Capítulo 7

El día fue terrible, ni siquiera iba a intentar convencerme a mí misma de lo contrario.

El cambio de trabajo había sido bastante drástico y un poco duro, y a pesar de que trataba de ponerle todo mi empeño y energía, había días como esos en los que simplemente suspiraba y pedía paciencia a las fuerzas que son superiores a mí.

Por suerte mi turno en la escuela había acabado más pronto de lo que esperaba, y honestamente esto no me molestó en lo absoluto. Empezaba a tomarle el ritmo a los niños, pero aún no me acostumbraba a estar rodeada de tantos de ellos y, por lo tanto, al ruido constante a lo largo del día, razón por la cual al final del día siempre me acompañaba una ligera molestia en la cabeza de la que en esta ocasión había decidido deshacerme pasando a caminar un poco en el pequeño centro comercial que estaba en mi vía de vuelta a casa, en el cual se encontraba la boutique en la que aún seguía trabajando algunos fines de semana.

No tener auto tenía sus ventajas y desventajas: el lado positivo era que luego del trabajo podía tomar estos paseos sin preocuparme en buscar a alguien; y supongo que el lado negativo era que caminaba más de la cuenta y para el final del día mi cuerpo pasaba factura, sin embargo, este era uno de aquellos días en los que pasar un poco de tiempo a solas compensaba el hecho de que mis pies probablemente me dolieran más tarde.

Me gustaba pensar que mi trabajo era agradable y que estaba tratando de acostumbrarme a él, pero tenía que confesar que al menos dos veces a la semana me escabullía en media jornada a algún salón vacío y simplemente me sentaba en silencio a tomar un poco de aire, lo cual era bastante irónico considerando que seguía dentro de la escuela. Sin embargo, en momentos como esos incluso un salón vacío podía ser tan refrescante como lo era el patio de juegos o un parque.

Sacudí mi cabeza y traté de alejar los pensamientos sobre el trabajo, ya que sobre analizar las cosas no siempre llevaba a las respuestas que yo quisiera obtener y honestamente, no creía que fuese tiempo de sacar conclusiones sobre este trabajo, al fin y al cabo, solo tenía dos semanas en él y quizás solo era cuestión de tiempo para acostumbrarme. Debía ser paciente.

Sentí mi celular vibrando, sin embargo, decidí ignorarlo porque no estaba de ánimos de hablar con nadie, y simplemente pasé mi vista por los locales sin buscar nada en específico, y creo que por esa razón fue que estaba prestando tanta atención a los anuncios y pósteres en cada ventanilla, que me quedé paralizada cuando entendí el significado de uno de ellos.

Bananamen – Ciudad de Tokio

15 de abril de 2005 – Teatro Kabukiza

Entradas a la venta aquí.

¡¿Bananamen aquí en Tokio?! ¡Por supuesto que tenía que estar ahí! Si bien, empecé a ser su fan hacia apenas un año, estaba al día con sus episodios y era de las pocas cosas que escuchaba en la radio, además de música. A decir verdad, esos chicos siempre lograban sacarme una buena risa con cada cosa que decían, por lo que tener la oportunidad de verlos en vivo era algo que no podía dejar pasar por nada en el mundo, por lo que de inmediato mi mente se puso a maquinar en algún acompañante.

Sabía que mis amigas podrían animarse a ir, a excepción de Tomoyo porque estaba en Osaka, y definitivamente no podría contar con Akiho para esto ya que siempre alegaba que los tipos eran super aburridos y que no pagaría por verlos en vivo, por lo que mis esperanzas estaban puestas sobre Meiling, Rika y Syaoran, así que tomé mi celular para darme cuenta de que el primer mensaje era de Kaho, sin embargo, decidí pasarlo por alto un momento y me dediqué a redactar un mensaje de texto con tres destinatarios: Meiling, Syaoran y Rika.

Bananamen estarán en Tokio en un par de semanas para un show en vivo… ¿Alguno quiere ir conmigo? – Sakura

Esperé pacientemente a que alguno de los tres respondiera y volví mi vista hacia el póster frente a mí, según el anuncio las entradas las vendían justo ahí, por lo que decidí adelantar un poco y me acerqué a la ventanilla para obtener un poco de información sobre los precios. Una chica con cara de pocos amigos se encontraba frente a mí, aunque hubiese un vidrio que nos separara.

- ¡Hola! – Dije animadamente captando su atención – Me gustaría saber cuánto cuestan las entradas para Bananamen, por favor.

La chica me miró sin cambiar de expresión y me di cuenta de que estaba comiendo goma de mascar, y sin dejar de hacer esto rebuscó entre algunos papeles y luego de unos momentos recibí una respuesta – Vendemos las entradas en función de las mesas que hay en el teatro, hay mesas par personas, pero debes saber que están agotadas las de 2 personas.

Su contestación me cayó como balde de agua fría, si bien nunca había ido a un show de comedia, estaba casi segura de que comprar una entrada era igual que ir al cine, sin embargo, me di cuenta de que todo dependía del lugar y para mi mala suerte, no tenía muchas opciones de dónde escoger.

Solté una risa nerviosa y señalé mi celular – Justo estoy esperando a que mis amigos contesten… Pero creo que será para 4 personas.

Y antes de que la chica pudiera darme una respuesta, supuse que yo misma había recibido una porque mi celular vibró.

-Oh, de seguro es uno de ellos. Disculpa – Dije mientras iba a mi bandeja de entrada y abría el mensaje más reciente sintiendo un mini infarto cuando me di cuenta de quien era el remitente.

Yo me anoto… No los he escuchado últimamente, pero creo que si no voy me arrepentiré mucho, así que estoy adentro – Syaoran

Tenía que admitir que me llené de mucha felicidad al leer estas palabras y la emoción me embargó por completo, lo había visto solo unos días antes en mi cumpleaños y sabía que solo faltaban un par de días para volverlo a ver ya que el suyo estaba a la vuelta de la esquina, y el hecho de que estuviéramos haciendo planes para seguir viéndonos a lo largo del próximo mes me tenía muy emocionada al punto de que por un momento casi se me olvidaba dónde estaba.

Levanté la cabeza y me di cuenta de que la chica de la ventanilla me miró como si estuviese loca, y eso me dejó claro de que probablemente di un brinco de emoción que pasó desapercibido para mí cuando recibí el mensaje, le di otra sonrisa nerviosa cuando volví a sentir que mi celular vibró, esta vez tenía dos mensajes.

Te seré sincera, nunca los he escuchado, además de que estoy algo corta de dinero justo ahora… Lo siento Sakura, pero yo paso en esta – Rika

No lo sé, no tengo mucho dinero, aunque en definitiva quiero verlos – Meiling

Entendí la posición de Rika, de todas formas, casi nunca la había escuchado hablar de ellos, sin embargo, Meiling era otra historia ya que yo estaba segura de que, si era bastante fan de Bananamen y su respuesta me pareció algo ambigua, por lo que luego de decirle a Rika que todo estaba bien, me dirigí a responderle a Meiling.

¿Eso es un sí o un no? De momento solo Syaoran y yo acordamos ir… ¡pero necesitamos al menos dos personas más para completar la mesa! – Sakura

De momento no lo sé, luego te digo – Meiling

Suspiré pesadamente, a veces las actitudes de Meiling no eran mis favoritas, conocía esto y estaba casi segura de que era una negativa, sin embargo, preferí no decir nada al respecto, especialmente porque tenía un mensaje pendiente por responder a cierto ambarino.

Meiling fue completamente ambigua con su respuesta… Y solo venden entradas para mesas de 4 personas porque las otras están agotadas – Sakura

Su contestación llegó casi de inmediato.

¿Tú crees que vaya? – Syaoran

Conociéndola, es prácticamente una negativa y a Rika no le gustan… ¿Qué haremos? Solo quedan mesas de cuatro personas y apenas somos dos – Sakura

Me sentía frustrada, a mis 24 años jamás había ido a un concierto o algo parecido, y en definitiva un show de comedia podría ser un buen comienzo, de todas maneras, adoraba a los tipos, pero el destino parecía querer decirme algo.

Tengo un par de amigos del trabajo que también les gusta Bananamen, voy a preguntarles si quieren ir hasta que completemos las cuatro personas, solo dame unos minutos… No pienso perderme esto – Syaoran

Sonreí ante su actitud positiva, y es que aparentemente tenía tantas ganas como yo de ir al show, por lo que aun existían las esperanzas de que fuéramos, aunque egoístamente dentro de mi vi la oportunidad de salir a solas con él sin que mis amigas estuvieran presentes, sin embargo, tenía muchas más ganas de ver a Bananamen, por lo que a estas alturas solo quería compañía para verlos.

Suspiré pesadamente y volví a ver a la chica en la ventanilla, quien estaba al teléfono, pero seguía dándome miradas de pocos amigos de vez en vez que yo solo podía responder con una sonrisa nerviosa, sin embargo, guardaba la esperanza de que mi espera no fuese en vano y de que en la siguiente media hora Syaoran encontrara dos personas dispuestas a ir con nosotros al show… o supongo que me tendría que dar por vencida.

Y esperaba que no fuese así.

oOo

Malas noticias… aparentemente nadie tiene dinero para Bananamen Syaoran

Leí este mensaje para sentirme nuevamente frustrada ¡esto tenía que ser una jodida broma del destino!

No puedo creerlo… Te juro que si hubiese entradas con mesas de dos podríamos ir nosotros ¡pero parece haber una conspiración universal! – Sakura

Aunque más temprano consideré seriamente que esta podría ser una buena forma de acercamiento y en la que podríamos estar solos un par de horas, a estas alturas ya solo quería ir al show incluso si tenía que compartir la mesa con Syaoran y con un par de desconocidos ¡no podía ser posible que fuese tan difícil!

Lo peor es que muchos amigos quieren ir ¡pero nadie tiene dinero! ¿Qué hay de tu hermana? – Syaoran

No le gustan, dice que son aburridísimos – Sakura

Definitivamente ella es la gemela malvada – Syaoran

Aquel mensaje me hizo soltar una risotada que captó la atención de la chica de la ventanilla, aunque Akiho y yo nos lleváramos apenas 2 años y que nos pareciéramos mucho físicamente al punto de que las personas pensaran que éramos gemelas – tal y como había puntualizado Syaoran –, en cuanto a actitud y gustos éramos dos polos opuestos y creo que por eso teníamos discusiones cada dos por tres hasta por la mínima tontería.

Sabes que no somos gemelas, pero ese no es el punto… Akiho no va a pagar por verlos – Sakura

¿Estás segura de que no hay mesa si quiera para dos? ¡ya estoy desesperado! – Syaoran

Me causó gracia que estuviese tan frustrado como yo, al menos podíamos hacernos compañía en esto, sin embargo, su último mensaje me dejó un tanto pensativa. Estaba casi segura de que las mesas para dos personas estaban agotadas, o así había especificado la chica de la ventanilla, quien no tenía razones para mentirme, por lo que impulsada por la curiosidad y la desesperación de una mínima esperanza le texteé de vuelta a Syaoran.

Preguntaré de nuevo, solo por si acaso… Aunque si la chica termina por matarme, quedará en tu conciencia – Sakura

Tomé un respiro y me dirigí de nuevo hacia la ventanilla, donde la chica, con más cara de pocos amigos que nunca, subió la vista de sus uñas hasta mi asustado rostro y levantó la ceja sugestivamente esperando que yo dijera algo.

-Ehm… ¡hola de nuevo! – Intenté sonar casual, como si ella no supiera que había estado parada frente a la ventanilla por más de media hora – Solo por curiosidad… ¿Estas completamente segura de que no hay ni una sola mesa para 2 personas para el show de Bananamen?

Traté de no sonar tan desesperada como en realidad estaba y creo que esto la estaba divirtiendo ya que se tomó su tiempo para revisar algo en su computadora y luego se dirigió de nuevo a mi – Es tu día de suerte, hace media hora alguien llamó para cancelar una mesa de 2 para ese show.

Por un momento pensé que se trataba de una broma, sin embargo, me recordé haberla visto hablando por teléfono cuando estaba tratando de ponerme de acuerdo con mis amigas y respondí completamente eufórica – ¡¿De verdad?! ¡Que increíble!

Ella levantó su ceja sugestivamente sin cambiar de expresión – ¿Las quieres o no?

- ¡Oh claro! ¡Solo dame un segundo! – Dije rápidamente mientras tomaba mi celular y texteaba rápidamente a la única persona que estaba tan emocionada como yo por ir.

¡HAY UNA MESA PARA DOS! ¡ES AHORA O NUNCA! ¿vamos tú y yo? – Sakura

Admito que me sonrojé un poco al escribir aquel mensaje ya que prácticamente estaba gritando mientras lo invitaba a salir. No era mi estilo ser del tipo de chicas que invitan a salir a los chicos, era muy tímida, aunque creo que esta vez dejé pasar eso solo por el simple hecho de que se trataba de Bananamen y de que en serio quería ir, y ni siquiera se sentía como una cita, o por lo menos eso quería pensar hasta que otro mensaje me sacó de mis pensamientos.

¡COMPRALAS Y NI SIQUIERA LO DUDES! Luego te doy mi parte – Syaoran

Me apresuré a acercarme torpemente de nuevo hacía la ventanilla y le sonreí a la chica tan ampliamente que supongo que debía parecerme al gato de Cheshire – Quiero la mesa para dos, por favor.

La chica me miró un poco raro, sin embargo, esta vez no portaba la cara de pocos amigos que había mantenido desde que me acerqué la primera vez, incluso creo haberla visto reírse por debajo, y aunque podría estar burlándose de mí, no podía culparla, puesto que debía haberme visto y actuado como loca la última hora.

Menos de diez minutos después me alejaba de la legendaria ventanilla y creo que incluso di un brinco de felicidad cuando por fin tenía ambas entradas en las manos, y no fue hasta este momento en el que caí en cuenta de que iríamos solo nosotros dos.

¿Lograste comprarlas? – Syaoran

Su mensaje me sacó de mis pensamientos otra vez y admito que le sonreí tontamente al teléfono cuando esto sucedió. Un ligero cosquilleo se formó en mi estómago ante la idea de que él y yo saldríamos solos por primera vez, sin embargo, sacudí mi cabeza y alejé estos pensamientos para concentrarme en la conversación.

Si, lo logré… ¡Veremos a Bananamen! – Sakura

¡Genial! Contra viento y marea los veremos… y es solo una semana antes del viaje a Bahía de Tokio – Syaoran

Si, vamos a tener una semana movida – Sakura

Al menos será entretenida… ¿Te veré en mi cumpleaños? – Syaoran

Aquel mensaje me tomó completamente desprevenida y me hizo hacerme una nota mental acerca de comprarle un regalo para su cumpleaños, incluso si solo fuéramos a una discoteca a bailar un poco, creo que lo más apropiado era tener un regalo para él.

Claro, tonto… Te veo entonces – Sakura

Hasta ese día – Syaoran

Tras ese último mensaje volví a sonreír tontamente a la pantalla y creo que haber pasado por todo esto hoy, valdría la pena, y aunque creo que solo lo podré saber hasta el día del show, me gustaba tener cosas que esperar y eso fue suficiente para hacerme sonreír el resto de la tarde.

oOo

-A ver si lo entiendo… ¿Vas a ese show de Bananamon…? – Corregí al instante esperando a que mi mejor amiga siguiera hablando.

-Bananamen – Me atreví a interrumpir a Kaho, en parte porque lo estaba diciendo mal y en parte porque sabía que eso la iba a hacer irritar y era divertido, sin duda, aquello era parte esencial de nuestra amistad.

-Como sea… el punto es que vas a tener una cita con Syaoran ¡deberías estar brincando en un pie! – Kaho incluso sonaba más emocionada de lo que yo estaba al momento que compré las entradas, y no podía culparla, recién acababa de contarle todos los acontecimientos.

-No es una cita – Me aventuré a corregirla y tratando de creérmelo yo misma.

Kaho se rio – A mí no me engañas ¡sé que por dentro estás contando los días!

Me mordí el labio nerviosamente, así como sabía que corregir a Kaho la hacía rabiar, también sabía que ella me conocía mejor que nadie y aunque tuviéramos dos años sin vernos en persona por la distancia, era como si la tuviera frente a mí y estuviera leyéndome los pensamientos.

- ¿Acaso soy tan obvia, Kaho? – Pregunté derrotada.

-Por lo menos para mí lo eres, pero no tiene nada de malo – Respondió mi amiga tranquilamente, casi podía verla sonreír triunfante por haberme hecho admitirlo – Te gusta ¿no?

-Me atrae, prometo que de momento es solo eso – Contesté sinceramente – No he convivido lo suficiente con él, además no creo que yo le guste.

- ¿Por qué lo piensas así? Han estado solos en unas cuantas ocasiones y creo que tienen muchas cosas en común.

-No te niego que tenemos un montón de cosas en común, sin embargo, creo que solo me ve como una amiga – Admití sintiendo un extraño tirón en mi estómago que no se sintió nada confortable – El problema es que él no me ha demostrado querer algo más.

-Quizás es tímido como tu – Dedujo Kaho con facilidad – O tampoco quiere ser demasiado obvio.

-De cualquier manera, no pienso ser demasiado obvia hasta no tener alguna señal – Dije suspirando profundamente – No quiero quedar como tonta ¡además solo me atrae!

-Todo comienza como simple atracción, y quizás tú también le atraes a él ¡pero no lo sabrás si no mueves tu trasero y haces un movimiento, Sakura!

Torcí mi expresión como si ella pudiera verme – Es fácil para ti decirlo ¡tú y Clow están en el mejor momento de su relación!

-Lo mío y lo de Clow no es nada serio aun, apenas estamos volviéndolo a intentar – La historia de Kaho y Clow era linda, pero complicada y recién habían decidido retomarla, aunque llevando las cosas con más calma que la primera vez, y aunque intenté cambiar el tema, mi amiga era astuta y no me dejó hacerlo – ¡Estamos hablando de ti y de Syaoran!

-No hay un "Syaoran y yo" del que hablar, solo me atrae – Respondí tratando de creérmelo – Estoy segura de que tiene que ver con el hecho de que no he tenido novio en mucho tiempo.

-Y esa es la excusa perfecta para decir que tu salida al show de Bananamen es una cita – Refutó Kaho inquisitivamente – ¿No te sientes aun preparada para una relación?

Suspiré pesadamente, mi última relación no había terminado precisamente porque quisiera, lo hizo porque se presentó la oportunidad de mudarme a Tokio, y creo que de no ser por eso seguiríamos juntos. Fue una relación que disfruté mucho, pero creo que en ningún momento de ella me vi casada con él, incluso cuando fue mi relación más duradera y el primero en muchos aspectos de mi vida.

Tenía un asunto con las relaciones, no era completamente reacia al amor, pero digamos que aún no sentía que me topaba con el indicado o aquel que me pusiera a suspirar todo el tiempo. Tenía amigas que ya estaban casadas y/o con hijos a mi edad cuando yo aun trataba de descubrir el rumbo que quería que tomara mi vida mientras buscaba estabilidad económica. El amor romántico era algo que usualmente estaba ausente en mi rutina, sin embargo, a veces deseaba que no fuese así y me había propuesto que esto cambiaría pronto, aunque tampoco pretendía forzar las cosas, solo quería algo natural y sin presiones y estaba dispuesta a mantenerlo.

-No es que no me sienta preparada, solo no quiero hacerme ilusiones – Deje soltar otro suspiro – A veces pienso que todas esas interacciones me las imagino a mi favor, por eso prefiero esperar a que él haga algo.

-O no haga nada.

-De cualquier manera, podré darme cuenta si estamos en el mismo barco o si no es así entonces mantendré nuestra amistad y mi dignidad intacta ¿no crees?

Kaho guardó silencio unos segundos, lo cual significaba que la había puesto a pensar ya que solía tener una respuesta rápida para todo – Vale si es lo que quieres, aunque opino que no deberías dejar de hacer algún movimiento si se da la oportunidad ¡no tienes nada que perder!

-Veremos que sucede en el show – Dije un poco esperanzada, aunque, a decir verdad, a esas alturas Syaoran me parecía un poco difícil de descifrar – No quiero forzar nada.

-No hablaba de forzar, solo dar un empujoncito – Contesto Kaho enigmáticamente – Si él responde a esto entonces creo que, si están en el mismo barco, amiga.

Pensé detenidamente las palabras de Kaho y en parte ella tenía algo de razón, tal vez aun no hubiera podido leer a Syaoran o siquiera descifrar si todas nuestras conversaciones y cosas en común causaban en él el mismo efecto que causaban en mí, sin embargo, estaba ansiosa por averiguarlo. Aun no sabía cómo responder la pregunta de Kaho, y es que no estaba segura si estaba lista para una relación en ese momento, estaba atravesando un montón de cambios y quizás una relación – o lo que parecía podía ser el inicio de una – tenía todas las posibilidades de encajar bien con la situación.

De cualquier manera, traté de no darle demasiadas vueltas al asunto y sonreí ante lo inevitable.

Syaoran y yo tendríamos una cita.

oOo

N/A: ¡Hola a todos! Espero que hayan tenido una bonita semana.

Por aquí les dejo el capítulo de hoy donde vemos más de los pensamientos de Sakura sobre Syaoran y además agregamos otra eventualidad: el Show de Bananamen. Ellos son referencia a unos comediantes que alguna vez vi en vivo y sus episodios suelo escucharlos en Spotify (por eso tuve que cambiarlo a que Sakura los escuchara por la radio ya que en el 2005 todavía no teníamos nada de esto xd), y el show de comedia viene siendo un equivalente a los shows de stand-up de hoy en día.

Además, decidí incluir una conversación con Kaho donde hablamos mas a fondo de todo lo que ha estado ocurriendo entre Sakura y Syaoran.

Espero que les haya gustado y les agradezco mucho a todos los que me leen y comentan. Aprecio mucho el apoyo que esta historia sigue recibiendo en cada capítulo y pues me pongo muy feliz al leerlos.

Nos leemos el siguiente domingo.

Un abrazo enorme.

ACLARATORIA: Esta historia es de mi autoría, no existen colaboraciones con nadie y en el caso de que las hubiese se le darían sus respectivos créditos. Esta historia solo es publicada a la fecha en las plataformas FanFiction, Wattpad y AO3; si está en alguna otra es porque no está autorizada por mi persona y se considera plagio. No se permite la copia y/o adaptación de esta historia.