Hola Lectores,apuestos que muchos quieren saber que fue lo que pasó después del enfrentamiento contra Dark Júpiter y que las Sailor Scouts renunciaron a sus poderes por la seguridad de la galaxia, por lo cual, vengo a traerselos, así que gracias por ser pacientes y esperar el capitulo y sin más que decirles, vamos a darle


Relámpago Oscuro

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Cinco años

-Ubicación desconocida-

"¿Cuánto? ¿Cuánto tiempo ha pasado? Todo esta tan…oscuro, no puedo ver nada y ¿Por qué no puedo moverme? Puedo sentir mi cuerpo, mis brazos y piernas y aun así no puedo moverme libremente, pero me siento muy bien hasta eso, espera…puedo recordar que fue lo que paso, si…puedo recordarlo, Japón…aquel día donde descubrí mi verdadero potencial y en donde pude liberarlo…ellas…intentaron detenerme con su poder combinado y aun así fracasaron…Serena, su poder de la luna…lo recuerdo ¡Lo puedo recordar!"

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-La tierra / Cinco años después-

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-¡Ahí va, atrápenla!- En un centro comercial, diversas patrullas estaban intentando atrapar a unos criminales que continuaban haciendo robos de forma frecuente, sin embargo, los criminales habían sido detenidos y los oficiales estaban buscando a la responsable de esto, uno de los policías señalo el interior del centro comercial con un contingente grande de oficiales adentrándose al inmueble.

-A todas las unidades, repórtense a las calles 45 y 2, tenemos a la sospecha de diversos robos- Uno de los oficiales daba la información esperando refuerzos ante la sospechosa que en las noticias mencionaba, la mujer oculta en todo sus ropas negras corría con la cabellera rubia al viento aventando algo de sus bolsillos.

-¡Bombas de humo!- El humo cubrió a los policías, aprovechando el momento para escabullirse en la parte alta del centro comercial y usando todos sus recursos para ir de tejado en tejado sin caerse, perfeccionando su parkour en cinco años.

-¡Rápido, está por los tejados!- Los oficiales iban en las calles persiguiendo a la ladrona con todas la unidades disponibles, un joven oficial corriendo se puso al nivel de su compañero cuestionándose algunas cosas.

-¿Por qué la perseguimos? Ella nos ayudó atrapar a esos ladrones y de que ella es una ladrona es mentira.- Decía el joven oficial mientras seguían a la ladrona moverse como todo un gato.

-Órdenes del comisionado, no quiere a nadie fuera de la ley novato.- Su compañero con otros cinco policías llegaban a lo que parecía un camino cerrado para ella, lo cual tuvo que dar vuelta para mirar como los oficiales ya la tenían rodeada.

-¡Ahí! Disparen.- Los oficiales comenzaron a disparar para evitar que avanzara mientras la rubia se seguía moviendo con rapidez e incluso una pequeña zona de construcción cerca, aventándose hacía la zona en remodelación intentando cubrirse con los materiales de construcción y esperando un milagro, poco ortodoxo pero su salvación.

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-Minutos después-

-No está aquí señor.- Todos los oficiales estaban reunidos en la construcción pero nadie parecía ver algo o una pista del paradero de la ladrona, el más veterano de todos solo se rasco la cabeza decepcionado de no poder encontrar a una mera ladrona.

-Rodeemos el lugar, no puede estar lejos.- Dando las últimas instrucciones, los oficiales comenzaron a cercar el lugar para encontrarla con algunos curiosos que iban por ahí, en especial, cierta chica rubia de cabellera larga rubia y de ojos azules, vistiendo un top naranja con una chaqueta roja, pantalón del mismo tono naranja y zapatos de tacón pequeño caminando y mirando de reojo la escena, mientras en su bolso guardaba un traje negro de forma discreta, mientras se dirigía a la estación del metro más cercano, en un viernes por la noche, una chica como ella, Minako Aio estaría de fiesta, aunque por el momento sus fiestas eran diferentes…de combatir el crimen. Ya al abordar el metro con gente en él, comenzó a relajarse por fin.

-Otra misión exitosa- Decía Mina contenta con su desempeño y un poco alejada de la multitud o bueno…eso creía ella.

-Si, en definitiva.- Cierta voz paternal le comenzó a hablar en el oído encima de su hombro como si nada, espantando a Mina.

-¡Artemis!- La gente se le quedo viendo a Mina mientras ella reía nerviosa ocultando a Artemis en su bolso mientras hablaba en voz baja con él.

-¿Me seguiste?- Preguntaba Mina algo molesta con el gato blanco quien la miraba con desaprobación.

-Claro que te seguí Mina, me prometiste que dejarías hacer esto como hace tres años y aún lo haces.- Decía Artemis intentando salir de la bolsa, pero Mina se lo impedía, no ahora.

-Minako- Artemis le regalo a Mina una mirada molesta y esperando a que ella se diera por vencida, suspirando, bajando en dos estaciones antes de su destino para poder hablar con Artemis de forma calmada.

-Estaban robando ese centro comercial y no podía dejarlos salirse con la suya.- Decía Mina ya sacando a Artemis del bolso para que caminara con ella y hablan, aunque se en voz baja.

-Recuerda que ya no eres una Sailor Scout, ya no tienes que hacer estas cosas.- Artemis estaba preocupado por las actividades que Mina hacía, la rubia puso una cara de tristeza por un momento mientras volteaba a ver a lo lejos, la estatua en honor a las Sailor Scouts, al menos lo que se lograba ver a lo lejos con mucha nostalgia en su mirada.

-Tienes que entender Artemis, aun no lo supero y por lo que veo. – Decía la rubia sin ver a los ojos por un momento a Artemis, después volvió a ver el camino junto con el gato blanco.

-La gente está mejor sin ellas…pero nos odian aun así.- Mina recordaba que en varios periódicos y programas de televisión, ya hace tiempo, mucha gente estaba frustrada y molesta con las Scouts y que eran una mala influencia para todos, Artemis la escuchaba atentamente.

-Tampoco puede regresar Sailor V, es un mal recuerdo para todos.- Decía Mina, esperando que al menos la presencia de Sailor V fue algo reconfortante para ella, pero aún seguía pensando en los demás pobladores de Japón, no sería justo para ellos.

-Pero tampoco tienes que arriesgar tu vida en unos meros ladrones.- Argumentaba Artemis mientras continuaban caminando fuera del metro para andar en una calle algo concurrida en dirección al nuevo departamento de Mina.

-La policía apenas y puede hacer algo.- Decía la rubia mientras veía en un periódico, una nota de primera plana, lo cual la puso en shock.

-¿La bruja dorada: heroína o amenaza?- Decía la ojiazul arrugando el periódico algo molesta, al parecer la policía no solo la difamaba, sino la prensa.

-Veo que tienes un nuevo nombre Mina.- Se reía Artemis siendo observado por Mina, que parecía que lo quería matar ahí mismo.

-Que gracioso, ven vámonos a casa.- Mina puso a Artemis en su bolso nuevamente para ir más a prisa, Mina sí que quería darse una ducha antes de tomarse un descanso.

-Es bonita la luna ¿No lo crees?- Decía el gato blanco en la bolsa de la rubia observando el astro en su mayor esplendor, Mina sonrío con naturalidad.

-Sí Artemis…lo es.- Minako Aoi, antiguamente conocida como Sailor V y Sailor Venus en cinco años, había tomado una nueva vida tras la tragedia de Japón: una defensora anónima.

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-Templo Hikawa-

-Hino-sama, ya termine de barrer las escaleras- Un chico de tan solo trece años había terminado sus labores mientras su Sensei estaba en el centro del patio del templo meditando con toda calma, la joven de cabello negro se levantó con una sonrisa dirigiéndose a uno de sus estudiantes, la joven Rei Hino, ahora sacerdotisa principal en el templo de su familia estaba complacida de ver su sueño hecho realidad.

-Buen trabajo Koji, pero no debiste hacerlo, son altas horas de la noche.- Decía la morena acariciando la cabeza del muchacho suavemente.

-Lo se Hino-sama pero quería ayudar.- Decía el joven Koji haciendo una reverencia, Rei solo rio de lo cariñoso que era el chico con ella, tomando la escoba y dejándola por ahí.

-Lo sé, así que ve a casa, nos vemos mañana.- Tanto Rei como el chico se despidieron de forma tranquila y Rei miraba hacia el centro de la ciudad, para ella era un alivio que Japón volviera a ser el mismo lugar de siempre, completamente entregada al templo comenzaba a caminar y observarlo con tranquilidad.

-Te has reconstruido tan rápido.- Decía Rei en voz baja admirando las reparaciones del templo en incluso modernización de él, un pequeño flashback vino con Rei, en cierto banco del templo hace ya tiempo estaban celebrando un cumpleaños, el de Ami para ser precisos, estaban todas celebrando mientras la festejada era felicitada como se debe…en especial aquella castaña que era tan alegre y cercana, demasiado hacía la peli azul, su mirada de nueva cuenta, se volvió melancólica.

-Me pregunto sí…algún día podremos decir lo mismo.- Rei suspiraba tratando de conservar ese recuerdo, como muchos otros antes de la gran tragedia, en silencio la sacerdotisa se fue a su cuarto para meditar, prendiendo unas veladoras aromáticas e incienso para poner ambiente a su meditación, la joven de cabello largo comenzó a respirar tranquilamente, sentándose de rodillas en su habitación privada, su meditación estaba acompañada por un objeto enfrente de ella, el cual había guardado con mucho cariño, ella sabía que estaba, un recuerdo de aquellos años que pasaron como el agua.

-No sé por qué te conservo aun, supongo que es algo nostálgico.- Rei Hino, ahora la sacerdotisa del templo, enfrente de ella, se encontraba el arco y flecha de Sailor Marte, la antigua Sailor Scout de Marte, ahora tenía una vida tranquila, una en la cual ya nadie cercana a ella iba a sufrir y todo por la pérdida de Makoto Kino.

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-Preparatoria de Kioto-

-Debería descansar Setsuna-san, ha estado todo el día mirando esos papeles.- Mientras que en un salón de clases de una de las mejores preparatorias de Kioto, una mujer de cabello verde oscuro con su traje sastre morado estaba checando unos papeles con pluma en mano, mientras que a su lado, se encontraba una jovencita de cabello corto oscuro, la cual vestía con su uniforme de la preparatoria sentada a lado de la profesora.

-Son solo exámenes Hotaru, nada que he hecho antes.- Decía Setsuna con una sonrisa tomando un poco de café.

-Aunque pensándolo bien, es una de las profesoras más respetadas de la preparatoria y creo que su interés por los alumnos le hace ser apreciada por todos.- Decía la joven Hotaru Tomoe mientras tomaba una bebida energética con una expresión optimista, Setsuna por otro lado se baja sus lentes de lecturas pensando de forma seria en las palabras de Hotaru.

-Es mi deber Hotaru…yo alguna vez le falle a alguien…- Setsuna por accidente había arrugado la hoja de uno de los exámenes, recordando su fracaso al intentar salvar a Makoto de la propia oscuridad, Hotaru poso su mano en la de Setsuna para calmarla

-Ha pasado tanto tiempo después de eso Setsuna-san. La chica azabache también estaba algo afligida tras los eventos y ambas estaban sobre poniéndose a al gran desastre de Tokio, como era conocido mundialmente, la profesora miro de reojo a Hotaru, la muchacha había madurado en un lapso muy corto de tiempo-

-Deberías ir a casa Hotaru, una chica como tú merece salir un viernes en la noche.- Decía de reojo Setsuna mientras Hotaru solo sonreía de forma inocente acomodándose el cabello.

-Lo sé pero…me gusta estar aquí con usted, es una segunda madre para mí.- Ambas, antiguas Sailor Scouts del espacio exterior, ahora estaban juntas en lo que era la vida escolar, como maestra y alumna, mentora y aprendiz, Setsuna y Hotaru: Antes conocidas como Sailor Plutón y Sailor Saturno.

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-Bruselas, Bélgica-

-En hora buena, nuevamente eres noticia Haruka- En el bar de uno de los hoteles más importantes de todo el país europeo, la escudería 117 Lightspeed estaba celebrando con respecto a su victoria en el premio de Bruselas, la quinta fecha del circuito europeo en este año, todo gracias a su corredor estrella o en esta ocasión, corredora estrella, Haruka Tenjou, la joven rubia estaba celebrando con su equipo aunque a diferencia de los demás de la escudería, ella era más discreta.

-¿Así?- La rubia decía con una sonrisa en su rostro, mientras miraba la televisión con el resumen deportivo. Y de su buena actuación en la carrera de hoy en la tarde.

-Mira, con tu victoria del premio de Bruselas, los patrocinadores vendrán a montones y tendrás gran reconocimiento.- Decía uno de sus compañeros mientras bebía su cerveza.

-En especial cuando te echaron el ojo.-Otro de ellos decía mientras señalaba para Haruka a dos hombres quienes coqueteaban con la rubia, Haruka solo suspiro soltando su bebida y yéndose del bar para la sorpresa de todos los presentes, tenía una mirada algo molesta pero no dijo ninguna palabra en el acto.

-¿A dónde vas?- El miembro de su escudería había hecho un comentario fuera de lugar, mientras los otros solo miraban molestos a sus compañeros.

-¿Le mencionaste algo a nuestra campeona?

-Pues, solo le dije que una de las reporteras le hecho el ojo y ya.

-Tarado, a ella no le gustan que le mencionen eso.

-¿Por qué?

-Ella estaba comprometida, pero luego…falleció de cáncer.

-Oh…no lo sabía.

-Pues ahora lo sabes, solo esperemos que no haga algo estúpido.- Mientras el resto de la escudería seguía bebiendo y pasando un buen rato, a pesar del trago amargo que estaban viviendo con Haruka, mientras la rubia los había abandonado, para caminar por las calles de Europa mientras miraba por las calles, diversas parejas pasándola bien en una bella noche europea. Haruka se detuvo en medio de la calle mirando las estrellas, en el bolsillo de su chaqueta estaba acariciando con sus dedos una pequeña cajita, en ella, estaba el anillo de compromiso para su verdadero amor.

-Michiru, mi amor.- Una lagrima llena de dolor paso por la mejilla de la rubia, quien quería estar sola por un momento y comenzar a caminar a hacía ningún lugar y esperar, la solitaria Haruka Tenjou tendría que sobreponerse a ese dolor, la Sailor Scout de Neptuno ahora era una princesa de la velocidad.

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-Tokio, Japón-

-Mizuno, buen trabajo esta mañana.- En la estación de policía de Japón, la actividad sorprendentemente estaba vacía pero aun con actividad, el jefe de la policía japonesa estaba dando las felicitaciones correspondientes a su nueva recluta y alguien que estaba siendo apoyada por sus compañeros.

-Muchas gracias señor, es mi deber.- Decía la joven peli azul Ami Mizuno, quien ahora estaba dedicada al cuerpo policiaco en un giro a buscarse a sí misma.

-No muchas jovencitas como tú entran al cuerpo de policía, pero tus notas altas lo ameritan y eres buena en combate de cuerpo a cuerpo.- El oficial veterano aún seguía sorprendido por las habilidades de Ami, la peli azul se había dedicado a entrenar en defensa personal.

-Solo practica señor.- Contesto Ami con una sonrisa.

-Bien, creo que ya no hay nada más que hacer, así que puedes ir a casa.

-Gracias.- Ami salió de la oficina con una sonrisa, mientras tomaba su gorro que había dejado en un escritorio para irse a casa a disfrutar su merecido descanso.

-Ami.- La peli azul detuvo su andar al escuchar una voz conocida que la llamaba.

-Hmm ¿Lyon?- Un policía joven de cabello semi largo oscuro se le acerco, él era de la misma generación de Ami en la academia y por ende solo amigo.

-¿Cómo te fue hoy?- Pregunto el joven policía mientras que en el fondo, otros oficiales daban por hecho de que Lyon, por quinta ocasión en el mes, quería invitar a la peli azul a una cita.

-Lo mismo de siempre, unos maleantes que robaron una casa, por suerte los atrape.- Decía Ami con una sonrisa observando como Lyon andaba un poco nervioso.

-Oh ya veo, escucha…yo quería pedirte una cosa.- El joven se ruborizo un poco mientras Ami lo miraba de forma inocente.

-¿Quieres salir hoy? Digo, nada formal ni nada pero.- Decía el policía para que no hubiera presión por parte de Ami.

-Eso me gustaría Lyon pero tuve un día largo y además estoy algo cansada, lo siento.- Decía Ami suspirando y en verdad se sentía cansada.

-Ok, yo lo entiendo Ami.- Cuando Ami estaba ya en la puerta, pensó que como mañana era sábado, podría darse un tiempo para ella después del trabajo, girándose a Lyon con una sonrisa.

-¿Mañana puedes?

-¡Claro que sí!

-Gracias Lyon, mañana en la nueva plaza central, a las diez.- Con esas y con un Lyon que estaba feliz por dentro, Ami salió de la estación tarareando una canción con tranquilidad. Al cabo de varios minutos, la peli azul se detuvo en el monumento de las Sailor Scouts, iluminado con luces y una gran fuente, incluso después de años, la gente que aun las querían, las admiraba, tomando fotos al monumento, Ami sonrío al ver a todas las Sailor Scouts juntas.

-¿Me pregunto que estarán haciendo las chicas ahora? Hace tiempo que no las veo.- Ami suspirada sin dejar de mirar la estatua, de repente la peli azul comenzó a tener un dolor de cabeza y aunque pensó que no sería nada serio, su dolor aumento a un grado alarmante, Ami se aferró de un árbol para estar más tranquila y ahí fue donde tuvo unas extrañas visiones y todas ellas tenían que ver con las Sailor Scouts.

"Te dije que me vengaría de tu Serena"

"Sufrirán mi poder todo el universo"

"Arrodíllate ante tu nueva reina"

-¿Qué fue todo eso? Lo sentí tan…real- El dolo de Ami había pasado pero sintió un escalofrió en su cuerpo que le dejo albo inquieta, esas imágenes, llenas de destrucción y odio le preocupaban pero se sacudió la cabeza para no pensar en eso, todo eso ya había pasado y pensaba que era por el estrés, solo eso. Ami Mizuno, antiguamente conocida como Sailor Mercurio había dedicado su vida a la ley policiaca y su vida comenzaba a tener una tranquilidad…por ahora.

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-En otro universo-

-Ya le dije….yo no sé nada- Un habitante de un planeta desconocido estaba pidiendo piedad en lo que era un antiguo templo, mientras era rodeado por diversos soldados con espadas y lanzas, todos estos soldados tenía armadura de jade verde y con el símbolo de Júpiter en sus manos, pero la amenaza no eran ellos, sino su líder, quien usando su relámpago oscuro comenzó a torturar al pobre hombre de otro universo.

-Nadie desafía a Imperia Júpiter…sin morir.

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Continuara…