniste aquí a dormir con una cobija diferente. - Señaló la cobija que la morena sostenía entre sus manos.
- ¡¿Es eso lo que te molesta?! - Rodó los ojos. - ¿Qué se supone que debía pensar si lo único que has hecho desde que llegaste es atacarme? - Reclamó.
- ¡Como si hubiera tenido otra opción Korra! Tus hombres me metieron a esa maldita jaula y tú bajaste. - Suspiró intentando calmarse.
- Debía protegerte. - Habló entre dientes, ambas se miraron y de alguna manera la distancia entre ellas comenzaba a acortarse. - No irás a ningún lado ¿Me escuchas? - Amenazó acercándose aún más.
- Bien, no lo haré, pero tampoco te seguiré como un perro faldero, no iré con Suyin pero tampoco seré tu esclava. - Condicionó.
- Eso es lo que no estás entendiendo, ya lo eres. - Bufó Korra.
- Puedes decirle a tus hombres que por respeto a la paliza que te di me gane un poco de libertad. - Argumentó y Korra resopló.
- No estaba peleando en serio Asami. - Renegó.
- Ni yo Korra. - Recalcó, las sombras danzaban siguiendo los movimientos de la flama de la vela que brindaba una tenue luz amarillenta, ambas se dirigían miradas amenazantes, ninguna dispuesta a ceder a la otra, ninguna miró hacia otro lado o retrocedió, se miraban a los ojos como si se tratara de un reto, no había palabras o movimientos, solo la conexión de sus miradas y una respiración pesada que había quedado luego de la discusión, ambas parecían listas para comenzar otra pelea, con los puños apretados y las mandíbulas selladas.
El primer movimiento en falso fue hecho por la morena, sus ojos cambiaron su enfoque, había sido una fracción de segundo pero su mirada se había desviado hacia los labios de Asami, no lo había podido evitar, no había pensado en hacerlo, simplemente había ocurrido y la ojiverde lo notó de inmediato lo cual disparó una reacción en cadena, su mano derecha se dirigió hacia el cabello de la morena sujetándolo con fuerza al momento en que sus labios chocaron, los brazos de Korra envolvieron a Asami obligándola a acercarse más a ella, Asami se dejó guiar pasando una de sus piernas por encima del cuerpo de Korra para terminar sentada encima.
- Ahg... - Se quejó la ojiverde al sentir una de las manos de Korra pasar por la herida en su espalda baja, la morena pausó el apasionado beso que compartían hasta el momento para cerciorarse de que todo estuviera bien, sus miradas volvieron a conectarse, el deseo reflejado en los ojos de Asami encendió una llama en su pecho, sabía que ambas estaban lastimadas y cada roce y movimiento era doloroso pero le era imposible detenerse, no pasó mucho tiempo antes de que sus labios volvieran a conectarse, el roce de sus lenguas iba y venía, Asami había asegurado sus brazos alrededor de los hombros de la morena mientras esta la sujetaba por la cadera acercándola más presionando sus cuerpos uno contra el otro y guiando a Asami para que se meciera sobre ella.
- ¡Agh! - Esta vez se quejó la ojiazul cuando la pelinegra mordió su labio inferior, estaba lastimada y la mordida había sido brusca. - Hey... - Se quejó sin aliento.
- ¿Qué? - Respondió la mayor de forma retadora, ambas arrugaron las cejas y se miraron con enojo, Korra no dijo nada, en cambio sujetó a Asami y giró para posarse sobre ella, la pelinegra se recostó jalando a Korra consigo.
Apasionados besos bajaban por el cuello de la ojiverde arrancando suspiros y jadeos de sus labios, algunas marcas habían sido dejadas en el trayecto de aquellos suaves labios que saboreaban su piel, usualmente no solían ser tan agresivas pero esta no era una situación normal, ambas estaban enojadas pero la atracción que había entre ambas era algo que no podían evitar, llevaban meses sin disfrutar de un encuentro similar y toda la tensión se había acumulado dando como resultado aquella agresiva pero apasionada interacción.
Una de las manos de Korra se abrió paso entre las piernas de Asami comenzando a acariciar la zona sensible por encima de su ropa interior, Asami mordió su labio inferior intentando ahogar el gemido que había querido escapar de su boca, las manos de Korra parecían quemar su piel al tocarla pues dejaban un rastro de intenso calor por donde pasaban, instintivamente había abierto el compás de sus piernas para darle libre acceso a la morena y libertad de tocarla como quisiera. Korra pausó para retirar la blusa que cubría los suaves pechos de Asami, antes de volver a ella se dio un tiempo para contemplarla, la belleza de la chica frente a ella era algo que no podía terminar de asimilar, nunca se acostumbraría a ella, Asami podía hechizarla con nada más que su mirada pero tenerla ahí debajo de ella con su piel al descubierto era una experiencia única, volviendo a bajar sobre ella dirigió sus labios a la zona prominente en aquellos irresistibles pechos, Asami gimió aferrando sus manos a las cobijas, la mano derecha de Korra continuaba jugueteando entre las piernas de su chica mientras su lengua disfrutaba recorriendo su piel.
- Korra... - Gimió como un murmullo, no le alcanzaba el aire, no podía controlar su respiración y el corazón le latía con fuerza pareciendo estar a punto de estallar. La morena no se detuvo, podía sentir como la tela de la ropa interior de Asami comenzaba a humedecerse y eso la provocaba aún más, sus dedos comenzaban a mojarse y le resultaba más fácil moverlos sobre aquella zona, Asami jadeaba e intentaba recuperar el control de su respiración lo cual era algo que la morena estaba decidida a impedir. Deslizando uno de sus dedos por la orilla de la tela para moverla hacia un lado al fin pudo hacer contacto directo con la piel húmeda de la ojiverde quien arqueo su espalda al sentir el roce.
- ¿Te gusta? - Preguntó con una sonrisa pícara sosteniendo a Asami con fuerza para limitar sus movimientos mientras sus dedos acariciaban libremente su zona baja, subían y bajaban hundiéndose entre los sensibles pliegues de piel robando varios gemidos de su pareja.
- Deja de jugar. - Respondió la ojiverde con la misma sonrisa guiando a Korra para que retirara su ropa interior, ahora se encontraba desnuda a merced de la morena, sus labios volvieron a unirse en un desesperado beso mientras Korra exploraba el cuerpo de su chica, con movimientos pausados entraba y salía disfrutando de la sensación que esto le producía al notar como Asami se estremecía entre sus brazos, los gemidos iban aumentando su intensidad a medida que la pelinegra alcanzaba su límite, pronto sus manos se aferraron con fuerza a la espalda de Korra y aguantando la respiración sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo entero, no podía seguir, el cosquilleo que las caricias de Korra le provocaban se había intensificado, su cuerpo se estremeció y con su mano intentó detener la de Korra ganándose un pequeño gruñido en respuesta pues había sostenido su brazo sobre el corte que le había hecho en la jaula, aun así la ojiazul no se había detenido y Asami gemía bajo su influencia. - Korra. - Suplicó la oportunidad para recuperar el aliento.
Sus miradas volvieron a encontrarse, Korra sonrió de lado y retiró su mano acercándose a Asami para volver a tomar sus labios, esta vez era un beso más familiar, cálido, lento y pausado, sus lenguas danzaban en sincronía, las piernas de Asami permanecían abiertas para permitir que Korra se recostara encima de ella, una a una se deshicieron de las prendas de la morena hasta que ambas estuvieron desnudas, Korra continuaba cubriendo el cuerpo de su chica en suaves y cálidos besos, como si pretendiera probar cada centímetro de su piel, Asami suspiraba y acariciaba su cabello, entonces la morena se detuvo sobre su abdomen donde con cuidado acarició la herida con delicados besos, Asami sonrió y disfrutó sintiendo aquel cálido gesto, teniendo una oportunidad de calmar un poco el ritmo de su corazón antes de que la morena continuara bajando hasta comenzar a saborear la zona entre sus piernas, su acelerada respiración no cesaba, gemidos llenaban la habitación.
Asami tenía la impresión de que su amada ojiazul quería compensar sus errores aquella noche pues no había tenido ni una sola oportunidad de actuar sobre ella, la morena estaba siendo dominante, se estaba limitando a complacerla y lo estaba haciendo bien, le otorgaba pequeños descansos después de que alcanzaba el clímax pero luego volvía a provocarla y continuaba acariciando su cuerpo de maneras que la hacían enloquecer, haciéndola suya con facilidad, no tenía idea de dónde es que había sacado las energías para mantener aquel ritmo, no entendía de donde sacaba las fuerzas que tenía para manipular su cuerpo con tanta facilidad pues se encontraba lastimada por la pelea que tuvieron, pero Korra no daba señales de estar cansada y ella misma no podía resistirse o ponerle un alto, esa noche se entregó a la morena, aquella a quienes muchos conocían como La Guerrera del sur, temida líder rebelde y otros tantos como al Avatar, la esperanza del mundo, para ella no importaban las etiquetas, Korra era todo eso y más, Korra era la única que lograba evadir su manera tan lógica de pensar, Korra lograba hacerla sentir cosas que nadie más podía, solo con ella podía estar enojada y terminar entre sus brazos en menos de un minuto.
No bastando con los moretones, cortes y raspaduras que ya le había hecho durante la pelea en la jaula ahora sus uñas habían dejado varias marcas sobre la espalda de la morena. - Te amo Korra. - Se le escapó entre suspiros, la morena se detuvo en seco y la miró a los ojos pareciendo querer leer su mente, parecía no creer lo que había escuchado, acercándose recargó su frente sobre la de ella y acto seguido la besó con suavidad. - Yo también te amo Asami. - Respondió con sinceridad, aquellas palabras fluyeron fácilmente por sus labios, no había necesitado pensarlo más de una vez, era la verdad y si algo había aprendido era que ocultarle cosas a Asami no era la mejor de las opciones. La ojiverde sonrió, era la primera vez que ambas admitían aquel sentimiento, al fin había podido desarmar a Korra y así tomó la oportunidad para disfrutar de su cuerpo, los gemidos de la morena comenzaron a escucharse mientras ella se deleitaba tocando su piel, una ráfaga de viento que la morena lanzó apagó la vela y así la noche entre las cobijas continuó hasta que la ojiverde la hizo terminar.
La mañana llegó, Korra abrió los ojos encontrando a Asami recostada entre sus brazos, no podía negar que aquella parecía ser la mejor sensación del mundo, no había nada más satisfactorio y tranquilizante que tenerla a su lado, en momentos como este era que se preguntaba ¿Cómo había podido sobrevivir los largos lapsos de tiempo en que debía alejarse de su querida Asami?
Sus ojos examinaron el cuerpo de la pelinegra de arriba abajo, los rastros de la pelea del día anterior aún eran visibles, no podía borrar los golpes de sus brazos o rostro pues los rebeldes notarían que había algo extraño al no ver sus heridas, lo que si no dudó en volver a tratar fue la herida sobre su abdomen que era la misma que tenía en la espalda baja, la daga había atravesado el cuerpo de Asami de un lado al otro, le sorprendía saber que todo había sido planeado por la ojiverde, algo tan peligroso y delicado lo ejecutó sin dudar ni un segundo dejando en claro que Asami no era cobarde o poco apta para la vida fuera de la seguridad de su pueblo.
Haciendo uso de sus poderes atrajo el agua que contenía dentro de una cubeta, colocando el agua en su mano izquierda la acercó al abdomen de la ojiverde para volver a tratar la herida, sabía que si la atendía de esa manera podría disminuir el dolor que Asami sentiría internamente al moverse. La fresca sensación del agua sacó a la mayor del sueño en el que se encontraba, mirando hacia abajo notó la mano de Korra trabajando sobre la herida en su abdomen, liberando un pequeño suspiró permitió que la otra continuara antes de volverse a acurrucar, se sentía feliz y relajada, la noche anterior parecía haber absorbido todo el coraje y resentimiento que tenía, la verdad es que se había quedado sin energías para seguir discutiendo y ahora su humor era mil veces mejor que el del día anterior.
- Con esto podrás moverte con más libertad y sin dolor, de cualquier manera ten cuidado, no fue una herida pequeña. - Advirtió la morena depositando un suave beso sobre su mejilla.
- Gracias. - Murmuró adormilada.
- Descansa, volveré por ti más tarde. - Le murmuró al oído y acarició su rostro antes de levantarse y cubrirla con las cobijas.
- ¿A dónde irás? - Bostezó Asami.
- A atender mis responsabilidades de líder. - Sonrió de lado notando la ironía de la situación, antes era ella quien tenía el privilegio de dormir más tiempo cuando Asami debía despertar temprano por las mañanas para ir a las juntas del pueblo, ahora era al revés.
-Buena suerte con eso. - Rió la pelinegra sin moverse de su lugar.
- Abriré las paredes donde guardo comida, hay compartimentos con fruta seca y otros con arroz y otros granos, ahí hay una cazuela que puedes usar para coser los granos y en la orilla dejé un balde con agua, tendrás que usar tu fuego control para eso, la puerta enseguida de la mesa te llevará a un baño, la bañera ya está llena de agua, está hecha de roca así que solo debes calentar el agua como de costumbre. - Pausó repasando mentalmente todo lo necesario. - Ah, puedes tomar ropa limpia de los compartimientos frente a ti, ya luego buscaremos más ropa que puedas usar. También dejé vendajes, úsalos para cubrir la herida de tu espalda y abdomen, no los uses en tus brazos o rostro, sería extraño para los rebeldes ver que te otorgué vendajes.- Volvió a guardar silencio mientras pensaba. - Creo que eso es todo, el escondite estará cerrado así que no podrás salir, volveré en cuanto pueda. - Completó y la ojiverde asintió con la cabeza.
Luego de ducharse y vestirse se acercó a la ojiverde y deposito un beso en su mejilla, aún había cosas que debían hablar pero eso no evitaba que se tomara ciertas libertades, sabía que Asami era suya tanto como ella misma pertenecía a aquella hermosa mujer de ojos verdes, solo era cuestión de aclarar ciertos malentendidos y otras tantas dudas, también había reglas que debían imponerse, sobre todo por el estilo de vida de los rebeldes, debía darse un tiempo de explicarle a Asami las cosas más básicas para evitar llamar la atención. Todo eso lo haría ese mismo día pues era importante que Asami supiera como evitar problemas entre la gente rebelde pero por el momento la dejaría dormir, necesitaba descansar para reponerse de la pelea del día anterior y también del largo viaje que había emprendido... sin contar que ambas habían estado un par de horas despiertas a mitad de la noche.
Prestando atención a los pasos que podía sentir en el exterior se aseguró de que nadie anduviera cerca antes de abrir la compuerta de piedra que cerraba su escondite, una vez afuera volvió a colocar la piedra en su lugar y caminó rumbo al coliseo. En la entrada había un par de hombres que se aseguraban de que ningún extraño tuviera acceso a su guarida, ambos sonrieron y saludaron a la morena cuando la vieron acercarse.
- ¡Excelente pelea la de ayer! - Celebró uno de ellos.
- De haber sabido que la chica daría tan buena pelea las apuestas habrían alcanzado el cielo. - Comentó el otro.
- De haber sabido que la chica daría tan buena pelea habría dejado que le pateara el trasero a Verdugo. - Dijo la morena y los hombres rieron.
- Seguro lo habría dejado en ridículo. - Concordaron ellos entre risas y la morena sonrió de lado continuando con su camino hacia lo que sería la oficina o recámara del líder.
Al entrar a la habitación encontró a Desna sentado en el escritorio, el joven miraba por la ventana, se le notaba perdido en sus pensamientos como de costumbre pero la morena sabía lo que ocupaba la mente del que ahora conocía como a su primo.
- ¿Alguna noticia? - Preguntó tomando asiento en el sofá que había en la habitación.
- Nada. - Suspiró él sin retirar su mirada del horizonte. - Silencio... como el que viene antes de una tormenta. - Completó, su rostro tan frío como siempre al igual que su voz.
- Aun no entiendo porque no partió cuando pudo. - Suspiró. - Pudo haber escapado por el portal, yo le pude haber ayudado. - Habló con pesar.
- Te tomó un tiempo volver y no quería involucrar a Asami. - Respondió él. - Al menos eso es lo que dijeron los hombres que lograron escapar. - Se encogió de hombros.
- Xin Fu, Pipsqueak, La roca, se aseguró que salieran los más destacados. - Razonó ella.
- ¿De qué otra manera iba a lograr que los rebeldes se dividieran como lo hicieron? Contigo al mando y sus campeones apoyándote ganaron popularidad, el Loto Rojo trabaja a escondidas de los grupos rebeldes, antes no entendía porque pero luego de que me explicaras lo del documento lo entendí, usan a los rebeldes para cumplir sus objetivos y los motivan a seguir a base de engaños... quién habría pensado que los grupos rebeldes habían sido fundados por el mismo Avatar Obscuro. - Sonrió de lado. - Si tan solo mi hermana supiera. - Suspiró. - Entonces, dejando eso de lado, el apoyo de los grupos rebeldes recae en la popularidad de sus líderes, Bumi lo sabía y por eso actuó como lo hizo. - Pausó, la morena suspiró y luego gruñó.
- Tengo que sacarlo de ahí, tengo que rescatarlo. - Dijo con frustración.
- No te puedes mover de aquí, no si representas a la líder de los rebeldes locales, los líderes rebeldes rara vez salen de sus territorios. - Argumentó.
- Kuvira viajó para entregar el documento. - Señaló.
- Porque iba bajo las órdenes del Loto Rojo. - Contrarresto. - Así dicen que se reúnen con otros líderes y no hay problema, pero tu irías sin cubierta, no puedes decir que vas a ver a otro líder porque nadie te respalda... además, las tierras del Antiguo Reino Fuego son el principal territorio del Loto Rojo... ningún Avatar va allá. - Le advirtió mirándola con seriedad.
- ¿Y qué se supone que haga? ¿Esperar a que se deshagan de él? - Renegó.
- No puedo responder eso, pero de lo que si estoy seguro es que no le puedes dejar el mando a alguien más, debes ser tú quien lidere a estos hombres, de lo contrario el Loto Rojo volverá a poner a una de sus marionetas y retomarán el control. - Volvió a señalar la importancia de su presencia en aquel territorio.
- ¿Y si Xin Fu queda a cargo? - Propuso con voz débil.
- Mandarían a alguien a corromperlo, cualquiera podría ser engañado por el Loto Rojo, cualquiera a excepción de miembros del Loto Blanco o el Avatar mismo. - Volvió a explicar. - Sin mencionar que quien sea que tome tu lugar deberá ser afamado entre la comunidad rebelde. - Volvió a encogerse de hombros.
- Entonces seguimos atrapados en la misma situación. - Respondió la ojiazul recargando su espalda sobre el sillón.
- Pipsqueak y La roca no han mandado más mensajes, nuestros hombres siguen bloqueando el acceso de los rebeldes extranjeros y hasta el momento los rumores de tu identidad como el Avatar no han llegado más allá de los territorios del Loto Rojo, nuestro único movimiento posible es el de enviarme al norte a hablar con mi hermana para quitarle al Loto Rojo la influencia que tiene sobre aquellas tierras. - Propuso y la morena volvió a resoplar.
- Es demasiado arriesgado para ti Desna. - Negó con la cabeza.
- No más que el Avatar aventurándose en las tierras del Antiguo Reino Fuego. - Sonrió de lado. -Tarde o temprano tendremos que hacer algo. - Intentó presionar a su líder que en más de una ocasión le había prohibido partir.
- Es diferente. - Bufó. - Yo tengo el poder de los cuatro elementos. - Dijo con superioridad.
- Claro. - Respondió él volviendo a mirar por la ventana. - ¿Y cómo está Asami? - Preguntó logrando sorprender a la morena.
- ¿Perdona? - Arqueo una ceja.
- Es obvio que es ella. - Volvió a sonreír entretenido. - Nunca la había visto en persona pero la manera en que la trataste dentro de la jaula, tenías miedo de lastimarla ¿A quién más tratarías con tanto cuidado? Y la descripción concuerda a la perfección, una belleza de alta estatura, cabellera larga y negra, ojos verdes y labios color carmín, no pensé que eso bastara para reconocer a una persona pero al ver tu comportamiento lo entendí de inmediato. - Hablaba sin mostrar emoción alguna en su voz pero su rostro mostraba aquella pequeña sonrisa socarrona que la morena no podía ignorar.
- ¿Te crees muy listo no es así? - Lo retó dirigiéndole una mirada seria.
- Cuando los hombres de Bumi dijeron que Asami Sato te estaba cuidando me sentí un poco confundido, pero luego recordé el dije que siempre llevas contigo. - Pausó señalando con la mirada el cuello de la morena de donde pendía aquel collar con el logo de Industrias futuro. - Solo te lo quitas cuando peleas en la jaula. - La miró con expectativa.
- ¿Qué quieres que diga? - Preguntó un tanto apenada desviando la mirada, los rebeldes habían sabido que ella conocía a Asami debido al rescate que se había efectuado en el norte, pero nunca les había explicado cuál era su relación con ella y no estaba segura de que eso fuera una buena idea, podía optar por ocultar la verdad pero algunos de sus hombres ya habían visto a Asami en el norte así que la reconocerían, claro, esos hombres eran los más confiables que tenía y sabían que no debían mencionar nada al respecto pero no estaba segura de la mejor manera para presentar a Asami dentro de los grupos rebeldes, claro estaba que no podrían usar su verdadero nombre, lo que la tenía pensando más de la cuenta era el papel que Asami tomaría en ese lugar.
- Claramente la conoces desde hace tiempo, y claramente son cercanas. - La miraba insistentemente logrando poner a la líder un poco nerviosa.
- Sí. Así es. - Concordó sin hablar más de la cuenta.
- ¿Eso es todo? - Se aventuró a preguntar, desde su descubrimiento sobre la verdadera identidad de la morena Desna se había sentido con la libertad de hablar abiertamente con ella, Korra era el avatar y también su prima, no tenía por qué temerle.
- Eso es todo. - Suspiró ella.
- Jefa. - Irrumpió Xin Fu pareciendo preocupado. - Escuche a unos hombres decir que Asami había aparecido y que había peleado en la jaula. - La miró esperando su respuesta.
- Así es. - Señalo el moretón que tenía en el ojo. - Peleo en la jaula. - Repitió con una sonrisa.
- Me dijeron que resultó lastimada, ya rastree al sujeto que la trajo aquí, si gusta podemos... - Intentó proponer un castigo para el culpable pero la morena interrumpió.
- ¿Fue Lee cierto? - Lo miro con tranquilidad.
- Sí. - Respondió confundido.
- Déjalo ser, si luego tenemos alguna tarea desagradable se la asignas como castigo. - Concluyó. - No podemos dirigir la atención de los rebeldes hacia Asami. - Explicó. - Lo que si necesito que hagas es hablar con los hombres que conocen la apariencia de Asami y dejar en claro que deben guardar silencio, el resto no se puede enterar de que ella es Asami Sato. - Pidió con seriedad y Xin Fu asintió con la cabeza.
- Correré la voz. - Concluyó y salió de la habitación tan rápido como había entrado.
- ¿Y cómo planeas presentarla? - Preguntó Desna.
-¿Mi... Esclava? - Se encogió de hombros y su primo rió. - ¿La líder del pueblo más revolucionario en este maldito planeta aceptará ser nombrada tu esclava? - Cuestionó con una mirada curiosa.
- ¿Qué otra opción tiene si quiere sobrevivir en este nido de serpientes? - Rodó los ojos y Desna continuó riendo.
- Además, gané la pelea de ayer y dije que ella sería mi premio. La gente esperará verla como a mi esclava. - Continuó meditando al recordar que Asami se había rehusado a cooperar durante la noche cuando le comentó al respecto.
- Entonces supongo que no le queda alternativa. - Sonrió el joven poniéndose de pie. - Iré a hablar con tus hombres, debemos cubrir a Asami Sato, será más rápido si yo ayudo a Xin Fu a establecer las reglas. - Dijo encaminándose hacia la puerta. - Recuerda que debes supervisar la entrega de las recompensas de las apuestas a las diez. - Le recordó antes de salir de la habitación.
- Genial. - Exhalo pesadamente, debía ir a cumplir con sus responsabilidades y luego buscar algo de buena comida para Asami, gracias a un poco de organización había logrado establecer un sistema de siembra entre los rebeldes, ya que muchos de ellos habían servido con Kuvira sabían sobre la siembra de distintos tipos de granos así que había usado a esos hombres para que se encargaran de abastecer la comida de sus seguidores, sorprendentemente aquel cambio había bastado para bajar el índice de criminalidad en el lugar, si los rebeldes tenían comida para saciar su estómago no andaban por ahí buscando que robar para comprar comida que otros robaban de quienes podían, era como romper la cadena que se había formado gracias a las necesidades que la gente se encontraba desesperada por saciar.
Aunque "rebeldes granjeros" no era algo que se escuchara a menudo ninguno de sus hombres se había quejado y muchos más se habían ofrecido como voluntarios para ayudar, tenían hambre y la idea de crecer su propia comida los había inspirado y la selva en las afueras de Ba Sing Se ayudaba a proveer agua, el cambio era palpable pero se preguntaba por cuanto tiempo lo podría mantener, si el Loto Rojo volvía a ganar aquellas tierras todos los avances hechos hasta el momento serían perdidos.
Cerca de las dos de la tarde al fin fue capaz de tomar dos raciones de arroz y verdura cocida para llevar consigo de regreso a su escondite donde Asami descansaba. Al entrar al escondite encontró a Asami durmiendo entre las cobijas, la pelinegra ya vestía un cambio de ropa limpia, sobre la mesita había un plato con restos de avena y las hojas con la información proporcionada por los espíritus se encontraban cerca de las cobijas donde ella descansaba. Korra dejó la comida sobre la mesa y caminó hasta donde Asami descansaba, aunque no llevara maquillaje puesto su chica lucía hermosa, acercándose a ella besó su mejilla y acarició su cabello para llamar su atención y así poder sacarla del sueño en el que se encontraba perdida.
- ¿Cuánto tiempo llevas durmiendo? - Preguntó con tono suave.
- No mucho, me aburrí y no había mucho que hacer. - Suspiró y giró en su lugar para quedar de frente a la morena.
- Lo siento, no esperaba tardar tanto tiempo en volver. - Se disculpó y acto seguido suspiró, sabía que no podía tener a Asami atrapada en aquel escondite, tarde o temprano debería enfrentarse a la realidad, Asami andaría afuera caminando entre los rebeldes.
- Algo te preocupa. - Notó Asami y Korraa volvió a suspirar.
- Me siento inquieta sabiendo que deberás conocer a los rebeldes. - Confesó dejando sus hombros caer.
- ¿Por qué? - Preguntó arrugando la frente.
- ¿De verdad te preguntas por el motivo? - La miró con preocupación, para ella las cosas eran obvias, los rebeldes eran personas peligrosas de las que se debía tener cuidado.
- No necesito protección si a eso te refieres. - Se encogió de hombros haciendo que la morena suspirara con desesperación.
- Entiendo que eres capaz de defenderte sola pero esta gente es peligrosa y estarás rodeada de ellos y... - Comenzó a hablar rápido hasta que sus palabras fueron interrumpidas por la ojiverde.
- Estoy al tanto de todo eso. - Sonrió cálidamente. - Estaré bien. - Aseguró al enderezarse para quedar sentada con la espalda contra la pared. - Veo que trajiste comida. - Señaló las porciones de comida sobre la mesita.
- Si... - Respondió la morena sin poder evitar volver a suspirar. - Asami. - Habló con debilidad. - Promete que nunca vas a bajar la guardia. - La miró persistentemente a la espera de su respuesta.
- Lo haré. - Accedió con voz tranquila.
- Y promete que seguirás las reglas que te daré. - Condicionó logrando llamar la atención de la pelinegra.
- ¿Qué tipo de reglas? - Preguntó curiosa.
- No importa, promete que las seguirás. - Insistió con tono serio y preocupado.
- Lo haré, tranquila. - Suspiró acercándose a la morena para besar su frente. - Vallamos a comer, muero de hambre. - Se puso de pie y encaminó hacia la mesa, Korra la observó en silencio y luego de un momento siguió sus pasos para acompañarla a la mesa.
Durante la comida no se dijo mucho, no podían entablar una conversación sencilla sin antes sacar del camino todos los temas importantes que aún no se aclaraban así que para poder disfrutar de sus alimentos debieron consumirlos en silencio.
Al terminar de comer Asami se colocó las botas y se dirigió a la salida con Korra caminando detrás de ella, la morena parecía estar a poco de comenzar a arrastrar los pies, no se le veían ánimos de poner un solo pie afuera del escondite, ambas entendían que al momento de salir de ahí comenzaría otra etapa de sus vidas, una en la que Asami andaría en el mundo exterior exponiéndose a peligros que no tendría que enfrentar si aún viviera en su pueblo y Korra debía aprender a aceptar eso mientras Asami debía adaptarse a aquel nuevo estilo de vida.
- Antes de salir, por favor necesito que sigas las siguientes reglas. - La detuvo sosteniendo su mano con delicadeza, casi con temor a la reacción que Asami tendría a las condiciones que estaba a punto de establecer, los ojos de la mayor se posaron sobre ella y la miraron con atención sin decir ni una palabra para darle la oportunidad de seguir hablando. - Serás presentada como mi esclava. - Inició haciendo una pequeña pausa para observar la reacción de Asami quien simplemente continuó observándola en silencio lo cual parecía ser una buena señal así que continuó. - Porque en la pelea te reclamé como mi premio así que... - Intentó explicar con nerviosismo, no quería volver a provocar la ira de Asami, quería que las cosas fluyeran de la mejor manera posible de ese momento en adelante, si Asami ya estaba ahí lo menos que podía hacer era esmerarse para disfrutar de su presencia.
- Entiendo esa parte ¿Qué más? - La incitó a seguir logrando sorprender a la morena con la manera tan tranquila en que se había dirigido a ella.
- Deberás caminar siempre detrás de mí, no puedes hablar si yo no te lo autorizo, no te puedes apartar de mí y tampoco puedes actuar superior a los rebeldes. - Continuó explicando sonando insegura.
- Bien, entonces soy como un objeto. - Meditó, su rostro era serio y lograba inquietar a la morena que se encontraba a la espera de un estallido de emociones por parte de la pelinegra pues aún no se podía quitar de encima los eventos del día anterior, Asami dentro de la jaula otorgándole una paliza sin piedad mientras sus ojos furtivos seguían cada uno de sus movimientos, no quería volver a discutir con ella.
- El lado positivo es que nadie más además de mi te puede dar órdenes, nadie te puede tocar, nadie te puede maltratar. - Intentó mejorar la situación con una pequeña sonrisa.
- Entiendo. - Meditó Asami arrugado las cejas.
- Claro que eso solo aplica cuando haya rebeldes presentes, cuando estemos solas será igual que siempre. - Aclaró y esta vez Asami sonrió.
- Eso es obvio. - Respondió con tono juguetón y pidió salir del escondite causando que la morena liberara un profundo suspiro.
Lo primero que hicieron al salir del escondite fue recorrer el coliseo, Korra quería que Asami conociera el edificio pues en caso de una emergencia quería que su chica estuviera al tanto de sus diferentes opciones de escape. Al ingresar al oxidado edificio todos los ojos se posaron sobre la hermosa chica que caminaba detrás de la líder, nadie podía ignorar su elegante porte y el aire de superioridad que despedía, claramente era una chica fuera del alcance de cualquiera de los presentes, su imponente presencia bastaba para hacerlos desistir de cualquier estúpida idea que se les metiera a la cabeza, sabían que la chica no solo era hermosa si no también fuerte, nadie que hubiera presenciado la pelea de la noche anterior se atrevería a olvidar las habilidades de aquella forastera, alta y de cuerpo atlético, aquella belleza de ojos verdes era intocable, lo había sido desde un inicio y lo era aún más ahora que la líder la había reclamado como suya y todos lo sabían pues luego de la pelea las preguntas empezaron a rondar y pronto los hombres de Korra habían corrido la voz de que la jefa había reclamado a la forastera como suya por lo cual no había vuelta atrás, nadie podría acercarse a ella, lo único que podían hacer era observarla en secreto para evitar meterse en problemas con la líder que también tenía un gran grupo de admiradores quienes ahora comenzaban a sopesar la idea de abandonar su obsesión por la Guerrera del Sur al verla reclamar a una chica para sí misma.
Los ojos de la pelinegra analizaban todo a su alrededor, desde la oxidada estructura del edificio hasta a los rebeldes presentes en el lugar y la manera en que miraban a Korra cuando la morena pasaba caminando, todos la miraban con admiración, la observaban como si se tratara de una deidad, guardaban silencio y la miraban pasar con la boca ligeramente abierta, cuando la líder se encontraba lo suficientemente lejos algunos sonreían y otros aprovechaban para disfrutar viendo los atributos de la jefa cosa que lograba hacer que la sangre de la ojiverde hirviera de coraje... al fin había encontrado algo peor que ser observada de forma sucia y eso era que Korra fuera observada de la misma manera.
Mientras tanto la morena marchaba como de costumbre por las áreas que usualmente frecuentaba, se aseguró de presentar a Asami a sus hombres de confianza y a los hombres con poder de quienes debían cuidarse, el día pasó a prisa, había muchas cosas que debió enseñarle a la ojiverde, desde las áreas prohibidas, pues supuestamente los rebeldes no tenían acceso por órdenes de Suyin, hasta los caminos secretos que solían tomar cuando querían hacer un poco de contrabando.
- Señorita. - Las detuvo un hombre de complexión robusta y cabello cano, uno de los rebeldes más viejos en el área, uno de los cuales la morena desconfiaba, los rebeldes más viejos eran los que habían crecido bajo la influencia de la Orden del Loto Rojo por lo que eran los más fieles a la idea de la persecución del Avatar.
- ¿Disculpa? - Lo miró la morena por encima del hombro hablando con tono hostil.
- Lo siento mi señora. - El hombre se apresuró a disculparse mientras hacía una pequeña reverencia. - Es solo que no he podido evitar notar que parece estar ocupada brindándole algo parecido a una guía turística a su nueva servidora. - Indicó y la morena no necesitaba escuchar más para saber lo que aquel hombre quería expresar.
- Así es, mi esclava no es de por aquí así que necesito que se familiarice con el terreno si es que pretendo que me sea útil cuando necesite que haga alguna tarea. - Se molestó en explicar sabiendo que el viejo tomaría a mal que la líder rebelde estuviera mostrándole los alrededores a un forastero.
-Entiendo, pero ¿No le gustaría que alguno de mis hombres hiciera eso por usted? No tiene por qué andar aquí afuera desgastando sus pies cuando luego de la pelea de anoche lo que más necesita es un buen descanso. - Sugirió él.
- ¿Me estás llamando débil? - Le lanzó una mirada amenazante que hizo que el hombre se retractara de sus palabras.
- ¡No! No es eso lo que he querido decir, es solo una oferta que hice de buena voluntad. - Volvió a inclinarse.
- No confío en tus hombres, ella es mi esclava y no quiero que nadie la toque. - Amenazó.
- ¡Por supuesto! Una chica tan limpia y de facciones tan finas... si fuera mía tampoco querría que nadie más le pusiera un solo dedo encima. - Habló con una sonrisa pícara mientras sus ojos examinaban a la ojiverde.
- Aprecio la oferta, pero estoy bien y ahora agradecería que me permitieras continuar, en vez de ayudar te estás metiendo en mi camino. - Bufó y apretó los puños.
- ¡De inmediato mi señora! - Volvió a inclinarse y lentamente retrocedió para abrir paso.
El silenció reinó mientras ambas continuaban su caminata a través de las ruinas de la ciudad.
- Se te da bien eso de ser intimidante. - Comentó Asami con una sonrisa.
- Es una locura. - Suspiró la morena. - Poco a poco hemos logrado volverlos más civilizados, los hombres de Kuvira me siguieron de inmediato, ellos ya vivían bajo un riguroso régimen que los moldeo para salir de sus costumbres rebeldes, así que con ellos no hay tanto problema, pero los otros rebeldes, los que vienen de pequeños grupos que se forman de los asentamientos alrededor de la región, ellos no entienden nada que no sea violento, si no fuera severa con ellos no tendría su respeto. - Se detuvo frente a un edificio en ruinas de varios pisos de altura. - Vamos. - Le indicó a la ojiverde tomando su mano y llevándola con ella al interior del edificio que lucía bastante inestable al encontrarse inclinado un poco hacia uno de sus lados.
Una vez adentro era difícil ignorar el hecho de que los primeros cuatro pisos no se encontraban en su lugar, parecían haber sido removidos, claro que una máquina no habría sido capaz de hacer tal cosa lo cual dejaba a la pelinegra con una sola teoría, un maestro tierra debió haber removido los pisos con el fin de impedir el acceso de otras personas a dicho edificio. - ¿Esto lo hiciste tú? - Preguntó mientras aún caminaba de un lado a otro examinando el lugar.
- No, debieron haber sido los maestros durante la guerra. - Respondió mientras sus ojos observaban a la pelinegra como si se tratara de una pequeña niña emocionada al estar explorando un nuevo lugar.
- Es increíble. - Expresó con emoción mientras miraba hacia arriba. - ¿Sabes la precisión que se requiere para hacer algo similar? Remover los pisos evitando que todo el edificio colapse. - Sonreía mirando los pilares que habían sido dejados en su lugar para no romper el soporte del edificio.
- Antes había más maestros, pudieron haber sido más de diez haciendo el trabajo en conjunto. - Sonrió la morena sin dejar de contemplar a Asami.
- Increíble. - Repitió con una alegre sonrisa.
- Ven. - Dijo la morena tomando su mano nuevamente y jalándola hacia ella para abrazarla por la cintura. - Sujétate con fuerza. - Advirtió antes de dar un salto haciendo uso de su aire control para poder alcanzar las escaleras de emergencia que estaban pegadas a una de las paredes flotando a cuatro pisos de altura, Asami comenzó a reír por la extraña sensación de mariposas que aquel salto le generó en el estómago, sus brazos se habían aferrado a Korra con fuerza al sentir como volaban por los aires causando que la morena perdiera el aliento, no importaba cuanto tiempo llevara conociendo a Asami, no se acostumbraba al extraño nerviosismo y emoción que la invadían cuando la tenía cerca.
- Listo. - Sonrió volviendo a sujetar la mano de Asami. - Vamos, no me sueltes porque este lugar está algo inestable. - Dijo comenzando a avanzar por las escaleras hasta que encontraron la primera puerta por la cual accedieron al resto del edifico. Aquel había sido un edificio de oficinas, los muebles se encontraban desorganizados y regados por doquier, rotos y oxidados, las ventanas del edificio parecían haber explotado y en las paredes había marcas de fuego, piso tras piso fueron avanzando, Asami no podía evitar mirar en todas direcciones, aquel edificio la fascinaba, en casa no había tenido la oportunidad de explorar ninguno de los edificios pues todos ellos habían sido destrozados casi por completo.
- Parece que te traje al lugar indicado. - Rió la morena al ver el brillo en los ojos de la pelinegra.
- Sabes que no puedo evitar mi curiosidad por estos lugares. - Sonrió Asami comenzando a explorar uno de los últimos pisos, el viento entraba por las ventanas que carecían de cristal, Korra caminaba cerca de su chica mientras esta recolectaba cosas que se encontraba entre los escombros, cuando al fin terminó de revisar los alrededores la morena la guió para seguir subiendo, los últimos dos pisos estaban expuestos al exterior pues una parte del edificio había sido arrancada, desde aquel lugar podían ver toda la ciudad que las rodeaba, de nuevo la ojiverde no perdió el tiempo y se lanzó a explorar todo lo que pudo, el sol estaba a punto de ocultarse así que no le quedaba mucho tiempo de luz.
Korra tomó asiento en la orilla del edificio mirando como las antorchas comenzaban a prenderse en las áreas donde la gente solía acampar para dormir, luego de un par de minutos Asami se le unió tomando asiento a su lado, ninguna dijo nada pero sabían que el momento había llegado, debían hablar si querían ser capaces de convivir en aquel nuevo ambiente.
- Lo siento. - Inició la morena sin despegar la mirada del horizonte.
- ¿Por qué? - La miró Asami.
- Por no haberte compartido la verdad, por haberte lastimado al comportarme de la manera en que lo hice cuando solo intentabas cuidarme, por haberte hecho daño dentro de la jaula, por haberme ido de la manera en que lo hice. - Dijo arrugando las cejas, la verdad era que nada de lo ocurrido había sido de su agrado, Asami no se merecía un trato así y detestaba pensar que había sido ella quien se había comportado de tal manera cuando lo único que Asami había estado haciendo hasta el momento era apoyarla de forma incondicional.
- Tenía tanto miedo de perderte, las cosas fueron empeorando y llegó un punto en el que no supe cómo explicarte lo que ocurría. - Giró la cabeza para mirar sus bellos ojos verdes que la contemplaban con cuidado.
- Por eso debes prometer no volver a hacer algo similar. - Amenazó la mayor apuntando su dedo índice hacia la morena. - Debes confiar en mí desde un inicio. - Completó.
- Lo sé. - Dijo el Avatar agachando la mirada.
- Bien. - Sentenció la mayor mirando a la distancia.
- ¿Entonces? - Se escuchó la voz de Korra.
- ¿Qué? - Respondió la ojiverde mirándola por el rabillo del ojo.
- ¿Me perdonas? - La miró con ojos de cachorro suplicante esperando una respuesta favorable.
- Sí. - Respondió de forma simple encogiéndose de hombros pero esa respuesta no le bastó a la morena, era una respuesta sincera de eso no cabía duda pero le faltaba algo.
- ¿Estamos bien? ¿Tú y yo? - Insistió.
- Pues... - Dijo haciendo una pequeña pausa al pasar su mano sobre su abdomen para palpar la herida que escondía bajo la ropa. - Si, aún duele un poco pero yo estoy bien y a ti no te veo nada mal. - Respondió la ojivere y Korra bufó a lo que Asami rió con suavidad.
- Me refiero a que... - Suspiró. - ¿Seguimos siendo pareja? - Al fin logró preguntar.
- Entiendo a lo que te refieres. - Suspiró Asami retomando un semblante más serio, el viento sopló silbando al pasar por pequeñas ranuras del edificio. - ¿No crees que es demasiado rápido? - La miró reflejando la confusión en su rostro.
- ¿Demasiado rápido? Ha pasado poco más de un mes desde que partí. - Alegó la morena un poco inquieta por aquella respuesta.
- Pero apenas un día desde que nos volvimos a encontrar. - Señaló la pelinegra.
- ¿Y cuál es el problema? - El estrés se volvió a grabar en cada una de sus palabras.
- ¿No crees que deberíamos tomarnos un tiempo para pensar? - Propuso Asami mirando hacia las ruinas delante de ellas.
- ¿Pensar? No tengo nada que pensar, lo arruine, estaba confundida, pero ahora estás aquí. Viniste hasta este lugar por mí. No puedo volver a arruinar las cosas contigo, estoy segura de que te amo Asami. - La miraba esperando que aquellos hermosos ojos la miraran de vuelta pero Asami continuaba viendo hacia el frente.
- Y yo a ti Korra, y lo que ocurrió la noche de ayer fue... especial. Pero creo que debo darme un tiempo para pensar un poco. - Suspiró pesadamente.
- Pero... - Inició y de inmediato calló, no quería presionar a Asami, sabía que debía darle su espacio, lo cual era difícil considerando la posición en la que se encontraban, Asami debía estar a su lado en todo momento. - Está bien... supongo. - Suspiró.
- Solo debo adaptarme a la vida aquí, aclarar mi mente un poco. - Al fin miró a la morena que ahora se encontraba con la mirada hacia abajo observando sus propias botas, su falta de ánimo era evidente. - Lo siento Korra, de cualquier manera estaré a tu lado, solo es cuestión de tiempo. - Intentó animarla, la verdad es que no sabía cómo debía abordar aquella situación, no estaba segura de que volver saltando a los brazos de Korra era la mejor opción y tenía miedo de que la morena de pronto volviera a decidir que estar juntas no era una buena idea.
- Está bien, entiendo. - Suspiró y alzó la mirada con nueva determinación en el brillo de sus ojos. - Escucha Asami. - Volvió a sonar seria. - Estoy metida en serios aprietos, Bumi fue capturado en el norte y por eso debí venir hacia acá. - Inició a explicar su situación actual.
- El Loto Rojo tiene a Bumi en las tierras del Antiguo Reino Fuego, algunos de nuestros hombres fueron allá para mantener un ojo sobre aquellos grupos rebeldes y cuidar a Bumi, hasta el momento sabemos que aún sigue con vida… porque allá hacen las ejecuciones públicas. - Hizo una breve pausa para organizar sus pensamientos que aún parecían rondar sin control dentro de su cabeza, era verdad que se encontraba mejor después haber leído la información que Asami le facilitó sobre la vida del Avatar obscuro pero aún no se sentía del todo bien y el estrés que se cargaba sobre sus hombros al saber que Bumi se encontraba en peligro de muerte no le ayudaba a tranquilizarse.
- Quiero ir por él, debo ir a salvarlo... - Pausó de nuevo. - Pero no puedo dejar este lugar sin un líder. - Arrugó las cejas y bufó. - Luego de haber entrado al estado Avatar todos los grupos rebeldes comenzaron a buscarme, los rebeldes del Norte comenzaron a señalar en mi dirección pues mi prima Eska, su líder, dijo estar segura de que fui yo quién mató a su padre. - Suspiró.
- Está bien, no hiciste nada malo Korra. - Habló Asami colocando su mano derecha sobre la espalda de la morena. - Debías defenderte, a él no le habría importado en lo más mínimo quitarte la vida a ti. - Intentó convencerla.
- De cualquier manera, ellos reportaron eso al Loto Rojo así que de inmediato comenzaron a movilizar a los grupos rebeldes del Antiguo Reino Tierra. Por eso Bumi me pidió que viniera a tomar el poder antes de que el poder fuera tomado por algún miembro de la Orden del Loto Rojo, no me dejó ayudar y una cuarta parte de sus hombres fueron capturados junto con él. - Miró a Asami y arrugó la frente. - Por eso desaparecí por unos días, estaba en el Norte ayudando a Bumi hasta que me dijo que debía irme, no me dejó usar mis poderes de Avatar porque dijo que si lo hacía le daría al Loto Rojo la evidencia que necesitaba para inculparme, así que guié al grupo de Bumi de regreso a Ba Sing Se dónde fui nombrada como su líder, ahí comenzamos a hacer nuestra jugada, le dijimos a los rebeldes que la gente del Norte se había molestado porque tomamos sus riquezas y habían comenzado a inventar estúpidos rumores sobre mi después de haber capturado a Bumi para quitarnos poder. - Una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro. - Sorprendentemente los rebeldes no dudaron ni un poco en apoyarme, la voz se corrió y pronto todos respondían a mis órdenes. -
Giró su mirada hacia el palacio de Suyin. - Para volver de esto algo más convincente debí hablar con Suyin y explicarle la situación, entre ella y yo concluimos que yo debía entrar al poder con nuevas reglas diferentes a las de Bumi para borrar todo tipo de sospecha, así que yo rompí el trato que los rebeldes tenían con Suyin, de nuevo volvimos a ser enemigos, aunque esto pueda perjudicar a los habitantes de los asentamientos de Suyin ella dijo que era por un beneficio mayor. - Suspiró. - Marcando mis nuevas reglas también declaré la guerra a los rebeldes extranjeros, cualquiera que no fuera de nuestras tierras era nuestro enemigo, mis hombres apoyaron esa idea de inmediato pues si algo les gusta es pelear, en mi discurso dije que nosotros éramos superiores, los rebeldes de las tierras más grandes sobre este maldito planeta, nosotros no compartiríamos nuestra grandeza con nadie. - Sonrió de lado. - Todos me aclamaban, los rebeldes no tienen ningún conocimiento sobre el Loto Rojo así que no saben que al declarar la guerra a los forasteros exilie al Loto Rojo. - Rió sin humor. - Mis hombres más leales salieron a cazar a los cabecillas rebeldes que seguro tenían contacto con el Loto Rojo, muchos líderes rebeldes murieron, mi mandato era ser un solo grupo rebelde sin variedad de líderes, el baño de sangre le gustó a muchos. - Negó con la cabeza y encogió sus hombros. - Hice cambios muy drásticos y que muchos parecieron apoyar, pero al hacerlo rompí el equilibrio que había existido hasta el momento, mis hombres me ayudarán a mantener el control hasta que la gente se acostumbre, y no es una tarea imposible pero debo permanecer aquí para supervisar el cambio... ¿Pero qué hay de Bumi y los hombres que capturaron junto a él? - Se preguntó revolviendo su cabello con la mano derecha.
- También, al haber declarado la guerra de tal manera he hecho obvio que soy el Avatar, así que es crucial que el Loto Rojo no llegue aquí a influenciar a los rebeldes locales o si no todos estarán detrás de mí. - Concluyó mirando a la ojiverde. - Nada de secretos ¿Cierto? - Sonrió y de inmediato su rostro volvió a mostrarse triste, Asami guardó silencio por un momento mientras meditaba todo lo que acababa de escuchar, no cabía duda de que la vida del Avatar siempre estaba llena de complicadas situaciones y emociones fuertes.
- Me alegra que me hayas compartido todo eso. - Sonrió Asami acercándose a Korra y rodeándola con uno de sus brazos para atraerla hacia ella permitiéndole recargar la cabeza sobre su hombro. - Estoy aquí, no tienes por qué hacer todo esto sola. Yo te ayudaré. - Le aseguró con voz suave.
- Tal vez sea bueno que estés aquí... - Murmuró Korra.
- ¿Tal vez? - Sonrió la ojiverde.
- Aún me inquieta que te encuentres fuera de una zona segura. - Suspiró.
- Deberás superar eso tarde o temprano. - Comenzó a acariciar su cabello para ayudarla a relajarse un poco. - Dame un poco de tiempo, haré un plan para rescatar a Bumi. - Aseguró con confianza.
- Gracias. - Sonrió la morena disfrutando del agradable aroma que despedía la pelinegra, era un aroma suave y agradable, uno que era distintivo de la señorita Sato, aquel aroma podía tener distintos efectos sobre ella dependiendo de la situación, a veces lograba inquietar su sangre y despertaba su deseo sobre el cuerpo de la ojiverde y otras veces la ayudaba a relajarse, el efecto siempre era positivo, siempre la hacía sentir bien.
- Asami. - Murmuró adormilada bajo las caricias que recibía en su cabello.
- ¿Dime? - Respondió sin retirar la mirada del paisaje frente a ellas, la luna llena brillaba en el cielo iluminando las ruinas de los edificios ofreciendo una bella vista de la enorme ciudad de Ba Sing Se.
- Eres mía. - Dijo a modo de afirmación, aunque se encontraba adormilada y tal vez a punto de rendirse ante el sueño sus palabras habían sido pronunciadas con seguridad, la ojiverde pudo sentir sus mejillas arder tras escuchar aquella frase.
- Si bueno, no pareció importarte mucho cuando te fuiste del pueblo hace un mes. - Reclamó sin poder calmar el latido de su corazón.
- Estaba confundida... y no esperaba que me siguieras. - Murmuró al tiempo que rodeaba el cuerpo de la mayor con sus brazos escondiendo el rostro en la curvatura de su cuello.
- Eso no cambia nada. - Bufó, aquel simple contacto lograba ponerla nerviosa, Korra solía tener ese efecto sobre ella.
- Lo cambia todo, el plan era dejarte en un lugar seguro y mantenerte a salvo. Pero decidiste salir de ahí, si ese es el caso deberás ser mía. - Dijo con tono juguetón.
- Lo pensaré. - Sonrió la ojiverde sosteniendo a Korra cerca de ella.
- De cualquier manera saliste para estar al lado del Avatar y ayudarle en su camino ¿No es así? - Preguntó, se le escuchaba más tranquila y relajada, más cercana a la Korra que la ojiverde conocía, aquello era una buena señal, ya habían pasado varios meses desde la última vez que la había escuchado así.
- Así es. - Recargó su cabeza sobre la de Korra acurrucándola entre sus brazos.
- Entonces deberás estar a mi lado. - Celebró la morena.
- Lo estaré. - Afirmo con tono cálido.
- Entonces seguirás siendo la novia del Avatar. - Rió entretenida sin apartarse del cálido cuerpo de Asami.
- Aún no accedo a eso. - Aclaró sin poder evitar sonreír, había extrañado a aquella Korra sonriente y emprendedora.
- Lo harás, me aseguraré de eso... no puedes decir que me amas y no acceder a ser mi novia. - Señaló la morena comenzando a besar el cuello de la ojiverde.
- Korra... - Suspiró. - Yo diré lo que puedo o no puedo hacer. Por el momento no soy la novia del Avatar. - Se apartó y la miró a los ojos, aquellos orbes azules la miraban llenos de deseo, cazaban cada uno de los movimientos de sus labios, sabía que no podía resistirse a esa mirada, además estaban demasiado cerca y no tenía ni la más mínima intención de apartarse, le gustaba sentir el calor de Korra contra su cuerpo.
- Bien, no eres mi novia. Pero sigues siendo mía, afortunadamente perdiste al pelear conmigo dentro de la jaula. - Sonrió Korra de forma seductora acercándose una vez más al cuello de la ojiverde para continuar besándola.
- ¿Entonces los esclavos también están sujetos a complacer a sus dueños de esta manera? - Preguntó no pudiendo evitar que su respiración se volviera pesada.
- Puedo hacer de ti lo que me plazca. Estás con los rebeldes ahora, las reglas no existen... a menos de que las imponga yo. - Sonrió y siguió saboreando la piel de la pelinegra.
- Que conveniente... - Respondió con sarcasmo y la morena rió haciendo una pequeña pausa.
- Lo es. - Afirmó y esta vez se acercó a la ojiverde para tomar sus labios, las manos de Asami no tardaron en enredarse en el cabello de la morena mientras sus bocas se movían en sincronía.
La ojiverde repartió varios besos sobre el rostro de su morena, lentos, suaves y pausados como si depositara una promesa en cada uno de ellos, tanto ella como Korra sabían que no podía haber nadie más en sus vidas, se correspondían y entendían que por voluntad propia ninguna de las dos estaba dispuesta a mirar hacia otro lado en busca de alguien más, aunque por el momento no estuviera accediendo a clasificar su relación como un noviazgo estaba al tanto de que Korra tenía razón, en el sentido romántico, sexual y sentimental no había ni habría nadie más a quién le correspondiera como lo hacía con la joven Avatar. Era suya.
- Te amo. - Declaró Korra ocultando su rostro en el cuello de Asami. - Y lo siento mucho, no quería lastimarte. - Repitió volviendo a mirar los hermosos ojos de su chica para transmitir la sinceridad de sus palabras.
- Lo sé. - Sonrió Asami volviendo a unir sus labios, luego de un beso apasionado la ojiverde se apartó de los labios de la morena. - Yo sé cómo puedes enmendar esto. - Sonrió.
- ¿Cómo? - Preguntó la morena arqueando una ceja, la pequeña sonrisa que se posaba en el hermoso rostro de Asami no le daba buena espina, cualquiera que fuera la idea que le acababa de llegar a la cabeza no parecía ser nada bueno.
- Seré tu novia cuando me presentes así frente a los rebeldes. - Sonrió de lado sabiendo que aquello no sería una tarea sencilla, no es que no quisiera estar con Korra de tal manera pero sabía que si Korra era capaz de presentarla como su pareja frente a los rebeldes entonces habría aceptado tenerla a su lado en aquel peligroso lugar, sería un reto para la morena que si era capaz de superar demostraría el compromiso que tenía hacia su relación, sin mencionar que hacerlo oficial frente a los rebeldes automáticamente la incluiría dentro de aquel mundo lleno de conflictos, si hacían eso no habría vuelta atrás.
- ¡¿Qué?! - Se sorprendió la ojiazul, Asami no jugaba con sus palabras, eso lo podía saber con el tono que había usado y la manera en que lo había dicho.
- Si hago eso todos tendrán su atención puesta sobre ti. - Objetó.
- Y si no lo haces da igual que sea tu novia o tu esclava. - Se acercó a Korra comenzando a besar su cuello y a bajar lentamente.
- Asami... es peligroso. – Su piel se erizó al sentir una de las manos de Asami subiendo por debajo de su blusa.
- No te estoy apresurando a hacer nada. - Habló con voz seductora al disfrutar tocando uno de los generosos pechos de la ojiazul.
- Es arriesgado. - Murmuró y suspiró arqueando su espalda al sentir como la rodilla de la pelinegra comenzaba a hacer presión entre sus piernas.
- ¿Crees que sea más fácil que me acepten si gano algunas peleas? - Propuso comenzando a bajar sus caricias por el fuerte abdomen de la morena hasta llegar a la orilla donde comenzaba su pantalón jugueteando un poco con sus dedos al introducirlos lentamente por debajo de la prenda.
- ¡No entrarás a la jaula de nuevo! - Renegó pero sus fuerzas se esfumaron cuando Asami se aventuró comenzando a tocar su intimidad. - Asami... - Intentó llamar su atención pero en vez de eso gimió.
- Tu puedes organizar las peleas amor, si me das la oportunidad de subir me resultará más fácil ayudarte. - Murmuró a su oído.
- No... - Volvió a gemir, Asami pausó para comenzar a retirar su blusa frente a la morena con la intención de que aquellos ojos azules disfrutaran de la vista.
- Es tu decisión... Guerrera del Sur. - Le ofreció una sonrisa pícara mientras comenzaba a desabrochar el pantalón de la morena.
- No… - Logró objetar y la ojiverde detuvo sus movimientos mirándola directo a los ojos.
- ¿No? - Señaló su cuerpo con la mirada.
- Si... - Suspiró la morena.
- ¿Si puedo pelear? - Jugó con sus palabras.
- ¡No! - Renegó Korra.
- ¿Alguna vez te he dicho lo mucho que me gusta verte nerviosa? – Rió Asami de forma coqueta y continuó retirando el pantalón de su morena para poder disfrutar de ella.
Estaba condenada, sus pensamientos iban y venían, no lograba mantener la concentración mientras una de las manos de Asami jugaba entre sus piernas y la otra mantenía su blusa arriba para poder saborear uno de sus pechos con toda libertad, el aroma de Asami era embriagante, sus caricias y besos dormían su razón, se encontraba sometida a su voluntad, tenía una notable debilidad por los encantos de la ojiverde, pero lo que pedía era una locura, la jaula era peligrosa y ella no quería exponer a Asami a riesgos innecesarios, aunque también cabía la posibilidad de que Asami tuviera razón y obtener popularidad le permitiera moverse con más libertad sin mencionar que la idea de declarar a Asami como suya enfrente de todos era algo tentador, aunque peligroso.
Aquella noche la pasaron en aquel abandonado edificio, solas a merced la una de la otra, sus manos acariciando sus cuerpos, subiendo y bajando, reconociendo cada centímetro de piel, repartiendo suaves besos y compartiendo su calor, suspiros iban y venían, les resultaba inevitable no ceder a la atracción que siempre parecía actuar como un imán entre las dos.
De alguna manera aquel apasionado encuentro parecía ser una lucha por el poder en el cual Asami llevaba ventaja, con sus juegos de seducción y sus peticiones parecía haber acorralado a la morena, pero Korra era testaruda así que no le sería tan fácil convencerla, el tiempo parecía estar a su favor así que podía esperar, sabía que su ojizaul tarde o temprano cedería, la haría extrañar sus caricias y su calor durante el día, la haría añorar su voz y su compañía. Una esclava no podía interactuar con ella como lo haría su novia, una esclava sería solo eso, un sirviente a la espera de sus órdenes así que orillaría a la temida Guerrera del Sur a reclamarla como a su novia.
Aquellos hermosos ojos azules estarían obligados a observarla de lejos y se aseguraría de que no quisieran ver nada más, esa noche en aquel edificio sería la última que le concedería hasta el momento en que su posición entre los rebeldes cambiara.
+++Cap 27+++
Saludos para los que no tienen cuenta pero se animan a dejarme un review :D
- LuxxTenebris . Para el capi 25 lamento haber jugado con tu corazón jajaja (No lo lamento tanto ;D El punto de todo esto es hacerlos entrar a la historia y sentir el momento muajaja) Y lo sé! Lo siento jajajaja no quería hacerlos sufrir tanto peeeero ya tienen este capi como compensación, además creo que el siguiente también será tranquilito para que tomen aire xD Y mira que conveniente, leíste dos capítulos seguidos, muuy bien para ti jajaja a mi los de los nueve comentarios me pusieron a escribir a todo lo que daban mis pobres manos... (Broma, me agrada escribir)
Capi 26. La pelea si que se puso intensa jajaja pero bueno ya cuando te encuentres leyendo esta parte de este capítulo ya sabrás que todo anda bien así que no te apures, puedes respirar con tranquilidad ;D Y si, la pelea sirvió para que Korra se abriera y para que Asami se descargara jajaja ahora en el 27 la historia sigue y en el 28 habrá un poco más de ajustes ;)
Como siempre es un placer leerte Luxx, saludos! Gracias por tus reviews =)
- Liz. Gracias por el review del capítulo anterior, que bueno que ye haya gustado y espero que este también te haya entretenido n.n saludos y un abrazo! Nos leemos pronto.
- Jessi. Muchas gracias por tu review. Mira que yo no quisiera más que poder sentarme a escribir este fic y avanzarlo súper rápido jajaja así ustedes felices y yo también porque me emociona la idea de ver este fic terminado pero bueno, como bien dices hay que esperar xD!
Me alegra que te guste la historia, seguiré trabajando lo mejor que pueda para que siempre sea algo agradable para leer n.n Saludos!
- Diane. Un gusto! Que bueno que te animaste a escribirme y muchas gracias por darle una oportunidad a mi Fic y que te hayas tomado el tiempo de leerlo.
Me alagas, de verdad intento escribir lo mejor que puedo y pueden tener por seguro que lo que subo yo ya lo leí mínimo unas tres veces jajaja y aún así a veces se me pasan algunos errores pero intento minimizarlos lo más que puedo así que me alegra leer tu comentario. Muchísimas gracias! n.n (Y dios! Imagina que bueno sería hacer un libro de esto jajaja)
Los temas que abordo en el fic si que son importantes, supongo que es por eso mismo y mi interés en todo ese tipo de cosas que gran parte del fic se basa en ello. Hay que ponernos atentos!
La pelea fue interesante de escribir, entre los diálogos y las acciones, siempre antes de publicar un capítulo me quedo meditando sobre el contenido jajaja por eso es un alivio cuando leo reviews que dicen que les gustó. Y en efecto, todo a su tiempo, Korra ahora tiene a la bella Asami a su lado como apoyo así que ahora deberá levantarse y desarrollarse como el Avatar que todos necesitan ;)
Finalmente no! Nunca me fastidian los reviews, si son largos los respondo igual de largos jajaja así que no hay problema, al contrario, me alegra ver que te tomaste el tiempo para escribirme n.n
Respecto al tema de contactar conmigo bueno, en Wattpad tengo una cuenta, el usuario es Gost99 y bueno recién acabo de crear una cuenta de Face. Si gustan la pueden buscar como "Stephanie Write" Pasaré a dejar un mensaje en Korrasami Nation para que me encuentren con facilidad, si gustan n.n
Espero eso te ayude un poco Diane! De nuevo muchas gracias por tu review ;D
- Runcateun. Hola! Yo se que no vas al tanto con la historia y que tal vez no leas esto pronto y lo leas cuando la historia ya vaya más adelantada pero quería hacerte saber que aprecio el tiempo que te tomaste para poner el review :D
Que bueno que el fic ha sido de tu agrado, a penas en el capi 14 pero bueno! La escuela es importante así que tu tómate el tiempo que sea necesario para que el fic no interrumpa tus estudios jajaja. Un saludo y abrazos! Gracias :D
+++ Cap 27 +++
Eso es todo por hoy mis queridos lectores :D
Como siempre les deseo un buen día/semana/ Lunes y todo lo que se presente de aquí a mi siguiente actualización jajajaja
Un abrazo!
Chiauuuuuuu
c:
