Los días pasaron y poco a poco Harry se veía superado por sus continuas responsabilidades. No solamente el quidditch y el entrenamiento mágico, sino que también debía de conciliar suficiente tiempo para estudiar y para permanecer junto a sus parejas.

Las chicas compartían bastante pero aun así siempre había tiranteces con Daphne. La Slytherin, excluida de todos sus anteriores grupos sociales solo podía comunicarse con él, Susan y algún que otro Ravenclaw. Dormía en una habitación secreta que Harry visitaba a menudo pero sus interacciones eran limitadas. Eso alimentaba el ansía de la bruja y provocaba riñas con todos.

Su otra preocupación era el director. Si bien estaba investigando los Horrocruxes parecía cada vez más debilitado. Temblaba en las comidas y su rostro reflejaba un constante dolor. Sus brazos estaban ennegrecidos y seguramente algo lo estaba afectando. El director no parecía preocupado por los intentos de asesinato que estaba sufriendo pero Harry sí. Tanto el collar que afectó a Katie como el whisky que envenenó a Ron. Ambos iban destinados al director y solo era cuestión de tiempo antes de que Malfoy lograse su objetivo.

Cada vez estaba más seguro de que el idiota tenía algo que ver en todo esto. El muchacho parecía ser el único Slytherin ajeno a los conflictos. No estaba castigado nunca y no aparecía a menudo en clases. Parecía cansado y el Mapa del Merodeador a menudo no lo representaba entre sus hojas. Sin embargo ahora tenía otra cosa en la que pensar. Debía visitar a Ron.

Caminó hasta la enfermería y observó impresionado que sus dos mejores amigos volvían a hablarse. Hermione estaba arrodillada junto a la cama del pelirrojo y conversaba con él amablemente. Harry se fijó que la mano de la bruja se perdía bajo las sábanas en clara muestra de la actividad que la bruja estaba haciendo.

—Veo que ya os lleváis bien…—dijo el chico suspirando de alivio.

Hermione se sonrojó quiso retirar la mano pero no lo logró. Ron rápidamente añadió—Vino a verme y hablamos y bueno…Parece que va todo mejor.

—Sí… ¿Cómo se lo dirás a Lavender? —increpó la bruja morena con satisfacción. Ron tembló de miedo pero no hizo falta mucha valentía. Lavender había llegado exhibiendo una gran cantidad de carne, tanta que incluso asombraría a muchas prostitutas.

—Ro Ro…—miró a Hermione y con algo de furia en la voz dijo—¿Qué hace ella aquí? Yo soy la novia—recalcó—Le di mi flor…—Ron se puso más pelirrojo y balbuceó torpemente. Hermione intentó responder diciendo—Soy s…u su amiga…Y yo no vengo a verle como si viniese a exhibirme…

—Solo lo quieres para ti ahora que es famoso…Lo que le ha sucedido es tan interesante.

Ron cerró los ojos y dijo—Vete…Cualquiera que piense que ser envenenado dos veces es interesante no debería entrar en una enfermería—aún estaba algo débil y su tono se perdió—Te dejo Lav.

La rubia abrió los ojos cómicamente—¿Me dejas? ¿Qué pasará con Parvati? Disfrutábamos juntos Ro…

El chico indicó—No todo es el sexo…si al menos fueses capaz de dar una conversación interesante—eso hirió a la bruja que salió corriendo. Harry impresionado le dio una palmadita al chico y antes de irse conjuró un par de pañuelos, sonriente bromeó con sus dos amigos.

—No manchéis las sábanas…y Hermione…está muy débil, recuérdalo—le recalcó eso a la bruja ya que sabía la manera que tenía la bruja de follar. Muy pecaminosa, demasiado para su débil amigo.

Se marchó y corrió a buscar a sus novias. Deseaba tener algún tiempo de calidad con Susan, algo que no sucedía a menudo. La pelirroja parecía enfrascada en muchos temas en los que no era experta. Si bien era diestra en magia y sabía bastante de Defensa gracias a su tía, no dominaba otros aspectos. Necesitaría ayuda y a cambio podría brindar alguna ayudita física.

Mientras caminaba, escuchó un gran llanto proveniente del baño de Myrtle la Llorona. Deseó que no fuese Luna. La rubia ya apenas era acosada pero aun así su espíritu juguetón la hacía un blanco fácil. Recorrió el baño y escuchó a Malfoy quejándose junto a la fantasma que parecía una confidente decente.

El chico sollozaba de furia mientras murmuraba—¡No sé si podré hacerlo! ¡Todo ha fallado! ¡Moriré si fallo! —indicó el chico—¿Qué puedo hacer? ¡Mi padre está orgulloso de mis esfuerzos pero parece atrofiado…incluso el Señor Oscuro lo ha notado! ¡Si lo mata, todo habría sido para nada! ¡Mi tía! Parecía invencible y la veo llegar…sangrando, herida y con varios dedos arrancados. Mi madre herida también… ¡Todo por Potter y su banda de sangre sucia! ¡Cuando acabé tendré a todas esas putas! ¡Mi tía me ha pedido que mantenga a las zorras de Bones vivas…que se las deje a ellas!

El fantasma parecía intentar arreglar las cosas—Si no estás seguro deberías contarle al director. Podrá ayudarte.

—Debe morir. Ese maldito viejo…apresó a mi padre. Lo mataré.

—Tú madre también solía venir a llorar aquí durante sus años en Hogwarts—indicó el fantasma con curiosidad—Siempre lagrimeaba en ese retrete—señaló un lugar—No solía hablarme pero yo la escuchaba llorar. Se quejaba de una pelirroja…o de otras chicas. A menudo iba junto a tu tía…la morena de labios ennegrecidos…torturaban a algunas chicas con maleficios punzantes en sus nalgas…

Draco curioso dijo—¿Labios ennegrecidos? —si bien había visto a Bellatrix usando labial no comprendía eso del todo. Myrtle expresó con tranquilidad mientras flotaba en el aire y se preparaba para desaparecer por la cañería—Sí. Solía meterse una cosa en la boca que soltaba humo negro…apestaba…Se lo regalaba un chico muy idiota parecido a ella.

Harry se percató de que el Slytherin lo observaba por el reflejo del espejo. Ambos esperaban el momento para atacarse. El niño que vivió comenzó diciendo.

—Sabía que habías sido tú…esto acaba aquí Malfoy. No permitiré que dañes a otros—sacó tu varita—Cuando esto acabe, tú y tu estúpido padre iréis de vuelta a Azkaban…Estoy seguro de que a los aurores les encantará tener a tu madre y tu tía juntas en la celda. Las duchas en Azkaban deben de ser divertidas…—sospechaba que los aurores que patrullaban a menudo se sobrepasaban con los prisioneros. En un ambiente como el de la prisión todos perdían parte de su humanidad.

—¡A mi madre dejala en paz Potter! —se giró lanzando una maldición que hizo rebotar las losas del suelo. La metralla hirió a Harry aunque pudo defenderse escondiéndose tras unos lavabos que acabaron destrozados tras una Bombarda.

Decidió atacar está vez. Sacó su varita y resquebrajó el espejo cortando el rostro del chico. Malfoy corrió a esconderse detrás de algunos lavabos. Harry avanzó a por él decidido a acabar con todo.

—Esto se acaba Malfoy…No puedes esconderte—conjuró una serpiente y le dio órdenes en parsel para que atacase al idiota. Malfoy la destruyó en cuanto la vio. Su conjuro lo delató y Harry rápidamente lanzó un poderoso Reducto que fracturó la madera de los baños. Una lluvia de conjuros fue intercambiada entre los dos, aunque ninguno logró herirse demasiado. La infraestructura de en medio actuaba como barrera.

—¡Adiós Potter! Avada Kedavra…—la luz verde se precipitó en dirección al mago pero Harry rápidamente lanzó un trozo de madera que la interceptó. Llevaba demasiado tiempo defendiéndose de eso, no era tan fácil matarlo—Crucio—la maldición le dio pero Harry apenas sintió dolor verdadero. Era una sensación electrizante similar al aire rozando en un partido nuboso. Diferente al dolor agonizante que Voldemort causaba en sus víctimas. Incluso Barty Crouch Junior era capaz de producirle dolor sin delatarse.

Tras recomponerse y quitarle la sonrisa al joven idiota, le dijo—Tú tía te enseñó bien Draco…pero no fue lo suficientemente dura contigo…Crucio—su maldición logró sacar algunos gritos al Slytherin pero tampoco consiguió el resultado deseado—Tienes que sentirlo Malfoy…tus tonterías infantiles no harán daño por mucho tiempo…

—Lo mismo se puede decir de ti Potter—citó el chico—Imperio—una nube amarilla fue absorbida por Harry. Escuchaba la voz de Malfoy en su cabeza, Harry sabía que esto no era nada. Podía olvidar esa voz fácilmente por lo que con gracia fue revelando imágenes de sus recientes polvos con Daphne. A veces metía la imagen de su hermana menor, eso hizo que Malfoy soltase la maldición con algo de extrañeza.

—¡Astoria nunca será tuya! ¡Cuando te maté…esa zorra también será mía! Avada Kedavra…—Harry la esquivó refugiándose detrás de unos estantes. Decidió a reírse del pobre chico dijo—No veas como la chupa tu madre, Draco…es excelente…—recordó el momento en el callejón—¿Crees que me hará otra si te mantengo vivo?

—Reducto—la maldición lo envió volando contra la puerta del baño. Draco se aproximó y apuntándolo dijo—Matarte sería demasiado placentero pero el Señor Oscuro pretende hacerlo él mismo y no soy tan loco como para contrariarlo. Crucio…—está vez Harry tuvo que morderse el labio para no gemir de dolor. Conteniendo su dolor, logró levantarse anonadando al Slytherin quien miraba eso asombrado.

—¡Imposible! ¡Deberías estar sollozando! —asombrado se preparó para lanzar otra maldición torturadora pero Harry rápidamente dijo—La ira justa no me hará demasiado daño—entendió a qué se refería Bellatrix aquel día—Se acabó Malfoy no puedes ganar…

—Bombarda—una maldición a quemarropa podía ser letal pero Harry rápidamente la esquivó y lanzó la maldición que había leído en el Príncipe Mestizo—Sectumsempra.

Draco acabó en el suelo, dentro de un charco de agua que pronto se convirtió en rojo sangre. Anonadado vio cómo se abrían cortes y se cerraban periódicamente en el cuerpo del muchacho. La sangre salía y el joven perdía el conocimiento y gritaba de agonía. Mientras observaba el fluido, tembló de miedo. Estaba muriendo. ¿Qué clase de monstruo era el Príncipe Mestizo? ¿Para enemigos? Desde luego que lo era pero parecía una maldición sin un propósito más allá que el de herir. Intentó curarlo pero no pudo. No sabía arreglarlo. Antes de que pudiese producir un patronus para alertar a Pomfrey o Dumbledore, Snape apareció visiblemente conmocionado por la escena.

—Me atacó profesor—se justificó Harry. Snape en cambio observaba la situación y lentamente comenzó a cantar un conjuro—Vulnera Sanentur…—el flujo de sangre se quedó estancado, luego comenzó a regresar a la vez que se iban cerrando las heridas. Aun así Draco parecía sumamente muerto. Su palidez rivalizaba con la de Voldemort y su cuerpo tardaría en reponer tanta sangre. Snape rápidamente observó a Harry y visiblemente enfadado dijo.

—¿Dónde aprendiste ese maleficio Potter?

Mintiendo declaró—La Sección Prohibida, Señor…—Snape lo miró fijamente y Harry cerró su mente con algo de poder. Anonadado, el hombre declaró—Mientes, Potter. No me hace falta magia para ver que eres igual de estúpido que tu padre…Esa…—esperó y dijo—maldición es muy poco conocida. Me sorprende que alguien como tú…incapaz de ver más allá del quidditch y de un par de pechos fuese capaz de lanzarlo o…encontrarla entre las tantas que figuran en los libros.

Decidido a ocultar el libro del Príncipe, dijo—Hermione la encontró.

—Aunque puede ser verdad, debido al incansable hambre de papel que tiene la Señorita Granger me temo que sus dientes de castor no fueron usados en esta ocasión—escudriñó a Potter—Quizás dejar de mentir te ayudará…Potter.

-Lo leí en un libro…

Snape lo miró y dijo—Quiero que me entregues ese libro mañana…O registraré tus habitaciones. Si encuentro ese libro…claramente maligno…Serás expulsado para siempre Potter. Dumbledore no podrá oponerse a eso. Ahora largo—despidió a Harry mientras Snape se agachaba y comenzaba a aplicar hechizos y pociones al pobre chico inconsciente.

Salió a por el libro del Príncipe Mestizo. Tenía que esconderlo en un lugar donde Snape no podría encontrarlo. Agarró el pequeño cuaderno de su escritorio y Hermione lo reprendió cuando lo vio bajar la escalera corriendo.

—¡Debes dejar ese libro! ¡Te está manipulando! ¡Vas a todos lado con él!

—Tienes razón…—era le mejor manera de librarse de Hermione—¿Dónde lo puedo esconder?

La bruja añadió—Destrúyelo…es peligroso—Harry alegó que era un libro y Hermione tuvo que darle la razón. Su amor por la lectura era demasiado como para destruir un libro perfectamente válido. Ginny sentada de mala gana afirmó—La sala de los Menesteres…te proporcionará lo que buscas. Desea un sitio donde no podrá ser encontrado…

Neville indicó—No suele funcionar…Ya no voy allí a practicar, últimamente no responde a los llamados…

Corrió al lugar y tras unos momentos logró meterlo en un lugar repleto de cachivaches. La mayoría de ellos sin valor aparente. Mientras lo colocaba notó un susurró proveniente de una pila de estantes. Nada extraño al parecer. Se despidió del libro y se dispuso a entrar de nuevo en la sala donde Snape había llegado y estaba buscando con cautela.

—El libro Potter—declaró el profesor. Harry añadió—Se lo he devuelto a Madame Bones…usted dijo que podía ser peligroso—el hombre bajó la varita y observó a Harry con cautela—Espero que la Señorita Ministra sepa reconocer lo verdaderamente peligroso y no esté demasiado cautivada por su aparente zoofilia…—la sonrisa en el rostro del hombre hizo que todos se incomodasen…—A estudiar…