El pene de Harry ya apuntaba a ambas chicas antes incluso de que se hubiese quitado la ropa y se hubiese recostado en el colchón. La vista ante él era demasiado excitante. No solo por la innegable belleza de las dos mujeres frente a él. Eso no era lo importante en este momento.
Estuve seguro de que sus actitudes no serían igual incluso si tuviese a un enjambre de veelas frente a él. No era solo la belleza, sino todo. La tensión que acababa de experimentar durante la corta batalla en Grimmauld Place se estaba moviendo a su pene. Su miembro quería redirigir esa sensación a Daphne quien aparentemente era la culpable de su problema. Sin embargo, había llegado a entenderla e incluso pensar que lo que había hecho la chica no era para tanto. Podía haber salido mal pero al parecer la inteligencia de Daphne y su arrepentimiento habían sido suficientes como para salvarlos.
Maravillado, declaró—Espero que no me dejéis fuera…—arrastró las palabras al ver cómo ambas chicas se besaban mientras usaban sus manos para ir mutilando la piel de la otra.
Las cabelleras se entrelazaban y movían con cada pequeños desplazamiento y gemido de las chicas. Daphne estaba tumbada en la cama dejándose llevar por los sentimientos recién encontrados mientras Susan situada sobre ella como un depredador se divertía abusando del cuerpo apolíneo de su compañera. Harry decidió no intervenir mientras maltrataba su eje con su mano ya acostumbrada.
La rubia abría los labios intentando decir algo pero era silenciada constantemente por la pelirroja que excavaba en ella con decisión y maestría. Los roles se estaban invirtiendo, la seguridad en sí misma de Daphne se estaba perdiendo mientras Susan arañaba sus pezones, manoseaba sus pechos y besaba su cuello. Las chicas se fundían en un abrazo vestido a la vez que los pechos de la rubia ya apuntaban maneras.
Una corriente de aire hizo que ambas se dieran cuenta de que sus cuerpos estaban desnudas. La magia de Harry se hizo evidente e incluso jadeó al ver como la bruja rubia estiraba sus manos para alcanzar las nalgas de Susan, abrirlas e incluso dar algún pequeño azote mientras se resistía de la comida de pechos que la bruja le hacía.
La pelirroja parecía haber encontrado la técnica perfecta para tratar con los senos. Daphne supuso que las masturbaciones de Susan se basaban únicamente en abusar de esas maravillas hasta tener un orgasmo. Y aunque cada pecho era diferente, la anatomía debía ser idéntica. Cada pequeño toque provocaba más a la chica que incluso gemía y sentía temor al ver sus pechos, pequeños en comparación con los otros, apuntando sin bajar nada. Parecían estáticos y habían llegado a su máxima inclinación.
Quiso devolver el favor pero no pudo. Susan estaba sobre ella como un leopardo, notaba su olor por todo su cuello e incluso llegado a un punto que no sabía dónde besaba la chica. Las piernas de ambas se entrecruzaban, mientras que una las flexionaba manteniéndose en una posición de perrito, la otra las tenía aferradas a la cintura de su compañera. Harry podría penetrarlas a ambas con un buen posicionamiento pero el chico se mantenía centrado algo que era inesperado.
Una vez los pechos de Daphne no dieron más de sí, Susan decidió abusar de otra parte más escondida. Una mano vagó cintura abajo hasta encontrar un pequeño monederito que carecía de vello. Un simple movimiento de dedo abrió las compuertas, y la rubia se corrió mojando un poco la cama.
—Ni te he tocado—dijo Susan de forma inesperada. Daphne se aferró más a ella mientras movía las caderas para que los dedos de la bruja entrasen de forma similar a una polla. La rubia había probado el pene de Harry brevemente y quería reavivar ese sentimiento al gozar de ese dedo.
—Soy sensible…—la pelirroja se chuleó ante eso mientras murmuraba—Ya lo veo…—recogió un poco de eso y se lo dio a probar. Daphne lo cató con nerviosismo mientras Susan envalentonada por llevar la batuta sexual le indicó—En comparación con Harry esto—deslizó el dedo de nuevo—no se siente bien… ¿Verdad? —la bruja se mordió el labio y asintió nerviosa—Tranquila…me encargaré de abrirte—Las piernas de Susan hicieron presión manteniendo a la rubia encerrada.
Daphne quedo impresionada cuando poco a poco fueron atravesando sus labios más dedos. El primero entró nervioso y no duro mucho, el siguiente alejó las paredes apretadas de su vagina, el tercero ya hizo que la bruja abriese los ojos. Quedaba poco para que el sentimiento fuese similar al que experimentó con Harry.
—De anchura diría que ya…—tres dedos eran suficientes. Harry no era muy grueso—No me llega para alcanzar mucho…—se resignó Sue—Pero quizás pueda darte algo nuevo—insertó los dedos faltantes y los cerró en un puño abriendo el coño de la bruja tanto como si fuese un verdadero parto.
—Una lástima que Harry no pueda ver esto—las piernas impedían que viese el verdadero espectáculo. Ese puño había comenzado a enterrarse poco a poco en la vagina de Daphne provocando unos gemidos muy fuertes y sobre todo innumerables corridas—No quiero dejarte ancha…no habría gracia en eso—dijo al bruja riéndose mientras quitaba el puño y notaba como lentamente los músculos de la bruja volvían a su forma original solo que con menos fuerza—Siempre es mejor apretadito…solo las putas son tan anchas—declaró Susan arbitrariamente. Con Daphne bajando del clímax, la pelirroja le dijo—Compórtate como una buena hermana esposa…
La rubia permaneció quieta por breves minutos hasta que Susan la animó con varios pellizcos en los pechos. La figura de la rubia era más estilizada y no tenía zonas grasas donde pellizcar. Únicamente su pecho y trasero permanecían con la suficiente carne para garantizar ser atractivos. La figura de Susan en cambio ofrecía más posibilidades. Esperó unos momentos decidiéndose y tras eso descendió para comerse el coño de su compañera.
La pelirroja notó un tintineo en su vulva y tras eso pudo escuchar la suave pasada de la lengua por sus labios inferiores. Tras eso, dedos, lengua e incluso nariz se centraron en ofrecer placer a la chica. Susan se mordió el labio al tiempo que sus propias manos comenzaban a masajear sus enormes mamas. Decidida a no quedarse fuera del pastel, Daphne increpó desde su posición algo asfixiante—Hay para las dos— sus manos subieron e hicieron palanca. A la vez que apretaban la carne mamaria, permitían que Daphne se internase más aún.
—Para ser tan fría te comportas muy caliente—dijo Susan sonriendo como tonta mientras gozaba de esa comida de coño. La bruja estaba en el camino del pene de Harry, sabía que de correrse, toda la leche iría a sus pechos algo que no la desagradaba—¿Disfrutando el espectáculo esposo?
Harry sonrió mientras azotaba el trasero de Daphne provocando que está arañase con su diente el clítoris de Susan—Los papeles no están firmados cariño…pero la noche de bodas promete bastante…—su pene estaba tan hinchado como podría. Podía estallar en breve y no quería hacer un mal papel. —espero que no te importe—se posicionó listo para ensartar a la rubia en su coñito. Un coño ya hinchado para permitir la entrada.
—Gatita encima—indicó Susan de una manera que hizo que Daphne levantase la ceja con alfo de fastidio. El mote no parecía gustarle. Obedeció y se tumbó encima dejando ambos coños alineados—Eres una gran gatita…tan fría…tan obediente…tan arisca—dijo la bruja sonriendo al ver que Daphne se estaba decidiendo por arañar a Susan en sus enormes tetas—Tan hermosa…A las gatas se les da leche…—terminó Harry el diálogo mientras penetraba el coño de la rubia.
—Podría rellenarte como si fueses un pavo—dijo Harry sonriendo mientras sentía como la rubia se apretaba alrededor del pene—Tengo semen suficiente…creeme…pero no sería tan satisfactorio…
Daphne murmuró—Mi cuerpo fue hecho para ser esculpido no preñado…—Susan agarró su rostro manteniéndolo estable mientras Harry comenzaba a apretar más y más—Daremos bebes para Harry…haremos un mundo mágico mejor—dijo Susan al oído—No tengas miedo de disfrutar querida—se metió un pezón en la boca mientras la rubia abría los ojos al notar la aceleración de las embestidas del mago.
Harry agarró las caderas de la bruja y fue golpeándola con brutalidad. Quería hacerle pagar por todo lo que había provocado pero al mismo tiempo sabía que eso era imposible. Ni sus más poderosas embestidas serían suficientes para igualar el mal vivir que había pasado. Aun así cada vez que sentía placer por culpa de los gemidos de Daphne le hacían verla como una tierna paloma blanca con el ala rota. La chica había sufrido mucho y sus embestidas parecían curarla como nunca.
La bruja incluso había llegado a sonreír como una boba o a reír de forma histérica. Harry interpretó esto correctamente y sus embestidas se hicieron más apacibles. Quería disfrutar el momento. Mientras la penetraba, sus manos fueron metiéndose bajo la piel de la rubia para llegar a su otra esposa. Debía entregar el mismo cariño. Agarrando a Susan, indicó a Daphne.
—Que goce igual que tú…—la rubia tartamudeando dijo—No tiene tu pene…dentro—masculló la bruja.
Sonriendo paró las embestidas y dijo—¿Quieres compartir? —Daphne negó con la cabeza solo para luego en voz baja decir—Sí…—Harry suspiró, sacó su miembro y lo introdujo dentro de la pelirroja. La postura no era la mejor pero se contuvo un poco mientras Daphne intentaba posicionarse mejor. Acabaron de lado con la rubia en medio abriendo las piernas para dar acceso al coño abierto de Susan.
Harry no podía embestir cómodamente pero el roce entre los dos cuerpos femeninos provocaba a la rubia mucho más de lo que pensaba. Harto de eso, le tocó el trasero metiendo un dedo dentro de su ano. Daphne abrió los ojos con horror. Captó el mensaje y rodeó a Susan. La pelirroja sollozó por lo que le esperaba.
Mientras Harry la follaba y le besaba el cuello, sus pechos eran maltratados por Daphne. La rubia no se quedó quieta e incluso fue bajando sus afiladas uñas al clítoris de la bruja. Sonriendo al ver el goce de la bruja, le indicó—No seas tan floja Susie…no puedo hacerlo yo todo sola…
Susan bufó al ver que la actitud de la rubia seguía siendo la misma. La besó con furia mientras la agarraba del trasero. Ambas podían sentir la fuerza que imprimía Harry en cada estocada. Si los gemidos no fueran suficientes, la fuerza que sentían en los muslos lo sería. Aun así al mago le costaba mantener el ritmo tras quitarse el collar. Por una vez deseó tenerlo solo para permanecer entre esas piernas por horas y horas.
—Voy a…voy a…—Susan rápidamente cesó sus besos y sus movimientos. Incluso su vagina parecía flexionarse en un intento de no perturbar el glande del mago. Harry anonadado lo sacó y tuvo que usar toda la fuerza de voluntad necesaria para no derramar su semilla.
—En sus tetas—increpó Daphne deseando ver esas mamas cubiertas de blanco. En cambio Susan declaró—En el trasero de Daphne…—no se ponían de acuerdo por lo que el mago con mucho pesar acabo golpeando el ano de la bruja Slytherin y tras siquiera dos embestidas derramó todo dentro.
—Puedes intentarlo Sue—le leyó la mente ya que la pelirroja empezó a intentar meter el rostro en medio de las nalgas de Daphne para alcanzar un poco de semilla. Harry se tumbó en la cama cansado por todo y declaró—Despiértame una hora antes de irnos…Quiero ver lo bien que usas esos labios—dijo mientras usando su dedo abría la boca de la chica como si fuese un caballo.
Susan se acostó en la cama, desnuda junto a su hombre. Daphne quiso vestirse, pero la pelirroja se lo impidió con un sonoro azote. —Debes despertarle así…y en Hogwarts esperó que estes a la altura princesa…
La bruja rubia se acostó al otro lado y fue abrazada por Harry. Por primera en paz, lloró recordando a su hermana pequeña. La tranquilidad que irradiaban ambos y el amor hizo que Daphne se sintiese en paz y afrontara lo que le quedaba de año con algo de esperanza. El objetivo era encontrar ese recuerdo que Slughorn intentaba ocultar.
