Capítulo 12

Estoy llegando a tu casa – Syaoran

Miré el mensaje y suspiré mientras tomaba mi bolso y me disponía a salir de la casa cuando crucé miradas con mi mamá, ella me sonrió ampliamente desde la cocina y me habló – Te ves bonita.

No pude evitar darle una sonrisa de medio lado en forma de agradecimiento, no solía usar muchos vestidos, por lo que cuando usaba uno como en esa ocasión, solía verme diferente, además de que había decidido usar mi cabello en ondas como pocas veces me animaba a hacerlo, y es que en ese día precisamente solo había querido despejar mi mente.

- ¿Ya te vas? – Preguntó la mujer con curiosidad y yo asentí con la cabeza sin decir nada.

Mi madre se acercó a mí y me dio un beso en la frente para luego sonreírme – Diviértete mucho, ríete y ni siquiera pienses en lo que pasó, es solo una mala racha y estoy segura de que lo vas a superar.

Suspiré con pesadez y levanté los hombros mientras que, hacía un intento sobrehumano por no llorar, había estado sumamente sensible desde el día anterior y con solo pensar en el tema las lágrimas se me salían involuntariamente, sentía impotencia y un poco de decepción, pero tal y como mi madre había dicho, solo se trataba de una mala racha.

Intenté darle una sonrisa ladina dejando a un lado los pensamientos negativos – Vale, intentaré no pensar en ello.

-Estoy segura de que vas a conseguir algo mucho mejor, así que ni te preocupes – Respondió mi madre abrazándome – Cuídate mucho.

-Gracias, mamá – Respondí mientras le devolvía el abrazo.

Seguido de ello nos despedimos ya que no quería hacer esperar demasiado a Syaoran, por lo que abandoné mi casa para ir en busca de su auto, cosa que no tardó demasiado ya que estaba en el mismo lugar de siempre, por lo que sin pensarlo entré al vehículo de inmediato, encontrándome con su mirada ámbar intensa sobre mí, tras una sonrisa amigable.

-Hola – Dijo Syaoran completamente animado.

-Hola – Musité yo mirándolo de reojo.

Creo que encontró algo extraña mi actitud, sin embargo, de momento no dijo nada ya que estaba buscando la dirección del lugar. A decir verdad, el fin de semana anterior yo contaba con que este reencuentro sería completamente diferente y hasta un poco tenso considerando lo que paso en casa de Yamazaki, sin embargo, no me sentía en mi mejor momento siquiera para pensar en ello, especialmente luego de los días que había tenido.

Aunque aparentemente no logré engañarlo demasiado tiempo ya que cortó el silencio entre nosotros apenas tuvo la oportunidad – ¿Te pasa algo?

Suspiré pesadamente y me atreví a mirarlo, no había querido compartir esto más que con mi familia, y es que lo que menos necesitaba en ese momento eran preguntas incómodas o cualquier comentario que afectara más mi ánimo, por lo que había evitado decirle a los chicos, sin embargo, Syaoran me inspiraba mucha confianza, y no es que mis amigas no lo hicieran, pero había algo que me decía que justo él era la persona a la que podría decirle eso y no habrían preguntas incómodas, era parte de la personalidad de Syaoran, o por lo menos lo que había conocido de él hasta la fecha, por lo que no dudé en soltarlo.

-Renuncié a mi trabajo ayer – Respondí viendo como él abría los ojos desmesuradamente – Y no de la forma más profesional que se me ocurrió.

-Demonios, pero ¿qué paso? Pensé que todo estaba bien – Dijo Syaoran desconcertado – Bueno, si quieres hablar de ello, sino podemos simplemente hablar de otra cosa o poner música.

Sonreí al ver que no me estaba presionando, entendía que sentía curiosidad, y es que cualquiera la sentiría considerando que no le había contado a nadie acerca de mis problemas en el trabajo, por lo que era completamente natural que sintiera curiosidad, aunque agradecía que me dejara escoger si contarle o no, esto era exactamente lo que necesitaba.

-En realidad me gustaría hablarlo – Respondí un poco más tranquila – Todo estaba bien, de hecho, los niños eran el menor de los problemas… Es solo que tuve un par de problemas con las jefas del lugar, no eran demasiado amables y sinceramente no me gustaba mucho el ambiente de trabajo.

-Pero eso no es algo malo – Dijo Syaoran mirándome de reojo sin quitar la atención del camino – No te gustaba el lugar y lo dejaste.

Me mordí el labio nerviosamente – El asunto es que me siento un poco decepcionada por diferentes razones, y una de ellas es la forma en que renuncié.

- ¿De qué forma lo hiciste? No puede ser tan malo – Respondió él tratando de verle el lado positivo.

-Literalmente llegué a mi límite y solo miré a la directora del lugar a la cara y le dije "renuncio aquí y ahora" y me fui – Relaté sintiéndome bastante mal por ello, todavía no me creía que lo hice de esa forma – Jamás había hecho algo como eso.

Syaoran se quedó callado unos segundos procesando lo que acababa de decir y luego de aquello soltó una risa genuina, no era para nada con maldad o con ánimos de burlarse de mí, de hecho, era una risa agradable que hasta llegó a contagiarme un poco e hizo que ese sentimiento de culpabilidad que había estado conmigo desde el día anterior disminuyera un poco.

-Solo dime una cosa – Dijo luego de que sus risas cesaron un poco – ¿Cómo te sentiste luego de que renunciaste? Dejando de lado todo el asunto moral y que probablemente no fue bien vista la forma en que lo hiciste.

Suspiré y le di una sonrisa de medio lado – Admito que me sentí libre.

-Y justo por eso, esa fue una forma jodidamente genial de renunciar – Respondió dándome una sonrisa grande que hizo que mi estómago cosquilleara – Te felicito por haber hecho lo correcto.

Bufé – ¿Crees que fue lo correcto?

-Si no te sentías bien en el lugar y sentiste libertad cuando finalmente lo dejaste, entonces fue lo correcto para ti – Respondió con toda seguridad – Si te hace sentir mejor, también he dejado un par de trabajos así, y sé que no es moralmente lo más adecuado, pero tu tranquilidad mental no tiene precio.

-En eso tienes toda la razón – Respondí sintiéndome considerablemente mejor que cuando subí al auto – Gracias por escuchar el triste caso de una maestra desempleada.

-No eres una maestra desempleada, simplemente no funcionó ¿y qué? Sabes hacer un montón de cosas – Dijo Syaoran mirándome de reojo y animándome – Por lo que recuerdo eres una excelente vendedora.

-Si, y por querer hacer algo diferente perdí tiempo y dinero – Contesté con desanimo, definitivamente esa era de las cosas que más me hacía frustrarme – De cualquier manera, creo que siempre me sentiré un poco decepcionada de mí misma por la forma en que hice las cosas, me dejé llevar por mis emociones.

-Al menos no ignoraste tus emociones.

-Las ignoré por todo el mes que estuve trabajando ahí y tuve como resultado una explosión de emociones – Dije resoplando – Por eso lo mejor es no guardarse demasiado las cosas.

-En eso tienes razón – Agregó él – Y lamento si estoy siendo impertinente… pero ¿Qué quieres hacer ahora? Con el trabajo me refiero.

-No lo estas siendo, tienes curiosidad y es natural… yo también la tengo – Solté riéndome un poco de mí misma, con el tiempo me había dado cuenta de que era más efectivo reírme de mis desgracias y así minimizarlas un poco – A decir verdad, no tengo ni la menor idea.

-Es válido – Dijo Syaoran tranquilamente sin perderle la vista al camino – Quizás necesitas un poco de tiempo para aclarar tu mente y despejar todo lo que acabas de pasar.

-Eso es exactamente lo que me dijo mi papá – Respondí sonriendo al recordar la conversación que tuve la noche anterior con mi padre acerca del trabajo, por suerte, tenía padres bastante comprensivos y alegaron que podía tomarme mi tiempo – Tenía pensado tomarme esta semana de vacaciones, de todas formas, el viaje a la Bahía de Tokio es la próxima semana y no tiene sentido buscar un empleo nuevo en el que tendré que pedir esos días.

-Me parece un buen plan – Contestó el ambarino sonriendo – Nada como la playa para relajarte y olvidar ese día de mierda que tuviste.

Solté una risa ante esto – En serio ayer fue un día de mierda.

-Pero hoy vas a reírte mucho con Bananamen – Agrego él señalando el edificio que estaba justo a mi derecha – Creo que ese es el Teatro Kabukiza.

Habíamos estado tan inmersos en la conversación que el camino se había hecho sumamente corto y por un momento, incluso había olvidado a donde íbamos –Jamás he estado aquí – Dije poniendo mi atención en el edificio.

-Tampoco yo, así que mejor estacionaré y averiguaremos a dónde tenemos que ir – Respondió Syaoran.

Asentí con la cabeza y aguardé paciente a que Syaoran encontrara donde aparcar su auto, por suerte no tardó demasiado en ello, por lo que en cuestión de minutos ya nos encontrábamos caminando hacía la entrada del lugar. A decir verdad, esta salida estaba resultando completamente diferente a como había imaginado, pero no me quejaba en lo más mínimo, Syaoran y yo no íbamos en el más minúsculo plan romántico, pero yo me sentía como en las nubes ya que la conversación en el auto había mejorado mucho mi ánimo, y aunque mis padres y Akiho también me habían animado bastante, las palabras de Syaoran fueron el último empujón para dejar un poco más de lado todo lo malo que me había sucedido el día anterior y disfrutar de ese día.

Hicimos un par de preguntas acerca de donde estaba el Teatro Kabukiza, ya que no había algo tal como un cartel que indicara aquello, por lo que Syaoran empezaba a perder la paciencia.

-Creo que llamaré a Haru – Dijo sacando su celular – Me dijo que ya estaba aquí ¡pero este lugar es como un laberinto!

-Haru es tu amigo ¿no? – Pregunté curiosa, me había comentado hacia un par de días que uno de sus amigos del trabajo había logrado conseguir entradas junto con alguien más, por lo que intentaríamos la posibilidad de que nos dieran una mesa para los cuatro, y admito que al principio esto me dio un poco de frustración considerando la travesía que tuve que pasar para conseguir esa mesa para dos, sin embargo, a estas alturas era lo que menos me tenía con cuidado, yo solo quería reírme.

Syaoran asintió con la cabeza mientras subíamos unas escaleras eléctricas que daban a un segundo piso, estábamos siguiendo algunos carteles, pero aún no nos quedaba muy claros hacia donde nos dirigíamos.

Syaoran chasqueó la lengua y cortó su celular – Demonios, si no los alcanzamos dudo que luego quieran ponernos en la misma mesa que ellos.

-Solo sigue al resto de las personas – Dije mirando a mi alrededor y visualizando a dos chicas frente a nosotros – Ellas parecen ir al mismo lugar que nosotros.

Yo no era para nada espontánea y más bien, una de mis características principales era ser tímida, sin embargo, esta vez dejé ese estereotipo de lado y levanté un poco la voz – ¡Hey chicas!

Syaoran soltó una risa y me miró impresionado, sin duda, no se lo esperaba – ¿Van al show de Bananamen?

-Así es – Respondió una de las chicas – Alguien que trabaja aquí nos dijo que este era el camino ¡también estábamos un poco perdidas!

Me reí ante esto – Es que este lugar es como un laberinto ¡gracias!

-Bien, al menos estamos en el camino correcto – Dijo Syaoran aliviado – Creo que, si podemos alcanzar a Haru, está en la fila para entrar.

Asentí con la cabeza mientras seguíamos a las chicas lo más rápido que podíamos, había más gente a nuestro alrededor igual de desorientados que nosotros, cosa que nos causó risa, o así fue hasta que al fin logramos ver la entrada y con ello la fila.

-Rápido, deben estar por aquí – Dijo Syaoran adelantándose.

Intenté seguirle el ritmo lo más rápido que mis cortas piernas me dejaban, y aquí era cuando me frustraba un poco ser tan pequeña y, por ende, no ser tan rápida, sin embargo, vi a lo lejos como Syaoran llegó al encuentro con un chico alto y rubio y otro de cabello azabache y que portaba anteojos, debían ser ellos.

La timidez volvió a apoderarse de mi en cuanto alcancé al grupo, sin embargo, Syaoran no dejó que eso me dejara por fuera ya que de inmediato me presentó al grupo – Hey aquí estas… Ellos son Haru y Shiro – Dijo señalando primero al rubio y luego al de los anteojos, quienes sonrieron amigables – Ella es Sakura.

Internamente agradecí que no agregara "una amiga", y aunque sé que solo éramos eso, creo que me gustaba más que quedara en que era Sakura y punto, a veces era un poco rara, pero ni modo.

-Mucho gusto, chicos – Respondí sonriéndoles de forma amable.

Nos enfrascamos de inmediato en conversaciones banales, aunque eran más que todo del tema en común del momento, es decir, Bananamen, y a decir verdad agradecí mucho que ninguno de esos chicos siquiera me preguntara donde trabajaba y que Syaoran se encargara de mantener la conversación viva en cualquier otro tema. Por suerte, la fila avanzó rápido y logramos convencer a la persona encargada de que nos pusieran a los cuatro juntos, y aunque no era mi plan inicial, me estaba divirtiendo con estos chicos.

-Literalmente llegamos justo a tiempo – Dije mirando a Syaoran – Si nos tardamos solo un minuto más no los hubiésemos alcanzado y probablemente no nos habrían dejado sentar juntos.

-Eso es cierto, el destino quería que nos sentáramos con ustedes, chicos – Respondió Syaoran dándole un sorbo a su cerveza.

-Entre más personas mejor – Agregó Shiro animadamente mientras veía el menú.

-Exacto, además nada como unas buenas risas en grupo – Finalizó Haru dándonos una sonrisa de medio lado.

Llegamos justo a tiempo para poder pedir algo para cenar, y es que nuestros estómagos pedían una buena comida, lo cual resultó en hamburguesas con cervezas, aunque quedaron en segundo plano justo en el momento en el que las luces se pusieron tenues, como si estuviésemos en el cine y un sentimiento de emoción me invadió por completo, al fin había llegado el momento.

Podía asegurar que empecé al reírme desde el momento en que los escuché a hablar, creo que no lo había mencionado antes, pero Bananamen estaban formado por tres chicos más o menos contemporáneos con nosotros, por lo que los chistes eran fáciles de entender, aunque su humor era un poco diferente, de cualquier manera, me encantó ver cómo eran capaces de interactuar con el público, y aunque tenía ganas de que a mí me pasara algo como eso, sabía que si llegaba a pasar probablemente me quedaría en blanco.

El show avanzó agradablemente, llegaba a reírme con Bananamen y con los chicos, ya que de vez en cuando decían cualquier cosa para hacer más gracioso el momento, sin embargo, aquello pasó a segundo plano cuando uno de los chicos de Bananamen se encontraba cerca de nuestra mesa, buscando personas para interactuar, y aunque solo un rato antes me rehusaba por completo a que siquiera me notaran, la adrenalina del momento me hizo levantar la mano y para mi suerte – a estas alturas no se si fue buena o mala –, el chico puso sus ojos sobre mí.

-Veamos aquí – Dijo Jiro, uno de los integrantes de Bananamen mientras se acercaba a nuestra mesa – ¿Cómo te llamas?

Pude escuchar las risas ahogadas de Syaoran, Shiro y Haru, sin embargo, todo eso desapareció cuando Jiro puso el micrófono frente a mí, tal y como esperé creo que mi mente se fue a blanco ya que respondía por pura inercia – Me llamo Sakura – Creo que mi voz estaba más aguda de lo normal.

-Bien Sakura – Respondió Jiro con carisma, lo envidiaba tanto por estar tan relajado frente al micrófono – ¿Quién de estos chicos es tu novio?

Solté una risa nerviosa y de seguro estaba completamente roja, pero rehusaba si quiera a mirar a Syaoran – Ninguno de ellos.

Las personas rieron y, Jiro también lo hizo – Bien, digamos que te creo… ¿A qué te dedicas?

Sé que su intención era buscar material para hacer algún chiste, después de todo para eso estábamos ahí, y quizás era una buena oportunidad para reírme de mi desgracia – Era maestra de preescolar… bueno, hasta esta mañana.

Juro que mi mente se borró por un momento y yo solo escuchaba risas y mi propia carcajada cuando Jiro hacia un chiste, estaba tan nerviosa que mi mente se quedó en blanco y lo siguiente que supe es que había una bandeja con cinco vasos de tequila frente a nosotros, no podía creerlo.

-Mejor brindemos por eso – Dijo Jiro animadamente mientras tomaba uno de los vasos y lo alzaba – Ustedes también chicos, esta va por mi cuenta.

Creo que tomé el vaso temblando un poco y rezando de no devolver el tequila, ya que admitía que tenía escasa resistencia para este tipo de alcohol y las pocas veces que lo había probado había terminado devolviéndolo, pero supongo que estaba tan emocionada y nerviosa que mi estómago se puso firme, por lo que tras un brindis con Jiro de Bananamen y de una sonrisa cómplice por parte de Syaoran, brindamos y me tomé el tequila de un solo golpe, dejando que quemara mi garganta, pero sintiéndome un poco mejor después de eso.

Le sonreí a Jiro y este me devolvió el gesto dejándome en blanco por un momento ¡acababa de tomarme un shot con Jiro y todos habían escuchado mi desgracia! A estas alturas ni siquiera tenía ánimos de sentirme avergonzada o mal por ello, de hecho, me sentía mucho mejor y hasta me creía capaz de hacer lo que sea.

-Me cae bien tu amiga – Dijo Shiro a Syaoran – ¡Mira que lo que menos imaginé hoy era tomarme un shot de tequila con Jiro!

Syaoran no dijo nada, simplemente se giró y rodeó mi cintura con su brazo haciendo que mi piel se erizara y que mis mejillas se sonrojaran, aunque no pude evitar darle una sonrisa mientras seguíamos viendo el show.

¿Esto en realidad estaba pasando?

oOo

N/A: ¡Hola a todos por aquí! Espero que su semana haya estado bien.

Por acá les dejo el capítulo de hoy, y se que probablemente esperaban alguna continuidad de lo que pasó en el anterior, sin embargo, en la vida de Sakura pasó una eventualidad con la que ni ella misma contaba y que le afectó bastante, asi que era necesario dejar toda la tensión de lado y esta vez Syaoran sacó su faceta de amigo.

Como puede ver llegamos también al tan esperado show de Bananamen y aunque había expectativas diferentes para este día, podemos ver que dentro de todo Sakura se la paso bien y hasta hubo un pequeño momento con Syaoran, y les aseguro que acá no se ha terminado la noche.

En esta historia quise abarcar varios aspectos en la vida de Sakura y de la adultez en general y pues creo que lidiar con un trabajo que no era lo uno esperaba es una de ellas, espero que les haya gustado.

Muchas gracias a todos por leer y comentar, su apoyo siempre significa mucho para mí y lo aprecio.

Nos leemos la siguiente semana.

Un abrazo enorme.

ACLARATORIA: Esta historia es de mi autoría, no existen colaboraciones con nadie y en el caso de que las hubiese se le darían sus respectivos créditos. Esta historia solo es publicada a la fecha en las plataformas FanFiction, Wattpad y AO3; si está en alguna otra es porque no está autorizada por mi persona y se considera plagio. No se permite la copia y/o adaptación de esta historia.