Capítulo 3: "Aclarando El Panorama"

Santos: perdón por mi intromisión señor Mouri, pero podría preguntar… ¿en que caso está trabajando en este momento?

Mouri: el señor aquí presente, dice ser científico de una organización criminal y que ha escapado antes que los integrantes de la misma acaben con él por alguna razón que aún no lo ha dicho.

Santos: -mira al hombre- Señor, mi nombre es Enrique Santos, como ha podido oír seguramente soy detective de la interpol si le es de su agrado y comodidad podría darle una mano también.

Científico: gracias… realmente no estoy en posición de rehusar ayuda… mi situación es muy delicada y la información que poseo es… es digna de una confesión para el FBI.

Santos, Subaru (Akai) y Conan se miran entre sí como si supieran que tenían una oportunidad única en las manos.

Subaru (Akai): ¿qué piensas de esto muchacho?

Santos: este hombre no miente… está realmente asustado y sabe cosas que serían perjudiciales para esta organización.

Subaru (Akai): ya veo… deberíamos llevarlo con los demás.

Conan: yo lo podría dormir con un dardo tranquilizante.

Santos: antes de eso debemos cambiar de lugar… no deberíamos llevar las reuniones a otra sede… no podemos llevar peligro a la residencia Kudo.

Conan (Shinichi): estoy de acuerdo, debemos tratar todos estos temas lejos de nuestros seres más cercanos.

Los tres seguían charlando en secreto ante la mirada de Amuro quien tenía ganas de intervenir pero justo Azuza lo llama para que vuelva al café Poirot, a su vez Conan y Haibara vuelven a la casa del profesor Agasa mientras que los agentes Santos y Akai aun disfrazado como Subaru volvían a la residencia Kudo.

En el camino de vuelta…

Subaru (Akai): ¿sucede algo joven Santos? He visto que de vez en cuando mirabas de reojo a la amiga de Conan.

Santos: si, la conozco… o más bien conocí alguien ligado a ella, ¿sabes dónde vive? Puede que necesite hablar con ella.

Subaru (Akai): afortunadamente vive con el profesor Agasa al lado de los Kudo.

En ese momento llegaban a la casa de Yusaku y Yukiko pero el joven argentino en vez de entrar con Akai iba hacia la residencia del profesor avisándole a su compañero que pronto iría hacia allí.

Toca el timbre y el profesor abre la puerta…

Profesor: ¿sí?

Santos: profesor Agasa, me presento soy el detective Enrique Santos de la interpol Argentina…

Profesor: oh sí, Yusaku me ha hablado de ti… pasa, ¿que se te ofrece?

Santos: no le andaré con rodeos profesor… Necesito hablar con la niña que vive con usted –el profesor al oír eso se alarmaba un poco- pero no se alarme, vengo con buenas intenciones; vera… Yo soy… o más bien fui un buen amigo de su hermana, Akemi… y tengo datos e información que podría beneficiarla a ella y a su amigo, el hijo de Yusaku y Yukiko.

Profesor: entiendo…

El profesor Agasa no era ningún tonto por lo que podía determinar sinceridad en el relato del joven, rato más tarde Haibara llegaba con Conan y se sientan en el sofá y encienden la tv en el noticiero.

Profesor: Shinichi podrías venir un momento, tengo que comentarte algo en el sótano.

El joven lo sigue y luego de cruzar la puerta al sótano el profesor entrecierra la puerta y le pide a Shinichi que guarde silencio.

Shinichi: ¿qué sucede profesor?

Profesor: tú solo escucha…

En la sala una distraída Haibara oía el noticiero mientras leía una de sus revistas de moda.

Santos: al fin nos conocemos… Shio Miyano.

Esas palabras asustaban a la bella joven devenida en niña a causa del veneno de la organización.

Haibara: ¿qui…quién eres tú realmente? ¿Cómo sabes mi nombre?

Santos: no te asustes… no soy de la organización, soy un aliado… eres tal cual Akemi me ha dicho que serias, no has cambiado nada de acuerdo a la foto que ella tenía.

Haibara: -sumamente sorprendida- ¿conociste a mi hermana?

Santos: Akemi fue una gran amiga mía en mis días de formación en Estados Unidos a pesar de ser un par de años más grande que yo…

Haibara al notar la sinceridad y el cariño hacia su hermana en la voz del joven detective fue poco a poco bajando la guardia.

Haibara: y… que te trae aquí a tener esta charla privada conmigo, asumo que no querías simplemente conocerme.

Santos: en eso estás en lo correcto… verás la amistad que Akemi y yo teníamos era tan fuerte que antes de volver a Japón me confió ciertos archivos y datos de algo llamado "APTX 4869", me pidió que los guardara bien y llegado el momento te los entregara…

Haibara: ¿acaso me estás diciendo que tienes archivos de la droga de la organización?

Santos: Así es… pero en lo que ella trabajaba cuando estábamos en las clases de la Detective y forense del CSI de Nueva York, Stella Bonasera; era una especie de antídoto… al parecer la droga ya estaba realizada por lo que ella trabajaba en un contra efecto.

Haibara: también estuve trabajando en eso a través de estos años.

Santos: supongo que esa droga fue lo que te dejó a ti y al joven Kudo en ese estado… ¿verdad?

Haibara: ¿cómo sabes tanto si apenas has llegado?

Santos: elemental mi querida Shio, la foto que yo poseo de ustedes en una en la que ambas son adultas… es imposible que tengas la estatura que posees ahora siendo una joven de 19 o 20 años sin que hayas ingerido algo, lo mismo que Shinichi Kudo.

Haibara: hablar contigo es como hablar con Kudo…

Santos: aquí tienes todo lo que tengo… -Le da los archivos y los discos que poseían los datos del antídoto que la hermosa joven había creado años atrás.

Haibara: -intrigada- ¿solo viniste a Japón por esto?

Santos: no, después de enterarme lo sucedido con Akemi decidí hacer este problema parte de los míos… quiero vengarla para que su alma descanse como es debido, con justicia.

Haibara: gracias por todo esto…

Santos: no es nada, es parte de la promesa que le hice a tu hermana, una vez me dijo que quería presentarte conmigo ya que tenemos la misma edad… es una pena no haberte conocido en un momento más propicio… estoy seguro que ella lo hubiera querido de esa manera.

Haibara: no te preocupes, es mejor tarde que nunca… -sonreía levemente.

Santos: -se levanta del sofá- apresúrate y crea el antídoto para volver a ser quien eras… quizás de esa manera podríamos no se… conocernos tal como Akemi hubiera querido.

El joven se fue de la casa mientras la pequeña se sonrojaba mientras mantenía una sonrisa en su rostro.