- ¿Puedes imaginarte todos estos edificios en su máximo esplendor? Calles atestadas de gente que camina apresurada de un lado a otro sin siquiera notar a una sola de las personas que caminan a escasos centímetros de ellos mientras sus mentes se perdían en aparatos electrónicos portables que les abrían una ventana al mundo entero. – Asami suspiró manteniendo la mirada perdida en las ruinas que formaban pilares de hierro oxidado y escombro.
- Demasiada gente alrededor y nadie con quién charlar porque todos son completos extraños… - Korra comentó. – No sé si eso suena atrayente o desalentador. – Completó su pensamiento manteniendo sus ojos enfocados en la enorme luna que bañaba la tierra con su luz blanca de manera tal que era posible ver con claridad el camino entre las ruinas de Ba Sing Se.
- Si la población de la alianza y el pueblo crecen tanto como lo hicieron los antiguos ¿Crees que exista una manera de evitar que la gente vuelva a cometer el mismo error? – Asami miró a Korra de reojo con especial atención, las dos caminaban a un ritmo relajado sujetándose las manos y entrelazando sus dedos.
- No lo sé, debería de existir una fórmula para evitar que una sociedad numerosa comience a segregarse. – Exhalo lentamente. – Pero desafortunadamente nací en una época en la que la gente es escasa y no tengo ni la más mínima idea de cómo organizar grandes poblaciones para evitar el aislamiento. – Korra se encogió de hombros y Asami rió suavemente.
- Para eso existen los textos de la biblioteca de Wan Shi Tong, siempre podemos aprender del pasado. – La ojiverde propuso.
- Ah sí, el espíritu que detesta con toda su existencia a la raza humana ¿Por qué no lo pensé antes? – Korra bromeó a lo que Asami sonrió y negó con la cabeza.
- Nunca me ha negado nada, es duro con sus reglas y condiciones pero si se es responsable y se cumple con sus exigencias Wan Shi Tong puede llegar a ser un buen aliado. – Asami Defendió.
- Pero no creo que permita que demasiadas personas tengan acceso a su biblioteca. – Korra remarcó con una ceja arqueada dirigiéndole una mirada acusadora a la ojiverde quién de inmediato volvió a sonreír ampliamente.
- Bastará con que permita a uno o dos entrar y tomar los libros necesarios para elaborar una copia que luego podremos llevar al resto de la humanidad. – Asami solucionó con tono juguetón empujando a Korra suavemente con el codo pero sin liberar el agarre que mantenía sus manos unidas, las dos se miraron y sonrieron, Korra sacudió la cabeza ligeramente antes de liberar un profundo suspiro.
- ¿Qué pasa? – Asami Preguntó.
- No sabes cuánto me alegra que hayas podido escapar de la neblina. – La morena al fin se permitió liberar aquel pensamiento que hasta el momento había estado reprimiendo al no saber el grado de sensibilidad que Asami tendría ante dicho tema, era lógico pensar que la experiencia de Asami había sido desagradable y que tal vez preferiría no hablar al respecto así que Korra no quería presionarla para que lo hiciera.
- Lamento no haberte avisado Korra. – La seriedad en la voz de Asami llamó la atención de la ojiazul quién se apresuro a aclarar la situación.
- ¡Hey! Escucha, no tienes porque disculparte ¿Entiendes? Hiciste lo que tenías que hacer. – Korra detuvo sus pasos para asegurarse de que Asami entendiera y aceptara lo que le estaba diciendo porque lo que la morena menos quería en esos momentos era que su amada ojiverde cargara con culpas innecesarias, no después de haber vivido una infinidad de pesadillas dentro de la neblina.
- De alguna manera traicioné tu confianza Korra, eso es algo innegable. – Asami aclaró.
- Me conoces bien, si me hubieras dicho yo jamás te habría permitido entregarte a la neblina. – La morena objetó.
- Y pensar que yo me encuentro defendiendo tu posición y tú la mía. – Asami rió al notar la ironía de la discusión que estaban teniendo, Korra sonrió liberando una breve risilla al tiempo que ajustaba el agarre que mantenía sobre la mano de la ojiverde.
- ¿De verdad pensabas que estaría molesta contigo? – Korra le preguntó.
- Tal vez no molesta, más bien preocupada y desesperada al grado de una impotencia y frustración tal que finalmente te volverías irritable y poco tolerante ante la idea de la decisión que tome sin decirte nada. – Asami explicó a detalle dejando a Korra completamente sorprendida con la boca ligeramente abierta.
- Pues… - Korra pausó. – ¿Cómo dedujiste eso? – Debió preguntar, Asami sonrió y se encogió de hombros.
- Eso es exactamente lo que yo sentí cuándo te fuiste del pueblo luego de haberte recuperado de tus heridas. – La ojiverde confesó. – Te fuiste sin considerar mis deseos o sentimientos y aunque yo sabía que tenías un buen motivo no fui capaz de quedarme de brazos cruzados. – Concluyó.
- Ya veo. – Korra suspiró. – Pero a diferencia tuya yo no deseo darte batalla dentro del coliseo para descargar mi disgusto. – La morena bromeo, Asami arrugó las cejas y sonrió acercando a la morena a ella para poder abrazarla.
- No buscaba pelear contigo, tus hombres me metieron ahí y no me quedó más alternativa. – Asami murmuró disfrutando al sentir como los brazos de Korra correspondían al abrazo y la sujetaban con fuerza.
- ¿Crees que tengamos las fuerzas para hacer esto toda la vida? – Korra murmuró refugiando su rostro en el hombro de Asami.
- ¿Abrazarte así? Si. – Asami aseguró con sencillez, Korra sonrió y meneó su cabeza suavemente.
- No, pasar por todos los sustos que hemos pasado al estar envueltas en estas situaciones tan complicadas. – La morena aclaró.
- Ah. – Asami suspiró. – La vida no nos preguntará si podemos soportarlo o no, creo que eso es todo, no nos queda más que seguir adelante. – Pensó en voz alta.
- Creo que lo que deberíamos de hacer después de la guerra es dejar a todos, la alianza tiene a Kuvira, tu pueblo ya lleva tiempo arreglándoselas sin ti, deberíamos viajar y buscar a gente que se encuentre más necesitada, también podríamos pedirle semillas a los espíritus y plantarlas en tierras secas e incluso visitar la isla del Loto Blanco para que estudies sobre los comunicadores. – Korra propuso con entusiasmo mirando a Asami directo a los ojos con la esperanza de que la ojiverde aceptara su plan.
- Creo que eso dependerá de los daños que la guerra dejé al pasar ¿No crees? – Asami le recordó, Korra arrugó las cejas y cerró los ojos en un gesto que reflejaba preocupación.
- Si. – Korra asintió con la cabeza. – Es solo que hasta el momento he preferido pensar que los daños y los heridos serán mínimos. – Exhalo pesadamente.
- Lo sé, pero nada de eso se puede asegurar. – Asami volvió a acercar a Korra para cerrar el abrazo, la morena se dejó llevar manteniendo los ojos cerrados mientras inhalaba el suave aroma de la ojiverde.
Al cabo de un momento la ojiverde invitó a Korra a tomar asiento sobre un bloque de concreto que se encontraba libre de vigas de hierro oxidado, ambas se habían adentrado en las ruinas hasta alejarse del lado habitado de la ciudad, el lugar en el que se encontraban solía permanecer abandonado la mayor parte del tiempo y era visitado solo cuándo los miembros de la alianza andaban en busca de materiales para sus proyectos. Al terminarse las peleas en el coliseo Korra y Asami se habían apartado de todos con el fin de pasar un tiempo a solas y caminar como solían hacerlo desde el día en el que se conocieron.
- Hay ciertas cosas que debo aclarar. – Asami inició la conversación que sabía que tarde o temprano debería atender con la morena.
- Te escucho. – Korra respondió manteniéndose atenta a las expresiones en el rostro de la ojiverde.
- Supongo que es evidente que he perdido mi poder elemental. – Asami mencionó mirando la palma de su mano con especial atención.
- Supuse que así sería. – Korra murmuró asintiendo con la cabeza.
- Pero eso no es un problema, la mayor parte de mi vida he sido una persona común, ya estoy acostumbrada a eso. – Dijo cerrando su mano y volviendo su mirada hacia el cielo. – Lo único que en verdad me preocupaba de esa experiencia era poder escapar de la neblina. – Murmuró, su voz era ahora más profunda y melancólica demostrando la incomodidad que le provocaba pensar sobre su estadía en la neblina, Korra guardó silencio por un par de segundos que dieron la impresión de ser horas gracias a la velocidad a la que sus pensamientos iban y venían dentro de su cabeza.
- Y… - Korra pausó al no encontrarse segura de poder hacer la pregunta que más la intrigaba. - ¿Cómo escapaste de la niebla? – Permitió que la pregunta fluyera sabiendo que callarla solo pospondría la conversación para otro momento.
- Sería impresionante si pudiera decir que logre escapar sola pero no creo que ese sea el caso. – Asami se mostró pensativa y confundida al recordar su experiencia.
- ¿Alguien te ayudó? – Korra intentó aclarar la vaga respuesta que había obtenido.
- Tengo la sensación de que Wan Shi Tong estuvo involucrado en mi escape. – Asami miró a la morena y Ambas reflejaban la misma confusión en el rostro lo cual logró confundir aún más a la joven morena.
- ¿Por qué piensas eso? – Korra preguntó.
- Estar adentro de la niebla te hace perder la cabeza de inmediato, ves y escuchas cosas que no están ahí y tus pensamientos se vuelven irracionales, no controlas tus acciones y terminas vagando dentro de la neblina eternamente sin tener control de nada de lo que ves o haces. – Intentó resumir su experiencia.
– Quisiera entrar en detalles pero las visiones eran demasiado crueles y trágicas, las visiones venían una tras otra por lo que mi mente lo confunde todo y tengo la sensación de que todo hubiera sido una prolongada pesadilla de esas que al despertar, al igual que en los sueños, sueles olvidar a excepción de pequeños fragmentos de imágenes y sonidos que no tienen mucho sentido. – Sacudió la cabeza y pausó.
- Hubo una voz que hasta el momento no he podido reconocer, era muy profunda, no era humana, me aterraba escucharla así que siempre que comenzaba a hablar mi mente entraba en un estado lamentable, no era capaz de razonar así que no entendía lo que se me era dicho porque no quería escuchar. – Korra observaba la concentración en la mirada de la ojiverde mientras narraba su historia, Asami permanecía serena pero Korra podía notar la incomodidad en la manera en que Asami apretaba con fuerza el puño de su mano izquierda con toda la extensión de su mano derecha y volvía a cambiar de mano como si quisiera tronar sus nudillos cambiando de mano una y otra vez en un acto inconsciente.
- Esa voz no aparecía todos los días pero a medida que transcurría el tiempo comenzó a aparecer con más frecuencia y la que al principio se expresaba con palabras serenas ahora se había vuelto agresiva y desesperada pero eso me ayudó a escuchar porque ahora me gritaba y sin importar que tan fuerte presionara las manos sobre mis oídos me era imposible ignorarla. – Pausó. – Creo que la voz era distorsionada por el efecto de la niebla para evitar que yo quisiera escucharla, pero cuándo al fin la escuché me di cuenta de su mensaje. – Sonrió cálidamente.
- ¡Despierta! – Gritaba - ¡Estás soñando despierta! – Repetía una y otra vez, me tomó algo de tiempo lograr desentumecer mi mente y recuperar mis recuerdos hasta que al fin pude recordar la manera en que había terminado envuelta en aquel pesado humo blanco que siempre estaba ahí cuándo creía despertar de la pesadilla y que siempre me volvía a sumir en otra ilusión. – Suspiró.
- Dentro de la niebla dudé de mí misma, no estaba segura de quién era y qué propósito tenía, me repetía a mi misma que sin importar cuánto me esforzara el resultado sería el mismo, todo estaría perdido porque yo y mis esfuerzos no bastaban para salvar a nadie. – Confesó el temor que había alimentado todas las ilusiones dentro de la niebla.
- No me puedo imaginar lo horrible que ha de ser encontrarse en un lugar así. – Korra comentó.
- Creo que ya lo has vivido, te he visto triste y desesperada por situaciones que tienes que enfrentar, es exactamente lo mismo pero ahí no eres capaz de avanzar. – Asami intentó transmitirle la idea de lo que sería encontrarse atrapado adentro de la prisión espiritual.
- ¿Y al final cómo lograste salir? – Korra permitió que su curiosidad hablara por ella, Asami asintió con la cabeza y sonrió.
- Pues, aquella voz de pesadilla despertó mi uso de razón y así logré hacerle frente a mis temores, me dije a mí misma que en efecto no seré capaz de ayudar a todos pero que bastaría con que mis acciones ayuden a inspirar a otros para hacer lo mismo que yo, me dije que jamás me rendiría y que haría todo el ruido posible para que muchos me escucharan y plantaría una semilla que crecería en el interior de otras personas y me recordé que ese era el motivo por el que estaba atrapada ahí, porque estaba marcando el camino que quería que todos siguieran. – Korra guardó silencio al no encontrar palabras que bastaran para expresar la admiración que sentía por Asami.
- Después de eso la niebla se aclaró y al fin logré salir, claro que mi cuerpo y mente estaban completamente agotados así que perdí la conciencia, lo siguiente que recuerdo fue despertar dentro de un oasis rodeada de espíritus curiosos que revoloteaban de un lado a otro. - Suspiró. – El agua del oasis me trajo alivio inmediato pero aún así debí permanecer en el agua cerca de cuatro días para poder reponerme por completo. – Meditó por un momento antes de continuar.
- Aún tengo pesadillas, creo que están ahí por culpa del tiempo que pasé en la niebla, mi mente refleja lo que estuvo viviendo durante semanas así que hay días en los que despierto en el medio de la noche con un salto o un grito. – Miró a Korra y sonrió. – Lo digo para que no te vayas a asustar. – Aclaró.
- Puedes despertarme cuantas veces necesites, no me importa, si quieres hablar para olvidar tus pesadillas no dudes en sacudirme hasta que logres hacerme responder coherentemente. – Korra le aconsejó haciendo que la ojiverde liberara una pequeña risilla.
- Eso haré. – Asami se acercó y depositó un beso sobre su frente. – Siempre me siento respaldada cuándo tú estás conmigo así que estoy segura de que tu presencia me ayudará mucho con todo este asunto de los residuos que la niebla dejó en mí. – Dijo con tono suave para luego recargar la cabeza sobre el hombro de Korra.
- ¿Algo más que deba saber? – Korra preguntó a modo de broma sin esperar que Asami tuviera algo más que informarle.
- Quiero mandar a Kuvira, a Suyin y a otros rebeldes al mundo espiritual para que aprendan a dominar algún elemento. – La ojiverde habló llena de seguridad y determinación, Korra se sorprendió pero pronto recordó a Kuvira mencionando lo mismo horas antes.
- Ahora veo de dónde saco esa idea. – Korra comentó.
- Se lo mencioné y ella accedió de inmediato pero insistió en que no quería hacer nada sin avisarte y mencionó que no piensa que sea buena idea que se vaya sin antes aclarar lo de las rebeliones aisladas que han tenido luego de que fueras presentada como el Avatar. – Asami se detuvo al recordar las buenas noticias.
- ¡Casi lo olvido! No lo podía creer cuándo me lo dijeron, ahora es tu turno de contarme todo lo que ha pasado durante mi ausencia. – Asami se enderezó mirando a la morena con entusiasmo, Korra sonrió de lado y asintió con la cabeza.
- Bien, pero no me culpes por no ser tan buena como tú para narrar historias. – Korra advirtió y Asami rió.
- Lo sé, te haré agregar detalles si hace falta. – Bromeó, la morena sonrió y sin más comenzó a narrar todo lo que Asami se había perdido durante aquel mes que estuvo recluida en el mundo espiritual.
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A las once de la noche Korra y Asami decidieron unirse a la típica celebración que siempre había durante las noches de pelea, los rebeldes solían juntarse en la plaza central, el mismo lugar en donde servían comida para alimentar a todos los habitantes de las ruinas.
Aquella plaza se había vuelto el corazón de la alianza pues ahí era en dónde la gente había aprendido convivir de verdad, las horas de comida obligaban a todos los rebeldes a interactuar entre ellos, el espacio no era demasiado amplio, las mesas debían ser compartidas y las aburridas filas los orillaban a buscar una manera de distraerse mientras alcanzaban el final y obtenían sus alimentos así que terminaban charlando con quién tuvieran delante o detrás de ellos.
Aunque las horas de comida generales hubieran ayudado a estrechar los lazos de la alianza, esto no era algo que los líderes hubieran planeado, simplemente había sido un golpe de suerte, la plaza siempre se llenaba con un ambiente sereno repleto de charlas amenas y algunas risillas o carcajadas que escapaban de algunas de las conversaciones que daban lugar al momento de comer, era por ese motivo que pronto los rebeldes comenzaron a organizar todas sus celebraciones frente a los más de veinte edificios que se dedicaban a abastecer a todos del preciado alimento que necesitaban para continuar con sus días.
Músicos, gente cantando, alcohol, comida, risas, bailes y gente charlando en las mesas y bancos que había alrededor, todos celebraban el final de las peleas del coliseo de ese día y pasaban un buen tiempo conviviendo con todo aquel que quisiera unirse a la celebración.
A la primera vista de la morena todos se detuvieron para ofrecerle un caluroso saludo y una merecida bienvenida por su regreso a la alianza.
- Traigan una mesa para la Guerrera del Sur y Carmín. - Ordenó un hombre de cabello alborotado y el rostro enrojecido por el alcohol que había estado ingiriendo pero antes de que la gente se moviera para cumplir aquella orden Korra sonrió y rechazó la ayuda.
- Observen. - Korra liberó la mano de Asami por un momento para realizar un pequeño movimiento de sus piernas y brazos con el fin de levantar del suelo varias mesas y bancos de roca. - ¿Faltaban unas cuantas mesas no es así? - Se encogió de hombros y la gente celebró entre risas y silbidos.
- Te gusta llamar la atención... - Asami le murmuró al oído y Korra rió por lo bajo.
- Algo así. - Confesó tomando asiento en una de las mesas que había levantado del suelo. – Por favor. – Señaló el banco de roca para que Asami tomara asiento, la ojiverde sonrió entretenida y sin objetar decidió tomar asiento esperando a que la morena tomara el lugar enseguida de ella.
- ¡Escuchen todos! Toquen una melodía para la Guerrera del Sur, algo movido y quiero que todos los que se encuentren de pie bailen hasta que las piernas no les aguanten más. – Ordenó La Roca, los rebeldes celebraron y apoyaron su propuesta por lo que pronto la música comenzó a tomar un ritmo más apresurado que llevaba a los bailarines alcoholizados a empujar sus cuerpos al límite de su resistencia logrando así arrancarle un par de risas a las líderes que los observaban con atención.
- Si uno de ellos no cae dentro de la fogata nada de esto valdrá la pena. – Se escuchó la voz de Kuvira, Asami giró su mirada hacia su derecha en donde pudo ver a Kuvira sentada a un par de mesas de distancia, la líder rebelde se encontraba acompañada por Desna, Varrick y Bolin, Desna no le quitaba la mirada de encima a la morena mientras que Varrick parecía demasiado ocupado narrando alguna historia que no permitía que Bolin parara de reír.
- Espero que ese no sea el caso. – Korra respondió al comentario de Kuvira con una pequeña sonrisa que pareció incomodar a la ojiverde.
- Están ebrios ¿Qué más podría pasar? – Kuvira argumentó dirigiendo su mirada hacia las personas que no paraban de brincotear de un lado al otro sin ritmo alguno.
- ¿Por qué no se unen a nuestra mesa? – Asami propuso lo cual tomó a Kuvira por sorpresa.
- Pensé que querrían estar solas para ponerse al corriente o… no sé. – Kuvira pausó. – Pensé que valorarían un momento de privacidad o algo por el estilo. – Completó con esfuerzo demostrando lo poco familiarizada que se encontraba con cualquier tema que tuviera que ver con sentimientos o relaciones sociales.
- Ya hablamos todo lo que teníamos que hablar. – Korra aseguró haciendo un movimiento con sus brazos para ampliar la mesa y que sus amigos se pudieran sentar sin tener que estar demasiado apretados.
- Korra, entiendo que este sea tu esperado reencuentro con Asami pero tengo que preguntarte sobre mi hermana. – Desna no dudó en cambiarse de mesa y tomó asiento frente a la morena, Kuvira alzó las cejas al haberse sorprendido por tal demostración de emoción e iniciativa en el joven ojiazul que usualmente andaba por ahí con la expresión facial de una tabla.
- ¡Lo siento Desna! Había olvidado por completo que esperabas noticias de Eska. – Korra se cubrió los ojos con la mano derecha reprendiéndose internamente por haber dejado de lado algo tan importante.
- No te preocupes, entiendo tus motivos, al ver a Asami de vuelta deduje que al regresar no harías otra cosa que concentrarte en ella… - Desna suspiró. – Pero ahora que estás aquí no puedo evitar mi curiosidad. – Se disculpó, Kuvira se acercó y tomó asiento enseguida de Desna mientras Varrick y Bolin se movieron a su ritmo, Varrick pareció saltar de una mesa a otra y Bolin seleccionó el lugar al lado de Korra.
- No debería poner mis prioridades antes que las tuyas, lo siento Desna. – Korra se disculpó. – Pero para quitarte ese peso de encima quisiera aclarar que Eska está bien. – Le sonrió, Desna liberó un profundo suspiro que poco a poco le fue pintando una sonrisa en el rostro.
- Te dije que todo estaría bien. – Kuvira le dio una fuerte palmada en la espalda que Asami resintió por él al entrecerrar los ojos, en cambio Desna no hizo expresión alguna y se limitó a mirar a Kuvira de reojo quién lo miraba de vuelta con una sonrisa socarrona que demostraba sus verdaderas intenciones, ponerlo a prueba y ver qué cosas eran capaces de arrancarle alguna expresión del rostro.
- Si, si, pero esto es una celebración y sería una decepción si nuestras conversaciones se vuelven aburridas ¡Quiero acción! Peleas, adrenalina, detalles. – Varrick reclamó en su lugar meneando de un lado a otro el tarro de cerveza que sostenía en su mano derecha.
- Si eso es lo que quieres siempre te puedo guardar una pelea en el coliseo… - Korra afilo la mirada y sonrió, Kuvira rió celebrando la posición que había tomado la morena y Varrick comenzó a negar con la cabeza.
- Soy un hombre de ciencia, las peleas no son lo mío. – Analizó cada uno de los rostros que había en la mesa hasta detener su mirada sobre Asami. – Lo que estoy a punto de decir no incluye a Asami, es obvio que esa mujer es un caso aislado pero… - Pausó para darle un profundo trago a su tarro antes de azotarlo sobre la mesa. – Los cerebritos no nos llevamos bien con esas cosas. – Declaró con seriedad, todos guardaron silencio y de nuevo la primera en reír fue Kuvira.
- Eso lo explica todo, Baatar tampoco sirve para pelear pero tiene la cabeza llena de todo tipo de ideas. – Suspiró. – Los intelectuales no son personas que se vean con frecuencia así que todo este tiempo pensé que Baatar era un hombre testarudo que prefería sentarse a pensar en vez de fortalecer su cuerpo pero ahora veo el patrón, puede que tengas razón Varrick. – Concordó.
- Y luego estoy yo, la persona que puede echar abajo tal teoría. – Asami sonrió de lado. – Creo que tener cerebro no es pretexto para descuidar la defensa personal. – Presionó a Varrick con la mirada. – Y opino lo mismo si es visto del lado opuesto, ser fuerte no tiene porque hacerte estúpido. – Añadió.
- Concuerdo con Asami. – Kuvira asintió con la cabeza. – Lo mejor es mantener un balance entre ambas cualidades. – Habló llena de orgullo y Korra sonrió entretenida al ver a Kuvira conviviendo con otras personas además de ella.
- El punto de todo esto era enterarnos de lo que ocurrió en el Norte. – La voz de Densa volvió a colarse en la conversación.
- Lo siento Densa. – Korra rió. – Bien, ahí va. – Advirtió antes de iniciar su narración.
Los presentes en la mesa no eran los únicos que escuchaban atentamente cada una de las palabras que salían de la boca de la morena, otros miembros de la alianza también se habían acercado a escuchar la narración de las aventuras que la Guerrera del Sur había tenido durante su ausencia, por este motivo comenzaron a surgir preguntas curiosas sobre el pueblo de Hiroshi, el asentamiento del Norte y el Sur, preguntas que Korra y Asami respondieron de buena gana con la intención de que los miembros de la alianza comenzaran a familiarizarse con la idea de trabajar con aquellos asentamientos.
La plática había mantenido a todos bastante interesados, incluso Kuvira se permitió escuchar con atención los detalles sobre la historia que concernía al Loto Blanco y la isla en la que habitaban, de esta manera el tiempo transcurrió a prisa pero ninguno de los presentes se sentía cansado, había algunos que ya habían caído en un estado de inconsciencia por culpa del alcohol que habían ingerido y dormían en el suelo cerca de la fogata mientras otros aún bailaban o cantaban alrededor del fuego.
- Bolin, ya pasa de la media noche, es hora de volver. – La voz de Mako interrumpió la plática de la morena lo que causó que todos voltearan a ver al joven que se acercaba desde las calles de las ruinas.
- ¿Qué no tiene suficiente edad para decidir si quiere dormir tarde o no? – Kuvira habló con tono burlón pero intención retadora a sabiendas de que a Mako no le simpatizaban ese tipo de comentarios.
- Si Mako, ya tengo edad para decidir, soy un hombre. – Bolin respondió con tono serio pero al terminar liberó una pequeña risilla simplona que delató el estado de ebriedad en el que se encontraba.
- Estuviste bebiendo. – Mako suspiró en un intento por resignarse a la idea de que al día siguiente tendría que ver y escuchar como su hermano se quejaba sobre la resaca.
- ¡Ya está en edad para hacerlo! Yo empecé a tomar desde los quince años. – Alardeó Varrick.
- Lo siento Mako, Varrick seguía sirviéndole y no nos dimos cuenta de que ya era demasiado para él. – Korra se encogió de hombros con una pequeña sonrisa que reflejaba su actual estado de ánimo.
- Solo digo que aquí las actividades nunca cambian a pesar de los eventos del coliseo, todos deberán levantarse a la misma hora de siempre mañana por la mañana y detesto lidiar con la resaca de todos los que se presentan a entrenar con dolor de cabeza, estómago o con sueño. – Mako defendió su posición sin poder evitar que su rostro reflejara el disgusto que le causaba aquello.
- Solo toma asiento y bebe un poco, te hace falta. – Kuvira le propuso levantando su propio tarro de cerveza con una expresión desinteresada en el rostro.
- Apoyo a Kuvira. – Asami rió.
- Si Carmín y yo estamos de acuerdo es porque la situación es grave. – Kuvira sonrió de lado.
- No pienso quedarme, tengo demasiadas cosas que hacer mañana. – Mako resopló.
- Nunca tienes tiempo para convivir con nadie Mako, incluso el Avatar tiene más tiempo que tú. – Bolin lo acusó.
- Bolin. – Mako apretó los dientes escuchando como los presentes reían por las palabras de su hermano.
- Bien, basta, hay que quitarte esa mueca de la cara. – Korra se puso de pie y se abrió paso para tomar la mano de Mako y arrastrarlo hacia la fogata.
- ¿Qué haces? – Gruñó el joven sintiéndose nervioso por la cantidad de miradas que había puestas sobre ellos.
- Bailemos. – Korra le ordenó con una brillante sonrisa que Mako fue incapaz de resistir, el brillo en los ojos de Korra lo decía todo, se sentía feliz, genuinamente alegre y Mako entendía el motivo, Korra y Asami se complementaban, ambas habían recorrido un largo camino pero lo habían hecho codo a codo, habían crecido juntas y se habían vuelto fuertes pero accidentalmente también se habían acostumbrado a sentir ese apoyo mutuo que había entre ellas, una fortaleza que también era una terrible debilidad pues ahora que la morena irradiaba felicidad, seguridad y confianza, Mako pudo ver la diferencia entre una Korra que se sentía completa y una Korra que batallaba para enfocar sus pensamientos.
- No sé como bailar esta música. – Mako murmuró.
- ¿Qué no los viste? Solo muévete. – Korra rió y comenzó a bailar, Mako suspiró resignándose a la idea de que las miradas no se apartarían, no mientras Korra fuera su compañera de baile.
- Vamos. – Asami tomó la mano de Kuvira y se puso de pie.
- Ahora si perdiste la cabeza. – Kuvira gruñó al ser arrastrada cerca de la fogata.
- Puede que sí ¿Pero qué más da? Ya no estoy atrapada en la niebla. – Asami se encogió de hombros, Kuvira la miró y entendió, Asami también había sido prisionera y aunque no hubiera permanecido en la niebla el mismo tiempo que ella había permanecido dentro del calabozo, Kuvira sabía que la tortura de Asami había sido peor que la suya por lo que le resultaba fácil entender que ahora Carmín le prestara poca importancia a cosas triviales como sacar a bailar a la mujer que la había amenazado con competir contra ella por la atención de Korra.
- Bien, solo porque ya me he tomado un par de tarros… - Kuvira musitó desviando la mirada de los brillantes ojos verdes de Carmín.
- Primero es un amargado y ahora es el alma de la fiesta. – Bolin bufó. – Esto no se puede quedar así. – Resolvió dentro de su mente y se puso de pie para unirse a sus amigos.
El baile que había montado Korra duró cerca de media hora, Mako fue el primero en recordarle a la morena que tendrían cosas que atender al día siguiente, Korra no accedió a partir pero permitió que Mako tomara a su hermano y se encaminara de regreso a su hogar, por su parte Kuvira había vuelto de aquel baile una competencia directa con Asami, el sudor bañaba sus cuerpos, las dos movían sus cuerpos rítmicamente y los pies cada vez más rápido en una especie de danza irlandesa hasta que Asami debió rendirse pues sus piernas cedieron, un par de miembros de la alianza tuvieron que atraparla y evitar que cayera mientras Kuvira celebraba con un puño en el aire.
- ¡Quién lo hubiera dicho! – Korra exclamó sorprendida. – Si el coliseo tuviera este tipo de competencias en vez de peleas Kuvira sería la campeona indiscutible. – Bromeo, Kuvira la miró arrugando las cejas pero sin poder decir nada al intentar recuperar el aliento que había perdido en aquella competencia.
- Estoy de acuerdo. – Asami se incorporó entre risas. – No puedo más. – Jadeo pidiendo un tarro de cerveza para refrescarse.
- Determinación y resistencia. – Kuvira volvió a celebrar su victoria mientras los miembros de la alianza le aplaudían y la aclamaban.
- Bailas excelentemente bien. – Korra admitió, Kuvira volvió a sentir que el rostro le ardía así que optó por rodar los ojos y volver su atención al chico que se acercaba con un par de tarros de cerveza.
- Practicaba algo así antes de abandonar a Suyin. – Kuvira explicó luego de un largo trago.
- Se te da bien. – Korra volvió a alagarla.
- Si, pero ya que Carmín no sabe cuándo rendirse siento que las piernas se me están acalambrando. – Kuvira liberó una risilla simplona, expresión que Korra nunca había visto en ella, era claro que el alcohol tenía algo que ver pero la imagen de aquella risa era refrescante, por primera vez Kuvira no se estaba riendo de la desgracia de alguien o a causa de un comentario sarcástico, esta vez era algo simple y sincero, se reía de ella misma y lo hacía abiertamente.
- Wow. – Korra exclamó volviendo a captar la atención de Kuvira.
- ¿Qué? – Kuvira recobró su expresión usual al levantar una ceja y esperar la respuesta de la morena.
- ¡Es humana! – Korra bromeo, Asami rió por lo bajo y Kuvira arrugó la frente lanzando una mirada amenazante en dirección a la morena.
- Es tarde. – Kuvira bufó soltando su tarro de cerveza sobre la mesa. – Me retiro. – Pronunció de la manera más seria que pudo adoptar en el estado de ebriedad en el que se encontraba.
- Espera Kuvira, nosotras te encaminamos. – Korra la llamó, ni ella ni Asami habían bebido tanto como el resto, Korra apenas había probado un trago o dos y Asami se había limitado a beber el tarro de cerveza que pidió para refrescarse después de su competencia con Kuvira así que las dos se encontraban perfectamente sobrias.
Kuvira no pudo oponerse a la oferta de la morena pues Korra se negó a aceptar sus quejas e insistentes excusas, la ojiazul estaba determinada a asegurarse de que Kuvira llegara a salvo a su hogar y Asami caminaba tranquilamente al lado de las dos disfrutando al escuchar la voz de Korra mientras discutía constantemente con una Kuvira malhumorada y evidentemente ebria.
- Vayan a casa, estoy segura que tendrán muchas cosas que hacer en la privacidad de su guarida. – Kuvira bufó.
- ¿Qué? – Korra rió con nerviosismo.
- Se nota a leguas, las miradas que comparten dicen más que mil palabras. – Kuvira pausó. - ¿O me equivoco? – Miró a Korra y luego a Asami quién de inmediato desvió la mirada y comenzó a reír en silencio sabiendo que si bien a ella no le incomodaba hablar al respecto a Korra esto era un tema que siempre lograba ponerla nerviosa e incómoda.
- A decir verdad no había pensado en nada así, solo estaba pasando un buen tiempo con Asami en compañía de nuestros amigos, no sé de dónde sacas tal comentario. – Korra bajó la mirada.
- ¿Ah sí? – Kuvira sonrió de lado deteniéndose frente al edificio que le servía de refugio, una vieja carcasa de concreto derrumbado que había caído de manera tal que creó un refugio espacioso dentro del cual Kuvira había colocado sus pertenencias. – Entonces eres más aburrida de lo que pareces Guerrera del Sur. – Kuvira pausó liberando un profundo suspiro. – Que decepción. – Agregó encogiéndose de hombros y mostrándose desilusionada.
- ¡Por todos los espíritus! ¿Por qué tienes que hablar de esa forma? – El rostro de Korra se coloreo de rojo mientras que Asami se tomaba un tiempo para procesar lo que había escuchado. – Nada de esto debería incumbirte. – La ojiazul agregó intentando cubrir la pena que sentía con una voz cargada de indignación.
- Asami, espero que no te moleste que ahora la Guerrera del Sur sea mejor candidata para el seudónimo de Carmín. – Kuvira se echó a reír al ver el color del rostro de la morena, Asami miró a Korra y sin poder evitarlo acompañó a Kuvira con su propia carcajada.
- Muy graciosas. – Korra suspiró resignándose a los constantes intentos de Kuvira por molestarla.
- Lo siento Korra. – Asami se repuso. – Debí haberte defendido pero su comentario fue demasiado acertado. – Suspiró.
- Vamos Korra, todos somos adultos aquí, no deberías reaccionar como una adolescente. – Kuvira señaló. – Es algo de lo más natural. – Bostezó perezosamente. – Buenas noches. – Se despidió sin esperar respuesta alguna y se adentró en su guarida de concreto.
- Nunca la había escuchado reír tanto. – Asami sonrió tomando la mano de Korra antes de comenzar a caminar.
- A costa de mis reacciones… - Korra bufó.
- Eso lo hace siempre y con todos, no debería sorprenderte. – Asami explicó con una sonrisa que de pronto fue interrumpida por un prolongado bostezo. – Vamos, hay que descansar que esto lo vamos a lamentar en la mañana. – Le dijo a su amada ojiazul quién le sonrió de vuelta con una mirada cálida y reconfortante.
Las dos llegaron a su guarida y se deshicieron de sus ropas para dejarse caer sobre las cobijas vistiendo nada más que su ropa interior.
Abrazadas y con las piernas entrelazadas se limitaron a disfrutar del momento, aunque sus labios no se hubieran conectado y aunque ninguna de las dos se encontrara desnuda, el momento que compartían era algo íntimo, más íntimo que aquellas veces que se dejaban llevar por el deseo y el placer, este era un momento especial, un re encuentro, las dos habían logrado recuperarse mutuamente y necesitaban un tiempo para asimilarlo, necesitaban aceptar que en efecto, habían recuperado la presencia de esa persona especial que llenaba sus vidas de luz y sentido, estaban ahí, juntas, recostadas y envueltas en un cálido abrazo que significaba más que cualquier cosa que pudiera ser dicha.
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Esa noche Asami había dormido sin interrupciones, abrazada de la joven morena sonrió al olfatearla a su lado, instintivamente ajustó el abrazo que las mantenía unidas estrechando a Korra hasta extraerla del sueño en el que, seguramente, había estado perdida pues se notaba que la morena aún se encontraba profundamente dormida y lejos de llegar a despertarse por sí misma.
- ¿Hm? - Korra bufó adormilada sintiendo el fuerte abrazo que amenazaba con exprimirle el aire del pecho.
- Buenos días. - Asami sonrió liberando la fuerza que mantenía en sus brazos, Korra, quién aún se debatía entre el mundo de los sueños y la realidad, tardó en comprender lo que ocurría pero un par de segundos después comprendió, sus labios le dibujaron una pequeña sonrisa perezosa en el rostro mientras intentaba formular una respuesta.
- Buenos días. - Musitó con voz rasposa, Asami suspiró y se pegó más al cuerpo de la morena para esconder el rostro en la curvatura de su cuello y así disfrutar de su aroma, se sentía como una niña mimada y caprichosa que se negaba a dejar ir de su persona favorita, sabía que el día daría inicio dentro de poco y cuándo eso sucediera no podría disfrutar de Korra de la manera en que lo estaba haciendo en esos momentos.
Las dos dormitaban, iban y venían perezosa y cómodamente entre lapsos de sueño y vigilia, media hora después el sonido del estómago de Korra las obligó a considerar abandonar la comodidad de su lecho.
- No tengo ganas de levantarme. - Korra gruñó manteniendo los ojos cerrados, Asami rió sin retirar su rostro del cuello de la morena.
- Me haces cosquillas. - La ojiazul señaló con una risilla breve.
- La Guerrera del Sur no puede tener cosquillas. - Asami respondió con tono juguetón.
- Si las puede tener... - Korra argumentó. - Pero solo cuándo la toca cierta persona. - Completó con voz provocativa.
Asami sonrió y sin decir nada posó sus labios sobre la piel del cuello de la morena, Korra se estremeció sintiendo la manera en que se le erizaban lo vellos del cuerpo, Asami se apartó para poder enlazar su mirada con la de la morena y sin necesidad de que ninguna de las dos dijera nada ambas se acercaron para unir sus labios, el contacto lanzó una chispa a través de sus cuerpos que encendió aquel peligroso y seductivo fuego que solía hacerlas perseguir el calor que solo se generaba cuándo estaban juntas.
- ¿Cómo es que siempre haces eso? - Korra murmuró contra aquellos suaves y delicados labios que tanto deseaba.
- ¿Hacer qué? - Asami exhalo pesadamente, ambas respiraban agitadas, las manos de Korra sostenían a Asami cerca de ella mientras Asami sostenía el rostro de la morena con suavidad.
- Me haces perder el control de un momento a otro... - Korra explicó para luego morder con suavidad el labio inferior de la ojiverde
- Pensé que aquí tú eras la culpable de estos desenlaces. - Asami le respondió con tono juguetón volviéndose a sumir en el vaivén de sus labios.
- No, es tu culpa, siempre. - Korra la acusó haciendo una pausa para colocarse encima de Asami, las dos volvieron a unir sus labios en un beso sediento y apasionado, Korra reposaba su cuerpo entre las piernas de Asami disfrutando el poder ejercer presión sobre ella, las manos de Asami se habían enredado en su cabello, el aire comenzaba a hacerles falta, Korra deslizó sus manos por las suaves piernas de Asami subiendo lentamente con la intención de tomar su ropa interior y deshacerse de ella, Asami le ofreció una sonrisa traviesa y levantó su cadera para permitir que Korra lograra su objetivo pero en cuánto las manos de Korra tocaron la prenda las dos fueron sorprendidas por el llamado de una voz.
- ¡Korra! Van a ser las nueve de la mañana, hay cosas que hacer. - Kuvira gruñó, Korra arrugó las cejas y apretó los ojos con fuerza, Asami exhalo pesadamente.
- ¿Por qué está despierta? Debería sentirse mal por todo lo que bebió ayer. – Korra se mostró confundida, la ojiverde asintió con la cabeza y se encogió de hombros al no ser capaz de explicar la presencia de Kuvira.
- Iremos en un momento. - Asami respondió de la manera más amable que pudo modular.
- Ya es tarde Asami, deberían haber salido de ahí a las ocho de la mañana. - Kuvira respondió con voz militarizada.
- Acabo de volver, merezco un descanso. - Korra gruñó.
- Y ya lo has tenido, ayer pasaste un buen tiempo en la fogata, hoy es un nuevo día y ya son las nueve. - Kuvira Respondió con evidente irritabilidad, Korra apretó la mandíbula con fuerza, no quería tener que lidiar con Kuvira, la verdad era que no quería tener que lidiar con nada que no tuviera que ver con Asami, había pasado tiempo desde la última vez que habían estado juntas y a pesar de que la sorpresa de ver a Asami de vuelta parecía haber adormecido el deseo de la morena, esta mañana era diferente, se sentía sedienta, quería disfrutar de Asami y no quería esperar para que así fuera.
- Tranquila. - Asami le acarició el rostro al notar la manera en que la ira y la frustración comenzaban a acumularse en los ojos de su amada morena.
- Está dicho Kuvira. - Korra dominó su tono de voz haciéndolo sonar más neutral que molesto. - Saldremos en un momento. - Completó con una pequeña sonrisa volviendo a enterrar su rostro en el cuello de la ojiverde y comenzando a repartir suaves besos sobre su piel.
- Buenos días Kuvira ¿Korra se encuentra en casa? Suyin me dijo que podría encontrarla por aquí pero no la he visto. - Korra escuchó la voz de Iroh y no pudo hacer otra cosa que exhalar con desesperación.
- Siempre puedo reforzar las paredes con más capas de roca y no los escucharemos más. - Korra propuso pegando su frente a la de Asami, las dos rieron por lo bajo sabiendo que esa no era una posibilidad.
- Ya será después. - Asami besó sus labios con suavidad, era un beso delicado, las dos sabían que prolongar el contacto que había entre ellas era peligroso pues eso solo mermaría la capacidad que tenían de aplacar sus deseos, así Korra debió esforzarse para lograr apartarse de su preciada ojiverde, poniéndose de pie le ofreció una mano a Asami y la ayudó a incorporarse.
- Voy... - Korra musitó con desgano deslizando un pantalón sobre sus piernas.
- Te dejo al chico Loto aquí, iré a atender unos asuntos en el coliseo. - Kuvira partió, Korra esperó a que Asami se colocara un pantalón y una blusa de tirantes antes de abrir la puerta para Iroh.
- ¿Recuerdas lo que te dije sobre los comunicadores del Loto Blanco? - Korra le sonrió a Asami anticipándose a la reacción que tendría la ojiverde ante semejantes aparatos. - Adelante Iroh. - Lo hizo pasar y tomar asiento en la mesita de roca.
- Así que aquí es dónde pasas tus días joven Avatar. - Iroh comentó con entusiasmo colocando el aparato que llevaba con él sobre el suelo.
- Aquí es. - Korra tomó asiento comenzando a calentar el agua que guardaba en una tetera de roca, Asami tomó asiento al lado de la morena e instintivamente le dirigió una sonrisa al joven que tenía enfrente.
- Oh, lo siento tanto, ayer todo ocurrió de forma tan repentina que no me di a la tarea de presentarlos, Asami, él es Iroh, un viejo amigo de la orden del Loto Blanco, Iroh, ella es Asami Sato, mi pareja. - Pronunció lo último con especial efusividad, Iroh alzó las cejas por un momento para luego mostrar una amplia pero sincera sonrisa.
- Ahora todo tiene sentido. - Rió suavemente logrando captar la curiosidad de ambas chicas. - Lo siento, es solo que durante el trayecto a Ba Sing Se mencionaste muchas veces el nombre de la señorita Sato y cuándo hablabas de ella tus ojos mostraban cierto brillo que no fui capaz de interpretar en el momento... - Explicó. - Ahora entiendo el motivo. - Asintió con la cabeza y continuó sonriendo.
- Mucho gusto, Asami Sato. – La ojiverde rió extendiendo su mano para alcanzar la de Iroh.
- El gusto es todo mío. - Iroh estrechó la mano de Asami brevemente, mientras tanto Korra pensaba en las palabras de Iroh, no recordaba haber hablado demasiado sobre ella pero esta no era la primera vez que alguien se expresaba así al momento de conocer a Asami, "Korra me ha contado mucho sobre ti" Solían decir, esto llevaba a la morena a pensar que a veces hablaba en voz alta cosas que solo debía procesar dentro de su mente, si ese era el caso entonces no podía negar que Asami fuera un tema recurrente porque no era extraño que pensara en ella y más aún durante aquellos días en los que sentía que la había perdido por completo.
- Vaya, de verdad echaré de menos mis poderes de maestro fuego. – Asami suspiró sin apartar su mirada de las manos de Korra que por el momento abrazaban la tetera con el fin de calentar el agua que contenía.
- ¿Y si le pides a los espíritus que te devuelvan tus poderes? – Korra la miró angustiada.
- No. – Asami se apresuró a responder. – Ellos nunca fueron un problema, Wan Shi Tong me ofreció devolverme los poderes. – Pausó. – Ya sabes, por eso del nuevo acuerdo y las condiciones dichas de que ahora podremos usar los poderes para defendernos en caso de ser necesario, pero tuve que rechazar la oferta. – Aclaró.
- ¿Por qué? – Preguntó la morena.
- Porque estoy marcando un camino ¿Quién puede asegurar que yo sea la única persona capaz de escapar de la niebla? Tal vez en un futuro alguien con malas intenciones sea capaz de escapar la niebla, si eso llegara a ocurrir sería una tragedia que esa persona fuera capaz de recuperar sus poderes, así que hablé con los espíritus y les pedí atentamente que bajo ninguna circunstancia le devolvieran sus poderes a nadie que ya los hubiera perdido. - Asami explicó, Korra asintió con la cabeza y exhaló pesadamente, Iroh observaba a las dos con atención en un intento por comprender lo que hablaban.
- He escuchado historias sobre lo que ocurre en el pueblo de Hiroshi, gente socializando con espíritus y obteniendo poderes, pero los mensajes rara vez llegan con detalles. - Iroh intervino moviéndose un poco para reacomodar sus piernas sobre las cuáles se encontraba sentado.
- Si quieres detalles Asami es la mejor persona para dártelos. - Korra habló con orgullo al tiempo que comenzaba a verter el agua caliente en cada uno de sus vasos. - Después de todo fue ella la que inició ese trato. - Agregó, Iroh se mostró interesado y de inmediato dirigió su atención a la ojiverde quién gustosa comenzó a narrar la manera en que había logrado su conexión con los espíritus.
Durante el desayuno Iroh y Asami se enlazaron en una profunda conversación que giraba alrededor del aparato de comunicación que Iroh mantenía a su lado, por su parte Korra se limitó a observarlos con atención ya que no era capaz de entender gran parte del tema, todo lo referente a circuitos, cables y programas eran cosas que a ella no se le daban bien pero le bastaba poder ver la dicha y la emoción que todo aquello le traía a Asami, ahora que volvía a tenerla a su lado sentía que podía sentarse a observarla por horas sin la necesidad de hacer nada más.
- Bien, lo mejor será que pongamos manos a la obra. - Concluyó Iroh.
- Por lo que dices me parece que lo mejor será ubicarlo en un lugar alto para que la señal del satélite llegue sin problemas. - Añadió Asami, Korra permaneció en silencio hasta que la ojiverde la miró y la llamó un par de veces.
- ¿Korra? - Sonrió de lado al notar el trance en el que la morena parecía haberse sumergido.
- ¿Eh? Si, vamos. - Korra sonrió y se puso de pie.
- ¿Estás bien? - Asami preguntó, la morena se limitó a asentir con la cabeza ofreciéndole una cálida sonrisa que Asami supo interpretar, sin presionarla para que dijera nada más Asami se conformó tomando la mano de Korra.
Las dos mantuvieron sus manos entrelazadas al caminar por las ruinas de Ba Sing Se en busca del mejor lugar para ubicar el comunicador del Loto Blanco, Iroh las acompañaba y se maravillaba al contemplar las ruinas de la vieja ciudad pues sin importar a donde mirara todo estaba recubierto por los vestigios de aquella antigua y poderosa civilización que alguna vez llegó a dominar el mundo entero.
- Aquel edificio luce prometedor. - Asami señaló el esqueleto de un edificio que se elevaba a más de diez pisos sobre el suelo, sus ruinas se encontraban un par de cuadras más allá de los límites que eran habitados por los miembros de la alianza rebelde lo cual le daba una ubicación adecuada, no demasiado cerca y tampoco demasiado lejos de todos.
- Un poco inestable. - Korra comentó. - Aunque podría estabilizarlo para asegurar que no se vaya a caer. - Pensó en voz alta.
- Primero hay que asegurarnos de que la posición sea apropiada. - Agregó Iroh.
- Bien, subiremos y ustedes lo revisan. - Concluyó Korra sin complicarse demasiado.
El primero en ser subido al edificio fue Iroh y después Asami junto con el aparato, una vez arriba Iroh comenzó a trabajar tomándose el tiempo necesario para explicarle a Asami cada paso del funcionamiento de aquel comunicador, mientras ellos dos se ocupaban de eso Korra observaba las ruinas de Ba Sing Se pensando en lo impresionante que aquella ciudad debía haber sido durante sus mejores años lo cual eventualmente la hizo pensar en Zaheer y las consecuencias de sus actos.
- Parece ser que funcionará. - Iroh celebró. - Podemos instalarlo aquí y luego solo tendremos que programarlo para que funcione adecuadamente, correremos unas cuantas pruebas y estará listo para enviar el primer mensaje. - Les explicó a las chicas, Asami no apartaba la mirada del aparato al intentar comprender su complejo funcionamiento, Korra se limitó a asentir con la cabeza sabiendo que no importaba si prestaba mucha o poca atención, nunca entendería nada respecto al tema.
- Entonces aseguraré el edificio. – La morena concluyó lanzándose por la orilla del edificio en una caída libre que llenó su cuerpo de adrenalina ante la idea de poder usar sus poderes abiertamente, nunca antes había tenido una oportunidad similar, reparar un viejo edificio le permitiría hacer uso de su ingenio y creatividad.
- Veamos. - Exhalo una última vez antes de inhalar profundamente para liberar un fuerte soplido que amortiguó su caída al generar una potente ráfaga de viento.
- ¡Korra! ¡No hagas eso sin avisar! - Escuchó el reclamo de la pelinegra quién se asomaba por una de las ventanas del edificio maltrecho.
- ¡Lo siento! - Respondió con una sonrisa. - ¡No se acerquen a la orilla! - Les advirtió antes de comenzar a evaluar los daños en la estructura de concreto para saber con seguridad que partes debía reparar y que partes reforzar.
El tiempo transcurrió inadvertido detrás del cúmulo de actividades que cada quién tenía asignadas, el sol brillaba intensamente en plena tarde envolviendo a Korra en el calor húmedo que se escapaba de la selva mientras ella se dedicaba a elaborar las escaleras internas del edificio para facilitarle el acceso a las personas que se fueran a encargar del comunicador.
Asami e Iroh trabajaban juntos en la programación del aparato que lentamente comenzaba a adoptar los elaborados programas que el Loto Blanco había creado con tal de evitar que manos enemigas pudieran hacer uso de aquel preciado medio de comunicación.
- ¡Korra! - Llamó Kuvira logrando atrapar la atención de Asami quién se asomó primero para responder a aquel llamado.
- ¿Necesitas algo? - Asami gritó desde el último piso.
- Si, a Korra. - Kuvira respondió sin intención de brindar más explicaciones.
- ¿Kuvira? - Korra asomó la cabeza desde una de las ventanas del antepenúltimo piso.
- Es la segunda vez en el día que interrumpe tus actividades. - Asami comentó en un tono que la morena no supo interpretar.
- ¿Qué ocurre? - Korra optó por ir directo al grano y aclarar lo que Kuvira podía llegar a necesitar.
- Necesito hablar contigo. - Kuvira gritó asegurándose de que su voz fuera clara y audible para todos los que se encontraban dentro del edificio.
Sintiendo la mirada de Asami sobre su cabeza Korra miró hacia arriba para encontrarse con aquellos hermosos ojos verdes que por el momento la miraban con intriga.
- Iré a ver que quiere. - Aclaró, Asami le sonrió y asintió con la cabeza.
- Ya que te tomarás un tiempo para bajar ¿Te molestaría traernos comida y agua? - Asami pidió, Korra accedió asintiendo con la cabeza, las dos se miraron por un par de segundos más antes de que la morena saliera por la ventana y comenzara a bajar para encontrarse con Kuvira.
- ¿Qué ocurre? – La morena preguntó con seriedad al recordar la manera en que Kuvira las había interrumpido en la mañana sin tener ningún motivo aparente.
- Hay ciertas cosas que tenemos que discutir, Arpón parece estar planeando algo junto a los rebeldes que se negaron a aceptarte como líder, el problema es que son meros rumores que corren por la alianza porque hasta el momento no hemos detectado ninguna actividad sospechosa. - Pausó arrugando las cejas. - Se dice que está planeando un ataque con ayuda de los rebeldes que no pertenecen a la alianza. - Concluyó.
- Tendríamos que interrogar a sus hombres para conocer la verdad. - Korra respondió con seriedad sabiendo que un rumor así no podía ser ignorado.
- Supuse que podrías ayudar a esclarecer la situación con el uso de tu tierra-control. - Kuvira sonrió. - Aunque siempre puedo ir por ahí de casa en casa registrando y destruyendo todo en busca de pistas. - Bromeó y Korra rió con suavidad.
- Estoy segura de que eso es lo que esperabas que yo ordenara. - Korra respondió.
- Tal vez. - Kuvira rió por lo bajo. - Pero es algo que debemos atender cuanto antes. - Recalcó no mostrándose demasiado preocupada pero brindándole la seriedad requerida.
- Lo sé. - Korra suspiró.
- No puedes decir que nunca consideraste esta posibilidad. - Kuvira arqueó una de sus cejas.
- Lo consideré, pero esperaba que no ocurriera. - Korra confesó.
- Ese viejo debería estar agradecido de que volviste a tiempo, de lo contrario ya estaría recibiendo el trato especial de tus verdugos. - Kuvira sonrió de lado, Korra negó con la cabeza y se encogió de hombros.
- No lo dudo. - Comenzó a caminar haciendo una seña con la cabeza para que Kuvira la siguiera. - ¿Quieres acompañarme a comer? - Korra le preguntó y Kuvira vaciló por un momento. - Vamos. - Korra la presionó mirándola con ojos suplicantes y una pequeña sonrisa traviesa que Kuvira no pudo resistir pero que si optó por evitar al desviar su mirada hacia un lado.
- No es como si me estuvieras dando otra alternativa. - Renegó y Korra rió.
- No. - La morena admitió.
Las dos llegaron a los edificios de comida y tomaron asiento en una mesa, los rebeldes de alrededor no podían evitar mirarlas al notar su presencia, Korra y Kuvira esperaron a que la comida les fuera servida para comenzar a consumirla en silencio, alrededor la gente conversaba mostrándose completamente despreocupada, Korra contemplaba con satisfacción la manera en que los pobladores de Suyin ahora caminaban libremente entre los rebeldes.
- De verdad tienes agallas. - Acusó una mujer alta y de complexión delgada, su rostro era agudo y alargado, no lucía particularmente fuerte pero se mostraba segura de sus palabras, la mujer se encontraba en la fila para los alimentos y no parecía ser acompañada por nadie, Korra la miró y examinó su figura de arriba abajo sin ser capaz de reconocerla como alguna gladiadora del coliseo o como algún rebelde con poder. – Mira que atreverte a volver y luego venir aquí y sentarte entre todos sabiendo que lo que haces está mal, Avatar. – Gruñó con voz rasposa demostrando el disgusto que sentía al arrugar las cejas y el puente de la nariz.
- ¿No apruebas al Avatar pero disfrutas de la organización que estableció para abastecer este lugar de recursos? – Bufó Kuvira poniéndose de pie de un rápido movimiento que aventó el banco sobre el que había estado sentada hasta el momento.
- Kuvira. - Korra le hizo una señal con la mirada para que volviera a tomar asiento.
- Este lugar ya nos pertenecía. - Bufó la mujer notando cómo los miembros de la alianza comenzaban a levantar la guardia sin quitarle la mirada de encima.
- Este lugar era un basurero, creería tus palabras si hablaras de Zaofu, esa si es una tierra prometedora. - Respondió Kuvira con una sonrisa burlona.
- ¡Kuvira! - Korra repitió obligando a la ojiverde a tomar asiento.
- ¿Tienes algo más que decir? - Preguntó la ojiazul sin retirar la mirada de su comida.
- Eres una cobarde, te aprovechaste de la ignorancia de la gente para ocupar el puesto que tienes hoy. – La mujer agregó.
- Confesé lo que era y les brindé la libertad de elegir, no he obligado a nadie a hacer nada en contra de su voluntad y he decidido acoger a todos, incluyendo a la gente que no me apoya ¿Qué es lo que no te gusta o parece injusto? - Korra respondió, la mirada cazadora de Kuvira no perdía de vista la figura de la mujer quién permanecía de pie parcialmente rodeada por los seguidores de la morena.
- Nosotros los rebeldes no creemos en el Avatar. - Argumentó la mujer.
- ¡Si sigues al Loto Rojo, sigues al Avatar obscuro mujer! - Renegó un hombre desde la mesa en donde se encontraba sentado.
- Los rebeldes estamos en contra del Avatar obscuro, no podemos seguir al Loto Rojo. - Comenzaron a hablar otras personas.
- El mismo Avatar ha declarado estar de nuestro lado, tenemos a nuestro favor el poder del maestro más fuerte que existe ¿Qué más quieres? - Añadieron otros tantos.
- Al final ser un rebelde no significaba nada de eso, ser rebelde significaba hacer todo lo que quisieras durante tu vida antes de morir, romper cosas, robar otras tantas ¿Qué pasó con eso? - La mujer argumentó.
- ¿Ser piratas libres a la deriva? - Korra sonrió de lado. - Eso somos, hacemos lo que nos conviene, estamos en un lugar cómodo en dónde la vida no es agotadora, dominamos la totalidad de las ruinas de la ciudad más grande del mundo. - Pausó.
- Seguimos siendo los mismos ladrones pero hemos mejorado, no tenemos que hurgar en basureros para obtener algo de valor, ahora nosotros mismos podemos generar nuestra fortuna y disfrutarla con libertad. - Concluyó manteniendo una voz serena, los rebeldes de la alianza sonrieron y celebraron sus palabras mostrando sus ropas no hechas jirones y sus cuerpos fuertes o los platos llenos de comida que eran servidos en sus mesas.
- Somos superiores y tenemos un líder invencible. - Celebró un joven.
- ¡Ahora somos un ejército! - Añadió un hombre mayor y todos los aplaudieron.
- El ejército rebelde aplastará a ese maldito Loto Rojo - Aseguró uno de los encargados de las casas de comida.
- Has creado un monstruoso ejército de engreídos. - Kuvira bromeo y Korra sonrió observando a las personas defendiéndola con orgullo y determinación.
- Si te incluimos en ese ejército me parece que "engreídos" no es una palabra apropiada, tendríamos que sustituirlo por orgullosos, presumidos e insoportables para que la descripción fuera adecuada. - Respondió con tono divertido logrando robar una pequeña sonrisa de los labios de Kuvira.
- ¡Son todos unos ilusos! El Avatar es el enemigo. - La mujer retrocedió lentamente al verse superada e intimidada por las personas que cada vez se mostraban menos tolerantes con su manera de expresarse, sus pasos fueron volviéndose cada vez más rápidos hasta que al fin comenzó a correr.
- ¡Alto! No la sigan. – Korra ordenó al notar la clara intención en algunos de sus seguidores.
- Al menos los ilusos nos podemos llenar de comida hasta el cuello, ella se tuvo que marchar sin probar bocado. - Kuvira se burló y la gente la apoyó con otras risas y burlas mencionando la cobardía que aquella mujer había demostrado al escapar del modo en el que lo había hecho.
- Estamos contigo Guerrera del Sur. - Aseguró una joven chica que Korra podía reconocer como un aprendiz de los gladiadores.
- Y yo estoy con ustedes. - Le aseguró con una pequeña sonrisa. - Gracias. - Miró a los rebeldes e hizo una pequeña reverencia con la cabeza.
Terminando de comer Korra pidió dos raciones más de comida para llevarle a Iroh y Asami, al recibir su pedido se despidió de los presentes y partió acompañada de Kuvira.
-La unión de los rebeldes nos permitirá aislar cualquier ataque externo de inmediato. - Meditó Kuvira.
- Espero que Arpón no intente nada estúpido, no ahora que estoy yo aquí, la alianza se siente más fuerte ahora que Asami, tú y yo nos encontramos presentes, si llegara a hacer algo estoy segura de que los rebeldes no les tendrían piedad. - Respondió la morena.
- Sería mejor que así fuera, no necesitamos ese tipo de preocupaciones cuando nos encontramos en peligro de ser atacados por el Loto Rojo. - Kuvira no dudó en hacer aquella afirmación pero Korra optó por no opinar al respecto, los desertores habían formado parte de la alianza y le resultaba difícil pensar en desecharlos de una manera tan despectiva aunque supiera que Kuvira podía tener razón, resultaría catastrófico para la alianza el tener que lidiar con una rebelión interna durante la pelea contra el Loto Rojo.
- Tenemos que apagar esta rebelión antes de que Suyin y yo nos marchemos. - Agregó Kuvira logrando llamar la atención de la joven Avatar.
- ¿Marcharse? - La cuestionó con la mirada, Kuvira se mostró sorprendida ante su falta de conocimiento.
- Si, a entrenar al mundo espiritual. – La ojiverde mencionó en espera de que la joven Avatar recordara algo que seguramente Asami ya debía haberle comunicado.
- ¡Ah! – Korra exclamo al recordar lo que había hablado con Asami la noche anterior. – No entramos en detalles, mencionó que quería enviarte al entrenamiento pero no dijo nada de alguna fecha. - Se encogió de hombros.
- Quería que partiéramos cuanto antes pero repito, no creo que sea buena idea que Suyin y yo nos marchemos sin antes haber terminado con ese maldito motín. – Kuvira volvió a recalcar la mayor de sus preocupaciones.
- Entiendo. – Korra asintió con la cabeza mirando a Kuvira de reojo notando la manera en que ella escaneaba cada una de las calles y las ruinas por las que caminaban con una expresión neutral en el rostro, volvía a ser la misma de antes, seria y calculadora pero había algo más, también se le notaba más tranquila, más relajada.
– Pues por el momento Asami se encuentra trabajando con Iroh para instalar el comunicador del Loto Blanco, ese aparato abrirá las puertas hacia una comunicación más fluida entre la alianza rebelde y el pueblo de Hiroshi… - Korra se detuvo al ser interrumpida por Kuvira.
- ¿Un comunicador? - Kuvira arqueó una ceja en espera de una respuesta inmediata.
- Aún no he tenido tiempo de explicar eso o atender lo de la rebelión, acabo de llegar, pronto llamaré a una junta para atender todos los pendientes y poner a todos al corriente. – Korra suspiró.
- Ser una persona importante tiene su lado negativo ¿No? - Kuvira bromeo.
- Demasiado que hacer y poco tiempo. - Korra agregó con una pequeña sonrisa.
- Aún así no entiendo. – Kuvira arrugó la frente al pensar. - ¿Qué tiene que ver el comunicador conmigo y el viaje al mundo espiritual? – Preguntó.
- Que no es necesario que estés aquí para enterarte de lo que ocurre, podrás ser notificada a través de ese medio. – Korra respondió con sencillez lo cual causó que la ojiverde detuviera sus pasos de golpe.
- ¿Bromeas? El punto es hacer presencia. – Kuvira reclamó resaltando la obviedad de la situación.
- Puedo manejarme sola. – Korra se detuvo y miró hacia atrás para ver los ojos de Kuvira y percibir el temor que se ocultaba detrás de su evidente indignación.
- ¿Ah sí? Pues fui yo quién te tuvo que darte el empujón para revelar tu identidad de Avatar. – Kuvira le recordó.
- Y lo agradezco, de verdad, pero si yo no puedo mantener el control de la alianza por mí misma no tiene sentido que me quede aquí ¿O sí? – Korra bufó, las dos se miraron en silencio durante un momento, Kuvira sabía bien que su inseguridad nacía del inusual impulso que la hacía querer proteger a la morena en todo momento pero era incapaz de aplacar sus inquietudes por lo cual prefería seguir su instinto y optar por el camino que resultara más segura para la morena.
- No hay que precipitarnos, puedo volverme una maestra tierra antes o después de la guerra, de cualquier manera puedo servir en el campo de batalla como nadie más. – Kuvira recobró la compostura y habló de manera que la morena no pudo contradecir.
- Hablaremos de eso en otro momento. – Korra exhalo lenta y pausadamente dejando sus hombros caer mientras su pecho se desinflaba. - ¿Quieres subir a ver el comunicador? – Korra preguntó al darse cuenta de que se encontraban a unos cuantos pasos de distancia del edificio en dónde Iroh y Asami trabajaban en aquel extraño aparato.
- No puedo decir que no quisiera verlo, hace siglos que la humanidad no se comunica por otro medio que no sea verbal. - Kuvira dudó. – Eso o texto pero ese último también parece estar en peligro de extinción. - Meditó en voz alta.
- Es un aparato grande y no demasiado práctico o veloz pero puede enviar mensajes a cualquier parte del mundo que tenga otro transmisor igual. - Korra resumió lo que el Loto Blanco le había dicho.
- Suena interesante. - Kuvira alzó la mirada contemplando el edificio, Korra no esperó más respuesta que esa y de inmediato generó una caja de roca dentro de la cual colocó los platos con comida, le entregó la caja a Kuvira quién confundida no supo hacer más que prestar sus manos para evitar que la caja cayera al suelo, en ese mismo momento Korra levantó a Kuvira en brazos y comenzó a subir el edificio haciendo uso de las escaleras que había elaborado y de potentes saltos que podía efectuar gracias a su aire-control, Kuvira cerró los ojos con fuerza suprimiendo el grito que amenazó con escapársele de los labios, Korra rió al no haber pasado por alto aquella reacción tan vulnerable en la temida líder rebelde.
- ¡¿Qué demonios haces?! - Kuvira maldijo aferrándose con fuerza a la caja de roca.
- Te llevo a ver el transmisor. - Korra respondió con entusiasmo.
- ¿Pero qué es todo ese ruido? - Asami se acercó a las escaleras que aún no habían sido reparadas solo para presenciar como Korra entraba de un salto y aterrizaba con pose triunfal sosteniendo a Kuvira entre sus brazos quién ahora mostraba una expresión atrapada a la mitad del pánico y la indignación.
- Veo que trajiste compañía. - Asami sonrió de lado observando mientras Kuvira volvía a colocar los pies sobre la tierra y maldecía entre dientes.
- Había escaleras en todos los pisos excepto los últimos dos. - Kuvira le reclamó a la morena haciendo entrega de los alimentos al dejarlos en manos de Asami.
- Quería que disfrutaras de la experiencia de viajar con un maestro aire. - Korra rió.
- Bien, oficialmente puedo descartar que eso sea una experiencia agradable. - Kuvira respondió comenzando a sacudirse la ropa.
- El primer paseo siempre es el más difícil. - Asami rió. - Gracias por la comida. - Le dijo a Kuvira y caminó hacia Iroh quién se encontraba sentado en el medio del piso observando la maquina con detenimiento.
- Aquí tienes. - Asami le entregó un plato de arroz y otro de verduras cocidas, Iroh se mostró agradecido y se llevó un trozo de verdura a la boca pero su concentración no se apartó de la maquina y de inmediato volvió a observarla sin perder detalle alguno de la obscura pantalla negra.
- ¿Está lista? - Preguntó la morena acercándose a ellos.
- No del todo, estoy esperando a que procese los comandos, cuándo lo haga aparecerá un pequeño guión parpadeante en la pantalla y entonces deberé entrar el último comando, el problema es que esto lleva tiempo y el guión tiene un tiempo determinado para funcionar, si no introduzco el comando en menos de un minuto de haber aparecido el guión deberé comenzar todo de nuevo. - Les explicó antes de tomar otro trozo de verdura.
- Suena interesante. - Korra respondió con sarcasmo, Asami sonrió de lado y Kuvira rió brevemente.
- Así que de esa manera es que el Loto Blanco lograba volverse tan escurridizo. - Comentó Kuvira señalando la máquina con un movimiento de su cabeza.
- No es el mejor sistema de comunicación, es lento y limitado, por eso no somos capaces de organizarnos mejor. - Respondió Iroh reflejando la tristeza que le traía el recordar a sus compañeros caídos en batalla.
- De no ser por ese sistema ustedes ya no existirían. - Kuvira afirmó con seguridad, Iroh arrugó las cejas y la miró a los ojos.
- Yo fui una líder rebelde y supe lo que era perseguirlos, sabían bien cómo mantenerse fuera de nuestros alcance. - Kuvira explicó.
- Sé quién eres. - Iroh sacudió la cabeza y volvió a mirar la pantalla. - La implacable Kuvira, mantuviste todo en una sombra demasiado obscura para el Loto Blanco, me sorprende que no hayas logrado detectar a Bumi.
Kuvira asintió con la cabeza y suspiró manteniendo una expresión fría en su mirada. - Eso fue porque Bumi ya estaba ahí desde antes que yo llegara, no tenía nada de sospechoso, era un viejo conocido de los grupos rebeldes, llevaba años con ellos. - Se encogió de hombros.
- Era el mejor en su trabajo. - Iroh sonrió. - Me alegra saber que ahora tú estás de nuestro lado, eres una aliada fuerte, espero grandes cosas de esta alianza. - Iroh le sonrió, Kuvira asintió con la cabeza sin saber el motivo que aquellas personas tenían para actuar de forma tan modesta y sin rencores.
Ella había atrapado y torturado a varios miembros del Loto Blanco, había aprendido a respetarlos ya que nunca encontró a un solo hombre o mujer que estuviera dispuesto a brindar algo de información con el fin de salvar su propia vida, los había lastimado y les había hecho cosas horribles así que no lograba entender de qué manera Korra e Iroh eran capaces de superar eso y perdonarla sin esperar obtener nada a cambio.
- No soy idiota, tengo mis metas claras, cometí errores en nombre del Loto Rojo, ya no es así, eso es todo. - Habló sin saber que más decir, era extraño pero sentía que debía enmendar las cosas con Korra, comenzaba a sentir que se encontraba en deuda con la joven morena y se preocupaba por parecer desagradecida.
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Korra, Kuvira y Asami se dedicaron a discutir el tema de la partida de las personas que serían llevadas al mundo espiritual para aprender a controlar el poder de algún elemento, Kuvira mencionó el peligro de la rebelión y entre las tres buscaron la respuesta para aquel prolongado problema que ahora tenían entre manos.
- ¡Está listo! - Iroh celebró llamando la atención de las tres mujeres, Asami no tardó en acercarse a él para mirar la pantalla del aparato que solo mostraba un pequeño punto de color verde que parpadeaba en la esquina superior izquierda.
- Ahora solo debemos enviar el primer mensaje y esperar la respuesta. - Iroh sonrió mirando a la morena.
- ¿El primer mensaje puede ser enviado a Ciudad República? - Korra preguntó sin titubear.
- Si. - Iroh asintió con la cabeza.
- Entonces avisa a Hiroshi que Asami se encuentra bien. - Korra le indicó, Iroh entendió la importancia de este mensaje y no se opuso a pesar de haber sido ordenado por su madre a enviar el primer mensaje hacia la sede del Loto Blanco.
- Bien, presten atención, esta es la manera en que se envían los mensajes. - Iroh comenzó a teclear el mensaje.
'Asami segura en Ba Sing Se'
Luego de escribir el mensaje Iroh comenzó a escribir un comando que seleccionaba el número del aparato receptor, cada uno tenía su propio número y Iroh guardaba una lista con los números y las ubicaciones de cada aparato para saber bien a cual debía enviar el mensaje, habiendo programado el mensaje correctamente lo último fue presionar el botón más ancho en el viejo teclado de aquella máquina lo que causó que la pantalla, antes llena de letras verdes, volviera a tornarse completamente negra por un par de minutos.
- ¿Se apago? - Korra preguntó alzando una ceja sin dejar de observar el aparato con creciente curiosidad y anticipación.
- No. - Iroh rió. - Es un aparato viejo y muy lento... - Pausó para señalar la pantalla negra que ahora mostraba un texto corto con las letras "msg snt" - Ven, está hecho, después de eso solo hay que presionar el botón de ¨Enter¨ una vez más y la máquina volverá a la pantalla principal para volver a escribir mensajes pero debemos esperar al menos media hora para volver a enviar uno. - Aclaró, Kuvira y Korra entre cerraron los ojos al ver la pantalla que de nuevo solo mostraba un guión verde parpadeando de la misma manera que lo había hecho al inicio, Kuvira comenzó a negar con la cabeza lo que llamó la atención de la morena, las dos se miraron, Korra negó con la cabeza y Kuvira sonrió de lado.
- Parece fascinante, no me lo tomen a mal pero con el entrenamiento que está por venir no tendré tiempo para nada de esto. - Kuvira se encogió de hombros, Korra rió por lo bajo notando que en aquel edificio abandonado ella y Kuvira no tenían ni idea de lo que acababa de ocurrir, Asami por su parte no perdía el fuego intenso que ardía en su mirada después de presenciar el proceso de enviar aquel mensaje.
- ¡Fascinante! Y esta es una máquina vieja. - Pausó. - Y no vieja de tiempo si no en su generación, las antiguas civilizaciones poseían máquinas miles de veces más potentes que esta... - Suspiró llena de entusiasmo. - Solo podemos imaginar aquel mundo lleno de tecnología de punta y avances de ingeniería. - Expresó los pensamientos que alimentaban el entusiasmo que reflejaba en su persona.
Korra sonrió al contemplar a la ojiverde, Asami era una persona admirable, aquella tecnología era demasiado antigua y compleja para alguien que nunca hubiera manipulado algo similar a lo largo de toda su vida, aún así Asami era capaz de entender muchos de los términos de programación que Iroh había mencionado lo cual aseguraba que, con ayuda de un par de clases más, la ojiverde sería capaz de entender el funcionamiento de aquel aparato.
- El mundo era nuestro, los humanos gozaban de abundantes recursos naturales y de muchas facilidades que venían con la tecnología que habían creado, pero fueron egoístas y descuidaron lo más valioso que ofrecía este mundo, la vida. - Iroh narró sin despegar la mirada del horizonte que mostraba las ruinas de Ba Sing Se. - Y ahora la vida es todo lo que tenemos. - Suspiró.
- Ya tenemos más que eso, solo hay que mantener las manos del Loto Rojo lejos de esto para que pueda durar. - Kuvira bufó. - Korra, necesito bajar. - Señaló el hueco de las escaleras en dónde había un par de peldaños fracturados que no alcanzaban a conectar con el piso inferior.
- ¿Gustas que bajemos por la ventana? - Korra ofreció con una sonrisa traviesa, Kuvira la miró de reojo arrugando las cejas y apretando los puños. - Saltaré al siguiente piso, no está tan lejos. - Amenazó, Korra abrió los ojos de par en par meneando la cabeza de un lado a otro y se apresuró hacia las escaleras sabiendo que Kuvira era perfectamente capaz de cumplir aquella amenaza.
- Espera, solo bromeaba. - La morena bufó, Asami sonrió observando a Kuvira notando que ahora lucía más vulnerable, más humana, sus ojos mostraban un brillo que si bien no le quitaba el aura intimidante que solía acompañarla, si le brindaba un toque de calidez que antes no estaba ahí.
- Nos vemos en el coliseo, alertaré a los líderes para la junta. - Concluyó Kuvira comenzando a bajar las nuevas escaleras que Korra había colocado para conectar los últimos dos pisos.
- ¿Cuánto tiempo pasará antes de que recibamos la respuesta? - Asami le preguntó a Iroh.
- Cuatro o cinco horas. - Iroh calculó. - A veces dura más tiempo, depende de la posición del satélite y del clima. - Explicó.
- Suficiente tiempo para empezar a atender el asunto de la posible rebelión. - Korra agregó. - Vamos, volveremos después. - Señaló las escaleras, Iroh y Asami caminaron por delante, Korra fue la última en salir para poder sellar el piso en dónde se encontraba el aparato pues no quería que la curiosidad de alguno de los rebeldes fuera a dañar el transmisor.
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A las cinco de la tarde la mayoría de los gladiadores y peleadores de la arena se encontraban en el entrenamiento de Mako, Korra hizo una parada ahí acercándose a observar los entrenamientos, parte de su plan incluía a sus peleadores por lo cual necesitaba hablar con ellos pero su intención no era sacarlos del entrenamiento pues consideraba igualmente importante que todos ellos aprendieran todo lo que pudieran en el menor tiempo posible así que se limitó a observar.
Ella y Asami tomaron asiento sobre una vieja plataforma de concreto que en algún momento había formado parte de una pared de alguno de los maltrechos edificios que rodeaban aquel espacio vacío de las ruinas.
- ¿Qué piensas? Llevan un par de meses entrenando. - Korra le preguntó a la ojiverde, Asami disfrutaba de la cercanía de la morena descansando la cabeza sobre su hombro.
- Hay unos que aún no entienden la fluidez de los movimientos que tienen que efectuar, pero hay otros que parecen tener una idea acertada de la manera en que tienen que mover sus cuerpos y las puntas de sus dedos. - Asami pausó. - Debo admitir que no me sorprende ver quienes parecen dominar mejor la técnica, gladiadores que suelen resaltar en la arena. - Señaló, Korra sonrió asintiendo con la cabeza.
- Aún no puedo creer que hayan podido revivir esta técnica. - Murmuró Iroh observando los entrenamientos un par de pasos más adelante de la plataforma en dónde Korra y Asami descansaban.
- Me tomó algo de tiempo pero lo hice. - Asami respondió. - Quería asegurarme de poder darle una paliza al Avatar cuándo la volviera a ver. - Añadió con tono juguetón, Korra rió empujando suavemente el cuerpo de Asami a modo de juego.
- Aplicada correctamente no dudo que esta técnica sea capaz de detener al maestro de los cuatro elementos. - Sonrió Iroh manteniendo la mirada sobre los hombres y mujeres que entrenaban sin descanso siguiendo las guías e instrucciones de Mako y sus hombres.
- ¿Tú qué opinas Avatar? - Asami pregunto mirando el rostro de la ojiazul en espera de su respuesta, Korra sonrió de lado y negó con la cabeza al recordar todas las veces que Asami la había retado a una pelea.
- Si no supiera por experiencia propia que es una técnica peligrosa contra los maestros elementales no habría propuesto enseñarla a la gente para defenderse del Loto Rojo. - Respondió con honestidad sabiendo que Asami no le permitiría mentir aunque fuera jugando ya que aquellos brillantes ojos verdes la miraban intensamente analizando cada uno de sus movimientos.
- Me halagas. - Asami comentó abrazándose del brazo de la morena y cerrando los ojos, Korra rió con suavidad sabiendo que aún si Asami se encontraba bromeando, la verdad era que de no ser por ella y su desempeño en el coliseo nunca hubiera considerado esa técnica para plantear una defensa como lo estaba haciendo en ese momento.
- ¡He Carmín! - Suyin salió de entre el grupo de gente para acercarse a las chicas.
- ¿Qué tal el entrenamiento? - Asami sonrió abandonando su cómoda posición para enderezarse en su lugar y prestarle atención a Suyin.
- Muy bueno, pero ahora que Korra está aquí y que claramente has recuperado la concentración. - Señaló la Beifong. - Quisiera que nos dieras una demostración al pelear contra Mako. - Pidió con naturalidad, Asami miró a Korra sin saber que decir, la petición en sí no era complicada o algo que no pudiera hacer, lo que le sorprendía era el comentario de que su concentración había flaqueado mientras la morena se encontraba ausente pues durante ese corto periodo de tiempo había intentado mantenerse alerta y fuerte para ayudar a la alianza.
- Yo también quiero ver eso. - Korra la animó, Asami sonrió de lado y sacudió la cabeza para ignorar los pensamientos que llenaban su cabeza, saber que ambas habían generado cierto grado de dependencia la una de la otra era algo un poco atemorizante para la ojiverde pues estaba consciente de que sin importar cuánto se quisieran siempre deberían anteponer sus obligaciones a cualquier sentimiento que pudieran tener dentro de sus vidas personales.
- Bien, pero después de Mako deberás entrar tú. - Asami señaló a la morena, Korra no se mostró contenta con la propuesta pero Asami no esperó y comenzó a caminar hacia el joven maestro fuego que observaba intensamente a cada uno de sus aprendices.
- La señorita Sato te tiene sin aliento. - Iroh bromeo, Korra se ruborizó ante el comentario al darse cuenta de que en verdad, no había nadie más que fuera capaz de acorralar a la Guerrera del Sur de la misma manera en que Asami lo hacía, eral algo que se daba de forma natural pero Korra pasaba por alto el hecho de que aún había ciertas personas que no habían presenciado tal cosa y que al hacerlo no podían evitar señalarlo.
- Es una mujer demasiado obstinada. - Korra exhalo pesadamente poniéndose de pie y siguiendo fielmente los pasos de Asami hasta que ambas se mezclaron entre el grupo de aprendices de Mako.
- ¡Escuchen todos! Carmín y Mako nos darán una demostración el día de hoy, una pelea entre verdaderos maestros del bloqueo del chi. - Suyin anunció, poco a poco el murmullo que se escuchaba entre la gente que entrenaba comenzó a apagarse, los cuerpos dejaron de moverse y todos enfocaron la mirada sobre su confundido maestro quién miraba a la morena con una expresión desesperada que le exigía explicaciones.
"Se espontáneo" Korra intentó hacerle entender con el movimiento de su boca. - ¡Recuerda que así es en la alianza rebelde! - Le gritó, Mako rodó los ojos y bufó.
- Vamos Mako, hace tiempo que no practicamos juntos.- El codo de Asami golpeo suavemente sus costillas, la joven se había acercado a él poniéndose de pie a su lado, Mako suspiró sabiendo que no había manera de escaparse de aquel reto, la alianza rebelde era así, tenían una líder que marcaba el rumbo que todos debían seguir pero si el pueblo deseaba algo se aseguraban de comunicarlo y la líder estaba obligada a consentir aquellos caprichos que por lo general tenían que ver con el coliseo y sus peleas.
- ¿Es una pelea seria? - Intentó aclarar los términos de la demostración que estaban a punto de hacer.
- Estos no son patadas y golpes, no hay riesgo de salir lastimado. - Asami respondió manteniendo su mirada concentrada en el creciente público que comenzaba a celebrar la pelea que estaban por iniciar. - Además debes aprovechar la oportunidad, estar por enfrentarte a mí, tu desempeño te puede ayudar a ganar prestigio y respeto entre los rebeldes, una oportunidad que no deberías desperdiciar considerando la opinión general que la alianza tiene sobre ti. - La ojiverde intentó incentivarlo.
- ¿Qué opinión general? - Mako arrugó las cejas.
- Que eres un buen peleador y entrenador pero que te falta espíritu. - Asami sonrió ofreciéndole una mirada retadora. - Esta es la alianza rebelde Mako, aquí tus sentimientos tienen que estar a flor de piel, tienes que mostrar pasión por lo que haces, los rebeldes notan la incomodidad que sientes al estar aquí, tal vez no saben el motivo de tu falta de emociones pero lo notan y eso te quita popularidad. - Asami concluyó.
Mako la observó en silencio mientras ella se alejaba de él para adentrarse al centro del círculo que se había formado en dónde Korra platicaba con los gladiadores más destacados, al acercase Asami todos la saludaron y recibieron con una sonrisa, el grupo se mostraba contento, había una sonrisa en cada uno de sus rostros, cuándo la conversación los llevó a reír todos lo hicieron al unísono, sin importar las cicatrices en sus cuerpos y su dura apariencia, los gladiadores eran capaces de mostrarse tan humanos como cualquier otra persona y esta imagen se intensificaba cuando Asami y Korra estaban presentes, Mako suspiró sin saber qué pensar al respecto.
El odio que sentía hacia los rebeldes era alimentado por el resentimiento que nació de la pérdida de sus padres, desde entonces siempre que pensaba en los rebeldes o cualquier tema que se relacionara con ellos no podía evitar llenarse de rencor, pero ahora les ayudaba a aprender una técnica que les serviría para sobrevivir, se hospedaba en el corazón de su alianza y comía rodeado de ellos, hasta el momento no había tenido ningún problema con los rebeldes, todos hacían lo que él les decía y nadie intentaba hablar con él más de la cuenta, respetaban su espacio y su preferencia de solo socializar con las personas de su propio pueblo.
- ¡Hey Mako! ¿Nervioso? - Se acercó Bolin.
- No, Asami y yo solíamos entrenar mucho cuándo ella estaba desarrollando la técnica. - Respondió automáticamente sin dejar de pensar que hasta el momento los rebeldes no parecían ser otra cosa que personas excéntricas, tal como Asami y Korra acababan de decirle, eran personas espontáneas que no tenían miedo de mostrar sus emociones.
Hasta el momento no había sido capaz de ver ese lado obscuro que por años había pensado que definía a todos los rebeldes y no podía evitar preguntarse si aquel cambio era gracias a los esfuerzos de la joven morena o si aquella gente siempre había sido poseedora de ese lado más humano que nunca antes se habían molestado en mostrar.
- Bien, ya somos demasiados, todos muévanse hacia allá. - Korra comenzó a ordenar y la gente obedeció, Mako continuó observando, Korra elevó gradas de roca para los observadores, la gente se maravilló con aquella acción, nadie se atrevió a subir a las gradas hasta que la morena les indicó que podían hacerlo.
- Es como un pequeño coliseo. - Celebraron algunos.
- ¡Mako! ¿Qué haces allá? ¡Acércate muchacho! - Suyin lo llamó con entusiasmo, sus dos hijos gemelos la acompañaban con una mirada entusiasmada, se notaba que todos ansiaban presenciar a Asami peleando contra él, sabía que todos querían ver como Asami lo derrotaba porque todos le tenían un especial apego a la ojiverde, esto le recordó las palabras que Asami recién le había dicho, debía dar una buena pelea pues su contrincante era una de las favoritas, una oportunidad que no podía desperdiciar, pensó considerando aquellas palabras.
- Mako, Asami te hará pedazos si sigues perdido en las nubes, vamos. - Bolín lo tomó por el brazo y comenzó a arrastrarlo hacia el centro de la recién creada arena de pelea.
- Bolín. - Mako zafó su brazo de aquel agarre y miró a su hermano con disgusto. - Pensarán que soy un cobarde si me llevas de esa manera. - Gruñó, Bolin se sorprendió y retrocedió al darse cuenta de que su hermano tenía razón.
- Lo siento, solo quería ayudar, me deje llevar por el momento. - Rió apenado. - Pareces un poco pensativo, eso es todo. - Intentó aclarar.
- Me distraje por un momento. - Mako continuó avanzando al lado de su hermano, la gente comenzó a llenar las gradas que formaban una barrera alrededor de la arena de pelea imitando la apariencia del coliseo.
- ¿Listo? - Korra le preguntó con una pequeña sonrisa, sus ojos se mostraban suaves y cálidos, Mako sonrió de vuelta sintiéndose satisfecho de notar que la morena se había recuperado de todo el dolor que la pérdida de Asami le había causado.
- Listo. - Afirmó.
- Vamos hermano, ya que nadie estará de tu lado yo me encargaré de apoyarte, esto pondrá en alto el nombre de la familia. - Bolin bromeo.
- Mis guardias me apoyarán. - Mako renegó.
- Con Asami aquí lo dudo mucho. - Bolin rió alejándose para sentarse en las gradas al lado de los gladiadores de Korra, la mirada de Mako se movió hacia sus guardias quienes lucían tan entusiasmados como el resto de los rebeldes lo cual confirmó las palabras de Bolin, todos estaban esperando a volver a ver a Asami en acción, la maestra original de los bloqueadores de chi.
- Yo te apoyaré Mako, si no ganas tendré que entrar a la arena para ser la siguiente víctima de Carmín. - Korra golpeó su hombro suavemente antes de salir y encaminarse hacia las gradas para sentarse enseguida de Bolin.
- ¿Listos? - Preguntó Suyin, la única persona que quedaba en la arena además de Asami y Mako.
- Listos. - Los dos respondieron con seguridad.
- Bien, al escuchar la señal de Korra darán inicio a esta pelea. - Suyin se alejó subiendo a las gradas y tomando asiento al lado de sus hijos, Korra se mantuvo sentada, Mako y Asami se miraban a los ojos esperando escuchar la señal, los dos habían adoptado una posición de guardia con los brazos ligeramente levantados frente a sus cuerpos y abriendo el compás de sus piernas para maximizar el balance de sus cuerpos.
- ¡Pelea! - Korra gritó, la reacción de Asami y Mako fue instantánea, los dos lanzaron un par de golpes que bloquearon simultáneamente antes de retroceder un par de metros para poner distancia entre ellos, el público gritó de la emoción, el apoyo de todos era depositado en la ojiverde, todos menos Korra quién permanecía en silencio y Bolin quién sin pena alguna llamaba el nombre de su hermano.
- Te mantienes fuerte Mako. - Asami lo felicito.
- Yo entreno a diario con mis guardias y con Lin, pero tú... - Mako dudó.
- Con Korra. - La ojiverde aclaró antes de volverse a lanzar contra el joven obligándolo a adoptar una guardia defensiva.
- ¡Permite que se canse Mako! ¡Aguanta ahí! - Bolín gritó, Korra sonrió de lado sabiendo que Asami era obligada a tener un papel más ofensivo con tal de defender su prestigio, esto podía ser algo positivo cuándo se trataba de enfrentar a un enemigo más débil, demostrar tu poder y aplastarlo bajo la suela de tus botas con facilidad solo para exagerar tu fuerza delante de los espectadores, pero el enfrentamiento contra un oponente fuerte requería de más cautela lo cual podía hacer que una técnica completamente ofensiva resultara contraproducente.
- Por supuesto que cosas interesantes solo ocurren cuándo yo no estoy presente. - Se incorporó Kuvira tomando asiento al lado de la morena.
- ¿Quieres entrar a enfrentar a Asami en mi lugar? - Korra preguntó sin perder de vista a ninguno de los peleadores.
- No soy ninguna ilusa, en los últimos meses he aprendido más sobre esta técnica pero aún me falta un largo camino que recorrer. - Kuvira respondió.
- Estas recuperando tu fuerza. - Korra señaló mirándola de reojo, el cuerpo de Kuvira parecía haber recuperado su peso original y la tonalidad de sus músculos comenzaba a marcarse, faltaba poco para que la temida líder militar recuperara la totalidad de su capacidad de pelea y Korra sabía bien que los conocimientos que ahora le estaban facilitando a aquella mujer tarde o temprano la volverían una guerrera invencible, esto sin mencionar la oportunidad que pronto vendría para que Kuvira aprendiera tierra-control, entonces no podía imaginarse los alcances que Kuvira sería capaz de tener.
- ¿Estás diciendo que puede que tenga una oportunidad de vencer a Carmín? - Kuvira sonrió de lado.
- No lo sé, pero estoy segura de que esta vez no caerás tan rápido ante un bloqueador de Chi, Mako me dijo que eres la más avanzada de todos en su clase. - Korra respondió volviendo su mirada hacia la pelea en dónde Mako se esforzaba por mantener el ritmo de Asami.
Kuvira suspiró sin mostrarse sorprendida o alagada por aquel comentario.
- No lograré completar el entrenamiento, nuestra partida será pronto. - Kuvira señaló.
- Ya dominas las bases, si no fuera así no te mostrarías tan tranquila. - Korra sonrió, Kuvira arrugó las cejas negando con la cabeza, de alguna manera Korra era capaz de entender muy bien su manera de pensar.
- Con lo que sabes ahora y con lo que aprenderás en el mundo espiritual te bastara para volverte un oponente difícil. - Korra agregó, Kuvira no dijo nada sabiendo que no era necesario pues la pequeña sonrisa de sus labios la había delatado, Korra la conocía bien y sabía que sus prioridades habían cambiado en el instante en el que se le había ofrecido la oportunidad de convertirse en una maestra tierra.
- ¡Agh! - Mako gritó al perder el equilibrio, sus piernas se abrieron, el paso que había dado hacia atrás se extendió más de lo esperado y su rodilla tocó el suelo, Asami no titubeó y atacó dándole un empujón con la suela de su bota sobre el pecho, Mako amortiguó la caída con sus manos hasta que su espalda tocó el suelo, Asami jadeaba manteniéndose de pie frente a él.
- Si esto no fuera una demostración de la técnica eso pudo ser un golpe de mi rodilla contra tu cara, o una patada en la cara, luego un par de golpes en el cuerpo y estarías acabado. - Señaló ella extendiendo su mano derecha hacia él para ayudarlo a ponerse de pie.
- No sé qué pasó... - Mako luchaba por recuperar el aliento, luego de aceptar la ayuda de Asami se puso de pie, los dos se miraban de frente, el sudor bajaba por sus rostros hasta su cuello y empapaba sus ropas.
- ¿Te sentirías mejor si incorporamos golpes a la pelea? - Asami propuso y Mako se apresuró a negar con la cabeza.
- No, es demasiado riesgoso. - Mako explicó.
- Soy una gladiadora del coliseo, las lesiones no son un pretexto aceptable. - Asami le recordó. - Usa golpes y patadas, te estás reservando demasiado. - Asami ordenó. - Korra. - Llamó a la morena como petición de que diera inicio a la continuación del enfrentamiento.
-¡Pelea! - Korra gritó, la gente aplaudía y gritaba evidenciando el placer que les provocaba ver que su preferida iba dominando la pelea.
- ¿Asami te dijo que perdió sus poderes? - Kuvira preguntó.
- Si. - Korra respondió a secas.
- Es una peleadora increíble, es una lástima que no tenga sus poderes, solo puedo imaginar todo lo que podía hacer con ellos. - Kuvira admitió la admiración que sentía por la ojiverde.
- Me salvo la vida. - Korra exhalo pesadamente.
- Cualquiera con el suficiente cerebro habría hecho lo mismo. - Kuvira bufó al notar la culpa reflejada en el rostro de la ojiazul.
- ¡Eso Mako! ¡Adelante! - Bolín celebró solo en las gradas mientras el resto de los espectadores observaban con incertidumbre la manera en que Asami retrocedía ante los fuertes ataques del joven.
- ¡Fuego Asami! ¡Se Agua! - Korra le ordenó a la ojiverde, Kuvira la observo confundida al desconocer el significado de aquellas palabras.
- Pensé que apoyarías a Mako. - Bolin señaló y La Roca rió al escucharlo.
- ¿Bromeas amigo Balin? Carmín es la chica de la Guerrera del Sur ¿Cómo podría apoyar al Guardia sin alma? - Se burló, Bolin miró a Korra en busca de confirmación pero la morena no quitaba la mirada de la pelea.
Los movimientos de Asami cambiaron volviéndose más fluidos logrando suavizar el impacto de los fieros golpes que Mako lanzaba como una tormenta implacable.
- ¿Agua? - Kuvira preguntó.
- Cada elemento tiene una técnica de pelea diferente, en una pelea se puede presenciar la influencia de los cuatro elementos, unos ataques son duros e implacables como la tierra y el fuego, otros son más suaves como el aire y el agua, la gente no lo sabe porque han perdido esa cultura pero al ser el Avatar soy entrenada en cada una de esas técnicas. - Korra explicaba lenta y pausadamente al no querer perder detalle de la pelea.
- Y tú le enseñaste a Asami. - Kuvira completó.
- Durante nuestros entrenamientos, si, por que ella notaba el cambio que hacía en mis técnicas de pelea así que preguntó al respecto. -
- Entonces ese fue tu secreto para el éxito en el coliseo, posees cuatro tipos de técnicas de pelea. - Kuvira pensó en voz alta.
- Al no poder usar mis poderes abiertamente se nos enseña a usar esas técnicas ofensivas y defensivas, cuatro técnicas, cuatro elementos, cuatro energías, una vida entera entrenando y estudiando. - Pausó al notar como Mako lograba conectar uno de sus puños con el costado derecho del cuerpo de Asami, la ojiverde se dobló un poco hacia ese costado pero no perdió el tiempo, sus dedos subieron por el brazo de Mako depositando cerca de diez impactos sobre sus nervios, Mako retrocedió instintivamente pero su brazo ya se encontraba inmovilizado.
- ¡Carmín! - Celebraba el público.
- ¿Quién iba a decir que esos conocimientos servirían para cautivar a la gente en un coliseo rebelde? - Korra sonrió de lado anticipándose al final de la pelea.
- Al fin peleaste como un rebelde. - Asami felicitó a su oponente con voz orgullosa.
- Pero perdí la concentración... - Mako gruñó señalando su brazo derecho.
- Abriste tu guardia. - Asami corrigió.
- ¿Ya terminó la pelea? - Mako preguntó.
- La pelea de un rebelde termina hasta que el cuerpo no le responde más. - Asami respondió y Mako sonrió.
Los dos se lanzaron el uno contra el otro, a pesar de hacerle falta su brazo derecho, Mako supo desviar los golpes de Asami haciendo uso de sus piernas y del brazo que aún le quedaba logrando complicar la entrada de la ojiverde, el público celebraba la intensidad de la pelea, era una reacción inconfundible, algo que solo ocurría cuando ambos peleadores estaban dando todo de sí en la arena, Asami pudo notar el inconfundible cambio en los movimientos de Mako cuándo al fin permitió que la adrenalina y la emoción del público fluyeran por sus venas.
Unos golpes más y Mako al fin cedió, su cuerpo cayó al suelo a los pies de la mujer que cubierta en sudor levantaba su puño en el aire a modo de celebración, la gente acompañó la victoria con gritos y aplausos, Korra se puso de pie y bajó a la arena para encontrarse con Asami con la esperanza de que el cansancio de la pelea con Mako hubiera bastado para hacerla desistir de la idea de pelear contra ella.
- Recibiste un par de golpes, no creo que sea recomendable. - Korra le dijo anticipándose a la respuesta de Asami al notar el entusiasmo que ardía en sus ojos.
- ¿Bromeas? Es como despertar de un mal sueño y volver a sentirte viva. - Asami intentó explicarle. - Todo aquí es tan real. - Murmuró respirando profundamente. - ¿Recuerdas todos esos días que entrenamos juntas? - Le preguntó, Korra asintió con la cabeza empezando a comprender la necesidad que existía dentro de Asami, era cómo si intentara volver a conectar con el mundo, crear nuevas experiencias y volver a sentirse viva.
- ¿Qué sea cómo los entrenamientos? - La morena preguntó accediendo a la petición de Asami.
- Si, pero hazme un favor y utiliza fugo-control. - Asami le guiñó un ojo. - Y ayúdame a levantar a Mako. - Sonrió acercándose a su amigo.
- ¿Qué demonios pensabas Mako? - Korra lo regañó al levantarlo pasando uno de sus brazos por detrás de su cuello para poder repartir su peso entre ella y la ojiverde.
- Yo no propuse la pelea. - Mako bufó.
- No, la pelea no, lograste tocarla pero diste golpes en vez de bloquear su Chi. - Korra aclaró.
- Ah... - Mako bajó la mirada sintiéndose apenado por aquella observación.
- ¿Te gustó no es así? - Asami se acercó tomando el otro brazo del joven para ayudar a Korra a encaminarlo a las gradas, Korra permaneció pensativa por un momento mientras Mako buscaba la respuesta adecuada.
- ¡Ah! Te dejaste llevar por la pelea. - Korra sonrió ampliamente.
- ¡No! - Renegó él.
- Debes admitir que tiene su encanto, la energía que el público genera durante las peleas es contagiosa. - Asami agregó.
- Lucías bastante concentrado. - Korra presionó.
- Tal vez si me dejé llevar, pero solo un poco. - Mako se vio forzado a admitir sintiéndose un tanto apenado al haber disfrutado de un evento rebelde.
- ¡Peleaste como un campeón! - Celebró Bolín recibiendo a Mako en las gradas.
- ¿Los campeones suelen perder a menudo? - Mako bromeo y sus amigos rieron.
- Habrías ganado si tan solo te hubieras relajado antes. - Asami le aseguró.
- ¡Ahora observa y aprende! - Korra le dijo antes de alejarse corriendo en dirección al centro de la arena.
Todos observaron con atención mientras Korra anunciaba su pelea contra Asami, explicaba bien que sería otra pelea de demostración y que esta vez se limitaría a usar el elemento del fuego, por su parte Asami se dedicaba a refrescarse tomando un poco de agua y recuperando el aliento, sentía los músculos un poco entumecidos pero aún tibios, podría aguantar una pelea más, Mako había sido un oponente excelente por lo que había logrado presionar los límites de su resistencia, pero la ojiverde estaba determinada a volver a enfrentarse al Avatar, quería volver a sentir esa conexión con ella y también quería recordar lo que era pelear contra un maestro fuego, solo que esta vez ella volvía a ser una persona desvalida de la ayuda elemental.
- ¿Lista? - La Guerrera del Sur preguntó desde el centro de la arena observando a Asami quién por el momento terminaba de limpiarse el sudor del rostro usando la orilla de su blusa que al levantarse dejaba al descubierto una parte de su abdomen, Korra sonrió, ahora más que nunca estaba dispuesta a disfrutar cada momento que pasar al lado de Asami pues no quería volver a sentirse como una idiota descuidada al igual que aquel día en que descubrió que Asami la había dejado para cumplir el castigo que le esperaba en el mundo espiritual.
- Lista. - Asami anunció trotando hacia el centro de la arena deteniéndose a un par de pasos de distancia de la joven ojiazul.
- Fuego ¿Entendido? - Asami repitió, Korra asintió y adoptó su posición de pelea, Asami sonrió e imitó su pose, las dos se encontraban listas, esta vez la persona que ordenó el inicio de la pelea fue Kuvira misma, las dos se sorprendieron pero instintivamente lanzaron el primer golpe.
Todos observaron con atención mientras Korra y Asami parecían danzar dentro de la arena, acostumbradas a sus arduas sesiones de entrenamiento las dos sabían leer bien los ataques que les serían dirigidos, Korra esperó un poco a que ambas se acostumbraran al ritmo de la pelea antes de liberar la primera llamarada que Asami esquivó con facilidad, la brisa caliente que acompañaba al fuego calentó la mejilla de la ojiverde, el público enmudeció por un momento al ver el tamaño de la llamarada y presenciar que el fuego que salía de los puños de la morena era capaz de lastimar a cualquiera que llegar a tocar.
- Así que eso es lo que puede hacer un maestro fuego. - Kuvira murmuró.
- Hacen mucho más que eso. - Mako comentó recordando los eventos ocurridos en el corazón del Loto Rojo.
Los puños y pies de Korra no cesaban de disparar aquel temible elemento, Asami se mantenía lejos de las ardientes llamaradas pero el calor del fuego obligaba a sus cuerpos a sudar profusamente en un intento desesperado por aliviar las elevadas temperaturas que amenazaban con sofocarlas.
La gente en las gradas también podía sentir el calor, solo eso bastó para que la emoción de la pelea fuera mitigada por la intriga y curiosidad de los espectadores quienes ahora se dedicaban a observar con especial atención, esto no era un juego, Korra representaba a los maestros elementales que llegarían a atacarlos, esas llamaradas serían dirigidas hacia ellos y cuándo eso sucediera la única diferencia entre la vida y la muerte era el dominio de la técnica de los bloqueadores de chi.
- Si no me equivoco tú eres capaz de hacer eso ¿Cierto? - Kuvira interrogó a Mako.
- No exactamente. - Respondió él sin quitarle la vista a la morena. - Korra se mueve junto al fuego como si formara parte de él. - Intentó explicar. - Tiene una conexión especial que tal vez solo se puede desarrollar al nacer con el privilegio de manipular el elemento. – Teorizó en voz alta.
- Pero el Loto Rojo no se mueve así y ellos nacieron con el elemento. - Objetó Bolin.
- Por qué no recibieron el entrenamiento adecuado, pero son mejores que nosotros al momento de reaccionar y usar el elemento, lo hacen instintivamente mientras que nosotros solo reaccionamos de acuerdo a los entrenamientos que hemos recibido. - Mako insistió.
- Asami era buena. - Bolín presionó al ser incapaz de entender el verdadero motivo de la desconexión que existía con el poder de los elementos.
- Por qué ella pasó tiempo con Korra, me imagino que Korra le habrá explicado de qué manera debe moverse y qué es lo que debe sentir al momento de lanzar un ataque. - Propuso. - De otra manera Asami no sería capaz de ver los movimientos de Korra y anticiparse a sus ataques. – Mako concluyó mostrándose convencido de sus palabras.
- Entonces para mejorar el entrenamiento necesitamos a un maestro humano que haya sido poseedor del elemento desde nacimiento. - Concluyó Kuvira.
- Korra debió haberse percatado de eso y por ese motivo pidió ayuda al Loto Blanco. - Mako arrugó las cejas dirigiendo su mirada hacia Iroh quién observaba la pelea desde las gradas que se encontraban frente a ellos del otro lado de la arena.
- ¡Atenta! - Asami advirtió estirando su puño cerrado en dirección a la morena obligándola a hacerse hacia un lado, Korra se confundió por un momento al darse cuenta de que había esquivado un ataque que no existía, del puño de Asami no salió fuego porque ella ya no poseía aquel poder y aún así había logrado engañarla con la seguridad que había puesto en aquel ataque.
- Muy lista... - Murmuró la morena, Asami rió por lo bajo.
- No esperaba que de verdad tuvieras esa reacción. - Explicó. - ¡Bien, escuchen! –
Asami interrumpió la pelea. - Esta es una pelea uno a uno, algo que ninguno de ustedes deberá hacer, preferentemente deberán ser dos contra uno o tres, entre mayor sea el número mejor. - Indicó. - ¿Hay alguien que quiera bajar a enfrentar al Avatar? Necesito voluntarios novatos. - Pidió, Korra miró alrededor en busca de entusiastas que quisieran contribuir pero no hubo respuesta, todos parecían aterrados de tener que enfrentar a un maestro fuego y ninguno de los novatos se mostraba lo suficientemente confiado en participar.
- Bien, yo. - Kuvira se puso de pie. - ¿Alguien más? - Kuvira preguntó mirando a los gladiadores con evidente disgusto al notar su falta de participación.
- Ve tú Bolin. - Sugirió Mako.
- No soy bueno con esa técnica Mako. - Bolin murmuró.
- Pidió novatos. - Mako exhaló pesadamente.
- Yo también quisiera participar. – Alzaron la voz los gemelos Wei y Wing, ambos lucían emocionados ante la oportunidad de probar sus conocimientos contra un maestro elemental.
- Veamos que tal lo hacen los Beifong. – Kuvira musitó más para sí misma que para los demás.
- Bien, esos son tres, debido a que La Guerrera del Sur es el Avatar me parece que no será demasiado incluir a otra persona ¿Alguien más? – Asami lanzó la pregunta al público y esperó en silencio.
- ¡Bolin quiere participar! – Mako alzó la voz causando que su hermano se encogiera en su lugar con la intención de no ser visto pero La Roca no tardó en celebrar su valentía y empujarlo hacia adelante.
- ¡Tu puedes amigo Balin! – Lo animó La Roca.
- Si… yo puedo. – Bolin exhalo pesadamente arrastrando los pies hacia el centro de la arena al ser impulsado por las insistentes miradas del público.
- Bien, con ellos cuatro y conmigo seremos cinco en contra de un maestro fuego. – Asami comenzó a explicar. – El objetivo es que cada uno de nosotros nos ubiquemos en un flanco diferente del enemigo, adelante, izquierda, derecha y atrás, rodearla por completo para dividir su atención. – Pausó permitiendo que Bolin y los demás tomaran sus respectivos lugares.
- La dinámica dependerá del equipo, si tienen a dos personas que son buenas en el bloqueo del chi deberán trabajar de modo que los dos menos experimentados intenten distraer al enemigo y abrir una entrada para las personas que puedan dormir sus extremidades. – Asami sonrió. – Entiendo que no a todos se les dará bien el bloqueo del chi y es por eso que Varrick está trabajando en armas como mi guante eléctrico, esas armas también son efectivas para inmovilizar al enemigo. – Suspiró sintiendo como su cuerpo se recuperaba un poco de la pesada actividad que había tenido que soportar minutos antes.
- Pero hoy no practicaremos con esos artefactos, será trabajo en equipo y bloqueo de Chi. – Resumió.
- Balin y hermanos Beifong ¿Entendieron? Le abriremos paso a Carmín, solo encárguense de ser molestos. – Kuvira ordenó.
- ¿Listos? – Preguntó la morena con una pequeña sonrisa repleta de entusiasmo y adrenalina, esto le recordaba a sus días de aprendiz cuándo el Loto Blanco se encargaba de presionarla y llevarla al límite de sus habilidades.
- Listos. – Respondió Asami.
- ¡Pelea! – Korra gritó disparando la acción de la pelea y todos comenzaron a moverse, los gemelos no tardaron en abrirse paso hacia la morena, Bolin dudó pero se acercó por un lado cuidando los movimientos de Kuvira quién también se había aventurado a acortar la distancia entre ella y la morena mientras Asami observaba con atención en busca de una entrada.
- ¡Atrás! – Kuvira ordenó al ver la manera en que Korra dejaba caer la parte superior de su cuerpo para apoyar el peso sobre sus brazos y girar con el fin de crear un círculo de fuego con sus piernas que le ayudara a marcar distancia entre ella y sus contrincantes.
Los gemelos y Kuvira se vieron obligados a retroceder pero Bolin y Asami se encontraban a una distancia segura por lo que no perdieron el tiempo retrocediendo así que, bajo las órdenes de Asami, ella y Bolin penetraron en el espacio de Korra en cuanto las flamas desaparecieron para continuar presionando e impedir que la morena fuera capaz de concentrar sus ataques.
- ¡Por atrás! – Le ordenó Kuvira a los gemelos quienes no perdieron el tiempo y obedecieron sin pensar, Asami ejercía la mayor presión manteniendo los ojos de la morena sobre ella y sus constantes ataques, Bolin batallaba para pasar por la pared de fuego que Korra hábilmente mantenía al lanzar cada golpe y patada acompañados de una densa capa de fuego.
- Cuidado. – Korra les advirtió antes de elevarse en el cielo con el uso de su fuego al impulsarse con pies y manos para salir del aprieto en el que se encontraba, su escape no sirvió de mucho pues al aterrizar fue recibida por Kuvira quién la impresionó al lanzar una ráfaga de golpes peligrosamente semejantes al de un maestro experimentado en la técnica del bloqueo del Chi, Korra no manejaba la técnica pero sus entrenamientos con Asami habían bastado para que fuera capaz de distinguir cuándo alguien estaba aplicando la técnica correctamente y la técnica de Kuvira se estaba acercando a eso.
- ¡Bolin toma el flanco izquierdo! – Gritó Asami al acercarse por la espalda de la morena.
Kuvira sabía que era cuestión de tiempo, Korra estaba acorralada, sus técnicas eran mayoritariamente defensivas, no tenía oportunidad de vencer, la morena mantenía la mayor parte de su atención enfocada en Asami y eso abría muchas posibilidades para ella, le traía cierta satisfacción pensar que Korra era el Avatar y su conocimiento sobre el control del fuego era vasto, estaba segura de que podría derrotar a Korra en menos de diez minutos lo cual significaba que un maestro elemental menos experimentado que ella sería aún más sencillo de derribar.
- ¡Wing y Wei conmigo! – Kuvira ordenó sin pausar sus ataques.
- ¡Ugh! – Korra bufó sintiendo como cada músculo de su cuerpo comenzaba a arder bajo la presión del esfuerzo al que estaba siendo sometido, el calor del fuego que la protegía comenzaba a volverse sofocante, el sudor le empapaba el cuerpo, sabía que no le quedaba mucho tiempo antes de que sus piernas o alguno de sus brazos llegara a fallar en llegar a tiempo al lugar en el que lo necesitaba, Asami y Kuvira se encontraban demasiado cerca y no había manera de alejarlas.
- ¡No pienses en retroceder Bolin! – Kuvira lo presionó al ver la manera en que el joven dudaba al momento de ver que el fuego se acercaba a él.
- ¡Ah sí! Disculpa si intento evitar ser quemado. – Bolin renegó obligándose a avanzar.
- ¡Maldición! – Korra se echó hacia atrás dando un par de giros que le ayudaron a establecer un par de metros de distancia entre ella y sus perseguidores.
- ¡Está cansada no se detengan! – Kuvira se lanzó hacia el frente, su mirada y la de Korra se entrelazaron, la morena arrugó las cejas al notar la emoción en el rostro de Kuvira, no quería darle el gusto de caer ante ella, era el espíritu de competencia que había entre ellas, algo que ninguna de las dos podía evitar.
Korra corrió hacia Kuvira y las dos se recibieron con ataques que bloquearon simultáneamente, Korra lanzó golpes de fuego que mantuvieron alejados a los refuerzos de Kuvira para poder ganar un poco de tiempo, Kuvira lanzó un par de golpes que Korra evitó con facilidad y aprovechó la apertura para castigar el abdomen de Kuvira con un fuerte rodillazo que le sacó el aire, el tiempo no favoreció a la morena quién debió retroceder al verse atacada por los gemelos Wing y Wei, Bolin ayudó a Kuvira a ponerse de pie mientras Asami respaldaba a los gemelos.
Korra logró hacer tropezar a Wei pero el respaldo del joven Beifong no se hizo esperar, Asami rompió el ataque de la morena y la obligó a retroceder, la distancia entre las dos era nula, el cuerpo de Korra comenzaba a ceder ante el cansancio, aquello era un entrenamiento por lo cual debía tener cuidado para no llegar a dañar a sus contrincantes pero no era como si ellos le hubieran brindado la oportunidad de hacer tal cosa, sus ataques eran incansables y la morena era incapaz de seguirle el ritmo a todos.
- ¡Atrás! – Korra rugió exhalando una poderosa llamarada, Asami saltó hacia un lado y los gemelos hacia atrás, lo que la morena no vio fue la sombra de Kuvira que se deslizó por detrás de Asami y atravesó la pared de fuego hasta alcanzarla.
Los ojos de Korra se abrieron de par en par a medida que el fuego se extinguía de sus labios y el puño de Kuvira se hundía en su abdomen cada vez más, estaba decidido, Korra lo sabía y el desenlace no se hizo esperar, Kuvira retiró su puño y golpeó los brazos de la morena para bloquear su Chi, aunque su técnica no fuera perfecta si había bastado para adormecerle los brazos y entorpecer sus movimientos, la pelea había terminado.
El público permaneció en silencio por un momento, todo había ocurrido demasiado rápido pero una cosa era segura, Kuvira había corrido a través del fuego y había logrado derribar a un maestro fuego, el estruendo del público tardó en escucharse pero al final inundó los oídos de todos los que se encontraban en la pequeña arena, aplausos y celebraciones por una pelea pocas veces vista.
- ¡Eres increíble! – Celebraron Wing y Wei observando a Kuvira quién no se permitió el lujo de celebrar, en vez de eso la ojiverde ayudó a Korra a ponerse de pie.
- ¿Qué hubieras hecho si las flamas hubieran sido más calientes? – Korra bufó apoyando uno de sus brazos alrededor de los hombros de Kuvira.
- El momento en el que entré era perfecto, el fuego ya comenzaba a disiparse, si pasas lo suficientemente rápido no hay riesgo de quemarte. – Kuvira sonrió de lado esperando a que Asami terminara de acomodar el otro brazo de la morena alrededor de sus hombros.
- ¡Escuchen! – Kuvira alzó la voz para silenciar a los espectadores. – El único motivo por el que fui capaz de alcanzar a la Guerrera del Sur fue porque no le tuve miedo al fuego, si asisten temerosos a la batalla les resultará más difícil alcanzar su objetivo porque no podrán ver las oportunidades que se les presentan. – Les advirtió.
- Trabajen en equipo, tal como lo vieron aquí, no tuve oportunidad de hacer nada en contra de ellos, así ustedes, no le brinden la oportunidad al enemigo. – Korra agregó.
- Creo que es momento de diferenciar entre los que son diestros con la técnica del bloqueo de Chi y los que no, mañana atenderemos eso para poder iniciar el entrenamiento con las armas eléctricas. – Asami declaró.
- Eso es todo por el entrenamiento de hoy. – Korra concluyó antes de dejarse guiar por Kuvira y Asami de regreso a las gradas en dónde Mako se encontraba.
- Las armas eléctricas seguro son mi fuerte. – Bolin le murmuró a su hermano quién no tardó en rodar los ojos.
- Lo tuyo es la tierra control, se te da bien, apégate a eso. – Mako respondió.
- Pero tú manejas el fuego control y el bloqueo del Chi. – Bolin se lamentó.
- No necesitas de eso Bolin. – Mako le aseguró mientras observaba a Korra tomando asiento a su lado.
- ¿Aprendiste algo de la pelea? – Korra le preguntó con una sonrisa traviesa.
- ¿No? – Mako arqueo una ceja.
- Los rebeldes pelean mejor que tú y tus hombres, no lo puedes negar. – Korra se burló. – Ninguno de ustedes podría haber hecho lo que Kuvira. – Explicó, Mako miró a Kuvira quién platicaba abiertamente con Asami sobre la manera en que había aplicado el bloqueo del Chi contra Korra, la mujer lucía impecable a pesar de encontrarse cubierta en sudor, se mostraba tranquila y compuesta después de su primera experiencia enfrentando a un maestro elemental.
- Son intrépidos. – Mako Describió.
- Son peleadores por naturaleza. – Korra suspiró. – Pero eso no los vuelve malos, solo impulsivos. – Agregó encogiéndose de hombros.
- Ya veo lo que quieres lograr. – Mako sonrió de lado.
- Trabajas con ellos todos los días, no me puedes decir que no has visto ese lado humano en ellos, cuándo platican entre sí y se ríen a carcajadas, o cuándo se quejan de que les duele el cuerpo a causa del entrenamiento, o cuándo te piden clemencia por la intensidad de tus lecciones. – La morena le sonrió cálidamente.
- Si. – Mako admitió bajando la mirada. – Pero temo que al bajar la guardia de pronto me encuentre con los monstruos a los que tanto intento evitar. – Murmuró.
- Confía en mí, te doy mi palabra, estas personas no son lo que solían ser, ahora tienen un futuro por el cual luchar, ya no son cascarones vacíos. – Posó su mano derecha sobre el hombro de su amigo y lo estrechó con suavidad. – Si no los perdonamos nunca lograremos prosperar. – Concluyó.
Mako miró a Korra detenidamente intentando interpretar sus palabras, a diferencia de él Korra no había perdido a sus padres a manos de los rebeldes, pero Mako sabía que ella tenía sus propios problemas personales en contra de ellos, Korra era el Avatar y como tal era el principal objetivo de estos grupos, decenas de Avatares habían sido asesinados por estas personas, también miembros del Loto Blanco, amigos y familiares, las vidas de los Avatares habían sido mutiladas por los rebeldes, generación tras generación durante cientos de años y aún así era ella, el Avatar, quién ahora le aconsejaba perdonar a los rebeldes.
- Vamos, pronto será hora de la junta. – Kuvira le ofreció una mano a Korra, la morena no dudó en tomarla para impulsarse y ponerse de pie, Mako las observó en silencio, el Avatar y una temida líder rebelde, las dos trabajando juntas y en perfecta sincronía como los engranes de un reloj, había algo en Korra que encajaba a la perfección con los rebeldes, ella pertenecía con ellos, la Guerrera del Sur tenía una presencia imponente, Korra era la autoridad máxima dentro de la alianza rebelde y aún así Mako nunca se atrevería a dudar de ella.
- Debo irme, nos vemos. – Korra se despidió con una brillante sonrisa siguiendo a Asami de cerca y con Kuvira caminando detrás de ella en una fila para poder bajar las escaleras de las gradas.
- No te presiones hermanito, sé que es difícil ver a través de sus rostros llenos de cicatrices o sus pieles tatuadas pero Korra tiene razón, son diferentes a cómo me los imaginaba. – Bolin pausó. – Sé que es difícil olvidar lo que pasó con nuestros padres pero desde que llegamos aquí no me he encontrado con un solo rebelde que parezca un monstruo sediento de sangre. – Se encogió de hombros.
- Son un tanto brutos y no saben expresarse bien pero intentan ser amables a su manera. – Bolin concluyó, Mako lo miró sin poder evitar recordar en aquella brillante mirada el rostro del pequeño niño que debió ayudar a criar y proteger después de la muerte de sus padres, el mismo que había tenido que consolar durante meses, y ahora ahí estaba él, su hermano menor intentando ayudarlo a recobrar la confianza que había perdido durante su niñez.
- Tal vez tengas razón. – Mako suspiró.
- ¿Crees que ya puedas caminar? – Bolin preguntó.
- No. – Mako exhalo pesadamente echando la cabeza hacia atrás, con los ojos cerrados escuchaba a los rebeldes que se habían quedado en la arena a platicar entre sí, unos hablaban sobre comida, otros sobre lo impresionante que había sido la pelea de Korra y otros tantos mantenían conversaciones personales, por más que escuchaba no lograba encontrar conversaciones que pertenecieran a los monstruos que tanto temía.
Una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios al notar lo tenso que había estado hasta el momento.
"Confía en mí, te doy mi palabra"
La voz de Korra resonó en su cabeza.
Está bien Korra, creo que al menos puedo confiar en ti. Pensó para sí mismo sabiendo que no podía cambiar su manera de pensar de la noche a la mañana, pero al menos ahora estaba dispuesto a intentarlo.
/*/*/*/
Los líderes se reunieron en la sala de juntas, ninguno parecía peculiarmente afectado por todo lo que ocurría, ya se habían acostumbrado a los cambios y no tenían más dudas, seguirían las instrucciones de Korra al pie de la letra sin condición alguna pues esa parecía ser la mejor opción ya que de otra manera caerían en el caos total.
Sentados alrededor guardaban silencio en espera de que la morena entrara en la sala para comunicarles y tratar el motivo de la junta.
Asami permanecía sentada al lado de Kuvira, las dos discutían algo entre ellas mientras Suyin las escuchaba con atención, los otros líderes hablaban sobre cosas personales como el sabor de la comida de ese día o el progreso que habían tenido en el entrenamiento, nada demasiado serio o algo que pudiera agregar tensión a la atmósfera que había dentro de la oficina.
- Bien, estamos todos. - Korra cerró la puerta detrás de ella permitiéndose un momento para observar los rostros de los presentes.
- Bien, tengo varios temas que tratar. - Comenzó a caminar alrededor de los líderes con pasos lentos pero rítmicos.
- Primero que nada hablaré sobre la presencia del Loto Blanco en el asentamiento, no pasará demasiado tiempo antes de que algunos rostros desconocidos comiencen a aparecer en nuestras puertas, deberán dejarlos pasar siempre y cuándo muestren su emblema del Loto Blanco y la primera persona en ser notificada deberá ser Suyin, ella los recibirá en su casa, si se trata de algún impostor Suyin e Iroh sabrán identificarlos de inmediato, de esta manera no corremos ningún riesgo. - Cerró el tema otorgándole a los líderes algo de tiempo para expresar sus dudas o preocupaciones al respecto pero ninguno dijo nada, al ser líderes de viejos grupos rebeldes ellos mismos habían dirigido varias cacerías del Loto Blanco por lo que sabían bien de qué manera lucía el emblema de los miembros del Loto.
- Bien, lo siguiente es hacerles saber que estas personas serán maestros elementales que les ayudarán a defenderse del posible ataque del Loto Rojo, les pediré que nos ayuden en los entrenamientos del bloqueo de Chi para que comiencen a poner a prueba sus habilidades contra el poder de los elementos. - Korra pausó de nuevo en caso de que alguien deseara opinar.
- ¿Luego de todos los años en los que hemos buscado terminar con el Loto Blanco? ¿De verdad querrán ayudarnos? - Preguntó Alfa con especial intriga sabiendo que ella y sus hombres habían sido autores de varios asesinatos.
- El Loto no viene aquí esperando encontrar un asentamiento, ellos saben que esto es una alianza rebelde pero ahora que ustedes son mi gente ellos me ayudarán a protegerlos. - Korra respondió sin titubear.
- Es momento de ir preparando un banquete para cada uno de ellos ¿No les parece? - Kuvira bromeó. - Dar nuestra mejor impresión e intentar ser civilizados. - Concluyó con una sonrisa que Korra se encargó de borrar con una mirada severa.
- No habrá tiempo para fiestas o disculpas, será mejor que se enfoquen en trabajar arduamente, si existe un grupo dispuesto a entrenar día y noche ese es el Loto Blanco, demuestren que estarán a la altura y sus acciones hablarán por sí mismas, el Loto reconocerá sus esfuerzos y no hará falta nada más. - La ojiazul aclaró sabiendo que el Loto Blanco no había olvidado sus numerosas pérdidas, sin embargo y a pesar de ello el Loto Blanco se conformaba por hombres y mujeres excepcionales capaces de separarse de sus sentimientos personales con tal de cumplir con su misión, siendo la más importante de todas el cuidar y apoyar al Avatar.
- Lo tercero que quería tratar es la partida de Kuvira y Suyin, enviaremos a ellas y a un grupo selecto que sea de su preferencia a un entrenamiento especial en el mundo espiritual. - Korra miró a Kuvira quién en silencio asintió con la cabeza.
- Ellas elegirán a las personas que la acompañarán, partirán dentro de poco, justo después de solucionar el último punto a tratar de esta junta. - Korra continuó. - Tenemos que hacer algo con Arpón y su gente porque los rumores no dejan de traer historias de posibles conspiraciones. - Al fin expuso el tema que más le interesaba hablar.
- Hay que mandarlos a todos al desierto. - Resolvió Gila con una sonrisa amenazadora. - Que el sol y la ardiente arena les seque los jugos de la cabeza. - Concluyó su ilustre aportación, Alfa y El Monte lo apoyaron mientras Tenzin y Suyin arrugaron el puente de la nariz ante la idea de morir de un golpe de calor en el medio del desierto.
- No podemos hacer eso si no confirmamos los rumores, es por eso que Kuvira, Asami y yo nos hemos encargado de elaborar un plan. - Korra sonrió. - Necesito que mañana por la mañana regresen aquí con sus mejores hombres de confianza, plantearemos una trampa para esas malditas ratas. - Korra gruñó y los líderes la apoyaron.
De este modo Korra comenzó a exponer el plan ante todos los líderes, comenzarían por hablar con los más antiguos seguidores de Arpón y proponerles tomar el lugar como el líder del Este, se les propondría buscar a los verdaderos desertores de Arpón para limpiar el nombre de los rebeldes del mar y esperarían a ver los resultados, enviarían a personas a observar a estos individuos para encontrar las redes sociales que tenían dentro de la alianza y con suerte encontrarían a los verdaderos traidores de la alianza.
- Creo que todos los del Este son traidores. - El Monte acusó.
- No todos. - Korra lo contradijo. - Verdugo es del Este y es uno de mis más fieles seguidores. - Se encogió de hombros.
- Pero él es un gladiador, cuenta en otra categoría. - Alfa meditó en voz alta.
- No todos los del Este son traidores, de ser así ya los habría corrido a todos durante la ausencia de Korra. - Kuvira habló con tranquilidad y el grupo rebelde rió.
- ¿La expulsión de los traidores no causará algún tipo de desbalance en la alianza? - Preguntó Tenzin.
- No, la alianza los quiere fuera pero al igual que nosotros no los pueden distinguir por qué han dejado de causar problemas mayores, no están seguros de saber distinguir con claridad a los traidores de los aliados que simplemente se sienten asustados con todos los cambios que han ocurrido. - Kuvira le respondió. - Llevo semanas investigando pero es difícil saber.
- Lo importante es ejecutar este plan, estoy segura de que morderán el anzuelo y una vez que logremos llegar a ellos nos encargaremos de apaciguar los rumores que inquietan a la alianza. - Korra interrumpió.
Todos asintieron a la vez para dejar en claro que entendían el objetivo de aquella estrategia, Korra los miró a todos y suspiró aliviada al notar la calma y el control que había en la sala, esto era una buena señal pues los líderes parecían haber asimilado bien los cambios que ahora dominaban la alianza rebelde.
La morena se encontraba a punto de dar por terminada la junta cuándo Suyin llamó su atención levantando ligeramente su dedo índice.
- ¿Pasa algo? - Korra preguntó.
- Sobre el comunicador del Loto Blanco... - Le recordó con voz suave evitando sonar autoritaria sabiendo que a la Guerrera del Sur se le debía tratar con respeto, ahora que Korra era reconocida como el Avatar la alianza rebelde no había hecho otra cosa que aumentar el respeto y la estima que le tenían a la joven morena y se exigía que todos la trataran de manera apropiada.
- Cierto. - Korra alzó las cejas al recordar el tema de aquel artefacto. - Lo siento, olvidé hablarles sobre un artefacto que el Loto Rojo nos ha facilitado. - Inició y pausó un momento para buscar la manera más sencilla y clara de explicar el funcionamiento de aquel transmisor.
- Se trata de una máquina que puede enviar mensajes a otras máquinas iguales sin importar en qué parte del mundo se encuentren. - Resumió, los líderes no tardaron en mostrar su curiosidad por aquel tema mientras Asami esbozó una pequeña sonrisa al pensar en lo divertido y entretenido que era observar a Korra hablar de tecnología.
- ¿En qué parte del mundo están localizadas las otras máquinas? - Gila preguntó.
- No estoy segura de la ubicación de todas las máquinas. - Korra les dijo con sinceridad. - Pero las que nos interesan a nosotros se encuentran en el pueblo de Hiroshi y en la isla Kyoshi. - Volvió a expresarse con palabras simples para no complicar demasiado el tema.
- Nuestros aliados en esta guerra... - El Monte pareció pensar para sí mismo.
- Exacto. - Korra confirmó.
- La comunicación que ese aparato facilita no es ilimitada, los mensajes pueden tardar horas en ir y venir pero es más rápido que tener que esperar días a que alguien viaje de un punto a otro. - Les aseguró. - Necesitaremos guardias que cuiden la entrada al edificio que capacitamos para el transmisor y un par de hombres que sean buenos con ese tipo de tecnología para que acompañen a Carmín y aprendan de Iroh la manera de enviar los mensajes. - Concluyó.
- Yo puedo brindar guardias. - Todos los líderes hablaron al mismo tiempo, Korra sonrió de lado sabiendo que ella también tenía hombres adecuados para aquella tarea.
- Bien, por qué los necesitaremos a todos, rotaremos las guardias y los equipos serán mixtos, Desna se encargará de hacer el reparto de horarios y equipos. Espero que por la mañana ya le hayan entregado la lista de sus hombres. - Korra ordenó volviendo a recibir un movimiento de cabeza general que le indicaba que todos los presentes estaban de acuerdo con ella.
- Si nadie tiene nada más que agregar se pueden retirar. - Finalizó la junta deteniendo sus pasos al encontrarse detrás del asiento de Asami en dónde esperó a que cada uno de los líderes abandonara la oficina.
- Yo misma puedo referir a algunos hombres de confianza para establecer guardias. - Kuvira comentó deteniéndose bajo el marco de la puerta, Korra notó que Kuvira parecía estar esperando su permiso para añadir a sus hombres a la lista de Desna lo cual le pareció un gesto enternecedor.
- ¿Qué a caso piensas que mientras yo esté aquí tú no tendrás nadie a quién dirigir? - Korra respondió con tono duro, al no lograr entender lo que Korra quería decirle Kuvira ignoró la manera en que aquellas palabras habían sido dichas para poder concentrarse en el significado de ellas.
- No entiendo. - Kuvira se cruzó de brazos y alzó una ceja.
- Esas personas que quieres asignar a las guardias te acompañaron en Zaofu ¿Cierto? - La ojiazul preguntó posando sus manos sobre los hombros de Asami quién permanecía sentada en silencio escuchando la conversación que por el momento llenaba la oficina.
- Si. - La respuesta de Kuvira no se hizo esperar.
- La alianza ha crecido considerablemente, algunos de los rebeldes vienen de grupos pequeños que no tienen un líder en específico, controlarlos a todos es complicado así que haré otra separación exclusivamente para ti, todos los rebeldes que formaron parte de tu ejército en Zaofu volverán a responder ante ti, de esa forma puedo enfocarme mejor en controlar a los nuevos. - La morena concluyó.
- ¿Líder rebelde de los militarizados de Zaofu? - Kuvira permaneció en silencio por un momento antes de darse media vuelta y dar un par de pasos fuera de la oficina. - De verdad no me quieres permitir ningún descanso Avatar, será una tarea complicada correr la voz para asegurarme de que todos se enteren del cambio, sin mencionar la lista de nombres que deberé elaborar. - Dijo con tono suave intentando ocultar la pequeña sonrisa llena de satisfacción que se había formado en sus labios.
- ¿Por qué habría de permitirte descansar? Lo haría si no te presentaras afuera de mi guarida siempre que pasa de las nueve de la mañana y yo aún no he salido, pero ya que tú nunca aceptas mis motivos yo no aceptaré los tuyos. - Korra sonrió con seguridad sabiendo que Kuvira le había dado la espalda para evitar que Korra presenciara sus emociones.
- Ni hablar, no pienso dejarte dormir más allá de las nueve, si yo puedo organizar a mis hombres y mantenerlos disciplinados tú deberás ser capaz de salir de tu cama a las ocho de la mañana. - Kuvira concluyó reanudando su caminata hacia la salida del coliseo.
- Se escuchaba contenta. - Asami comentó.
- Estoy segura de qué lo está. - Korra sonrió. - Sus rebeldes eran ampliamente reconocidos por tener una disciplina admirable, Kuvira era capaz de arrasar con cualquier lugar que ella quisiera, sus hombres sabían pelear mucho mejor que la mayoría de los miembros de los otros grupos rebeldes, también sabían cultivar granos y eran capaces de mantenerse solos dentro de la seguridad que les proporcionaba la ubicación de Zaofu. - La morena pausó.
- Es como si de pronto le hubiera devuelto todo el poder que un día perdió. - Pronunció en voz baja mientras recordaba el día del enfrentamiento contra Kuvira. - Si yo no la hubiera detenido en aquel entonces estoy segura de que Kuvira se hubiera vuelto imparable, sus hombres estaban fabricando armas de fuego con municiones de platino... - Suspiró.
- Menos mal que le pareciste encantadora. - Asami comentó logrando sorprender a la morena quién se tensó al escuchar aquellas palabras.
- Ella no... - Pausó recordando el beso que Kuvira le había dado aquel día en el calabozo.
- Ella me lo ha admitido de frente. - Asami agregó recargando su peso hacia atrás recargando la cabeza contra el abdomen de la morena. - Y lo ha implicado en más de una ocasión. - Agregó manteniendo los ojos cerrados, Korra se sorprendió pues Asami nunca se había quejado al respecto y le extrañaba que no lo hubiera mencionado antes.
- ¿Hace cuánto que comenzó a hablar de eso? - Korra se aventuró a preguntar sin estar segura de que aquella fuera una pregunta aceptable o si aquella pregunta pudiera detonar una reacción negativa en Asami.
- Desde tu partida al corazón del Loto Rojo. - Asami respondió con calma.
- ¿Y por qué nunca dijiste nada? ¿Suele molestarte mucho con eso? Seguro solo quiere ponerte a prueba o algo. - Korra comenzó a hablar sin pensar a causa del ataque de nerviosismo que era alimentado por la tensión que invadía su cuerpo, aquel era un tema que nunca pensó que debería discutir con Asami, nunca se hubiera imaginado que existiría alguien más en su vida que fuera a mostrarse interesado o interesada románticamente por ella sin importar que Asami estuviera presente y mucho menos que esta persona se diera a la tarea de molestar a la ojiverde de forma tan abierta.
- No pensé que fuera adecuado hablar del tema, recién habías perdido a Bumi y todos nos encontrábamos agotados, la verdad no recordaba lo que había ocurrido entre Kuvira y yo y sus comentarios inapropiados. - Asami liberó un profundo suspiro que bastó para que la morena entendiera que aquel tema lograba molestar a su amada, Asami siempre intentaba mostrarse tranquila y en control de sus sentimientos pero al estresarse solía mostrarse cansada, su voz alcanzaba tonos más bajos y sus ojos perdían ese brillo especial que usualmente se reflejaba en ellos.
- Lo siento, no me había dado cuenta. - Korra murmuró contemplando el rostro de Asami permitiéndole usar su cuerpo como respaldo para descansar el peso de su espalda.
- En realidad no ha vuelto a mencionar nada estúpido, todo ocurrió en aquel entonces, no creo que vuelva a causar otra escena como las que causó en aquel tiempo. - Asami Murmuró, Korra sonrió observando cómo las cejas de la ojiverde comenzaron a relajarse al tiempo que su respiración se volvía cada vez más profunda, aún mantenía los ojos cerrados por lo cual era difícil saber si se encontraba a punto de dormirse o simplemente había decidido relajarse un poco.
- ¿Cansada? - Korra susurró acariciando su mejilla.
- Si, un poco. - Asami respondió con una pequeña sonrisa, ninguna de las dos dijo nada más y se limitaron a disfrutar de la compañía que se brindaban mutuamente, en el silencio se podía escuchar el murmullo de la gente que iba y venía por afuera del coliseo, el murmullo se parecía al que se podía escuchar en el pueblo en la ruinas de Ciudad República, sin discusiones o peleas, era el sonido de gente conviviendo en armonía, una armonía que Korra no estaba dispuesta a comprometer en un momento tan delicado, la guerra los pondría a todos a prueba, la alianza no podía arriesgarse a un motín o un ataque interno.
- ¿Aún están ocupadas? - Se abrió la puerta rebelando a Iroh detrás de ella.
- No, adelante. - Korra lo invitó a pasar, Asami se enderezó en su lugar y abrió los ojos para contemplar a Iroh quién lucía emocionado como un niño pequeño.
- Lamento interrumpirlas, entiendo que ha pasado poco tiempo desde su reencuentro y que necesitan tiempo para estar a solas... - El joven comenzó a disculparse, Korra y Asami se miraron mutuamente antes de liberar una pequeña risilla.
- No te preocupes por eso, hemos pasado casi todo el día juntas. - Asami le aseguró.
- Lo siento. - Iroh repitió.
- ¿Ocurre algo? - Preguntó Korra intentando volver al motivo de la visita de su amigo.
- Sí, creo que ya han pasado cuatro horas desde que enviamos el mensaje. - Iroh pausó. - Si no me equivoco ya deberíamos tener una respuesta. - Sonrió.
- ¡Vamos! - Asami se puso de pie mostrándose completamente recuperada del cansancio que había mostrado minutos antes.
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Los tres caminaron hacia el edificio y subieron las escaleras hasta llegar al nivel en el que la morena debió remover la losa de roca que cubría la entrada al último piso.
Siguiendo las indicaciones de Iroh, Korra hizo uso de su fuego control para iluminar el teclado de la máquina, Asami observa atentamente mientras Iroh comenzaba a teclear los códigos para mostrar la pantalla en la que podían leer el mensaje.
- Listo, este es. - Iroh pronunció con voz triunfante mostrando el siguiente mensaje.
"Gracias / Hiroshi / LB"
Korra sonrió al leer el nombre del padre de Asami, las máquinas funcionaban a la perfección, ahora Hiroshi podía dejar de preocuparse por Asami y sentirse aliviado.
- Ahora que aclaramos eso, será mejor que avise al Loto Blanco que la máquina ya está lista y funcionando. – Iroh les sonrió.
- Bien ¿Cómo cambias la configuración para elegir a dónde enviar el mensaje? – Asami preguntó con intriga.
- ¿Recuerdan la pantalla en la que seleccioné la máquina a la que enviaría el mensaje? – Iroh preguntó, Korra negó con la cabeza y Asami asintió.
- ¿Korra? - Iroh la miró.
- No importa, estoy segura de que yo no seré quién esté aquí enviando mensajes, continúa la explicación, Asami entenderá. - La morena aseguró.
- Bien, pues en esa misma pantalla solo hay que meter otro comando y podremos ver las máquinas que han tenido contacto con el satélite, cada máquina tiene su propio código y viendo la lista que tenemos sabremos a dónde enviar el mensaje. – Dijo asintiendo con la cabeza.
- Suena sencillo – Asami respondió sin retirar la mirada de la máquina y su pantalla mientras Iroh trabajaba para enviar el mensaje que el Loto Blanco le había pedido, el proceso le tomó cerca quince minutos, Korra continuó brindando luz pero su mirada se perdía en el horizonte mientras su mente vagaba de un tema a otro sin ninguna dirección específica.
- El mensaje fue enviado, creo que es momento de ir a dormir. - Iroh suspiró.
- Creo que comienzo a entender el mecanismo de la máquina. - Asami celebró.
- ¿Si? - Iroh la miró sorprendido.
- No del todo, pero, un poco. - La ojiverde sonrió.
- Bien, porque no soy el mejor maestro para este tipo de cosas. - Iroh comentó aliviado causando que los tres comenzaran a reír.
Esa noche todos durmieron tranquilamente a sabiendas de que las cosas marchaban de acuerdo al plan, el silencio del enemigo era intrigante pero les proporcionaba el tiempo necesario para prepararse en contra de lo que estaba por venir, el fuego que había iniciado desde los días del Avatar Obscuro, calor, humo y cenizas que no se habían extinguido desde entonces y que hasta ahora había estado siguiendo los pasos de todos aquellos que se negaban a arder.
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(Notas de autor, nada relevante, solo leer en caso de no tener nada más que hacer).
Hey! No, no he abandonado esta historia, eso no pasará hasta verla terminada.
Quiero agradecer a todos los que me han dejado comentarios, muchas, muchas, mil, muchas gracias Jajajaja.
¿Qué decir? Agradezco su paciencia, si me demoro es porque estoy trabajando duro en estos capítulos,
saben, suelo ser un poco (Poco...) Perfeccionista y al revisar los borradores rápidos me entran ganas
de cambiar, quitar y agregar cosas de todos lados.
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Al imaginar una historia mi cabeza genero ciertos puntos de la trama, esos son rápidos y sin complicaciones,
el trabajo complicado es crear las líneas para unir los puntos e ir armando todo, entonces estoy en una línea jajajaja
y vaya que me muero por alcanzar el siguiente punto!
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Eeeen fin, tenía ganas de compartir eso xD
Y una disculpa pública por mi VALLA y no VAYA jajajaja de verdad lo siento!
Ahora intento mantenerlo en mi cabeza cada que estoy escribiendo... había otra palabra más
Pero por el momento no recuerdo cuál (Las tengo anotadas en algún documento en alguna parte,
tomé nota pero se me perdió la nota...)
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Y nada, lamento tanta charla, y otra disculpa si el capi les pareció demasiado largo, de verdad no quería partirlo.
Saludos, un abrazo!
(:
