Harry y Daphne atravesaron el águila que conducía al despacho de Dumbledore con el recuerdo en el bolsillo. Desde una rendija observaron cómo Snape discutía con el director en voz alta. La mancha negra se extendía hasta su torso en clara señal de que algo estaba pasando y no era bueno.

—El Señor Tenebroso no se contentará con eso Albus…—indicó el hombre.

—Debes esperar a que esté vulnerable Severus…mi poder debe fallecer conmigo—fríamente Dumbledore hablaba de sí mismos—No me ignores Severus—la puerta cortaba la comunicación que ambos podían huir—Asegúrate de que Hogwarts permanezca sin intervención de los mortífagos…que no causen bajas…Hogwarts será el bastión final.

Snape ondeó su capa negra y advirtió—¿Piensa dejar caer al Ministerio a Gringotts incluso?

Dumbledore miró abajo y dijo—Amelia es consciente de que mi tiempo en el mundo de acorta…Llegará el día en el que mi presencia no intimide al Señor Oscuro. Sus sirvientes ya están en la calle…pueblan el Ministerio. Será cuestión de tiempo antes de que el Ministerio se derrumbé sobre sus cimientos.

—Debió ayudar a Rufus—indicó Snape—Podía haber evitado que los agentes de Malfoy y Yaxley ocupasen puestos importantes.

—Un solo zángano no protege una colmena Severus…Mi objetivo es que la mayoría de personal fiel se ponga de nuestro lado…Que Amelia sobreviva…—indicó el hombre fríamente—¿Qué noticias traes Severus?

Con respiración pausada dijo—El Señor Tenebroso sabe de la varita de Potter…busca un arma capaz de matarlo…Una nueva varita.

Dumbledore suspiró mientras tocaba la suya con algo de lentitud—Me temó que la clave para vencer al Señor Oscuro no reside en la varita sino en el mago—El hombre no entendió nada pero el director sonrió ante esto—Ahora mi buen amigo, dejemos paso a la Señorita Black y al Señor Potter…

La puerta se abrió revelando a los dos jóvenes. Daphne aparentó sorpresa mientras que la expresión de Harry los inculpaba a ambos. Snape miró de arriba abajo a la muchacha y tras unos momentos dijo.

—Black y Potter…Cabalgando a la luz de la luna juntos, supongo…La historia se repite—sonrió ante esto—En varios sentidos además…Igual que tú padre, Potter. Él también escuchaba a escondidas y espiaba a los demás…

—Mi padre no hacía eso…

Severus estalló—Tú padre se dedicaba a embrujar a otros y a ligar con cualquier hembra capaz de abrirse de piernas en cinco minutos—observó a la rubia desilusionado—Al parecer Black te enseñó sus trucos. El peor de los dos sin duda…le daba igual el color, la casa o la locura. De hecho disfrutaba más con esto último. El pequeño perro…se pasa el día solo arreglando paredes mientras sueña despierto con hacer un trío—se jactó de eso sonriendo—Con la Ministra y una presa…los estándares de ese hombre son demasiado extremos…

—Severus—susurró Dumbledore en aclaración de su postura. El hombre abandonó la sala al tiempo que Daphne agarraba el bote y lo echaba al pensadero del director. Sonrió y dijo.

—¿No quiere perder el tiempo? —su sonrisa se hizo intensa cuando la chica se sonrojó visiblemente—Está bien Harry toda para ti…cuando acabemos esto podéis marcharos. Ahora sumerjámonos en esta nueva aventura…

De nuevo aparecieron en el despacho de Slughorn. Obviaron la parte en la que el profesor, visiblemente más joven y gordo reñía a otros alumnos. Tom esperó pacientemente mientras observaba un delicado reloj de arena que discurría de forma extraña casi caótica.

—El otro día estaba en la biblioteca leyendo…en la Sección Prohibida—se quedó quieto a la espera de una reprimenda que nunca llegó—y escuché algo sobre una magia especial. Pensé en preguntarle, después de todo usted…es diferente—le miró a los ojos y dijo con confianza—Los otros profesores podrían malinterpretarme.

Slughorn se sonrojó mientras murmuraba—Bobadas Tom…el viejo Dippet está encantado con lo que hiciste tras la muerte de aquella niña…encontrar al culpable y que fuese Hagrid—hablaban de la Cámara de los Secretos, algo que Harry ya sabía.

—Otros no—indicó el chico modestamente.

—¿Y de qué se trata? —sumamente interesado por la curiosidad académica del joven—Eres inteligente Tom. No puedo enseñarte nada realmente, solo hago Pociones…—el joven Riddle sonrió ante eso y murmuró.

—No es acaso ese arte tan sutil una muestra de la determinación de un mago…—sonrió y murmuró—Usted es hábil en las magias más recónditos…

—Sí—vaciló levemente—Adoro la piña, Tom. Supongo que lo supiste usando algunas magias que el Ministerio cataloga como Prohibidas—rio al ver que Tom sonrió también. Ambos compartían una broma interna—La severidad del Ministerio ha sido preocupante estos últimos tiempos Tom…en mis tiempos era habitual el uso de la Legeremancia para hallar indicios de infidelidades…

Slughorn sonrió y dijo—Bueno muchacho… ¿Qué magia era?

El joven Tom bebió agua y dijo con suma delicadeza—Horrocrux—Slughorn se congeló e hizo una mueca de repulsión ante esa palabra. Su mirada se ensombreció mientras murmuraba—No sé qué libros lees pero desde luego Dippet tendría que restringirlos…

—¿Qué es Señor? —dijo con ligera impresión.

—Tú lo sabes mejor que yo Tom—adelantó el hombre con sabiduría—Un Horrocrux permite al mago confinar parte de su alma y así ser…resistente a la muerte. Si bien hay magias capaces de alargar la vida o curar enfermedades, incluso recuperar la juventud…la muerte es terreno inexplorado, Tom. Crear un Horrocrux es un acto vil en esencia…algo que no se debería hacer jamás…—el chico parecía hacer oídos sordos y dijo.

—Leí que Herpo el Loco creó uno…

—Por algo estaba loco Tom—sencilla contestación por parte del profesor—En esencia eres inmortal…mientras el objeto o ser donde deposites el alma permanezca vivo. Algo que es fácil ya que la magia imbuida en uno es muy difícil de eliminar…Ni las maldiciones más poderosas pueden…se debe destruir el objeto más allá del límite mágico de recuperabilidad.

Tom tomó otro sorbo—¿Cómo se realiza? ¿Cómo se fragmenta el alma para crearlo? —parecía interesado. Slughorn palideció y dijo—¿Cómo? Sencillo, Tom. Creo que ya lo sabes…Matando a sangre fría. Matando un ser humano sin el más mínimo remordimiento, sin el menor propósito que justifique tus acciones…una acción así solo puede ser cometida por locos o monstruos.

Tom siguió observando al hombre sin tomar en cuenta las palabras que murmuraba. Luego indicó con curiosidad—¿Sería posible crear más de uno? ¿Por ejemplo, siete? —Slughorn se sentó en una silla mareado.

—¡Siete! No es suficientemente malo asesinar a una…siete… ¿Esto es académico, verdad? —sonriendo dijo—Por supuesto que sí, profesor. Será nuestro pequeño secreto.

Salieron del recuerdo mientras este se diluía en el fondo cristalino del pensadero. Dumbledore observaba la expectación de los chicos mientras se tocaba la barba y jugaba con su varita. Harry, impresionado matizó.

—¿Es inmortal? No puedo vencerle—parecía más derrotado que nunca—Nadie puede vencerle…

Daphne se acercó pero no le tocó—¿Cuántos horrocruxes hizo? Podríamos…destruirlos…

Dumbledore sonrió mientras murmuraba—Ya lo has oído…siete…—sacó de un cajón el diario de Ginny y un anillo roto—Dos fueron destruidos…Quedan cinco… ¿Alguna idea?

—La copa y el colgante que robó a una anciana—indicó Harry sonriendo—Puede que fuese el que buscaba Bellatrix en la casa de los Black—Daphne abrió los ojos con desesperación—No noté que nadie me hablase…Si se supone que es parte de él…debería haber sentido algo… ¿no?

Dumbledore sonrió al murmurar—Eso le ocurrió a la Señorita Weasley años atrás con este artefacto—mostró el diario agujereado—En ese momento supe que era una magia extraordinaria y sumamente oscura. Pero hasta hoy no supe lo grave que es…Hoy en día Lord Voldemort es inmortal…al menos mientras sus anclas lo mantengan en este plano.

Harry se recostó más en la silla con aspecto algo derrotado—Solo hay que encontrarlos…Alguna idea—observó que ninguno respondía—Le tiene mucho cariño a su serpiente mascota…seguramente la haya convertido en uno.

—Nos faltan dos—enmendó la bruja Slytherin—Al menos uno que no tenemos ni idea y el otro…—bajó la cabeza pensativa pero Dumbledore los iluminó diciendo—Realmente podemos interpretar que la configuración más estable sería seis horrocruxes y un trozo en su propio cuerpo.

—Profesor tiene alguna idea—indicó la bruja—No sabemos si ese era el guardapelo real. Influía en los demás—miró a Harry que asentía claramente. —Me temo que no es suficiente…Pongámoslo en duda mientras tanto. Yo mismo me encargaré de cazar esas cosas durante mi último tiempo de vida. Os he instruido a ambos para realizar tal cosa…está enseñanza pasará a ciertas personas elegidas. Personas capaces de afrontarlo…como la Señorita Granger o el Señor Weasley—Daphne se mordió el labio por lo que el hombre añadió—Deberíamos incluir a la Señorita Bones debido a vuestro trío amoroso…Después de todo su tía estará presente en la recuperación de uno de esos objetos—masculló el hombre con una sonrisa tenue.

—Y nosotros—prosiguió Harry con nueva determinación. Albus sonrió ante eso y dijo—Seguid entrenando…estoy seguro de que la Señorita Greengrass aprendió lo suficiente durante su tiempo junto a Bella y Narcissa…

La chica se sonrojó—Yo ya no soy como ellas…—sonriendo como un abuelo, el director dijo—Nunca puse en duda eso. Pero aun así tiene que admitir que Bellatrix es una gran profesora…mejor que muchos que han pisado esta institución—sonreía descaradamente ante eso.

La chica sonrió un poco a pesar de la tristeza inicial. Harry la abrazó de nuevo provocando que el anciano dijese—Me temo que no podrás acompañarnos a nuestra próxima misión Señorita Black—regresó a su nombre de casada—Sería peligroso.

—Pude derrotar a una veela y enfrentar a los mortífagos—indignó eso a la bruja. Dumbledore destacó—Hogwarts te necesita contra los peligros que residen dentro de estos muros.

—¿Más peligros? —masculló la rubia mientras dubitativa observaba a Harry quien también se veía algo extrañado.