—Da gracias de que pudieseis escapar—decía el pelirrojo mientras subía las escaleras de la Torre de Gryffindor junto a Harry.
Ambos chicos charlaban ociosamente mientras intentaban evitar a los pequeños alumnos de primer año y a los fantasmas que a menudo intercambiaban palabras con los cuadros. El ambiente en el colegio era cada vez más tenso. Harry estuvo seguro de que faltaba poco para que una chispa iniciase una guerra civil. Por momentos estuvo feliz de que los gemelos Weasley se hubiesen fugado el año anterior. Al menos así no habría posibilidades de enfrentamientos duros.
—Sí…Solo destruyeron media casa—dijo Harry con un deje de voz que delataba su opinión. Si bien aborrecía la casa de los Black tanto como Sirius no estaba a favor de destruir patrimonio ni de demoler un lugar perfectamente habitable.
—La Madriguera ha vuelto a funcionar…Por si necesitas...—intentó decir el chico pero Harry lo silenció diciendo—Dumbledore se encargará de eso…después de todo no puede dejar en la calle al Elegido—ambos chicos se cachondeaban del título que el Ministerio le estaba dando.
En un giro de los acontecimientos, Amelia Bones había anunciado la derrota de Bellatrix como un acto heroico. Había homenajeado el momento y dictado a la población que no temiese el enfrentamiento y que matase a todos los mortífagos que pudiesen. Una foto suya acompañando a la dama y sosteniendo el cabello de la mortífaga había salido en portada. La estrategia parecía más una victoria política que militar ya que el mundo mágico comenzaba a decaer de manera acelerada. Ni siquiera había hecho falta que Voldemort se mostrase. Sus sirvientes lo hacían todo por él.
Atravesaron el retrato de la dama gorda y justo antes de entrar en su habitación. Harry se acordó de que debía ir a ayudar a Hermione con sus libros. Desde que Lavender había irrumpido en sus vidas, sus dos amigos estaban peleados. Le resultaba extraño que dos personas que apenas unos meses compartían cama y orgasmos ahora no se pudiesen ni ver.
—Iré a ayudar a Herms…Luego te veo—señaló Harry con un deje de molestia. Le cansaba esa situación.
Ron miró al chico y le dijo—Ahora que estás con Bones y con Greengrass—especifico el chico—Podrías decirle a Megan que…si…—el chico se sonrojó un poco por su petición. Harry frunció el ceño y dijo-
—¿No estabas prendado por Lavender?
—Bueno sí…pero Lav solo es buena mamando y haciendo pajas…—dijo el chico con fastidio—Muy pegajosa y algo corta…No puede ni siquiera ganarme en el ajedrez mágico. No le gusta el quidditch.
Riéndose, le indicó—Estoy seguro de que Megan estará de acuerdo en intentar algo contigo. Pero come con la boca cerrada…—le advirtió—Y respecto a lo otro…Nadie puede ganarte al ajedrez.
Ron se tumbó en la cama sonriente y alardeó—Soy muy bueno…Pero al menos que de batalla como hacíais tú o Herms…—su voz tembló mientras murmuraba—¡Oye Harry! ¿Son para ti? —tendiendo una caja decorada con su nombre. Parecían bombones.
El mago miró la caja desde lejos y le dijo—Disfrutalos tú…yo estoy ya cogido—sonrió al recordar las pequeñas alianzas en sus manos—y por dos bandos además…—recordó a sus dos esposas—Iré a por Hermione…Luego nos vemos.
Salió corriendo en dirección a la biblioteca. Durante sus seis años había aprendido a acceder rápidamente a aquel lugar debido a la obsesión de su amiga por los libros. Durante el viaje en tren notó que Hermione parecía más alicaída de lo normal. No era únicamente por Ron sino al parecer le estaba afectando el daño provocado a la biblioteca de Grimmauld Place. La chica adoraba los libros sin importar la cantidad de maldad que hubiese impreso en ellos.
Se deslizó sin llamar la atención de Madame Pince y encontró a su mejor amiga sola y sentada en una mesa. Tan solo se divisaba su cabello ya que el resto estaba lleno de libros gruesos. Observó eso por momentos y luego se deslizó junto a ella. Estuvieron por cinco minutos en silencio hasta que la bruja lo reconoció.
—¡Harry! ¡Podías haber hablado eh! —le recriminó con nerviosismo. El chico se excusó diciendo—No sabía que teníamos exámenes recién llegados… ¿No te parece algo excesivo? —dijo observando los libros.
La bruja lo golpeó con uno fino y dijo—No es por exámenes idiotas…se trata de prepararnos para la guerra. Casi acabáis muertos y eso fue en un terreno que conocíais bien…tan solo imagina en campo abierto—Harry se abstuvo de comentar que el enemigo conocía el terreno igual de bien que él.
—Muchos libros para tan poco hechizos—dijo observando un pergamino con pocos nombres apuntados. Hermione siseó—La mayoría son ridículos o demasiado sanguinarios…No sé quién diablos escribió estos tomos… ¿Te puedes crees esto? —le tendió un libro donde figuraba una transformación que permitía volver gusanos los dedos de una persona—Es poco práctico además de lento.
El chico observó los libros y dijo—Quizás en la Sección Prohibida…—sospechaba que allí habría libros mucho más oscuros. Hermione anuló su comentario con una mirada similar a McGonagall. Intentó disuadirla al decir—Podríamos convocar a los del ED…Luna estará encantada—la bruja rubia solía juntarse con Ginny y Demelza pero era menos sociable y parecía tan frágil que provocaba ternura en todos.
Hermione gruñó al decir—Les enseñaste lo básico…Y Luna consiguió sobrevivir la batalla sin una lesión demasiado grave—Harry recordó cómo Hermione cojeaba o como Ron aún tenía arañazos por los cerebros esos.
—Quizás Daphne sepa algunos conjuros más maduros…—intentó simplificar el vocablo pero Hermione lo miró más enfadada mientras decía—Harry aun puedes recapacitar…No firmes el papel cuando Dumbledore te lo envié…Daphne nos intentó matar a todos…es una loca peligrosa.
—Hermione no es así…—justificó los actos de la rubia pero claramente Hermione tenía su punto y se lo hizo ver.
—Solo justificas eso porque es hermosa y será tuya para siempre…obligada por alguna clausula mágica a serte leal a ti…—indicó mientras mordía la pluma—¿Qué pasara con los demás? ¿Con su actitud? Eso no lo puedes cambiar…le importó poco el daño que le hiciese a Fleur…a los Weasley…a mí…Solo le importaba ella misma y su familia.
Dudando le dijo—Ella me salvó…sino hubiese mandado a Kreacher no hubiese sobrevivido a mis duelos en la casa de los Black…
—Podrías haberlo mandado tú…Eres el heredero, ¿recuerdas? Kreacher te obedecería siempre que no contradiga las normas de Sirius.
—¿Cómo pudo ella ordenarle entonces?
—Daphne dictó una orden que no contradecía ninguna que Sirius le hubiese dado recientemente. Tu padrino trata a Kreacher como basura…lo último que le dijo fue que desapareciese de su vista…Y ahora al parecer el elfo la obedece a ella como si fuese su amante…
—Es su amante—dijo Harry con tranquilidad—Daphne puede tener a Kreacher…pero esté aun sirve y ayuda a Sirius y Amelia…No es para tanto. Les gusta servir.
—Para eso creamos el PEDDO—dijo Hermione englobándolos a los tres. Harry estuvo seguro de que Ron no apoyaba esa tontería y él tampoco. Si bien estaba en contra de la esclavitud, los elfos disfrutaban ese trabajo. —Los elfos dejaron de limpiar la sala por tus gorritos, Herms…Les gusta trabajar y viven bien.
—¿Qué me dices de Dobby o Winky? —increpó. Harry con algo de miedo soltó—Estoy seguro de que necesitaré elfos cuando decida ampliar la familia—Hermione se puso lívida por momentos.
—No es momento para pensar en eso Harry…La mitad de las chicas de la escuela quieren contigo únicamente porque eres el elegido…—dijo con puro odio—A Ginny le está costando mantenerlas alejadas… Y yo…no estoy convencida de que tú supuesto amor sea eso y no haya algo más. No confió en Greengrass.
Sonrió ante eso y dijo con orgullo—Soy el elegido, Herms…Asúmelo—le guiñó el ojo a varias Ravenclaw provocando la ira de la morena—Si coqueteas con cualquier chica, estoy segura de que Daphne tendrá suficientes distracciones como para no centrarse en amargar la vida de los nacidos de muggles…
—Exageras mucho…Puede que defienda su estatus pero no es Malfoy—le indicó Harry a su amiga.
—El peor ciego es el que no quiere ver o en este caso…el que solo ve lo que hay debajo de la tela—recalcó la bruja. Harto de eso, le indicó—Dumbledore confía en ella…
—También confía en Snape y vosotros lo culpabais año tras año—increpó Hermione defendiendo su postura férreamente. Relajó el ceño y dijo—Solo quiero que no te dejes influenciar por ella…Greengrass es demasiado lista.
—Lo tendré en cuenta—dijo amablemente el chico—Por cierto, ¿Qué es eso de suficientes distracciones? —queriendo saber que insinuaba la bruja. Hermione se mordió los labios y tras un prolongado silencio dijo—Bueno…Hannah le comentó a Parvati que había visto a Romilda Vane meter chocolate llenos de Amortentia…Suponemos que los dejó en tu cama…En cuanto se enteró Susan fue corriendo a pelearse con ella…Ahora está castigada con Sprout…Pensé que si Daphne se enterase sería más divertido…podrían expulsarla incluso.
Harry palideció al recordar la caja que le había dicho a Ron que comiese. Haciéndose el tonto, le preguntó—¿Amortentia?
—Sí. Eres el genio en Pociones, no—sonó despectiva—Produce obsesión romántica entre el que lo toma y el que lo prepara…Vane podría hacerte firmar cualquier papel que anulase los compromisos mágico…con tus novias.
Simplificó todo diciendo—Recuerda que no son compromisos…La magia hizo que fuese un casamiento—enseñando el anillo—Nuestros sentimientos provocaron esto…
—Sin firmar los papeles no es nada—recalcó la bruja haciendo alusión a los trámites administrativos. Algo que si bien era cierto, tan solo era burocracia. La magia los había unido de la misma forma que los empleados del Ministerio lo hacían con las parejas que querían casarse. Tan solo un hechizo era necesario. Harry lo había consultado con Neville y Ron en el tren. Ambos le habían cerciorado que sus lazos de unión eran reales y no simples tretas.
Huyó de la biblioteca para ver a Ron. Tan solo deseaba que no le hubiese sucedido nada malo. Las pociones, al igual que muchas drogas eran malas en abundancia y producían efectos extraños. Recordó al sapo Trevor que había sido torturado por Snape durante semanas con una poción. Al final la criatura había quedado en un estado tan malo que el profesor se había apiadado.
Corrió de nuevo y encontró al pelirrojo en la cama con una sonrisa de tonto enorme. Miró la caja y comprobó que había devorado toda la caja. No solo una, sino que había varias esparcidas por el suelo. El chico observó a Harry y dijo.
—¿Me la presentas?
—¿Romilda Vane? —asintió—No creo que sea tu tipo…es lesbiana—le dijo intentando que los efectos no fueran a más. Ron frunció el ceño y dijo—La cambiaré de lado…iré a verla…a ella y a…Leanne…oh y también a Lisa Turpin…Y qué me dices de…
—Ron… ¿Cuántas cajas has encontrado en mis cosas? —cuestionó al chico que a duras penas, enumeró con los dedos el número cinco. Asustado, quiso ayudarlo pero no supo exactamente cómo. Ante su inexperiencia se le ocurrió buscar al profesor Slughorn, era el profesor de Pociones. Podría producir un antídoto adecuado.
—Vamos Ron…Levántate…—intentó auparlo y el chico acabó diciendo—¿Vamos a ver a Romilda? —Harry asintió mientras agarraba el mapa del merodeador para hacer el camino de noche mucho más rápido. Observó que el nombre de Malfoy seguía sin aparecer en el mapa. Ambos chicos caminaron rápidamente por los pasillos aunque el pelirrojo se distraía constantemente algo que irritaba bastante al niño que vivió. Llegaron al despacho en donde se tenían lugar las reuniones de Slughorn.
Harry llamó a la puerta y fue recibido por el profesor con aspecto somnoliento. Al ver de quien se trataba, se iluminó y dijo—¡Harry buen amigo! ¿Qué te trae aquí?
—Verás…Ron tomó…—el pelirrojo interrumpió eso declarando—¿Está aquí Romilda? —Slughorn observó al chico con visible sorpresa. Se atusó el bigote y con algo de molestia dijo.
—Con que un filtro de amor…Me sorprende que esas cosas se sigan utilizando hoy en día…Venid Venid tengo la solución—los invitó a entrar y fue a por un bote pequeño, del tamaño de algunos reactivos de laboratorio—Traga mi buen amigo—le dio unas gotas de algún brebaje que hizo que el chico se amargase. Su rostro se puso amarillo.
—Quizás necesitemos más dosis—recomendó Harry viendo cuanto chocolate contaminado había ingerido. Slughorn amagó diciendo—No. No. Dejémoslo reposar…Al final se curará…Me parece increíble que alguien use eso en Wesley…
Se negó a decirle que estaba mal pronunciado por lo que anunció—Fue para mí, señor. Ron los comió por accidente…
El hombre se sacudió el bigote mientras murmuraba—Por supuesto que era para ti, Harry…—fijó su mirada en el chico pelirrojo que deliraba en una silla—Wesley no es interesante…me sorprendí cuando supe que tuvo lazos afectivos con la Señorita Granger y recientemente con la Señorita Brown…Pero, tú querido amigo…Eres una mina de oro—se frotó las manos de una manera que le recordó al tío Vernon—Dime Harry… ¿Qué te movió a intentar cortejar a la Señorita Bones y a la Señorita Greengrass? ¿Dos a la vez, mi buen amigo? Mucho para cualquier mortal…ten cuidado Harry—advirtió el hombre riéndose—La belleza no lo es todo Harry…ni la riqueza tampoco.
El chico observó aquello con algo de extrañeza. Siempre le había parecido que Slughorn era el típico hombre buscador de oro pero al parecer valoraba más otras cosas además del oro. Era extraño siendo un Slytherin.
—No me movió nada Señor…—indicó el chico—Yo solo…
Slughorn sonrió ante la timidez del muchacho—Harry amigo mío no estés nervioso. Yo no juzgó a nadie…tan solo te doy mi opinión. Los matrimonios doble no eran comunes ni en mi época. Muy pocos magos y brujas estarían dispuestas a compartir y mucho menos a vivir en armonía con la única seguridad de que su patrimonio sería respetado para sus descendientes…Una seguridad grabada en palabras o en tinta…y con la supremacía de los sangre puras digamos que se respetaba poco…
—¿Qué quiere decir, profesor?
El hombre intentó dejarlo más claro—Muchas familias aprovechaban sus lazos de boda para engrandecer su saca monetaria. En el proceso remataban a líneas moribundas…Blacks, Malfoy e incluso los Potter si me permite la opinión…
—¿Potter? —masculló el chico sin entender a qué se refería. El hombre sin pensar afirmó—No es vuestro problema…ambas chicas parecen haber adoptado tus líneas de herencia o al menos así lo refleja mi listado de alumnos…
Harry observó un papel en el escritorio del hombre ya se podía ver el nombre de Daphne Black…su apellido de soltera figuraba más atrás. Eso lo sorprendió pero tampoco lo desilusionó.
—Si esto acaba tu patrimonio será superior incluso al de Dumbledore—indicó el hombre a sabiendas—Podrás dirigir el mundo mágico y no te resultará difícil…Con el poder financiero de cuatro grandes familias…Serías un tonto si no lo hicieses.
Pensando le dijo—¿Quiere que haga una revolución? ¿Eso le propuso Tom Riddle hace años? —contratacó provocando que Slughorn retrocediese algo asqueado—Lo que Riddle hizo no es una revolución política Harry, no te equivoques…Riddle hizo una gran impresión en nuestra historia…se convirtió en el temor de los niños. Recuerdo mis últimos años de profesor…el ambiente polarizado…los duelos…las bodas apresuradas. Sus padres fueron de esos—señalando a Ron—No quiero que eso se repita.
Mientras observaba como Ron recuperaba su mente, afirmó—¿Se quedará en Hogwarts si él vence?
Slughorn tragó saliva—Me matará si no lo hago…—miró al chico derrotado—Me quedaré hasta que Él me pida algo y entonces…—parecía recobrar un poco de color en el rostro—le haré frente. Me matará…—indicó sabiendo que no podría con Lord Voldemort.
—Necesito saber qué le dijo aquel día, profesor…—indicó Harry con desesperación—Que le dijo a Riddle aquel día…necesito su verdadero recuerdo.
—Te envía Albus… ¿verdad? —dijo riéndose el anciano—Ya le di lo que necesitaba. Es lo suficientemente listo como para atar caber. No te metas en sus líos Harry…cuida a tus esposas. Mudarás y tened, hijos. No mereces una vida llena de muerte.
Fueron interrumpidos por Ron que se levantó recobrando el sentido. Parecía atemorizado por algo. El chico sabía lo que había pasado y estaba avergonzado de que Slughorn lo hubiese visto en ese estado. Horace quiso recobrar el ambiente feliz y sonriendo dijo—Sacaré una botella de whiskey de fuego para celebrar tu regreso al mundo de los vivos…—sacó una botella y sirvió tres copas—Salud muchachos…
Harry no llegó a meterse el trago en la boca cuando vio que Ron caía al suelo y no respiraba. Slughorn abrió los ojos mientras tartamudeaba y dejaba la botella asustado.
—Solo era Whiskey…lo prometo…ni siquiera es tan fuerte.
Al ver lo que le ocurría dijo—No fue su bebida…Es algo más—el profesor con pesar dijo—¿Veneno? Hay miles no me daría tiempo a ver cuál es el adecuado…—Harry recordó las lecciones de Snape y el uso del bezoar, una piedra con propiedades curativas. Alzando su mano invocó esa piedra y se la dio a tragar al pelirrojo. Ron recuperó una respiración normal.
—Hay que llevarlo a la enfermería…—dijo Slughorn—Eres un genio, hijo…—tartamudeaba asustado—Iré a avisar…
—No. Avise a Dumbledore…yo lo llevaré…Wingardium Leviosa—alzó al chico y fue corriendo a dejarlo en la enfermería. Mientras lo dejaba al cuidado de Madame Pomfrey mandó un patronus para avisar a Ginny y Hermione. Corrió para encontrar a Dumbledore en el despacho pero se topó con Daphne.
—¿Qué haces en la enfermería? —cuestionó la bruja.
—Ron fue envenenado… ¿y tú? —la bruja se sonrojó mientras murmuraba algo que tenía la palabra embarazo. Daphne pausó su conversación—Vamos a ver qué ocurre… ¿conseguiste algo de Slughorn?
—No.
—No se puede confiar en un hombre—indicó la bruja con soberbia—Todo lo tengo que hacer yo—sacó un frasco pequeño y dijo—Bebé idiota…No todo burro—probó las últimas gotas del fluido que Harry supo que era Felix Felicis—Camina…—le obligó a andar para ir a las mazmorras.
Ambos caminaron hasta encontrarse a Dumbledore analizando la botella junto a Slughorn. Al verlos de la mano, el directos arrugó la mirada y dijo tranquilizándolos—En efecto Horace…fue envenenada…y muy sabiamente. Hay más de treinta venenos…ningún antiveneno hubiese logrado nada…
—La intervención de Harry fue espectacular…es el príncipe de las Pociones—indicó orgulloso—Y que sería el príncipe sin su princesa—rio jocosamente el hombre. Albus sonrió también mientras murmuraba—Severus siempre me había informado de que no se le daba realmente bien ese tema pero parece que contigo ha resurgido…
—Un bezoar pudo salvar los primeros síntomas…Pomfrey le hará un lavado de estómago y luego estará unos días con suplementos—sonrió Slughorn en unas semanas estará de vuelta.
—Me alegró Señor—dijo Harry. Dumbledore en cambio adivinó—¿Para quién era la botella, Horace?
Temblando dijo—Para ti…pensaba dártela en Navidad pero desapareciste por todo el tema de…—miró a Daphne—de su boda—marcó con una sonrisa—Hacen una bonita pareja, sin duda.
Harry sospechaba que esa era la excusa oficial que Dumbledore había dado para garantizar la ausencia del castillo debido a la Orden. Daphne en cambio se adelantó y dijo sonriente.
—Parece que tiene enemigos Señor…dos intentos de asesinato.
Dumbledore amagó con una sonrisa mientras murmuraba—Intentos bastante flojos, en mi opinión. Hubiese sido más fácil atacarme de espaldas con una maldición asesina mientras caminaba hasta aquí…—la bruja rubia entrecerró los ojos cuando Dumbledore enfatizó—Hasta luego Horace y chicos…recuerden…—se desapareció provocando la sonrisa de la bruja.
Harry esperó brevemente mientras observaba la sonrisa jocosa de Slughorn. No había captado nada de ese intercambio verbal, Daphne lo reprendió y le dijo gruñendo por la frustración.
—¿No lo has visto? …Se está cachondeando de sus intentos de asesinato. Nada puede asesinarlo ni una maldición asesina de espaldas podría…se desaparece en Hogwarts. Nadie puede hacer eso—escuchó aquello de Hermione también así que supuso que debía ser verdad.
—Muy perspicaz Señorita…—dudó por momento pero la rubia sonriente le dijo—Llamame como le plazca, profesor. Aunque personalmente sigo considerándome Greengrass después de todo no hay ningún registro y mi futuro esposo parece decidido a dejarme viuda…
Slughorn se relajó ante esos cumplidos y sacó dos nuevas botellas—Estás no están malditas…Unos tragos—propuso. Aceptaron y estuvieron bebiendo por varios minutos. Al cabo de un rato, Daphne algo más borracha afirmó.
—Busca matarme del susto profesor…Cien dementores, un dragón…un jodido basilisco bajo este castillo. Lo mató con 12 años…aun jugaba con muñecas—le dijo con algo de repelús. Harry la abrazó en una estampa en la que Slughorn tuvo que reprimir sus ganas de llorar.
—No era para tanto. Tuve ayuda en todo—quiso restarse valor. Slughorn escuchó aquello entusiasmado—¿Un basilisco? ¿Intacto? ¿Hace cuánto? ¿Cómo de grande era?
—Pues unos 20…metros. Hace tres años o cuatro…—no recordaba bien la fecha exacta—Le atravesé la mandíbula y el cerebro con la espada…Supongo que estará ya podrido.
El profesor bostezó diciendo—Que va…La magia de su veneno hace que todo su cuerpo retenga las propiedades mágica. Sería millonario si pudiese recogerlo…
Daphne con un murmulló dijo—Se lo regalamos profesor…
—¿Qué haría yo por vosotros? —dijo el hombre acostumbrado a las relaciones duales de intercambio. Harry presionó—Lo que esconde…ese recuerdo. Entréguenoslo…es la única manera.
—Hagrid tiene un enorme nido de arañas…—ciñó Daphne—Acrómantulas…—Se le abrieron los ojos al hombre en su codicia. La rubia sabía cómo manipularlo o era el Felix. No estaban seguros.
—Eso sería excelente…sin duda. Pero Hagrid es un animalista, no me dejará matar a esas criaturas…—dijo con fastidio. Daphne en cambio matizó eso diciendo—Me han comentado que la araña más grande está muriendo…si se apresura puede que consiga algo de veneno.
—¿Aragog? —pensó Harry con susto. Hagrid estaría sufriendo mucho por la muerte de su amigo mascota. Daphne repitió diciendo—Solo queremos ese recuerdo…para acabar esto. No puede ser tan difícil, señor…Usted será rico y limpiará su conciencia…Esto es por su bien.
Horace miró un sencillo reloj de arena que había en su despacho—Aún recuerdo el día en el que acabó la otra guerra. Tú madre me había regalado un pececillo en una pecera…cuando lo vi sobre mi mesa era un pétalo de flor…ese pétalo se convirtió en un pez. Cuando mi esposa falleció…—lloró por momentos—quise mucho a ese pez y de pronto. Se esfumó…salí a comprobar y Dumbledore me avisó de que algo iba mal. Lily había fallecido…Días después los Longbottom…Recuerdo que la joven Señorita Black vino a verme en busca de información. Rompió la pecera en un ataque de ira y me amenazó con un Cruciatus…—tembló al recordar—Yo había dado clases a ese monstruo…
—Usted no tuvo la culpa de nada profesor—simpatizó Harry—Fueron sus decisiones las que hicieron eso…No puede cambiar eso profesor.
El hombre se llevó la varita a la sien y dijo—Yo lo hice invencible Harry…comprendeme…Por mi culpa nunca morirá…—le tendió un hilo blanco en un vaso—Perdonadme chicos…
El hombre les dio la espalda y Harry observó el recuerdo plateado en sus manos. Dumbledore estaría orgulloso de ellos. Algo bueno después de todo. Mientras se iban, observó que Daphne movía la varita en intrincados movimientos. A partir de varias botellas de licor creó una pecera de cristal finamente labrado. Tras eso un pétalo blanco apareció y se transformó en un pez.
—Profesor…recuerde lo que realmente vale la pena…No deje que lo destruyan de nuevo—le advirtió la bruja. Slughorn lloró mientras murmuraba—Esperó que no se marchité de nuevo chicos…Él es demasiado fuerte—les advirtió con visible dolor en sus ojos.
