Hola Lectores. No pasó una semana cuando veo que me llegó la inspiración para un nuevo capitulo más, se que quieren los capitulos un poco más largos, lo entiendo con sus ansias de seguir y saber que va a pasar pero de igual forma tengo tres fics, incluyendo este, que tengo que actualizar y es dificil prestar atención a uno sin terminar el otro pero no se preocupen que para el capitulo que viene si era largo, lo prometo o que me caiga un rayo. Así que muchas gracias por su paciencia, así que vamos a darle.

En el capitulo, Mina y Ami platican de lo que habían hecho en cinco años, aun con muchas dudas de como hubieran detenido a Makoto sin llegar a sufrir por cinco años y Rei trata de luchar contra sus demonios internos ¿Este fue el final para Makoto? ¿O llega espera el momento para atacar?

Sailor Moon le pertenece a Naoko Takeuchi y no lo hago para ganar dinero y esas cosas, solo para fines no lucrativos valga la redundancia.


Relámpago Oscuro

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Castillo del relámpago.

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-Si tan solo hubiera disparado esa flecha…abuelo perdóname…no pude salvarte…no pude.- Rei tratando de calmarse y de tener compostura recogía las velas y el incienso buscando la paz interna pero aun no podía quitarse de la mente los recuerdos de su pelea en el templo contra Makoto, una en el que el templo fue destruido y fue una de las batallas más frenéticas entre ambas Sailor Scouts, el desenlace de la batalla fue un trago para la azabache quien buscaba mantenerse firme sintiendo la cera de la vela en sus manos pero el dolor de la cera no era tan intenso como el recordar el momento en que Makoto con un rayo atravesó el cuerpo de su abuelo quien intentaba protegerla con su último aliento y la incapacidad de reaccionar. Atormentada por la risa macabra de Makoto en sus peores pesadillas la antigua Sailor Marte rompió una de las velas aún caliente tratando de no estallar sin saber que alguien había abierto la puerta de su habitación personal.

-¿Hino-san, está todo bien? Oí algo que se había caído- Rei de inmediato se limpiaba las lágrimas dándole la espalda a uno de sus alumnos y cerrando la puerta del altar donde tenía su arco con llave.

-¿Koji? ¿Qué haces aquí a estas horas? Es sábado- Rei miro de reojo al chico de cabello castaño y mirada de color miel haciendo una reverencia.

-Quería ver si podía ayudarla en algo, pasa mucho tiempo en el templo y creo que es mucho trabajo para usted- Decía Koji con una sonrisa mientras Rei se acercaba a él sacudiéndole la cabeza. Ambos comenzaron a caminar lentamente por el templo viendo las pocas estrellas que aún se veían.

-No es necesario Koji, además podrías preocupar a tus hermanos y a tu padre si te escapas de esa forma- Rei miraba los árboles como se movían con el viento algo frío pero apacible.

-Además me gusta darle cuidado especial al templo, es como parte de la familia y como todo miembro de la familia merece respecto y amor.- Decía la azabache en un aspecto filosófico mientras Koji escuchaba con mucha atención.

-Entiendo Hino-san, se a lo que se refiere. Es solo que me gusta estar aquí, se siente muy tranquilo además de que mis hermanos están estudiando desde temprano y papá sale a trabajar. Aunque es sábado…me siento mejor aquí, no sé cómo explicarlo.- Decía Koji de igual forma mirando el cielo mientras Rei lo observaba, pensando en algo que quizás a ambos les gustaría hacer.

-Bueno, creo que ambos sentimos al templo como nuestro hogar pero se me acaba ocurrir algo Koji ¿Qué tal si tú y yo vamos al parque de diversiones? Nos haría muy bien un poco de aire ¿verdad?- La propuesta de Rei parecía que caía del cielo para el chico.

-¿Lo dice enserio Hino-San?

-Claro, nos caería muy bien la verdad pero antes de hacerlo tienes que ayudarme con algunas cosas en el templo ¿Esta bien?- Koji asentía y con emoción se preparaba para ayudar a los labores en el templo con ayuda de Rei ya dando las seis de la mañana los dos empezarían con el trabajo mientras los pájaros cantaban. Rei no dejaba de mirar de reojo al muchacho con una sonrisa en su rostro mientras miraba el cielo.

"Koji…si supieras la verdad, una verdad que tuve que ocultarte por tu bien. Yo…yo vi como Makoto mató a tu madre en el derrumbe de tu antiguo hogar y aun así no logro sacarla de mi mente, solo recordar que ella me pidió protegerte y cuídate me parte el corazón…pero ahora…vivas en paz, te lo prometo"

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-Ubicación desconocida-

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Lejos de la tierra y lejos de la vía láctea a muchos años luz de distancia en una galaxia mucho más grande y repleta de planetas habitados, uno de estos tenía una particularidad y es que uno de esos planetas tenía algo que lograba verse desde el espacio: un gran castillo de metal de color negro, tan brillante por el metal pero este era el símbolo del gran poder del imperio, uno que empezó a forjarse hace cinco años a base del miedo, poder e intimidación y el planeta era el centro de ese imperio. Ya en el planeta un desconocido era similar a la tierra en muchos sentidos como los valles y océanos, criaturas similares a la tierra pero de gran tamaño y otros seres misteriosos que sería producto de las pesadillas de niños. Los habitantes de ese planeta vestían de forma similar a una era medieval y las personas que ahí vivían parecían humanas solo que su tono de piel era más algo azul pero sin rayar en el lado extremo del color pero el castillo era lo que llamaba la atención, alrededor de él había muchos soldados con sus armaduras de esmeralda con el símbolo de Júpiter y con sus armas dispuestos a defender a su emperatriz.

En la torre más alta del castillo donde sus mejores guerreros la protegían más las barreras del rayo negro, en la sala del trono con una amplia vista de no solo el planeta sino de su galaxia, una castaña con los ojos de sangre veían su imperio crecer y en tan solo cinco años ella con su poder del relámpago negro lograron subyugar a los habitantes de cada planeta, hacerlos obedientes y jurar lealtad o sería asesinados: Imperia Júpiter.

La antes Sailor Júpiter se levantó de su trono con una sonrisa sádica dirigiéndose a la ventana mientras los relámpagos negros la rodeaban mientras observaba cada planeta en paz…solo para no ser destruidos por su gran poder.

-En tan solo cinco años he podido conquistar este sistema y lo único que tuve que hacer fue destruir tres planetas para mostrarles que soy superior a todos aquí, ahora solo necesito una cosa más.- Makoto hizo aparecer un orbe eléctrico oscuro donde podía ver cosas de su presente y su pasado, reflejándose la imagen de Ami Mizuno. Los orbes de la castaña mostraron mucho odio en su ser apretando los dientes con fuerza pero sintiendo algo de agonía.

-Tú me rechazaste…yo pude haberte dado misericordia…pude haberte dado poder ¡Pudiste ser mi reina estúpida! ¡Y la elegiste a ella!- El orbe enfocaba ahora a Serena, el odio que Makoto sentía empezaba a reunirse en su relámpago negro que empezaba a hacerse presente en la parte superior del castillo soltando su gran poder amenazante haciendo que la gente empezaba a temer e incluso los soldados que se mantenían firmes ante la situación podían sentir como ese poder podría destruirlos en tan solo segundos. Los relámpagos empezaron a calmarse mientras Makoto desaparecía el orbe cerrando el puño mirando a la ventana sin rumbo fijo.

-Tomare lo que me fue robado…lo que me robaste Serena, yo seré la reina…no, mejor aún, seré la emperadora del reino de cristal y será renombrado a ser el Imperio del rayo negro ¡Lo juro!- Makoto canalizó todo su poder para estar en paz de nuevo cuando dos se sus soldados de elite entraban arrodillándose, sus armaduras eran de un verde más oscuro con el símbolo de Júpiter en el pecho, una capa blanca y sus cascos tenían dos grandes cuernos.

-Miladi, hemos regresado de nuestra misión encomendada.- Decía uno de los soldados de Elite con una voz muy grave. Makoto se acercó a sus dos mejores hombres de confianza sentándose en su trono de nuevo.

-Díganme.

-Después de un largo viaje Miladi, hemos descubierto que el objeto que busca no se encuentra en la galaxia Kino, se encuentra en un sistema llamado: Vía Láctea.- La galaxia Kino era el nuevo nombre que recibió la galaxia que había conquistado Makoto hace años, consideraba que sería el principio para formar su gran imperio.

-Y es posible que lo encontremos en lo que es el castillo del reino de plata pero por alguna razón que aún no entendemos, no podemos llegar más allá. Es como si una gran barrera nos impidiera pasar.- Al escuchar la palabra barrera, Makoto mostró una cara de desprecio, solo había una persona que podía hacer eso, una gran barrera en los límites del espacio y en el acceso a las puertas del espacio tiempo.

-Setsuna, perra miserable. Muy bien: Aquila, Eteros, reúnan a vuestros mejores soldados de Elite y prepárense para hacer un largo viaje.- Makoto con mucha fuerza en su voz dio la orden quien fue seguida de forma ciega por sus dos mejores soldados quienes salían de la sala del trono dejando a Makoto sola quien con un gran relámpago negro hacía aparecer una armadura especial, una que ella había creado a base de los materiales más resistentes de la galaxia Kino. Las hombreras de color negro con dorado y rojo le protegerían los hombros mientras los protectores de los brazos repelerían cualquier ataque, su pecho sería una fortaleza con el gran torso metálico que cargaba del mismo color y sus piernas en vez de las clásicas botas de tela negras serían botas de metal, el toque final sería un casco abierto con el símbolo de Júpiter brillando en rojo. Con la armadura puesta que también resaltaba una capa esmeralda oscura y su espada que había encontrado en aquel templo protegido por rebeldes, Imperia Júpiter se dirigió a la planta baja de su palacio como si nada, usando un rayo negro para ahorrarse el camino y llegar a la puerta principal de su palacio donde vio a sus mejores caballeros comandados por Aquila y Eteros arrodillándose ante su empeatriz así como todos los soldados de Elite siendo una fuerza invencible, para ponerlo en contexto, el ejercito de Imperia Júpiter no tenía ninguna baja y eran invencibles. Makoto solo sonrío de forma arrogante haciendo que la hoja de su espada apuntara el cielo rodeada del poder del relámpago oscuro haciendo estremecer la tierra con violencia.

-¡Desde este día, el imperio del rayo negro declarara la guerra a la vía láctea! ¡Y al reino de plata!- Makoto liberaba todo su poder en un gran relámpago que podía llegar al espacio sin ningún esfuerzo para iluminar el cielo de toda oscuridad.

-¡Muerte para los que nos desafían!

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-La tierra-

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-¡No!- Mientras que en otra parte de Japón, una taza se había roto y es que la que alguna vez fue Sailor Plutón había sentido una presencia muy oscura a su alrededor. Setsuna se tocó el pecho para poder respirar bien y ver que no tenía nada grave pero el sentir ese gran poder e incluso podía sentir como una galaxia retumbaba, Setsuna empezó a temer lo peor.

-No había sentido este poder desde…no puede ser, no puede… ¡El gran cristal!- Setsuna no había sido honesta con ninguna de las chicas, en hecho, Setsuna en cinco años jamás dejó de ser la guardiana de las puertas del tiempo y espacio, las preocupaciones de Setsuna serían mayores cuando descubra que el gran cristal, oculto en el palacio del reino de plata donde el equilibro de la luz y la oscuridad estaba dependiendo un hilo…empezaba a quebrarse por el poder de la oscuridad de Makoto y la pregunta final surgiría

¿Dónde está Serena?

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Continuara….

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