Bitácora. Asami Sato. 9
/
Nos tomó dos días llegar al río que nos llevaría al mar que alcanza las costas de las ruinas de Ciudad República, el río es la manera más rápida de viajar pero no es la más segura pues el agua se encuentra contaminada y debemos evitar tocarla porque cualquier contacto con la piel puede generar irritación o reacciones alérgicas que son bastante molestas y a veces incluso dolorosas, sin mencionar que llegar a beber el agua puede generar severas infecciones estomacales o causar intoxicaciones o envenenamiento que eventualmente causarían la muerte, pero todos estábamos dispuestos a correr el riesgo con tal de volver y ayudar a Korra cuanto antes así que no nos importó correr el riesgo.
Cerca de la orilla del río nos encontramos con el equipo vigía de la alianza, diez personas que vigilan el río para asegurarse que ningún extraño penetre en los territorios de La Guerrera del Sur sin ser visto, ellos nos brindaron un pequeño embarque en el cual subimos luego de haber tomado un pequeño descanso de dos horas, todos nos encontrábamos cansados pues habíamos tomado pocos descansos hasta el momento pero no podíamos hacer otra cosa más que acelerar el paso para llegar lo antes posible a mi pueblo y reunirnos con Mako y sus hombres.
Una vez en el río comenzamos a tomar turnos para remar, así uno de nosotros podía descansar mientras los otros dos remábamos a través del río. Mientras navegábamos ellos me contaban sobre lo que habían visto y vivido en el Antiguo Reino Fuego, me contaban la manera en que Korra había elaborado un detallado plan para infiltrarse en el calabozo del Loto Rojo al dividir el grupo para ejecutar diferentes tareas al mismo tiempo, unos asistirían a los eventos desde donde vigilarían el estado de Bumi, otros pelearían para ganar dinero que podían ofrecer para extender la tortura de Bumi y mantenerlo con vida mientras Korra permanecía en un escondite subterráneo en las afueras de la ciudad donde había comenzado a hacer un túnel en dirección al calabozo, ella no salía para no llamar la atención y el resto se ocupaba de llevarle comida y mantenerla informada de todo lo que ocurría afuera.
El plan parecía perfecto hasta que se encontró con la dificultad de que el calabozo había sido revestido por platino, en ese momento el plan cambió, la aproximación debía ser más directa, penetrar en los pasillos del palacio para entrar al calabozo por dentro, habría enfrentamientos y la factible posibilidad de ser descubiertos por el enemigo causando una reacción en cadena, era por eso que Korra los había mandado a ellos y otros dos en busca de refuerzos.
También me explicaron como Bumi había logrado engañar al enemigo para que los hombres que habían sido capturados junto a él fueran liberados, claro estaba que estos hombres también se unieron a Korra en un intento por salvar a Bumi y todos trabajaban juntos en aquel lugar en una desesperada carrera contra el tiempo.
Viajando por el río nos tomó tres días llegar a las costas de mi pueblo, nuestro embarque no era nada moderno, una balsa hecha de madera vieja que pensarías que nunca lograría atravesar el mar pero que claramente ya había cumplido con su función al transportar a tres personas hasta las playas de las ruinas de Ciudad República, sin embargo yo no me sentía satisfecha con la velocidad a la que estábamos limitados a viajar y esperaba que la nave en la que los gladiadores habían viajado fuera más rápida pero al preguntar ellos me explicaron que el viaje del Antiguo Reino Fuego a las costas de Ciudad República les había tomado una semana, si a eso le sumaba la otra semana que les había tomado alcanzar Ba Sing Se y la Semana que nos tomó alcanzar mi pueblo más la semana que nos tomaría volver al Reino Fuego nos daría un total de un mes, tres semanas ya era demasiado, un mes era una eternidad, nosotros éramos los refuerzos, no podíamos demorar tanto tiempo en llegar.
7 De Julio.
Al pisar las costas de mis tierras mi corazón se lleno de nostalgia y alegría, era impresionante notar lo bien que recordaba aquel lugar, desde las rocas que rompían las olas hasta el color de la arena, había vuelto a casa pero desgraciadamente no tenía el tiempo para quedarme por lo que no me hice demasiadas ilusiones y me limité a disfrutar de la hermosa vista que proporcionaba el bosque que revestía las montañas en el horizonte, era evidente que la vegetación no había hecho más que aumentar su territorio a un ritmo acelerado lo cual me garantizaba que los espíritus se habían sentido cómodos con la presencia de nuestro pueblo.
Cerca de la orilla divisamos a un grupo de hombres vistiendo un uniforme que me era familiar, al vernos a la distancia comenzaron a caminar hacia nosotros logrando despertar cierta inquietud en los dos rebeldes que me acompañaban.
- Está bien, son amigos míos. - Les aseguré para hacerlos bajar la guardia, el rostro de Mako apareció de entre aquellos hombres y ambos corrimos a abrazarnos, daba la impresión de que hubieran pasado cientos de años desde la última vez que lo había visto, Mako, mi viejo amigo del a infancia, permaneciendo aferrada a él lo estreché con fuerza, lo había echado de menos y no podía ponerme a pensar lo mucho que extrañaba a mi padre y al resto de mis amigos porque no había tiempo para pasar a saludar a ninguno de ellos.
- Asami... cuanto tiempo. - Murmuró y entonces ambos fuimos sofocados al ser levantados del suelo por el fuerte abrazo de Bolin. - ¡Asami! - Celebró y yo reí sin aliento al ser aplastada entre sus brazos y el cuerpo de Mako.
- Bolin, cuánto tiempo. - Logré saludar luego de que me hubiera liberado, entonces me acerqué a él y lo abracé disfrutando con cada fibra de mi cuerpo el poder estar ahí con ellos en ese lugar.
- Asami... Luces tan... ¡Bien! Te ves un poco más intimidante ¿Te cortaste el cabello? - Me preguntó Bolín con esa sonrisa tan brillante y honesta que tanto lo caracteriza, yo negué suavemente con la cabeza y sonreí de vuelta al no poder evitar recordar los viejos tiempos al lado de estos dos hermanos.
- No. - Reí por lo bajo. - Pero han pasado muchas cosas. - Suspiré. - Y nada me encantaría más que poder sentarme a contarlo todo o pasar a saludar a papá... pero ahora lo que menos tenemos es tiempo. - Dije dejando en evidencia la preocupación que me carcomía desde el interior.
- Ya nos han dado un breve resumen de lo que está pasando... Hemos juntado a nuestros mejores hombres. - Señaló Mako a sus guardias bien uniformados y armados con la tecnología que yo les había proporcionado. - Buenas noches. - Los saludé y todos me respondieron con brillantes y cálidas sonrisas que llenaron mi pecho de emoción, los conocía a todos, yo había ayudado a entrenar a cada una de esas personas, hombres y mujeres emprendedores que estaban dispuestos a darlo todo por proteger a las personas que amaban.
- Asami, cuanto tiempo, es un placer verte de nuevo. - Escuché entre varios saludos que fueron dichos al mismo tiempo logrando hacerme reír y haciendo mi corazón latir con fuerza, ninguno de ellos era más valioso que los rebeldes con los que había estado tratando en Ba Sing Se, pero estas personas que se encontraban frente a mi habían crecido a mi lado y eran personas que descendían de familias que nunca habían perdido la esperanza, familias que se habían negado a caer en la desesperación, humanos que no querían volverse asesinos, que no querían perder de vista el trato cálido que una persona podía darle a otra y aquello era algo que podía ver en sus miradas y que si lo comparaba con los rebeldes podía notar una clara diferencia, su mirada me resultaba familiar porque yo descendía de personas con los mismos valores.
Aun así ninguno era mejor que el otro, los rebeldes habían sufrido grandes pérdidas y ahora se encontraban buscando el camino de regreso a una vida tranquila pero en su trayecto habían adquirido un espíritu inquebrantable, un espíritu sin miedos, un espíritu dispuesto a vivir un día a la vez pues por generaciones ellos solo se dedicaron a moverse de un lado a otro en busca de bienes para sobrevivir y aunque lo hubieran hecho a base de abusos al final se habían acostumbrado a reírse de todo, disfrutaban de lo que podían cuando podían y ahora que se encontraban corrigiendo ciertos aspectos de sus excesos podía ver en ellos un pueblo fuerte y temerario, un pueblo que tenía ganas de vivir como nadie más en este mundo.
Si la gente de mi pueblo trabajara codo a codo con los rebeldes ambos pueblos tendrían algo que aprender el uno del otro, mi pueblo podría enseñarle a los rebeldes a ser pacientes, amables y considerados mientras los rebeldes podrían enseñarle a los míos a no temerle a nada en este mundo y andisfrutar la vida al máximo.
Poco después de nuestra pequeña reunión los peleadores de Korra nos indicaron que era momento de marchar pero yo los interrumpí, me negaba a esperar otra semana más para llegar a apoyar a Korra y ya tenía un plan en mente para solucionar eso, un plan que no era del todo seguro pero que si funcionaba acortaría el tiempo del viaje considerablemente. Sin dar muchas explicaciones les pedí a todos que esperaran, les dije que no me tomaría más de dos horas volver y partí sobre el lomo de Naga con Sai siguiéndome de cerca.
Naga corrió a toda prisa a través de los escombros de la antigua ciudad, sus pasos eran largos, la sensación de ir encima de su lomo mientras ella corría era increíble, Korra me había llevado sobre el lomo de Naga a dar un paseo por la jungla en una ocasión, pero esta vez era diferente, podía sentir la fuerza en los músculos de Naga al estirarse y contraerse en cada movimiento haciendo de la experiencia algo único e inolvidable, algo que, desgraciadamente, solo Korra y yo conocíamos.
Al cruzar el portal el primer espíritu que me encontré fue Wan Shi Tong y aunque no entendía del todo bien qué hacía él cerca del portal me quedaba en claro que no podría pasarlo de largo fácilmente.
- Asami Sato. - Escuché su voz haciendo eco alrededor.
- Hola. - Salude de regreso bajando con cuidado del lomo de Naga.
- ¿Qué te trae por nuestros territorios el día de hoy? Hace tiempo que no te vemos por aquí. - Habló prestando especial atención a las expresiones de mi rostro.
- Si, hace tiempo dejé mi pueblo para poder ayudar a Korra. - Decidí ser breve. - Pero he regresado porque necesito un favor, es algo relacionado a Korra. - Lo miré fijamente y él giró su cabeza 360 grados solo para volver a clavar sus ojos sobre mí.
- ¿Más favores? - Rió - ¿Y nosotros que obtendremos a cambio? - Preguntó con curiosidad y algo más que me desagradaba en su tono de voz, era obvio que este espíritu no se encontraba de buen humor el día de hoy, eso era algo que yo había aprendido a identificar en él luego de todo el tiempo que pasé a su lado en la biblioteca mientras estudiaba sus libros.
- ¿Qué quieres a cambio? – Pregunté sin retirar mi mirada de la suya.
- Ah... bueno, ya tengo el valioso documento que relata la locura del Avatar Obscuro así que no hay nada más que pueda querer. - Concluyó dando un par de pasos hacia mí. - Al parecer no habrá más favores. - Acercó su rostro al mío encontrándose a un par de centímetros de tocarme.
- Debo ayudar a Korra, se encuentra en peligro. - Intenté explicar pero fui interrumpida antes de poder brindar detalles.
- ¿Qué favor necesitas? - Preguntó con voz fuerte.
- Necesito a dos espíritus de dragón fénix para que nos ayuden a llegar a las tierras del Antiguo Reino Fuego. - Continué mirándolo a los ojos para no demostrar debilidad, si algo había aprendido durante los años que me encontré visitando a los espíritus es que a Wan Shi Tong no le agradan los humanos estúpidos y venir aquí a pedir un favor sintiéndome insegura era algo que bastaría para que él me considerara una ilusa.
- Eso me suena a una invasión... ¿Planeas atacar al Loto Rojo? Porque nosotros nunca formaremos parte de una pelea entre humanos. - Su voz adoptó un tono más grave que el que había estado utilizado hasta el momento.
- No es una invasión, iré a sacar a Korra de ahí. - Me mostré insistente y él se giró de golpe lanzando una fuerte ráfaga de viento en mi dirección.
- Lo siento, pero no podemos ayudarte con eso Asami... el Avatar tampoco debería estar en ese lugar, si su destino es morir ya vendrá otro Avatar a tomar el lugar que ella deje vacante. - Sus palabras me golpearon como un balde de agua helada, aquella era una realidad que yo no estaba dispuesta a aceptar, Korra no tenía porque morir, ella tenía amigos y aliados que darían todo por ayudarla así que abandonarla no era una opción.
- Claro, todos sabemos que otro Avatar más vendría a tomar su lugar y estoy segura de que el nuevo Avatar también haría un trabajo espléndido, pero yo no puedo perder a Korra, no me puedo permitir dejarla caer de esa manera. - Hablé sonando más seria de lo que había planeado pero mis palabras eran sinceras, Korra era irreemplazable.
- Asami, eres una persona lista y es por eso que hasta el momento te he brindado mi confianza, así que debes entender que ir a esas tierras es algo que solo un idiota haría, no tiene caso que vallas allá a arriesgar tu vida así como, sin importar el motivo que ella pudo haber tenido, no encuentro sentido en que el Avatar haya querido arriesgar su vida de tal manera. - Volvió a girarse para quedar de frente a mí y ver mis ojos. - Los humanos son estúpidos. - Repitió. - No seas como el resto. - Gruñó esponjando sus plumas y abriendo sus alas de par en par luciendo una apariencia intimidante pero mi rostro permaneció inmutable.
- La amo, y si la dejo morir mi identidad moriría junto a ella, así como ella debía ir a salvar a su amigo porque su muerte significaría la muerte de su propia imagen. - Suspiré y arrugue las cejas dando un par de pasos para acercarme al espíritu que se mostraba tan molesto frente a mí. - Quieres que la humanidad cambie ¿Cierto? Pues lamento informarte que para que eso ocurra las personas deberán dejar de ser egoístas y comenzar a pensar en los demás así como en el ambiente que les rodea. - Di otro paso más acercando mi rostro al de él. - Fueron personas egoístas y ambiciosas las que llevaron su civilización al desastre, así que si lo que quieres es que el mundo cambie deberías de apoyar actos estúpidos como estos, en los que la seguridad de otros importe más que la propia, en los que las personas actúen de forma desinteresada para un bien mayor. – Concluí manteniendo una posición firme frente a el espíritu de la sabiduría quién lentamente comenzó a retroceder.
- Una misión de rescate Asami... nosotros no estamos a favor de ninguna disputa humana. - Pronunció con un tono de voz tan bajo que me resultaba más sencillo sentirlo vibrar en mi pecho que escucharlo, Wa Shi Tong estaba molesto molesto y no del todo de acuerdo con mi punto de vista pero aún así al desaparecer él aparecieron los espíritus que yo había venido a buscar, dos dragones fénix dispuestos a llevarnos a nuestro destino.
- Gracias. - Dije en voz alta sabiendo que el espíritu de la sabiduría podría escucharme en donde quiera que se encontrara.
Al volver con el resto del grupo la mayoría quedaron sorprendidos, Mako y Bolin ya conocían a los espíritus así que ellos no se impresionaron como el resto, los espíritus saludaron respetuosamente y el grupo, aunque nervioso, respondió de igual manera.
Luego de invitarlos a montar en el lomo de los espíritus y de indicar que todos debían aferrarse con fuerza, al fin comenzamos nuestro vuelo hacia las peligrosas tierras del Antiguo Reino Fuego. El viaje fue agotador pues no hicimos ninguna parada pero gracias a eso logramos reducir el tiempo del recorrido significativamente alcanzando nuestro destino en poco menos de un día.
8 de Julio.
Debido a las guardias que el Loto Rojo tenía para vigilar el mar debimos ascender por encima de las nubes para no ser vistos al ingresar en territorio enemigo, una vez que nos encontramos en un área despejada y abandonada comenzamos a bajar, los espíritus esperaron a que descendiéramos de sus lomos antes de desaparecer como humo en el viento dejando a todos con la boca abierta, lo cual era una reacción natural ya que ninguno de ellos había interactuado con espíritus a lo largo de sus vidas.
- Esto es algo que nunca olvidaré. - Dijo uno de los rebeldes logrando hacerme sonreír, quería cambiar al mundo junto a Korra y quería que los espíritus volvieran a nuestras vidas, la reacción que habían tenido mis acompañantes era prometedora, los espíritus en verdad eran criaturas impresionantes que todos disfrutarían tener cerca... eso sin mencionar los beneficios que traería para la naturaleza el que ellos estuvieran aquí.
- Eso espero. - Respondí sonriendo antes de enfocarme en nuestro entorno, las rocas eran diferentes a las que había visto en casa o en Ba Sing Se, las rocas aquí se mostraban porosas lo cual me indicaba que eran producto de actividad volcánica, ya antes había leído sobre el Reino Fuego, su civilización había sido construida sobre un conjunto de islas que habían sido producto de una intensa actividad volcánica, tanto era así que la mayoría de las islas tenían uno o más volcanes en ellas y la mayoría de esos volcanes ha permanecido inactivo por miles de años lo cual permitió que el Reino Fuego prosperara alrededor y encima de ellos.
Todos comenzamos a caminar siguiendo a los cuatro hombres de Korra, el terreno era irregular y una vez que logramos pasar una colina logré ver la pendiente del enorme volcán que conformaba la isla principal de aquel reino, había mucho camino que recorrer si es que nuestro destino era llegar a la cima.
- ¿Cuánto tiempo usualmente les lleva llegar hasta la cima? - Pregunté.
- Unas cuantas horas, pero nuestro escondite no está en la cima. No se preocupen. - Dijo una de las chicas.
Nuestra caminata duró poco más de media hora, al final llegamos a un escondite de roca muy parecido al que Korra había hecho en los territorios del coliseo pero este era más amplio pues en él debían caber las más de treinta personas que acompañaban a Korra en aquella misión .
- Algo no está bien. - Murmuró uno de los rebeldes.
- No hay nadie montando guardia. - Agregó otro.
- No hay nadie. - Corrigió una de las chicas logrando disparar todas las alarmas en mi cabeza.
- ¿Ocurre algo? - Pregunté mirando alrededor, no había señales de que en el lugar se hubiera efectuado una pelea pero al parecer no era normal que el lugar se encontrara vacío.
- Siempre hay cinco personas montando guardia. - Dijo uno de ellos y todos corrimos al interior del escondite, una vez dentro los cuatro rebeldes caminaron con paso apresurado hacia el fondo de aquella guarida en donde comenzaron a mover una roca que fungía de puerta, detrás de la puerta se descubrió un túnel de extensión indeterminada pues no se podía ver el final desde nuestro extremo. - Este túnel lo hizo Korra, llega hasta dónde se encuentra el calabozo pero al no poder entrar tuvo que hacer una salida hacia la parte superior que lleva a los pasillos del palacio que servía de hogar para la familia real. - Suspiró. - Teníamos planeado entrar por ahí para encontrar el acceso a los calabozos, pero se suponía que nos esperarían para hacer eso. - Concluyó la mujer de menor edad mostrándose insegura.
- De cualquier manera este túnel es la opción más rápida que tenemos de llegar a la ciudad. - Agregó la chica adentrándose al túnel sin esperar respuesta y así todos comenzamos a caminar detrás de ella. Nos tomó cerca de una hora a paso rápido lograr llegar a la compuerta que nos habían mencionado.
- Esta compuerta conecta al palacio pero entrar directamente sería peligroso, podría haber muchos guardias ahí arriba porque todos los guardias del Loto Rojo siempre desparecían en el interior del palacio. - Advirtió uno de los hombres de Korra pareciendo lamentar la situación, sus motivos eran justificables, diecisiete personas eran demasiadas para pasar desapercibidas dentro de los pasillos de un edificio.
- Asami… yo podría ayudar. - Interrumpió Bolin y todos lo miraron confundidos, Bolin me miró a los ojos cómo si esperara mi permiso y yo me detuve a pensar por un momento, no había tiempo que perder y él tenía razón, salir por la compuerta no era seguro, necesitábamos otra salida y volver por el túnel nos llevaría demasiado tiempo.
- Bien, tienes razón. - Suspiré. - Necesito que todos los presentes prometan que lo que sea que están por ver será mantenido como un secreto. - Los miré seriamente. - No es algo que pueden comentar casualmente ahí afuera o que le puedan contar a sus familiares o amigos... porque nuestra sociedad no está preparada para saber. - Concluí examinando cada uno de los rostros que me miraban con atención.
- No diremos nada. - Aseguró el hombre con mayor jerarquía entre los cuatro rebeldes que se encontraban con nosotros.
- Y sabes que con nosotros siempre puedes contar. - Se adelantó Mako hablando en nombre de los hombres y mujeres que iban bajo su mando, esas personas sabían que Korra era el Avatar y habían sido exitosos manteniendo el secreto de la identidad del Avatar hasta el momento pero ninguno de ellos tenía idea que había más personas además del Avatar con la capacidad de manejar los elementos pues ese secreto no se les había sido confiado.
- Entonces por favor guarden el secreto. - Sonreí. - Bolin, elabora otra salida. - Ordené y el obedeció comenzando a manipular la tierra para hacer un túnel que nos llevaría al exterior del palacio.
El túnel se abrió en un callejón abandonado que se encontraba a un lado del palacio, uno a uno todos comenzamos a salir cuidando que no hubiera nadie cerca que pudiera vernos pues nos resultaría imposible explicar el túnel del cual recién habíamos emergido.
Cuándo el último de nosotros salió del túnel Bolin manipuló la tierra para cerrar la entrada de nuestro camino pues lo último que queríamos hacer era levantar sospechas antes de tiempo, una vez afuera todos comenzamos a caminar entre las pequeñas calles abandonadas para evitar ser vistos cerca del palacio y nos abrimos paso hasta la plaza central en donde conseguimos mezclarnos entre los rebeldes ahí presentes. Los hombres de Korra nos ordenaron dispersarnos para no llamar la atención y para probar suerte con la búsqueda de sus compañeros. Ya que Mako, Bolin y sus hombres no conocían los rostros de las personas que buscábamos ellos se limitaron a vigilar a la distancia para brindarnos apoyo en caso de ser necesario mientras nosotros continuábamos con la búsqueda.
Los rebeldes no se asombraban por la cantidad de sangre que salpicaba el suelo y los edificios, yo me sentía incómoda pero no tanto como los guardias de las Ruinas de Ciudad República, ninguno de ellos estaba acostumbrado a ver semejantes escenarios y aunque lograban mantener un rostro frío era evidente que sus ojos no dejaban de escanear cada mancha de sangre que se encontraban a su paso mientras yo no podía dejar de admirar el tamaño del cráter en el que nos encontrábamos, las rocas afiladas acogían las ruinas de la Ciudad del Reino Fuego en su interior, estábamos en la cima y en el centro del volcán, no entendía el motivo que los maestros fuego habían tenido para construir su hogar en semejante lugar pero me quedaba en claro que era imposible negar lo imponente que resultaba ver una ciudad prosperando en la boca de un gigante de fuego que aún permanecía dormido pero que en cualquier momento podría despertar.
- ¡Atención! - Llamó un hombre de cabello largo y negro, su tez era morena y su cuerpo se mostraba en forma, sus ojos eran obscuros, llevaba bigote y en sus brazos se podian observar un par de tatuajes. - Tenemos cerca de diez fugitivos, tal vez más, ya saben que la recompensa será generosa para aquellos quienes los traigan ya sea vivos o muertos... - Sonrió. - Ejecutaremos a todos ellos frente al Avatar antes de ejecutar al Avatar mismo. - Anunció y todos aplaudieron y celebraron.
- Los capturaron. - Murmuró la joven rebelde con miedo claramente escrito en su rostro.
- Pero hay fugitivos, los tenemos que encontrar antes de que el Loto Rojo lo haga. - Dije afilando la mirada. - De cualquier manera no le harán nada a Korra hasta no tenerlos a todos juntos. - Señalé intentando convencerme a mi misma sobre eso pues me quedaba en claro que Korra no quería que su vida fuera tratada con más valor que la de sus hombres.
- ¡Ghazan! ¿Qué tal si se han ido de la isla? - Se escuchó una voz entre el público.
- Ellos están aquí, tenemos vigilantes en cada costa y nadie ha reportado ver a personas no autorizadas en la zona. - Aclaró el moreno mostrándose completamente despreocupado. - Así que encuéntrenlos. - Concluyó y comenzó a caminar hacia el interior del palacio.
- Dividiremos el grupo, yo entraré a buscar a Korra, Mako vendrá conmigo, debemos ser pocos para no ser detectados, el resto deberá a ayudar a encontrar a los fugitivos. - Le indiqué a la joven que me miraba con determinación, la misma que todos los guerreros de La Guerrera del Sur solían mostrar al entrar a la jaula a pelear.
- Por favor informa a todos sobre esto, ordena a Mako que me encuentre cerca de las escaleras del palacio e inicien la búsqueda de inmediato. - Suspiré. - Cuándo hayan encontrado a los fugitivos esperen cerca de los callejones, procuraremos estar de vuelta luego de confirmar el estado de Korra y el resto de los rebeldes capturados. - Concluí y ella asintió con la cabeza para luego desaparecer entre la multitud.
Yo me dirigí al punto de reunión, desde el pie de las escaleras observaba como los miembros del Loto Rojo iban y venían buscando a los rebeldes de Korra, todos tenían una expresión repulsiva en el rostro, era como si ninguno de ellos tuviera alma, estaban sedientos de sangre y dispuestos a castigar a las personas que les habían ordenado buscar sin tener ningún motivo personal para lastimarlos.
Mako apareció un par de minutos después, los dos nos miramos sin decir nada sabiendo que la situación era seria, ambos comenzamos a buscar un punto ciego para poder entrar al palacio y nos dimos cuenta de que sorprendentemente no había demasiados guardias vigilando el palacio por fuera lo cual nos facilito el acceso pero también nos hizo andar más alertas ya que no era normal que el Loto Rojo no se estuvieran protegiendo a sí mismo de algún posible ataque cuando el Avatar había sido capturado dentro de sus propios territorios.
Una vez dentro del palacio comenzamos a escabullirnos entre los pasillos, de nuevo quedamos sorprendidos al pasar más de cinco pasillos sin ver a un solo guardia o rebelde que vigilara el acceso. Sin tener conocimiento sobre el lugar nos dimos a la tarea de echar un vistazo dentro de cada puerta que nos encontrábamos, el lugar tenía un ambiente tétrico que fácilmente le pondría los nervios de punta a quien fuera que se aventurara a recorrer aquellos obscuros pasillos, todo se encontraba cubierto de polvo y todo tipo de suciedad, los pilares de madera se mostraban putrefactos y era claro que sin importar a cuantos rebeldes hubiésemos visto entrar al palacio, ninguno de ellos habitaba en la sección que ya habíamos recorrido, la cual consistía de tres cuartas partes del palacio.
Angustiados continuamos nuestra búsqueda hasta que el territorio sin explorar se redujo a la que una vez fue la sala del trono del Señor del Fuego. Las enormes puertas de la sala se encontraban entre abiertas, solo lo suficiente para permitir el paso de una persona a la vez a través de ellas así que no teníamos una visibilidad clara de lo que había dentro pero si éramos capaces de ver que había luz emanando de aquella ranura lo cual diferenciaba a aquella sala del resto del palacio que ahora podíamos confirmar que se encontraba totalmente abandonado.
En un intento por verificar la presencia de alguna persona decidimos lanzar un trozo de escombro cerca de las puertas con la esperanza de que el sonido atrajera a los posibles guardias que cuidaban el lugar, Mako y yo esperamos pacientemente durante un par de minutos pero no hubo ninguna respuesta o sonido, no escuchamos ninguna voz o movimiento detrás de las puertas lo que nos llevaba a pensar que aquella sala, al igual que el resto del edificio, se encontraba vacía.
Luego de esperar por varios minutos al fin decidimos aventurarnos a entrar, con la guardia en alto entramos rápidamente y miramos alrededor pero no encontramos a nadie, lo único que vimos fue el enorme símbolo del Loto Rojo pintado en cada una de las paredes de aquella amplia recámara, con toda seguridad podía decir que aquellos enormes símbolos habían sido pintados con sangre, grandes cantidades de sangre pero ninguno de los dos pudo opinar al respecto pues nuestra atención se vio desviada por el que una vez fue el trono del señor del fuego pues aquel objeto se encontraba rodeado de enormes llamas de fuego las cuales eran las que mantenían la sala iluminada con su luz amarillenta permitiéndonos apreciar el lúgubre símbolo del Loto Rojo en cada una de las paredes.
- Esto no tiene sentido. - Bufó Mako.
- Estamos en el lugar correcto. - Respondí mirando alrededor, esta recámara no lucía como el resto del palacio, aquí no había escombros y tampoco estaba obscuro.
- Si ¿Pero en dónde están? Aquí no hay nada más que el trono... - Suspiró Mako. - ¿Cómo es que esas llamas se mantienen ardiendo? - Preguntó alzando una ceja y ambos nos acercamos al trono buscando señales de algún combustible que pudiese estarse quemando en ese lugar lo cual me llevo a descubrir unos conductos rocosos con pequeñas aperturas de las cuales emanaba el fuego.
- Estos conductos deben de contener algún tipo de gas que emana del volcán. - Sugerí.
- Eso tiene sentido. - Afirmó Mako y yo decidí que era tiempo de ir más allá y explorar el trono así que haciendo uso de mi fuego control me abrí paso entre la cortina de fuego para poder acercarme al trono, Mako me siguió de cerca y de nuevo volvimos a quedar sorprendidos al ver que en el suelo, detrás del imponente trono, había un gran agujero del cual también emanaba fuego.
- No es posible que alguien pueda bajar por ahí. - Comentó Mako. - Parece un túnel de fuego. - Añadió.
- Nosotros si podemos pasar. - Murmuré encontrándome perdida en mis pensamientos, en efecto aquello era un túnel de fuego, al parecer adentro de él también había conductos de gas que alimentaban las llamaradas que inundaban el interior del túnel.
- Eso es porque somos maestros fuego, pero nadie más tiene ese poder ¿De qué otra manera podrían entrar? - Dijo con preocupación.
- Es muy probable que los rebeldes tengan un sistema para cerrar y abrir los conductos de gas que alimentan el fuego del túnel. - Teorice sin quitar la mirada de las llamas que mantenían el túnel protegido de miradas curiosas. - Ellos deben estar ahí, no hay otro lugar, así que presta atención porque es seguro que esta vez encontremos guardias del otro lado. - Advertí y Mako asintió con la cabeza.
Ambos avanzamos con cautela manipulando el fuego para que no tocara nuestra piel, eso no evitaba que sufriéramos el calor intenso que nos rodeaba, las rocas sobre las que caminábamos ardían a altas temperaturas al igual que las paredes y el techo de aquel túnel, el sudor comenzó a bajar por mi frente, me resultaba casi imposible respirar, cada paso que daba me hacía desear más poder ver el final del túnel pero el recorrido fue extenso, el túnel era lo suficientemente largo para asegurarse que nadie con la audacia o estupidez suficiente pudiera cruzar corriendo, cualquiera que se atreviera a hacer semejante cosa caería muerto a mitad del camino.
Mako caminaba por delante de mí lo cual me permitió ver cuando el túnel al fin dio paso a una cámara de roca, ambos cruzamos el fuego y nos detuvimos para tomar un poco de aire, el sudor había empapado nuestras ropas, los dos luchamos por recuperar el aliento y la estabilidad de nuestros cuerpos, aquella no había sido una experiencia placentera, nuestro poder sobre el fuego no nos protegía del calor que nacía de aquel letal elemento y sin duda alguna ambos pudimos caer víctimas de aquel calor infernal sin la necesidad de ser quemados, afortunadamente el túnel no se había extendido más y los dos habíamos logrado cruzarlo sin sufrir más que un pequeño golpe de calor.
- ¿Qué es esto? - Suspiró Mako mirando la pequeña recámara que nos rodeaba, la recámara también guardaba un calor sofocante derivado del fuego del túnel lo cual podría explicar la falta de guardias dentro de aquel pequeño cuarto.
- Parecen ser los calabozos. - Respondí secando el sudor de mi frente. Ambos examinamos la recámara notando que enseguida del túnel había un interruptor, sin dudarlo decidí acercarme y probar mi teoría.
Una sonrisa se pintó en mis labios al ver como el fuego se esfumaba luego de haber bajado el interruptor. - Fascinante. - Murmuré. - Mucho mejor sin ese calor sofocante. – Suspiré aliviada.
- ¿Deberíamos dejarlo activado? - Preguntó Mako.
- No, si nos llegan a ver adentro no quiero que sospechen de la manera en que entramos. - Aclaré y dejé el interruptor apagado.
En la pared que quedaba frente al túnel había una estrecha puerta de metal, la puerta no tenía ninguna ventanilla que nos permitiera ver hacia afuera, no sabíamos lo que nos esperaba del otro lado pero no teníamos otra opción más que salir así que, con el propósito de tener un poco de ventaja sobre quien fuera que pudiese encontrarse del otro lado, abrimos la puerta rápidamente y salimos a toda velocidad listos para una pelea, cuando ambos estuvimos afuera nos encontramos con un hombre de cuerpo robusto y fuerte, sus ojos se abrieron de par en par al igual que su boca, era evidente que no esperaba lo que estaba ocurriendo y antes de que sus reflejos despertaran Mako lo durmió con un golpe a la nuca dejando su cuerpo caer lentamente sobre el suelo para evitar hacer ruido.
- Esto es una buena señal. - Dijo Mako señalando al hombre que ahora yacía inconsciente.
- Lo es. - Asentí con la cabeza y ambos continuamos nuestro camino después de haber desarmado al guardia quien llevaba con él una daga la cual yo estaba segura que estaba hecha de platino.
El laberinto de pasillos se conformaba de roca volcánica, el ambiente adentro era sofocante y tenía un aroma desagradable que de acuerdo a los libros de texto se debía a la presencia de azufre, esto solo me daba a entender que el volcán en el cual habitaba el Loto Rojo era un volcán parcialmente activo y eso me hacía cuestionar aún más las decisiones de los maestro fuego ¿Quién en su sano juicio querría vivir sobre un volcán? Me preguntaba al tiempo que continuaba recorriendo aquel laberinto subterráneo.
Uno a uno fuimos derribando guardias, con la habilidad de golpear los nervios no nos resultó para nada complicado el ir abriéndonos paso de forma silenciosa, además ninguno de aquellos hombres parecía estar listo para confrontar a nadie lo que me daba a entender que todos se sentían demasiado confiados en la seguridad que les proporcionaba el túnel de fuego.
- ¿En dónde se encuentran los prisioneros? – Le preguntó Mako a uno de los guardias que habíamos capturado.
- Al fondo de este pasillo. - Respondió asustado pero Mako no tuvo compasión y lo durmió al igual que al resto.
El pasillo que se nos indicó se encontraba fuertemente vigilado volviendo imposible un acercamiento sigiloso pues si atacábamos a uno de los guardias solo lograríamos alertar al resto. - ¿Y ahora? - Murmuró Mako y yo me detuve a pensar. Los dos nos encontrábamos escondidos detrás de un montículo de rocas, los guardias eran alrededor de seis y no había más lugares en donde esconderse.
- Bien, tengo un plan. - Murmuré. - ¿Naga? - Llamé mirando alrededor sin poder ubicarla y aunque mis ojos no pudieron verla mi piel si pudo sentir su energía. - Amiga, necesito que los espantes para que Mako y yo podamos entrar. – Le pedí de la manera más atenta posible, Mako me miró extrañado levantando una de sus cejas.
- ¿Qué no tu amigo el espíritu se llamaba Sai? - Preguntó y yo negué con la cabeza. - Este espíritu no es Sai. - Sonreí. - Solo espera. - Le ordene asomando la cabeza para poder ver a los guardias.
Ahora, yo no sabía de qué manera Naga había aprendido a asustar a la gente como solía hacerlo, tal vez era algo que Korra le había enseñado lo cual no me extrañaría porque Korra y Naga tienen un vínculo inquebrantable y en varias ocasiones he visto a Korra enseñándole a Naga como hacer diferentes trucos, pero una cosa era segura, asustar a humanos es algo que a Naga se le daba bien. Primero atrajo la atención de los guardias al hacer ruido moviendo una roca, todos miraron en dirección hacia la roca que se había movido sola y se comenzaron a ver entre ellos pareciendo un poco confundidos.
- ¿Tú moviste esa roca? - Preguntó uno de ellos al hombre que tenía al lado.
- ¿Cómo demonios iba a moverla idiota? - Renegó su compañero.
- Pues se ha movido sola ¿Qué más quieres que piense? - Bufó.
- Ve a ver si hay alguien en el pasillo. - Ordenó el otro y los demás observaron en silencio.
El guardia se estaba acercando a nosotros cuando Naga apareció de la nada con un rugido ensordecedor, todos dieron un pequeño salto y el que se encontraba más cerca gritó y corrió por el túnel pasándonos de largo, Naga desapareció dejando a los hombres perplejos y un par de segundos después apareció detrás de ellos dejándolos pálidos del susto, cuando sus pies al fin reaccionaron todos corrieron siguiendo al primer guardia sin mirar atrás.
- Vamos. - Indiqué sabiendo que esto solo terminaría atrayendo a más hombres hacia este pasillo. Cuándo Mako y yo al fin entramos a la puerta que tenían custodiada nos encontramos con otros dos guardias a los que derribamos de inmediato. Una vez adentro confirmé mis sospechas, tal como lo había supuesto aquel lugar contenía múltiples celdas, era un calabozo o una prisión, al poder confirmar lo anterior Mako y yo nos sentimos aliviados, nos sentíamos cerca de encontrar a Korra y ninguno de los dos deseaba nada más que poder verla y confirmar que estaba bien.
Caminamos por un par de minutos pero las primeras celdas que encontramos se encontraban vacías, luego de recorrer un largo pasillo al fin encontramos a un prisionero, al inicio me costó reconocerlo pues su rostro se encontraba inflamado y lleno de moretones pero luego me di cuenta de que se trataba de uno de los rebeldes que había venido con Korra.
- Carmín. - Murmuró con voz ronca y débil. - Carmín... ten cuidado. - Tosió adolorido acercándose a los barrotes de su celda con pasos torpes y debilitados. - Este lugar es peligroso. - Me miró desesperado.
- ¿Dónde está Korra? - Atiné a preguntar.
- Atrapada, al fondo hay una recámara recubierta completamente de platino, ahí deben tenerla. - Suspiró.
- Te sacaremos de aquí. - Le aseguré.
- No... Bumi. - Suspiró y se quejó sosteniendo su costado derecho donde pude observar lo que parecía ser la marca de una puñalada. - Asesinaron a Bumi. - Completó y mi mente se quedó en blanco, aunque aquel agonizante hombre tuviera dificultades para hablar yo había podido entender cada una de sus palabras pero no lograba procesar su significado.
- ¿Qué? - De pronto mi mundo pareció detenerse, habían matado a Bumi, el maestro de Korra y el principal motivo por el cual ella había venido aquí.
- Lo asesinaron y Korra perdió el control, por eso nos encontraron... la capturaron porque quiso protegernos. - Explicó. - Tienes que salir de aquí, no podrán contra ellos. - Volvió a toser y gotas de sangre salpicaron mi piel.
- No, los sacaremos, a todos. - Reafirme pero su rostro se mostró aún más desesperado.
- No lo lograrán, ellos tienen maestros... los cuatro elementos, están aquí. - Completó y se desplomó sobre el suelo. - Esto fue hecho con una roca. - Señaló la herida en su costado. - No me queda mucho tiempo, por eso me dejaron aquí, lejos de los vigilantes... - Sonrió. - Huye Carmín... no están listos para esto. - Cerró los ojos. - Capturaron al Avatar - Exhalo pesadamente.
- ¿Maestros? - Repitió Mako sonando sorprendido.
- Si... increíble ¿No? – El prisionero rió con ironía. - Más de diez o veinte... No lo sé, pero son hábiles. - Se quejó. - Korra intentó no lastimarlos y ellos atacaron decididos a derribarla... - Pausó. - Tantos años persiguiendo al Avatar bajo el temor a ser sometidos por ella cuando en realidad el mismo Loto Rojo tenía a sus propios maestros... es todo una farsa, los rebeldes no tienen ni idea. - Tosió en agonía.
- No tienen ni idea. - Repetí rechinando los dientes, era difícil de creer lo que recién habíamos escuchado pero aquel hombre no tenía ya nada que perder y ningún motivo para mentir. - Mako, la técnica para golpear los nervios también sirve para bloquear los poderes de los maestros, utilízalo en ellos. - Ordené alejándome de la celda. - Haré lo posible por sacarte de aquí. - Le prometí al prisionero quién negó con la cabeza.
- Escapen. - Suplicó con lágrimas en el rostro.
- No me puedo ir sin ella. - Agaché la mirada y Mako asintió.
- Ninguno de los dos. - Agregó Mako.
- No podrán con ellos, hay más de diez guardias en la zona donde tienen a los prisioneros y otros más cuidando a Korra. - Tosió de nuevo.
- Descansa. - Ordené. - Y gracias por cuidar de ella. - Sonreí.
- Volvería a morir por ella si tuviera la oportunidad. - El prisionero rió por lo bajo. - Si ella no se hubiera preocupado por nuestra seguridad no la hubieran capturado... – Pausó. - El poder del Avatar es sorprendente. - Suspiró y relajó su adolorido cuerpo.
- ¡Ustedes! - Habló una voz en la entrada del pasillo, Mako y yo comenzamos a correr, de pronto el suelo comenzó a temblar y a agrietarse bajo nuestros pies haciéndonos perder el equilibrio, Mako cayó primero y yo un par de pasos adelante, en eso la roca subió hasta nuestros cuellos manteniéndonos totalmente inmóviles.
- ¿Cómo diablos entraron aquí? - Preguntó el hombre moreno que había visto antes en la explanada ofreciendo una recompensa por los fugitivos. - Y aún más importante ¿Quiénes son? - Sonrió de lado pareciendo demasiado confiado.
- Soy Carmín, nueva líder rebelde de los territorios del Antiguo Reino Tierra. - Respondí sin temor alguno y el hombre se echó a reír.
- Si, esas tierras se encuentran fuera de control últimamente. - Negó con la cabeza y suspiró. - ¿Escucharon? Esta hermosura llegó por el mar. ¿Saben lo que eso significa? Qué no están cuidando la costa como se les fue ordenado. - Le dijo molesto a un par de hombres que venían detrás de él.
- No es tu culpa que tus hombres no sean lo suficientemente competentes para detenerme. Te invito a buscar el camino de cuerpos que dejé mientras me abría paso hacia este lugar, tus guardias no son nada. - Lo reté y él sonrió de lado.
- Eres aliada del Avatar... es claro que no te impresionan mis poderes de maestro tierra. - Comentó.
- Te sorprendería lo que soy capaz de hacer sin tener poderes. - Respondí.
- ¿No te intimido? - Rió. - O eres muy valiente o muy tonta chiquilla. - Dijo negando con la cabeza.
Todo se volvió obscuro después de eso, la siguiente vez que abrí los ojos Mako y yo nos encontrábamos encadenados a un pilar de roca, nos habían dejado solos pero fuera de una celda, aquella era una sala amplia y circular completamente hecha de roca y a juzgar por los objetos que logré ver en el interior aquello parecía ser una sala de tortura.
- Asami. - Murmuró Mako. - Debemos salir de aquí. - Su voz logró hacerme entrar en razón luego de haber estado un par de minutos intentando averiguar en dónde me encontraba.
- Si usamos nuestros poderes para atacar al Loto Rojo romperíamos el trato que tenemos con los espíritus. - Susurré recordando el rostro de Wan Shi Tong.
- Son maestros Asami, nos dominarán con facilidad si no usamos nuestros poderes. – Mako respondió desesperado.
- Usa tu técnica para dormir los nervios Mako, si usas tus poderes para atacar a otra persona deberás enfrentarte a los espíritus... - Guardé silencio sabiendo que el espíritu de la sabiduría no tendría piedad con ninguno de nosotros. - No creo que los espíritus nos perdonen la vida, no debemos traicionarlos. - Suspiré.
- Estamos acabados, maestros experimentados contra no maestros. – Se lamentó.
- Mako, ellos no saben lo que nosotros podemos hacer, solo debemos crear una oportunidad. - Expliqué y guardé silencio en el mismo instante en que escuché el sonido de pasos acercándose a la puerta.
- Así que tenemos a dos intrusos. - Escuché la voz de una mujer, al dirigir mi mirada hacia su dirección encontré a una mujer alta de tez blanca y con un tatuaje de un ojo en la frente. - ¿Quién eres? - Sonrió de lado.
- Carmín. - Respondí.
- Eso no me dice nada. - Se detuvo a un par de pasos de mí. - Amigos del Avatar, eso me dijo Ghazan - Suspiró. - De alguna manera más de veinte personas se infiltraron en mis territorios sin que nos diéramos cuenta... eso es algo admirable. - Rió de manera burlona.
- Traigan al Avatar. - Ordenó y un par de hombres entraron con Korra completamente atada con cadenas de platino, Korra llevaba un bozal y no había una sola articulación en su cuerpo que se encontrara libre.
- Aquí tengo a su Avatar. - Tomó el cabello de Korra y lo jaló para obligarla a alzar la mirada, entonces nuestros ojos se encontraron, el miedo se volvió presente en su rostro al verme en ese calabozo y estoy segura que mi rostro delató la preocupación que sentí al ver las condiciones en las que ella se encontraba, el enemigo no había perdido el tiempo, Korra había sido notoriamente lastimada.
- ¡Aleja tus manos de ella! - Renegué.
- Oh... a eso llamo yo lealtad. - Se burló la mujer del ojo en la frente.
- Pelea, tú contra mí ahora. - La reté.
- No sería una pelea justa... después de todo yo soy una maestro fuego. - Dijo con orgullo abriendo sus brazos de par en par.
- Utiliza todo el fuego que desees, no te estoy condicionando a nada. - Bufé.
- Ella... - Pausó con una sonrisa. - Tiene agallas. - Asintió con la cabeza pareciendo entretenida por mi manera de actuar. - Una pelea suena tentadora. - Comentó y Korra comenzó a inquietarse, con la mirada llena de rabia gritaba algo que nadie podía entender.
- El Avatar sabe bien a lo que te enfrentas. - Suspiró liberando el aire lentamente mientras hacía una decisión. - Quiero que el Avatar vea a sus compañeros caer... liberen a Carmín. - Ordenó y yo mantuve mi mirada firme sobre ella mientras un par de guardias se acercaban para liberarme de las cadenas que me ataban al pilar de roca, no me importaba si la pelea era injusta, me enfrentaría a ella con tal de lograr abrir una oportunidad para salvar a Korra.
/
San Lunes y aquí algo para que lo acompañen Jojo.
Espero les haya gustado este cap ;)
(A todos los que me han comentado, solo quiero agradecerles por su atención y decirles que pronto pasaré a responder sus reviews como dios manda jajaja)
Saludos a
/
- Mud-Chan: Cuanto tiempo y que gusto leerte por acá de nuevo! :D Me alegra que hayas decidido darte una vuelta y revisar por pura causalidad. Y sí! Yo te entiendo jajaja igual yo debí volver a entrar en sintonía con la historia y si esa soy yo (La autora) no me sorprende que los lectores también anden por las mismas jaja Lamento la larga espera.
- Avatar Ale: Jajaja temía que fueran a hacer eso! No lean todo de nuevo que eso hago yo y dios! Hay tanto que quiero corregir de este fic.
- Sango Wolf: Jajajaja he, yo también me pasado la noche leyendo algún fic o historia por ahí así que sé lo que se siente, pero es gracioso estar del otro lado ahora xD
- LuxxTenebris: Lux! que refrescante me resulta leer tus comentarios tan enérgicos de nuevo :D es bueno estar de vuelta!
- Maria Sato: Aiwei, tiene un nombre gracioso para los Mexicanos Jajajaja y en efecto, lo escribiste bien. Muchas, muchas gracias por tu review.
- Cryp: De verdad que no sabes cuanto me alegró volver a verte en los reviews, tus comentarios no suelen ser muy largos pero siempre están ahí, un gustazo volver a leerte ! Gracias!
- Geurnest: Jajajaja lamento la decepción del 5 de Diciembre pero oye! Ya publique el cap y ahora este otro, ojalá y te hayan gustado.
- Marso-Hyuga Uchiha: Jajaja lo siento por haberte hecho pensar que era el cap, solo quería avisar que estaba por volver, ahora están estos dos caps y está bien asegurado que ahora si no me saltearé ni una semana por actualizar.
- Chica Irregular: Hey! Gracias y gracias y gracias por todos los días festivos y por el cumpleaños, la verdad si me lo pasé bien y bueno, una disculpa por la espera indeterminada que los hice pasar, pero ahora si que no me paso una semana sin actualizar ;)
- UserStrange: Epa! No hay necesidad de ponernos agresivos aquí jajajaja Me alegra que tu espera no haya sido tan larga y bueno, para tu alivio solo me queda decir que ya de aquí en adelante no va a haber más lapsos indeterminados de espera, que sea ese el regalo que te puedo dar por el combo de festividades y cumpleaños juntos ¿Si? Yo el 8 de Diciembre no me fue tan mal con los empalmes de regalos XD Graicas por tu review!
- Zp: Jajajajaja (Yegua desgraciada, me mato de risa) No era fake! Era actualización pero no era el capi... (Oiga, uno tiene que tener sus pretextos) Y oye! Me tomaste por sorpresa al mencionar que tengo otros fic que terminar ¿Es que acaso lees los otros? Y si ese es el caso... dios! Me pondrás a trabajar porque no puedo aceptar que alguien más que yo esté al tanto de eso jajaja Gracias por pasar a saludar!
Se les quiere a todos! CHAU!
