Los personajes no me pertenecen son propiedad de la gran Rumiko Takahashi

Esta historia es en respuesta a la convocatoria de la pagina de Fb. Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma para su dinámica de Noviembre #besitos con sabor a pockys

Por poco y no llego pero aquí estoy, es lo mejor que pude hacer asi que espero les guste, esto no sería posible sin la ayuda de mi hermosa beta Ziari27

Les aviso sobre posibles faltas de ortografía y redacción, ya saben que soy un desastre, pero sin mas preámbulo les dejo leer

.

.

0

.

Estúpidos pockys

.

.

0

.

El joven de trenza observó desde su escondite las diferentes cajas que descansaban de manera descuidada sobre la mesa baja del comedor, distinguió como la bolsa de souvenirs con imágenes alusivas al festival de pockys se encontraba aun con una cantidad considerable de los famosos dulces, los bocadillos variaban en colores y sabores, en su mayoría eran muestras gratuitas, alguno que otro fue el premio por haber participado en las diferentes dinámicas y otros tantos fueron comprados por ella misma para degustar la novedad en sabores.

La menor de las Tendo parecía haber intentado probar las diferentes variedades de la golosina que había recolectado durante esa tarde. El muchacho de cabellos oscuros estaba un poco indeciso con el hecho de poder entrar al comedor y entablar una plática con la chica, conocía el carácter explosivo de su prometida y sabía perfectamente lo molesta que se encontraba, pero es que siendo sinceros no la culpaba; suspiró apesadumbrado al mismo tiempo que recargaba la cabeza en el marco de la puerta, pensando en lo mal que aquello había terminado, y es que una vez más las locas auto prometidas habían hecho un verdadero desastre, la situación se salió de control cuando vieron que Ranma había dejado de lado todo, incluso su propia timidez para estar con la mujer de cortos cabellos azulados en un lugar público, en algo parecido a una cita. Aunque por todos los medios el menor de los Saotome trató de hacerles frente, una vez más aquello parecía tierra de nadie, así que por la seguridad de los presentes y en especial por la integridad de su prometida; Ranma decidió salir del lugar saltando y corriendo a toda velocidad del evento, dejando abandonada la reunión que el mismo había programado con la mujer de ojos color canela.

Ante los recuerdos que inundaban su mente, no pudo evitar rememorar la entristecida mirada de Akane al ver el zafarrancho que se formaba ante sus ojos, los gritos de las personas, las peleas e insultos de las chicas entre ellas, las infames comparaciones, simplemente era más de los mismo –decepción – fue la única palabra que vino a él al poder ser testigo de aquel triste semblante de la peliazul.

Pero por Kamisama Ranma Saotome era uno de los mejores artistas marciales de la localidad, incluso el propio varón se atrevía a decir que era el mejor artemarcialista del país entero, entonces…. ¿cómo era posible que las piernas le temblaran de aquella manera? con el solo hecho de imaginar la gélida mirada que ella le dirigiría al intentar acercarse. Asomó una vez más la cabeza por el marco de la puerta notando como la mujer jugaba con uno de los palitos de galleta en su boca, al mismo tiempo que observaba lo que la televisión proyectaba, la chica se veía relajada, con los codos sobre la mesa y el bonito rostro descansando en las palmas de sus manos.

Ranma al delinear la curiosa escena experimentó un agradable calor en las mejillas, era una reacción involuntaria de su cuerpo la cual presentaba sin dudar cuando Akane estaba presente, siempre que él le observaba desde las penumbras, escondiéndose del mundo para poder deleitarse de la belleza natural de la mujer.

Suspiró ante lo que veía, por Dios ya tenía dieciocho años, terminaría de una vez por todas con todo esto, tomó una gran bocanada de aire; llenándose de toda la valentía posible, irguió su cuerpo cuan alto era, sacó el pecho y caminó seguro de sus acciones, metió la mano al bolsillo del pantalón y apretó la caja de pockys que había resguardado de la locura de hace unos momentos en aquel festival.

Sus pasos le guiaron con cautela pero firme hacia la mesa baja que se encontraba en el centro del comedor, el tenue crujido de la madera llegaba a sus oídos como el aviso o advertencia de lo que vendría para él, nunca perdió de vista su objetivo, ese perfecto flagelo personal que parecía tan distraído al entorno que les rodeaba. La distancia era corta por lo cual en un dos por tres ya se encontraba justo delante de la menor de los Tendo, obstaculizando la visión que proyectaba la pantalla, la mujer de cortos cabellos hizo un cómico puchero con sus labios ante aquella distracción.

Elevó sus ojos encontrándose con la azulada mirada la cual le observaba fijamente, la chica de ojos color canela no emitió palabra alguna, ni reclamó aquella acción, simplemente la indiferencia se reflejó en el delicado rostro, regresó la vista al frente y sin más, sencillamente evitó el bloqueo del azabache, moviendo la cabeza hacia un lado, volviendo a retomar la tarea de seguir observando la televisión.

Como detestaba que Akane le ignorara, prefería ser molido a golpes que soportar la frialdad de la chica.

-¿Podemos hablar? –cuestionó sin moverse de lugar, apretando los puños y dientes al mismo tiempo que la voz se colaba de manera gutural entre sus labios.

-No sé, ¿puedes? –Articuló sin un ápice de emociones siguiendo atenta la trama que se proyectaba en el televisor, la ojicanela se llevó otro palito más de chocolate a la boca degustándolo con parsimonia, mordió el dulce bocadillo, masticando con lentitud la crujiente textura –hablemos mañana ¿quieres? Debes de estar cansado –al terminar de pronunciar la frase encogió los hombros y volvió a comer del pocky que aún quedaba entre sus dedos.

El ojicobalto dejó caer su cuerpo de manera vertical, sentándose de manera brusca frente a la mujer, acomodando sus piernas sobre el mallugado cojín que descansaba al costado de la mesa.

-Sí, sí puedo Akane, la pregunta aquí es si tú ¿quieres hacerlo? –de verdad que estaba haciendo un esfuerzo sobre humano por no zarandearla y hacerle entender que necesitaban aclarar muchos temas –necesito que entiendas lo harto que estoy de la locura que nos rodea, yo no pedí el ser acosado por ellas, yo no las invite, ellas llegaron y por evitar una catástrofe mayor decidí correr para llevarlas lejos del lugar –mencionó con evidente enojo, siempre era lo mismo, aquellas chicas parecían una maldición en sus vidas –Necesito que lo entiendas Akane –la mujer que parecía no prestar atención a sus palabras, siguió con los ojos anclados a la austera pantalla que proyectaba una serie animada en tanto comía la alargada galleta, el azabache estaba a punto de soltar una larga explicación de los hechos ocurridos esa tarde cuando la voz de su prometida lo detuvo.

-Lo entiendo Ranma –habló la chica fijando sus ojos en los de su prometido –de verdad que lo entiendo –los gruesos labios de la chica hicieron el intento de curvarse en una sonrisa, gesto que el joven de los Saotome no supo interpretar, Akane por su parte dejó sobre la mesa la caja de pockys que sus manos sostenían, limpió las migas que tenía pegadas en sus dedos, dando ligeros golpecillos, relamió sus labios discretamente buscando inconscientemente el sabor de la golosina –lo que pasa es que esta rutina ya me cansó, lo siento, ya no quiero esto ¿me entiendes? –ante las palabras de la peliazul Ranma sintió como su nariz olvido el inhalar el preciado oxígeno, su cerebro parecía no querer enviar la señal de respirar a sus pulmones.

-… - el varón intentó hablar pero aquello lo había tomado desprevenido.

-Entiendo lo que haces y lo respeto, pero tu indecisión provoca muchos malos entendidos, ellas al vernos juntos en el festival de los pockys se imaginaron muchas cosas equivocadas, debes hablar con ellas y darles a conocer a quien de tus prometidas eliges, para parar esta locura, esto no es sano para ti, ni para los que te rodean –los ojos del azabache contemplaban el ir y venir de los labios de la chica mientras pronunciaba aquella sarta de tonterías, ¿que acaso no era más que obvio quien era la elegida? Que acaso el haberle mencionado el festival de pockys y el llegar con ella a ese tonto lugar donde las dinámicas terminaban en degustar las golosinas y culminar en besos ¿no le decía nada? aquel evento era de parejas, lo que nunca contempló fue que las locas que lo perseguían llegaran para armar un escándalo, él tenía planeado una linda tarde con su prometida, la única, la elegida, quería convivir, platicar, reír y obvio comer pockys para terminar aquello en dulces besos, apretó los puños con molestia, sin dejar de observar a su prometida –se lo protector que eres con los demás y de verdad agradezco que pensaras en las personas que disfrutaban del festival, por suerte no se arruinó, todo siguió normal, incluso cuando me disponía a salir me encontré a Yuka y Sayuri, tuvimos una linda tarde –

-¿La, la pasaste bien? –cuestionó con algo de dolor en su timbre de voz, reflejando algo de tristeza en la azulada mirada.

-Fue ameno, el evento fue agradable, sabías que existen ¿pockys picantes? Eso no debe de ser muy agradable –rio ante sus deducciones –también había demasiadas parejas jugando con los pockys frente a todos, incluso en uno de los escenarios concursaban por pases para el cine y restaurantes, una joven pareja de casados se ganó unas lindas vacaciones por cumplir varios retos, hasta cantaron ¿puedes creerlo? Fue divertido, las chicas y yo participamos en varios juegos –hizo una pausa para mostrar un poco del contenido de sus bolsas, mostrando no solo las múltiples cajitas de cartón, sino también colocando sobre la madera del comedor tazas y una camiseta con la popular marca de la golosina –nos ganamos varias cajas de pockys –el gesto de Ranma se suavizó imaginando los bonitos momentos que Akane había pasado en ese lugar.

El joven de ojos color cobalto observaba con atención a la mujer delante de él al mismo tiempo que recordaba la caja que reposaba en el bolsillo derecho, atrayendo a su mente el objetivo de este día, metió la mano a su pantalón buscando los dulces, con agilidad sacó lo que llevaba y colocó uno de los pockys en la boca femenina.

-Juega –ordenó mientras acercaba su rostro al otro extremo de la galleta.

Akane aunque estaba bastante sorprendida soltó el dulce con velocidad, cayendo este al instante en su regazo.

-No –respondió a la orden dada por el azabache –se puede saber ¿qué te pasa? Tus bromas no son graciosas ¿sabías? –retrocedió leves centímetros ante la cercanía de su prometido.

Ranma repitió la acción, tomando el palito de galleta y colocándolo una vez más en la bonita boca femenina –Juega –aquello parecía ser el comienzo de una discusión o batalla entre ambos, la peliazul totalmente confundida ante los actos de su prometido hizo lo único que creyó lo más razonable posible, quitó con sus manos el palillo dulce de su boca.

-Quieres tranquilizarte pareces un loco –

El ceño de Ranma se unió, estaba molesto, ¿que acaso esa mujer era la más terca y obstinada del mundo? ¿por Dios qué le pasaba? Esto era un reto para ambos, donde solo uno sería el ganador. Ranma leyó la intención de la chica, Akane tenía pensado irse, así que rápido tomó uno de los pockys lo metió en su propia boca y con sus manos sostuvo el rostro de la peliazul no dando espacio a escapar, ella le observó sorprendida, los castaños ojos se abrieron en su totalidad ante aquella acción, Ranma delante de ella a un pocky de distancia, la golosina rozó los femeninos labios pidiendo permiso para entrar.

Ante aquello no le quedó otra alternativa más que tomar la galleta entre sus labios, a Ranma se le reflejo la victoria en los ojos, era obvio que él sería el ganador, nunca lo dudó, vio cómo su prometida dio el primer mordisco, estaba a punto de avanzar cuando de la nada ella separa sus labios de la golosina.

-Perdí –mencionó cortante –Ranma ganaste, no sé qué pretendes con esto, pero ganaste –

Al primogénito de los Saotome se le dibujo un siniestro gesto en el rostro, esta mujer era tan, pero tan necia, el fuego se encendió en él, el reto era implícito, nadie le quitaba nada a Ranma cuando él lo deseaba, escupió el trozo de pocky que sostenía entre sus labios y acercó a la chica a su rostro tan cerca que sus narices rozaron.

-Yo no necesito de un estúpido pocky para obtener lo que quiero –habló tan cerca de los labios femeninos que Akane percibió el cálido y mentolado aliento chocar con el suyo propio, tal vez el muchacho había degustado unas cuantas dulces antes de llegar a casa, observó sus ojos tan perfectos y osados, al igual que los delgados labios de su prometido, quiso protestar y alejarse de él pero los labios del varón fueron más rápidos, el roce de los bordes fue brusco, Akane percibió la tosca caricia, era un beso torpe, un choque de perfiles, en un desesperado intento por ganar.

Al separarse las mejillas de ambos se tiñeron del rojo más intenso que jamás habían experimentado, sus perfiles aún se rozaban ligeramente a causa de la cercanía, Akane estaba impactada ante la impulsiva acción del azabache, observó la tímida expresión de Ranma, probablemente el chico se había arrepentido de aquel arrebato.

-Tu, tu provocaste esto, po.. por.. por no querer hacer las cosas bien –mencionó con torpeza, sin quitar las manos del femenino rostro, disfrutando la cercanía de ambos.

-No… yo, no sabía que era lo que querías, me asustaste –argumentó la menor de las Tendo en un hilo de voz, observando el varonil rubor delante de ella.

El azabache hizo una mueca parecida al puchero de un niño berrinchudo, pero logro distinguir algo en la voz de su amada, tal vez aquel acto no le había molestado tanto.

Ligeramente separó su perfil solo para tomar un palito de una de las cajas que había quedado en la mesita, tomó uno con algo de vergüenza, las manos le temblaban, aquella batalla fue más difícil que todos los combates anteriores.

-Juega –articuló con temor, tratando de sonar seguro en tanto la golosina era colocada en su boca para poder sostenerla con sus labios, soltó la mano que aun sostenía la femenina mejilla, sintiendo la frialdad golpear su extremidad, irguió su espalda tratando de mostrar un poco de la masculinidad que lo caracterizaba, dirigió sus ojos hacia su acompañante quien le veía curiosa al ver las acciones de su prometido, estudiando con cautela cada gesto y emoción que el chico proyectaba.

La mujer al ver el nerviosismo del ojicobalto simplemente articuló en su mente la mejor acción, él ya había dado el primer paso, tosco, brusco y hasta agresivo, pero lo había hecho y ella conocía lo mucho que aquello le había costado, pues conocía la extrema timidez que el joven manejaba en aquellos aspectos.

Sonrió para sus adentros al mismo tiempo que observaba como el alargado postre temblaba en los labios del chico.

-Yo no necesito un estúpido pocky para conseguir lo que quiero –repitió las mismas palabras que el chico había mencionado en su arranque de valentía, al mismo tiempo que una bella sonrisa se dibujaba en sus labios, provocando que sus ojos resplandecieran ante la conmocionada cara del joven Saotome; quien grababa las bonitas facciones de la mujer frente a él – o ¿será que Ranma Saotome si lo necesita? –cuestionó picara al tiempo que acercaba despacio sus labios a la temblorosa punta del palito de galleta y chocolate, mordiendo ligeramente la golosina, experimentando el agradable sabor dulce en su boca, fijó los acanelados ojos en los sorprendidos orbes varoniles.

El temblor en el pocky cesó de manera instantánea, procesando las acciones de la chica, los masculinos labios se curvaron en una sonrisa, escupió la galleta en tanto posó las manos una vez más en las mejillas sonrojadas de su prometida, chocando sus frentes, mirando los bellos iris color canela.

-Ranma Saotome no necesita de un estúpido pocky –y sin más los bordes de ambos se unieron en una gentil caricia, rozando con lentitud la densidad de estos, tan sutil e inocente, tan rosa e inmaduro, donde ambos conocían por primera vez el sabor superficial del otro, respirando las tibias exhalaciones de aquellas respiraciones irregulares, producto de la adrenalina y el golpeteo absurdo de sus corazones.

La casta caricia reconocía el aliento ajeno, descubriendo que la respiración del otro tenía sabor, y era dulce, totalmente agradable a sus sentidos, los labios de ambos se exploraban ingenuos, delineando y grabando la forma y textura del otro, besando las comisuras y superficies de la tersa piel.

Para Ranma aquello era la gloria, la cooperación de su amada lo estaba volviendo loco de amor y de emoción, ¿cómo era posible que si sus bocas estaban en contacto el estremecimiento se sintiera en todo su cuerpo? Podía experimentar la ebullición de emociones queriendo salir desde la boca de su estómago hasta recorrer la espina dorsal, en un ligero escalofrió agradable que él juraría que hizo sonreír a su alma.

Tan deseado, tan prohibido y tan exquisitamente anhelado por ambos, la ansiedad se percibía, la ignorancia de dos jóvenes inexpertos en estas artes era palpable, pero no por eso dejaba de ser un acto hermoso.

Los torpes movimientos de sus labios se volvieron habidos y pudieron sincronizarse haciendo que la caricia pudiera disfrutarse mucho mejor, ¿cuánto tiempo había pasado? ninguno tenía idea y la verdad no les interesaba.

De un momento a otro cesaron la encantadora caricia, sin despegar los perfiles en su totalidad, deleitándose con el choque de sus halitos en la húmeda piel de su pareja, se observaron mutuamente tratando de recordar por los siglos este momento, las mejillas arreboladas les daban un bello toque, proyectando lo que sus almas experimentaban, sus miradas se entrelazaron conectando las emociones, por inercia los iris buscaron los bordes ajenos, pidiendo una muda solicitud para volver a tomarlos en un beso mucho más explorador y húmedo que el anterior.

Ranma estaba decidido a conocer más de aquella pequeña boca, conocería a plenitud su sabor y se apoderaría de su aliento, aquello era un hecho.

El varón se lanzó hambriento a los rozados bordes, aprisionando los femeninos labios, realizando suaves succiones, devorando los castos bordes, pidiendo entrada a su interior, de verdad que necesitaba conocerle y saborear la delicada cavidad.

Sonrió victorioso cuando la peliazul abrió temerosa sus labios aceptando la silenciosa petición, Ranma por instinto colocó una de sus manos en la nuca de la mujer para poder profundizar el beso, Akane no pudo evitar sobresaltarse levemente al sentir como la lengua del Saotome se filtraba en ella, se quedó quieta tratando de entender que era lo que ocurría, la caricia era tan íntima y pasional que no supo cómo actuar, solo colocó las temblorosas manos en el pecho del chico, dejando hacer al menor de los Saotome.

El azabache se apropiaba de la boca femenina, jugueteando sensualmente con la delicada lengua, incitándola a salir en su encuentro, rozándose en una sensual caricia, conociendo sus texturas, el exquisito sabor y lo adictivo que esto seria.

Al notar la comodidad de ambos en aquel íntimo acto, las manos masculinas vagaron hasta la estrecha cintura, uniendo un poco más sus cuerpos, Ranma se inclinaba tratando de fusionar aún más sus anatomías.

Las alarmas de Akane se encendieron de inmediato al sentir la ansiedad de su prometido, la desesperación de sus manos sobre su piel, poco a poco la mujer de cortos cabellos, inicio lo que sería la recta final de aquel encuentro, los roces se volvieron tiernos de nuevo, tan castos como en un inicio, permitiendo que los lapsos entre uno y otro les diera tiempo a respirar, Ranma no quería darle tregua, la experiencia estaba dándole demasiado placer, era una sensación tan inefable, tan sublime que era imposible de describir con palabras, el golpeteo de su corazón aunado al calor que nacía en su vientre le decía lo cautivo que aquel acto lo tendría.

Había probado a la chica y ahora dudaba el poder separase de ella, aquello había sido un error, el más delicioso y maravilloso error que él había cometido, una vez separados ambos se sonrieron, abochornados pero satisfechos de lo que habían hecho.

-Bueno, para ser nuestro primer beso no estuvo mal –mencionó la chica bajando la mirada, separándose de la fuerte fisonomía de su prometido.

-Para nada mal, aunque podríamos mejorar –articuló sonrojado, sonriendo de manera tonta hacia las cajas de pockys que se encontraban sobre la mesa –te quedan muchos pockys, podríamos jugar –

La chica sonrió ante las palabras del azabache, definitivo aquello no se lo esperaba, y pensar que todo esto fue a causa de los estúpidos pockys.

.

.

.

Fin.

.

.

Mil gracias por llegar hasta aquí, la verdad es lo único que se me ocurrió con el tema de los pockys, los prometidos son necios y rebeldes así que mi mente así los visualizo, espero que sea entendible.

Gracias a mi beta por toda la ayuda y tiempo que tiene para mí y mis desvaríos, Ziari eres un amor

Gracias a los que me leen, a los que me dejan reviews, y a los que me colocan como favorito, a todos mil gracias.

Gracias a la página de fb mundo fanfics Inuyasha y Ranma por siempre recomendar mis fics, gracias a todos los que envían mensajito por privado a todos miles de gracias me siento muy honrada de recibir tanto amor, no lo merezco….

Bueno creo que esto por hoy, y como siempre me despido como los grandes

¡Gracias totales!