Capítulo 32
Silencio era lo único que había existido entre nosotros durante casi una semana, y eso era demasiado tiempo a juzgar que nunca parábamos de hablar.
El primer día había sido una completa mierda para mí, ni siquiera había palabra que lo hiciera ver más o menos bien, porque no había sido así. Estaba segura de que incluso lloré un poco mientras estaba trabajando ya que, aunque trataba de no dejar que eso arruinara mi día, a veces me sorprendía a mí misma recordando lo que fue probablemente de las conversaciones más humillantes que he tenido.
De cualquier manera, aunque nadie supiera lo que pasaba, aparentemente todos a mi alrededor estaban dispuestos a hacerme sonreír, incluso si no tenían idea de lo que estaba pasando, ya que inusualmente Akiho se comportó más compresiva que nunca, y con mis padres no tuve ningún problema aquellos días, y ni hablar de Chiharu y Naoko, a quienes aunque no les llegué a contar sobre este último encuentro, hablar de nuestros temas banales favoritos había sido suficiente para levantar un poco mi ánimo.
Perdí la cuenta de cuantas veces en estos días me miraba en el espejo y la imagen de Syaoran aparecía en mi cabeza, y para mi propia tortura casi siempre recordaba los buenos momentos que habíamos tenido desde que nos conocíamos, todas esas veces en su auto donde cantábamos nuestras canciones favoritas, cada conversación, salida a bailar, espectáculo de comedia que habíamos compartido, y me dolía pensar que estábamos solo a unos días del tan esperado concierto de nuestra banda favorita de todos los tiempos y que no nos dirigíamos la palabra.
Era una situación un poco tonta viéndolo desde afuera, sin embargo, a este punto mis sentimientos estaban muy presentes y claramente me dejé llevar por ellos esa noche, al punto de que temía haber espantado a Syaoran y que estuviese considerando la posibilidad de que ni siquiera volviéramos a vernos… Detestaba esto, ya que solía ser más tímida y la única vez que decidí demostrar mis sentimientos tal cuales eran, terminaban pasando este tipo de cosas y a veces pensaba si es que en realidad no estaba hecha para las relaciones amorosas.
Tenía que admitir que, pese a que trataba de no derrumbarme día a día tras tan abismal silencio entre nosotros, las imágenes de esa noche se repetían en mi cabeza y solo podía sentirme triste, decepcionada y tóxicamente celosa al punto de que llegué a pensar incluso en que a él podría gustarle alguien en serio y que quizás tenga una mayor conexión con esa persona, pero dentro de mi yo no quería eso y no podía ponerme feliz, tal y como se lo había dicho… Era un sentimiento de mierda.
De cualquier manera, Syaoran había aparecido por su propia cuenta al final de la semana, a tiempo para retomar la conversación sobre tatuajes que habíamos dejado pendiente en nuestro chat, recordarme nuestras lecciones de conducir el fin de semana, y finalmente tocar el tema delicado: nosotros.
Sacó el tema de la forma más natural, una que incluso me hizo envidiar ya que no era la primera vez que se mostraba con tanto control ante una situación que a mí me desmoronaba emocionalmente, sin embargo, no lo juzgué por esto y lo único que le pedí fue que abordáramos aquel tema en persona, nada de llamadas ni mensajes, quería verlo a la cara y si íbamos a cortar esto de raíz, entonces al menos quería hacerlo bien.
-Lo haces bien – Dijo Syaoran desde el asiento del copiloto – Solo no vayas tan rápido, recuerda que estamos en un estacionamiento.
-Está bien – Respondí sin quitar los ojos del camino.
La interacción en el día no había estado tan rara como yo habría esperado, y me sorprendí mucho de no tener ganas de golpearlo apenas lo vi, de hecho, actuamos naturalmente como si no hubiese ocurrido nada, y es que creo que ninguno quería sacar a relucir el tema hasta que fuese el momento indicado. Aunque admitía que también Syaoran se tomaba muy en serio su papel de profesor, ya que no me dejaba tocar mi celular para nada y me hacía repetir las cosas una y otra vez hasta que salieran como se suponía que debía ser, y en el fondo, agradecía que no dejara que lo que sea que pasó, afectara mis clases… Supongo que teníamos la madurez suficiente para manejar al menos esto.
De cualquier manera, apenas terminó la clase y sintiéndome muchísimo más segura detrás del volante, Syaoran y yo habíamos decidido ir a comer algo y relajarnos un poco, al punto de incluso ir a dar un paseo en un pequeño parque con un enorme pingüino en el centro, pocas veces pasábamos por aquí, pero a decir verdad la noche estaba fresca y creíamos que podía ser un buen lugar para bajar la comida… y quizás para tener una conversación profunda.
-Sabes, me parece que este lugar está un poco infravalorado – Soltó Syaoran sentándose en uno de los columpios y empezando a balancearse – Digo, no conozco a muchas personas que hayan venido.
Solté un bufido mientras tomaba asiento a su lado en el otro columpio – Debe de ser por el hecho de que es para niños.
-Claro que no – Respondió – Sino míranos a nosotros.
-Syaoran, somos prácticamente niños de 24 años – Contesté buscando hacer divertida la conversación – Es por eso por lo que encontramos este lugar increíble.
-Dije infravalorado, no increíble – Agrego él tras risas y vi como el viento empezaba a desordenar su cabello – Aunque debo admitir que no me siento completamente adulto y este tipo de lugares me ponen feliz.
-Igual a mi – Respondí suspirando pesadamente y sintiendo un leve nudo en el estómago, es como si fuese el presagio de lo que estaba por ocurrir, y, a decir verdad, aunque me hubiese gustado alargarlo un poco más, también quería terminar por sacar lo que tenía por dentro, incluso si tenía miedo de lo que podía pasar en las mismas proporciones que quería saber qué tipo de pensamientos desfilaban por la cabeza de él.
Me giré para verlo y vi como miraba al cielo estrellado de esa noche, recordé lo feliz que estuve al verlo hoy, incluso cuando seguía un poco enojada por todo lo que había pasado y por su silencio durante la semana, pero al estar con él no olvidaba lo que sucedió, pero podía disminuir el efecto que tuvo en mí ya que en serio me gustaba nuestro tiempo juntos, nuestras bromas, las conversaciones, las risas por tonterías y en definitiva cualquier situación en la que estuviera conmigo… y si esto era estar enamorada, vaya que era complejo.
No sabía si era un buen momento para dar paso a aquello, pero era algo que ya yo quería abordar, incluso si tenía miedo de que me dijera que lo mejor era dejar de vernos o que había conocido a alguien que le gustaba, me había hecho un millón de escenarios en mi cabeza desde esa noche y había sido un error, por lo que era momento de enfrentar la realidad, no importaba cuan dolorosa fuese.
-Syaoran – Dije después de un rato de silencio logrando captar su atención – Tenemos una conversación pendiente.
-Lo sé – Me respondió al instante con tanta tranquilidad como siempre – Pero ¿te molestaría que la tuviéramos en otro lugar?
Lo miré confundida – ¿No es este un buen lugar?
-Lo es – Afirmó suspirando – Solo que creo que tenemos un lugar más "nuestro", por así decirlo.
Estaba completamente atónita a lo que me decía, ni siquiera podía descifrar con que intenciones me decía aquello, sin embargo, no me negué – Está bien.
Syaoran sonrió de medio lado y se levantó del columpio para luego mirarme y extenderme la mano – ¿Vamos?
Encontré aquellas acciones muy inusuales de su parte, y traté de no hacerme ilusiones con ellas, simplemente asentí con la cabeza y dejé que me ayudara a levantar del columpio mientras caminábamos de regreso a su auto y al mismo tiempo yo experimentaba una mezcla de emoción y miedo que empezaba a desesperarme un poco.
Esperaba que todo saliera bien.
oOo
Admitía que este hecho me conmovió un poco y me causó algo de gracia, ya que "nuestro lugar" al que Syaoran se refería, se trataba de la gasolinera que se encontraba a unas calles de mi casa, y es que ahora que lo pensaba, justo en esta habíamos tenido nuestras primera conversaciones a solas, habíamos estado aquí luego de show de Bananamen, y por alguna razón siempre terminábamos en este lugar hablando de cosas banales y bebiendo cerveza, y hasta la semana pasada no teníamos un solo recuerdo malo de este lugar.
¿Por qué tuve que ponerme celosa de esa forma?
Sabía que ya no había espacio para arrepentimientos, ya que de cualquier manera había mostrado mis sentimientos en todo su esplendor y no había marcha atrás. De alguna forma, trataba de verle el lado positivo a esto, ya que creo que en otra ocasión en el pasado me habría tragado mis sentimientos y habría fingido que no me importaba que él fuese a verse con alguien más, por lo que estaba levemente orgullosa de al menos haber sido honesta con mi reacción, incluso si ahora estábamos aquí con un par de sodas esperando que alguno de los dos iniciara aquella tortuosa conversación.
Por suerte, Syaoran había sido quien empezó retomando la charla que habíamos estado teniendo en el camino, y a decir verdad lo admiraba mucho ya que solía tomarse las cosas con calma y tenía un don para iniciar conversaciones complicadas con naturalidad y conectándolas con otro tema, y supongo que lo hacía para disminuir la tensión y hacerla lo más llevadera posible… o por lo menos eso pensé hasta que dijo lo siguiente.
-… y si, tenemos una conversación importante pendiente – Dijo volteando a mirarme.
Suspiré pesadamente mientras buscaba acomodo en el asiento del copiloto, ahora que lo pensaba no solo gasolinera había sido testigo de toda nuestra relación, sino también su auto – Voy a ser honesta contigo… Fuiste insensible esa noche.
-Bien, quiero escuchar tus razones – Me hablaba como si estuviéramos en un jodido debate.
-Pues ¿acaso reparaste en lo que me podría hacer sentir el hecho de saber lo que ibas a hacer? – Respondí indignada – Y sé que no estoy en posición de reclamarte absolutamente nada… pero encontré sumamente insensible que lo hayas dicho tan naturalmente.
-En mi defensa, y no digo que tenga la razón, pero quiero decirte que fui claro contigo desde la primera vez con respecto a que no quería una relación – Dijo mirándome.
-Y es precisamente por lo que me enojé luego conmigo misma… sé que fuiste claro conmigo desde el comienzo – Esta vez fue mi turno de mirarlo a la cara con fuego en los ojos – ¡pero solo han pasado un par de semanas desde aquella última noche, Syaoran! Me dolió que no consideraras esto.
-No pensé que eso fuese a afectarte tanto, Sakura – Contestó mirándome con seriedad – Sinceramente, pensé que estábamos en el punto de nuestra relación en que te podían gustar mis amigos y yo te ayudaría con ellos y viceversa… pero veo que no.
-Pues claro que no – Respondí sintiendo mi garganta arder un poco, por alguna razón, sentía que no estábamos yendo a ningún lado – Y honestamente no sé si pueda hacerlo en algún punto… o por lo menos no ahora.
Syaoran suspiró – Eso significa que tus sentimientos no han cambiado.
-No van a cambiar en un par de semanas o tal vez meses, Syaoran – Dije mirándolo a los ojos – Desearía que esto fuese diferente, pero no puedo cambiar lo que siento de la noche a la mañana y pretender que somos amigos y ya.
-Ese es el punto, Sakura – Respondió haciéndome confundir un poco – Todo este tiempo pensé que éramos el tipo de amigos que podían seguir siendo amigos incluso si nos besábamos en algún punto o si pasaba algo más, pero no es así.
Y esta era justo la parte que más temía de la conversación, acababa de darse cuenta de que tenía sentimientos más fuertes de los que él tenía por mí, y temía por lo que podría decirme… Era un extraño sentimiento, ya que esta posibilidad pasó por mi cabeza un millón de veces, pero no reparé en lo dolorosa y dura que podría ser hasta que la vi reflejada en sus ojos, y aunque no hubiese dicho nada aun, estaba casi convencida de que iba a decirme que lo mejor era que dejáramos de ser amigos; y sentí como el nudo en mi estómago se hacía mucho más pronunciado y el ardor en mi garganta me recordaba que estaba ahí listo para hacerme perder el autocontrol, pero preferí volver a tomar el rumbo de la conversación.
-Sabes, Syaoran – Dije llevando mi mirada hacia mis rodillas – Lo siento por como reaccioné esa noche, pero no lamento haber sido honesta en cuanto a mis sentimientos.
-Pero ese es el detalle, Sakura – Respondió de inmediato – Pensé que éramos ese tipo de amigos porque no esperaba que tuvieras sentimientos fuertes por mi… y ya te lo he dicho, lo que menos quiero es lastimarte.
Solté un suspiro y me acomodé de nuevo en el asiento del copiloto, soltando algo que pasó por mi cabeza de forma instantánea – Yo quería ser capaz de ser ese tipo de amiga contigo.
-Créeme, pensé que podría ser bueno y que seguiríamos siendo los de siempre – Confesó mirándome a los ojos – Pero no creo que funcione considerando como reaccionaste la semana pasada… y no te estoy reclamando, pero si fuésemos ese tipo de amigos, no deberíamos reaccionar de esa forma si la otra persona va a verse con alguien más.
Él quería ser ese tipo de amigos, pero yo había mostrado mis verdaderos colores y ahora todo estaba de cabeza. Sería injusto decir que todo fue mi culpa, ya que sigo sin estar arrepentida de haber sido leal a mis sentimientos, sin embargo, no podía evitar sentir cierto coraje por lo que pudo haber sido, incluso si no hubiese involucrado sentimientos.
-Y por cierto… – Dijo Syaoran luego de unos minutos haciendo que lo mirara de nuevo y soltando algo que no me esperaba – Si fui a ver a una amiga esa noche, pero no a tener sexo porque se trataba de Nakuru… Mi intención solo era ver como reaccionabas.
Creo que entré en un pequeño shock apenas escuché estas palabras ¿en qué universo Syaoran pensó que sería una fantástica idea inventarse que iba a tener sexo con alguien solo para estudiar mis reacciones? ¡Tenía que estar bromeando!
-Eres un imbécil – Dije sosteniéndole la mirada y sintiendo aún más coraje dentro de mi pecho – ¿solo para "ver como reaccionaba"? ¿Acaso tu experimento tuvo algún resultado?
-Pues verte jodidamente celosa – Respondió él suspirando pesadamente – Y saber que no podemos ser ese tipo de amigos porque no puedo ignorar tus sentimientos.
Bien, finalmente estaba pasando, la conversación terminaría tal y como lo había previsto y saber que tuve razón no me hacía sentir mucho mejor a medida que escuchaba las palabras de Syaoran, y es que sentía que esto iba a resultar más difícil de lo que imaginé al comienzo.
-Sakura siento que hay cosas que no me estás diciendo, pero es necesario que sea completamente honesto contigo a este punto – Dijo Syaoran, aunque yo sentía su voz lejana – Al principio admito que me gustaba esta idea de poder tener una amiga con la que pasaran ese tipo de cosas y que siguiera siendo mi amiga, pero si el hecho de que te estoy gustando en serio es real, entonces lo mejor es dejarlo hasta aquí.
El anticipar las cosas no era probablemente la práctica más sana a nivel psicológico, y aunque era algo que yo solía hacer con frecuencia, esta vez habría deseado no hacerlo, o al menos haberme equivocado, pero aquí estaba, las cosas estaban por cambiar y empezaba a cuestionarme que tan bueno fue que fuese honesta con él, o que fuese yo quien diera el primer paso desde el comienzo, y es que ya nada tenía tanto sentido y solo quería irme a casa.
-Soy fiel creyente de que las cosas pasan por una razón y no por casualidad – Él seguía hablando, pero yo era incapaz de mirarlo a la cara – Y que, si no estás conmigo ahora, es porque después estarás con alguien mejor o por lo menos alguien que va a corresponderte con la misma intensidad… y por eso lo mejor es que seamos el tipo de amigos que no se besan ni nada por el estilo, Sakura; y en serio desearía que fuese diferente, pero prometí que no iba a lastimarte.
No tuve el valor de decir algo en el momento, sus palabras se escuchaban como ecos, pero las entendía perfectamente para mi desgracia, y aunque la situación doliera mucho, sabía que dentro de todo él tenía un punto y yo no podría obligarlo a sentirse de cierta a forma hacia mí, pero eso no disminuía el hecho de que en este momento quisiera desaparecer o simplemente retroceder hacía unos meses atrás y evitar por completo besarlo.
¿Quizás nuestra historia sería diferente?
-Sé que no quieres lastimarme, y lo aprecio – Respondí en un hilo de voz mirándolo de reojo – Pero no puedo evitar ver esto como un rompimiento.
Me miró confundido – No creo que sea un rompimiento… ¿Cómo rompes algo que no empezó realmente?
Dejé la pregunta al aire, esperando que él mismo le encontrara algún sentido, ya que era la misma que yo me había hecho por semanas y a la que todavía no le hallaba una respuesta, especialmente cuando estábamos aquí en su auto, en medio de un ensordecedor silencio que parecía no aclarar del todo nuestras mentes ni tampoco ser reconfortante para alguno de nosotros.
No perdí a Syaoran de vista y fue solo un momento en el que el silencio habló por nosotros y en el que él dio un suspiro con pesadez para luego hablarme en un tono casi susurrado.
-Demonios – Maldijo pasando una mano por su cabello y desordenándolo – Es un rompimiento.
Y creo que fue probablemente en lo único que estuvimos de acuerdo esa noche.
oOo
N/A: ¡Hola a todos! Espero que estén teniendo un buen día y un bonito inicio de mes.
Por acá les dejo el capítulo de esta semana, honestamente este viene siendo uno de los más fuertes a nivel emocional para Sakura, ya que como pueden ver ha venido pasándola bastante mal desde el último encuentro con Syaoran y finalmente han sacado el tema a colación.
Sé que a este punto Syaoran no tiene tanta estima de parte de los que leen porque es bastante complicado considerando que pareciera solo hacer sufrir a Sakura, pero ambos trataran de poner en orden las prioridades y sentimientos.
Les agradezco mucho a todos los que siguen leyendo cada semana esta historia y que me dejan al menos un comentario.
Les mando un abrazo enorme y hasta el siguiente.
ACLARATORIA: Esta historia es de mi autoría, no existen colaboraciones con nadie y en el caso de que las hubiese se le darían sus respectivos créditos. Esta historia solo es publicada a la fecha en las plataformas FanFiction, Wattpad y AO3; si está en alguna otra es porque no está autorizada por mi persona y se considera plagio. No se permite la copia y/o adaptación de esta historia.
