La historia completa del Avatar Korra.
¡Grabemos todo! Le propuse ¡Dejemos todo bien documentado para la prosperidad! Le dije ¡Pero no! La gente de hoy en día no tiene ambición suficiente... aunque no puedo discutir con sus humildes motivos para negarse a producir un video, la mujer lleva años investigando el pasado y conviviendo con espíritus así que no puedo llevarle la contraria.
Ya que no hubo alternativa debí tomar su consejo y el de mi futura mujer, el camino aburrido y para nada emocionante, todo tuvo que ser por medio de escritos, y aunque no sea algo que llame mi especial atención, sigue siendo un medio para mantener la verdad lo más limpia posible.
La gente hoy en día habla del futuro como si fuera algo seguro , las personas no tardan en acostumbrarse a los buenos tiempos y olvidarán las dificultades que hemos tenido que pasar para llegar a dónde estamos. Bien, afortunadamente para todos yo soy un hombre que creció en un entorno rebelde en dónde la violencia y la depravación eran cosa de todos los días, me preocupa que podamos volver a caer en el mismo error, es por eso que al final le he dado la razón a la hija de Sato y me he dado a la tarea de recopilar esta historia (Aunque sea a mano).
El relato es largo y tiene muchas versiones, mis recopilaciones se multiplicaron a medida que contactaba con las personas que presenciaron distintos eventos ¿Testigos? No creo que esa sea la palabra adecuada ¡El problema es que todos tenían mucho que decir! El trabajo final resultó ser todo un reto que no pienso repetir, la versión final que la gente necesita ya está terminada y disponible para todo aquel que la quiera leer, Zhu Li se encargará de asignar a la gente necesaria para elaborar las copias que serán enviadas a cada asentamiento de la alianza, procesos aburridos en los que no me pienso involucrar.
No soy un hombre de letras, me agrada más trabajar con máquinas, cálculos y números, pero sé que este es el trabajo más importante que he hecho en mi vida ¡Mi nombre pasará de generación en generación a través de ese registro de sucesos! Industrias Varrick pasará a la historia.
Todo habría sido mil veces mejor si hubiera podido incluir el material completo pero Zhu Li me obligó a desistir diciendo que estas hojas arruinarían el propósito de la historia original, ella insiste en quemarlo todo pero yo pienso que el esfuerzo de tanto trabajo no puede desperdiciarse de esa manera. Mi conclusión final fue dejarlo tal cual, sin editar, ordenarlo y entregárselo al pájaro malhumorado del mundo espiritual, estoy seguro de que él lo mantendrá oculto de las miradas curiosas durante el tiempo que haga falta, así todos ganamos, yo no pierdo los frutos de mi esfuerzo y tampoco se arriesga la versión pública.
Varrick.
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Asami emprendió su viaje hacia los territorios del Loto Rojo hace dos meses, nunca dijo nada mientras se recuperaba pero era de esperarse que sintiera curiosidad por presenciar la tempestad que le dio muerte a su compañera de vida.
La recuperación de Carmín fue digna de admirarse, al inicio no me sentía segura de qué hacer o cómo actuar a su alrededor, ella despertó tres meses después de la catástrofe, tres meses que todos los demás habíamos utilizado para sanar nuestras heridas mientras ella apenas tenía la oportunidad de iniciar.
Resultó difícil verla tan destrozada, era como contemplar los restos del pueblo bombardeado por primera vez, había escombros y cenizas por doquier, a penas se podía reconocer el lugar pero sabías que ahí era, ese era el pueblo en las ruinas de Ciudad República, lo mismo pasó con Asami, su cuerpo y espíritu parecían encontrarse a poco de sucumbir, costaba entender el motivo por el que se aferraba a la vida cuándo sus ojos reflejaban una mirada tan vacía.
Temí llegar a romperla pero al final parece que mi decisión de ser dura con ella fue acertada, Asami respondió favorablemente a mis estímulos, pude notar que aún guardaba un poco de orgullo cuándo se negó a que la empujara en una silla de ruedas, así confirmé que seguía ahí, su espíritu de lucha no había muerto, había esperanzas de lograr traerla de vuelta, sentí que eso era lo menos que podía hacer después de haberle fallado dos veces durante la guerra, la primera cuándo no pude evitar que los hombres de P'li le pusieran las manos encima y la segunda cuándo no pude salvar a Korra de la explosión.
Ver a Asami descompuesta me formaba un nudo en la garganta, no había manera de verla así sin relacionar su tristeza a la muerte de korra y Hiroshi, una cosa llevaba a la otra y yo terminaba reviviendo la explosión de la isla en mi mente, tal vez fue por eso que decidí encargarme de ella personalmente y le ordené que viviera conmigo.
Fueron tiempos difíciles, trabajé días enteros sin descanso mientras Asami dormía y continué haciéndolo después de que hubiera despertado, resulta que ser una líder responsable de un pueblo entero es mucho más difícil que ser la líder de un pequeño ejército de rebeldes, pero hay que admitir que el trabajo no se me dio nada mal, me gané el respeto y cariño de la gente del pueblo que alguna vez pensé destruir.
Ahora soy la líder de la alianza rebelde en Ba Sing Se, quedarme aquí o en el pueblo sobre las ruinas de Ciudad República me da igual, al final mi propósito se volvió mantener a flote todo lo que Korra logró mientras vivía, de alguna manera eso terminó incluyendo a la persona más querida para ella, Asami se recuperó, demostró que puede trabajar a pesar de que su mente no se encuentre del todo inmersa en sus objetivos. Sé que aún le quedan heridas por sanar, su mirada aún refleja tristeza cuándo se queda callada por mucho tiempo, pero estoy segura de que podrá salir adelante.
Kuvira.
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Han pasado seis meses desde la partida de Asami, seis meses desde que vimos su espalda desaparecer en el horizonte por última vez, los maestros agua que inicialmente la dejaron en una de las islas de aquel territorio volvieron por ella dentro del tiempo pactado y no lograron encontrarla, eso fue hace tres meses.
El Loto Blanco recientemente reportó que aquellas tierras están siendo azotadas por algunos sobrevivientes del Loto Rojo, hombres y mujeres que intentan restablecer lo que quedó de su organización, personas que permanecían ocultas en otros continentes, se niegan a admitir su derrota y han comenzado a atormentar a los que se atrevan a pisar aquellos territorios, es por eso que las misiones de exploración han sido limitadas.
No puedo evitar preocuparme por Asami, a pesar de la derrota del Loto Rojo nuestro mundo no termina de ser un lugar seguro, el clima y los terrenos, que por sí solos representan una gran amenaza, son el menor de los peligros que enfrentamos al abandonar la seguridad de nuestros asentamientos, allá afuera aún hay bandidos y grupos rebeldes que no apoyan ni al Loto Rojo o al Avatar, y aunque la tasa de asaltos y crímenes exteriores haya disminuido considerablemente gracias a la intervención del Avatar Korra, aún se considera peligroso salir solo.
Es natural que me preocupe el bienestar de una persona que compartió su familia conmigo a lo largo de los años, pero esta vez me siento especialmente angustiada porque sé que Asami no se fue en su mejor momento, la muerte de Korra la golpeo con fuerza, puedo entenderla, hay cosas que nunca se olvidan, yo jamás olvidaré el día en que perdí a mis padres, pero en mi caso el recuerdo tiene un sabor agridulce porque ese mismo día Hiroshi me acogió en su asentamiento.
A pesar de todo lo que tuvo que soportar física y mentalmente, Asami logró salir adelante y continuó ayudando a la alianza, pero siento que, a pesar de todo, su mirada conservó un toque de tristeza que solo se podía apreciar si la conocías lo suficientemente bien, no sé si ella estaba consciente de ello cuándo se fue, seis meses es mucho tiempo y comienzo a preocuparme, no quisiera pensar que el viaje que emprendió fue en realidad una excusa para desaparecer, a estas alturas me encuentro dudando y sopesando la idea de organizar un grupo de búsqueda para traerla de vuelta.
Mientras tanto aquí las cosas van bien, han pasado dos años y dos meses desde la guerra, todos comenzamos a actuar como una sola entidad, Kuvira envía suministros desde su pueblo cada mes y nosotros respondemos de la misma manera, gracias al portal espiritual también intercambiamos bienes con los pueblos de los polos y así la alianza comparte recursos regularmente.
A decir verdad nunca me hubiera imaginado que algo así pudiera suceder en tan poco tiempo, Korra y Asami revolucionaron nuestro mundo, mientras Korra se ocupaba del Loto Rojo, Asami aprovechaba para introducir novedades a la sociedad, Korra nos protegía y Asami nos ayudaba a avanzar, las dos supieron trabajar juntas y el resultado fue una vida muy diferente a lo que era ocho años atrás.
Creo que hemos llegado a un punto en el que, con ayuda de los espíritus, seremos capaces de seguir el rumbo que ellas marcaron sin la necesidad de tenerlas presentes, ambas lograron tocar suficientes corazones para que estos mismos sean el motor del progreso.
Aún así quisiera que Asami volviera cuanto antes.
Ser parte del consejo del pueblo me tiene muy ocupada, no tengo tiempo para nada, eso no significa que no lo disfrute, pero a veces uno tiene que hacer espacio para las personas importantes en su vida y si es necesario organizaré una junta del consejo con tal de armar un grupo de búsqueda que pueda ir tras ella, le debemos más de lo que le podemos pagar, lo menos que podemos hacer es procurarla y asegurarnos de que se encuentre bien.
Zhu Li Moon.
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La magia de los espíritus es algo increíble, ellos y la naturaleza están en perfecta sincronía, los espíritus pueden dejar huellas de vida a su paso y no lo digo a modo de metáfora, he visto cómo hacen su trabajo, los he visto caminar en el desierto y segundos después las plantas aparecen, nuestro bosque ha duplicado su tamaño en estos últimos meses, el aíre que respiramos es más puro y las lluvias son más frecuentes, todo gracias al último acuerdo que Asami hizo con ellos antes de partir.
Los espíritus son criaturas coloridas y siempre están llenos de curiosidad, he notado que los niños del pueblo tienen la capacidad de ver a los espíritus que andan por ahí vigilándonos dentro de nuestro propio territorio, los niños juegan con ellos y algunos de sus padres cometen el error de pensar que se trata de amigos imaginarios, pero si los observas lo suficiente te das cuenta de que son pequeños espíritus curiosos que disfrutan jugando con nuestros pobladores más jóvenes.
Ocho meses han pasado desde que Asami partió en su viaje, nadie sabe nada de ella, Zhu Li le pidió al Loto Blanco permanecer alerta en caso de que sus hombres lleguen a verla vagando por ahí, estoy hablando de algo que ocurrió hace dos o tres meses atrás y aún no hemos recibido noticias.
He escuchado a mi padre hablar al respecto con mi abuela, los hombres de Eska han intentado explorar las tierras del Loto Rojo y siempre son repelidos por los miembros sobrevivientes que acampan ahí, bajo esas condiciones resulta fácil sacar conclusiones, todos tememos que esas personas le hayan hecho algo a Asami.
La guerra terminó hace más de dos años, aún me impresiono cuándo recuerdo la historia sobre Korra infiltrándose en un grupo rebelde, es algo sin precedentes, un Avatar ocupando el lugar de líder entre los rebeldes y uniendo a la mayoría de los grupos para formar una alianza dispuesta a apoyar al Avatar mismo y rebelarse en contra del Loto Rojo... No me imagino todo lo que tuvo que haber hecho para ganarse la confianza y el respeto de personas que nosotros considerábamos salvajes sin corazón, pero lo logró y al final eso nos salvó las vidas porque jamás habríamos ganado la guerra sin la ayuda de los rebeldes.
El esfuerzo de Korra nos regaló un futuro prometedor, me emociona saber que dentro de tres meses iré a Ba Sing Se a impartir clases de medicina, mi trabajo como consultora ha terminado, la mayoría de la gente ha superado la peor parte del trauma que les dejó la guerra, por eso el consejo recomendó que debíamos ayudar a nuestros aliados con conocimientos médicos, así que Kai viajará al Sur y Tarrlok se quedará aquí como médico principal.
Me resulta un poco inquietante saber que iré a un lugar en donde no conozco a nadie, claro, están Kuvira y Suyin, las conozco un poco por el tiempo que pasaron en nuestro pueblo, pero de ahí en más no tengo idea de que esperar, sé que los rebeldes son personas de mente muy abierta, personas que no se preocupan por pequeñeces como mi padre suele hacerlo, pero una cosa es verlos en grupos pequeños cuando nos visitan y otra muy diferente es aventurarse dentro de sus territorios.
Mi estadía allá dependerá del tiempo que mis aprendices demoren en dominar el conocimiento básico de técnicas de curación, tratamiento de enfermedades y sutura básica así que es probable que se me otorguen lapsos de descanso en los que pueda volver a casa a visitar a mi familia y amigos.
Espero que para entonces Asami se encuentre de vuelta, su presencia le da vida al pueblo, siempre con nuevos proyectos en mente, siempre se en busca de mejoras que implementar y siempre por ahí caminando entre los pobladores, escuchando sus situaciones y planeando junto a ellos la solución a pequeños problemas que puedan tener.
Podría decir que se le notaba casi completamente recuperada antes de partir aunque sé que aún hay partes de ella que resienten la pérdida de Korra y Hiroshi, algo completamente natural, los duelos pueden ser largos o cortos, depende de de la persona.
Me conformaría con saber que se encuentra sana y salva, la pérdida de Korra fue devastadora, perder a Asami solo serviría para agregarle peso a nuestro luto, dos grandes figuras, dos personas irremplazables, espero que Asami encuentre lo que sea que necesita para seguir adelante.
Jinora.
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Hace un par de noches pensé en Asami cuándo un vi a un espíritu dragón volando por encima del pueblo, por un momento tuve la esperanza de que fuera ella pero al parecer solo se trataba de un espíritu que volvía a su mundo, usualmente nos toma un par de horas caminar de aquí al portal pero han pasado dos días desde que vi al espíritu y aquí no ha llegado nadie.
Asami se fue hace un año, Zhu Li se resignó a iniciar una búsqueda porque las tierras del antiguo Reino Fuego son demasiado peligrosas, hay maestros elementales entre los sobrevivientes del Loto Rojo y a pesar de que nosotros también tenemos a maestros listos para ir en busca de Asami, el consejo dijo que era demasiado arriesgado y que además estaríamos violando las reglas que los espíritus impusieron.
"No iniciarán guerrillas innecesarias"
El espíritu de la sabiduría fue muy específico cuando hablo sobre esto, dijo que teníamos el derecho de defendernos de amenazas pero que bajo ninguna circunstancia debíamos salir a buscar problemas a otros territorios, no hay ningún tipo de excepción así que no importó cuánto insistimos mi hermano y yo, la respuesta fue la misma.
La ayuda de los espíritus se puede notar en todos lados, los cultivos crecen más rápido que antes, el agua es más limpia, el aire más fresco y el bosque crece más rápido, claro, nosotros también debemos poner de nuestra parte así que limpiamos la tierra de los desechos que nuestros antepasados dejaron atrás, en cuanto la tierra se encuentra libre de escombros los espíritus llegan con su magia y de alguna manera las plantas los siguen.
Nadie puede negar que necesitamos a los espíritus, por eso no podemos romper sus reglas, debemos mantener la paz aún si eso significa que no podamos ir en busca de Asami.
Después de la terrible experiencia que tuve durante la guerra me dediqué a ayudar a Kuvira y sus hombres a reconstruir el pueblo, ese fue mi trabajo durante el primer año que siguió a la guerra pero a medida que el pueblo se recuperaba Kuvira comenzó a desocupar gente y ahora pertenezco al grupo de limpieza, mis poderes de maestro tierra son perfectos para sacar todo lo que puede estar enterrado y también para derribar edificios oxidados, no me puedo quejar, es un buen empleo.
Mako se convirtió en miembro del consejo, es el líder de las fuerzas de defensa de la ciudad, dirige los entrenamientos y las guardias, pero ya que últimamente no hay amenazas de las que debamos preocuparnos también se encarga de repartir tareas a sus hombres para que ayuden a los granjeros del pueblo en sus cultivos.
Opal y yo vivimos juntos en un apartamento, espero pronto pedirle formar una familia, el problema es que ambos hemos estado muy ocupados, después de la partida de Asami ella se interesó en el conocimiento de los antiguos, se dedica a extraer información importante de los enormes libros que hay en la biblioteca de los espíritus y la transcribe para que podamos tener acceso a ella aquí en el pueblo, Mako me dice que nada de eso debería importar y que la familia debería venir primero pero el hombre todavía no tiene una novia para él mismo así que no creo que él sea el indicado para darme consejos.
Creo que esperar es lo mejor, el pueblo está creciendo, todos tienen algo que hacer, por ejemplo Lin, ella también se volvió parte del consejo, se encarga de supervisar el comercio entre los pueblos de la alianza, siempre está ocupada asegurándose de que todos reciban la misma cantidad de bienes, luego está Varrick, él se encarga de mejorar la tecnología del lugar, siempre tiene algún proyecto entre manos, la gente dice que está loco pero el hombre ha demostrado que sabe lo que hace.
Zhu Li es la líder del consejo, debió servirle crecer cerca de Asami y bajo el cuidado de Hiroshi porque eso de ser líder no se le da nada mal. Kya volvió a ser maestra, Tenzin volvió al consejo como el director de la agricultura, la anciana Katara ayuda en el hospital, Tarrlok volvió al consejo como el encargado de medicina, bueno, se dan una idea… tal vez la anciana Toph es la única que no hace nada más allá de comer y vagar por las montañas.
Las actividades están lejos de terminarse, aún queda mucho que hacer, el mundo apenas comienza a recuperarse, es un largo camino pero me alegra que al fin todos nos encontremos trabajando en equipo.
De verdad espero que Asami vuelva pronto, no es agradable asistir a las juntas en las que se habla de levantar un monumento en su memoria, la gente comienza a hablar como si fuera un hecho que Asami no va a volver… como si la pérdida de Korra no hubiera sido suficiente.
Bolin.
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El día de hoy ocurrió algo increíble, fue como ver a un fantasma, un año y tres meses después de su partida, Asami Sato volvió a aparecer en nuestras puertas.
Su mirada recuperó el brillo y la audacia que siempre la caracterizaron, se veía saludable y fuerte, su espíritu resplandecía, cargaba con ella una nueva determinación que todos pudimos percibir con facilidad a pesar de las ropas desgastadas que llevaba encima.
Caminó hasta la plaza con toda naturalidad como si jamás se hubiera ido, ahí se detuvo a contemplar el monumento de Korra, una cálida sonrisa apareció en sus labios, no dijo nada, simplemente la contemplo por un par de minutos y al final suspiró.
La noticia voló por el pueblo, no hubo una sola persona que decidiera no acudir a ver a la joven Sato, todos se sentían emocionados, la chica que había salvado el hogar en el que habitaban había vuelto y se encontraba bien, los rumores de su muerte habían llegado lejos por lo que verla viva era algo que la mayoría quería presenciar.
Nunca he dudado de las habilidades de Asami, incluso después de haber perdido dos dedos y haberse recuperado de lesiones mortales pienso que es perfectamente capaz de defenderse sola, pero aún así me sorprendió ver que la joven había vuelto sola, sin ningún guardia o acompañante, incluso con la derrota del Loto Rojo, nuestro mundo sigue siendo un lugar peligroso para recorrerse a solas.
Durante la ausencia de Asami hicimos lo que estuvo a nuestro alcance para obtener información sobre el último lugar en el que había sido vista, el Antiguo Reino Fuego, los miembros del Loto Blanco nos pasaban reportes, nunca hubo señales de Asami o de cualquier otra cosa además de los sobrevivientes del Loto Rojo. Estamos en Agosto, falta un mes para que se cumplan tres años desde que ganamos la guerra, tres años en los que no hemos tenido noticias de Korra, la gente está al tanto de eso y aún así muchos le preguntaron a Asami si había encontrado algo que pudiera relacionar con el Avatar, como si ella pudiera encontrar cosas que el resto de la gente no.
- Hablaremos de eso después, quiero aprovechar que todos se encuentran aquí reunidos para tratar algo importante. - Le dijo a Mako limpiando las lágrimas que se le habían escapado luego de reencontrarse con sus amigos más allegados.
Las autoridades del pueblo comenzaron a movilizarse, querían asegurarse de que nadie se quedara atrás.
- Me alegra verlos a todos trabajando y viviendo tranquilamente en este pueblo. - Inició a hablar desde el templete.
- Quiero hablar sobre los acontecimientos que hemos vivido en estos últimos años. - Suspiró, su rostro recobrando compostura y seriedad.
- Quiero que piensen en todos los cambios que hemos vivido, en todas las batallas que hemos enfrentado, en todas las personas que hemos adoptado en nuestro hogar, en todas las cosas que hemos aprendido y en todo el trabajo que hemos efectuado para llegar hasta el día de hoy. – Sonrió con orgullo.
- Quisiera decirles que todo esto, todo nuestros logros han sido gracias a que ustedes trabajaron para conseguirlos, nada habría sido posible si ustedes no se hubieran unido para apoyarnos. - Guardó silencio y señaló uno de los edificios más altos del pueblo, un edificio departamental que se encontraba recubierto de plantas, el edificio tenía diez pisos de alto y era capaz de albergar veinte familias.
- Ese edificio no estaría ahí si ustedes no lo hubieran permitido. - Entonces señaló el bosque que se desplegaba sobre las montañas. - Ese bosque no se vería tan verde y sano si ustedes no lo hubieran permitido. - Agregó. - Y si miran entre las personas que los rodean se darán cuenta de que muchos de los rostros que hay aquí, muchos de sus conocidos y ahora amigos, no estarían aquí si ustedes mismos no lo hubieran permitido. - Asintió con la cabeza y exhalo mostrando otra sonrisa.
- Los líderes son importantes, sí, desde el inicio de nuestra historia las personas han necesitado de un líder que les ayude a identificar qué camino seguir, pero hay que saber que un líder solo tiene el poder que sus seguidores decidan otorgarle, porque al final, el líder es solo una persona más. - Todos guardaban silencio mientras ella hablaba, algunos niños jugaban en las orillas de la plaza con una pelota y sus risas se escuchaban de vez en vez pero esto no parecía molestar a Asami en lo absoluto.
- El líder no es el responsable del cambio, su gente lo es, porque un líder no puede iniciar una cultura por sí mismo, un pueblo sí. - Arrugó las cejas y paso saliva.
- Yo tuve la fortuna de ser nombrada como su líder, tuve la fortuna de tener a un grupo de gente tan honrada y trabajadora bajo mi mando que mis ideas pudieron proyectarse con fuerza y sin problema alguno. Todo lo que tenemos en este pueblo no es gracias a mí, es gracias a mis seguidores, gracias a ustedes. - Afirmó.
- Han pasado casi tres años desde la desaparición de Korra, el Loto Blanco no ha logrado encontrar a otro Avatar. - Continuó con un rostro más serio. – Quiero hacerles saber que es posible que Korra, al intentar protegerse de la explosión, haya muerto en estado Avatar... y para aquellos que no tengan el conocimiento, si el Avatar muere dentro de este estado romperá el ciclo y no volverá a renacer jamás. - Pausó.
- Esto significa, que cabe la posibilidad de que los tiempos del Avatar hayan terminado. - Aclaró y el público comenzó a verse entre sí con temor en la mirada, la posibilidad de enfrentarnos a un futuro sin Avatar era algo que solo se había compartido entre líderes y miembros importantes de los pueblos, la noticia no se había compartido abiertamente hasta el momento.
- Es por eso que he decidido iniciar esta charla, porque quiero que se den cuenta de que el Avatar es un líder, un guía, que no tendría poder y no sería capaz de realizar ningún cambio si no hubiera gente dispuesta a apoyarlo. – En ese momento entendí el mensaje que Asami quería transmitir, estaba intentando preparar a la gente para un futuro sin Avatar.
- Mi ausencia fue larga porque busqué en cada rincón de aquellas tierras, busqué en cada isla cercana pero no fui capaz de encontrarla, cuando al fin entendí que ella se había ido para siempre tuve que tomarme un tiempo para asimilar su pérdida.
Quiero que piensen un poco, quiero que se den cuenta, de que un líder no es nada más que una persona dispuesta a ponerse al frente para expresar abiertamente sus ideas y las de su gente con el fin de llevarlos a la meta que todos consideran apropiada. - Pausó mientras tomaba asiento en la orilla del templete.
- Mi ausencia en este pueblo ha sido prolongada, desde que me aparté para acompañar al Avatar en su misión en Ba Sing Se, desde entonces han estado viviendo bajo la guía de otras personas, personas que comparten la misma visión que todos ustedes, la misma que yo tengo. - Levantó sus brazos enfatizando el espacio que la rodeaba.
- Hay ya muchas partes del pueblo que yo desconozco porque han seguido creciendo sin mí y han seguido bien. - Sonrió. - Porque ustedes saben lo que quieren y siguen ese camino, no necesitan a un líder para eso, tal vez necesitan reglas para que todos puedan funcionar apropiadamente, pero son reglas que se pueden establecer en conjunto, todos pueden reunirse, hablar sobre los problemas que afectan su sociedad y juntos proponer soluciones. - Volvió a ponerse de pie.
- El camino del equilibrio no es solo responsabilidad del Avatar. - Dijo con seriedad. - El camino del Avatar es responsabilidad de todos, el maestro de los cuatro elementos no es la solución absoluta a los problemas del mundo. - Volvió a dirigir la mirada hacia el monumento de Korra.
- El Avatar se convirtió en víctima de nuestra falta de iniciativa. - Acusó. – Porque permitimos que las cosas llegaran hasta el punto en el que el Avatar fue considerado un premio para aquellos que prefieren mantener al mundo sumergido en caos. - Negó con la cabeza.
- Resulta fácil adivinar que todos quieren vivir tranquila y plenamente ¿Cierto? – Pausó observando a los niños que continuaban jugando. - Todos quieren tener un espacio seguro para sus familias y seres queridos. – Declaró.
- ¿Entonces por qué tienen que esperar a que venga el Avatar a garantizarles tal cosa? - Preguntó. - ¿Por qué no comienzan a establecer un plan para defenderse a sí mismos? Muchos de los rebeldes que ahora apoyan la memoria de Korra eran personas que solo seguían al Loto Rojo porque era una manera fácil de ganar poder, pero que sea fácil no significa que sea correcto y eso es algo que todos sabemos diferenciar bien. – Afirmó con seguridad.
- Sabemos que si tenemos que lastimar a alguien para abrirnos camino y vivir mejor no estamos haciendo lo correcto, sabemos que no nos gustaría que otras personas nos trataran de esa manera, aún así lo hacemos porque pensamos que otras personas en nuestro lugar, en vez de ser justos con nosotros, nos pasarían por encima si se les presenta la oportunidad, con eso en mente actuamos de forma egoísta y preferimos ser los primeros en aprovecharnos de las ventajas, así defendemos nuestra posición diciendo que eran ellos o nosotros, nuestra familia o algún desconocido. - Volvió a pausar e inspiró hondo.
- El Avatar también tiene seres queridos por los cuales preocuparse, tiene familia, tiene amigos y también siente miedo. - Explicó. - El Avatar Aang tenía familia... murió en una pelea protegiendo a un grupo de extraños en el desierto.
Korra también tenía familia y amigos, a pesar de eso desapareció en una explosión en un intento por protegerlos a todos ustedes, personas que tal vez no conocía a profundidad pero que era capaz de proteger, algo que hizo sin pensar porque eso era lo correcto.
No necesitan a personalidades importantes al frente, nosotros los líderes no somos nada sin ustedes, y ustedes, en conjunto, son más fuertes que el Avatar mismo. - Aseguró.
- No pretendo que se sientan culpables por lo ocurrido, pretendo que se den cuenta del poder que tienen en sus manos, ustedes pueden forjar el camino de la humanidad, ustedes pueden decidir lo que está bien y lo que está mal e incluso pueden mostrarle a sus líderes el camino correcto cuando ellos lleguen a cometer alguna equivocación, porque ustedes deciden qué tanto poder les quieren dar. - Sonrió. - Todos los guardias o soldados que habitan en este pueblo son hijos, padres o hermanos de granjeros o artesanos, son parte de la comunidad, ellos también tienen la capacidad de juzgar y ver cuando su líder está equivocado. - Asintió con la cabeza y se encogió de hombros.
- Les digo esto para que sea un estado de consciencia que puedan pasar a sus hijos, y sus hijos a las generaciones que estén por venir y así sucesivamente, porque en los días del Avatar Obscuro, la gente dormía pasivamente mientras él luchaba por romper las cadenas que estaban llevando su mundo a la destrucción, la gente lo apoyaba pero tenían miedo de actuar, tenían miedo de desafiar a sus líderes y terminaron por perderlo todo, incluso perdieron al Avatar a manos de Vaatu, el espíritu de la obscuridad. - Asami señaló el monumento de Korra antes de seguir.
- El Avatar porta al espíritu de la luz en su interior, por eso le resulta más fácil hacer lo correcto, Vaatu es el espíritu de la obscuridad y hace años que vaga libre por el mundo, habita en nuestros corazones. Todos tenemos luz y obscuridad en nuestro interior, depende de nosotros decidir a cual lado le queremos dar más fuerza. - Guardó silencio por un momento y todos la observaban sin decir nada.
- El camino del Avatar, el camino de la luz y el balance, es responsabilidad de todos, vean a su alrededor y entiendan que todo lo que aquí se ha hecho ha sido gracias a ustedes, gracias a su fuerza de voluntad, a su trabajo y a la humildad de sus corazones, todos tenemos un poco del Avatar en nuestro interior, tenemos luz y la podemos alimentar para convertirnos en nuestros propios líderes y héroes. – Concluyó, el público comenzó a aplaudir alimentando la cálida sonrisa que se mantenía en el rostro de la señorita Sato.
Asami Sato es una persona única, sus palabras son inspiradoras pero ahora me dí cuenta de que ella ha estado siguiendo el camino del que habla desde el momento en que decidió iniciar el cambio en su asentamiento, ella decidió no permitir que el Avatar luchara solo, se unió a su causa y caminó a su lado.
Mi hermano por otra parte se dejó vencer por la ilusión de un mundo en decadencia, mi hermano decidió pisotear a todos aquellos que consideraba débiles y su final fue marcado por una persona cuya visión iba más allá de sí misma, Asami Sato terminó con él porque no tuvo más opción, ella estaba decidida a proteger al Avatar y su misión, Asami le arrebató la vida a mi hermano y se las arregló para conservar un corazón limpio, no permitió que aquel evento quebrara su juicio, yo mismo la vi evitar el castigo y el asesinato de rebeldes cuando intentaban atacar el pueblo.
Ella tiene razón, puede que no necesitemos líderes para hacer lo correcto, pero personas como ella, ejemplos a seguir siempre servirán para inspirar al resto a hacer cosas admirables.
Tarrlok.
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Zhu Li y Varrick organizaron una cena en su casa para celebrar el regreso de Asami. Mako, Bolín y yo asistimos gustosos, tanto tiempo de ausencia nos había asustado a todos, su regreso merecía una celebración.
Al entrar a la casa fuimos recibidos por Asami, lo primero que noté en su persona fue el brillante color rojo en sus labios, una característica importante que pareció abandonar después de la guerra. Vestía una cómoda blusa suelta de manga larga color vino y un pantalón de mezclilla blanco y sandalias café, su ondulado y brilloso cabello largo le caía por encima de los hombros, lucía radiante, tal como la recordábamos antes de la guerra, tanto era así que el guante de piel que llevaba en la mano derecha para cubrir la cicatriz en dónde faltaban sus dedos a penas llamaba la atención.
- Aún no puedo creer que estés de vuelta. - Dijo Mako abrazándola con fuerza, Asami correspondió al gesto envolviendo a Mako entre sus brazos y recargando la barbilla sobre su hombro.
- Lo sé, ha pasado mucho tiempo. - Respondió con una amplia sonrisa, se le notaba sumamente tranquila, feliz, no se asemejaba para nada a la chica que había dejado el pueblo hace más de un año.
- ¡Más que mucho tiempo! – Bolin se unió abrazando a ambos y levantándolos del suelo logrando exprimir el aire de sus pulmones.
- Lo siento. - Rió Asami. - No pude regresar antes. - Explicó cuando sus pies volvieron a tocar el suelo.
- Opal, cuánto tiempo. - Se acercó saludándome con un beso en la mejilla, en ese momento pude percibir el distintivo aroma de la flor de jazmín, el mismo que Korra me describió en distintas ocasiones.
- Es bueno verte tan respuesta. - Sonreí y ella suspiró.
- No fue fácil llegar hasta este punto, eso te lo puedo asegurar. – Respondió, su voz llena de tranquilidad y compostura lo que ayudaba a resaltar la elegancia natural que siempre acompañaba su presencia.
- Me lo puedo imaginar. - Era increíble verla completamente recuperada, cuándo partió su cabello ya había crecido lo suficiente para cubrirle la cicatriz de la cabeza pero apenas le llegaba a los hombros, ya había recuperado su peso ideal e incluso había recuperado su condición física, pero su mirada ocultaba tristeza y su voz escondía un toque de melancolía que jamás desaparecía.
Cuando todos los invitados nos encontramos presentes nos dirigimos al patio de la casa en dónde los anfitriones habían colocado un par de mesas para la cena.
Mientras comíamos Asami respondía todas las preguntas que le eran dirigidas, narró múltiples enfrentamientos que tuvo con el Loto Rojo, narró sus travesías por el mar y habló sobre las personas que conoció en las islas del antiguo Reino fuego, personas que nunca habían sido rebeldes, asentamientos que se habían ocultado en la boca del lobo durante generaciones.
Hasta ese momento nadie había mencionado a Korra, creo que todos buscábamos respetar el tema pero llegó un punto en el que Mako no pudo contenerse más y le preguntó directamente sobre la zona de la explosión, solo eso bastó para que todos guardáramos silencio al mismo tiempo.
- No había nada, solo un cráter y mucha lava sólida. - Respondió ella. - No había rastros de los edificios del Loto Rojo o del antiguo Reino Fuego, la lava lo cubrió todo, solo las islas permanecieron habitables y algunos terrenos a las faldas del volcán pero esos fueron tomados por los sobrevivientes del Loto Rojo. - Concluyó, Mako no se mostró satisfecho con la respuesta y creo que la mayoría de nosotros podía entender el motivo, a todos nos tenía insatisfechos saber que aquella explosión era el final definitivo de Korra, una muerte nunca es fácil de asimilar y creo que se vuelve aún más difícil cuando no tienes el cuerpo de tu ser querido para ver y entender su paso hacia la siguiente vida.
Asami no se mostró interesada en profundizar en el tema de Korra, algo que no le extrañaba a nadie, tal vez intentaba no pensar mucho en ella o su padre, todos vimos lo mucho que sufrió cuándo despertó de aquel largo sueño, ninguno de nosotros quería volver a ponerla en esa situación así que no insistimos y continuamos con otros temas más llevaderos.
La reunión terminó temprano porque todos teníamos cosas que hacer por la mañana, antes de retirarnos Asami quiso anunciar algo más, aclaró que su estadía en el pueblo sería corta, partiría en un par de días pues tenía una nueva misión en mente, ahora su objetivo sería viajar de asentamiento en asentamiento creando conciencia entre las personas, hablar con ellos como había hablado con la gente de nuestro pueblo, quería que las personas tomaran el control de lo que ocurría en el mundo, quería que adoptaran un papel activo en la decisiones importante de sus comunidades así que se dedicaría a ir de un lugar a otro con el mismo mensaje.
Supongo que ninguno de nosotros deseaba que ella partiera tan pronto pero era fácil ver que se encontraba decidida y que no existían palabras que la pudieran hacer cambiar de parecer.
Esa noche permanecí despierta por un largo rato, Bolín dormía plácidamente a mi lado mientras yo no paraba de pensar en que Asami no había encontrado a Korra, sin querer comencé a llorar, esto era lo más cercano que iba a tener a la confirmación de la muerte de mi buena amiga, Korra.
Opal.
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El comercio con la alianza ha beneficiado a nuestra gente, tanto que a nadie le interesa mirar atrás, ya no hay pobladores que piensen en el Loto Rojo y sus fallidos intentos por restablecer una alianza con nosotros después de que Eska decidiera separarse de su influencia, el Loto Rojo ha perdido todo el poder, sus grupos son simples sobrevivientes, puedo apostar que en total no superan la cantidad de doscientos miembros y sus números continúan disminuyendo porque después de la guerra se corrió la voz sobre los seguidores del Avatar Obscuro, ahora son rechazados por todos los miembros de la alianza y también perseguidos por los grupos rebeldes que no se han unido a nadie.
La comida abunda ahora que recibimos la ayuda de los otros pueblos, la plantación de algas nos ayuda a mantener un mejor suministro de alimentos, muchos de nuestros habitantes han aprovechado el portal espiritual para visitar a los pobladores del Sur, nuestras comunidades son parecidas, ambos somos descendientes de tribus agua, existen muchas similitudes entre nuestra gente y nos resulta más fácil entendernos con ellos que con los otros asentamientos y pueblos de la alianza.
Hace una semana escuché que Asami volvió de su viaje, aunque no encontró más información que el Loto Blanco ya había reportado sobre aquel lugar, me alegra saber que ella se encuentra bien, su ausencia había sido prolongada y preocupante, muchos habíamos comenzado a perder las esperanzas de volverla a ver.
Ya han pasado tres años desde la guerra, lamento mucho que mi prima no haya sido encontrada, incluso Eska, quien no tuvo la oportunidad de pasar mucho tiempo con ella, pareció decepcionada al escuchar que Asami tampoco había encontrado nada, pero si somos honestos con nosotros mismos debemos admitir que era de esperarse, Eska estuvo ahí, presenció la explosión, si Korra aún estaba sobre la isla cuándo todo voló por los aires es imposible haya quedado algo de ella.
Korra marcó un cambio importante en el mundo, cuando la conocí me quedó en claro que había algo diferente en ella, a pesar de ser una peleadora más entre el grupo de Bumi, pude distinguir un brillo especial en los ojos de la Guerrera del Sur, ella veía más allá que cualquiera de nosotros y estaba determinada a encaminarnos hacia un futuro mejor.
La pérdida de mi padre no me inquietó tanto como llegar a considerar la posibilidad de perder a la Guerrera del Sur. Recuerdo aquel día en el Norte, todos los rebeldes estaban atentos a las órdenes de Bumi, todos dispuestos a hacer lo que fuera con tal de salvar a su favorita y a nadie le importó la evidente relación que había entre Korra y el Avatar.
Así confirmé la importancia de aquella joven, Korra tenía a los rebeldes comiendo de su mano, podía pedirles lo que fuera y ellos se lo iban a dar sin detenerse a pensar ni un segundo, así de grande era la admiración que sentían por ella, admiraban su fuerza y determinación, la respetaban y querían seguirla para ser tan fuertes como ella, poco les importó que se tratara del Avatar.
Estoy seguro de que Bumi tenía todo planeado, tal vez no a detalle pero él supo que la personalidad de Korra sería perfecta para conquistar a los rebeldes, ella pertenecía a ese ambiente, no tenía que esforzarse para encajar, simplemente lo hacía y Bumi aprovechó esa cualidad para vincular a los rebeldes con el Avatar.
Bumi volvió devastado después de que Korra fuera llevada de emergencia al pueblo de Asami, su ropa y sus manos se encontraban manchadas de sangre que a simple vista pude deducir que no le pertenecía a él, sus hombres también parecían venir de un enfrentamiento reciente, usualmente eso no afectaría a un grupo de gladiadores rebeldes pero se notaba que Bumi luchaba por contener las lágrimas y más de cinco de sus peleadores más toscos y salvajes se encontraban en la misma situación, todo debido a la Guerrera del Sur.
Los días siguientes fueron pesados para todos los que estábamos atrapados en el coliseo, Eska buscaba venganza por la muerte de mi padre y mandó a sus hombres a sitiarnos para que no pudiéramos obtener alimentos, durante ese tiempo yo no lograba entender porque si acababa de perder a mi padre mi mayor preocupación era la chica que había sido su asesina, después entendí que en ella veía la esperanza de libertad mientras que mi padre solo me traía amargos recuerdos de una infancia que deseaba olvidar.
Bumi y sus hombres aguantaron varios ataques pero la comida comenzaba a terminarse y cada vez teníamos más heridos entre nuestras filas. Korra volvió en cuanto pudo e intentó salvarnos a todos pero Bumi se negó a permitir que echara su identidad por la borda, él sabía que a nuestra Avatar le faltaba conectar mejor con el resto de los rebeldes en Ba Sing Se, tener el apoyo de los peleadores no bastaría, necesitaban que fuera algo general.
Bumi le ordenó a Korra salvar a la mayor cantidad de hombres que pudiera, le pidió cuidar de ellos y le ordenó tomar su lugar en el coliseo, Korra se negó repetidas veces hasta que la resistencia cayó y el enemigo entró a nuestro edificio.
"Si te descubren ahora todo nuestro trabajo habrá sido por nada"
Recuerdo haber escuchado a Bumi mientras me abría paso entre los pasillos.
"No dejaré a nadie atrás"
Bufó Korra.
"La única manera que logres eso sin revelar tu identidad es asesinando a tú enemigo ¿Estás lista para eso?"
Bumi presionó "Por supuesto que no, porque si lo estuvieras no serías la indicada para seguir adelante con la misión del Avatar ¿Recuerdas cuándo me preguntaste al respecto? ¿Cómo saber qué aún te encuentras del lado correcto? Aquí está tu respuesta" Concluyó, Korra guardó silencio, en ese momento entré a la habitación en donde vi a ambos de pie mirándose a los ojos.
"No puedo dejarte" Murmuró ella.
"No tienes opción" Sonrió él poniendo un pie en la orilla de la ventana que lo llevaría al exterior. "Soy el capitán, debo hundirme con el barco porque un líder rebelde nunca se rinde" Le guiñó un ojo y luego su mirada se posó sobre mí.
"Guía el camino muchacho, llévalos a la costa y ella los llevará a casa" Me ordenó, yo asentí con la cabeza entendiendo que aquella era una despedida, el Rey loco se quedaría atrás.
Korra tomó mi mano y me arrastró por el interior del edificio en busca de otra salida, cuando al fin encontró una ventana adecuada la abrió con un golpe de aire y tanto ella como el resto de los rebeldes que escaparían saltamos por ahí. Los hombres que se quedaron atrás lo hicieron para ganar un poco de tiempo, sabían que no ganarían, sabían que se estaban sacrificando por el resto del equipo y ninguno pareció lamentar nada en lo absoluto, al igual que el Rey loco pelearon con todas sus fuerzas hasta caer rendidos.
Fue de esa manera que Korra se convirtió en la nueva líder rebelde y de a poco comenzó a cambiar las reglas, nadie fue capaz de contradecirla porque nadie era más fuerte que ella, había ganado el juego limpiamente, no le hizo falta usar sus poderes elementales, bastó con su capacidad para pelear cuerpo a cuerpo, el público la amaba, los guerreros más fuertes la respetaban y con el tiempo se volvió querida y temida por todos.
Recuerdo el estado en el que se encontraba los primeros días en que ocupó el trono, se le veía decaída y sumamente estresada, aún así no permitió que su debilidad la derrumbara, en vez de eso utilizó su mal estado de ánimo para moler a sus contrincantes en el coliseo, sin piedad o consideración por nadie, aquellos días debieron ser los peores días para entrar a la arena con la Guerrera del Sur, el público sabía que la nueva líder estaba disgustada, a pesar de que Korra tenía distintos motivos para sentirse así, los rebeldes pensaron que su mal humor se debía exclusivamente a la pérdida de Bumi y admiraron su determinación por establecer un cambio con el fin de castigar a aquellos quienes se habían atrevido a atacar a su viejo líder rebelde.
Korra me sorprendió cuándo se disculpó conmigo por la muerte de mi padre, debo admitir que eso es algo que no esperaba, nunca pensé que la muerte de un hombre tan sucio fuera a afectarla de la manera en que lo hizo, entonces pude notar la verdadera naturaleza del Avatar, ellos no andan por ahí abusando de sus poderes y aplastando a quien sea que se meta en su camino, ellos intentan evitar los conflictos, pero al igual que mi padre, los oponentes del Avatar suelen ser personas testarudas y ciegas que no se dan por vencidos hasta que orillan al Avatar a actuar de formas que preferiría evitar.
Korra lloró, se sentía devastada por haber asesinado al hermano de su padre, ella no lo conocía pero no podía dejar de pensar en él como un miembro de su familia... aquel día le agradecí por su consideración y le expliqué que mi padre había sido un hombre detestable, que a lo largo de los años solo había estado ahí para tratarnos a Eska y a mí como estorbos y que su muerte no me afectaba tanto como ella pensaba.
El tiempo me permitió conocer a la Guerrera del Sur, al Avatar Korra, una chica sencilla pero testaruda y con un gran corazón.
Su pérdida me resulta personalmente devastadora, desearía que Eska hubiera podido conocerla tanto como yo pero al parecer deberé conformarme con la oportunidad de recuperar nuestro vínculo familiar con nuestros tíos en el Sur.
Como líder del asentamiento me aseguraré de que la memoria de la Guerrera del Sur sea recordada en nuestras tierras durante generaciones.
Desna.
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Asami visitó nuestro pueblo hace un par de semanas para hablar con nuestra gente, me sorprendió el mensaje que trajo con ella, pensar que existe la posibilidad de que nuestras futuras generaciones deban vivir sin la guía de un Avatar es algo difícil de asimilar, pero Asami tiene razón, su discurso no pudo ser más apropiado para los tiempos en los que vivimos, de nosotros depende la calidad de las generaciones que están por venir.
Verla sana y salva me llenó el corazón de alegría, se le nota fuerte y llena de vida, Asami está bien, Korra así lo habría querido y a pesar de sentirme satisfecho con eso no puedo escapar de la nostalgia que llena mi pecho, esa joven de cabello negro y ojos verdes compartió mucho tiempo con mi hija, cuando la veo mi mente relaciona una cosa con otra y termino atrapado en una maraña de recuerdos sobre los días en que mi niña pasaba sus días entrenando con sus maestros aquí en el asentamiento.
Asami siempre me hace pensar en un día en específico cuándo Korra tenía catorce años, se encontraba aprendiendo tierra-control, Toph era muy estricta y exigente, era normal ver a Korra bufando y rodando los ojos en todo momento. Se acercaba la hora de dormir, Senna y yo esperábamos en casa esperando a que Korra llegara para cenar pero pasó el tiempo y ella no aparecía así que decidí ir a buscarla.
Korra estaba sentada a las afueras del asentamiento cerca del camino hacia campo de entrenamiento con las rodillas abrazadas al pecho y la barbilla recargada sobre sus brazos, no tuvo ninguna reacción cuándo me vio acercarme, sus ojos continuaron fijos sobre el suelo mientras pensaba.
- ¿Día difícil? – Le pregunté, ella negó con la cabeza y liberó un profundo suspiro.
- Mañana va a ser día de festival. – Murmuró.
- ¿Lista para comer fideos picantes? – Sonreí sabiendo que era su platillo favorito.
- No. – Bufó, era obvio que algo la estaba molestando y que se sentía decaída así que en vez de insistirle en volver a casa a cenar decidí sentarme a su lado con la esperanza de que se decidiera a compartirme lo que sea que tenía en mente.
- ¿Toph se negó a dejarte asistir a las celebraciones? – Intenté adivinar.
- No, mañana solo practicaremos un poco de forma durante la mañana pero estaré libre la mayor parte del día. – Aclaró sonando aún más irritada lo que me hizo anticipar que se encontraba a punto de explotar y confesar lo que la estaba molestando.
- ¡Es tan absurdo! – Renegó. – Me gusta ser el Avatar, no le temo a mis responsabilidades, cuando esté lista saldré al mundo a patear traseros ¡Pero no es justo! – Exhalo con pesar y se dejó caer hacia atrás hasta encontrarse recostada sobre la nieve, yo la observé sin decir nada, sabía que solo era cuestión de tiempo para que ella continuara hablando.
- Tengo catorce años, a penas tengo amigos y no hay nadie que pueda considerar para novio. – Gruñó cubriéndose el rostro con ambas manos.
- Así que se trata de eso. – Sonreí. – Korra aún eres muy joven… - Intente iniciar pero ella no tardó en interrumpirme.
- He visto a las otras chicas del pueblo y las que no tienen novio ya andan por ahí con un "amigo especial" – Me miró arrugando las cejas y yo no pude evitar echarme a reír.
- Ellas posiblemente no harán nada más que dedicarse a vivir en casa, cuidar niños y preparar comida. – Me encogí de hombros.
- ¡Lo sé! – Korra suspiró. – Pero si te sientas a pensar, el Avatar tiene muchas cosas que hacer, voy a viajar por todo el mundo y enfrentarme a todo tipo de peligros ¿Sabes lo que eso significa? – Volvió a enderezarse para verme directo a los ojos, su preocupación era real, eso era lo que la había detenido a pensar durante más de una hora, Korra contemplaba un futuro solitario. – Significa que jamás habrá nadie especial en mi vida. – Completó con frustración.
- Estás exagerando. – Sonreí. – Los avatares también pueden formar familias como el resto de la gente. – Le aseguré.
- Si, tal vez los hombres, porque no hay manera de que una mujer embarazada pueda andar por ahí peleando contra el mal. – Señaló un detalle que yo no había contemplado hasta el momento.
- Te estás adelantando mucho. – Negué con la cabeza.
- No, es lógico, piensa un poco. Tal vez podría retirarme a la isla Kyoshi a tener hijos pero si hago eso también estaría abandonando mis responsabilidades como Avatar. – Continuó hablando de forma apresurada. – Es una cosa o la otra, no se puede tener ambas. – Aseguró dejando sus hombros caer.
- No es necesario que tengas hijos Korra. – Intenté calmarla un poco.
- Pienso lo mismo pero… - Guardó silencio por un momento y noté como sus mejillas se pintaban de un suave color rosado. - No es algo que se pueda controlar ¿O sí? – Me miró en espera de una respuesta, yo era un adulto y era un hombre, debía tener la respuesta a sus dudas pero a penas entendí a lo que se refería sentí que mi propio rostro se pintaba completamente de rojo.
- Hay distintas cosas que una pareja puede hacer para evitar un embarazo… - Me esforcé por sonar lo más seguro posible.
- Bueno, mi madre y tú solo me tuvieron a mí, supongo que algo han de saber. – Comentó. – Pero no quiero hablar de eso contigo. – Concluyó poniéndose de pie evitando mi mirada.
- Yo tampoco. – Liberé el aire que no sabía que estaba conteniendo y me eché a reír. – Es mejor que hables de eso con tu madre. – Sugerí, Korra rodó los ojos y negó con la cabeza, pude notar que se sentía un tanto apenada con el tema.
Siempre que me acuerdo de ese día me pregunto cuál habría sido su reacción si en esos momentos hubiera podido decirle que no tenía de que preocuparse porque su pareja sería la segunda mujer más fuerte en este mundo y ella la acompañaría a cada uno de sus aventuras… me divierto pensando que de ser así Korra me habría ahogado en un sinfín de preguntas.
Recuerdo claramente el primer día que Korra apareció con Asami a su lado, se veía tan feliz, la manera en que miraba a Asami dejaba en claro que la quería de una manera especial, no había lugar a dudas, me sorprendió saber que se había enamorado de una mujer pero me alegré de igual manera porque Korra había encontrado a alguien especial, alguien valiente dispuesta a aceptar una vida llena de peligros y angustias...
La esperanza de vida de mi hija nunca fue alta, muchos Avatares han muerto a una tierna edad, ella fue uno de los afortunados que llegó a vivir más de veinte años... pero pienso que no hubiera estado mal que hubiese alcanzado a vivir tanto como el Avatar Aang, eso me hubiera gustado mucho.
Después de la charla Asami se hospedó con nosotros durante un par de días, fue agradable convivir con ella, pero al momento de su partida volvimos a sentir un extraño vacío, supongo que nos recordó a las partidas de Korra, Asami es parte de la familia y siempre será bien recibida en nuestro hogar.
En menos de una semana se cumplirán los tres años del fallecimiento de Korra, aún hay veces que siento que ella aparecerá en el horizonte diciendo que ha vuelto de otra de sus misiones.
Estoy orgulloso de todos sus logros, el Avatar Korra, mi Korra, fue una excelente y poderosa guerrera.
Tonraq.
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Asami Sato ha venido a hablar con la alianza rebelde, no hace falta decir que todos la recibieron con los brazos abiertos, los más respetados guerreros la saludaron con una pequeña reverencia y los pobladores no paraban de sonreír y aclamarla a medida que se abría paso hacia el coliseo.
Justamente hoy se cumplen tres años de la pérdida del Avatar Korra, aún recuerdo el primer día que apareció en mi palacio, lucía tan limpia, tan perdida e insegura, le temía a los rebeldes y no sabía por dónde empezar a trabajar, en aquel tiempo jamás me hubiera imaginado lo lejos que ella iba a llegar, tampoco creería que algún día Korra me haría formar parte del grupo rebelde más grande que existe. Fueron tiempos interesantes, ahora no me queda más que recordarla, no creo que su final haya sido justo, nunca cambiaré de parecer, si algún día se me presenta la oportunidad de entrar a la prisión del pueblo en las ruinas de Ciudad República no dudaré en terminar con la anciana que ahí resguardan.
Como es natural, nuestra alianza rebelde le rinde tributo a la Guerrera del Sur cada año, Kuvira y el resto de los líderes rebeldes decidieron asegurarse de que la mayor celebración de nuestra gente se hiciera en memoria de la Guerrera del sur y para eso establecieron la fecha de la fundación de la alianza el mismo día de la explosión en el Antiguo Reino Fuego, las fiestas duran una semana entera, no sé si Asami estaba al tanto de las nuevas tradiciones pero apareció en el momento indicado para unirse a ellas.
El discurso de Asami fue inspirador, la chica sabe bien cómo utilizar sus palabras para motivar a la gente, los presentes guardaron silencio y la escucharon con atención de principio a fin.
Al final de su charla la alianza continuó con las celebraciones, en esta comunidad las peleas son parte de la cultura que compartimos por lo que los rebeldes no tardaron en invitar a Asami al coliseo, la mujer intentó negarse pero al cabo de un tiempo no le quedó más opción que aceptar, entró a la arena y se enfrentó contra todo aquel que se atreviera a retarla pero se limitó a bloquear el Chi de todos sus retadores, el público reía entretenido viendo como la mujer a penas sudaba mientras sus contrincantes caían al suelo uno tras otro y sin importar la insistencia del público, Kuvira no cedió a entrar a enfrentar a Carmín, una decisión prudente si tomamos en cuenta las consecuencias de su último enfrentamiento.
- He tenido suficiente. – Asami rió negando con la cabeza y acomodando su cabello con gracia, se le notaba tranquila, relajada, el público le aplaudió y ella salió de la arena sin haber recibido ni un solo golpe, a mi parecer el haber perdido esos dos dedos solo le ayudó a perfeccionar la técnica del bloqueo de Chi, no puedo si no imaginar la cantidad de tiempo que ha de haber pasado entrenado para acostumbrarse a usar lo que quedo de su mano derecha.
Después de Carmín el turno fue de Kuvira, Asami tomó asiento en el viejo trono de chatarra fundida y observó los enfrentamientos con una amplia sonrisa en el rostro mientras lanzaba pequeñas porras que nunca iban dirigidas hacia Kuvira, no es algo que se pueda percibir a simple vista pero estoy segura de que esas dos han desarrollado una estrecha amistad, son capaces de comunicar mucho con pocas palabras, conocen perfectamente sus gustos y entienden sus formas de actuar, y en base a mi experiencia personal, sé que no cualquiera es capaz de entender a Kuvira de esa manera.
Al anochecer continuamos la celebración en el salón del palacio, ahí tuve la oportunidad de sentarme al lado de Asami, en la mesa nos encontrábamos Baatar, Kuvira, Asami, yo y al final mi esposo, los otros líderes rebeldes estaban en una mesa contigua, en el centro del salón tocaba una banda de músicos y la gente bailaba mientras nosotros disfrutábamos de la deliciosa comida que nos habían servido minutos antes.
- ¿Y todo este tiempo has estado viajando sola? - Escuché a Kuvira preguntar.
- Sí, bueno, a veces me encuentro con viajeros en el camino y ellos me acompañan. - Sonrió Asami sin retirar la mirada de las personas que se encontraban bailando.
- Los vigilantes que tengo en la muralla reportaron haberte visto emerger de la jungla acompañada de alguien… - Continuó Kuvira logrando llamar mi atención.
- ¿Ah sí? – Asami preguntó con naturalidad. - Pues tienen razón, he pasado por la jungla a hablar con los espíritus que hay ahí, tal vez alguno de ellos me siguió hasta que salí de su territorio. - Se encogió de hombros, Kuvira permaneció pensativa por un momento y yo continué comiendo.
- Sai también viaja conmigo a cualquier lugar que valla. – Agregó acariciando al zorro que descansaba apaciblemente sobre su regazo.
- No, si se hubiera parecido a tu pequeño compañero no creo que los guardias lo hubieran reportado como a una persona. - Respondió Kuvira hablando más para sí misma que para los demás.
- Entonces debió ser algún otro espíritu, tienen todo tipo de formas y tamaños, no sabría decirte con exactitud qué fue lo que tus hombres vieron porque mi interacción con los espíritus terminó en el centro de la jungla, tal vez alguno de ellos me siguió sin que yo me diera cuenta. - Explicó Asami encogiéndose de hombros y Kuvira asintió pareciendo satisfecha con aquella respuesta.
- ¿Siempre sueles hablar con los espíritus en los lugares que visitas? - Me aventuré a preguntar sintiéndome intrigada por los viajes de Asami, dice viajar sola de un lado a otro pero a juzgar por los largos periodos de tiempo en los que desaparece debe de hacer algo más que solo hablar con la gente.
- Si, consulto con ellos sobre el estado del área, las personas que han visto y el tipo de grupos que usualmente habitan ahí cerca, también consulto el estado de la tierra para poder marcar las zonas que necesitan trabajarse, las marco en un mapa que luego le entrego al Loto Blanco para que ellos envíen a un grupo de limpieza. - Respondió casi al instante lo cual me indicaba que no mentía.
- Entonces a pesar de tus viajes continúas manteniéndote ocupada. - Sonreí y ella devolvió el gesto.
- El mundo es enorme, hay muchos lugares que visitar, claro, hay lugares a los que no se puede entrar porque es peligroso adentrarse sin los suministros suficientes, pero he conocido lugares increíbles, bases del Loto Blanco o escondites que los Avatares llegaron a utilizar, he conocido a muchas personas que viven alejadas de todo y he visto lo que la magia de los espíritus puede hacer. - Sus ojos se llenaban de emoción a medida que explicaba esto, se notaba que estaba disfrutando de las actividades de las que era responsable.
- Tengo una duda. - Intervino Kuvira. - Si no me equivoco, los escondites de los Avatares se encuentran ocultos en lugares que los no-maestros no pueden alcanzar.
- Así es, el Loto Blanco me ayuda a llegar a los escondites cuando ellos mismos se encuentran resguardados ahí en espera de mis reportes. – Asami respondió y Kuvira asintió con la cabeza.
- Entonces se podría decir que ahora eres un miembro del Loto Blanco. – Kuvira afirmó y Asami sonrió negando con la cabeza.
- Para nada, yo tengo mi propia misión y ellos la suya. – Aseguró, sus palabras me hicieron recordar las actividades del Loto Blanco de las cuales yo ya estaba exenta, Izumi consideró que mi papel aquí era importante y quiso me concentrara en formar parte del consejo de Kuvira, el Loto Blanco no olvida con facilidad a pesar de que Kuvira ha demostrado con creces que es digna de confianza, no puedo culparlos, Kuvira es una líder innata y ahora también una maestra tierra, a nadie le gustaría que de pronto decidiera tornarse en nuestra contra pero luego de convivir con ella durante este último año puedo afirmar que eso no pasará.
- A estas alturas el nuevo Avatar ya tendría tres años de edad, el Loto Blanco ha buscado durante todo este tiempo y aún no han tenido suerte. – Comenté, Asami suspiró asintiendo con la cabeza.
- No hay mucho que un niño de tres años pueda hacer, habrá que darle más tiempo. - Aseguró y yo sonreí.
- Korra fue descubierta desde muy pequeña, se le daba bien la habilidad de manipular los elementos. - Reí recordando a la pequeña de tres años lanzando rocas, fuego, agua y aire en todas direcciones.
- Sí, bueno, también están aquellos que no se enteran hasta que ya tienen más de diez años. – Asami insistió, yo asentí con la cabeza. – Y ahora que los maestros elementales ya no son un secreto puede que exista un nuevo Avatar pero no se entere hasta tiempo después. – Agregó.
- Eso si no murió en estado Avatar. - Murmuró Kuvira causando que la mesa cayera en un silencio incómodo.
- Es por eso que es importante que la gente tome iniciativa, si los días del Avatar llegan a su fin lo mejor será que aprendamos a mantener el orden nosotros mismos. - Señaló Asami y todos concordamos.
Pensar al respecto me hizo caer en un profundo silencio, era difícil imaginar un mundo sin la influencia del Avatar, ese héroe que tantas veces había salido a defender al mundo de gente dispuesta a lastimar o abusar de otros, siempre había estado ahí, siempre dispuesto a traer balance al mundo.
Asami se retiró cerca de la media noche, se había pasado un poco de copas y se sentía adormilada así que se disculpó y marchó a su habitación, la misma que había compartido con Korra cuando ambas estuvieron aquí, ese escondite de roca no es utilizado por nadie, todos, incluso Kuvira, optaron por respetar ese espacio y lo dejaron tal cual había sido dejado.
Me imagino que Asami ha de tener cientos de recuerdos guardados en esa habitación, de igual manera no se le nota decaída o sumida en sus pensamientos, si tuviera que describir su estado de ánimo diría que se encuentra en perfectas condiciones, mantiene ese aire elegante que siempre la ha acompañado y esa chispa aventurera que la vuelve una joven llena de energía y siempre dispuesta a iniciar un nuevo proyecto.
Asami permaneció con nosotros no más de cinco días, el día de su partida se llevó con ella un par de regalos que los rebeldes le otorgaron y sin decir más comenzó su caminata hacia el desierto, su silueta era acompañada por la pequeña figura del zorro que caminaba a su lado, nadie o nada más la acompañaban y ella parecía sentirse bien así.
Ver a Asami me ayudó a entender que todo debe seguir, a diferencia de nosotros ella perdió al Avatar, a una amiga y a su pareja, aún así va por ahí decidida a ayudar a los demás para evitar que los problemas puedan volverse graves, la pérdida de Korra la volvió más fuerte.
Aún hay muchas cosas que debemos hacer en esta alianza y gracias al Avatar tenemos el tiempo suficiente para comenzar a mejorar gradualmente.
Suyin Beifong.
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Asami Sato tiene a toda la alianza hablando sobre ella, primero terminó con la vida de la líder del Loto Rojo, durmió por tres meses, volvió a la vida, ayudó a la alianza a establecer relaciones comerciales funcionales, después decidió desaparecer durante poco más de un año y finalmente volvió a aparecer para comenzar a viajar de un lugar a otro con un mensaje importante, no me sorprende que todos se encuentren a la espera de que esa mujer legendaria decida visitar sus asentamientos.
La primera vez que la vi supe de inmediato que ella no era ninguna esclava, no estaba seguro de cuál era su papel al lado de la Guerrera del Sur pero estaba claro que no era una simple servidora, nada en su persona indicaba que lo fuera, incluso después de haber recibido la paliza que la Guerrera del Sur me impuso dentro de la arena, fui capaz de distinguir la mirada de un líder en los ojos verdes de esa señorita y ahora entiendo porque, Asami Sato es una persona única.
Hace un par de días recibimos una carta que nos anunciaba la llegada de Asami, si no llega hoy al anochecer seguro que aparece mañana temprano, la carta venía en manos de unos viajeros que dicen haberse encontrado con ella en el desierto y sé por Kuvira que Asami estuvo con ellos el mes pasado disfrutando de las fiestas, mucha de mi gente viajó a Ba Sing Se para unirse a la celebración, espero que Asami lo haya disfrutando, el aniversario de la guerra nos trae malos recuerdos, me alegra saber que los rebeldes de Ba Sing Se encontraron una manera de volverlo un motivo de celebración.
Mientras tanto mi pueblo evoluciona más rápido que nunca, aún me apena recordar el primer día que le permití el paso a Asami, ella se emocionó por las condiciones de nuestra ciudad cuándo nosotros no le veíamos nada de especial, desgraciadamente mi gente se volvió ignorante al paso del tiempo y ninguno de nosotros conocía el valor de los objetos que resguardábamos dentro de nuestras murallas.
Asami encontró varias bibliotecas en ruinas, la recuerdo a punto de saltar de la emoción, no pareció importarle que la mayoría de ellas se encontraran banalizadas, algunos libros habían sido quemados y otros tantos estaban en pésimas condiciones pero después de invertir días completos buscando dentro de aquellos viejos edificios Asami logró encontrar ejemplares intactos que luego me pidió para llevarse a Ba Sing Se.
Su primera visita me enseñó mucho, durante todo este tiempo no he hecho otra cosa que seguir todos los consejos que me dio cuándo estuvo aquí, se nota que tiene experiencia trabajando con asentamientos grandes, no se le dificultó elaborar un mapa con señalamientos de áreas que eran recomendables para establecer viviendas, mercados, granjas, cultivos y zonas recreativas, al final de su visita se despidió con una sonrisa y una pequeña burla.
"Todo lo que te enseñé ya lo sabría si tan solo hubieras buscado un poco más en esas bibliotecas"
Ha pasado más de un año desde su última visita, me emociona saber que volverá, quisiera que le echara un vistazo a nuestro avance y que me diera más recomendaciones y opiniones sobre los proyectos que ya tengo planeados para implementar en un futuro cercano.
Rust.
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Un mundo sin Avatar, jamás pensé que ese día llegaría y mucho menos consideré que recaería en mis hombros el mismo día en que me llegara el turno de ocupar el lugar de mi padre.
El Loto Blanco tiene una historia muy larga pero siempre ha tenido algo en común, siempre ha estado ahí para respaldar al maestro de los cuatro elementos. Nuestra misión es ayudar y proteger al Avatar, así de simple y complejo, pero hoy me enfrento a algo sin precedentes, no existe un protocolo a seguir en un caso así, no me siento segura del camino por el que debería guiar a mi gente.
La muerte de mi padre fue una tragedia pero después de leer la carta que Asami me envió, me temo que pienso que fue bueno que mi padre muriera sin conocer su pasado, él siempre fue un hombre de buen corazón, no creo que conocer la verdad le hubiera sentado bien.
Mi abuelo fue un líder rebelde conocido por ser despiadado y cruel, mi padre y el Avatar trabajaron arduamente para ponerle un alto, la muerte de Ozai no fue rápida… No creo que hubiera sido justo que mi padre cargara con eso en su conciencia, nada de lo que ocurrió fue su culpa, Ozai generó las condiciones para eso ocurriera pero no creo que el honorable líder del Loto Blanco lo hubiera pensado así.
Tal vez la muerte de mi padre marcó el inicio de una nueva era, gracias a las acciones de Korra nuestra organización ya no teme ser agredida y podemos ayudar abiertamente a los pueblos y asentamientos de la alianza, esa se ha vuelto una de nuestras actividades principales, si el Avatar no vuelve será mejor que nosotros formemos parte de la sociedad para ayudar a guiar el desarrollo de los pobladores.
Actualmente continuamos con la búsqueda del Avatar, no creo que nuestra búsqueda nos vaya a llevar a algo pero aún es muy pronto para rendirnos. Además de eso ayudamos a Asami cuándo requiere de nuestro apoyo en los desiertos, no sé de dónde saca las energías para continuar moviéndose pero suele aparecer cada cierto tiempo con nuevas peticiones para nosotros.
Esos son los papeles que el Loto Blanco ha estado desempeñando en esta nueva sociedad, espero que nuestra contribución sea acertada.
Izumi.
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Asami ha vuelto, sus visitas no suelen ser frecuentes, esta es la quinta vez que nos visita desde que inició sus viajes, aún así los pobladores se encuentran emocionados y alegres de verla.
La chica es recibida como una celebridad y por más que intenta pasar desapercibida es algo inevitable, aún así siempre se muestra paciente con las personas que piden hablar con ella y se toma el tiempo de aconsejarlos cuándo así se requiere.
Ya han pasado 5 años de la muerte de Korra, Asami se ve bien, hay algo nuevo en ella, no estoy segura si se trata de la manera en que habla o el brillo en su mirada, pero se le nota más madura, más... ¿Maternal? No sabría explicar con exactitud qué es lo que noto diferente, solo puedo decir que le sienta bien.
Como era de esperarse Asami realizó una junta para ponerse al tanto del estado general del pueblo y evaluar las áreas de oportunidad que tenemos para hacer mejoras.
Estoy segura que esa chiquilla ha continuado con la lectura de los libros de la biblioteca de Wan Shi Tong porque da la impresión de que está a un paso adelante de todos, siempre tiene nuevas ideas y nuevas tareas para nosotros. Al concluir la junta tuvimos un total de tres proyectos nuevos que pondremos en marcha en cuanto inicie el nuevo mes.
Cuándo Zhu Li dio por concluida la reunión me dispuse a retirarme, siempre es así, no me gusta quedarme a cruzar palabra con todos, solemos vernos las caras todos los días, pienso que es más importante dejar de perder el tiempo y seguir haciendo nuestro trabajo así que salí de la sala de juntas en dirección a mi oficina, me encontraba a punto de llegar cuándo noté que había olvidado el cuadernillo en el que tengo mis apuntes.
Afortunadamente para mí, la oficina queda en el mismo edificio que la sala de juntas, solo tengo que recorrer unos cuantos pasillos y subir otras tantas escaleras, para el tiempo en el que volví a llegar ahí la mayoría de los miembros del consejo ya se habían ido, a decir verdad no esperaba que aún hubiera alguien adentro pero antes de acercarme me percaté de la voz de Mako, se escuchaba molesto, parecía estar reclamando algo, por un momento debatí lo que debía hacer pero al final caí presa de mi curiosidad y decidí pararme cerca de la puerta a escuchar lo que pasaba.
- No, entiendo que hayan pasado cinco años, pero siento que algo no está bien. - Reclamó.
- No entiendo qué es lo que quieres Mako. - Escuché la voz de Asami con tono tranquilo.
- La verdad ¿Por qué no mencionaste nada sobre la búsqueda de Korra? Si, dijiste que buscaste por doquier pero tu narración se siente vacía. - Expreso con desesperación.
- ¿Quieres que lo narre de otra manera? - Ella preguntó con naturalidad.
- No se siente real. - Agregó él.
- No sé qué quieres que diga o haga. – Respondió Asami sin verse afectada por las emociones de Mako.
- La gente dice que viajas acompañada de alguien. - Acusó. - Pero siempre llegas sola a tus destinos. - Agregó.
- Son viajeros Mako, me siguen y acompañan pero tarde o temprano nuestros caminos se separan. - Habló ella. - Aunque no entiendo cómo es que eso se vincula con tu extraño comportamiento. – Señaló.
- ¡No se! Siento que algo no encaja, cuando te fuiste aún te notabas triste y al volver parecías completamente liberada. - Volvió a Acusar. - Es decir, no entiendo cómo es que un viaje bastó para recuperarte por completo. – Suspiró. - Asami, nunca luces decaída. – Concluyó.
- Mako... – Asami tomó aire. – Sucedieron muchas cosas durante el tiempo en el que desaparecí. - Intentó explicar y él exhalo pesadamente.
- Lo siento. – Pausó él. - Es solo que apenas hemos podido verte y siempre que apareces luces tan contenta que llegué a pensar que estabas fingiendo tu propia felicidad... tal vez fue porque tenía una idea diferente de la manera en que irías aceptando la pérdida de Korra y tu padre... - Volvió a suspirar.
- La verdad no lo sé, puede que sienta envidia al verte seguir adelante cuando a mi aún me cuesta aceptar que desapareció, ni tú ni yo pudimos acompañarla a su aventura final. – La voz de Mako sonaba débil y entre quebrada. – Tal vez solo estoy proyectando mi frustración sobre ti. – Se disculpó, ambos guardaron silencio y aproveché el momento para entrar por el cuadernillo, la situación se estaba volviendo demasiado personal, no podía seguir husmeando.
- Lamento interrumpirlos, solo vengo por esto. - Señalé el objeto y crucé la sala de juntas para tomarlo.
- Las personas que me acompañan en mis viajes son muy especiales, te invito a que los conozcas Mako, esta noche frente al portal en la jungla, estoy segura de que te harán sonreír tanto como a mí. – Asami le dijo y salió dejando a Mako a solas conmigo.
- ¿Estas consciente de que cada quién asimila la pérdida de un ser querido a su manera cierto? – Le pregunté alzando una ceja, Mako me miró y asintió con la cabeza.
- Es solo que no esperaba volverla a ver así de bien tan pronto. - Murmuró.
- Han pasado cinco años, además hay personas que logran bloquear los recuerdos dolorosos para poder seguir adelante, eso podría explicar la falta de detalles en su historia. - Intenté tranquilizar al chico que parecía estar bastante estresado por el tema.
- Lo sé, pero si es así lo mejor para ella es afrontarlo cuanto antes ¿Cierto? - Me miró confundido, yo suspiré, ese tipo de temas no son mi fuerte, los sentimientos suelen ser complicados e irracionales.
- No lo sé, cada quién tiene su propio tiempo. - Me encogí de hombros y emprendí mi camino hacia la salida. - Es mejor que no atormentes a Asami, sus visitas son escasas y breves, no desperdicies el tiempo que tienes con ella en reclamos sobre temas pasados. - Le aconsejé y seguí mi camino.
El resto del día trabajé como de costumbre, revisé los papeles en mi escritorio, me comuniqué con Ba Sing Se y Omashu, registramos los avances del día y me retiré a casa.
En casa mi madre ya me esperaba con comida hecha, tenerla conmigo resulta reconfortante, ya no tengo que preocuparme por que haya un grupo de asesinos persiguiéndola, aunque sea una maestra poderosa no deja de ser mayor y creo que es justo que pueda disfrutar de un tiempo tranquilo después de dedicar su vida a proteger al Avatar.
Aunque no dijo mucho sé que la pérdida de Korra la afectó profundamente, mi madre no suele hablar mucho pero tampoco es normal que dure semanas sin hablar y así fue cuándo volvimos con la mala noticia, pero ahora se encuentra mejor, parece que ha vuelto a la normalidad, tan gruñona e independiente cómo siempre.
Mientras cenábamos no pude evitar pensar en las palabras de Mako, Korra dejó a muchos amigos atrás, muchas personas que la echan de menos, incluso sus padres debieron enfrentar su pérdida... fue una completa tragedia que por poco pudo ser una gran victoria.
Pero la vida es así, debemos aprender a superar los momentos difíciles para volver a crear buenos momentos.
Lin Beifong.
##48##
La jungla es un lugar que prefiero evitar a menos que visitarla sea absolutamente necesario, los espíritus ya no están resentidos con nosotros pero no siento que eso signifique que podamos entrar libremente a sus territorios, por eso intento respetar su espacio lo más que pueda para evitar hacerlos molestar.
Mi día podría haber sido un día regular, desperté, me asee, desayuné en la plaza central y comencé mis rondines, pero todo cambió cuándo Asami apareció a las once de la mañana, su presencia siempre me hace perder la estabilidad, cuándo la veo la cabeza se me llena de ideas, no entiendo, luce tan alegre y tranquila cómo solía ser cuándo éramos niños, no puedo evitar pensar que algo no anda bien, no me parece lógico que después de su desaparición haya vuelto completamente repuesta, simplemente no lo entiendo.
Asami llamó al consejo para una junta, lo normal, suele hacer eso cuándo tiene un proyecto entre manos que quiere compartir con nosotros, a lo largo de la junta me perdí observando a Asami, no podía seguir fingiendo que todo estaba bien, tenía que hablar con ella en privado e intentar averiguar qué era lo que tanto me intrigaba.
Nuestra conversación no fue larga, Asami no esclareció mis dudas pero al final me hizo una invitación un tanto extraña, visitar la jungla en la noche para conocer a las personas o espíritus que la acompañaban en sus viajes, y aunque no fue el resultado que esperaba obtener, sentía curiosidad por conocer a sus acompañantes.
El resto del día transcurrió inusualmente lento, lo único que quería era que cayera el sol para emprender mi camino pero los minutos parecieron volverse horas. A lo largo del día pude ver a Asami visitando a los agricultores y paseando por la plaza, tan tranquila como siempre se dedicaba a hablar con la gente y llenar un pequeño saco de tela con todo tipo de regalos, dulces y frutas, a decir verdad su felicidad está lejos de ser falsa, no hay manera de que una persona pueda fingir una sonrisa como la de ella.
Cuándo al fin cayó la noche me encaminé a la salida del pueblo, le avisé a los guardias de la puerta que tenía algo que hacer en la jungla y partí.
El camino que conecta al pueblo con la jungla es completamente seguro, ya no hay bandidos o espíritus enojados que nos puedan lastimar, aún así me siento inseguro cada vez que voy a ese lugar y es peor cuando cae la noche porque la visión se vuelve casi nula, la obscuridad y la densidad de la maleza ocultan todo tipo de relieves, animales y plantas venenosas que pueda haber en el suelo, eso sin mencionar el extraño ambiente que los espíritus le agregan al ecosistema.
De cualquier manera no podía acobardarme, me encontraba determinado a conocer a los acompañantes de Asami, quería saber quiénes estaban cuidando de ella y porqué se había referido a ellos como "especiales", honestamente solo quería tener la oportunidad de entender a Asami y saber qué es lo que había estado viviendo durante estos últimos años.
Paso a paso avancé hacia la luz del portal, no fue una tarea fácil, la jungla se regenera rápidamente y siempre borra las huellas de los caminos que hacen las personas que se dirigen al mundo espiritual, por eso cada vez que necesitamos entrar solemos venir en equipos de tres para ayudarnos a abrir paso... desafortunadamente esta vez me encontraba solo por lo que el camino fue más cansado de lo normal.
Debían ser cerca de las nueve de la noche cuando al fin pude ver el portal, ahí no había nadie así que me senté en una roca a esperar a que alguien o algo apareciera.
Esperé oculto entre la maleza sin bajar al cráter, no quería quedar expuesto, además, a los espíritus no les gusta que los humanos nos paremos cerca del portal sin hacer nada, hay un espíritu gruñón con forma de mono que siempre nos presiona para entrar cuando estamos ahí y en aquel momento no me encontraba de humor para discutir con aquella entidad.
Descansaba pensando en que tal vez debía haber preguntado a Asami por una hora exacta cuándo de pronto comencé a escuchar un par de voces agudas, al principio pensé que se trataba de los espíritus pero luego de prestar atención me di cuenta de que eran risas humanas así que me puse de pie y comencé a seguir el origen del sonido.
Me alejé del cráter siguiendo las voces de los niños, me acerqué lentamente haciendo el menor ruido posible, aún no estaba seguro de que lo que escuchaba no eran espíritus así que quería evitar asustarlos u ofenderlos.
Me debió llevar cerca de cinco minutos encontrarlos, entonces los pude ver, eran dos pequeños varones y una niña mayor que ellos, los pequeños jugaban en una zona repleta de hongos fluorescentes que les brindaban un poco de luz mientras la niña parecía supervisarlos, ella aparentaba diez u once años y los niños tal vez seis y siete.
- Espera... se me cayó la figura del fénix. - Llamó el niño más joven.
- ¿De nuevo? Espera. - Se acercó la niña quién para mi sorpresa encendió una llama sobre la palma de su mano con la que se ayudó a iluminar el suelo. - No lo veo. - Se quejó.
- Tiene que estar aquí. - Suspiró el menor.
- Intenta usar tu tierra control para encontrarla. - Sugirió el otro niño.
- Todavía no sé hacer eso... - Se quejó el pequeño.
- Busquemos bien. – Ordenó la niña y los tres continuaron con los ojos pegados al suelo.
- ¡Lo encontré! - Dijo el niño mayor levantando la figura del suelo.
- Gracias. - Sonrió el pequeño recuperando la figura.
No lo podía creer, pequeños maestros elementales, nunca antes había escuchado a nadie mencionando la posibilidad de que hubiera niños viviendo en la jungla así que supuse que ellos debían ser los acompañantes a los que Asami se refería.
Antes de que pudiera salir al encuentro de los niños apareció un espíritu con forma de una pequeña planta y le murmuró algo a la niña quién sin perder el tiempo tomó la mano de los otros dos, los tres miraron en mi dirección y se echaron a correr espantados.
- ¡Esperen! Soy amigo de Asami. - Comencé a correr detrás de ellos.
- ¡Naga! – Gritaron causando que parara en seco, Naga era el nombre del espíritu que acompañaba a Korra, el enorme perro-oso polar, si esos niños la conocían definitivamente eran los acompañantes de Asami, pensé y continué mi carrera detrás de los pequeños.
Continué siguiendo a los niños que no dejaban de llamar a aquel espíritu hasta que todos llegamos a una pequeña laguna, cerca de la laguna había un enorme árbol cuyas raíces sobresalían por encima de la tierra, sobre una de esas raíces pude identificar la sombra abultada de una enorme criatura, los niños no dudaron y se ocultaron detrás de aquella entidad que hasta el momento parecía no haberse percatado de mi presencia.
- Lo siento... no quise asustarlos. - Hablé intentando sonar amigable, no quería provocar al espíritu que cuidaba de los pequeños, aquella criatura tenía un tamaño intimidante, lo que menos quería hacer era convertirme en su objetivo.
Mi corazón se aceleró en el momento en que un par de ojos brillantes aparecieron a mitad de la enorme sombra, en ese momento noté como el espíritu se mantenía conectado a las raíces del árbol, el mismo brillo amarillo que había en sus ojos también iluminaba la raíz del árbol y bajaba hasta la tierra en dónde se perdía el rastro, nunca antes había visto a un espíritu hacer algo así pero como no soy un experto en el tema sé que hay muchas cosas que desconozco sobre ellos y su mundo.
- Lo siento, no quise asustar a nadie. - Repetí dando un par de pasos hacia atrás, entonces los ojos de aquella criatura se apagaron y la silueta comenzó a cambiar de forma a medida que se erguía sobre el suelo.
- Tranquilos, es amigo nuestro. – Escuché una voz que me hizo contener la respiración, en ese instante cientos de espíritus aparecieron sobrevolando la laguna, el brillo de sus cuerpos iluminó el área a nuestro alrededor lo suficiente para que yo pudiera distinguir lo que descansaba encima de la raíz. Era ella, de pie frente a Naga, el espíritu la había estado envolviendo con su cuerpo hasta que los niños y yo llegamos al lugar, esa era la sombra que vi.
- Cuánto tiempo. – Me dijo esbozando una cálida sonrisa, sus ojos azules me observaban con atención, yo permanecí callado mientras me tomaba el tiempo de inspeccionar su figura, Korra vestía un abrigo de pieles de los pobladores del sur, llevaba pantalones café y botas de piel del mismo color, daba la impresión de que venía o que apenas iba a visitar alguno de los polos.
- Esto no puede estar pasando. - Hablé sin pensar y ella rió un poco luchando por contener las lágrimas que amenazaban con caer por su rostro.
- Lo siento. - Se disculpo limpiándose las lágrimas que lograron escapársele de los ojos. - Por favor no culpes a Asami, todo esto fue idea mía. - Continuó hablando, yo no sabía que decir así que en vez de hablar comencé a acercarme hasta que pude sostener su rostro entre mis manos.
- En verdad eres tú. – Murmuré sintiendo la calidez de su piel contra la palma de mis manos, era ella, estaba ahí, en carne y hueso, Korra, el Avatar perdido, mi querida amiga, estaba viva.
- Korra. - Al fin reaccioné, jalé su cuerpo hacia mí envolviéndolo entre mis brazos y estrechándolo con fuerza. - Pensé que nunca volvería a verte. - Lágrimas corrieron por mi rostro, no fui capaz de contener mis emociones, era como ver a un fantasma y me costaba entender lo que estaba pasado.
- ¿Por qué no volviste? – Le pregunté apartándome un poco del abrazo lo suficiente para lograr verla a los ojos mientras respondía.
- Inicialmente estuve perdida, después me encontró Asami pero a ella le tomó un año ayudar a que me recuperara lo suficiente para ir al mundo espiritual, ahí conecté con el árbol del tiempo y pude ver el patrón que la humanidad ha seguido generación tras generación, por eso decidí que la mejor manera de ayudar al mundo era desapareciendo. – Aclaró. – Eliminé al Loto Rojo, la gente que quería eliminar al Avatar, un conflicto que no debía tener un ganador, ni el Loto Rojo ni yo deberíamos decirle al mundo qué camino seguir. – Concluyó con tono serio.
- No entiendo. – Murmuré bajando la mirada. – Tú eres el Avatar, cuidas el equilibrio del mundo. – Pensé en voz alta.
- ¿Has escuchado el mensaje de Asami? No se trata del Avatar, de los líderes o los villanos. – Pausó. – Se trata de todos, nadie saldrá adelante si siguen esperando a que una figura valerosa les muestre el camino, la única manera de avanzar es si todos trabajamos juntos al mismo tiempo. Si la gente supiera que me encuentro aquí bajarían la guardia y esperarían a que yo hiciera todo el trabajo ¿Has visto lo lejos que han llegado sin mí? – Preguntó con seriedad mirándome directo a los ojos. - Quiero que empiecen a ver por sí mismos mientras yo ato cabos desde las sombras.
- Lo siento Korra. – La voz de Asami interrumpió. - Mako lucía desesperado, no pude continuar ocultándole la verdad, le debo demasiado. – Le explicó a medida que se acercaba a la laguna.
- Está bien, no tienes porque disculparte, lo que haces no es fácil. – Korra le respondió.
- ¡Asami! ¿Trajiste fruta? - La llamó la niña.
- Por supuesto que sí. - Sonrió ella haciéndoles entrega del saco de tela que llevaba en las manos.
- ¿Y ellos? - Pregunté.
- Pequeños reclutas del Loto Rojo. - Respondió Korra dando un par de pasos hacia atrás. - No los pudimos dejar en sus asentamientos, los sobrevivientes del Loto Rojo buscan a niños como ellos para recuperar la fuerza de su ejército. - Arrugó las cejas y suspiró. Me resultaba fascinante volver a verla de nuevo, sus expresiones, su voz, su lenguaje corporal, era ella, en verdad era ella.
- El Avatar sigue haciendo cosas de Avatar. - Sonreí y ella reflejó mi sonrisa.
- El trabajo nunca terminará, siempre habrá algo que hacer. El Avatar no ha dejado de ser el Avatar. - Asintió con la cabeza mientras sus ojos observaban a Asami interactuando con los niños, la manera en que los miraba reflejaba un profundo afecto, se notaba que era feliz, al igual que Asami parecía haber logrado librarse de sus angustias, ya no se notaba estresada o preocupada, lucía más ligera y libre.
- Tienen mucho que contarme. - Advertí y Korra rió.
- No tienes idea. - Concordó.
Aquella noche los tres permanecimos despiertos hasta el amanecer, compartimos historias y recuerdos, era como volver a los viejos tiempos, se sentía bien poder relajarnos de esa manera y limitarnos a charlar.
Mucha gente conmemorará al Avatar que sacrificó su vida para liberarlos de la opresión, la gente se esforzará por seguir su ejemplo y el de los otros líderes que pelearon a su lado, intentarán honrar su memoria haciendo el esfuerzo por mantener el equilibrio en el mundo, pero poca gente conocerá la historia completa y todo lo que Korra tuvo que sacrificar para asegurarse que la gente aprendiera a salir adelante por sí misma.
Lo menos que puedo hacer es grabar el resto de su historia en papel para que las generaciones futuras tengan una manera de entender lo ocurrido cuando se sientan confundidos por el regreso del maestro de los cuatro elementos, esto podría ser una vida después de Korra, tal vez dos o tres, aún no lo sabemos, pero es seguro que tarde o temprano lo más sano será integrar al Avatar de vuelta a la sociedad, cuándo la gente demuestre que son capaces de forjar su futuro por sí mismos.
Esto es todo lo que puedo esclarecerles.
Asami llegó a la isla principal del Antiguo Reino fuego acompañada por dos maestros agua del Loto Blanco, los tres recorrieron la isla principal que se conformaba de restos de lava sólida y cenizas, cuándo Asami se sintió satisfecha de la exploración que habían hecho en ese lugar decidió moverse a las islas cercanas, los maestros agua la acompañaron a explorar la mayoría de las islas, una a una se fueron alejando cada vez más de la capital del Antiguo Reino Fuego hasta que alcanzaron las pequeñas islas en el Este que ya no conformaban parte del territorio del Loto Rojo.
En ese punto Asami había saciado el deseo que la llevó a aquel lugar, había explorado lo suficiente y sintió que lo único que le quedaba por hacer era aceptar, la isla en la que se encontraban era pequeña, no parecía contaminada, estaba recubierta de arena, tenía unos cuántos árboles tropicales y arbustos, Asami la describió como un lugar tranquilo en el que no había mucho que hacer, fue ahí que le pidió a los maestros agua que se retiraran, les dijo que quería permanecer ahí por el mes que le quedaba de provisiones, que necesitaba un tiempo para pensar, los maestros agua dudaron pero al final accedieron a las peticiones de la mujer con la condición de que no se moviera de la isla para ellos poder encontrarla al volver.
Su estancia en la isla transcurría tal cual lo había planeado, disfrutaba del sonido del mar, el viento cálido, la arena bajo sus pies, no tenía otra cosa en mente más que despejar sus ideas antes de tener que volver a su pueblo, nunca hubo otra intención, planeaba esperar en la isla hasta que los maestros agua volvieran por ella, eso cambió después de que recibiera una visita inesperada que volvió a despertar su inquietud.
Naga apareció durante una tarde nublada, el espíritu se mostró feliz de verla, no lucía triste o perdida, Asami no pudo ver de dónde llegó porque simplemente apareció en la isla, la presencia del espíritu la puso a pensar ¿Qué hacía la acompañante del Avatar en aquel lugar? ¿Había estado ahí durante todo ese tiempo? y si así era ¿Por qué?
El espíritu comenzó a inquietarse, daba saltos cerca de la orilla del mar y giraba en su lugar como persiguiéndose la cola, era obvio que intentaba comunicar algo pero Asami no se sentía segura de saber que era porque ella y Naga no compartían un vínculo especial que le permitiera conectar con ella de la misma forma que lo hacía con Sai. El cielo se obscurecía cada vez más, se avecinaba una tormenta, Asami observó al espíritu, quería que lo siguiera al mar, aventurarse al agua no era lo más recomendable en esos momentos pero no estaba segura de poder retener a Naga hasta que se pasara la tormenta.
Asami tomó la mochila con sus provisiones y decidió confiar en el espíritu del perro-oso polar, entró al agua con Naga y se montó en ella aferrándose de su cuello, el espíritu comenzó a nadar mar adentro. El cielo comenzó a tronar, el aire traía consigo el aroma a la lluvia, Asami no divisaba ninguna isla cerca, ya era muy tarde para volver, Naga llevaba nadando más de media hora, el mar comenzaba a agitarse, Asami se sintió atrapada, comenzaba a reconsiderar su decisión cuándo la tormenta la azotó con toda su furia.
Luchar contra las fuerzas de la naturaleza terminó por agotar las energías de la joven quién ya no fue capaz de sostenerse al cuerpo del espíritu y cayó al mar, en el agua luchó por mantenerse a flote pero las olas eran tempestuosas y la lluvia torrencial, inevitablemente Asami terminó por perder la conciencia. La siguiente vez que abrió los ojos estaba siendo arrastrada por Naga sobre un suelo arenoso, aún llovía a cántaros y el mar atacaba la costa con pesadas olas de agua salada que intentaban arrastrar el cuerpo de Asami de vuelta al mar.
Habían llegado a otra isla, Asami no supo en dónde estaban, había perdido el sentido de la orientación en medio de la tempestad, pero eso no era lo que le interesaba en esos momentos, lo que quería era refugiarse para recuperar algo de calor corporal, Naga se echó sobre su vientre para facilitarle a Asami subir a su lomo y cuándo la hubo asegurado comenzó a andar entre la lluvia con Sai siguiéndolas de cerca.
Naga dejó a Asami en el interior de una caverna rocosa, Asami debió deshacerse de su ropa empapada, al no contar con algo para quemar y formar una fogata, debió conformarse con abrazarse las rodillas al pecho y permanecer seca en espera de que se pasara la tormenta que no cesó si no hasta la mañana siguiente.
El espíritu la había llevado a la isla de un pequeño asentamiento conformado por veintisiete personas, entre esas personas se encontraban un maestro agua, un maestro fuego y un maestro tierra, desertores del Loto Rojo que se habían dado a la tarea de cuidar y salvar a la moribunda maestra de los cuatro elementos cuándo la encontraron flotando cerca de la isla más cercana a la capital.
Ikem, Piandao y Shoji son sus nombres respectivos. Korra fue encontrada en pésimas condiciones, tenía cortes y raspaduras así como severas quemaduras a lo largo del cuerpo, su lesión más grave fue en la pierna izquierda, los maestros debieron amputar desde media pantorrilla porque la piel y carne habían volado en pedazos dejando huesos al descubierto, salvarla no fue tarea fácil, debieron estabilizar a Korra bajo una lluvia de ceniza y rocas ardientes antes de poder escapar de la zona de alcance del volcán.
Korra sobrevivió a la explosión gracias a que Zuko y Naga le sirvieron de escudo, aún así su cabeza recibió parte del impacto de la onda expansiva de la explosión, el resultado fue una pérdida de memoria total que despojó a Korra de todos sus conocimientos, al despertar tres días después se había convertido en una simple mujer atrapada en una tremenda agonía con problemas de lenguaje y un miedo irracional a los truenos, en ella no quedaba rastro de la valiente Avatar que había logrado trabar las escotillas de los misiles instantes antes de que el suelo bajo sus pies volara en pedazos.
Ikem tenía conocimientos de curación, no se podía decir que era el mejor en ello pero la presión de Piandao no le dejó elección, el viejo maestro fuego insistió en salvar a la joven Avatar y se aseguró de que sus dos compañeros hicieran lo posible por lograrlo. El joven maestro agua de dieciocho años se dio a la tarea de tratar las heridas de Korra tres veces al día durante un mes entero, esto incluía tratar su cabeza, sus esfuerzos bastaron para sanar el cuerpo de la joven pero no lograron devolverle sus conocimientos y experiencias, Korra podía hablar pero no sabía cómo controlar sus poderes y a falta de un pie no era capaz de moverse bien.
Los desertores no sabían qué hacer con ella porque ellos mismos no tenían un lugar a dónde ir, solo sabían que la mujer era demasiado vulnerable para valerse por sí misma así que decidieron mantenerla con ellos y después de explorar las islas de una en una al final encontraron un pequeño asentamiento, gente que no favorecía al Avatar ni al Loto Rojo o a grupos rebeldes, el lugar perfecto para resguardarse en espera de que todo se calmara, la espera se extendió durante un año y ocho meses hasta que Naga los llevó hacia la mujer que había arrastrado a la isla el día anterior.
Después de un año Asami llevó a Korra al mundo espiritual y ahí nuestra Avatar decidió continuar su camino de forma diferente a como lo había estado llevando hasta el momento, así dio inicio a nuevas aventuras que compartió con la única sobreviviente de los Sato.
Lo primero que comenzaron a hacer fue vigilar a los sobrevivientes del Loto Rojo, esas personas eran los "reclutadores" de la organización, los que andaban por ahí esparcidos en el reino tierra en busca de pequeños maestros elementales para llevarse a la capital y entrenar como asesinos, Korra y Asami rescataron a varios de ellos, debieron trasladar a familias e incluso asentamiento completos a refugios protegidos por el Loto Blanco pues era natural que los padres o tutores de los niños se negaran a entregarlos, afortunadamente el Loto Blanco se encontraba dispuesto a ayudar así que aquellas personas eran bien recibidas en las guaridas de los protectores del Avatar.
Además de eso dedican meses completos a la planificación del reciclaje de los deshechos que encuentran en las ruinas de pequeñas ciudades, estos lugares los transforman en pequeños pueblos fantasma a los que envían espíritus para que revivan la tierra con el fin de que dentro de un par de años la gente pueda habitarlos.
Viajan de un lado a otro en busca de gente que necesite su ayuda, pero a excepción de los niños huérfanos, quienes ignoran la identidad de Korra, la gente solo suele ver a Asami, incluso el Loto Blanco ignora que Korra continúa con vida, en la actualidad solo Asami, los espíritus y yo conocemos la verdad.
Lo último que me narraron fue la historia de los niños que las acompañaban en esos momentos, Korra me explicó que los dos varones fueron rescatados de las manos de un pequeño grupo de sobrevivientes del Loto Rojo quienes después de ser derrotados fueron mandados al mundo espiritual en dónde Wan Shi Tong los condenó a la niebla de las almas perdidas, sentencia que los espíritus dictaron por voluntad propia, en cuanto a los niños, ellos serían llevados a un refugio del Loto Blanco para que pudieran vivir protegidos y crecer en paz.
La niña que viaja con ellas se llama Ilah, tiene once años, ella es un caso diferente al resto porque después de ser rescatada se negó a quedarse en el refugio con las otras personas de su grupo, la joven maestra fuego prefirió continuar viajando con Korra y Asami, hasta el día de hoy lleva cerca de dos años con ellas, disfruta aprendiendo fuego-control de ambas mujeres, también comparte el gusto y curiosidad que Asami siente por la tecnología del pasado y la pasión que Korra tiene por las experiencias emocionantes, es fácil notar que Korra y Asami sienten un cariño especial por la pequeña, estoy seguro de que cuidarán bien de ella y que con el tiempo la ayudarán a convertirse en una mujer fuerte y ejemplar.
Hasta aquí no tengo nada más que aportar, estén seguros que sus historias continúan aunque nosotros no estemos al tanto de ellas. El Avatar no ha muerto, anda por ahí cumpliendo su destino y compartiendo su vida con la persona que le ayudó a salvar al mundo de un futuro incierto.
Mako.
Pregunta ¿Les gustaría un apéndice sobre lo que ocurrió en la isla? Sería básicamente sobre Asami encontrando a Korra, no lo quise incluir porque no encajaba en la manera que quería terminar la historia pero puedo hacer un apartado, es puro romance y cositas asi jajajaja.
Espero que les haya gustado el fic, la parte 49 la dedicaré para agradecer a mis lectores :D
¡Por lo que más quieran en este mundo! Háganme saber lo que pensaron de la historia, necesito retroalimentación.
