Castillo de Edo
Exactamente en la finca recreativa de los gatos mágicos.
En la pequeña finca recreativa donde vivían y se hospedaban los gatos mágicos del castillo, Yoshimune estaba haciendo el aseo a eso de las ocho o nueve de la mañana cuando vino Ooka Echizen, quien estaba vestida en uniforme estudiantil de color azul y su sombrero vaquero blanco.
La peliazul quedó sonrojada al ver como su señora estaba solamente usando una camiseta roja ancha posiblemente de un equipo de fútbol, dicha camiseta era grande que le cubría hasta el muslo por lo que no sabía si llevaba shorts o sin ellos. La reina estaba con cabello suelto y en menos de nada estaba echando trapeador con aromatizante. Nunca creyó por su mente en imaginar a Yoshimune haciendo el aseo ni mucho menos que como prenda de dormir solamente usara ese tipo de prendas.
Sin saberlo, nuevamente la princesa encendió su lado fantasioso...
-Tadasuke... ¿Pasa algo?... Yuju, tierra a llamando a Tadasuke.
La mencionada se sacudió la cabeza para volver a la realidad.
-¿Todo bien Tadasuke?
-Ah...- Se acomodó muy bien sus lentes- Sí, todo bien, mi seño...
-¿Cuántas veces tengo que decirte que cuando estamos a solas debes llamarme Nikko-chan?- Hizo un gesto gracioso de enojo que nuevamente la hizo sonrojar
-L-lo siento... Nikko-chan
-Y bien, ¿A que se debe tu visita?
La bugyo de Minamimachi dio un pequeño suspiro y con rostro sereno se dirigió hacia su crush.
-Es sobre los Nikogumi, exactamente en el distrito Kanda.
-¿Qué pasó con Kotaro y sus hombres?
-Pues verá...
TRES DORITOS DESPUÉS...
-¿Qué? Esto es una broma, Tadasuke- La pelirrosa estaba en shock luego de lo que le contó la magistrada del Sur- ¿Me estás diciendo que el Nikogumi no fue quién apagó el fuego anoche?
-No, Nikko-chan. Fueron los apagafuegos bajo las órdenes de Danjo Okubo. La unidad móvil de los Caballeros Templarios.
-¿Danjo Okubo? ¿Caballeros Templarios?- La pelirrosa se puso la mano al mentón pues recordaba o había escuchado un nombre o de alguien similar- Tengo entendido que antes de que yo hiciera el cuerpo nacional de bomberos, ese tal Danjo Okubo era un bombero de señor feudal pero... ¿Me puedes explicar quienes son esos Caballeros Templarios?
-Por supuesto, mi... Nikko-chan. En efecto, antes de sus primeras medidas como reestructuración del sistema anti-incendios, Danjo Okubo era un bombero del Área Limítrofe pero terminó siendo una de las personas que quedó afuera por recorte de personal. Obviamente creó su propia unidad de bomberos y llegó a Kanda hace tres meses, logrando en su primer mes salvar al distrito Kanda de tres siniestros.
(Nota de la autora: El Área Limítrofe son un conjunto de tres distritos ubicados en Edo. Esos distritos son Mujina, Inazuma y Tamaki, de hecho, la familia o clan que lo gobierna es el Clan Tamaki y su señora es Blair Tamakinokami)
-Ya veo...- La joven reina miraba hacia el suelo y se puso a caminar como si estuviera pensando al respecto- Pero aún así, se supone que los Nikogumi tienen sus distritos a defender y Kanda es uno de ellos. Es obvio que por derecho y por ley ellos deben atender las emergencias.
-Correcto, Nikko-chan. En los últimos dos meses hubieron muchos incendios en el distrito Kanda, y tal como dice, los Nikogumi son los bomberos de ese distrito pero Okubo y los Caballeros Templarios se encargaron de la mayoría.
La reina luego de darse su pequeño paseo decidió irse por su spray y su aromatizante mientras uno de los felinos habitantes de la finca se le montó sobre su hombro y varios gatos se montaron en las barandas para saludarla.
-¿Mi... Nikko-chan?
-Supongo que si acaban con el incendio, no es importante quién lo haga- La joven sin mirar hacia la bugyo rociaba el aromatizante sobre el suelo de madera del recinto y comenzaba a trapear- Ya puedes retirarte, Tadasuke.
-¿Qué? Pero...
-Lo siento, Tadasuke. Mucho oficio que hacer.
Yoshimune decidió hacer el aseo mientras que uno de los gatos mágicos prendió la radio, exactamente, dio en la emisora favorita de la shogún quien no dudaba en cantar una ranchera e incluso uno de los mininos cantaba esa ranchera.
Tadasuke contemplando esa escena se dio de espaldas y se fue a paso apresurado... Estaba sumamente molesta pero evidente que...
Yoshimune le importaba esa repugnante gente que a ella...
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Calle Shirakabe
En la casa de cambios Kashiwa.
Kotaro Yazawa, Torazo como le decían, estaba paseando por el lugar que antes era las compraventas Kashiwa o casa de cambio y empeños. El lugar estaba totalmente negro, muchas cosas estaban chamuscadas y otras estaban echas cenizas. Los electrodomésticos que adornaban las vitrinas de la vista principal del local comercial no se salvaron de las llamas, era evidente que muchos aparatos quedaron dañados.
El joven pelinegro comenzó a fijarse en alguien que estaba ahí, en el mismo cuarto donde se guardaban los electrodomesticos estaba lo que parecía ser una joven castaña clara de cabello corto y ojos avellana o miel. La joven miraba algo entristecida los aparatos quemados como si eran un pedazo de su vida o algo así.
El menor de los Yazawa caminó hacia la joven que tenía la mirada hacia el infinito mientras sostenía uno de tantos aparatos quemados.
-¿Mitsuna?
La mencionada se dio vuelta al ver al pelinegro pero redirigió su mirada hacia los electrodomésticos dañados como si quisiera ignorar al joven.
-Capitán Torazo...
-Mitsuna... Seguro, te preocupa, ¿Verdad?
La joven dejó el aparato y dirigió su mirada hacia el joven capitán como le decían pero dio unos pasos atrás, como si estuviera temiendo de él o no quisiera acercarse mucho al muchacho.
-No realmente- Negó con la cabeza- Solo pasaba por aquí.
-Mitsuna, todos están bien- El muchacho tenía una sonrisa pequeña como si comprendiera la actitud que tomaba la castaña- Los señores Kashiwa y los empleados, todos están ilesos. Ya puedes estar tranquila.
La joven conocida como la borracha del barrio dibujó una sonrisa pequeña y mirando hacia el suelo, si no es por timidez, esa actitud retraída pudiera ser por algo.
-Está bien. Por favor, capitán, venga a la taberna alguna vez.
El chico se rió bajito.
-Jajaja, vamos Mitsuna... Beber demasiado puede hacerte daño.
-Lo sé... Nos vemos, capitán- La joven se dio de vuelta y se fue rápidamente del lugar incendiado mientras que el muchacho dio un triste suspiro.
La conocía desde siempre y no hubo ocasión donde eso le dolía.
-¡Kotaro!- Una voz conocida gritó su nombre a lo que el muchacho dirigió su mirada hacia alguien que conocía mucho.
-Shin-san...
Era Yoshimune que estaba usando un conjunto o sudadera deportiva que consistía en una chaqueta negra y pantalón negro con franjas rojas, era la sudadera que se usaba como ropa habitual en los integrantes del ejercito.
-Shin-san, ¿Qué estás haciendo aquí?
-Escuché que hubo un incendio anoche y vine a ver como estabas- La pelirrosa caminó hacia donde estaba su hermano menor de crianza- Te busqué por horas. ¿Qué haces?
El muchacho estaba con una mirada alicaída al tiempo que su pequeña sonrisa se borró, la pelirrosa no dudó en notar el pesimismo dibujado en el muchacho.
-¿Así que por fin te enteraste? Es un gran error.
-¿Qué ocurre Kotaro? El Nikogumi no suele dejar más de la mitad de los incendios.
-Lo sé. Tú y oneechan abogaron mucho para el Cuerpo Nacional de Bomberos para proteger el reino y sus distritos... Shin-san, todo esto... No sé como me siento... Triste, decepcionado, estúpido... No sé como me siento. Me avergüenzo de tan penosa situación.
-Bro, no te preocupes por esas cosas, pero…- El muchacho se apartó de ella- Kotaro, ¿sucede algo?
-No, nada- El capitán dirigió su vista hacia la pelirrosa, dibujaba una sonrisa pero falsa- No te preocupes, no me pasa nada.
-Kotaro, apagar incendios es una cosa pero evitarlos es parte importante de tu trabajo, ¿Cierto?
-Sí- Asintió el chico- Siete, desde mediados del mes pasado. son demasiados. Me avergüenza totalmente, pero haré mi mejor esfuerzo.
-Por cierto, Kotaro, ¿No has visto a Niicchan? Es que estaba en mi tierra, ya que mi familia estaba pasando por una emergencia y ha pasado un largo tiempo que no la veo.
-Lo siento, Shin-san, pero no quiero saber nada de ella ni me interesa.
-¡...!- Eso dejó en silencio a Yoshimune.
-Lo sé, se que ella es tu madre pero... Cada quien hace lo que tenga que hacer con su vida.
-...
-Discúlpame, Shin-san. Tengo un asunto que atender, nos vemos- El joven capitán se fue rápidamente dejando sola a la pelirrosa quien estaba con un nudo en la garganta desde hace unos momentos pero no quería que esto terminara así.
-¡Espera Kotaro!...
-¿Conoce al capitán Torazo?
-¿Eh?
Cuando Yoshimune iba a buscar a Kotaro, de repente se topó con Mitsuna quien supuestamente habría salido hace unos instantes de la tienda afectada pero pareciera que retornó al lugar como si de nostalgia se tratase.
-¿Quién eres?
-Me llamo Mitsuna- La joven miraba un poco apenada a la pelirrosa, pareciera que tenía un fisico fuera de lo normal en una mujer por que no evitaba el rubor en sus mejillas- Trabajo en la taberna, sirvo los tragos. ¿Usted es amiga del capitán Torazo?
-Sí, de hecho, es mi hermano menor- Extendió su mano mientras sonreía cálidamente- Me presento, soy Shino Tokuda. Hija menor de tres hermanos y una madre soltera.
-Mitsuna, Mitsuna Yottano...- La castaña aceptó el gesto de la joven pelirrosa pero al sentir el apretón con la otra chica sintió una calidez que no se sabía como explicar.
(Nota: Yottano no es un apeliido, sino que significa "Borracho", es decir, Mitsuna se autodenominó como "Mitsuna la borracha").
-Tokuda-san, ¿P-puedo decirle algo?
-Claro, soy atenta a todo. Dilo.
La castaña calló unos segundos.
-Desde que todo empezó mal, parece que algo le preocupa al capitán Torazo- Los ojos avellana de la joven brillaban como si implorara algo desde lo más profundo de su corazón- Por favor, ayude al capitán Torazo... Me duele verlo así.
-Mitsuna...
La castaña dio unos pasos atrás y dio una pequeña risa, como si le estuviese dando pena o vergüenza.
-Lo siento, una basura como yo hablando descaradamente.
-¿Eh?- La pelirrosa alzó una ceja.
-Eh... Esto... ¡Disculpe el atrevimiento!- La castaña en menos de nada se echó a correr del lugar dejando sola a la pelirrosa quien estaba sin saber que estaba pasando.
Mientras tanto, una sombra grande con cuernos y ojos azules estaba observando la escena hasta desaparecer del lugar.
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Más tarde, esa noche...
Estación de bomberos Nikogumi en Kanda
Tres jóvenes estaban charlando entre ellos. Eran tres de los pocos integrantes que quedaban del Nikogumi desde hace tres meses, cuando los Caballeros Templarios vinieron al distrito Kanda y en la mayoría de las emergencias fueron los héroes por lo que buena parte de los miembros terminaron con la moral baja y renunciaron para unirse al cuerpo de bomberos del Clan Tamaki como en jurarle lealtad a éste.
Los tres jovenes eran en sí, dos chicos y una chica, adolescentes todos. El primer chico era un castaño de cabello crespo, pecas en las mejillas, ojos azules y piel blanca. El segundo joven era un pelinegro de piel morena, cabello que le llegaba hasta los hombros y usaba una gorra roja encima. La chica del grupo era una pelinaranja de ojos azules, cabello trenzado en dos trenzas bajas con moñitos azules y una gorrita de lana encima de su cabeza.
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Miembros del Nikogumi en Kanda
Los tres chicos se llaman respectivamente
Monji Ichikawa
Yajuro Nakamaru
Sawako Asakura
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En eso vino Kotaro quien llamó a sus hombres que estaban conversando después de la cena
-Monji, chicos, vengan.
-Sí
-¿Qué pasa, capitán?
Los tres jóvenes se acercaron hacia el joven pelinegro que estaba cruzado de brazos y miraba algo serio.
-¿Qué sucede, capitán?
-¿Qué ocurre, capitán?
El joven dio un pequeño suspiro.
-Regresé al lugar del incendio, pero no encontré el origen- Calló unos segundos- Quiero que investiguen los últimos siete incendios.
-¿Ahora mismo?
-Así es.
-Pero capitán, es tarde. Mañana…
El joven pelinegro gruñó un poco ante la negativa de los pocos hombres que le quedaban.
-¡Dije que...!
-¡El Inazuma Bugeicho tomará la investigación!- Irrumpió Candy quien estaba usando un haori blanco abierto con triángulos negros sobre las mangas sobre su vestimenta habitual (Prayera negra y bermudas amarillas con sandalias), una bandana negra de metal sobre la cabeza y cabello recogido en una coleta alta de samurai.
-¡Candy-dono!- Los tres muchachos como si tuvieran energías se acercaron hacia la raijin para reverenciarse ante ella a lo que la joven rió.
-Jajaja, oh vamos, chicos. No hagan eso que no me gusta.
-Pero usted es la comandante del Inazuma Bugeicho.
-Aparte de que son el brazo armado del gobierno.
-Somos un grupo armado pero en ningún momento hemos dicho que somos leales al shogunato- aclaró la raijin- Los Leones Dorados son leales al pueblo y a ellos mismos, defendemos al inocente y eliminamos al culpable, solamente eso somos.
-Candy-dono...
-Chicos, tengo un escuadrón afuera. Como dijo su capitán, debemos ir a investigar los lugares donde ocurrieron los siete incendios, ¿Les gustaría ir?
-¡Claro!
-¿Por qué no?
-¡Genial! ¡Iremos con el Inazuma Bugeicho!
Los tres muchachos animados y como si su moral se subiera de nuevo se fueron afuera donde estaban literalmente un grupo de entre 20 y 30 personas uniformados de negro, con visores de color verde y sus espadas envainadas. El Inazuma Bugeicho como los Leones Dorados que eran, eran tan imponentes que hasta tenían siete vehiculos blindados donde estaban sus hombres.
Luego de los tres jóvenes, los demás pocos gendarmes del cuerpo de bomberos se unieron a sus compañeros, de hecho, uno de ellos empujó a Kotaro al suelo como si era más preferible ir con "El brazo armado del gobierno" que con su misma unidad móvil. El pelinegro solamente estaba sentado en el suelo como si en estos momentos sufriera un pequeño golpe de realidad.
-¡Vamos chicos! ¡La aventura los espera!- Les decía Candy a voz viva mientras los demás muchachos salían y se unían a su escuadrón que estaba en varios vehiculos blindados y en cada uno estaba izada la bandera negra con una cara de león estampada en ella.
-Entendido, Candy-dono.
-¡Se los encargo!
-¡Sí señor!
Candy al ver a Kotaro sentado en el suelo le extendió una mano para ponerse de pie.
-¿Te ayudaría una mano?
El muchacho no tuvo más que otra que aceptar el gesto de la raijin que de un tirón lo levantó.
-Y bien, ¿Nos vamos?
El muchacho sonrió... Falsamente.
-Muchas gracias, Candy.
-Para nada, Torazo. Sabes que yo estimo a tu hermana y cuando se tratan de problemas, solo cuenten conmigo, solamente yo puedo ayudarles.
Los dos se fueron hacia un auto negro blindado donde estaban Monji y sus amigos en los asientos traseros, Kotaro y Candy estaban en los asientos delanteros, obviamente la raijin estaba como piloto del vehículo.
-Abrochen sus cinturones, chicos. Tenemos un incendio que investigar.
-¡Como ordene, Candy-dono!
La joven encendió la radio donde estaba comenzando a sonar una particular canción de narco corrido, encendió el auto y emprendieron marcha hacia una zona lejana donde se efectuó uno de los siete incendios.
Los tres muchachos comenzaron a cantar la siguiente canción mientras que Kotaro se sentía incomodo. Eran como si sus hombres le estuvieran haciendo caso más que a Candy que a él y en su cara.
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ME CAMBIARON EL APODO- LOS CADETES
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Ahora si vengo con todo no me van a detener
Y si no aceptan ni modo me los tengo que meter
Me cambiaron el apodo y lo voy agradecer
Me dicen jefe de jefes eso ya lo demostré
Esa plaza de caletas también se las puse a arder
Yo respetaba al gobierno, ya cambié de parecer
El comandante Magaña al comando de los Zetas
Pedía refuerzos al Tuti para proteger la fiera
Los dos perdieron la vida con honor se les recuerda
Primo Joaquín, Compa Mayo que antes jalaban conmigo
Ahora me llaman culpable de los males que han tenido
Me han achacado sus muertes sabiendo que no es mi estilo
Tengo las mejores armas ademas carros blindados
Cuento con un buen cerebro lo que a otros les ha faltado
Ya me voy, ya me despido de la gente que me aprecia
Oigan bien lo que les digo los que roban y secuestran
Vayan cambiando de oficio o les corto la cabeza
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Definitivamente Kotaro estaba asqueado...
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En uno de los siete incendios...
Exactamente, en una casa abandonada donde ocurrió uno de los siete siniestros, un grupo de hombres del Inazuma Bugeicho y unos tres o cuatro miembros del Nikogumi investigaban cada rincón de la ya abandonada vivienda que hace menos de dos semanas fue victima de un incendio y las personas que la habitaban tuvieron que abandonarla ya que todo lo que había en ella se perdió.
Uno de los hombres de los Leones Dorados tomaba cada objeto y verificaba con su visor o rastreador mientras otro estaba cerca suyo.
-Aniki...
-¿Qué ocurre?
-No creo que iniciara en la cocina.
-¿Verificaste el baño?
-Sí. Tampoco.
-Que raro
Los dos sujetos vestidos de swat seguían verificando el lugar pero no contaban que en un lugar apartado de la casa estaban dos personas que estaban siendo testigo o quizás estaban viendo que diablos estaba pasando.
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Maleantes
Kansuke Mibu (Parecido a Horo Horo de Shaman King)
Tomeji Yabe (Parecido a Manji de The Blade of the Inmortal)
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Los dos maleantes, posiblemente, yakuzas estaban viendo a los hombres de negro como a los bomberos investigando la casa abandonada. Por sus miradas serias parecieran que no les estaban agradando eso.
Kansuke: -Demonios, son los hombres del Nikogumi.
Tomeji: -Y no solo eso. También están los asesinos del gobierno.
Kansuke: -Entonces es cierto lo que dice la gente, Nikogoro es amiga de esos sujetos. Deben haberlo notado.
Tomeji: -Informemos de eso al jefe.
Kansuke: -Sí
Los dos sujetos decidieron irse en silencio como si nada pero ignoraban que...
Una sombra con orejas gatunas y ojos azules los estaba vigilando.
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En otro lugar de los siete incendios
A las afueras...
A las afueras de una casa que también había sido afectada en uno de los siete incendios y posteriormente abandonada, un hombre del Inazuma Bugeicho y un bombero del Nikogumi estaban conversando acerca de lo que investigaron.
-Si no inició en la cocina ni en el baño, ¿De dónde diablos salió el fuego?- Se preguntó el hombre vestido de swat solo que usaba un casco de color naranja con un pequeño cuerno y dos circulos negros que simulaban ser ojos
(Nota de la autora: La indumentaria que usa el hombre del Inazuma Bugeicho en en sí, el atuendo de Kamen Rider Ghost)
-¿Quizás se volcó una vela?
-No, la investigación sugiere que tampoco fue así. Dijeron que apagaron el brasero y el kotatsu.
-Entonces…
-Shhh...- El hombre del Inazuma Bugeicho paró en seco al bombero a la par que su casco naranja estaba emitiendo un sonido.
-¿Qué pasa?
-Noto una extraña presencia... Allá en el callejón.
-Debe ser un gato o un perro. Es habitual que busquen comida en la basura.
-De hecho, más una presencia en grupo. Creo que estamos rodeados.
Los dos sujetos asintieron y decidieron irse al callejón donde supuestamente estaba la presencia.
(…)
El par de hombres fueron hacia el callejón el cual era un lugar solitario como algo angosto, en las dos paredes del callejón estaban dos contenedores de basura y al frente era una pared iluminada obviamente con un graffitti dibujado. Los dos hombres en silencio caminaron por el lugar mirando a todos lados hasta que un grupo de personas los rodearon.
El bombero sacó su pequeña hacha mientras que el hombre del Inazuma Bugeicho se puso en guardia.
Los hombres que rodearon al bombero y al hombre de swat eran seis o siete en total.
El primer hombre se lanzó al ataque con un cuchillo en mano mientras que el bombero usó su hacha para pelear dando una lucha armada mientras que otro sujeto saltó hacia el uniformado de negro dando un pequeño intercambio de golpes. El bombero golpeó en la cara a su oponente mientras que el hombre de Inazuma derribó a su oponente de un puntapié viniendo otros dos maleantes al ataque.
El Nikogumi tomó del brazo a su nuevo oponente, lo alzó con todas sus fuerzas hasta tirarlo al suelo mientras que el sicario de Candy derribó de dos puntapiés a su oponente. Otro maleante con un hacha frente al hombre de swat que sacó su espada ninja.
Ambos sujetos comenzaron un breve intercambio de choques hasta que el yakuza golpeó en el rostro al Kamen Rider Ghost pero éste le respondió con una certera patada al estomago que mandó al suelo al matón. Con el Nikogumi intercambiaba golpes con el sexto matón hasta que le pegó una patada en la entrepierna.
El Kamen Rider Ghost conectó una patada voladora directo al rostro de los matones, mientras que el Nikogumi derribó a su oponente con una suplex. Dos matones fueron contra el bombero y el sicario quien no dudaron en responder a punta de puños y patadas pero en eso, otro de los maleantes le pegó una patada a la espalda del Nikogumi pero el sicario percantandose de la acción le tomó del brazo al atacante rastrero y le terminó torciéndolo, el ladrón gritó de dolor ante el hecho.
El Nicogumi esquivaba los puños de su oponente hasta que vio que tenía el pecho descubierto y le conectó un puñetazo directo al pecho. El sicario swat saltó en el aire hasta mandar al suelo a su oponente con una patada descendente.
Cuatro sujetos rodearon al Kamen Rider Ghost que se puso de cuclillas logrando evadir a sus oponentes y con sus puños, en una maniobra rápida golpeó en la entrepierna de los cuatro que chillaron de dolor ante tal acción.
El Nicogumi conectó dos puños en el estomago de su oponente y lo tomó del brazo derecho para llevarlo al contenedor de basura cercano hasta impactar su rostro contra él. Otro matón vino por detrás pero el bombero le encestó un puntapie pero el mismo matón se lanzó nuevamente con cuchillo en mano pero el apagafuegos esquivó sus movimientos, le dio dos patadas al rostro, luego un derechazo y culminó con una patada karateka.
El Kamen Rider Ghost a punta de patadas derribó a tres maleantes, el Nicogumi derribaba a otro yakuza con una patada voladora al cuerpo. Los dos hombres se pusieron en el centro mientras que los seis matones a duras penas se levantaban para rodearlos nuevamente.
-¡Somos Nikogumi! ¿Qué significa esto?
-¿Lo intentarán de nuevo?
En eso, Mitsuna quien estaba nuevamente caminando en su estado de embriaguez veía la escena con total confusión que luego de que el bombero y el sicario exigieran un segundo asalto, la joven comenzó a gritar enloquecidamente.
-¡Que alguien venga! ¡Asesinos! ¡Asesinos!
De pronto, a la lejanía se escuchaba un silbato y unos gritos repetidos hasta que un grupo de faroles hizo acto de presencia, era la policía que estaba patrullando el lugar. Los maleantes viendo que estaban en problemas, no les tocó de otra que huir mientras que los policías se desplegaron como bandada salvaje hacia ellos con tal de atraparlos.
-¡Maldición!
-¡Alto! ¡Tras ellos! ¡No los dejen escapar!
El sicario del Bugeicho fue con el bombero y luego el par se dirigió hacia una atemorizada Mitsuna.
-Nikogumi.
-Estoy bien- El bombero fue hacia la castaña la cual estaba algo temerosa- ¿Mitsuna? ¿Fuiste tú la que gritó?
La joven sin decir intentaba huír pero el Kamen Rider Ghost la detuvo.
-Espere, señorita- El hombre se quitó el casco dando con un hombre moreno de cabello azul erizado- Me presento, soy Karakaze, miembro del Inazuma Bugeicho. No podemos dejarla ir sola después de que nos ayudara. No sería propio ni de nosotros ni del Nikogumi.
-Es cierto, Mitsuna- el bombero sonreía cálidamente- ¿Vienes con nosotros?
La joven no tuvo de otra que aceptar el gesto del bombero y del hombre Swat los cuales posteriormente la llevaron en su auto blindado negro hacia la estación de bomberos aunque ella no quería causarle molestias a Kotaro.
