Hola a todos! Antes de dejaros con el capítulo, quería pediros disculpas por tanta demora y os pido algo de paciencia. Me estoy recuperando de una cirugía y me está llevando más tiempo del esperado. Ténganme paciencia. Ya saben que termino todo lo que empiezo.

¡GRACIAS y un saludo!


Capítulo 12

POV Ginga

Me removí un poco en la cama, pero un desnudo cuerpo pegado a mi espalda y una curiosa mano, que se encontraba algo más abajo de mi cintura, me tenían bien sujeta, impidiendo algún movimiento de mi parte. Esa traviesa y juguetona mano ascendió y atrapó uno de mis pechos provocando que me sobresaltara. Sentí un cálido aliento en mi oído antes de sentir una boca atrapar el lóbulo de mi oreja y haciéndome soltar un jadeo. Quise voltearme, pero me lo impidió la mano que se encontraba en mi pecho y que ahora me estaba apretando este con pasión y amor, encendiendo de nuevo la ardiente llama en mí.

- Cinque… –susurré con deseo– Es muy temprano para que me enciendas de esta manera. –no decía nada– ¿Me estás escuchando? –gemí al sentir su mano jugando con mi pezón– Mi amor… ten piedad de mí. –supliqué– Me dejaste agotada anoche. –ella seguía estimulando mi cuerpo– Cinque… –me volteó, dejándome boca arriba y ella sobre mí.

- Te deseo, Ginga. –y me besó con pasión.

Me besó con tanta pasión que toda yo ardía. Mi cuerpo estaba caliente, demasiado caliente. Cada vez que ella me besaba con esa pasión y me hacía sentir tan deseada, mi cuerpo respondía automáticamente y nunca tenía suficiente de ella. Siempre quería más, mucho más. Amaba tanto a esta mujer que necesitaba decirle con gestos lo que mi boca no sabía expresar. Siempre me habían dicho que el sexo era algo vulgar y que solo era deseo carnal. Sin embargo, no estaba de acuerdo. No sólo era deseo carnal. Lo que yo sentía era una conexión emocional con mi pareja, algo que iba más allá de lo físico. Nuestros gestos expresaban todo el amor que había entre nosotras. Un amor mutuo, sincero y puro. La noche anterior habíamos hecho el amor de una manera lenta y sensual, explorando cada recoveco y uniendo todos los trocitos de nuestra conexión que se había roto durante su recuperación. Hicimos el amor de una manera tan mágica, que caímos desmayadas al terminar.

Flashback

Después de haber lavado y recogido los platos porque era nuestro turno, subimos a nuestra habitación. Mientras Cinque fue a darse una ducha, yo aproveché para terminar un trabajo que debía entregar justo después de las vacaciones de navidad. Cuando la puerta del baño se abrió, guardé mi trabajo y fui también a ducharme. Una vez que lo hice, fui a la cama donde Cinque ya estaba aguardando por mí con los brazos abiertos. Sonreí en automático y me acosté en la cama, recostando mi cabeza sobre su pecho. Ella comenzó a darme suaves caricias en el brazo y tiernos besos en la cabeza.

- Siento haberme comportado como una completa idiota, Ginga.

- ¿Uh? –me descolocó su repentina disculpa– ¿A qué te refieres? –pregunté sin cambiar de posición.

- Sufriste mucho por mi culpa. Desde aquel instante en el que caí en coma por culpa de mi padre. –me estremecí al recordar esos meses de incertidumbre– Lo pasaste realmente mal y estabas sola. Tuviste que luchar para salir adelante, encontraste a nuestra Fate y tenemos una familia ahora. –asentí levemente– Pero tampoco te la puse fácil en mi recuperación. Pensé que me quedaría por el resto de mi vida en una silla de ruedas y no estaba preparada para eso. Y, a pesar de cómo te traté, tú seguiste a mi lado sin importar qué. Fui cruel, insensible e indiferente contigo. No me importaba nada salvo yo misma. –le di unas palmaditas en su pecho para que se detuviera, pues no quería llorar al recordar aquellos momentos– Tengo que seguir, Ginga. Necesitas saber lo especial que eres y lo que te amo. –me apretó contra ella– Cualquier otra persona me habría abandonado a mi suerte por ser tan imbécil. Sin embargo, tú, te quedaste conmigo y aguantaste todos y cada uno de mis cambios de humor y de mis palabras hirientes. –mis lágrimas comenzaron a caer– Eres la persona más generosa y bondadosa que jamás haya conocido, Ginga, y te juro por todos los cielos que no habrá ni un solo día que no te demuestre lo que te amo y lo valiosa que eres para mí. Jamás habrá un resquicio de duda en ti de lo que siento por ti. Nunca más. –levantó mi rostro y limpió mis lágrimas– No hay palabras en este mundo para expresarte cuánto te amo, así que déjame demostrártelo. –acercó lentamente su rostro al mío y me dio un suave y tierno beso que me hizo temblar de pies a cabeza.

Estaba completamente segura de que jamás nos habíamos besado de esa manera y estaba más segura todavía de que esa noche haríamos el amor como nunca antes. Realmente me iba a demostrar con gestos el amor que sentía por mí.

Fin Flashback

Después de haber hecho nuevamente el amor, me separé de ella y fui a tomar otra ducha, pues tenía que ir a trabajar al hospital de Carim. Cinque y yo habíamos estado hablando hacía un par de noches y habíamos decidido mudarnos a un pequeño departamento. No queríamos seguir dependiendo de la hospitalidad de Lindy Harlaown. Demasiado había hecho esa maravillosa mujer por todas nosotras. No podíamos seguir aquí por más tiempo. Cinque y yo queríamos formar nuestra propia familia. Bajé y fui a la cocina para preparar mi desayuno y me encontré a la peliacua mujer allí.

- Buenos días, Lindy-san. –le di una sonrisa.

- Ah, Ginga-san. Buenos días. –me sonrió con calidez– ¿Qué tal has descansado?

- Etto… –me sonrojé porque precisamente no había descansado y ella creo que entendió porque se echó a reír.

- Esta juventud… –siguió riendo– Gracias por ser tan silenciosas. –me avergoncé aún más.

- Lo siento, Lindy-san… –bajé el rostro– Usted nos da cobijo y…

- Ara, ara. No pasa nada, Ginga-san. Son cosas de jóvenes y es natural. Mientras no haya embarazos… –se burló.

- ¡Lindy-san! –ambas reímos. Esa mujer era maravillosa relajando ambientes. Suspiré– Lo cierto es que quería darle las gracias por todo lo que ha hecho por nosotras durante este tiempo. –ella negó, pero yo continué– Nunca podremos pagárselo de vuelta y estaremos eternamente agradecidas por habernos dado la oportunidad de conocer el calor de tener una familia. –sonreí– Sin embargo, es hora de que Cinque y yo nos vayamos a nuestro propio apartamento.

- No. –dijo contundente– De aquí no se irá nadie hasta que no terminéis vuestras carreras. Podéis decir lo que queráis, pero, aunque no llevéis mi apellido, sois mis hijas y no os iréis hasta acabar vuestros estudios. ¿Te quedó claro, jovencita? –sonreí ampliamente y la abracé.

- Completamente claro, Lindy-san. Gracias por todo.

- No hay de qué. Ahora venga, a desayunar o se te hará tarde. –asentí y nos pusimos a preparar nuestros desayunos.

POV Nanoha

Me encontraba en la cama tumbada boca abajo después de haberle enviado un mensaje a Hayate diciéndole que no saldría con ellos esta noche y me quedaría con mi familia. Era consciente de que mi excusa era bastante pésima sabiendo que habíamos estado hablando de esa fiesta de nochebuena por mucho tiempo. Me volteé, quedando boca arriba y miré hacia mi escritorio. Suspiré al ver el regalo envuelto. Cerré los ojos con fuerzas antes de que las lágrimas volvieran a acudir a mí como lo habían estado haciendo en los últimos días. Aún recordaba la cara de Fate al confesarle que estaba enamorada de ella.

Flashback

- Porque estoy enamorada de ti. –confesé finalmente y ella se sorprendió.

Ella no dijo nada. Se quedó completamente muda y estática. Quizás había sido demasiado brusca e impulsiva. Me quedé viéndola, pero ella seguía igual. Quizás interpreté todo mal y esto para ella era asqueroso. Estaba a punto de llorar porque no estaba lista para su rechazo ni odio por tener estos sentimientos más allá de una amistad, así que comencé a dar pequeños pasos hacia atrás hasta que di media vuelta y eché a correr de vuelta a casa y me refugié en los brazos de mi primo Edgar.

Fin Flashback

Desde ese día no la volví a ver. Evité salir con las chicas los fines de semana para no hacerla sentir incómoda, aunque había quedado con Hayate dos veces desde entonces y me hablaba de lo feliz que era con Reinforce. Sentía envidia sana de ellas dos. Se habían enamorado y estaban teniendo la más linda de las relaciones. Amaban pasar tiempo juntas y compartir cualquier cosa que les hubiera pasado en el día. Parecía que no tenían suficiente tiempo de estar juntas y las entendía muy bien. A mí me pasaba lo mismo con Fate. Cuando estaba con ella, el tiempo se iba a la velocidad de la luz y nunca quería separarme de ella. Sin embargo, cuando no estaba con ella, el tiempo no avanzaba. Unos toques a mi puerta me sacaron de mis pensamientos.

- Pasa. –la puerta se abrió y mi madre entró.

- Nanoha-chan, ¿qué ocurre? –se sentó a mi lado en la cama– ¿Por qué tienes el pijama puesto? Pensé que irías a una fiesta esta noche. –negué– ¿Por qué? –no quise contestar– ¿Qué es lo que pasa, cariño? –pasó su brazo por mi hombro y me abrazó.

- Soy una idiota, mamá. –no lo resistí y lloré en su abrazo.

- No eres una idiota, cariño. ¿Quién te ha dicho eso?

- Yo sola. –la sentí negar– La he vuelto a fastidiar con Fate-chan. –ella me separó un poco de su abrazo y me miró con el ceño fruncido– Yo… me confesé. –hablé en un murmuro y ella abrió los ojos como platos.

- ¿Y por eso eres idiota?

- Soy idiota porque la asusté y la alejé por estos sentimientos que tengo por ella. Hubieras visto su cara… –hipé.

- ¿Te rechazó? –negué– ¿Entonces?

- Al ver su descompuesto rostro, me marché corriendo.

- Oh… ¿Y por qué no esperaste por la respuesta?

- Su cara me la dio. –confesé.

- ¿Estás segura? Quizás solo estaba en shock. –negué– Creo que es mejor que escuches su respuesta directamente de ella. –se puso en pie y se dirigió a la puerta– Fate-chan está justo al otro lado de la puerta. –abrí los ojos como platos y entré en pánico, comenzando a negar repetidamente– Sí, hija. Ella ha venido a buscarte. Quizás no tengas la batalla tan perdida. –me sonrió cálidamente y abrió la puerta.

POV Fate

Estaba nerviosa. Desde aquel día en el parque, no había vuelto a ver a Nanoha. Después de que dijera que estaba enamorada de mí, salió corriendo. No sabía si había sido una broma o real. En cuanto escuché sus palabras, mi corazón latió desbocado y mi cuerpo dejó de responder. Quería gritar, llorar y reír al mismo tiempo. Sin embargo, quedé en shock. Que una persona como Nanoha se hubiera fijado en alguien como yo era como un sueño hecho realidad. Nanoha era perfecta. Era amable, bondadosa y cálida. Siempre ayudaba a los demás y lo hacía con esa preciosa sonrisa que enamoraba. No sé cómo fue que me enamoré de ella, pero lo hice perdidamente. Sin embargo, había aceptado que yo nunca podría estar con ella, no por ser mujer, sino porque mis acciones del pasado, la perseguirían por el resto de nuestras vidas y yo no quería eso. Yo no era merecedora de su amor. Después de que saliera corriendo, supuse que había sido una broma y mi estado de ánimo decayó. No obstante, me negaba a perderla como amiga. Llamé al timbre de su casa y aguardé. Hacía un frío de mil demonios. La puerta se abrió dando paso a una mujer cobriza muy bien conocida por mí.

- Buenas noches, Momoko-san. Feliz navidad. –me incliné a modo de saludo.

- Buenas noches, Fate-chan. Feliz navidad para ti también. –me sonrió– Pasa. –me dio paso y entré– ¿Vienes a buscar a Nanoha-chan? –asentí– Está en su habitación. Creo que le debe pasar algo porque hace rato que está allí.

- Oh…

- Ven, vayamos a buscarla. –me guio a la habitación– Aguarda un momento aquí. Veré qué es lo que está haciendo. –asentí y esperé en el pasillo.

Después de que Momoko entrara en la habitación, mis nervios aumentaron en gran medida. ¿Estaba lista para verla? ¿Estaba lista para fingir que no me había importado su broma y hacer como si nada? ¿Estaba lista para ser solo su amiga? Bajé la cabeza. La respuesta a todo era no. No estaba lista, pero la echaba mucho de menos y quería mantenerla en mi vida fuera como fuese, aunque eso implicara romper mi corazón a cientos de trocitos. Suspiré. La puerta se abrió de nuevo y salió la madre de Nanoha.

- Pasa, Fate-chan. –puso su mano en mi hombro– Suerte. –me susurró y yo no entendía a que se refería, pero igualmente asentí antes de entrar en la habitación.

- Hola, Nanoha. –se notaba que había estado llorando.

- Hola, Fate-chan. –susurró sin moverse, pero yo me acerqué a ella y, cuando estaba a tan solo un paso, ella se puso en pie de un salto y me abrazó con fuerzas mientras lloraba.